"Capítulo 10"
Se habían puesto en marcha a las dos de la tarde, llevaban cerca de dos horas en la carretera, toda la familia disfrutaba del viaje, salvo cierto ambarino de cabellos negro que miraba por la ventana aburrido. En la primera cabina del furgón, conducía Nanjiro junto a Ryoga. Mientras en la siguiente hilera, se encontraban Rinko, Nanako y Sumire. Hasta que finalmente en la última se encontraba Sakura, Sakuno y Ryoma. Sakuno charlaba animadamente con ella, hablando sobre una pequeña celebración que se realizaría en su antigua Preparatoria, conocía bien dicho Festival, ya que ella también había participado en él alguna vez. Sakura estaba a cargo de algunos de los preparativos, aún si las maid habían sido populares en la época de la castaña de ojos carmesí, ahora las cosas habían cambiado. Ya que, la moda era vestir kimonos primaverales en los salones de comida. Imaginaba que los chicos se impresionarían de verla, Sakura había crecido mucho, su cabello castaño lacio caía sobre sus hombros, formando algunas ondas. Además de su estatura tan peculiar, ya estaba alcanzándola de hecho. Pero más allá de lo que pensara Sakuno de ella, Sakura parecía no tener mucha autoestima a diferencia del resto de los integrantes de la familia Echizen. Rinko decía que estaba en la edad que no se conformaba con nada, que debido a esto se sentía tan desdichada. Pero no era ese el único motivo, Sakuno lo sabía muy bien. Esa inseguridad tenía nombre "Aoi", el chico del que estaba enamorada en el Instituto, habían logrado ser amigos después de un tiempo, sin embargo la relación entre ellos había cambiado. Aoi, el mismo chico que había asistido a su fiesta de cumpleaños pasado, ya no se encontraba en la misma clase que ella, por lo que no se veían como antes. Sakura le había mencionado lo triste que se sentía por ello, pero también porque cuando intentaba acercarse a saludarlo, siempre se percataba que había una chica de cabello ambarino y ojos grises asechándolo. Era alta, hermosa y según tenía entendido, la mejor de la clase. Debido a esto, su autoestima fue disminuyendo. Solía verla desde el pasillo de la casa, mirándose en el espejo triste, tornando las manos a su cintura, creyendo que era demasiado delgada. Cuando en verdad, no era así. Tenía deseos de intervenir y hacer algo por ella, como cuando la había ayudado con su hermano, pero no podía hacer absolutamente nada…porque no conocía a Aoi.
Precisamente de eso hablaban, Ryoma escuchaba música mirando por la ventana, por lo que no podía oírlas en absoluto. Sakura le comentó que Aoi tenía una banda, la cual cerraría la noche del festival, no sabía si ir o no, pero en su interior escuchaba como alguien a gritos ansiaba que llegara ese día.
— ¿Qué debo hacer? ¿Y si le molesta mi presencia?—Susurró.
—No creo que le moleste, de seguro estará feliz de verte. —La animó la castaña—Tú puedes, Sakura.
— ¿T-Tú crees…que debería declararme?—Bajó la voz, para que no la escuchara su madre
— ¡¿Eh?! ¿Q-Quieres hacerlo? —Preguntó sorprendida, creía que sólo ella cometía ese tipo de locuras.
—S-Sí, creía que era lo mejor…tal vez así podría dejar de hacerme falsas ilusiones y escuchar una respuesta de él. Antes no encontraba que fuera buena idea declararse, pero tú…lograste muchas cosas. —Dirigieron su mirada al ambarino.
—P-Pero no es lo mismo, yo tardé mucho tiempo en obtener una respuesta. Además cuando la recibí…fui rechazada, bueno en más de una ocasión. No soy un buen ejemplo a seguir, lo hice de la peor manera. No fui capaz de decírselo en persona, tuve que acudir a una carta.
—Lo sé, pero al final lograste conquistarlo. Sí tú fuiste capaz de que él se enamorara, considerando lo frío que es. De seguro podrás ayudarme. —Habló con devoción.
— ¿Cuándo piensas hacerlo?
—En el festival. Precisamente esa misma noche.
—Sé que no te haré cambiar de parecer, pero a veces me arrepiento de haberme declarado. Sin embargo, si tu deseas hacerlo…te apoyaré, sea cual sea tu decisión.
