Capítulo 6
La luz cegadora de colores se proyectaba en el lugar, para ella que no estaba acostumbrada a asistir a ese tipo de fiestas, le parecía incomodo caminar bajo ellas, en cambio Miyuki actuaba despreocupada con el tema.
En verdad las fiestas Universitarias no podían compararse con las de Preparatoria, las palabras del ambarino revoloteaban en sus oídos al ver el lugar en el que se encontraba. Podía ver como todos los chicos de la Today se dividían en grupos para charlar, cada uno sosteniendo un vaso de alcohol en su mano. Identificó a tres chicas de Psiquiatría, las mismas que Miyuki catalogaba como engreídas. También identifico a lo lejos unos chicos de su misma clase, charlando sentados en una mesa comiendo papas, parecían divertidos con su práctica. Pero no sólo charlaban ahí, podía percibir como otros bailaban en la pista, siendo iluminados aun más por los cegadores focos que proyectaban colores en sus ropas. Sintió sus piernas temblar, no sabía cómo había llegado ahí, entonces recordó que Miyuki la había convencido de hacerlo, debido a que Midori se había animado también. Suspiró, se sentía extraña, nunca antes había asistido a una discotheque ni mucho menos a un pub de los que tantos había oído hablar, por eso no sabía qué hacer en esos momentos. Sólo podía escuchar el eco de la música que emitían los parlantes, revoloteando en sus entrañas.
Midori y Sakuno lucían de la misma manera, perplejas sobre la situación que estaban presenciando. Sin embargo, Miyuki que tenía más experiencia que ellas en ese tipo de cosas, las guío por un pasillo para conducirlas hacia una mesa con cuatro asientos. Una vez que se sentó en el asiento, se sintió aliviada porque la música en esa mesa no era tan potente como en la entrada.
— ¿Qué van a beber? Señoritas—Les preguntó un hombre de cabello rizado que llevaba un esmoquin elegante.
—Yo quiero una cerveza…—Vaciló Miyuki, mirando en la carta cual debería pedir.
—Le puedo ofrecer Asahi, Kirin y Sapporo. Ya que no quedan Suntory.
—Qué lástima, amaba las Suntory. —Susurró—Bueno, entonces quiero una Asahi.
—Bien ¿Y ustedes que desean?
— Beberé Umeshu—Se aclaró la garganta Midori.
— ¿Eh? Pero Midori, eso no tiene nada de alcohol. —Bufó Miyuki, ya que sólo se trataba de vino de ciruela.
—Lo sé, es que prefiero no consumir. No me gusta beber alcohol. —Susurró y miró al hombre. —Quiero uno mezclado con Soda mediano, por favor.
—Está bien, como diga. —Anotó el hombre. — ¿Y usted? Señorita.
—Yo…pediré lo mismo.
— ¿Qué? Pero Sakuno, creí que bebías también. —Suspiró Miyuki
—Lo hice una vez por error… y no tuve buena experiencia. —Se sonrojó Sakuno recordando el incidente con el ambarino en el árbol y lo que había ocurrido con Nanjiro. —Además le prometí a él que no me metería en problemas.
—Está bien, aunque no te imagino cometiendo locuras por las influencias del alcohol, quizás bebiste demasiado en esa ocasión.
— ¿Qué más desean ordenar?
—Chicas ¿Quieren algo de comer? Estaba pensando el menú de aquí, son papas con... —Señaló Miyuki la carta.
—Estamos de acuerdo. —Habló Midori por ambas, viendo que la castaña estaba asintiendo.
—Entonces pediremos esto. —Anunció Miyuki, dando por terminada la orden.
El hombre anotó los pedidos y se marchó, prometiendo volver con todo. En cuestión de minutos, llegaron las bebidas que habían pedido. Miyuki bebía sonriente, diciendo lo mucho que anhelaba beber una cerveza como aquella, mientras las demás asentían sin comprender a qué se refería exactamente, ya que no toleraban el sabor amargo a alcohol que tanto amaba la gente común.
—Oh, Sakuno-Chan. —Se acercó Mizuki a ella con un chico de cabello rubio que Sakuno desconocía por completo. — ¿Cómo estás?
—Bien ¿Y tú? Hajime-Kun
—Bien, creí que vendrías con Echizen.
—No tenía deseos de venir.
—Ah pensé que siendo pareja irían a todos lados juntos.
—No me gusta obligarlo a hacer cosas que no desea. —Bebió un sorbo de su vaso —Además es bueno que tenga este día para distraerse, ya que no ha jugado tenis últimamente…por mucho que le he insistido. Por lo mismo, ahora es el momento para hacerlo.
Kevin la miró desconcertado ¿Una chica deseando que su novio tuviera tiempo para distraerse? Creía que ella era quien lo distanciaba del tenis, pero en verdad no era así…No, no podía dejarse engañar por su cara angelical, de seguro decía eso para hacerlos creer eso. Entonces sin verlo venir, la castaña notó su presencia y lo observó en silencio, como si estuviera analizando sus movimientos.
—T-Tú eres…—Susurró Sakuno tratando de recordar donde lo había visto.
—Ah, lo siento. No te lo presenté, él es Kevin Smith. —Habló Mizuki. —Es nuestro compañero de Medicina, junto con Echizen.
—Oh ya veo. —Sonrió la castaña, aunque le parecía que no lo conocía sólo de Today. —Yo soy…
—No tienes que presentarte. Sé bien quién eres… la esposa de Echizen—Sentenció Kevin.
— ¿Eh? Sí…—Susurró nerviosa, sus frías palabras le recordaban a cierto ambarino.
—Iré por otro vaso. —Anunció Kevin, alejándose de todos.
—Espera, Smith. —Le habló Hajime, pero ya se había perdido en la gente. —No lo tomes en cuenta, Sakuno-Chan. No es muy sociable. Iré a alcanzarlo, nos vemos.
—Sí, nos vemos.
Sakuno los observó en silencio ¿Quién era ese chico? Le parecía haberlo visto antes, pero no recordaba donde. Miyuki interrumpió sus pensamientos, cuando ordenó otra cerveza al mesero, ya que para su sorpresa ya había terminado la suya. La vio apoyar su cabeza entre sus manos para mirarla.
— ¿Qué fue eso? Sakuno, parece que no le agradas mucho a ese chico. —Comentó—Algo en su mirada, me decía eso.
—Es verdad, también lo noté.
—Pero no le he hecho nada—Susurró la castaña apenada.
—Quien sabe, tal vez es como esos chicos que no les agradan las chicas sociables. Como menciono el otro chico.
La castaña asintió, entonces no había sido su imaginación la mirada penetrante que tenía Smith sobre ella. Ese tipo de frialdad, tanto de sus palabras como de sus ojos, le recordaban tanto al ambarino en el pasado, incluso si sus nombres eran americanos de seguro era de Usa. O quizás eran ideas suyas, pero le daba esa impresión. Si conocía a Ryoma y sospechaba que lo había visto en otra parte, tal vez ellos tenían algún tipo de conexión. Negó con la cabeza, eso era imposible. No podía sacar esas conclusiones sólo con esas impresiones, debía preguntárselo a Ryoma en persona para cerciorarse que estaba en lo correcto. Pero le parecía haberlo visto, no sabía dónde, ni cómo, pero estaba segura de eso.
Luego de una hora de charla, Miyuki cansada de quedarse sentada sin hacer nada, las invitó a recorrer el lugar. Conocía unas chicas de la facultad de Derecho que quería presentarles, dos de ellas eran compañeras suyas de Preparatoria, mientras que la otra la había conocido hace unos días en otra parte de Tokio.
