Fic
Los chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo X
La hijita del Doctor
- ¡Feliz Cumpleaños a ti! ¡Feliz Cumpleaños a ti! Feliz Cumpleaños mi querida Candy ¡Feliz Cumpleaños a ti!
Dorothy la abrazaba soltando el pequeño pastel de queso y fresas en la mesa para abrazar a su único familiar con vida, su bella doctora, la mejor niña que Dios le había concedido, por la que daría toda su vida, por esa sonrisa y… tal vez pronto se multiplicaría esa familia, Candy le aseguraba que su esposo Albert, la amaría no como una tía, sino como casi una hermana para ambos. Eso la hacía sentir mejor, pues aunque actualmente tenía un pretendiente bien parecido y formal, sentía dudas con respecto a su forma de amar o ser amado.
- ¡Gracias Tía! Que linda sorpresa que hayas podido venir.
- Pedí el fin de semana completo, deseaba estar aquí, junto a ti mi chiquita hermosa, como van mis princesas aquí dentro.
- ¡Tía! Ya te comente que no digas eso, pueden ser niños o ambos, lo mejor es llamarlos bebes.
- Candy, estoy segura que seremos un gran club familiar, mi hermana desde el cielo nos ha bendecido y como tu esposo es un hombre muy trabajador y muy bueno, pues… lo vamos a llenar de besos entre sus pequeñas , tu y su… cuñada consentida. Porque no quiero que me digan Tía Abuela.
- Bueno Tía, supongamos que tengas razón… si nace un pequeño niño entre el club de admiradoras de mi esposo… ¿Qué harías? ¿Lo querrías menos?
- ¡Eso jamás! Me sentiría como la señorita Elroy, muy orgullosa y segura de tener a alguien que sea fuerte, valiente para cuidar de nosotras cuando estemos viejitas. Candy se quedaba pensativa, como estaría la Tía de Albert, muy angustiada internamente, ya eran meses sin saber mucho de él.
- ¿Tía? Ya que la mencionas, ¿Cómo está la señorita sin su sobrino?
- Cuando llegan a traer información, parecen fuertes, insensibles y como si su sobrino estuviera escondido en la habitación de a lado. Apenas salieron los hombres del FBI dando sus buenas noticias, todo cambio, fueron horas sin hablar, encerrados en sus pensamientos, como si pensando en lo que les dijeron, solucionaran todo mentalmente.
- ¿A qué te refieres Tía?
- Atraparon a todos los que le hicieron daño, los dejaron en la calle, sin dinero y en la cárcel, aun siguen sin saber donde se encuentra, solo saben que huyó, y según George, dice que mientras estén en peligro los seres que ama, no se acercará, es una estrategia de William. Candy debiste ver esos videos, el sobrino de la Sra. Elroy salía de espaldas, estaba herido y cojeaba, casi en todos salía como escapaba de un hospital. ¡Pobrecito! Dicen que... le iba a hacer daño, según los investigadores en una de las confesiones de los cómplices, decía que la mujer esa… la mala, daba órdenes de dejarlo sin piernas
- ¡Sin piernas!
- No te preocupes Candy, dice que el señor William es un hombre muy importante y sabe cuidarse solo, que no se acercará a su familia, si está en peligro.
Candy se quedaba pensando, Albert siempre le oculto la verdad, le dijo como Elisa no se detendría, también le hablaba de su Tía y de George, como reaccionaban ante los problemas, no le era extraña la forma estratégica de ser, y si era cierto, Albert huyó hasta estar seguro de no ser perseguido. Como aquel día que no entraron al departamento, sabía que el Dr. Michael los seguía de cerca.
- Candy ¿Qué pasa?, te has quedado callada, siento que no me escuchas.
- Lo siento Tía, pensaba en el dolor interno de lo que debe sentir la señorita Elroy.
- También llegó el Dr. Leonard, nos saludamos en la entrada, tengo algo que contarte, pero no debes decir nada, porque no sé si sea verdad.
- ¿De qué se trata?
- Bueno, el Dr. Leonard, parece que… fue algo de la señorita Elroy y… tuvieron algo entre ellos… ¡ahí Candy! no sé qué pensar…
- Habla claro, no te comprendo.
