Zapatillas de Ballet

Por Mayra Exitosa

Capitulo 6

Un ensayo

Albert estaba pensativo, Candy cada que lo iba a mencionar, no lo hacía, definitivamente lo culpaba o algo pasaba ahí, ahora que había aceptado irse con él a Europa, tendría que quitarse la barba y cortarse el cabello, ella lo quiere ver para reclamar o para lo que sea, tenía que enfrentarlo, tanto buscarla se convirtió en una obsesión. Albert pensaba ahora cuando por fin la encuentro, me oculta todo y no le saco nada… solo quiere ver a William. Pero lo cree deprimido, todo por esa publicidad, ya me las pagará Elisa.

En Rusia se encontraba Anthony Brown, quedando en muy buen nivel, pero sin superar a su gran amigo William, este bajaba el rostro, pensando que seguía sin superar el salto abierto. Pensando porque lo intento y lo vuelvo a intentar no sale bien. Se ve tan sencillo, pensaba una y otra vez, ahora que sabía que William no volvería a bailar, tenía que buscarlo, hablar con él, decirle que lo ayude a superar ese salto… pero si el siempre lo había ayudado y no fue por él que no superaba el salto, era esa habilidad que él llevaba en las venas… Madame Priscila.

Terry abordaba un vuelo estaba cansado de que Elisa lo siguiera como chicle, no se imaginaba lo bien que había hecho a William romperse una pierna con tal de quitarse a esa lunática.

- John si no te des haces de esa mujer… te juro que te despido.
- Por supuesto señor, le dije que el vuelo salía mañana y que saldríamos a Inglaterra.
- ¡Que! Le dijiste que voy con mi familia.
- Señor, iremos a la villa familiar en Escocia, sus padres están de vacaciones y su hermano Richard llevará a sus hijas…quieren ver a su tío Terry.
- Gracias John. Lo había olvidado, agenda una cita para ir a ver a William, necesito saber eso de su pie, no fue para tanto y dejar el baile, si solo fue un tendón lastimado, nunca vi una fractura.
- Por supuesto señor.

En el hotel, Candy madrugaba despertando a William, este abría la puerta y ella como profesional lo metía a que se bañara rápido antes de que saliera el sol, este salía de la regadera, ella se sentaba en el piso y notaba que el pie cada vez estaba mejor, para ver su reacción… cambio el vendaje a más suave y aplico su masaje de la misma forma.

- Gracias Candy. Iré contigo a ver tu práctica.
- Donde podré estar tres horas continuas sin que Paty lo note.
- Vamos, sé donde podemos ir, es muy temprano y anoche escuche la puerta de Stear muy tarde.

Ambos salieron por la bahía a un restaurant muy lujoso, ahí Albert solicitaba la pista de baile nocturna, pagando por usarla en el día con las cortinas cerradas, con la cantidad que ofreció, no le negaban nada, el tomaba un asiento y Candy sacaba una grabadora donde ponía su música.

Albert veía el calentamiento y notaba algunos errores pero también notaba como ella misma se corregía, algo notó ese día, Candy estaba un poco nerviosa pensó tal vez es el lugar.

Candy por su parte soñó a Albert habían estado juntos y la luna en la playa la noche anterior en la bahía, como se estaban llevando, cuando estaba junto a él ya no pensaba en William y aunque Albert no sabía nada de su gran amor platónico, ella sí. Al soñarlo no lo soñó como un paciente, sino como hombre y eso la puso nerviosa, Albert la trataba con respeto y bastante caballeroso, se tomaba tiempo para ir a verla bailar, no importaba llegar tarde a sus obligaciones, tenía incapacidad y su trabajo era administrativo de menos de cinco horas bastaban para volver a verlo.

Bailando Candy se preguntaba si Albert tenía novia, que edad tendría, le llamaría la atención como mujer… lo pensó y recordó el día que se conocieron cuando la vio en el bar y como ambos se trataban bastante bien, quiso hacer algo para averiguar si Albert sentía algo más que un interés profesional como enfermera y lo probaría bailando.

Candy hizo una sonrisa, ella no había bailado muy sensual, así sin más al cumplir las dos horas de baile clásico y combinado, la música cambio por una bastante distinta a la que usaba, esa la había visto en un baile sensual, era la prueba de fuego.