Eran chicas normales, tal como había mencionado Miyuki, ninguna de ellas comprendía su amor por el yaoi, pero aun así la apoyaban de igual manera. Escuchándolas sobre las locuras de Miyuki en Preparatoria, sintió nostalgia a sus aventuras con sus amigas, se preguntaba qué estarían haciendo ellas en aquellos momentos. Quizás Tomoka se encontraba cuidando a sus hermanas, mientras intentaba concentrarse en los deberes. Al igual como Ann por su lado, debía estar preparándose para las próximas clases, pero al mismo tiempo estaría hablando con Momo por mensajes de textos. Yuzuki debía estar jugando tenis en esos momentos tratando de distraerse del estrés de los estudios de Preparatoria, sonriendo junto a sus hermanas y planeando los siguientes días. Y ella, se encontraba en un mundo que desconocía por completo, flanqueada de gente que apenas conocía, pertenecientes a su Universidad. Permaneciendo cauta a sus movimientos, creyendo que en cualquier momento se metería en problemas, como siempre solía ocurrir. Sin embargo, las palabras de sus amigas invadían su cabeza, recordándole que no fuera tan insegura y que se divirtiera, dejando de lado todos los miedos que tenía por delante. Porque tal como estaba ocurriendo en esos momentos, ellas no siempre podrían estar a su lado, algún día estarían separadas y tendría que valerse por sí misma.
—Iremos a bailar, chicas. —Las animó una de ellas. — ¿Quieren venir?
—Por el momento no. —Suspiró Midori. —Pero Miyuki-Chan si deseas ir, debes hacerlo.
—Es verdad lo que dice Midori-Chan. —Asintió Sakuno mirando a las demás —Deberías ir, yo me quedaré con ella.
— ¿Seguras?—Preguntó vacilante Miyuki. Al verlas asentir, les prometió que volvería pronto, ya que en verdad deseaba hacerlo.
Midori y Sakuno le sonrieron a la distancia, debían admitir que como ninguna de las dos estaba acostumbrada a visitar pub, se sentían misteriosamente cansadas de ese ambiente. Así que la observaron divertirse, preguntándose si algún día ellas se atreverían a disfrutarlo de la misma manera. Midori le habló sobre sus amigas de Preparatoria, al parecer no se comparaban con las de Miyuki ni mucho menos con las suyas, ya que eran totalmente opuestas, más bien ni siquiera podía atreverse a llamarlas amigas. Entonces comprendió lo desolado que debe haber sido la Preparatoria para Midori, un verdadero infierno en que todos se burlaban de ella y le dañaban. Le recordó a esas chicas que la odiaban por amar al ambarino y la destruían a diario, todo con el propósito de que dejara de amarlo, pero su amor por él fue más fuerte que el dolor físico y no logró hacerlo. Por lo menos, ella tuvo a gente que la apoyó y evitó que llegaran más lejos, pero Midori no los tuvo, se preguntaba cómo había sido capaz de soportar todo eso. Realmente la admiraba.
"Iré al baño" anunció Midori un momento, quería acompañarla, pero al parecer no necesitaba su ayuda, así que aceptó esperarla. Observó un momento más todo a su alrededor, todos parecían llevarse bien entre ellos, pero ella no se sentía capaz de hacer lazos. De hecho, desde un principio había sido así, Tomoka la había conocido sin que ella la buscara. Tal como sucedió con las demás, el resto de su vida. Por lo mismo, ahora no sabía cómo conocer más personas. Miró su celular un momento, preguntándose si Ryoma estaría bien. Tenía deseos de llamarlo, pero sabía que si lo hacía sólo demostraría lo dependiente que era de su compañía y no era el caso. Entonces escuchó su nombre a sus espaldas, trató de identificar a las personas, pero sólo podía oírlas. Hablaban de lo apuesto que era Ryoma, incluso de sus habilidades en medicina, sus logros en el tenis, entre otras cosas. Fue cuando de súbito, sin verlo venir las escuchó hablar de ella. "¿Pero han visto a su esposa? No puedo creer que sea ella, no está a su altura, no le llega ni a los talones ¿Porqué la habrá elegido?" Decían los murmullos. Se sentía incomoda por ello, no quería estar ahí, pero tampoco podía dejar a Midori sola. Iba a dirigirse hacia los baños, cuando se percató que Midori ya había salido de ellos y se encontraba hablando con un chico de cabello miel, se veían tan felices que no quería interrumpirlos.
—Oh, Sakuno-Chan. —Le habló Midori.
—Lamento interrumpirlos, iba a ir al baño ahora, pero no creí que habías salido.
—Salí hace un momento y no nos interrumpes. Verás, él es…Sora-Kun un compañero de Instituto. No creí que lo encontraría aquí, pero entonces me dijo que curiosamente estudia en nuestra Facultad.
— ¿De verdad? Eso es grandioso. —Sonrió Sakuno, quizás él era de quien hablaba que solía hablarle.
—Sí, de hecho las había visto antes en clases. Pero no estaba seguro de que fuera Midori-San. Ha cambiado mucho desde el Instituto. Antes llevaba el cabello distinto, así que no la reconocí. —Sonrió Sora, se veía un buen chico.
—No he cambiado tanto. —Rió Midori. —Si quieres, puedo acompañarte al baño. —Susurró Midori preocupada.
— No te preocupes, puedo ir sola.
—Estaremos aquí.
Sakuno asintió y entró al baño de mujeres, sin percatarse que estaba siendo observada en la oscuridad. Se miró al espejo nerviosa, si Midori había encontrado a su buen amigo del Instituto, lo mejor sería dejarlos solos para que pudieran hablar, pero Miyuki también estaba con sus amigas de Preparatoria, suspiró no sabía qué hacer en esos momentos. Miró su celular una vez más, abrió el tablero de mensajes y se atrevió a escribirle a Ryoma. "Hola… ¿Cómo estás? ¿Sigues jugando con Momo? Envíale saludos de mi parte, podríamos reunirnos un día con él y Ann-Chan a jugar tenis. Yo estoy bien, pero…" borró el mensaje en el momento que lo escribió, era una tontería mencionarle sobre esa junta en esos momentos, considerando que podía decirle después ¿Qué estaba haciendo? No tenía que molestarlo para eso. Se miró una vez más, tenía deseos de quedarse en el baño porque al menos ahí podía sentirse a gusto, había luz, aire fresco y no escuchaba pelambres. No obstante, no podía quedarse ahí para siempre, no tendría sentido alguno.
Salió del baño confuso, tenía deseos de irse, debía admitir que era un error haber asistido a esa fiesta, pero no sabía cómo hacerlo. En medio de la oscuridad del pasillo, dos chicos aparecieron ante ella, llamándola por su nombre de pila, lo que le asustó aún más. Intentó correr, pero uno de ellos corrió a vigilar que no viniera nadie, para que el segundo la besara a la fuerza, deseando explorar sus curvas aún más. Su corazón latió tan frenéticamente que sintió miedo de verdad, quería alejarlo de ella, pero no podía. No sabía que estaba pasando, pero tenía un mal presentimiento de todo eso. Asustada, recordó las palabras de Tomoka de defensa personal y lo alejó con sus brazos, para finalmente golpearlo donde no debía. Lo escuchó gemir de dolor, pero no le importó, lo más importante es que debía salir de ahí. Corrió a toda velocidad por el otro lado del pasillo para huir de ellos, las luces titilantes iluminaban parte del corredor, pero no lo suficiente para poder iluminarle el camino. Entonces de repente, chocó con una chica que no sólo la hizo caer, sino que también le manchó su blusa accidentalmente con su copa. .
—Fíjate por donde caminas. —Le gruñó
—Lo siento…—Susurró.
—Ahí está. —Sonrió un chico de cabello negro cerca de ellas. — ¿Por qué huiste de ese modo? Creí que querías que pasáramos al siguiente nivel.
— ¿Siguiente nivel? Ustedes no pueden hacer eso en este lugar. —Habló la presidenta del centro de estudiantes.
—Oh miren quien es. —Sonrió una rubia de oreja a oreja. —Nada menos que Sakuno, la esposa de Ryoma Echizen.
—Oh es verdad, no creí que fuera de ese tipo de personas. —Comentó otra sorprendida. —Y precisamente ahora, Ryoma no está aquí para verlo con sus propios ojos.