—S-Sobre eso… ¿podrías asistir al festival?
— ¿Eh? ¿Quieres que te acompañe?
—Más que eso, necesito tu apoyo presencial. Sea cual sea la respuesta, no quiero estar sola ese día.
—Ya veo…si mi presencia te anima, ahí estaré. —Le sonrió.
— ¿Lo harías en serio?
—Por supuesto, Sakura-Chan.
—Gracias, Sakuno. —Esbozó una gran sonrisa y la abrazó.
Cuando la furgoneta se detuvo en una tienda, todos bajaron para estirar los pies antes de seguir con el camino. "Vamos, Sakuno" la animó Sakura, extendiendo su mano hacia ella, asintió y decidió tomarla, pero entonces algo la jaló de regreso al asiento. Al voltear, se percató que se trataba de Ryoma ¿Sería por Ryoga que no quería bajar? ¿O era otro motivo? Confundida se encontró con su mirada penetrando en la suya, sin pensarlo se dirigió hacia Sakura para informarle que no podrían ir. La pequeña castaña asintió, prometiendo traerle algo delicioso para comer en su ausencia. Los observó desde la ventana como se perdían a la distancia.
—Se han ido. —Suspiró Sakuno, sintiendo como su mano la liberaba por fin. — ¿Porqué no quisiste bajar? Creí que te molestaba estar mucho tiempo encerrado.
—Porque no tengo deseos de hacerlo ahora.
— Es por Ryoga ¿Verdad?
—En parte sí.
—Ya veo, pero no podrás evitarlo todo el tiempo.
—Lo sé, pero al menos ahora evitaré compartir un momento con él.
— ¿Y si él desea arreglar las cosas…? ¿Qué harías?
— ¿Arreglar las cosas? Eso es cosa del pasado, además no creo que a él le importe mucho su relación conmigo.
—Te equivocas—Declaró, notando como sus ojos ámbar se dirigían a ella. —Y-Yo…ayer lo oí, cuando te levantaste de la mesa para leer. Sonaba triste, quizás deberían hablar.
—Hablar no cambiaría nada.
—Lo sé, no pueden fingir como si nada hubiese pasado. Sin embargo, tampoco deberían seguir manteniendo distancia, deberían hablar las cosas y reconocer sus errores. En su caso, el suyo principalmente.
—No es tan fácil como se ve.
—Pero…
—No hablemos de eso ahora.
—Está bien.
— ¿Qué tanto hablaban con Sakura?
—Es un secreto, no puedo decírtelo. —Rió nerviosa.
—Imaginé que dirías eso
Sabía bien que algún día tendría que enfrentarlo, pero no era el momento para hacerlo. Notó como su mirada se dirigía a la ventana, murmurando que tal vez deberían haber salido a estirar las piernas. Entonces recordó algo con dichas palabras, era como si estuviera viviendo una especie de deja vú. Pero no, no era eso, estaba segura que lo había vivido. Buscó en el interior de su mente, explorando sus recuerdos pasados, y logró encontrarlo. Ellos habían vivido una situación similar antes, aquella vez que ella se había dormido en el auto, lo que había impedido que él bajara con los demás. Pensar que ahora todo era tan distinto, porque ya no se sentía intimidada con su mirada, ni mucho menos con su presencia, más bien le encantaba estar cerca de él y sentir su cálida mano. Lo miró en silencio, había cambiado en algunos aspectos, su cabello negro había crecido, sus ojos ámbar parecían estar más deslumbrantes, la línea recta de su boca, se volvía una curva ascendente cuando se miraban, porque en esos precisos momentos no eran los de antes. Algo en ellos había cambiado.
— ¿En qué piensas?
—Recordaba aquella vez…cuando me dormí en el auto y no te dejé salir—Río nerviosa —De seguro estabas muy enfadado.
—No, de hecho...aquella vez preferí no despertarte. —Se dirigió hacia ella, notando sus mejillas sonrojadas—Aunque mi madre y los demás decían que lo hiciera, te veías tan tranquila. Que preferí quedarme.
—C-Creí que te estorbaba.
— Sakuno, tú no me estorbas.
