Fic

Los chicos de Candy

Por Mayra Exitosa

Capítulo XI

Compañeros

El tiempo pasaba lento, pero algo si era notorio, las cuentas de William estaban en incremento, por una u otra razón George analizaba sus inversiones y había muchos que dependían de las mismas. En cuestiones numéricas, comentaba con Elroy que por nada del mundo aceptarían la desaparición de William, si eso pasaba, las inversiones se irían abajo, esta vez afectando a muchos más, los empleados de empresas directas de los Andrew, socios en varios países, no podían dejar caer el crecimiento prolongado de sus inversiones.

- George. Sé que William está vivo, y también lo sabes, viste cuando salió de ese hospital, no subió a ese auto, estoy muy segura que mi sobrino se encuentra bien, lo confirmare ante las cámaras y la búsqueda seguirá de forma más privada.

- Es lo mejor Srita. Andrew, si sigue esta incertidumbre podemos perjudicar lo.. lo que aun queda de William, no lo permitiré, el lucho por esas inversiones, estar de planta dentro de ellas.

- George, todo estará bien, no te presiones tanto, ya calma un poco esa sensación, quiero que… me hables de… ella.

- Es muy buena, la investigue, tiene una sobrina, lucho por ella… no tiene, ni ha tenido ninguna relación, pensé por un momento que… había algo de… tonterías.

- ¿Tonterías?

- Si, me sentí un poco inseguro.

- ¿Inseguro? Vamos George, eso es un avance, no des pasos de tortuga, adelante, no esperes más, ve con todo. George hizo una sonrisa, por supuesto que estaba interesado en la ama de llaves, sabía que su sobina estaba ahí en Lakewood, y que no había nadie más.

La búsqueda era más intensa y privada, el FBI acudía a cámaras donde podría haber pasado, y en varias pudieron encontrarlo, solo que se perdía al huir de la ciudad. Algo si era seguro, estaba vivo, por alguna razón desconocida no regresaba y no los buscaba, así que detuvieron la búsqueda pública, con el fin de calmar las cosas.

Para los Legan, buscaban como volver a repuntar su fortuna, considerando que su hija estaba tomando terapia y permanecía en custodia por orden de un juez sin poder salir bajo fianza. También para Dimitri, fue buscar quedar al margen de las circunstancias, solo que esta vez, algo lo perjudicaba a él, en los antecedentes de Elizabeth, salía como familiar directo, así las investigaciones arrojaban datos sobre sus inversiones y sobre las ordenes que daba a otros para des hacerse de quienes le estorban. Como no se conseguían pruebas suficientes quedaba solo desacreditado.

En el registro algo estaba pasando, había investigaciones acerca de William Albert Andrew y su casamiento, Joshua el secretario de juez había salido a su tierra natal en Colorado, debido a que su padre sufrió un accidente, la secretaria se vio obligada a cubrirlo, fue entonces que revolviendo unas actas, hacía que el Juez Robinson firmara los documentos donde ella formaba parte de los testigos, si algo salía mal, iría a la cárcel y serían interrogados, evitando los problemas después de firmar los documentos, lo agregaba al libro el cal era descocido personalmente por ella, levantaba formalmente el archivo por un error firmado y acomodaba el acta de matrimonio del hombre desaparecido, si fuese investigado, ni Joshua ni ella se verían involucrados en nada.

Para Elroy, la búsqueda de su sobrino no cesaba, pero la búsqueda de la pequeña estaba mejor fundada, ella continuaba con su fe inquebrantable, ahora tenía más información de la pequeña Mc Crone, eso al doctor lo mantenía eufórico, llamaba telefónicamente a Candy informando que tenía una hija y estaba con vida, la pequeña que consideraba muerta, no lo estaba.

- Me alegro tanto doctor, estoy segura que pronto la encontrará.

- También quería comentarse algo personal Candy, he iniciado una relación con la Tía de William.

- ¿Ah sí? ¿Eso es bueno?

- Me encantaría comentarte a detalle todo lo que he pasado en estos meses hija, pero…

- Ya habrá oportunidad, por mi no se preocupe, solo le pido un favor personal.

- El que gustes hija, ¿Necesitas dinero?

- No. Quisiera pedirle que… no le comentara nada de mí y de mis bebes a su… ¿novia?

- Candy, estoy seguro que ella te ayudará en todo, no te alejara de tus bebes, ella también está sufriendo por la pérdida del padre de tus hijos.

- No lo dudo doctor Leonard. Pero… si no lo han encontrado, si aun con todo su dinero, no pudieron salvarlo de ese accidente y de ese atentado ¿Quién me asegura que mis bebes estarán bien? Que al relacionarlos como hijos de él, no habrá personas que quieran su dinero y… tomen a uno de mis bebes… ¿Quién me asegura que no les pasará nada malo?

- Candy, es tu embarazo el que te tiene así hija, por favor, deja que ella te apoye, deja que sepa que… no está sola. Yo… tampoco estoy solo, ¡tengo una hija! Por favor Candy.

- ¿Se lo dirá usted?

- No, si tu no lo deseas. Te prometí ayudar y… aceptaré la decisión que elijas.

