Fic
Los chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo IX
Olvidar y recordar
New York, Departamento del actor Terrance Grandchester
- Si madre, disculpe usted que le de este tipo de noticia de este modo, la verdad no lo esperaba, no soy un santo, pero no quiero ver problemas en mi carrera.
- Te comprendo hijo, estaré pronto contigo, no tomes decisiones en este momento. Solo recuerda, hijos de mis hijas mis nietos serán, hijos de mis hijos, en duda estarán, es un viejo dicho sabio, tengo solo un hijo varón y… tu padre me mata si lo hubiese engañado alguna vez, el fue el primero y el último hombre en mi vida, toma las cosas con calma, la vida y la tecnología es muy avanzada, dile que todo estará bien, que te casaras con ella después del nacimiento de tu bebe. Pero algo si haremos, una prueba de paternidad.
- Gracias madre, Joseph odia a Susana, esta hostigándome que me deshaga de ella, o que él lo hará, pero ya lo conoces, es mi representante y se cree dueño de mi vida.
- Al menos sabe porque lo hace, tienes dudas, apuesto a que conoce mejor la reputación de Susana que nosotros, ¿No es así?
- Si, al parecer la considera una oportunista.
- Bueno hijo, es su oportunidad de brillar y tu eres su medio, mejor es que la dejes cerca y me hare cargo cuando este contigo. Prometo aceptar ser abuela, cuando me lo digas con certeza.
- Gracias madre.
En Naperville, Chicago
Él bajaba de un viaje agotado, ya tenía tiempo sin anestesia, ahora tenía que comenzar a buscar un lugar donde vivir, no traía documentos, necesitaba esconderse y esperar a recordar más de su vida, analizaba lo que había pasado, un doctor que lo curaba de unas heridas, con cirugía estética, una mujer que deseaba controlarlo, durmiendo su espina dorsal, una amenaza de no amarla y de que alguien más estaba con él, donde estaba ella, quien era, su esposa, su novia, que era una don nadie, acaso era pobre, alguna mujer de limpieza, tenía que descansar, su cabeza daba vueltas y todo estaba mezclado, buscaría encontrar un lugar donde no le pidieran datos, de no encontrarlo, se alejaría de la ciudad, ahí lo estaba buscando esa mujer.
En Chicago, Hospital Santa Juana
- Si Joanna, tendré que salir, suspende todas mis citas.
- Doctor, usted no es así, ¿qué le sucede?
- Son asuntos personales Joanna, disculpe si no le cuento sobre mi vida, es mejor que haga lo que le ordené.
- Por supuesto Doctor, disculpe la intromisión. Joanna se alejaba molesta, siempre había estado al pendiente del doctor Leonard, lo había tratado con amistad y ahora ese acercamiento con la alumna graduada de medicina, ya no hablaba con ella, ya no compartía sus conocimientos y sus detalles médicos, desilusionada y seria analizaba, había dejado los años pasar, el doctor Leonard siempre fue un imposible, primero casado, después viudo y aun así nunca logro su atención. Ahora el Doctor Leonard a su edad pasaba por lo que muchos hombres, andaba de rabo verde tras una jovencita, que no podía ser peor.
Lakewood, Mansión Andrew
- Tanto le desagrado Srita. Dorothy
- Nunca he dicho eso Sr. Johnson, simplemente sé cuál es mi lugar en esta casa y no puedo pensar en conversar tanto tiempo, cuando hay muchos pendientes por realizar.
- Hemos traído suficiente personal Dorothy, no creo que deba preocuparse tanto cuando hablemos.
- Tiene razón, solo que, no estoy acostumbrada a platicar con…
Ella lo vio a sus ojos, se quedo en silencio, mientras George esperaba escuchar lo que iba a decir, pero la mirada de ambos enlazada, los dejaba sin palabras. Elroy los vio cercanos conversando y notaba que ambos ya no decían nada, pero la cara de George era particularmente distinta, sus ojos y la sonrisa, la boca de Dorothy medio abierta y ambos sin palabras, que sucedía ahí, ella se mantuvo al margen para no interrumpir, hasta que noto como le temblaron las manos a George, haciendo que Elroy levantará ambas cejas, deduciendo que George estaba atraído por la joven ama de llaves.