—E-Están equivocados, yo no he hecho eso. —Susurró la castaña sintiendo como sus ojos se nublaban, todo el mundo la estaba mirando y nadie le creía. No sabía qué hacer, si Ryoma se enteraba de eso…
—Aunque Ryoma no está presente, todos somos testigos de lo que pasó y se lo haremos saber. —Sonrió la compañera de Ryoma, sintiéndose aun peor.
Miró a su alrededor, tratando de encontrar a alguien que confiara en sus palabras, pero todos parecían actuar de la misma manera. Incluso Kevin la observaba en silencio, analizando sus movimientos.
— ¡Deténganse!—Gruñó Mizuki apareciendo a su lado. —Sakuno no es ese tipo de persona, además no pueden culparla de haber hecho algo así, sólo porque estos idiotas les estén diciendo eso ¿Acaso no los reconocen? Como llevo algunos años más que ustedes, puedo reconocerlos. Ellos son el tipo de chicos que aceptarían cualquier cosa a costa de dinero, de seguro alguien les pagó para que lo hicieran. —Ayudó a Sakuno a ponerse de pie. —Conociendo como es Today y viendo la gran variedad de admiradoras que tiene Echizen, puedo sospechar de muchas de ustedes. Pero creo que tengo a alguien en mente ¿Quieren que lo rebele?
—Tienes razón, Hajima. Había olvidado por completo quienes eran estos tipos. —Murmuró la presidenta. — ¿Tienes idea de quien causó todo este alboroto? Si es así, debes decírmelo. Haré que sean castigados. No es posible que estando en un lugar público en el que hemos venido a compartir con los nuevos y los antiguos estudiantes, otras personas se aprovechen de utilizar este escenario para destruir personas. No lo voy a permitir.
—Te lo diré, Presidenta. Pero por el momento, no quiero causar más alboroto del que hay. —Miró a Sakuno. — ¿Estás bien? Sakuno-Chan.
—S-Sí, gracias Hajime-Kun.
— ¡Sakuno-Chan! ¿Qué te ha pasado?—Gritaron Midori y Miyuki preocupadas, pero sólo vieran llorar desconsoladamente sin dar explicación alguna.
—No se preocupen por ella, debe estar así producto de lo que vivió. —Suspiró Hajime. —Yo la llevaré a casa.
— ¿Eh? ¿Sabes dónde es?
—Por supuesto, conozco la casa de Echizen. Pero… ¿no deberíamos llamarlo adicionalmente?
—N-No lo hagas, por favor.
—Pero Sakuno, Ryoma debería enterarse de esto ¿Cómo planeas explicarle que tu maquillaje está arruinado y lo que le ocurrió a tu blusa?
—Quizás no quiere preocuparlo…—Susurró Midori triste. — ¿Es así? Sakuno.
—Sí…
—Está bien.
Hajime se despidió de ambas para caminar con la castaña a la salida, mientras todos los demás murmuraban sobre la relación que ellos tenían. Incluso Kevin estaba sorprendido de que actuara de ese modo por protegerla, ya que Mizuki no era del tipo de persona que ayudaban a cualquier persona, muchos lo catalogaban como alguien con una personalidad maquiavélica. Al parecer no era el caso, al menos que él también hubiese sido engañado por ella. Pero debía admitir que lo que había presenciado…había llegado demasiado lejos.
En otro lado, el ambarino se encontraba en casa saliendo de la ducha, cuando recibió una repentina llamada de un número que creía jamás volver a ver. Ya que, esa persona aún parecía tenerle rencor por la castaña. Sin embargo, ahí estaba llamándolo.
—Si me estás llamando ahora, imagino que debe ser por algo grave—Le contestó, mientras se secaba el cabello con la toalla.
—Así es, no te estaría llamando si fuera lo contrario.
— ¿De qué se trata?
—Es sobre Sakuno…la acabo de ver en la calle, caminando con un sujeto. Se veía…mal.
— ¿Dónde la viste exactamente? Toyama. —Preguntó preocupado, comprendiendo el motivo de la llamada.
—Cerca de la Preparatoria, caminaba con un sujeto de cabello azabache…no sé como describirlo. Quería ayudarla, pero el bus en el que iba, no se detuvo ahí.
—Ya veo…—Susurró, imaginando que se trataba de Hajime, esperaba que no fuera el caso.
—Si vas ahora, estoy seguro que la alcanzarás. Fue hace tan sólo unos minutos.
—Lo haré—Dejó la toalla a un lado para caminar a zancadas a su habitación. —Thank You, Toyama.
—No me tienes nada que agradecer, ve por ella y entonces aceptaré tus palabras.
Sakuno se encontraba sentada en una banca junto a Hajime, quien le había ofrecido una botella con agua para que se calmara. Pero no podía dejar de llorar. "No fue tu culpa" Le había dicho él, pero aún así se sentía sucia por haber permitido que alguien que no fuera Ryoma la besara, aunque había sido a la fuerza. Además recordaba cómo sus manos se habían apoderado de sus curvas y querían explorarla. De sólo recordarlo, su corazón se estremecía. No contaría esa historia dos veces, si no hubiera recordado las palabras de Tomoka, no habría podido salir ilesa de eso. No sabía que era peor, eso o la impresión que había dado en esa fiesta. No obstante, las palabras mencionadas por Mizuki revoloteaban en sus oídos, como si alguien hubiera planeado ese tipo de cosas. Creía que después de lo sucedido en la Preparatoria, no volvería a conocer chicas que la odiaran por el ambarino, pero parece que estaba equivocada. No importaba donde estuvieran, siempre le iban a recordar el inmenso abismo que había entre ellos, las diferencias que los habían unido, al mismo tiempo los destruían.
— ¿P-Porqué me ayudaste? Hajime-Kun.
—Porque te lo debía.
— ¿Eh? ¿Te refieres a lo del otro día? Pero eso…
Sakuno se encontraba en el supermercado, comprando algunos víveres para la casa, ya que Nanako le había pedido si podía hacerlo por ella. Como ya tenía todo lo que necesitaba en el carrito de compras, esperaba pacientemente que fuera su turno de pagar. Aunque la fila tardaba más de lo habitual, no prestó atención a la polémica que estaba a tan sólo tres personas de ellas. Hasta que escuchó cierta voz que recordó instantáneamente. Al mirar hacia adelante, se percató que efectivamente se trataba de Hajime Mizuki que discutía con la cajera por un malentendido que se había generado. Al parecer, tanto la cajera como la anciana que venía después de él, lo confundían con un delincuente que se buscaba, semejante a él. Insistía que estaban en un error y que pagaría por las cosas que llevaba, pero ellas seguían mencionando lo sospechoso que se vestía, tratando de aparentar ser otro. Entonces al momento de verlo extraer su billetera del bolsillo, las probabilidades crecieron, cuando notó que no tenía dinero suficiente para pagar por todo.
— ¿Lo ve? Ha estado fingiendo que pagaría desde un comienzo. Pero no es verdad, nos quería engañar. —Gruñó la anciana, viendo como la cajera asentía. —Debería llamar a la policía de seguro es él.
— ¡Eso no es verdad! Cuando hablaba de pagar, lo decía en serio. Es sólo que…había olvidado que debía pasar por el cajero antes.
—Son mentiras, después de todo. Es un delincuente.
—Disculpen que me entrometa, pero conozco bien a esta persona y no está relacionado con el sospechoso del crimen—Intervino la castaña. —Hajime-Kun es un buen chico, estudia Medicina la Universidad de Tokio, por lo que no necesitaría robar cosas para su futuro, no lo requiere. Además el hombre que ustedes mencionan, no tiene el mismo apellido que él.
—Es verdad, su nombre no era Hajime, ni siquiera su apellido. —Susurró la anciana.
—Y con respecto al dinero, yo me haré cargo de él —Sonrió
— ¿Eh? Pero—Habló Miyuki sorprendido.
—Podrás pagármelo después, descuida. —Miró a la cajera. — ¿Cuánto es?
Tras haber pagado tanto lo suyo como lo de él, salieron del supermercado en silencio. Mizuki la observaba sorprendido, no esperaba que ella lo ayudara de ese modo, tomando en cuenta que era alguien que apenas conocía, sólo era el compañero de Echizen, pero además de eso no debería confiar en él de esa forma.
