Fic
Los Chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo XII
Nacimiento Especial
Llegaba el Dr. Leonard, hacia meses que no veía a Candy y verla con los compañeros que la apreciaban lo hizo sonreír.
- Hola jóvenes, mi niña está muy consentida ahora. El esposo de Candy me llamó y me pidió que no se separaran de ella, que confía en ustedes, ya lo conocen y… todos notaron algo extraño, sabían quién era Albert, porque estaba diciendo eso, giraron discretamente ante la Tía de Candy y ahora lo comprendían, al parecer estaban guardando apariencias con ella. Candy bajaba los papados, tenía que seguir así hasta que volviera Albert. Los cuatro hombres sabían que el esposo de Candy era un millonario que se caso con ella de forma discreta según les informó el Dr. Leonard, pero que surgió su desaparición y ahora Candy se protegía al ocultar el apellido de su marido, ahora tenían que fingir con la Tía que al parecer ignoraba quien era el esposo de Candy.
- Dr. Leonard, usted sabe que me interesa mucho los bebes, me especializaré en pediatría y me encantaría verlos nacer. Mencionaba Daniel muy formal.
- Estarás más feliz de saber que el Dr. Archivald Cornwall, es un eminente especialista de Perinatología y el mejor en cirugías fetales, será quien reciba a los bebes de Candy. Los jóvenes doctores se quedaron impactados al saber quien estaría en el nacimiento de los bebes de su compañera, al grado de eminencia en lo que se refería a neonatos.
Daniel suplicaba participar, a lo que el Dr. Leonard agregaba - Britter, el esposo de Candy mando a los mejores especialistas para el nacimiento de sus bebes, pidió que cuidaran de ella, no deben decir el apellido de él, recuerden la delicadeza en los proyectos que trabaja el esposo de Candy.
Los cuatro se veían unos a otros, confirmando porque no podían decir nada de los bebes, ahora podrían ponerle precio a los bebes nonatos de su amiga, si al propio padre lo habían intentado secuestrar y aun no se presentaba ahí.
- Lo sabemos Dr. Leonard, con mayor seguridad cuente conmigo. Dijo Daniel, a lo que los demás confirmaban serios.
Dorothy en ese momento comprendía a su sobrina y la respetabilidad que tenía el esposo de ella, se sentía mejor que la señorita Elroy y todo su dinero, al parecer su sobina se había sacado el mejor partido, solo que no debían mencionar su nombre, pensaba ¿en que trabajaría mi sobrino?
La revisión de Candy, fue vista por Dorothy y los cinco hombres, quienes parecían ser los padres, ante la emoción de que uno de los bebes mostraba ser hombrecito
- ¡Ves Candy! seguiremos siendo más en la banda, dijo juguetón Edward, a lo que Peter agregaba,
- Puro producto para dama, si salen como su padre, los llevare a conquistar chicas. Dorothy sonrió, al parecer su sobrino era atractivo. Orgullosa ella comentaba
- Tenías razón mi Candy, hay un hombrecito en la familia, ya no estaremos solas. Al decirlo, los caballeros vieron como se limpiaba las lagrimas, de inmediato el Dr. Leonard la abrazaba
- Dorothy, me tienen a mí, esos bebes serán mis nietos. Daniel y Edward levantaron las cejas al escuchar que el Dr. Leonard sería abuelo de ellos. Peter, le daba un codazo a Patrick quien distraído movía sus lentes observando la pantalla donde salían los tres pequeños y dio un grito
- ¡Ese es otro niño Candy! También tiene sus accesorios. Candy se puso ruborizada y su Tía soltaba una carcajada.
- Solo espero que no las usen en nuestra contra, cuando les cambiemos el pañal, hija. Ahora fueron ellos los que se reían. El doctor a cargo, medía partes del cuerpo de los pequeños y terminaba diciendo
- Dr. Leonard, señora White, los tres están bien, son de tamaño promedio y efectivamente son tres varoncitos. En ese momento Peter gritó
- ¡Tenemos que celebrar! ¡Ganamos! Deja que sepan Victoria y Annie ¡los tres!