Sin hacer ruido se hizo hacia atrás con calma para darle privacidad, pero no vio un mueble que estaba tras de ella y tumbaba un jarrón
- ¡Santo Dios! Grito Elroy asustada. Con eso George y Dorothy giraron hacia ella abrazándose por el susto. Y ella con una sonrisa agradable agregó - Que bella pareja hacen George, Dorothy, disculpen mi interrupción, por mi no se preocupen, George es administrador y casi de la familia y Dorothy… no hay problema que sean novios, aquí no es problema, pues él es todo un caballero.
Dorothy notaba que ambos estaban abrazados, que la señorita sonreía traviesa ante el descubrimiento de sorprenderlos y que George no la soltaba aun con la confusión al no aclararla. En ese momento ella hizo un esfuerzo y se soltaba poniéndose ruborizada bajo el rostro y agregó - Disculpe usted señorita, yo…
- Gracias Srita. Elroy, Dorothy es una dama muy apreciada.
- Con permiso, estoy esperando al comandante, en cuanto puedan los espero para que me acompañen, si deseas también puedes estar presente Dorothy, no hay problema, son los avances de mi sobrino desaparecido, al parecer traen buenas noticias.
- Gracias por la confianza señorita.
Elroy salía con una sonrisa efusiva, pensando que ya no le quedaban pretextos a George para no tener novia, ahora se la había dejado fácil, que no buscara pretextos que por William no se daba tiempo de tener vida privada.
En la casa de los padres de Candy, ella leía libros de su especialidad, mismos que le habían dado por ser becada, tal vez se tardaría un poco más pero la meta era la misma, sus hijos no serían un inconveniente, en cuanto Albert llegara, la apoyaría y su Tía podía ayudarla también con sus bebes, el Dr. Leonard dijo que la apoyaría por completo, que en parte era responsabilidad del hospital el haber quedado en una situación así.
Un auto llegaba, era el alguacil del pueblo, Tom, su amigo de toda la vida,
- Hola mi pequeña preciosa.
- ¡Tom!
Este se quedo serio al ver como se levantaba sobándose la cintura y tocándose el vientre, estaba embarazada, había llegado sola, la maestra le informo que estaba casada, pero quien se casa y viene a su casa en el campo, debía habérsela llevado su marido, ¿Algo andaba mal? Y el descubriría todo poco a poco, nadie le ganaría a su pequeña súper doctora.
- Te ves hermosa Candy, ya me dijo Fanny que… estas, muy feliz, que ya eres doctora oficialmente.
- Si Tom, ahora pronto regresaré a mi especialidad, solo que, mi embarazo me dio un descanso.
- Si…. También me comentó algo Fanny de eso.
- ¿No te da gusto Tom?
- Verte feliz me da mucho gusto, Candy. Me dijo que no vino tu esposo contigo, pero cuando venga sabrá que estoy al pendiente de ti mi pequeña doctorcita. En ese momento la abrazaba cariñoso y le besaba su cabeza - Felicidades doctora, te ves hermosa, ya sabes que siempre contaras conmigo ¿Verdad?
- Lo sé, Tom. Gracias. El la observaba y buscaba ver sus gestos, había cierta tristeza en sus ojos, algo ocultaba, no sabía bien que era pero esperaría a que ella deseara contarle.
- Para estar tan feliz por tu embarazo, te noto triste Candy
- Es complicado Tom, pero… estoy embarazada de tres bebes.
- ¿Tres?
- Si, la cara de mi esposo fue la misma. Estamos contentos, solo que como todo deseamos que se llegue al nacimiento.
- ¿El lo sabe?
- Por supuesto Tom, es mi esposo… Albert, es consciente de mi embarazo y… cuando venga te lo presentaré. Candy bajaba su rostro, era su sueño ver llegar al Dr. Leonard con Albert y que la apoyara en esta farsa, como en otras que habían pasado ambos.
Tom se quedaba pensativo, tal vez por eso la dejo aquí, por el riesgo, el campo era bueno para ella, pero… ¿sola?
- Candy, no deberías estar sola.
-Mi medico vendrá en estos días y… Tía Dorothy estuvo aquí un fin de semana, vino Fanny, ya sé que es maestra y… me comenta que necesitan médicos, aun con mi embarazo, si hay emergencias, tratare de ayudar.