— ¿Por qué hiciste eso? —Preguntó incrédulo Mizuki.
—Porque no podía permitir que hablaran de esa forma de ti, se nota que eres un buen chico Hajime-Kun.
—Pero… nos conocemos poco ¿Cómo pudiste confiar en mí tan fácilmente?
—P-Puede que tengas razón. —Se sonrojó, quizás no debía haber hablado así. —Pero algo me decía que no eres del tipo de persona de la que podría desconfiar. Sí en verdad fueras ese delincuente, estoy segura que no habrías sido tan honesto al dar esa explicación, ni te hubieras molestado en buscar en su billetera. Simplemente habrías huido como cualquier otro.
—De cualquier modo, te devolveré cada centavo mañana. —Se sonrojó, desviando su mirada de ella.
—No te preocupes por ello, está bien si no me lo devuelves.
—Pero…
—Oh es tarde, debo irme. —Miró su celular, notando lo tarde que era. —Nos vemos, Hajime-Kun.
Lo observó asentir, aunque para ella ese simple gesto no merecía ser agradecido de esa manera, al mismo tiempo se sentía aliviada que él pudiera ayudarla en esos momentos. Iba a darle las gracias una vez más, cuando inesperadamente sintió unos pasos acercándose hacia ellos con precisión, al voltear se percataron que se trataba de la persona que menos quería ver en esos momentos.
—Al fin los encuentro. —Suspiró agobiado.
—Echizen…
—Te había mencionado que podrías llamarme si tenías problemas, Sakuno. —Se dirigió a la castaña, ignorando por completo a la mirada de Mizuki. —Pero parece ser que no confías en mi, otra vez.
—N-No es eso, Ryoma-Kun—Se levantó alarmada.
—Entonces… ¿Qué es? ¿Por qué estás con él ahora?
—Estás malentendiendo las cosas, Echizen. Yo sólo la estaba ayudando. —Habló cuidadosamente Mizuki.
—Sí realmente tus intenciones eran esas, deberías haberme avisado lo que sucedía. En lugar de estar a solas con ella.
—Escúchame, las cosas no fueron así. —Susurró la castaña.
—Da igual como haya sido, no quiero escucharlo. —La tomó del brazo. —Nos vamos a casa.
— ¿Eh? Pero Hajime-Kun…
—No te preocupes por mí, lo más importante es que ahora estarás a salvo.
—P-Pero…—Vaciló un momento, no obstante lo vio asentir asegurándole que estaría bien. —Está bien, gracias por todo.
—Por nada, nos vemos.
Siguió a Ryoma en medio de la neblina, parecía tan molesto que parecía no percatarse de lo rápido que caminaban. Tenía deseos de explicarle lo sucedido, pero él seguía permaneciendo en silencio, obligándola a reprimir lo que sentía.
Alrededor de veinte minutos tardaron en volver a casa, luego de haber abordado un taxi que alcanzaron en el camino. Para su sorpresa, todos dormían a esas horas de la noche. Así que decidieron subir a la planta alta de la casa, de modo que no despertaran a los demás.
Se sentó sobre la cama exhausta, quería cambiarse de ropa para dejar de sentir el aroma a alcohol impregnado en su blusa, pero antes debía hablar con él. Lo observó cerrar la puerta tras de él, su mirada era difícil de descifrar, pero si podía leer de ella que estaba molesto.
—Ryoma-Kun…
—Te lo dije ¿no?— Le dio la espalda—Tenía razón después de todo, por un momento creí que estaba equivocado, pero no fue así.
—Lo que mencionaste sobre esas fiestas…tenías razón. Pero, lo que viste en el parque fue un malentendido. Hajime-Kun sólo quería ayudarme, de hecho si no hubiera sido por él…no sé que habría hecho.
— ¿Y dónde estaban tus amigas en ese momento? Creí oírte decir que con ellas estarías bien.
—Ellas…no estaban en ese momento, porque Miyuki se había encontrado con unas compañeras de Instituto y Midori con un chico. Nos volveríamos a encontrar dentro de unos minutos, pero tenía que ir al baño y…—Su corazón se estremeció al recordar esos momentos.
— ¿Y qué? ¿Te encontraste con Hajime?
—No, no es a lo que quería llegar. Ocurrió otra cosa…
—No quiero oírlo, vamos a dormir.
— ¿Eh? Pero—Lo miró esperando que volteara, pero la había ignorado por completo y se había acostado dándole la espalda. —Está bien…
Antes de hacerlo y actuar como si nada hubiese pasado, necesitaba cambiarse de una vez. Se lavó la cara para liberar rastro de lágrimas y se limpió el maquillaje con toallitas desmaquillantes, tratando de hacer caso omiso a la impotencia que sentía en esos momentos. Ryoma no había querido escucharla, actuaba de la misma manera que los chicos de la universidad en el momento que había tropezado, todos observándola en silencio sin decir nada a su favor. Creía que al menos si le explicaba a él, podría confiar en su palabra…pero ni siquiera había podido hacerlo. Libero su cabello de los elásticos que lo mantenían unido y lo dejó caer sobre sus hombros para cepillarlo, lo hizo como todas las noches, mecánicamente. No obstante, sus manos temblaban como nunca, como si estuviera muriendo de hipotermia, tenía miedo. Las voces de los chicos que la habían acosado aparecían frente a ella y el beso forzado que había recibido también, produciéndole un mal sabor. Su cuerpo se estremeció al recordar la escena, provocando que las lágrimas volvieran a brotar en sus ojos y se deslizaran sobre sus mejillas. Respiró profundo, tratando de controlarse, pero no podía evitarlo…se sentía desolada en esos momentos, como si la persona más importante para ella en la vida, le hubiera dado la espalda.
A la mañana siguiente, cuando Rinko se levantó por la mañana, sintió un delicioso aroma desprendido en el aire. No comprendía quién estaría levantada a las nueve de la mañana un día domingo, así que para vencer su curiosidad se escabulló por las escaleras para llegar a la cocina. De seguro era Nanako, porque no imaginaba que se tratara de Sakura, no solía hacer el desayuno a menudo, salvo que fuera una emergencia. Al abrir la puerta de la cocina con una sonrisa, esperando saludar a su sobrina, se encontró con una chica de cabellera castaña que freía unos huevos.
—Sakuno…no creí que fueras tú, considerando que anoche llegaron tarde.
—No podía dormir, así que pensé hacer algo productivo, en lugar de quedarme sin hacer nada. —Suspiró.
—Oh ya veo ¿Cómo lo pasaste anoche?—Le preguntó, ayudándola a poner la mesa.
—Bien…—Susurró mirando los huevos con errática atención.
— ¿Segura? No luces como si hubiera sido así. —Habló preocupada, viendo como apagaba la cocina. — ¿Estás bien?
—Sí, lo estoy. Iré a extender al mantel.
—Está bien…
La observó confundida, su semblante no era el mismo de todas las mañanas, estaba actuando muy extraño. Quizás eso explicaría porque Ryoma había salido de improvisto la noche anterior ¿Acaso había ocurrido algo de lo que no estaba enterada? Iba a preguntarle más tarde, ese era su plan, pero cuando llegaron todos y vio el rostro de su hijo, supo de inmediato que debía abstenerse a interrogarla, porque algo no estaba bien.
Reunidos en la mesa, toda la familia actuaba normal, como si nada hubiera pasado y Sakuno no hubiera salido la noche anterior. Pero Rinko seguía preocupada por la mirada perdida de la castaña, incluso cuando le había pedido que le pasara la mermelada, lucía distraída y sus manos temblaban. Creía que con el paso de las horas le diría lo que ocurría, pero no lo hizo.