Edward besaba las manos de Candy. Patrick le limpiaba con su pañuelo las lágrimas, Daniel limpiaba su vientre con pañuelos desechables y metía sus dos brazos bajo su cintura y espalda para ayudarla a sentarse. Mientras que Peter saltaba como loco por todo el consultorio.
En New York,
Terry miraba en el hospital a Susana, tenía apenas cumplidos siete meses pero ya no podía con el peso del bebe, su representante Joseph Collins recordaba que había pasado hace siete meses apenas…
Era el cierre de una película de alto nivel de Grandchester, la madre y la hermana de él se habían ido a su hotel, Terrance tuvo una decepción amorosa con la joven que había compartido el estelar, como siempre solo lo utilizaban y al final, fue una maldita actuación, este había bebido y como representante, lo cuido hasta que lo dejo en su habitación, vio a Susana, su rostro tenía planes de consolar al actor, pero Joseph se lo iba a cobrar antes… - ¿Quieres verlo Susana? Pues tendrás que pasar por mi supervisión - Quítate Joseph. - Vete entonces. - Quiero estar con él, no contigo. - Pues uso protección nena, solo será algo rápido, me pones al cien, luego te dejaré que duermas con él. - Bien.
Joseph le levantaba la falda en la entrada de la habitación donde dormía el actor, ahí de pie, le rompía la pequeña prenda interior, se trataba de poner torpemente un preservativo, estaba sufriendo para colocárselo, con los dietes lo estiraba, para que pudiera colocarlo, sin darse cuenta había rasgado el mismo, por fin se lo colocaba y sin atención alguna le daba fuertemente a la bella actriz, le estiraba la blusa ajustable hasta sacar sus pechos, los jaloneaba acariciándolos para continuar con lo que supuestamente era rápido. Para Susana fue intenso y eterno, ella no quería para nada a Joseph, lo odiaba, pero tendría relaciones con Terry sin preservativo, estaba en sus días fértiles, ahora lo tendría para ella, era el hombre más atractivo, bello y apasionado que siempre había ocupado todos los sueños más importantes de su vida. Por fin después de un tiempo que no acababa, la puso de rodillas y continuaba con la tarea implantada por Joseph, hasta que por fin todo sudoroso, se levantaba sin ninguna consideración se iba al baño, se quitaba el preservativo y lo arrojaba al basurero sin ver que estaba roto, se salía del departamento viendo en el piso a Susana, sin más consideración se fue, al menos era un buen desfogue pensó Joseph.
Susana se daba un baño, se perfumaba, se quitaba el resto de las prendas, desnuda, al ver que su ropa estaba rota, se metía en la cama con el actor, esta le iba quitando las prendas, estaba ebrio y totalmente exhausto, lo dejo sin una sola prenda, trataba de despertarlo, pero de nada le sirvió todos los intentos por hacerlo, ahí se quedo cansada y dormida abrazando al hombre que más deseaba y que jamás estuvo con ella.
Desilusionada, tuvo relaciones al día siguiente asegurando su plan con otras personas, pero en su mente sabía como Terry por la mañana la vio en sus brazos, no hubo nada, pero supo que él fue el que la desnudó, y que fue muy agradable para ella.
Semanas después, en un hotel lejano… en la sección del restaurant, John Smith lavaba los pisos, fue por otro balde de agua y en ese momento se resbalaba, así perdía el conocimiento, mientras que los que ya iban de salida de la cocina, lo levantaban y llamaban a una ambulancia.
El dueño, no permitía que se lo llevaran, así que solo era atendido en la habitación, diciendo que fue un simple resbalón por el jabón en el piso, este pagaba los medicamentos y la revisión.