- Si pasa eso… vendré por ti, nada de caminar largas distancias y… estaré visitándote seguido si me invitas a merendar…
- Por supuesto Tom… pero tu traerás el postre…
- Con que… tu marido no está y…
Candy se puso nerviosa, no era fácil engañar a Tom, ahora era alguacil, había detectado algo. Tom continuaba con una sonrisa juguetona
-A quien le toca pasar los antojos de su mujer… seré ¿yo?
- ¡Tom!
- Esta bien Candy… vendré cuando salga de mi horario, ya sea merienda o cena, pero cuenta conmigo, hasta que regrese tu esposo.
- Gracias Tom.
Mansión Lakewood
- Gracias comandante, deseamos saber todos los avances.
- Señorita Andrew, su sobrino huyó, escapó del hospital, hay cámaras que nos dieron pistas importantes, tenemos a la Srita. Legan, quien ya declaró todo en contra de su chofer Rupert, sin embargo el chofer al verse acorralado soltó la información completa y no solo los atentados aquí en el país sino en Escocia. Tenemos a un doctor y dos cómplices más, el doctor asegura que le dio dinero en una valija pero no la abrió frente a las cámaras y no podemos constatar las versiones, mientras que el taxista tiene antecedentes. Mientras explicaba todos los detalles pasaban videos de los detenidos, las entrevistas tras el arresto y las detenciones obligatorias. Elroy mostraba una tranquilidad y ecuanimidad increíbles al igual George, pero Dorothy se mordía las uñas de solo ver de espaldas al sobrino de Elroy, caminando con dificultad, con vendas y vestimentas grandes holgadas asegurando que no era sus ropas y que el doctor le daba un sombrero que le ocultaba el rostro.
- Comandante… me tranquiliza saber que mi sobrino huyó y estoy segura que se encuentra bien, mi corazón me lo dice con certeza, solo que note algo en todo esto, ese plan era de la joven Legan y se encuentra detenida… ¿Por cuánto tiempo estará así?
- Todas las declaraciones la culpan a ella, la evidencia de los videos también, así que hemos recibido noticias del juez y estará detenida hasta aparezca el Joven William.
- ¡Perfecto! ¿Y sus bienes? Pregunto de manera fría y cortante George dejando incrédula a Dorothy al sentir que no tenían temor de la desaparición del joven, como si estuvieran seguros de que él estaba con ellos.
- También fueron cerradas todas las cuentas de la familia, aunque no tiene mucho que perder, al parecer sufrieron un revés financiero en Europa. En ese momento George hizo media sonrisa demostrando satisfacción por el comentario.
Para Dorothy la sensación fue desagradable, eran como ver a dos personas sin sentimientos, no las que ella había conocido que llegaron, eran sus rostros sin emociones las que la ponían muy nerviosa, parecían frívolos y muy conscientes de lo que estaba pasando, al salir los hombres del FBI, George soltó un suspiro y del hombre que había visto hacía unos minutos estaba cabizbajo, molesto y hasta el seño fruncido decían que estaba muy preocupado. Elroy al igual, se sentaba en el sillón después de haber sido toda una rectitud de dama y seriedad ahora mostraba angustia y evidente preocupación, al parecer ante el FBI no san mostrado tal cual estaban sintiéndose, era como si demostraran seguridad.
- ¿Gustan que les pida un té? Pregunto preocupada Dorothy. A lo que solo contestó con cortesía Elroy asintiendo y George, trato de hacer una suave sonrisa.
Al día siguiente anunciaba al Dr. Leonard Mc Crone, Dorothy de inmediato supo quién era y lo abordó antes de anunciarlo.
- Dr. Leonard, soy la Tìa de Candy, aquí trabajo, ella me habló de usted.
- ¡Dorothy! Qué gusto encontrarla, ¿no ha dicho nada de su sobrina en esta casa?
- No. Candy me lo pidió, su situación es coincidente con la familia, ellos perdieron a un sobrino de la señorita Andrew, llamado William y mi sobrina está angustiada por su marido Albert… No me dijo bien su apellido, lo mencionó pero no escuche bien.
- No se preocupe por nada, acabo de dejar una enfermera para que acompañe a Candy, estará con ella todo el tiempo. Pienso regresar por la tarde, tiene cita en el hospital e iremos juntos.
- Gracias Doctor, es usted un ángel. Dorothy tomaba con ambas manos la mano derecha del doctor y este le coloco la otra sobre su espalda dándole confianza, George salía en ese momento y vio como ella conocía a Mc Crone, este hizo un ruido en forma de reproche, a lo que Dorothy con una sonrisa agregaba - Dr. Leonard, este es el Sr. Johnson administrador de la Srita. Andrew.