Debido a que los días anteriores no había podido dormir bien, ya que tenía todo tipo de pesadillas respecto a lo ocurrido, no deseaba asistir el lunes por la mañana a clases. Incluso le había comentado a Miyuki sobre ello, quien a diferencia de Midori que apoyaba su decisión, la había animado a que asistiera de igual forma, porque no podría ser que por terceras personas, tuviera que verse en la obligación de privarse a las clases. Suspiró, no quería ir a clases, aunque debía ir porque eran importantes, su corazón latía con sólo recordar esas escenas.
Finalmente decidió ir a clases, claro que a diferencia de todas las mañanas, esta vez prefería ir sola a clases, ya que estando con el ambarino a su lado no se sentía bien en esas circunstancias. Caminó a la Universidad concentrada en sus pensamientos, no debía dejarse llevar por los recuerdos de días anteriores, porque si lo hacía estaba segura de que perdería el control frente a todos y no podría reprimir sus emociones un minuto más.
Justo en la entrada de la facultad, esperaban por ella Midori y Miyuki que le esbozaban una gran sonrisa, veía como Miyuki agitaba su mano en forma de saludo y señalándole que se encontraban ahí, quizás creía que no las había notado. Caminó a pasos torpes, sus pies solían tropezar con las diminutas piedras que había en el suelo, pero aún así era capaz de llegar hasta ellas. La chica de melena negra le enseñaba sus nuevas gafas, dado que el fin de semana había ido a cambiarlas. Midori los aprobaba en absoluto, ya que les venían y ella estaba de acuerdo con sus impresiones. Charlaron sobre cosas triviales, ninguna relacionada con lo ocurrido el fin de semana pasado, para no hacerla sentir incomodo. No obstante, una vez que se encontraron frente al salón que les correspondía, todo cambió. Muchos de sus compañeros empezaron a hablar de ella, sentenciando una y otra vez el suceso, Sakuno intentó ignorarlos, pero sus palabras eran capaces de invocar los recuerdos de esa noche. Miyuki enfadada por dichos pelambres, se atrevió a gritarles a todos que no se metieran con ella, porque si no los reportaría en el centro estudiantil. Si bien, esa amenaza no tenía mucho sentido, muchos de ellos decidieron guardar silencio y dejar de burlarse de la castaña. Sin pensarlo, la chica de cabello negro las tomó del brazo y las condujo hacia el salón. Pero los problemas no terminaron ahí como deseaban, durante el almuerzo todo se tornó de la misma manera. Manifestándose con mayor ímpetu en el parque que rodeaba la facultad.
En la facultad de medicina, se encontraban el ambarino leyendo un libro en silencio, tratando de ignorar los rumores que se formaban a su alrededor, todos en torno a la castaña de ojos carmesí. Mizuki en cambio no era capaz de tolerarlo, por más que luchaba contra los demás, los rumores iban en crescendo. Sin embargo, lo que aún más le molestaba era que Echizen no dijera nada al respecto. Kevin los observaba cabizbajo, no estaba dentro de sus planes que todo terminara así, pero sí de ese modo su amigo se había dado cuenta que Sakuno no valía la pena, había triunfado.
—Echizen ¿Estás sordo o qué?—Le gritó Mizuki— ¿No estás al tanto de lo que está pasando ahora? Sakuno está siendo tratada injustamente por algo que no hizo.
—No es mi problema lo que está pasando, le advertí que este tipo de cosas podrían pasar, pero no me escuchó. Ya está bastante grande para tomar sus propias decisiones. —Suspiró, sin apartar la mirada de su libro.
— ¿Cómo puedes decir que no es tu problema? Ella es tu esposa ¿no?
—Que lo sea no significa que debo hacerme cargo de todo, ella también debe pensar bien lo que hace.
— ¿Estás diciendo que crees en los rumores?—Se acercó a él enfadado.
—No estoy diciendo eso, pero no puedo hacer nada para detenerlos.
—Eres imposible. —Bufó—Ya entiendo a qué se referías con que ella era distinta, es la única que es capaz de soportarte ¿Verdad? Aunque ella de todo por ti, tú no das nada por ella…pero aún así te sigue queriendo. —Presionó el puño tratando de controlarse, pero él lo estaba sacando de quicio. —No permitiré que seas así, ella no te merece.
— ¿Y qué vas a hacer? Hajime—Cerró el libro para mirarlo y levantarse de una vez por todas a su nivel. —Tú no eres nada de ella, así que no puedes interferir en esto.
—Es verdad, quizás no somos nada. Pero he conocido a Sakuno en este poco tiempo y considero que no es una persona que debe tolerarte. Si tengo que separarlo, lo haré.
— ¿Qué estás diciendo?—Gruñó
—Lo que me has escuchado.
—Esperen chicos, no peleen. —Interfirió uno de sus compañeros, pero se sentía incapaz de detenerlos. —Hey! Smith, ayúdame.
Kevin sólo observaba haciendo caso omiso a su llamado, quien habría imaginado que Hajime dijera esas palabras, si trataba de separarlos a toda costa, significaba que podría encontrar en él un aliado para hacerlo, pero la forma en cómo actuaba Echizen no podía descifrarlo, era una mezcla entre celos y orgullo. Si bien decía que no le importaba la castaña, apenas había oído a Hajime hablar así, había cambiado de postura por completo.
—Te equivocas, no pelearé con él. —Suspiró Ryoma, apartándose de ellos. —Eso sería rebajarme a su nivel.
— ¿Qué estás diciendo?
Ryoma ignoró sus palabras y caminó al pasillo, tratando de desviar sus instintos de golpearlo. Pero sin verlo venir, Hajime había cruzado a zancadas el salón y lo había sostenido del brazo en pleno corredor. Lo miró con ira, para que se percatara que estaba cometiendo un grave error al acercarse a él en esos momentos.
—Echizen…no sé qué ideas tienes de mí, pero lo que ocurrió esa noche no es lo que dicen. Sakuno fue lastimada, no por mí. Alguien ideó un plan para que ella fuera avergonzada frente a todos, estoy seguro de ello. —Liberó su brazo para que lo escuchara.
— ¿De qué hablas?
—Cuando la encontré…estaba llorando en el suelo, mientras todos se burlaban de ella. No sé qué ocurrió antes, porque no me quiso contar. —Debía hacerlo entrar en razón de algún modo. —Si tu matrimonio realmente significa algo, deberían hacerlo. Es tu deber como esposo ¿no?
—Esto no tiene nada que ver contigo, así que no interfieras en lo que pienso.
Dicho esto, Ryoma se alejó de él. Hajime aún lo observaba con odio ¿Cómo podía ser así? Había querido hacerlo entrar en razón por las buenas, pero no debía haberse esforzado en eso, porque no era el tipo que merecía Sakuno.
El ambarino cruzó los jardines para llegar hasta las glorietas en donde se encontraba la facultad de Sakuno, todos esos rumores lo estaban sacando de quicio, tanto sobre ella con Mizuki, sobre que ella la había engañado. Quizás Hajime tenía razón, si le habían tendido una trampa, debía hacer algo al respecto. Se detuvo al identificar a Midori y Miyuki llamando por teléfono, leía preocupación en sus rostros.
—Echizen-Kun…—Susurró Midori sorprendida.
— ¿Han visto a Sakuno?
—P-Pues…
—Ella ahora mismo se ha marchado. —Habló Miyuki preocupada. —Estaba mal por todo lo que dicen de ella. Precisamente esta mañana no quería venir, pensé que todos se habrían olvidado de ello y le insistí que viniera. Pero no debía haberlo hecho…porque ha sido todo lo contrario.
—Es verdad, cuando llegamos en la mañana ocurrió en clases. Luego en el corredor y ahora aquí. Estaba tan mal, podía notarlo en su mirada…estaba tratando de reprimir la angustia que tenía.
— ¿Tienen idea de a dónde se fue?
—No lo dijo, sólo mencionó que no podría ir a las clases de la tarde, por lo que quería que le prestáramos nuestros apuntes. Pero no dijo a donde iba.
—Ya veo, Thank You. —Susurró mirando hacia la salida.