- Mira… en la mesa del salón donde estuvieron, dejaron un cofre con fotografías de la señorita Elroy, hace muchos años a tras, se veía más hermosa y tenía un bebe en las fotos.
- Debe ser con su sobrino.
- No. El Dr. Leonard gritó que era su hija.
- ¿Su hija?
- Si Candy, parece que tuvieron una hija ellos y… hasta ahorita… se lo confesó la señorita Elroy. Se quedaron llorando y abrazados por mucho tiempo, al parecer su sobrino es el segundo secuestro en esa familia. Candy abrió desmesurada sus ojos,
- ¿Qué?
- La niña no está muerta Candy, el doctor Leonard lo gritó, dijo que su hijita estaba viva.
- ¡Dios! Tía. Estás segura de eso.
- No. Lo que sucede es que… no me gusta escuchar conversaciones, solo escuche gritos del Dr. Leonard, así que eso, y las fotografías de ella, ahí Candy, debes apoyar mucho al Dr. Leonard, ahorita está muy deprimido, ahora ambos van a buscar a su hijita. Dijo la Señorita Elroy que su hijita nació aquí en Lakewood, y al final le pidió perdón al Dr. Leonard.
- ¿Tal vez la dio en adopción?
- ¡Ahí no sé Candy! pero si ella es de otro país, como es que se viene aquí a tener a su hijita y dejarla, se debió quedar con ella, total esta sola, es una mujer independiente y muy astuta, debes ver como habla de millones de dólares como si fueran dos o tres centavos. Lo seguro es que con tanto dinero, le robaron a su bebeita.
- Esperaré haber que me dice el Dr. Leonard, y con gusto lo apoyaré en todo. Tía… sabes lo que me da a pensar…
- ¿Si? ¿Qué?
- Que luchaste por mí, eras muy joven, sin dinero y sin familia, aun así… elegiste quedarte conmigo.
- Por supuesto que me quedaría contigo, mi amor, si eres una niña hermosa, muy buena, obediente y… te fregabas hasta Tom, que era más grande que tu. Eres la hija que siempre he querido Candy.
- ¡Tía!
Candy se quedaba pensativa, ahora comprendía porque el doctor Leonard no había regresado a verla, estaba buscando a su hija, que triste debe estar, darse cuenta que tiene una hija con vida, será un grandioso padre, con razón todo el tiempo me llama hija, y hasta dice que serán sus nietecitos mes bebes.
En Naperville
- Si señor, solo busco a mi familia, solo que, recibí un golpe en la cabeza y me siento un poco mal.
- Bien, te dejaré pasar la noche en la habitación, solo que la pagarás por adelantado.
- Si señor, ¿puedo conseguir algo de trabajo por aquí?
- Me hace falta alguien que me ayude en el restaurant, si deseas trabajar para mi, te daré la habitación gratis y los alimentos. Pero solo podré pagarte tres dólares la hora.
- Por mi está bien.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Smith, John Smith.
- Tienes tu número de social.
- El golpe fue por un asalto, mis documentos fueron robados y… no me lo sé.
- Si llega a venir alguien, me meterás en problemas, John.
- Le parece si le digo que soy un familiar suyo.
- Bien. ¿Es un trato? Si recuerdas tu número, me lo das y no habrá problema.
- Gracias.
- Ven. Pasa a esta habitación, es mejor y tiene el clima más fuerte, para dormir te sentará bien, además no tendrás que salir cuando esté haciendo frío, pasarás por el pasillo y llegarás hasta la recepción, ahí está el restaurante, me ayudarás en la cocina, los meseros se harán cargo de todo, solo es mantener limpia el área. Vamos te diré tus actividades. John Smith sonreía abiertamente, casa, comida y sustento sin ser visto, qué más podía pedir, hacer un poco de tiempo para que ya no lo siguieran y tratar de recordar su vida. Tal vez el trabajo lo haría ir a su realidad… En ese momento su mente se fue a una imagen de un bello par de ojos, lo observaban de muchas formas, pero no tenían rostro, solo era la mirada.
-. ¡John! ¡John! ¡Muchacho por Dios te estoy hablando ven acá!
- Si señor. Un suspiro y una sonrisa, algo tenía que pasar para recordar todo lo que sucedió.
En Chicago, Hospital Santa Juana
- Joanna por favor, necesito saber donde vive la Srita. Candy, ella estaba de estudiante, tuvo una descompensación y quiero saber como esta.