- Ya nos conocemos, Dorothy, el doctor es un viejo amigo de la familia.
- Que bien. Pues el doctor es… un gran amigo de… Dorothy no deseaba hablar de su sobrina así que trato de recomponer lo que iba a decir y agregaba con lentitud las palabras. - Mi familia, aunque… ya falleció mi madre… el doctor siempre será un ángel. Leonard hizo una sonrisa de complicidad al ver como protegía a Candy, sin embargo George y Elroy protegerían a Candy y la sobre cuidarían en cuanto supieran quien era ella para William.
Elroy lo vio entrar, de inmediato su rostro fue de amistad y ternura, esta lo abrazaba con mucha confianza, George y Dorothy los dejaron a solas al ver como ellos tenían mucho de qué hablar, sin embargo George mostraba cierta desconfianza de la mirada que vio en Dorothy hacia Leonard.
En el salón conversaban detalles de todo lo vivido y mostraban molestia evidente ante todos los detalles, cuando se tocó el tema de la hija de Leonard, Elroy se levantaba con tranquilidad y de un cofre sacaba algunas fotografías antiguas, una de ellas la hizo hacer una sonrisa y se la colocaba en las manos a Leonard.
- De verdad Leonard, era la niña más hermosa que he visto, mira sus ojos enorme, me veía como si me conociera, y aun casi sin cabello mira era rubia, como tu madre. Leonard quedaba pasmado, su hijita no era esa, la niña que le dieron tenia abundante cabello negro, esa niña nunca la vio, los enormes ojos y la naricita respingada de Marie, hizo que diera un grito
- ¡Mi hija está viva!
- ¿Que sucede Leonard?
- Esta niña… no me dieron esta niña… me entregaron un cuerpecito de una bebe que no nació… ¡mi hija!… ¡Mi hija!... ¡Es idéntica a Marie! … ¡es mi hija!… ¡mi hija!
George al escuchar el grito, de inmediato abría la puerta y escuchaba, este se acercaba cuidadoso, viendo con llanto al doctor, algo estaba mal… de inmediato pensaba en William
- ¿Qué sucede Mc Crone? ¿Es mi muchacho? ¿Sabes algo de mi muchacho?
Elroy hacía una seña, levantando su mano, tratando de calmar las cosas.
- George, Leonard esta angustiado… espera por favor, esto no se trata de William… se trata de su hijita, el nunca la vio, la tuve en mis brazos y mi chofer me tomo varias fotografías con ella, Leonard las acaba de ver.
- Necesito ir al hospital en este momento, estoy aquí, en Lakewood, aquí nació mi hija, aquí sepulte a mi esposa y a mi hijita, aquí… aquí…. Aquí me dieron a otra niña… esto no se queda así Elroy… esta fotografía dice que mi hija estaba con vida, esta es mi hija, es mi hija, Elroy… y esta con sus ojos abiertos… la niña que me entregaron no había nacido con vida.
- Espera Leonard, te acompañaré en todo, registre a tu mujer el día…. Fue en mayo, hace veinte años, fue este mes…
- El día siete de mayo… hubo luna llena, tuve complicaciones por embarazos en Chicago, mi esposa vino a vender una propiedad de sus padres cerca del lago…había realizado la firma de los documentos, todo estaba en orden, ella regresaba ese día Chicago, su parto concluiría a finales de mes, pero mi hijita decidió llegar antes… mi hijita linda… es hermosa Elroy… mira su pequeño rostro… mira la forma de su naricita aun recién nacida… y como te miraba… como si estuviera reconociéndote…
Elroy estaba con su rostro lleno de lágrimas, si ese día se hubiera esperado hasta que llegará Leonard, pero tuvo que regresar, Dimitri estaba haciendo de las suyas con unas inversiones… ¡Dimitri! ¿Por qué me tuve que ir? Elroy recordaba el mensaje de George, mejor es que regrese señorita Andrew, tengo problemas y no quiero dejar solo al niño.
- Debí quedarme hasta que llegaras Leonard, ¡Perdóname!
Y tus letras... me hicieron escribir... tus palabras me dieron inspiración... y pensé en ti... por eso es que escribo... porque te necesito... tu también escribes muy bonito
Con sincero aprecio
Mayra Exitosa
Historias de Albert y Candy