Sintió su corazón latir al oír aquellas palabras, creía que en más de una ocasión lo había hecho, siendo una molestia para él, por lo mismo entendía porque actuaba tan fríamente de vez en cuando, pero lo que le decía en esas instancias, le sorprendía sinceramente. Sintió sus manos sobre las suyas, al igual que aquella vez, pero ahora en lugar de un simple roce entre ellos, las sostuvo. "¿Tienes frío?" le preguntó, notando sus manos frías, ella asintió nerviosa, entonces sin verlo venir, él se acercó más a ella para abrazarla. Estaba tan cálido, no sabía si era él en sí o su ropa, pero se sentía bien de esa forma. Ryoma le había rodeado los hombros, envolviéndola en sus brazos para que dejara de temblar.
—Gracias…
—Para eso estoy.
—Lo sé, pero
—Sakuno, sobre las cosas que te dije en el pasado…no las tomes en cuenta.
— ¿Eh? ¿Por qué? ¿A qué te refieres?
—Todas esas veces que dije que me estorbabas, olvídalas. Porque no es así. Sólo lo decía porque no quería admitir…lo que me estaba pasando.
—Ya veo, aunque es inevitable pensar en ellas.
—Lo sé, pero ya no soy el de antes. He cambiado.
—Es verdad, ahora eres más sincero. Siento que de algún modo, no sólo tú cambiaste, también yo. La que soy ahora, es distinta a la que alguna vez fui.
—Tienes razón, los dos hemos cambiado. Somos más maduros ahora y somos capaces de darnos cuenta de cosas que ignorábamos. Pero hay cosas de ti…que no quiero que cambien.
— ¿Cómo cuales?—Preguntó nerviosa.
—Tu honestidad, perseverancia y coraje en algunas situaciones. Podré ser honesto en algunos momentos, pero no siempre tengo la misma valentía que tú en aspectos de mi vida.
—Eso no es verdad, yo no enfrento todo…hay cosas que prefiero no hacerlas.
— ¿Podrías nombrar alguna? Cuando estábamos en Preparatoria te declaraste, aún si yo no correspondía tus sentimientos. Incluso has sido capaz de decir cosas que jamás pensé que dirías, sobre lo que quería estudiar. Siempre te has atrevido a enfrentar tus miedos, no como yo. Ya que, simplemente me alejo de ellos. Como en este caso..Con mi hermano.
—P-Pero tú también tienes coraje, como todas esas veces que me has obligado a entrar en razón, incluso cuando yo no confiaba en mi misma. Como también, cuando te atreviste a irte de casa y trabajar en algo que no te gustaba, eso fue realmente admirable. Haz tenido mucho valor para enfrentar cosas, como cuando me dijiste todo en el baile de graduación…es uno de los recuerdos que permanecen en mi mente todo el tiempo. —Sonrió nostálgica—Qué no tengas el coraje suficiente para enfrentar a Ryoga en estos momentos, no te hace una persona más débil, al contrario eres tan fuerte que has tenido que lidiar con todos esos pensamientos toda la vida, lo has reprimido de tal manera que te has sentido solo. Es obvio que no puedas perdonar a alguien de la noche a la mañana, considerando que te destruyó hace años. Va a tomar tiempo, lo sé. Pero, eso no quiere decir que seas débil, porque eres fuerte, Ryoma. Así que no te rindas.
—Lo has hecho de nuevo.
— ¿Eh? ¿Qué cosa?
—Has tenido el valor necesario para decirme todo eso, eres capaz de conectarte con tus emociones a ese nivel, de modo que puedes enfrentar lo que sientes o piensas sobre esto, para manifestarlo sin preámbulos. Serás una buena psiquiatra, algún día.
— ¿L-Lo crees? —Se sonrojó
—Estoy seguro de ello.
Sakuno se dejó llevar por la calidez de sus brazos, mientras esperaban que los demás regresaran. Se apoyó en su hombro un momento, sintiendo su delicioso aroma cerca de ella. Cuando tenían momentos como aquellos en el pasado, temía que no duraran para siempre, por lo mismo deseaba con todas sus fuerzas que jamás se terminara. Ahora que todo era distinto, y podía manifestar su amor por él en actos como aquellos, atesoraba mucho más su compañía, ya no se sentía en la necesidad ansiosa de quedarse así por siempre, como los días antes de su boda, sino que se sentía eterna cuando estaba junto a él, sabiendo que no sería la primera y última vez que estarían de ese modo, sino una de muchas.
