Fic
Los Chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo XVI
La Navidad
En Chicago, los fuertes vientos del invierno llegaron algunos festejaron como siempre la pre fiesta de reunión familiar con pavo, los compañeros de Candy salieron a sus respectivos hogares.
Dorothy parecía renovada, George la visitaba constantemente y no la forzaba a regresar como ama de llaves en Lakewood, por el contrario ahora Candy ya sabía que eran novios, que su sobrina era la familia a la que visitaba, sus pequeños estaban causando muy buena impresión en George y ella brillaba de felicidad al saber cómo él gozaba de los pequeños aun siendo tan dormilones.
Para Candy, fue mucho mejor, ahora contaba con la privacidad del hogar del Dr. Leonard, por fin le comentaron de qué se trataba la reunión del consejo en el hospital, eso la dejaba impactada, pues ella siempre había visto con demasiado respeto a su asesor y se lo externaba frente a Elroy, quien nunca pensaría mal de él.
La Bella dama, parecía estar en el limbo, saber que su hermano en el cielo debía estar feliz, ya había tres descendientes de su familia y en un solo viaje. Nadie podía saber la unión de los pequeños a los Andrew, eso lo respetaba Elroy, sin embargo el registro del acta de matrimonio y de las actas de nacimiento de los pequeños, ya estaban en Escocia. Sin hacer publicidad, ahora en su corazón contaba con la aprobación de una pequeña joven, muy joven para sus conocimientos, pero eso sí, muy hermosa y una madre esplendida. Porque saber que si a Candy le pasaba algo, la había dejado como tutora legal de los menores, eso se lo comentaba en privado el Dr. Leonard, quien también gozaba de la navidad en familia, pues aun con no contar con el prestigio de los Andrew, su novia, si su bella novia, porque ella le había aceptado no solo a él, sino ante todos los compañeros médicos del hospital que era su prometida.
- Srita. Elroy, ¿No le han informado nada acerca de su sobrino?
- Que bien que lo preguntes Candy, ahora que George salió con Dorothy podemos hablar libremente, y si, William está con vida, y en eso necesito tu ayuda incondicional.
- ¿A qué se refiere?
- Hija, William desapareció por su propio pie, no vendrá a nosotros si hay peligro, eso es una deducción que hemos sacado George y yo, no sé si has notado que la cuenta que dejo a tu nombre a través de Leonard, se incrementó de tal manera que esta llamando la atención del hospital.
- Me lo dijo el Dr. Leonard.
- El ingreso de William, es el único con el que contamos ahora, las inversiones que mi sobrino tenía a través de mi y de George, fueron cerradas cuando supimos del atentado de mi sobrino y… dejamos todo por venir a buscarlo… pensé por un momento que… me pedirían un rescate y…
- ¡Srita Elroy!
- Candy, debes confiar en mí, necesito que asegures siempre y que tengas tanta fe en que William regresará pronto, lo que sucede es que… las inversiones de William están amparando todo en este momento, las inversiones en Asia, Europa y aquí en América, están conservadas bajo su nombre, si se escucha o se rumora que William desapareció de manera definitiva, podemos perderlo todo.
Candy se angustió al ver como el rostro de angustia de la tía de Albert le decía algo más que el dinero y ella lo confirmaba al continuar con la conversación.
- Es que… a mi no me importaría nada el dinero… solo la vida de mi sobrino, pero… ahora están sus hijos… y tu… yo… no puedo permitir que ustedes se queden en el aire, o sufran de carencias, por mis decisiones apresuradas. Sabes, en Escocia tus hijos tienen toda su vida asegurada, son herederos legítimos de mi hermano, a ellos en mi país no les faltaría nunca nada, pero… William ha trabajado desde joven junto a mí, hemos dado todo para ver los resultados que ahora tiene y el no está, quiero que, sus hijos se sientan orgullosos de su padre, quisiera pensar que, el vendrá en cualquier momento…
Elroy comenzaba a batallar para continuar con la conversación, Candy de inmediato, acomodaba al pequeño en la cuna y le quitaba al mismo tiempo a ella el otro de los pequeños, vio el tono de su piel y los síntomas, de inmediato, sin alarmarse y como toda una amiga, se acercaba apoyándola, recargándola en el sillón y abriendo su blusa despejando sus vías respiratorias y notando una arritmia bastante clara que avisaba de un daño en progreso.
Leonard entraba en la habitación después de hacer un llamado y vio a Elroy quien perdía el color de sus mejillas y era atendida por Candy, este de inmediato se iba por su maletín apoyando el avanzado detalle y percepción que Candy ya llevaba en el momento.
- Quiero que sepa… Tíiiia, que Albert volverá pronto, el se encuentra trabajando en este momento y… lo estoy esperando, nada debe preocuparla, todo va a estar bien, necesito que respire profundo ahora… usted se quedará aquí con nosotros esta noche, creo que el Dr. Leonard tiene planes con usted, por lo que veo y… usted debe estar muy feliz, no angustiada.
