Fic

Una noche intensa y memorable

Por Mayra Exitosa

El camino era largo y tedioso, notaba que cada uno de sus sobrinos llevaba una compañera y el solo se había quedado con la tímida rubia que no parecía ser quien era, al saltar entre los árboles con tal facilidad, pero ella se notaba un poco nerviosa y era bastante joven, ahora que estaba lejos, caminaba con soltura, como si el bosque no le asustara, mientras todos los demás se iban atrás ella miraba hacia el cielo, sonreía al guiarse, como si fuera su costumbre poder caminar de noche sola por el bosque, así le hacía conversación, veía que cuando ella sonreía se le agitaba el corazón, eso era algo que jamás había sentido y le agradaba, ella lo sacaba de sus pensamientos y comenzaba conversando dejándose escuchar por quienes la seguían…

- Nunca había ido a un baile, me daba curiosidad que era uno donde ¡estarían los Andrew!, pensé que eran jóvenes muy atentos y caballerosos pero que decepción, era ver la aglomeración y ese hombre que estaba enfermo regalando polvos blancos, o el otro que ponía botellas de agüita extra en el ponche, me daba muy mala impresión, no volveré a ir a un evento de estos, de los Andrew deben tener una cola más larga de lo que se piensan, yo que viole las reglas de mi casa y me escapé solita, para ni siquiera bailar, mucho menos disfrutar de un bonito evento, bien tenía razón mi madre, siempre hago las cosas mal.

Los jóvenes que la escuchaban estaban con los ojos muy atentos, viendo como su tío la escuchaba y no detenía la conversación, ni la interrumpía por compasión, sobre todo siendo él, el Andrew más afectado. Pero con toda calma cuestionaba,

- ¿Y te escapaste por aquí por el bosque? ¿Supongo que lo haces seguido? - La verdad es que siento que encerrada en casa me hace falta libertad, no entiendo el mundo este de la alta sociedad, en el que debo aprender a tocar le piano, a leer lecturas antiguas y peor aprender idiomas que se escuchan como si tuvieras en la garganta algo atorado. Los murmullos y las bocas ajustadas de los que la iban escuchando, estaban disfrutando más su sincera conversación, mientras ella continuaba anunciando a los cuatro vientos que era simple, sencilla y libre de corazón, - Si pudiera volar sería como una alondra, volaría a lo lejos y conocería el mundo, construiría mi nido y sentirme feliz por el poco tiempo que Dios me dé de vida. Escucharla le daba calma y meditaba cada palabra y cada frase para responderle,

- Entonces te has decepcionado de todos los Andrew. Y ella con evidente tristeza respondía, - No sabes con que sacrificios me he escabullido sin permiso, ni todo lo que he pasado aun con los meses que llevo de castigo. Cada respuesta lo intrigaba más y el silencio tras su espalda aseguraba que estaban atentos a sus conversaciones, - ¿Eres de las que se escapa seguido? Preguntaba con el afán de saber más de ella si tenía que defenderse, - Estoy castigada por tres meses, porque salí al bosque y me siguieron una banda de amiguitos nuevos. La respuesta lo dejaba asombrado y cuestionaba más, - ¿Sales con jóvenes como los de la fiesta? Albert sabía que estaba exponiéndola y ella con una sonrisa respondía, - Mis amigos son más peludos y bajitos, me hice amiga de un mapache y un zorrillito, les doy nueces de la india y mi madre me ha castigado porque esas nueces son para atender a mi padre que, aunque no las necesita suele dárselas para que no se enferme del corazón. Sorprendido respondía, -¡Animales! - No les llames así, no sabes de los mejores amigos suelen ser de cuatro patas, son más fieles y te aseguro que ninguno me regalará un polvito como el de ese hombre del que me salvaste, ni pondrá nada en mi bebida, mucho menos me dirá una mentira de que la fiesta será de lo mejor porque irán los Andrew y por estar ellos ahí, la fiesta jamás sería tomada sin medida ¡Oh sorpresa! Que decepción de fiesta, ni los Andrew ni los locos amontonados del evento, valieron la pena de haber escapado, venir aquí y ese olor a tierra mojada, es que no tardará en llover, pronto quedaré empapada y mañana seré el hazme reír si por tener amigos animales como les llamas, me castigaron tres meses, hoy por venir a conocer a los Andrew será el triple mi castigo, puedes apostarlo.