—Yo también estoy segura que te convertirás en gran doctor, sin duda el mejor de Japón —Sonrió la castaña.
—Tú también lo serás, ya que no hay muchos que se dedican a la Psiquiatría, podrás inspirar a otros que entren.
—Ojalá pudiera… deberían haber más psiquiatras en Japón, todos los necesitan de algún modo.
—Confío en que podrás hacerlo.
—Yo también confío en ti, pero te conviertes en el mejor doctor de Japón y el más guapo…muchas chicas se enamoraran de ti.
—Tienes razón, es altamente probable encontrarme en una situación así. Dadas las circunstancias de mi vida, podría volver a ocurrir como en Preparatoria—Se burló, notando como la castaña inflaba los pómulos por enfado.
—Qué narciso eres.
—Pero, aunque fuera el caso. Sólo serían pacientes.
— ¿Y-Y si fueran guapas?
—No importaría, porque ya tengo alguien más.
Susurró su nombre sonrojada, ese tipo de frases provocaban que su corazón saltara de tal manera, que creía que podría morir de un infarto. Sin duda, tras ese chico frío y desagradable, había alguien totalmente diferente. Se miraron con una sonrisa, Sakuno le recordó lo cruel que era por haberla engañado, mientras que él sólo se reía por ello. Sus labios se unieron por un minuto, no fue un beso largo como cualquier otro, pero fue suficiente para hacerla entender que su amor era mutuo.
—Sí llegan chicos a tu consulta con otras intenciones, no me importará si son pacientes, los trataré del mismo modo que a cualquier otro.
—No creo que lleguen chicos con otras intenciones, al menos que estén pasando por algún problema psicológico. Sí ese es el caso, no podrías acabar con ellos. Además perdería pacientes de ese modo —Rió, imaginándose la escena. Ryoma ya solía hacer ese tipo de cosas.
—No acabaría con ellos, máximo les generaría algún tipo de trauma, con eso bastará. Así podrán seguir siendo atendidos.
Ambos rieron al imaginar eso, Ryoma en algunas cosas era un sádico. No le bastaba con que trabajaría con pacientes que tenían ya problemas con sus ajetreadas vidas, sino que también quería complicarles aún más su existencia. Pero aunque llegara a suceder, ella haría lo mismo por él, no amaría a ningún otro chico que no fuese su esposo. Lo había amado por muchos años y lo seguiría haciendo.
La puerta se abrió inesperadamente, todos habían regresado. Sakura les traía algo para comer y beber, mientras Rinko había aprovechado de comprar todo tipo de cosas para el viaje, parte de su tardanza había sido por su causa. Sumire llevaba unos lentes de sol, lo que no era adecuado para esa época y Nanako disfrutaba de unas revistas de moda que había encontrado en oferta. Ryoga simplemente reía de las locuras de su madre.
Media hora después, se encontraban en la Prefectura de Gunma, ubicada en la región Kantó. Nanjiro solía llevar a sus hijos cuando eran pequeños, por ello conocía diversos atajos para llegar hasta las montañas. Aunque según revistas de turismo, la gente solía tardar alrededor de 1 hora con 57 minutos aproximadamente desde Tokio. El automóvil cruzó un camino de tierra, flanqueado de hermosos árboles que guiaban su camino, incluso podían ver las imponentes montañas que se veían a la distancia. Honshú, es la isla principal del archipiélago de Japón, se caracteriza por ser montañosa y con gran actividad volcánica, en consecuencia de esto, han ocurrido algunos sismos a lo largo de su historia. Sin embargo, los turistas aún se interesan en visitarla, dado que gracias a las montañas que la enriquecen, los visitantes pueden realizar excursiones en familia, dejándose deleitar por la belleza de sus paisajes. Además de poseer un clima variado.