Leonard comprendía lo que Candy trataba de hacer brindándole serenidad, acababa de tener un pre infarto por angustia ahora lo comprendía, algo estaba mal y Candy ya lo estaba visualizando, ella había estado estudiando su especialidad desde antes de tomarla, estaba haciendo todo de la manera más prudente y correcta, como daba la revisión, el masaje y la tranquilidad en ese momento, la seguridad del tema que tenían ambas y hasta de dejarla con él esta noche, por supuesto, Candy sabía que le regalaría un bello anillo para navidad, no se lo dijo, pero era un bello detalle que lo mencionará, porque ahora era su turno de tomar acciones inmediatas, había perdido a su mujer por pensar que su hijita le faltaba tiempo para nacer, que todo su parto estaba bien, ahora la vida le estaba brindando una oportunidad, era tiempo de tomar las cosas por su propio camino, siendo su mujer, el podría cuidarla, ¿esperar a William? Ya no era una idea, el a nadie le dio aviso de su matrimonio, con ese punto, el también convencería a Elroy.
Elroy después de unos minutos que fueron demasiado tensos se recuperaba al ver a Leonard abrazándola, ella sonreía, se sentía un poco cansada y notaba un poco de sueño, lo bueno es que, Candy le aseguraba que ella ya se quedaría ahí, no traía equipaje, pero lo mandaría pedir al hotel a su chofer.
- ¿Leonard? Yo…
- Tranquila mi amor, me encanta tenerte tan cerca, los pequeños están dormidos, Candy salió un momento, estamos solos. Ella se apenaba un poco pero Leonard le daba besos en su rostro, la recostaba en su pecho y le pasaba sus dedos por el cuello, dándole tiernas caricias. Al bajar un poco el rostro notaba su blusa abierta, y ajustaba sus labios al no recordar como es que era tan rápido su novio en esos detalles, trataba de componerse delicadamente antes de que volviera Candy, con lentitud para no hacer sentir mal a Leonard.
- No tardará en volver Candy, no es correcto que nos vea así.
- Tienes razón mi amor, trataremos de salir de aquí de una vez, tengo que darte un regalo de navidad. Elroy muy consentida y abrazada por Leonard sin recordar que Candy la había revisado al perder el sentido, se dejaba llevar por Leonard, mientras que en la sala Candy preparaba algunos detalles para darle a Elroy a beber y que se reanimara para lo que acababa de pasar.
En la puerta la pareja de enamorados llegaba cubierta con abrigos afelpados y guantes, con un carrito colmado de regalos que George estiraba para poner bajo el pino que estaba en la estancia.
- Hemos llegado Candy. George bajo muchas cosas del auto, ya estamos aquí, antes de que nos quedáramos varados con tanta nieve.
- Que bien que llegan, ya los esperábamos.
En un departamento de lujo ahí mismo en Chicago, el actor Terrance Grandchester, festejaba con toda su familia reunida por primera vez lejos de Inglaterra, pero con el nacimiento de la pequeña Sussan Eleonor Grandchester, había logrado el milagro de traer a sus abuelos a festejar la navidad con regalos que la pequeña aun no podía apreciar.
Tifany por su parte, había logrado hacer del departamento un lujo increíble, la habitación de sus padres no podía carecer de calidez, su hermano echaba la casa por la ventana, vestido elegantemente en color negro y una bufanda lila combinando con los arreglos que su hermana había preparado por toda la casa, ya que la pequeña princesa gozaría de su primera Navidad como una Grandchester, rodeada de lujos y elegancia.
- Richard, se encuentra nevando muy fuerte y Tifany no ha llegado.
- Ya me llamó, le dije que espere a que baje la tormenta, no quiero que se preocupe por llegar. Ve a ver a tu hijo, al parecer no saldrá de la habitación de Susy.
- Es hermosa, tampoco saldría de ahí si me lo permitiera. Pero te puedo comentar que…. Me recuerda a ti, cuando él nació. Decía sonriente Eleonor a su marido. Mientras que Richard al haber hablado con su hijo, ya tomaba las cosas más claras.
- Terry fue un niño sano, Eleonor. Susy no lo es, no siento a mi hijo tan feliz cuando está con la pequeña, al parecer no quiere que te encariñes con ella.
- Sea como sea, es mi nieta, tendrá los mejores médicos y la salvaremos.
En un centro comercial Edward se había quedado en espera al ver cómo caía la nieve, tomaba asiento, para esperar a que pasara la tormenta, una joven con regalos también se sentaba frente él, al levantar el rostro la vio, era tan hermosa, parecía modelo sacada de revista, tenía una elegancia innata, un porte que natural y una piel de ángel. Ella no levantaba el rostro continuaba con su agenda muy entretenida, sin notar que era observada minuciosamente. Al leer algo en sus pendientes la joven sonrió suavemente, haciendo que Edward se le parara por completo la respiración. Ella se levantó sin más y un hombre tomaba sus regalos y los paquetes comentando.
- Señorita, ya paro la tormenta, tenemos que volver, sus padres la esperan.
- Si Ron, vámonos. Tifany salió del lugar, sin notar al hombre tan atractivo que estaba envelecido por ella. Edward salió de su trance tratando de darle alcance, pero fue muy tarde, la joven se había marchado.