- Mi Tía… trabaja para ella, usted es su pareja… yo… no puedo correr el riesgo de que… me quiten a mis bebes. Lo siento doctor, lo mejor será no vernos.

Leonard se sintió con el corazón oprimido, casi sentía la falta de respiración al escucharla llorar por el teléfono, no permitiría que Candy se fuera, William le dejo una inversión para proteger sus estudios, para protegerla a ella.

- ¡No! Tranquila, prometo que no se lo diré, tendrás mi apoyo, por mi no se va a enterar, pero… por favor no alejes a mis nietecitos, imagina si encuentro a mi hija, le diré que ya tenemos una familia, que tu eres como una hija para mi, y tus bebes serán sobrinos para ella.

- ¡Doctor Leonard! Candy soltaba el llanto enternecida, no quería decirle que ese era el miedo, como fue que le quitaron a su hija, que no comprendía que ahora temía aun más por sus bebes, no podían relacionarlos con los Andrew y des ser necesario, tampoco con el Dr. Mc Crone

- Candy, iré por ti, te llevaré al departamento de William, ni George ni Elroy, han encontrado ese departamento, al parecer William lo escondió de todos, te mandaré una enfermera de planta y… cuidaré de ti, estarás en un hospital de alta tecnología, salvaremos a tus bebes, no irás a ese maldito hospital en Lakewood, donde me hicieron pasar por muerta a mi hijita, tu... no… tú no te irás, estaré a tu lado cuando nazcan tus bebes, te cuidare como si fueras esa pequeña que estoy buscando, y… le diré que también eres mi hija. Por favor Candy.

- Me promete que… mis bebes no estarán en riesgo, yo… le diré a mi Tía que se salga del trabajo, se irá conmigo… ella es mi única familia y… está muy ilusionada con mis bebes, tanto como yo, piensa que mi esposo salió de viaje y… cree que hablo con él, cuando me escuchó llorara, le comenté que era porque mi esposo no podrá venir, que estoy en contacto con él, si vamos al departamento, sabrá que mi esposo me está procurando y… no lo relacionará con el sobrino de la señorita Elroy.

- Lo que decidas Candy, nadie sabrá nada de ti, solo que… si debes saber algo…

- ¿Qué debo saber doctor?

- Investigue el acta de matrimonio que me diste… es válida y está vigente, estas casada con él, esos bebes… si tienen padre.

- Cuando Albert vuelva, le diré porque los escondí, por ser hijos suyos, no voy a permitir que nadie les haga daño, que nadie los relacione con los Andrew. No permitiré que secuestren o intenten algo en contra de mis bebes.

- Te juro Candy, que siempre velaré por ti y por ellos.

Para Dorothy, la petición de Candy, era en parte una prueba, se alejaría del pretendiente que tenía, no se daría oportunidad con él. Además no estaba segura de esa doble mascara de sentimientos, George era rico, de otro nivel social, ella siempre sería una mujer sencilla, no podría lidiar con sentirse menos, cuando la Señorita Elroy, era más parte de la familia de George, y siempre lo sería.

- Si, me tengo que ir a ver a unos familiares.

- ¿A dónde Dorothy? ¿Por cuánto tiempo? Pensé que… podríamos tratarnos, conocernos mejor… yo…

- George, creo que en este momento de tu vida, lo más importante es encontrar al sobrino de la señorita Elroy. En cuanto regrese de ver a mis familiares… me gustaría… darnos la oportunidad de conocernos y nada me haría más feliz que… tenerte como novio.

- ¡Dorothy! George la abrazaba, ante la sonrisilla de ella, al decirle que le daría la oportunidad de ser novios a su regreso, que iría a ver a sus familiares. Ella lo veía emocionado y sentía su firme pecho en su rostro, suspirando porque siempre deseo tener a alguien así de cerca, no podía ser posible que encontrara esta oportunidad y su sobrina la necesitara más en ese momento, pero la familia es primero y no podía dejarla sola, sus niñas necesitarían de una Tía que las hiciera divertirse, su madre era demasiado estudiosa y lo más probable es que las pequeñas quedaran bajo su cuidado, si cuando ya estuvieran bien las pequeñas, le llamaría a George y el todavía deseaba darse la oportunidad, pues le diría a Candy que es su novio y debía conocer a la familia si deseaba algo más formal. En un suspiro apretaba de la cintura más fuerte a George, este al notar que si lo quería, la separó un poco y le tomaba la barbilla, dándole un beso para que volviera pronto, un intenso beso que dejaba a Dorothy asombrada ante la pasión del hombre tan serio y recto.

Dorothy al sentir el beso de George, le respondía gustosa al pensar que eso le serviría para poner a prueba su amor, si el realmente la esperaba a su regreso, definitivamente era su pareja, si no, eso significaba que nunca iba a ser feliz a su lado.

En el hospital Santa Juana, el doctor Michael estaba con la boca literalmente suelta, Candy estaba en el área de maternidad. Su vientre estaba demasiado grande, lo seguro era que estaba por aliviarse, estaba embarazada de ese cretino.

- ¡Candy White!

- ¡Dr. Henderson!