En Chicago, en el hospital Santa Juana, Candy lucía nerviosa, ya estaba pasando al quirófano, cerraba sus ojos y en sus pensamientos estaba él…
"Albert, mi amor, seremos padres, veras que nuestros hijos te amaran tanto cuando regreses, ayúdame con solo que te cuides donde quiera que estés ahora, sé que no has podido regresar, pero también sé, que mi amor por ti se multiplicó en nuestros hijos, por favor mi amor, cuídate mucho, te amo, te amaré siempre, si no salgo de esta, el doctor Leonard llevará a mis hijos a tu Tía Elroy, lo juro mi amor, ellos te esperarán siempre, y te llevaré en mis pensamientos, en mi corazón, eres el único hombre que he amado, no recuerdo a mi padre, no recuerdo a nadie que haya hecho por mí, lo que has hecho tu, incluyendo ahora el convertirme en madre, mi amor por favor, cuídate y vuelve a mí, te estaré esperando mi cielo, en mis pensamientos siempre te llevaré constante hasta verte de nuevo. Dios cuida de mis bebes, cuida de mi Albert y por favor no dejes solita a mi Tía Dorothy."
En el quirófano había muchos médicos preparados, cuando la vio Archivald, este fue y la felicitó, le dijo que sus tres bebes saldrían muy bien, que no se preocupara por nada, que él no se iba a ir del hospital hasta ver completamente sanos y listos para salir a sus bebes.
- Gracias doctor, es usted un ángel, uno de mis hijos llevará su nombre.
- Muchas gracias preciosa, solo espero que tu marido no me venga a reclamar, que solo quiero lo mejor para ellos. El Doctor giraba y por una ventanilla vio a muchos hombres en la sala de espera, lo seguro era que uno de ellos fuera el padre.
El anestesiólogo le guiñaba un ojo a Candy, las enfermeras le daban sonrisas que no veía solo el movimiento de sus ojos, se lo confirmaban debido al cubre bocas, y ahí estaba su protector el inseparable hombre, que fungía ahora como un padre y que pronto sería Tío abuelo de sus hijos, si se casaba con la Tía de su esposo.
- Dr. Leonard… "lo quiero mucho" ya sabe todo lo que hablamos, le encargo mucho eso. El doctor tomaba entereza, no iba a permitir que ella se le fuera, no lo iba a permitir, para eso estaba el ahí.
La cesárea iniciaba, Candy fue sedada, sin embargo alguien lejos de ahí, sufría mucho el nacimiento de esos pequeños. En una habitación solo, John Smith gritaba con dolor, aturdido por la sacudida que sentía, era jalado de su cabeza y sentía en su cuello ardor, su cuerpo era estirado, su piel ajustada, quería llorar y su respiración estaba cubierta, sintió que algo le extraían de su garganta el grito, por fin, gritaba fuerte, porque le dolía todo su cuerpo.
La sensación no pasaba, lo mismo volvía a ocurrir, era ahora jalado por los pies, no deseaba salir de su cómodo lugar calentito, con sus manos se aferraba de la piel que lo cubría. Esta vez no le estorbaba nada, gritaba molesto y enfurecido, porque alguien lo jalo de sus piernas y lo puso boca abajo.
Por fin respiraba tranquilo, parecía que ya se iba a quedar dormido, se cubría y sentía un dolor abdominal, este sentía ahora sus brazos abiertos en forma de cruz, al parecer había tenido presión todo el tiempo en sus costillas, le dolían demasiado, era tal el dolor, que no podía quejarse, se estaba quedando dormido y cansado, unas sacudidas y sus pulmones se llenaban de aire, este abría los ojos enormes, volvía a sentir el aire que reventaba dentro de él con tal fuerza, molesto manoteaba, definitivamente iba a golpear a alguien.
- ¡Tranquilo John! No me asustes amigo, ya bastante es pensar que te mueras aquí.