Albert por su parte escucho la música y recordó los bailes de Terry y Karen, pero no se imaginaba que Candy pudiera bailar esa música, ella comenzó a bailar tomando una tela de su maleta, giro con ella acariciándose con la misma observando a Albert de vez en cuando para saber su reacción. Albert la vio y quedo embebido en el movimiento, Candy continuo suavemente recordando un baile sensual de caricias perezosas, donde al abrir y cerrar sus ojos hacía un movimiento extra de sus dedos a sus labios, delicada y sensual… al final lo reconoció… estaba coqueteándole a Albert y este lo estaba sintiendo por completo.

Candy se sintió mujer por primera vez, su calor y color cambio, su mirada igual, quien desea jugar con fuego se puede quemar, bailó con extrema pasión, acelerando sus movimientos y en esos ella misma quedó prendada, olvidándose de todo al final, cayó al suelo y soltó la respiración, mientras Albert sutilmente tomó el maletín de Candy poniéndolo en su regazo de manera que lo cubriera, estaba sufriendo la aceleración de su respiración y trataba de controlarse, Candy bailo y él se dejo llevar en ese baile.

Candy no pudo evitar sonreír, era la primera vez que sentía esa reacción en su cuerpo y apenada no levantaba su rostro al saber lo que había logrado, su cuerpo se humedecía. Si Albert se daba cuenta y tenía novia, esto se iba a poner en su contra, posiblemente no la llevaba a Europa por andar haciendo pruebitas para ver si le gusta, al final ni lo vio tanto como ella se había exaltado con solo verlo a él.

Albert no pensaba en eso, pensaba en lo que había provocado Candy con esos movimientos tan sensuales, jamás en su vida le había pasado eso, se sentía un tonto adolescente, si Candy lo descubría no se iría con él a Escocia considerándolo un depravado, suavemente salió tomando la maleta de Candy. Hasta salir al aire fresco, camino un poco con la maleta de ella tranquilizándose y esperando que se le pasara su exaltación pero esto no ocurría y es que no podía sacar a Candy de su mente, si hubiera bailado con ella, la hubiera amado en ese instante.

Candy levantó el rostro buscando su maleta, tratando de no ver hacia Albert haciéndose la que no hizo nada, pero al no encontrar la maleta, tampoco encontró a Albert y eso la hizo relajarse, al menos no estaba ahí así que lo más seguro es que se fue al baño y ella por estar tirada en el suelo esperando controlarse, no se dio cuenta.

Candy se ponía un short que estaba en la silla, así una blusita junto a este, buscaba la maleta, tomo unas sandalias, su grabadora y salió sin encontrar a Albert, vio hacia el auto. Albert estaba recargado en el, con la maleta y el celular en el oído. Candy corrió al verlo, pensaba que no la vio, que entró una llamada y la salvo de que Albert se diera cuenta de que ella estaba exaltada. Vio la maleta en la mano de Albert quien continuaba hablando en el celular esta sonrió para tomar la maleta y Albert estaba tan concentrado en la llamada que no la soltaba.

Candy opto por no interrumpirlo, le dejo la maleta y se subió al auto, Albert cerraba los ojos y se reía solo, no estaba haciendo ninguna llamada, pero no se iba a dejar quitar ese maletín por nada. Continuó en la llamada de un lado a otro mencionando palabras de alimentos y de piezas automotrices hasta que sintió que todo estaba en orden.

Albert con un suspiro de alivio se reía de sí mismo, una y otra vez, mientras Candy tranquila porque aunque al principio notó a Albert muy embebido en verla, al final ya no vio su reacción pues le preocupaba más lo que ella había sentido, ahora si sabía algo, le gustaba Albert y mucho.

- Candy, ¿nos vamos?
- Si, necesito darme un baño antes que despierte Paty, si es que no lo hizo ya.
- Vamos.

Albert sonreía travieso manejando por la bahía al hotel, desesperado por llegar. Candy apretaba los labios guardando una sonrisa, sin mirar a Albert viendo hacia la bahía pensando en que jamás se había enamorado de nadie, solo pensaba en William y en bailar con él, cuando él se había enamorado y hasta deprimido por el gran amor que sentía por la bailarina, quien se enamora de una mujer que lo lastima de manera intencional, lo seguro era que William estaba enamorado de una mujer agresiva y por tanto era un masoquista.