- Mire Dr. Michael, esa señorita, estaba estudiando y dejo pendiente su beca, pero… dígame la verdad ¿Hay algo entre usted y ella?
- No. Pero puedo apostarle que lo habrá.
- ¿En serio? Usted es muy atractivo, solo que como es maestro de medicina, ninguna joven puede tener una relación con usted, que no ve que esa mujer es becada, puede perder su beca y hasta sus estudios si la relacionan con su profesor.
- Ella termino de estudiar, solo esperaba que se decidiera por estudiar neurocirujana, así sería mi colega.
- Pues… parece que ella tiene otro interés más alto. El Dr. Michael se quedaba serio, tal vez ya le habían presentado al novio ese a las enfermeras, pero ella agregaba después de acomodar unos papeles - Está muy interesada en el Dr. Leonard, creo que hay algo entre ellos, mire usted, el doctor Leonard dejo todas sus citas y se llevó el expediente de ella, ya no es el mismo, esa doctora lo atrapó. El doctor Michael, estaba incrédulo, siempre la había apoyado, pero no podía ser posible habían muchos años entre ellos, demasiados.
- ¿El Doctor Leonard Mc Crone? La enfermera Joanna asintió bastante seria y con indignación agregó
- El Dr. es joven, ahora le ha dado por andar de rabo verde, todo el tiempo la procura, no dejaba que nadie supiera de ella, buscaba las mejores becas y hasta tiene patrocinadores para que termine toda la especialidad de cardiología.
El Dr. Michael recordaba el día en que operaba a corazón abierto, como el doctor Leonard no dejaba que se le acercará, apenas y pudo felicitarla y… No podía ser verdad, pero lo investigaría, algo si tenía razón Joanna, como profesor de medicina, Candy jamás podría darle una oportunidad, dejaría las clases y se quedaría de planta en el hospital.
En Lakewood
Durante esos días Elroy y Leonard estuvieron investigando en el hospital, efectivamente había un grave problema, pero la niña nunca fue recogida y fue enviada por equivocación a un orfelinato, se investigaron las fechas y los expedientes, fueron días completos, el hospital tenía otra administración en aquel tiempo, ahora habían cambiado las cosas, la pequeña al no ser registrada debía ser enviada en adopción. La niña que le entregaron al Dr. Mc Crone, pertenecía a una indigente que llegó ese día muy mal, había sido golpeada, con los partos acumulados y los detalles notaban como los papeles de las dos bebitas distintas se habían cambiado, la pequeña Mc Crone fue enviada a un orfelinato cercano ahí mismo en Lakewood, sus papeles fueron aceptados y la registraron directamente sus padres como propia, esto para que la niña no se sintiera mal al descubrir que fue adoptada.
Así inició la búsqueda de la pequeña Mc Crone, como le llamaba Elroy. Contrataron investigadores, Elroy se sentía responsable por el extravío de la pequeña, ahora su atormentado corazón se preocupaba no solo por su sobrino, sino por la hijita de Leonard.
- Ya verás que la encontraremos Leonard, todos estos años y… cómo fue posible creer que estabas bien, con tu esposa y tu hijita. Leonard se encontraba preocupado porque dejó a Candy con una enfermera, no la acompañó a su cita médica, llevaba dos semanas sin saber de ella, cuando vio la angustia de Elroy al sentirse culpable, este le tomaba las manos y se las ponía en su boca dándoles besos.
- Elroy, gracias a ti, tengo una posibilidad de volver a encontrar a mi hijita, gracias a ti, que estás aquí, que tomaste esas fotografías, que me has devuelto la esperanza ante tanta perdida. No te angusties más, sin ti mi mundo no sería el mismo. Sabes… todo sucede por algo, cuando… murió mi padre, me quede muy solo, pensé que tenía que encontrar la manera de volver a vivir, fui amenazado, humillado, mal tratado por Hampton, pensaba que yo le había robado tu amor. Y hasta George también lo pensaba.