Anthony ya no aguantaba y comentaba, - La fiesta no es de los Andrew, es de los Legan y te han engañado, no puedes juzgar por una invitación a un evento que fue un desorden sin excepción. - Tal vez tengas razón, pero si vieras como todos hablaban de esa fiesta, que los Andrew son hombre muy apuestos, que hacen todo parecer perfecto, como si fueran dioses de un mundo superior, no se si los conoces, pero desde hoy ya no me iré con la primera invitación, si mis padres adoptivos se enteran de que me he escapado de nuevo, tal vez cancelen haberme adoptado y me quede sin familia otra vez, pero si me intentan adoptar los Andrew será el peor error, porque soy un desastre andado y con ustedes al menos ya somos más los que llevaremos esta noche una enorme desilusión al haber asistido a un evento que no valió la pena, yo apenas iba llegando y hasta sonido de balas hubo, eso sí que fue extremo de seguro también se asustaran esos dioses Andrew.

Una de las jóvenes sorprendida preguntaba, - ¿Eres adoptada, Candy? - Si, por eso soy de los bosques, aquí nadie jamás te preguntaría ¿cuánto tienes? ¿cuánto vales? ¿y de que familia refinada eres? Aquí solo sientes lo mejor del tiempo, sobrevives si te encuentras a alguien que te ayude desinteresadamente, como lo hizo este excelente hombre, que me salvo no una, dos veces, de salir de ese lugar tan pronto como apenas iba a entrar. Albert con una sonrisa respondía, - Tu saliste casi sola, eres muy ágil en los árboles, - Vi que no lo hacías mal, pero aun así he tenido mucha suerte, me preocupa toda esa gente, que se llevaban a revisar, la tocaban por todos lados, eso era horrible, realmente no me gustaría estar en su lugar.

Llegaban a mitad del bosque y la lluvia empezaba a darse con gotas enormes, ella les hizo la seña de que la siguieran, corriendo por entre algunos cruces de ramas y arboles caídos, llegaban a un techo alto de piedra, una construcción antigua y ahí con una gran sonrisa, les afirmaba,

- Amigos este es mi hogar, aquí me la paso feliz por las tardes, esta muy lejos de mi casa aun, pero les aseguro que nada malo les pasará, recuerdan que tengo amigos, pues lo seguro es que aquí se suelen refugiar, abriendo una puerta caída, muchos animales estaban ahí, ella con una sonrisa, los atendía a todos, les acariciaba y los nombraba. Dejando con tales rostros al ver en la construcción una vieja foto antigua de los Andrew, un niño de escasos seis años rodeado de animales como ella ahora lo hacía, luego les mostraba el lugar, con habilidad encendía velas y algunas cosas, los cuatro hombres miraban extrañados ese lugar abandonado, pero Anthony y Albert sabían quienes eran y Stear comentaba, - Se parece a ustedes. Anthony le respondía, - A él. Los de esa pintura son mis abuelos.

Candy y las mujeres que ahí se encontraban acomodaban unas sillas viejas y miraban por los huecos que una vez fueron ventanales, que la lluvia caía a raudales. - Candy tenemos mucha suerte de haberte encontrado, tu conocías este lugar abandonado. - Si, desde que era muy pequeña, lejos por allá esta el orfanato donde me abandonaron, aquí siento como si los que están en las fotos viejas fueran mi familia, llevo años viniendo aquí, fui adoptada por Los Britter, son excepcionales me hacen sentir muy elegante, pero en mi corazón estos pequeños seres me han acompañado desde hace mucho y vengo a verlos continuamente. No sé porque no puedo dejar de hacerlo. Tal vez siento cierta simpatía con el niño de la pintura, que rodeado de pequeños seres, me hace sentir segura.

Tras de ellas los jóvenes escuchaban como Candy llevaba mucho tiempo brincando las murallas, llegando a ese lugar para sentirse en casa. Albert que la escuchaba se miraba a si mismo igual que ella, rodeado de animales en esa pintura vieja que tenía la pared, de sus padres sonrientes y jugando con él. Sin querer poco a poco, se volvía más cercana, mirar su pasado, tener a su familia ahí, que lo reconocía, mientras que ella que no tenía a nadie, se consideraba en su hogar, en ese mal trecho lugar, se sentía en familia.

Lejano al bosque, en la mansión de los Legan, encontraron a los ladrones, más de media docena de policías, también atraparon a los vendedores de anfetaminas y a esos jóvenes alcoholizados, que iban en los camiones y vehículos del estado.

Niel y Eliza no salieron de entre los arbustos hasta muy tarde ya remojados se mantuvieron, esperando a que todo se despejara, al ver que ya nadie quedaba, salían entrando a lo que era su hogar, la puerta cerraban con dos de los sirvientes mayores, que se presentaban. Ellos asustados se miraban. - Joven Niel, se llevaron a los muchachos, para que den información del evento. - Si, los vi, mi hermana y yo estuvimos al pendiente, pero no se preocupen, recojan todo, arreglemos esto, mañana iremos a ver lo que sucedió, sacaremos al personal con premura y esperemos que esto no sea un escandalo mayor. El hombre mayor con tristeza le afirmaba algo que le era imposible, - Pero mi señor, hubo disparos lo seguro es que ya se enteraron todos los vecinos, hasta es posible que les hayan hablado a sus padres, - Espero que no nos involucren en problemas que no son nuestros, aquí no paso nada, por favor limpien todo, no quiero ningún problema por la mañana.