Albert la veía y movía su cabeza de un lado a otro, tenía que conquistar a Candy, si quería conocer a William tenía que esperar, porque si le reclamaba, la perdería para siempre, pero Albert si tenía oportunidad, se había ganado su confianza, se iba a ir sola con él, era el mejor momento de sacar de plano al semi novio ese, tenía que hacerlo antes, si era posible que Albert pudiera ganársela, tal vez le confiaría lo que quiere reclamar a William y si se este se prepara con Albert, ya sabría cómo enfrentar la situación y al final decirle que William y Albert son el mismo.

- Candy, te bañas y salimos para que conozcas el lugar, podemos rentar una lancha o salir por ahí.
- ¿No vas a ir a reportarte en las oficinas?
- No. Acabo de hacer un cierre perfecto por teléfono y me darán los documentos a firma en dos días más, los entrego en Europa la próxima semana.

- ¡Perfecto! ¿Cómo sientes tu pie Albert?
- Cuando esta vendado bien. ¿Por qué?
- Quiero verte recuperado, que no te sientas dolido, aunque eso signifique que ya no me contratarás.
- Vamos Candy, esto tiene poco de que pasó y el doctor del hospital que me vio, dijo que son seis u ocho meses mínimo de terapia.

- ¿Ocho meses? Bueno entonces, si iré contigo a Europa. Albert después piensas volver a Chicago.
- ¿Volver? Todavía no nos vamos y ya quieres volver.
- No es eso, sino que… tal vez… tengas que ir con tu familia… tu novia estará esperándote…
- No Candy, no tengo novia esperándome y mi familia… tiene mucho trabajo, como para recibirme ahora, tal vez el próximo año vaya a verlos.

- ¿Y de donde son?
- De Europa.
- Podemos ir a verlos cuando estemos por allá, me gustaría mucho conocer a tu familia.
- Solo tengo un par de tíos Candy.
- Oh, lo siento Albert, es que no sé nada de ti.
- Pues tenemos todo el tiempo del mundo para que sepas de mi… y tal vez me gane tu confianza y me digas eso que solo alguien más debe saber… supongo que… tal vez el amor de tu vida…

- ¿El amor de mi vida?
- Según Tom y Paty, te creen muy enamorada de alguien… me dijiste que no has tenido novio, pero tal vez…
- ¡Albert!
- Bueno si no me quieres decir… no te diré tampoco nada de mí.
- Está bien… después te contaré, pero no es mi enamorado, ni siquiera sabe que existo.

- ¿No sabe que existes? ¿Es un imbécil?
- Es que… para muchas personas… tal vez… estoy muerta…
Albert la vio a los ojos detuvo el auto al llegar, le tomó el mentón y le agregó
- Para mi estas viva… y si ese piensa que estas muerta… es que no vale la pena…
- Gracias Albert.

Bajaron del auto, Candy en el trayecto a la habitación le preguntó por su edad, Candy dijo que debía quitarse la barba porque Paty lo pensaba mucho más mayor. Ambos soltaron las risas, despidiéndose en la puerta de la habitación de Candy, dejando con una sonrisa a Albert, porque por primera vez sintió que Candy estaba interesada en él… y al decir él era Albert.

Elisa llamaba a George para informarse de William, pero este le confirmó que estaba en Sudamérica, que por el momento estaba en Argentina y no pensaba en volver, esto al responderle a Elisa. La Tía de William escuchó así llamó a su hijo y a su sobrino para buscarlo en Argentina.

George salió y vio como la tía se veía sospechosa, uno de los guardias se fue tras George y le comentó lo que hizo la dama mientras estaba escuchándolo en el estudio, este sonrió ocurriéndosele una idea extra que alejaría de estar llamando y visitándolo seguido la Sra. Elroy.

- Madame, creo que debería hablar con William
- Tienes el dato de donde está
- Si está en Argentina, le conseguiré la dirección para que vaya a buscarlo y que salga de esa tristeza.
- Por supuesto, además tiene que ver a otro médico que le dé nuevas esperanzas para… su pie lastimado.
- ¿Cree que su pie vuela a servir para bailar?
- Bueno George, la ciencia está muy avanzada, debe haber algo que se pueda hacer y… porque no… si quiere bailar… pues que baile, pero que no deje las cosas de ese modo tan estúpido, como dejar caer sus finanzas, por un pie.