—Una cosa más, Echizen-Kun. —Se atrevió a decir Midori. —Lo que ocurrió en la fiesta…fue mi culpa, debí acompañarla al baño quizás. Pero como decía que estaría bien no lo hice. Me arrepentí de inmediato y decidí ir por ella, entonces escuché a unos chicos que gritaban que se había escapado. No entendía a qué se referían y temí que le hubieran hecho algo, así que me atreví a cruzar el pasillo, pero ya no estaba. Después oí a la multitud burlándose de ella y la vi en el suelo llorando, no sé qué fue lo que pasó exactamente. Porque hasta hoy no nos dijo, pero me preocupa que le hayan hecho algo más grave.
—Eso explicaría porque actúa tan extraño. —Asintió Miyuki.
— ¿No sabes quienes eran?—Preguntó el ambarino, sintiéndose culpable por lo que había hecho.
—No, no pude verlos.
—Entiendo…fuiste de gran ayuda. Iré a buscarla ahora, gracias.
—Ojalá la encuentres. —Lo animaron las dos.
Luego de agradecer sus palabras, caminó hacia la salida a zancadas, no podía dudar de ellas, esas dos chicas en algo se parecían a Osakada y Tachibana, quizás Nanase era más tímida, pero sin duda eran grandes amigas.
No soportaba estar un minuto más en ese lugar, extrañaba a sus amigas, quería estar con ellas en esos momentos. Entonces recordó que Tomoka en esos momentos debía encontrarse trabajando, en cambio Ann de seguro estaba en clases. La Universidad de Nihon no se encontraba lejos de ahí, conocía el camino. Tal vez era una locura ir ahí, pero quería verla.
Dicha Universidad no era como la suya, su infraestructura era distinta, siempre imaginaba que los arquitectos encargados de ese diseño habían sido inspirados en las carreras que impartirían ahí, considerando que en ese lugar estaba el comercio, debía lucir como si fuera una empresa de verdad. No imaginaba a Ann trabajando en otra cosa que no fuera eso, salvo que fuera abogada, eso también estaba dentro de sus planes. Pero comercio era donde realmente debía estar, de hecho siempre la había imaginado siendo una gran mujer de negocios, ya que su inteligencia la llevaría a ser grande en eso.
Algunos establecimientos tenían como base grandes guardias que velaban por la seguridad de ellos, no obstante no solían distinguir a los estudiantes la mayor parte del tiempo, por ello esa no sería la excepción. Caminó de manera estoica por la entrada de Nihon. A diferencia de sus terrenos, dicha institución poseía escases de áreas verdes, por lo que el terreno tenía cemento en lugar de tierra. Pero a los estudiantes no parecía incomodarle ese gran detalle, ya que seguían sus rutinas sin problema alguno.
Se detuvo a admirar un maravilloso edificio, flanqueado de cristales grises que lo protegían, además dándole un detalle majestuoso que combinaba con el hierro forjado que lo sostenía, dándole forma circular. Para no lucir sorprendida por él, caminó sigilosamente por la vereda, apreciando las facultades que estaban distribuidas en el establecimiento. Se podía apreciar a lo lejos la de medicina, ciencias, etc. Eran tres tipos de edificios distintos unidos a la misma consigna de Nhon, pero sólo en uno de ellos se encontraría Tachibaba en esos momentos.
Ann se encontraba comiendo una manzana, mientras estudiaba unos libros aburridos. Odiaba a su novio por haber olvidado la cita que tenían el fin de semana, si bien había aceptado que se juntara con el ambarino para que se distrajera con el tenis, no toleraba que se hubiera olvidado del compromiso que tenían el domingo. Por esa misma razón, ahora no respondía sus llamadas ni mensajes, era momento de que se diera cuenta de sus errores. Solían discutir a menudo, pero solían reconciliarse a las pocas horas. En cambio en esos momentos, no tenía deseos de hablarlo. Prefería estudiar que oír sus pretextos sin sentido. Estaba por ver su celular, cuando inesperadamente escuchó la voz de alguien que no veía hace mucho. Cuando volteó sus ojos se encontraron con los de su mejor amiga.
— ¡Sakuno!—Gritó sorprendida y la abrazó. Provocando que muchos voltearan a verla, Ann no expresaba mucho sus emociones en ese lugar, por lo que era extraño que saludara de esa forma a una persona. — ¿Cómo estás? ¿Qué te trae por aquí?
—He venido a saber cómo estabas. —Sonrió y se sentó junto a ella. —Creí que estarías en clases en estos momentos.
—Tenía una, pero se canceló de improvisto. Por lo mismo, aproveché de tomarme un descanso en el casino.
—Qué bueno, debes descansar de vez en cuando.
—Sí, es verdad. Tengo tanto que leer estos días. —Suspiró—Pero ¿Qué hay de ti? ¿También te suspendieron la clase?
—No…me la salté.
— ¿Eh? ¿Tú saltándote las clases? No puedo creerlo. —La miró confusa ¿Era la misma Sakuno de siempre? Siempre solía hacer lo correcto, le extrañaba que en esos momentos no hubiera decidido hacerlo.
—Sí, quería hacerlo esta vez.
—No me digas… ¿Las cosas no están bien? Porque entiendo que quieras venir a verme, no nos vemos hace mucho. Al igual como no sé nada de las demás, pero…no debiste saltarte clases sólo por mí ¿Verdad?
—P-Pues…no, pero quería verte también.
— ¿Es sobre Ryoma? ¿Te ha hecho algo?—Gruñó —Si es así, lo haré entrar en razón. Cuando acepté este compromiso, lo hice porque prometía no volver a hacerte daño.
—No es él…sucedió algo.
— ¿Qué cosa?—Preguntó asustada
—No sé si este sea un buen lugar para decirlo.
—Tienes razón, vamos a otro lado. —Tomó su bolso para caminar con ella a la salida. — ¿Te parece bien ir a Dangos kawaii?
— ¿Eh? Pero ahí trabaja…
"Bienvenidos a Dangos Kawaii ¿Qué van a ordenar?" Habló una castaña de cabello corto, estaba cansada de trabajar medio tiempo, además de hacerse cargo de su casa. Sentía que iba a colapsar en cualquier momento. Luego de recibir la orden, caminó hacia la cocina para entregar el papel. Su única motivación era que mientras trabajaba podía pensar cuidadosamente en lo que deseaba estudiar, ya que aún no tenía decidido qué hacer. Había pensado estudiar turismo, pero su idea se descartó por completo al recordar lo mala que era para inglés. Suspiró, ya encontraría algo que le apasionara como las demás. "Osakada ve a ver esa mesa, han llegado nuevas clientas" Le había dicho una de sus superiores, asintió exhausta. Caminó hacia allá mecánicamente, sin prestar atención a sus nuevos clientes.
—Bienvenidos a Dangos Kawaii ¿Qué desean ordenar?—Habló Tomoka tomando la libreta.
—Creí que siempre estabas animada ¿Dónde quedó la energética Osakada de siempre?—Se burló Ann.
— ¿Eh? Esa voz…—Susurró confusa, al mirar se encontró con sus dos amigas. — ¡Ann-Chan! Y también ¡Sakuno-Chan!
—Tanto tiempo, Tomo-Chan. —Sonrió Sakuno
— ¿Qué hacen aquí? Creí que estaban en clases.
—Digamos que nos hemos saltado las clases por separado ¿Verdad, Sakuno?—Sonrió Ann
— ¡¿Qué?! ¿Sakuno saltándose las clases? De ti me lo esperaba, pero de ella no. —Exclamó sorprendida
—Para que veas, Sakuno ha cambiado.
—Oh así veo. —Sonrió—Por cierto ¿Qué van a ordenar? Si no llevan algo, es probable que me regañen.
—Es verdad, queremos cuatro porciones de esto. —Señaló Ann
— ¿Cuatro?—Preguntó confusa
—Sí, tengo entendido que sales en una hora ¿Verdad?
—Oh es verdad.
—Iremos a darnos una vuelta por la Preparatoria, así recordaremos los viejos tiempos. Nos juntamos en un rato.
—Está bien, nos vemos allá. —Sonrió Tomoka.