En Lakewood, Tom vigilaba desde un restaurant a la enfermera que salía con dos hombres, posiblemente tramaba un plan, ya la había investigado desde que llegó, no tenía antecedentes, pero algo lo tenía preocupado, desde que llegó habían estado desfilando hombres de forma semanal, con las vísperas de navidad, llegaron dos hombres que parecían guardaespaldas, definitivamente tenían cuerpos de soldados, sin embargo vestían jeans y bostas, chamarras sencillas, y siempre posesivos de la enfermera, al parecer era algo de ellos, solo que no sabía de cual, puesto que los dos la abrazaban y consentían como novios, ella se veía frágil a su lado, pero daban a pensar mal en la reputación que se estaba labrando en Lakewood esta enfermera, cambiando de pareja de manera continua.
Al verla irse en la camioneta de ellos, definitivamente, se marchaba para ver a Albert, quien en ese momento no se encontraba, lo seguro es que se hubiera ido a ver a su mujer y no le había avisado.
Albert por su parte se encontraba vestido de santa en el orfelinato, después de que la hermana María le había rogado que no se fuera, al llevarles algunos presentes sencillos a los pequeños, estos al reconocerlo se le lanzaron encima y agradecía la pequeña bufanda que les había traído a todos por igual.
- Esta preciosa Papá, dijo Gina envolviéndosela en el cuello.
- Si me combinara con los uniformes que nos regalo el alcalde.
Albert sentado escuchaba paciente a cada pequeño que ya habían asumido no decir nada de él, y que los frecuentaría cada que saliera de su trabajo o los fines de semana, siempre y cuando no le informaran a nadie sobre él, quien deseaba que a todos los adoptara un padre y una madre que los amarían y los cuidarían como era debido; mientras tanto él había comprado algunas yardas de tela afelpada en tono rojo, con cuidado había cortado tiras y tiras para después formar bufandas con barbitas que para los pequeños que no contaban con nadie al igual que él, recibieran un detalle de su parte. No tenían envoltura, pero cada una de ellas fue decorada por la hermana María con un listón y una pequeña tarjeta con el nombre de cada uno y formando un moño, mismo que le entregaba Albert en sus manos, ellos lo tomaban como el mejor de los regalos, el alcalde y algunos beneficiarios de Lakewood ya les habían dado juguetes. Albert no contaba con dinero suficiente para comprarles esos detalles caros, así que su idea fue muy bendecida y apreciada no solo por las encargadas sino por los pequeños, que más que una bufandita, deseaban sentir el abrazo protector de quien les había salvado la vida.
- Gracias Papá. El pequeño que lo miraba con tanto amor, fue elevado en los brazos de Albert al aire, al escuchar cómo le daba las gracias y hacerlo sentir padre, porque aunque recordaba estar casado, no recordaba tener hijos, pero se sentía muy feliz, cuando los pequeños los abrazaban y no deseaban soltarlo.
Esa noche de Navidad, durmió en un sillón frente a la chimenea del salón principal, donde todos los más pequeños, deseaban dormir en sus brazos. Albert apreciaba el calor que le brindaban los niños, pensaba que al menos no estaría en casa para ver llegar a Tom, así no sospecharía de porque no había estado saliendo a ver a su mujer en fechas navideñas.
En Chicago, Candy con un pequeño en sus brazos, brindaba por la Navidad junto a la familia, orando porque Albert estuviera bien, su corazón de alguna manera, le confirmaba que él en algún lugar estaba pensando en ella, porque ella no dejaba de tenerlo en su mente, cada que veía el rostro de sus hijos.
- ¡Salud!
El brindis la trajo a la realidad, Elroy estaba tranquila sentada junto a Leonard, luciendo un hermoso anillo de compromiso, la propuesta era casarse entrando el año, independiente a todo, ellos no detendrían sus vidas, eso por petición de Candy, quien les aseguraba y les hacía sentir que William estaba bien y pronto, muy pronto estaría junto a ellos.
George y Dorothy también tomaban nota de lo mencionado, pues para él, formar una familia ya era un hecho, al contar con los tres pequeños hijos de William, la tranquilidad había llegado de forma inesperada, tal vez su valioso amigo no estaba ahí, pero todo tenía un motivo y en cuanto el apareciera, lo confirmaría, mientras tanto, sus vidas continuaban sin demora, muchos años se habían perdido Elroy y ahora Leonard ya estaba haciendo un camino seguro para ella.
Cuando Candy le mencionaba lo que había pasado unas horas antes, el comprendía que era mejor para Elroy que Leonard ya no se separara en ningún momento. La decisión estaba bien respalda, si llegaba a requerir ser intervenida después de los estudios que le realizarían con el pretexto de casarse, Leonard como esposo de ella podría tomar las decisiones, mientras que William no aparecerá.
Gracias por comentar, por esperar y por todo su valioso apoyo.
Si mis paginas te dicen, te comentan y te explican... todo los que siento, lo que pienso y lo que creo... es por mucho nuestra esencia, que te dice... que escribas
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mi cariño para Chile y Perú
Mayra Exitosa