- ¿John? - ¡No me llamo John! - yo soy… yo
El propietario del hotel quien llevaba horas escuchando balbucear y llorar a su empleado y supuesto pariente, estaba tan nervioso que en cuanto despertará y se aliviara de esto, lo mandaría fuera del hotel, este hombre estaba muy mal y en cualquier momento se moriría, mejor era que lo trataran en otro lugar y no lo enlazaran con él.
En el hospital, Candy despertaba, preocupada preguntaba cómo estaban sus pequeños, el Dr. Archivald, sonriendo le respondía,
- Muy bien, mi reina, tus hijos están perfectos y sanos.
- Gracias doctor, muchas gracias. El Dr. Leonard se acercaba y besaba su frente.
- Saliste bien hija, eres muy fuerte.
- Quisiera ver a mis bebes.
Pasaba el tiempo, meses después del nacimiento, el que era John Smith dijo llamarse Albert, fue despedido y se dirigió ahora al norte, a buscar trabajo, conservaba poco dinero, por no contar con identificaciones y cartas de referencia ni numero social, este no podía conseguir trabajo con facilidad.
- ¿Señor Albert, sabe cuidar jardines?
- Si señora.
- No soy señora, dígame Dorothy, me tengo que ir a Chicago esta tarde, necesito un jardinero y vigilante.
- Por favor, deme el trabajo a mí.
- Por supuesto ¿tiene referencias?
- No. Sufrí un asalto y perdí mis documentos.
- ¡Dios mío! ¿No ha comido?
- No el día de hoy.
- Pase, sígame, mire esta es una casa sencilla, no tengo nada de valor, pero estas cosas pertenecen a mi sobrina, ella ama este jardín, permanecerá un tiempo en Chicago, ella es doctora, le diré a Tom al sheriff del pueblo, que usted es mi pariente y que se quedará aquí, por favor, no deje de regar las plantas, quitar la maleza, use la casa, acábese los alimentos con confianza, tengo pastel, leche y muchas frutas, todas son de usted ahora. Debo cuidar a mi sobrina, no tengo tiempo que perder, quédese el tiempo que necesite, este es el número de teléfono donde puede llamarme, le mandaré dinero con Tom, le dará efectivo de manera semanal todos los sábados, no le faltará nada, en el pueblo hay un lugar donde puede adquirir lo que necesite, si le falta dinero dígale que es pariente de la Dra. White, Diga que usted es…. Albert White.
- Muchas gracias, es usted muy buena, no le fallaré, cuidare su casa.
- Si requiere irse, deje las llaves con Tom el sheriff, si desea volver, le dejare con él las llaves de nuevo.
- No me iré sin llamarle. Verá que su jardín estará bien, prometo cuidar bien su hogar señorita Dorothy.
- Cuando llueva, cuídese de no resfriarse, mi sobrina es doctora, pero no estará aquí, tiene un botiquín en la cocina, con algo de antibióticos y analgésicos. Si necesita ropa, la de mi cuñado se encuentra en el desván, nunca la pude llevar al pueblo para donarla, tome todo lo que necesite, ahora es suya.
Albert sonrió, había encontrado por fin de nuevo un lugar, un hogar, un trabajo. No estaría vigilado y el único que sabía del él sería el sheriff del pueblo, amistad de la señora que lo contrataba como un familiar, ya podía decir que tenía apellido Albert White, era perfecto. Dios lo estaba protegiendo. Definitivamente Lakewood era el lugar donde podría vivir.
Gracias por esperar... por comentar.. por leer... por todo, mil gracias.
Y si te digo que las letras que te escribo son en parte vida mía, pues también he sido herida como hojas arrancadas de un libro sin usar...
soy ese libro que has leído y ahora estoy contigo, más cerquita ya no puedo estar.
Un abrazo a la Distancia, todo mi cariño y que escribiré lo más pronto que pueda
Mayra Exitosa