Decía temblando Niel, a lo que Eliza, pedía las llaves de su habitación y la señora iba con ella, abriendo todo para revisar de nuevo, luego de que ya todos se fueron.

En la mansión de los Britter todo se había descubierto. Candy no estaba, se había escapado de nuevo, el señor Britter se molestaba con su esposa, como es posible castigar a su hija por tanto tiempo, solo por darle unas nueces a los animales, tres meses de castigo era un tormento.

Luego su mujer agregaba que lo mejor era que se fuera, que ella no iba a permitir que una niña cualquiera fuera la ocasión de un problema entre ellos, a lo que él incomodo se negaba, le pedía que se fuera si lo deseaba, que él no abandonaría a su hija, había hecho muchos trámites legales para adoptarla, para ser un buen padre y ahora se daba cuenta que al dejarle a ella el cuidado de su pequeña, solo fue una actitud muy cobarde. Por lo que se negaba y la joven esposa gritaba molesta que se iría por la mañana a casa de sus padres.

Sin hacer mucho escándalo, el Señor Britter llamaba a su mayordomo, que a discreción fuera a ver el evento de los jóvenes Legan y también en la prisión preguntara por el listado de las personas detenidas y se asegurara que, si ahí se encontraba su hija, lo llamará para llevar a un abogado defensor. - Si señor, aunque puedo asegurarle que la señorita no debe estar ahí, ella es muy buena, es como un ángel, nunca hace cosas indeseables, ayuda mucho a las personas y espera siempre su llegada, si hubiera sabido que usted iba a volver, ella no se habría salido, le hubiera preparado algo para recibirlo.

- Gracias Charles, eres muy gentil, mi esposa es muy estricta, pero yo elegí a mi hija y sé que es de noble corazón, pensé que, con ella en casa, mi mujer sería mucho mejor. - Y lo es señor, solo que se hace la fuerte, pero vaya con ella, dele un abrazo y verá que se queda no se irá si usted la considera. - Lo haré, por favor busca a mi hija. - Si señor, iré por ella.

En el bosque, Paty se separaba con Stear y conversaban, ella tenía frío y él se quitaba su saco, luego la abrazaba a lo que ella sonriente le afirmaba que había ido a la fiesta porque deseaba toparse con él. - En serió Paty, que bueno entonces que asistí, aunque creo que tendré problemas, porque mi auto lo deje a fuera de la fiesta. - Mis padres me dijeron que pasarían por mi a la media noche y creo que esta será una gran oportunidad de saber como me castigarán, si a ella la regresan a un orfanato, ¿a mi me que me harán? - No te preocupes Paty, te acompañaré y diré que te resguardaba para que no te hicieran daño. - ¿lo harás? - por supuesto, ¡hubo balazos, Paty!

Anthony miraba la lluvia caer, parecía que no se detendría hasta el amanecer, si salían rumbo a su casa, se podían perder y si seguía viendo como su tío sonreía con ella, aun que lo insultara y lo pensará un Dios, como ambos estaban tan coordinados en el cuidado de esos animales que parecían tener eso en afinidad, pues ella ignoraba que él era el niño de la pintura y ella se comportaba con tal forma en los caminos del bosque, como él también lo hacía, si parecían tal para cual. Una de las jóvenes se acercaba a él y lo llamaba a sentarse junto a ellas frente al intento de fuego que su primo Archie les hacía y entre los cuatro en una banquilla se cobijarían. Archie por su parte comentaba,

- Anthony al menos ya no esta insultando a los Andrew, si supiera que esta propiedad es de ellos, crees que estaría tan tranquila, que por años se ha refugiado en este castillo abandonado y tienen a medio bosque cuidando entre sus paredes, que ironía del destino, encontrarse con él y contigo, precisamente aquí, donde al parecer ella es muy feliz. Anthony asentía, esa joven en todo a su Tío Albert se parecía, pero al verlos juntos, le recordaba también a su madre, porque ella siempre fue tan amable, tan considerada y amaba a su hermanito tanto como sus padres.

CONTINUARA… parte 2 de 3


Deseando que esta pequeña historia sea de su agrado y que ahora que pude continuarla le den la oportunidad también de finalizarla.

Muchas gracias por comentar, por leer y apreciar cada historia a relatar en este espacio

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa