Zapatillas de Ballet
Por Mayra Exitosa
Capitulo 7
Salto de Corazón
Candy y Albert llegaban a Inglaterra, la comunicación fue mayor entre ellos. Albert hablaba en francés con George, le comentaba detalles y sonreía feliz porque su tía ya no estaba en Escocia.
- Todo está saliendo de maravillas, que bueno que se fueron, necesito tomar unos días en Inglaterra, después… iré a Escocia, envíe una lista de cosas que deseo que hagas, si no es mucho pedir.
- Vamos William, sabes que haré todo lo que me pidas, sobre todo ahora que no está tu tía encima de mí.
- Prepara la habitación que está a un lado del salón de baile, quiero que esté lista para recibirla, un guarda ropa nuevo, todo lo que pedí esta en el listado, quiero que ella tenga todo lo que no tuvo antes, George, su ropa es… está rota, Candy pasó muchas carencias.
- ¿Pero está bien?
- Es una hermosa mujer George, sabes que curo mi pie.
- ¿Curó?
- Por completo, he estado visitando médicos y dicen que cuando guste puedo bailar, que la lesión ha pasado por completo.
- William, hijo, esto es increíble.
- George… Candy no sabe que soy William, ella piensa que soy Albert.
- ¿Qué hiciste William?
- Bueno, un día dijiste que Elisa solo quería mi dinero y posición, puedo asegurarte que Candy, solo conoce en mi a un administrador, la contraté como enfermera y… estoy perdidamente enamorado de ella George.
- ¡William! Es la mejor noticia que me has dado, sabes que ella siendo la hija de Edward White es la socia mayoritaria de los Andrew, sería magnífico que ella sintiera lo mismo.
- Bueno tal vez por William sienta algún rencor o reclamo, pero por mi… no lo creo. Me la he ganado George, sin ser William me he ganado a Candy.
- Trato de comprender, pero dime… ¿es tu novia?
- Esta noche se lo pediré.
- Bueno al parecer estas muy seguro.
En Inglaterra había lluvia, el clima era muy húmedo y Candy extremaba cuidados con Albert, ya había notado su recuperación del pie, pero no quería quedarse sin trabajo, y temía no llegar a Escocia. Sentada en la alfombra preguntó
- ¿Mejor?
- Mucho Candy, ya casi no me duele, es realmente bueno ese vendaje.
- Albert… tengo que ser honesta contigo… Albert se inquietó a caso lo estaba engañando. - Tu pie ya está bien, ya no vas a necesitar una enfermera, es solo que… quería venir a Europa y… Candy bajo su rostro apenada, ella sabía que no necesitaba una enfermera ahora.
- Candy… No te traje como enfermera. Yo… también debo ser honesto contigo.
- ¡Albert!
- Me gustas y quería verte feliz, que encontraras a tus padres, que…
Candy lo abrazó le gustaba a Albert y ella también sentía eso por él. Albert sonrió, trato de buscar su rostro en el abrazo de ella, tomó sus labios, Candy se dejó llevar por el beso sorprendida, pasaron algunos minutos, cuando ambos se detuvieron.
- ¡Perdóname! Dijo Candy apenada bajando el rostro.
- Quería pedirte una oportunidad para nosotros. Pero temía que… estuvieras enamorada y…
- Albert…Es un amor de niña… la persona que está en mi corazón y siempre estará... es alguien muy especial… un joven al que… pensé encontrar y… piensa que estoy muerta…
- ¿Quién es el Candy?
- El y yo… perdimos a nuestros padres, siento un lazo indestructible hacia él, el es… un ser especial para mi… deseaba encontrarlo… toda mi vida quise buscarlo, las veces que lo intenté… siempre pasaba algo… y ahora de nuevo…
- ¿De nuevo? ¿Qué pasó ahora?
- Ya no quiero encontrarlo… creo que me desilusione de él… solo quiero ayudarlo a… que sepa que su familia es… peligrosa.
- ¿Cómo?
- Albert, el ahora es un hombre, un hombre muy importante, pero… algunas personas importantes tienen la mala suerte de… tener familiares que serían capaces de eliminarse entre ellos mismos.
- Candy… esa persona perdió a sus padres… y su familia es la culpable.
-Si Albert, cuando lo sepa… se va a sentir horrible, que… su propia familia haya… Albert… me encantaría darnos una oportunidad, pero si él me necesita… me iré con él y lo ayudaré. Aunque tenga que dejarte… por eso es que tenía un compromiso… no soy libre del todo…
- ¡Candy! No me darás una oportunidad… ¿solo porque él puede necesitarte?
- Albert… no voy a mentirte, me gustas mucho y no quiero que pienses que te estoy utilizando o algo así… ese hombre… es lo único que queda de mi familia, se puede decir que él es al único que considero mi familia. Si esas personas, siguen pensando igual… te imaginas que se des hagan de él, y… yo que lo sé… no haga nada para detenerlos.
- ¡Candy!
- Albert, cuando niña… quería bailar para que mi padre se sintiera orgulloso, y me encantaba verlo sonreír, porque para mí no es un esfuerzo bailar…cuando mi padre se fue… el único que mantuvo ese sueño de seguir bailando ha sido él… ese deseo de tocar su mano… de verlo sonreír… de que sepa que no está solo, que estamos igual, me quede sin familia, y él… con esa familia, lo seguro es que se sienta igual de solo que yo…
Albert la abrazó enternecido, todo el tiempo deseando encontrarlo y no para reclamarle sino para cuidarlo, para protegerlo de su maldita familia.
- Candy… encontraremos a ese hombre, te dejare con él… si no te hace feliz… te prometo que iré por ti.
Candy se escondió en su pecho, Albert era genial, no tomó a mal que quisiera encontrar a William, por el contrario, la llevaría con él.
- Albert, eres un ángel… desde que llegaste a mí, has sido un ángel en cada momento que hemos estado juntos. Y… Hay algo más…
- ¿Más?
- El tiene novia, está comprometido, es una loca y él un masoquista. Ambos soltaron carcajadas, definitivamente iba a buscar a un imbécil.
Albert no cabía de lo feliz que se sentía no le podía dar una oportunidad porque no era libre por completo, tenía que ir a hablar con el masoquista de William, y de solo pensarlo, Albert estaba feliz, porque William le diría que jamás fue novio de Elisa, que la familia esa, no hereda nada de él y no pueden dañarlo sin salir perdiendo, que sabía del sabotaje pero todo fue muy profesional y debía investigar que ganaban Eliot y Brian al quitarse a Edward White, o eliminar a su padre, tenía que atar cabos y Candy ayudaría a William, no le reclamaría, lo seguro era que lo mandara a un psicólogo por aguantar a Elisa.
En Inglaterra William tenía demasiados contactos, para ensayar las tres horas de Candy, no fue necesario ocultarse, se fueron directo al teatro por las mañanas, ahí Candy estaba en un escenario real. Albert desde la cabina le ponía la música, pero sucedió algo una mañana, Anthony Brown llegó a recoger un material y escuchó la música, Candy estaba bailando feliz con una hermosa sonrisa, al hacer un salto en el aire con las piernas abiertas de par en par, este quedo asombrado, espero ver finalizar la pieza y entró para hablar con ella
- Eres magnifica, ¿Cómo lograste hacer el salto tan alto y abierto? No logro superar eso.
- Es muy simple, tienes que bailar con el corazón… ven sígueme. Candy sabía la melodía que continuaba y Albert se levantó de su asiento cuando Candy bailo con Anthony tomando sus manos, escuchándola - Sientes la música, ahora piensa que estas ahí… si ahí donde la música te lleva… lo sientes… vamos sígueme…
La melodía hizo bailar a Anthony como nunca, la tomaba de su cintura, y giraba con ella, envelecido al verla bailar, sus palabras eran suaves y cuando la melodía dio un margen a correr, ambos lo hicieron y sin pensar en nada, viendo a Candy, saltó con ella como una gacela con otra, con ambas piernas abiertas en el aire y bajando con un estilo suave abrazándola , ella se alejo estirando su mano, hizo una reverencia y él se acercó feliz, la tomo por su cintura girando y elevándola en el aire, mientras Candy sonreía, porque él había logrado lo que pensó que no podría.
- Lo vez… eso es bailar con el corazón, no pensar en poder o no, sino hacerlo… no imaginar si eres o no especial para lograrlo… puedes lograrlo porque decides ser especial y hacer mágico el momento es único ese instante en el que la música dirige tus pasos.
- Gracias. Brown, Anthony Brown, un placer maravilloso conocerte.
- Candy White. El placer ha sido mío.
Candy tomó su maletín alejándose por costado del teatro para buscar a Albert, mientras Anthony volteaba para ver el escenario ahí lo había logrado y bastante alto, firme y bien, el salto no era genético era…
- ¡Candy! ¡Candy!
Ella había desaparecido… A donde se fue… Con una sonrisa, sabía el nombre de la joven que le quitó la venda de los ojos, tanto tiempo y era tan sencillo.
Albert la vio mientras ella corría y lo abrazaba
- Albert, baile con un bailarín, ¿me viste?
- Si, te veías hermosa…
- Albert, tal vez si pueda bailar con… con él…
- ¿Con el hombre que vas a buscar?
- Por supuesto… solo un baile… como cuando niña… solo uno.
Albert sonreía, al parecer no se había impactado por Anthony sino por el hecho de que podía bailar con William solo una vez. Albert sonreía pensando solo uno, serían todos Candy, todos los bailes que quisieras, mi amor.
- ¿Y quién era ese bailarín?
- Brown… Anthony, dijo que se llamaba Anthony Brown.
- ¿Lo conoces?
- No. Por su acento debe ser europeo, sabes, me dijo que no podía hacer un salto abierto, y lo realizó como si siempre lo hubiera hecho, tal vez solo lo dijo para tener un tema de que hablar conmigo.
- ¿Le gustaste?