Al verla su corazón se aceleraba tan rápidamente, tenerla de nuevo cerca, aun embarazada se veía hermosa. Candy fue llamada por la enfermera y vio como una mujer se acercaba

- Espera Candy, aquí estoy para ayudarte.

- Tía, el es un profesor de medicina.

- ¿Uno de tus maestros Candy? Dijo alegre Dorothy al ver al hombre tan apuesto. Este de inmediato, le dio la mano saludándola para poder ayudar también a Candy abrazándola de su cintura, al acercarse dejaba su rostro unido al de ella.

- Te ves hermosa Candy. Ella se puso tensa, eso le provocaba una contracción, misma que Dorothy sentía.

- ¡Hija! Se endurece tu vientre.

- Si Tía. Disculpe Dr. Henderson. Alejando su mano de su cintura, bajando el rostro un poco tensa. El doctor de inmediato agregaba,

- Candy, ya no soy maestro, soy solo tu colega.

- Me da gusto doctor. Me llama la enfermera para mi cita, con permiso.

Se alejaba con prisa abrazada de su Tía, notando que esta la observaba, por cómo había cambiado su sonrisa por una mueca de fastidio al bajar el rostro. Al entrar al consultorio, Candy comentaba

- Es muy insistente, mi esposo tuvo un altercado con él, el me pretendía y… no quiero que mi esposo vaya a molestarse si lo ve de nuevo cerca.

- Que bueno que lo mencionas, no dejare que se vuelva a acercar, ya quiero que regrese tu marido, hija.

- El también deseaba estar aquí ya, pero su trabajo es necesario que continúe allá, Tía, sabes que él es muy importante para el proyecto y… ya ves que no ha dejado de enviarme cosas para los bebes, me envío más dinero para los especialistas y…

Candy se le brotaban las lagrimas, extrañaba tanto a Albert, su Tía lo notaba, ella amaba al padre de sus bebes.

- Ya mi amor, no te preocupes, mientras te llame y te procure, el pronto vendrá, además sabe que cuentas conmigo, por eso está tranquilo trabajando, asegurando que no te falte nada, mira el departamento tan lujoso que tienes, hasta mando poner una recamara para mí.

- Si Tía, el es… Candy lloraba por todas las mentiras que había dicho… querían que fueran verdad, quería que realmente estuviera bien, lo soñaba, lo necesitaba y ahora que iban a nacer pronto sus bebes, deseaba tanto que apareciera y supiera que iba a ser padre.

- Candy, llorar hará que tus bebitas sean lloronas cuando nazcan.

- ¡Tía! Mis bebes son fuertes, son valientes y aman a su padre, lo extrañan tanto como yo, nos hace mucha falta que regrese.

Dorothy la abrazaba por el costado besando su frente, para que se tranquilizara. Su esposo no dejaba de enviar dinero, le llamaba a todas horas, estaba muy enamorado de su sobrina, lloraba por teléfono por regresar, solo que, no podía salir del país donde estaba trabajando hasta terminar el proyecto en el que se dedicaba. Tenía que darle fortaleza y tranquilidad a Candy, el esposo de Candy le mandaba dinero para su Tía para que no se le fuera, para que la cuidara por él, era el mejor esposo del mundo, le mandaba decir siempre, que la quería como una hermana.

- ¿Sra. White?

- Candy, debes utilizar el apellido de tu esposo, hija, no el de soltera.

- Así me registre Tía, no quería que notaran que él no estaba aquí. En ese momento varios médicos corrían con ella.

- ¡Candy! ¡Candy! ¡Candy! ¡Candy!

- ¡Daniel! ¡Peter! ¡Edward! ¡Patrick!

Edward la abrazaba por la espalda, mimoso. Peter tocaba divertido su vientre, Daniel se esperaba a que la soltara Edward y Patrick la saludaba de beso en su mejilla. - Tía ellos son mis compañeros de medicina, ahora están haciendo su especialidad.

Dorothy ya no tocaba el tema del apellido, ver a tan atractivos jóvenes, los cuatro hombres no podían ser más agradables, altos y muy amigos de su sobrina. Notaba la sinceridad de cómo ellos admiraban a Candy, el que se pasaba coqueteándole a Dorothy era Peter, Edward era más serio, pero se notaba enamorado de Candy. Daniel estaba interesado en su vierte, mientras Patrick le hacía conversaciones agradables sobre sus estudios y era el más tranquilo de los cuatro.

- Edward, me vio el Dr. Henderson hace unos minutos y…

Todos se pusieron de pie, serios y hasta parecían que iban a golpear a alguien, Dorothy pensaba al parecer no era agradable para nadie el Dr. peli rojo y guapo que se notaba más enamorado de su sobrina, como era posible que ella conociera a su esposo y se casará con él teniendo a ellos a su alrededor.


Gracias por la espera, por comentar y por su paciencia, esperando continuarla más rápido.

Dicen de mi... que yo he sido muchas cosas, escribirte si me importa, y pensarte me hace bien... me importas tú... tu que escribes muy bonito... para ti es que yo vivo, para ti es que existo...

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia,

Mayra Exitosa