Yuzuki se encontraba entrenando contra el muro que había frente a las canchas, tratando de despejar su mente de los estudios, se alegraba que al menos ese día habían salido temprano de clases. No por tener que vivir su último año de Preparatoria, tendría que dejar de lado su pasión por el tenis. Al contrario, ahora era la única titular que quedaba en el club femenino, así que daría su máximo esfuerzo. Siempre se preguntaba qué sería de sus amigas, las únicas que tenía, no las veía desde la partida de Sakuno, había oído su regreso, pero no se había comunicado con ellas de aquel entonces. Imaginaba que todas estaban ocupadas de sus vidas actuales y por esa escasez de tiempo no podían verse. "Has mejorado mucho, Yuzuki-San." Escuchó que alguien le decía tras ella. No pudo controlar su cara de sorpresa cuando las vio, porque no podía creer que estuvieran ahí precisamente.
—Ann, Sakuno ¿Qué les trae por aquí?
—Hemos venido a verte y Tomo-Chan viene en camino. —Sonrió Sakuno.
—Así es, hemos traído Dangos ¿Quieres comer?
—Con gusto.
Llevaba alrededor de una hora y media buscándola ¿Dónde estaba? Ni siquiera le contestaba el teléfono, suspiró. Si no estaba en casa tampoco, sólo quedaba una posibilidad. Estaba con ellas, pero no sabía dónde. No sabía donde vivía Osakada ni mucho menos Tachibana, en cambio Yuzuki siempre estaba entrenando, pero según lo que le había mencionado la castaña ese era su último año de Preparatoria, así que debía estar ocupada. Miró su celular, sólo había una manera de averiguarlo. Su mejor amigo contestó al otro lado de la línea triste, de seguro tenía relación con Tachibana, ya que sólo ella lo ponía en ese estado.
— ¿Has hablado con Tachibana?
—No quiere contestar mis llamadas, está muy enfadada.
—Imaginé que estabas así por eso…Necesito que me des su número.
— ¿Eh? ¿Para qué lo necesitas? —Preguntó intrigado—No se te ocurra estar con ella ahora. Tú tienes a Sakuno.
—No lo necesito para eso, necesito saber si está con Sakuno ahora.
— ¿Porqué? ¿Le pasó algo?
—Se saltó las clases esta tarde
—No puedo creer que se saltara las clases—Habló sorprendido—Si es el caso, debe haber necesitado hacerlo.
— ¿Qué quieres decir?
—Debo imaginar que tuvieron problemas otra vez. —Suspiró—Sí es así y ella se encuentra con Ann ahora, estás en problemas. Es probable que te conteste, pero te gritará. Eso es seguro.
—Soy consciente de ello.
Tras la llegada de la última integrante, Sakuno se dedicó a platicar con sus amigas, mientras disfrutaban unos deliciosos dangos en el cierto parque donde reunían en la Preparatoria. Yuzuki les habló sobre sus días en la Preparatoria, desde que ellas se habían ido, la capitana no había podido encontrar nuevas personas que pudieran reemplazarlas, porque no estaban a su nivel. Además tenía que admitir que como titular de esa generación, esperaba encontrar a chicas como ellas, pero no tenía sentido alguno buscar, porque eran inigualables.
Tomoka seguía confusa sobre qué estudiar, esos días sólo se dedicaba a trabajar en la tienda y a cuidar a sus hermanas, pero se aburría con facilidad. Quería sentir la emoción que ellas tenían cuando estudiaban.
Ann les habló de sus estudios de comercio, la matemática que se pasaba en el pasado no se comparaba con la que tenía en esos momentos. Añadió también su problema con Momo, solía olvidarse de todo con tanta facilidad.
Ella les habló sobre las clases interesantes que había tenido sobre la salud mental, tanto de lo biológico que comprometía tener una enfermedad psicológica, como el contraste que se generaba a nivel mental. Amaba su carrera y había conocido a grandes personas, les mencionó sobre Miyuki y Midori, ambas amantes del yaoi, si bien no compartía esos gustos, eran muy buenas amigas.
—Por cierto, Sakuno—Habló Ann—Cuando fuiste a verme a mi facultad, mencionaste que tenías algo que contarnos ¿Qué era?
—P-Pues…ocurrió algo este fin de semana. —Susurró triste—No quería hablarles de ello para no preocuparlas, pero no puedo reprimirlo más.
— ¿Qué ocurrió?—Preguntó Tomoka confusa
—Asistí a la fiesta de Bienvenida de la Universidad, sin Ryoma-Kun porque quería que se distrajera con Momo-Sempai ese día. —Anunció, viendo los rostros sorprendidos de sus amigas. —Al principio lo había pasado bien junto a ellas, aun si ese no era mi mundo y sentía que las extrañaba todo el tiempo. Pero entonces…ocurrió algo que jamás vine venir.
— ¿Alguien te hizo daño?—Intervino Ann asustada.
—Había ido al baño a tomar agua, ya que en ese lugar sólo habían bebidas alcohólicas, salvo por unos jugos que bebí. Todo iba bien, hasta que salí de ahí. —Sintió su corazón latir, como si estuviera revelando un caso homicida. Incluso sentía sus manos temblar. —Dos chicos aparecieron en medio de la oscuridad, uno fue a vigilar que nadie viniera y el otro…
— ¿Vigilar de qué?—Preguntó Tomoka aún más asustada. —Oh dios, no me digas que ellos te…
—M-Me besó a la fuerza, sosteniéndome con una mano…—Sus ojos se nublaron de sólo recordarlo. —Y la otra…me exploró…no sabía qué hacer. —La angustia estaba apoderándose de ella. —Quería huir, pero tenía fuerzas. Entonces recordé lo que tomo-Chan me enseñó para defensa personal y logré hacerlo. Pero ellos me siguieron…corrí en la oscuridad. Entonces torpemente choqué con una chica y caí al suelo, provocando que la copa que ella tenía se inclinara en mi ropa. Ellos aparecieron y dijeron que los había seducido…todos creyeron en eso…quería salir de ahí, pero incapaz de levantarme.
— Sakuno si no quieres seguir contando, no lo hagas. —Se atrevió Yuzuki a abrazarla—Estamos contigo ahora, no tienes nada que temer.
—Lo sé, gracias…es sólo que si el compañero de Ryoma-Kun no me hubiera salvado, no sé que habría hecho. Sin embargo, cuando intenté explicarle sobre eso, no me escuchó. —Sus lágrimas corrieron sin piedad. —Sí Ryoma-Kun no confía en mí, nada tiene sentido.
—Nosotras si confiamos en ti. —Habló Ann a su lado. —Siempre lo haremos. Es normal que te sientas así, no soy psicóloga quizás, pero comprendo lo que estás pasando. Tenías miedo esa noche y sólo necesitabas a alguien que te ayudara, pero nadie lo hacía. Incluso Ryoma dudó de ti. —Presionó el puño, sintiendo deseos de golpearlo. —De seguro lo hizo porque estaba celoso, por mucho que lo odie en estos momentos, no creo que te haya tratado así por otro motivo.
—Ann tiene razón. —Acarició su cabello Tomoka—Sabes lo impulsivo que es, de seguro estaba celoso porque te vio con su compañero. —Susurró, notando lo tensa que estaba. —Tal vez ahora que has desaparecido sé de cuenta del error que ha cometido.
Gracias a ellas, Sakuno logró desahogarse y liberar el nudo en la garganta que la atormentaba cada día. Cuando finalmente llegó la hora de despedirse, Ann anunció que llevaría a Sakuno a casa. Por ello, se despidieron y prometieron reunirse más seguido, ya que no podían estar alejadas otra vez. La noche se apoderó de los cielos, dejando visibles sólo la luna y las estrellas que resplandecían en medio del manto oscuro. Sakuno le agradecía por todo lo que había hecho, mientras que Ann insistía que su reunión había sido gracias a ella, además debía admitir que las extrañaba y anhelaba verlas, pero no sabía cómo. Sakuno de algún modo siempre era el punto de unión de todas.