- Bueno, pero… no cuento con ingresos para enviarla a Argentina madame.
- ¡George! Me iré y pagaré mis gastos, al final eso y más haría por mi sobrino querido. Hace unos minutos, llame a mi hijo y a mi sobrino Eliot para que… continúen con la búsqueda…
- ¿Lo están buscando?
- Por supuesto, mi sobrino William es… lo mejor que me queda de mi hermano.
- Me alegro mucho madame, entonces, le enviare todo para que pueda salir mañana mismo a Argentina
- George, hablaré con él y verás que… vuelve a los negocios y a su… baile ese.
- Gracias madame.

George se fue con media sonrisa, ya no soportaba que estuviera en la mansión Andrew, si la mandaba a Argentina mandaría a Michael, el guardia personal para hacerse pasar por él y que no se dejará encontrar, llamaría a varios de sus contactos en Argentina para que dijeran haberlo visto y que estaba por allá mínimo para que madame Elroy estuviera unos meses en Argentina, costeándose sus propios gastos. Sonreía discretamente al saber cómo se había des hecho de un gasto continuo.

- Señor, podemos hablar. Tres hombres se paraban frente a George, este alarmado se salía con ellos hacia la oficina principal

- ¿Qué sucede?
- El Sr. Andrew, envió este paquete y este sobre.

George abrió el sobre y leyó con alarma en su rostro al darse cuenta de lo que William había descubierto, primero que ya estaba con Candy White, que fue visitada por Eliot y Brian antes de los hombres que él había mandado, provocando que Candy huyera, enviaba los casetes y que ahora sabía que detrás del saboteo no solo estaban los socios sospechosos sino la misma familia Andrew.

- Lleven esto al despacho privado, llamen a Leonard y Max, esto es delicado.
- Por supuesto señor.
- Esperen, ni una palabra de esto a nadie.
- Así será señor.

El fin de semana fue el mejor para Paty y para Stear, ambos subieron el nivel de su relación, se apreciaban y valoraban más, Albert por su parte le pidió a Paty que se llevaran el auto a la casa de Candy, que ellos viajarían y regresarían después, que por trabajo tenían que salir, Candy estaba de acuerdo en viajar con él, ella prometía comunicarse con Paty desde donde estuviera.

Albert por su parte, se iría a Inglaterra para investigar donde habían sido llevados los restos de los White, pero la realidad era otra su idea, darse un tiempo con Candy y ganarse su confianza y su cariño, antes de que supiera que él era William.

Candy estaba muy enternecida, porque Albert estaba muy preocupado por ella de manera desinteresada, hasta adelantaría su viaje a Escocia para llegar a Inglaterra y saber qué pasó con los restos de sus padres. Para Candy solo hacía que la atracción que sentía por Albert se tornará en amor de manera sutil, dejando de pensar un poco en William para permitir acceso a Albert de ganar su corazón.

Anthony llegaba a Inglaterra, se topaba con una bailarina nueva, la bailarina que estaba de paseo para dirigirse a buscar compañero para un concurso de baile en América. Anthony sin decir su nombre hacía pruebas con ella junto a su representante

Anthony apreciaba en Annie Britter una excelente bailarina.
- Es usted maravilloso señor… Dijo en tono británico el representante de Annie.
- Tony, llámeme solo Tony.
- Puede viajar a América para bailar como pareja de la señorita Britter.
- De momento tengo unos compromisos aquí, pero si se queda para el ballet este mes, posiblemente me desocupe.

- Lo tomaremos muy en cuenta Tony. Respondió amable Annie. Este se dirigió a ella al ver que respondió
- Baila usted muy bien señorita Britter.
- Gracias, después de las nacionales en mi país probaré suerte en Moscú.
- Estoy seguro que le irá muy bien, ¿Y no ha tenido pareja?
- Si, mi pareja era Archivald Cornwall, pero está buscando una pareja mejor.
- Bueno, entonces tómeme en cuenta, terminando mi proyecto, seré el primero en solicitar el puesto.
- Gracias.

Annie estaba entusiasmada, por fin alguien la trataba con respeto y valoraba su baile, no sería una bailarina sola, encontraría una pareja para las nacionales así fuera extranjero.