- Albert, no seas celoso, claro que no. Como voy a gustarle. Candy lo abrazó de su cintura y Albert pasó su brazo por la espalda ajustándola a él, pensando cómo no vas a gustarle pequeña, si bailas hermoso, eres preciosa, y sonríes divino mi amor. Ya no vendremos a este teatro.
Candy notó que Albert tenía muchos contactos, debía ser bueno su trabajo, porque ahora la paseaba por varios lugares para practicar, y siempre le daban trato preferencial, en el Globo, en la casa de la Opera, hasta en el teatro Nacional y ni que se diga en el Cranbourn stret… pero lo extraño es que ya no volvieron a ir al primero que estaban.
Una mañana Candy fue a ver a Albert…
- Vamos dormilón a bañarse… sé que no requieres ya tu masaje, pero es un pretexto para que te levantes y me lleves a practicar, en esta ciudad me pierdo.
- Sabes que me encanta llevarte, así que solo espera, me ducharé rápido, por cierto ya investigue sobre tu compañero… es alguien conocido…
- ¡Albert!
- El se hizo cargo de todo, y tus padres están con los de él, en Escocia… iremos mañana para allá.
Albert entró a la ducha y Candy se quedo sentada en la salita de la habitación, pensando en lo que Albert le dijo, estaban juntos.
Anthony preguntaba a todo mundo por Candy White, hasta que Annie lo escuchó
- Candy es mi amiga, ¿la conoces?
- Si, es la mejor bailarina del mundo. Annie se sorprendió, como es que conocía a Candy, esta no pudo decir mucho, solo que tenía razón y que ella era una chica especial, fue elegida por Madame Priscila cuando niña y sus bailes fueron perfectos hasta que perdió a sus padres.
- ¿Perdió a sus padres? ¿Cuándo fue eso?
- Hace muchos años, de hecho murieron aquí en un avión. Anthony se quedo extrañado y se puso a investigar sobre Candy White, fue tal su empeño, que encontró datos de ser la niña más buscada por William Andrew.
Albert y Candy salieron a cenar, un restaurant discreto y muy lejano de la ciudad, la sorpresa fue encontrar ahí a Elisa y Albert se cubrió con el menú. Pero Candy la reconoció de inmediato, y estaba muy molesta, poco a poco se enfureció más llamando la atención de Albert.
Elisa estaba subiendo el pie bajo la mesa por el medio de las piernas del hombre que la acompañaba, este la miraba con lujuria y se acercó a un costado de Elisa donde esta con descaro, se dejaba amar en pleno restaurant con caricias escondidas al moverse su vestido Candy lo notaba, el hombre estaba con sus manos bajo la mesa y esto se volvió asqueroso para ella, al grado de ir al tocador. Albert vio todo con cierto asco, y comprendió a Candy, era un lugar para comer… no para…
Pasaban los minutos y Candy no regresaba del tocador, Elisa se fue al mismo lugar después de estar tan acaramelada con el hombre, y se encontró con Candy.
Albert ya no quería pedir nada, lo mejor era decirle a Candy que cenaran en el hotel. De pronto se escuchó un escándalo marca diablo… Elisa gritaba exagerando un dolor en el pie y Candy con una sonrisa discreta como si nada hubiese pasado, llegó a la mesa con Albert y dijo
- ¿Te parece si cenamos en el hotel?
Elisa salía brincando con un pie, gritando que había sido golpeada, pisada y le dieron un punta pie, que lastimo su hermoso tobillo. Preguntando quien había sido… Albert se paró de inmediato, saco un billete de cincuenta dólares por las bebidas y se retiro sin pedir la cuenta sacando de inmediato a Candy de ahí.
Afuera vio a Candy y esta como si nada hubiese pasado, subió al auto y sonreía discretamente.
Albert apretaba los labios, él deseaba poner a Candy frente a Elisa desde que la conoció pero eso no estaba programado y conocía muy bien a Elisa no tardaría en armar una escena dramática para atraer la publicidad.
-Candy ¿Estás bien?
- ¡Genial! No solo es un masoquista, ahora también es un cornudo.
- ¿Cómo?
- William, esa mujer que salió gritando estaba con otro hombre, es su prometida.
- Claro que no, esa mujer aprovecha todo para hacerse fama, y como lastimo a William, también se hizo la lista y dijo ser su prometida. Sin serlo.
- ¿Tú crees?
- Bueno si fuera real, ¿no portaría un anillo de compromiso? estaría angustiada por su prometido y con él en este momento.
- Tienes razón. Pero se merecía un punta pié. Ambos se vieron a los ojos y saltaron las carcajadas, definitivamente se lo merecía.
Por la mañana viajaban a Escocia, el problema creció, Albert era muy conocido ahí, así que se fue a una villa lejana de las zonas Escocesas más conocidas.
- Es hermoso.
- ¿Te gusta Escocia?
- Solo estuve aquí dos veces, pero era muy pequeña
-Que es lo que más te gusta.
- Que elegiste venir lejos de la ciudad. Eso significa que ¿por aquí está el lugar de descanso de mis padres?
- Tal vez. Albert sonrió, dejo a Candy instalándose y salió para verse con George.