Al encender sus teléfonos, notaron que ambas tenían muchas llamadas perdidas, entre ellas del mismo número. Ryoma las había llamado, eso quería decir que debió haber inferido que se encontraban juntas. Suspiró, no sabía si sería capaz de enfrentar a Ryoma en esos momentos, tenía miedo de que desconfiara otra vez de ella, pero Ann le mencionó que no tenía nada de que temer, porque no había hecho nada malo y debía escucharla para entenderla. Se detuvieron frente a la casa de los Echizen, donde Rinko esperaba por ellas aliviada. Ann rechazó la oferta de entrar, ya que debía llegar a casa a estudiar, por lo que se despidió de ambas y siguió su camino. Esperaba ver al ambarino ahí, en lugar de su madre ¿Dónde estaba a esas horas? ¿O acaso la estaba esperando adentro? Mejor si no lo veía en esos momentos o conocería su ira.
—Tachibana—Habló la voz masculina que menos quería ver en esos momentos.
—Echizen, tanto tiempo. —Suspiró, tratando de controlarse. Como venía en sentido contrario, imaginaba que aún no llegaba a casa.
— ¿Has venido a dejar a Sakuno?
—Sí, acaba de entrar con tu madre.
—Ya veo. —Susurró cabizbajo—Gracias por cuidarla, Tachibana.
—Espera un minuto, Echizen. —Se aclaró la garganta, evitando que se marchara.
— ¿Vas a regañarme?
—Debería hacerlo por ella. —Gruñó—Pero no lo haré. Sin embargo, hay algo que deberías saber.
— ¿Te contó lo ocurrido?
—Así es, quizás no deba meterme porque son discusiones de ustedes. No obstante, como Sakuno-Chan es mi mejor amiga, debo interferir esta vez ¿Sabes lo que ocurrió realmente en esa fiesta?
—No realmente, una compañera de ella me mencionó que algo había ocurrido en el baño…pero no estoy al tanto de los detalles.
—Preferiría que ella te lo dijera, pero al mismo tiempo no quiero que ella salga lastimada si lo vuelve a recordar.
—Ve al grano, Tachibana.
—Sakuno fue…acosada por dos sujetos. —Susurró, viendo como el ambarino abría los ojos de par en par.
—¿Qué?
—No tengo idea sus nombres, pero deberían pagar por lo que le han hecho. Uno vigilaba el pasillo y el otro se aprovechó de ella. No en ese sentido, gracias a kami-sama que no. Pero si la besaron y tocaron. Ella no quiso decirte porque…se sintió mal, lo toma como modo de engaño en el matrimonio, sin contar que fue contra su propia voluntad. Además que se siente sola en esto por todo lo que ocurrió en la Universidad.
—Ya veo…—Susurró sin nada que decir, estaba experimentando una serie de emociones que no podía controlar.
—No puedo odiarte por esto, porque sé lo impulsivo que eres. Pero por favor, apoya a Sakuno en estos momentos. Este delito es peor que lo que ocurría en Preparatoria con tus fans.
—Tienes razón, gracias por decírmelo.
Sin siquiera esperar su partida, caminó a toda velocidad hacia su casa. A eso se refería Nanase con los chicos que había visto, jamás había imaginado que tendría relación con eso. Cruzó el umbral de la puerta a zancadas, esperando verla en el salón, pero sólo se encontró con su madre diciéndole que había subido. Haciendo caso omiso a las interrogantes de los demás, subió las escaleras hasta su habitación, ahí la encontró revisando unos mensajes de su celular.
—Sakuno…me encontré con Tachibana en la entrada. —Susurró, viendo como volteaba hacia él asustada.
—Estuve con ella y las demás en el parque.
—Lo imaginé cuando me enteré que te habías saltado las clases.
—Sí, tenía deseos de verlas.
— ¿Te divertiste? —Se sentó a su lado.
—Sí.
—Sakuno—Tomó sus manos, notando que temblaban. —Sé lo que ocurrió esa noche realmente
— ¿Quién te lo dijo? —Sus músculos se tensaron.
—Eso no importa ahora. Lo más importante ¿Estás bien?
—S-Sí, no te preocupes…ya pasó.
—Lo siento…debí escucharte—La abrazó— No debes fingir ser fuerte frente a mí. Sí estás molesta o triste, demuéstralo ahora.
—Y-Yo…tenía tanto miedo. —Dijo por fin, dejándose llevar por lo que sentía lloró en su hombro.
La escuchó en silencio, tratando de controlar lo que él sentía también frente a la situación que vivía, se sentía culpable por no haberla escuchado desde un principio y a la vez, sentía odio por esos sujetos que le habían hecho eso. "No quería hacerlo…Ryoma" escuchaba a la castaña decirle, comprendiendo porque no había confiado en el de un comienzo, no era porque no lo hiciera, sino que por lo mismo de siempre, prefería el bienestar de los demás que el suyo. Además considerando que si le decía, sabía lo que él sería capaz de hacer cuando los encontrara, como al mismo tiempo creía que se generaría un malentendido. Por supuesto que se había generado, pero por tonterías. Hajime tenía razón, no había creído en él por el orgullo que sentía. Ahora lo comprendía todo. Sí él tenía razón, alguien lo había ocasionado, aún no tenía demasiados rivales para que lo hubiesen provocado. Pero entonces pensó en alguien, el rostro de Smith apareció en su mente.
A la mañana siguiente, cuando los primeros rayos de sol entraron por la ventana, Sakuno decidió que no asistiría a clases aquel día.
— ¿Estás segura?—Le preguntó el ambarino, al verla asentir sabía el motivo. —Está bien, si crees que es lo mejor….hazlo.
—Sí, lo haré.
—Me quedaría contigo, pero hoy…tengo un asunto que resolver.
—No te preocupes, ve tranquilo. Yo estaré bien. —Le sonrió la castaña, después de haber liberado todo lo que sentía el día anterior estaba mejor.
—Volveré temprano—Le prometió.
Kevin se encontraba apreciando el cielo raso, mientras jugaba con una pelota de tenis que estrellaba con la raqueta sin siquiera mirarla. La diversidad climática de Japón no era como la de América, ya que en su país todo era distinto. Era un clima único al que todos debían adaptarse, si anunciaban lluvia así era, en cambio ahí todo era impredecible. Suspiró, pronto entrarían a clases y no tenía deseos de hacerlo. Amaba medicina, pero no tanto como su amor por el tenis. Eran tipos de amores opuestos.
—Al fin te encuentro. —Habló el ambarino frente a él.
—Oh Echizen ¿De qué quieres hablar?
—De Sakuno
— ¿Eh? No sé de qué hablas. —Se levantó confuso— ¿Te has dado cuenta que no es para ti?—Se burló.
—Sabes a lo que me refiero—Lo tomó del cuello de la camisa para que hablaran en serio. — Sobre lo que ocurrió durante la fiesta de Today con esos sujetos ¿Tú los contrataste?
— ¿Dé que sujetos estás hablando?
—No finjas que no sabes nada, unos sujetos le hicieron daño a Sakuno esa noche, quiero saber quiénes fueron.
—Creo que son de la facultad de ciencias. —Lo apartó de él con fuerza— Pero no tienen nada que ver conmigo.
— ¿Hablas en serio? Porque tú querías deshacerte de ella todo este tiempo, por tu obsesión con que vuelva a jugar tenis ¿O lo olvidaste?
—Debo admitir que planee hacer algunas cosas con ella, para que te dieras cuenta de ello. Pero con respecto a ese plan de que unos sujetos le hicieran daño, no fue obra mía. Esas personas llegaron demasiado lejos. —Suspiró, él no quería hacerle daño, sólo quería separarlos.
—Entonces… ¿Quién fue?
Continuará….
Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, escribí 26 páginas en este capítulo.
Espero que haya sido de su agrado y comenten : D
No sé cuando actualizaré, porque acabo de entrar a la Universidad u.u Pero cuando tenga tiempo lo haré.
Mi página de Facebook es Hinata-Sakuno fanfiction
Saludos!