Elroy bajaba el rostro apenada, como pudo pasar eso, si solo eran amigos, una relación entre doctor y paciente. Leonard continuaba
- Pero sabes, todo este tiempo me sentía muerto en vida, una alumna me hizo recordar a mi esposa, y me hice la ilusión de que si mi hija hubiera nacido, sería como ella. Cada día me sentía más orgulloso de la joven, ahora es doctora, esta por continuar con su especialidad, la sigo viendo como una hija. Pero cuando vi esa fotografía, donde estaba mi hijita en tus brazos, me olvide de todo, mi corazón quería saltar y todo mi ser volvió a tener sentido. Te juro Elroy que la voy encontrar, y tu… no volverás a estar lejos de mí, jamás.
- ¡Leonard! No tienes que dudar eso, te ayudare hasta que la encuentres.
- Elroy… no te das cuenta, si me hubiera quedado en Escocia, enfrentar a Hampton y mandarlo a la cárcel por la muerte de mi padre. Me hubiese quedado cerca de ti, pero no fue así, viaje a América, conocí a Marie, me case lleno de ilusiones por una familia, apenas nos habíamos casado y Dios nos enviaba un hijo. Su muerte representaba mi derrota, hoy… me has devuelto a la vida Elroy. Tu, mi hija, siguen aquí conmigo. No estarás sola Elroy, enfrentare a Hampton le diré sus cuatro verdades que lo dejaste por su maldita doble moral, que nunca lo conociste realmente, que si, lo dejaste por mí, y que ahora que su sobrina está en la cárcel, te das cuenta de cómo son en realidad los Hampton, capaces de dañar a tu sobrino, con tal de quedarse con él. Como lo hizo conmigo, para alejarme de ti, cuando solo éramos amigos.
Elroy bajo el rostro en llanto, Leonard la abrazo y jalo su silla acercándola a él en la mesa del restaurant donde se encontraban, dio besos en su cabeza, después le levanto por su barbilla el rostro y beso sus ojos para que no derramaran más lagrimas.
- Los dos sabemos lo que paso, pero tu ignorabas que Hampton, tenía otra vida, mujeres a su antojo, eres muy hermosa Elroy, el se intereso en ti no solo por tu belleza, sino por la fortuna que representabas, una Andrew, si Elroy, no por tu dinero, por ti, eres capaz de hacer una fortuna y él lo sabía. No me sentía capaz de pretender tu amor, pero mi hijita te trajo a mí de nuevo y tu sobrino… tu sobrino regresará pronto y sabrá lo que él y George pensaban, que te deje por la presión de Hampton.
- ¡Vamos Leonard! Todo lo que hemos pasado, para que hagan conclusiones de nuestras vidas. Eras el mejor amigo que tenía, al perderte, ya no tuve con quien contar. George siempre estaba con mi hermano, era muy joven y… aunque le llevaba tres años, siempre lo vi con respeto no como el amigo que fuiste para mí, creo que tomo mucha responsabilidad cuando mi hermano murió, nos entregamos al trabajo, mi niño, no queríamos que olvidara a su padre, si vieras como se parece tanto William a él.
- Estuvo conmigo, ya te lo dijo George, vino a invertir en el hospital y… de nuevo tenemos nuestra amistad, solo que ahora estas aquí, conmigo, saliste de las tierras de Hampton, ya no estás a su alcance, y sé que se quedo en la ruina.
- Hace poco, estuvo en mi oficina, me culpaba de separar a mi sobrino de Elizabeth, hasta dijo que… casaría a mi sobrino con tal de separarlo de ellos y que nuestras familias jamás estuvieran juntas.
- Sabes que hay posibilidad de que su sobrina se encuentre perturbada mentalmente, con todo lo que hizo, sacar el auto de William de la carretera con la posibilidad de matarlo, todo para llevárselo. Así fue Dimitri, Elroy. Hizo todo para sacarme de mi país, con tal de que no me acercara de nuevo a ti. Pensando que nos amábamos. Elroy bajo el rostro avergonzada, Leonard le tomo de nuevo su barbilla y esta vez le dio un beso en sus labios.
Gracias por su comentarios, que bellas son al esperarme y tener paciencia, créanme apenas dejo un espacio y así sea un pedacito pero le avanzo otro poquito.
Soy aquel libro viejo que rompieron sus paginas blancas... tu sabes cuanto me dolieron... tu sabes que no alcance a escribir... escribe en mi con tinta suave... escribe en mi que aun tengo mucho que decir.
Un sincero abrazo a la distancia
Con todo mi cariño
Mayra Exitosa