Mientras subían, Rinko les hablaba a los demás de sus excursiones en el pasado, la primera vez que había visitado dicho lugar, había sido cuando Ryoma tenía alrededor de dos años y medio. Ryoga comentaba anécdotas de ese día, no recordaba muchas cosas, pero lo que jamás había olvidado, fue cuando Nanjiro tropezó con los juguetes de Ryoma y cayó a la orilla de un río. Ryoma en cambio, no decía ni una sola palabra de lo sucedido. Si en ese entonces, él tenía cinco años y Ryoma era menor, quería decir que en ese entonces aún se llevaban bien.
Cuando llegaron al lugar indicado, bajaron todos los implementos necesarios para pasar la noche en las montañas al aire libre. Mientras Rinko con Sakuno ordenaban algunas cosas. Nanjiro y sus hijos levantaban las carpas. Al igual que otras veces, las carpas se habían distribuido del mismo modo que antes, Sumire dormiría con Sakura y Nanako, Rinko con Nanjiro, Sakuno con Ryoma, y Ryoga tendría una para él solamente. Les habían sugerido en un comienzo, que por esta vez Ryoma durmiera con su hermano, para que las cuatro mujeres se distribuyeran de mejor manera en las carpas. No obstante, el hijo del medio no estaba de acuerdo con sus propuestas, no quería dormir con él como si nada hubiera pasado. Por más que lo pensaran, las cosas entre ellos habían cambiado hace mucho tiempo, y ningún paseo arreglaría aquel conflicto.
El clima se encontraba templado, si bien la primavera terminaría en cuestión de días, considerando que ya se encontraban en mayo, el clima se mantenía igual de agradable que en otras ocasiones, no había ningún síntoma de que se aproximaran la temporada de calor.
Sus vacaciones no coincidirían con las de Sakura este año, ya que las Universidades cumplían con otro sistema. Sus clases habían comenzado en abril, producto de que habían realizado el proceso de postulación en Diciembre, lo que era normal en los estudiantes japoneses. Rara vez, se encontraban con una Universidad que ingresaba en Junio a sus clases, pero todo dependía del periodo de postulación.
Luego de haberse instalado, se sentaron a comer en unas mesas de maderas que estaban reservadas para los turistas. Aunque todos disfrutaban de la deliciosa comida que Rinko había preparado, la relación entre Ryoma y Ryoga seguía estando de la misma manera, quienes se encontraban sentados juntos al azar. Nanjiro aprovechó de intervenir entre ellos, preguntándole a Ryoga cómo le había ido en los torneos internacionales, él sonrió comentando lo interesante que habían estado, dado que había conocido a todo tipo de oponentes y había entablado conversaciones con ellos. La gran mayoría pertenecían a las ligas de tenis Europeas, incluso le habían ofrecido hospedarse en algunos lugares cuando deseara viajar. Esbozó una gran sonrisa, anunciando que todos estaban invitados por supuesto. Incluso si Sakuno y Ryoma deseaban viajar solos, tenía algunos contactos que le podrían conseguir lugares magníficos. El ambarino no dijo nada ante su propuesta, mientras que la castaña le agradeció con una sonrisa, pero creía que aún no era el momento, considerando que estaban recién comenzando las clases en la Universidad. Sakuno podía sentir la mirada de decepción de Ryoga, no por sus palabras, sino más bien por su relación con su hermano, se veía como una persona nostálgica que deseaba con todas sus fuerzas volver al pasado y cambiar las cosas. Pero había cosas que simplemente no se podían cambiar, pero la castaña era de la idea que aún si el daño estuviese hecho, aún se podían enmendar los errores. Además, le daba la sensación de que ellos querían hacerlo, pero no sabían cómo.
Cuando terminaron de comer, Rinko propuso que fueran a explorar las montañas. Nanjiro estaba de acuerdo, sosteniendo un viejo mapa que cuidaba como un tesoro. Sumire agotada por el viaje, prefirió quedarse durmiendo una siesta. Mientras que Nanako, se quedaría leyendo. Por ello, irían sólo Padres e hijos, salvo por Sakuno que sí bien pertenecía a la familia, se sentía incomoda por esa situación. Había pensado en la idea de quedarse, dado que así podrían Ryoga y Ryoga poder hablar un momento, pero el chico de ojos ámbar la detuvo. Había olvidado por completo que le había prometido que si ella no iba, él no iría tampoco. Suspiró, tenía que ir por ellos, tenía que lograr que de algún modo volvieran a unirse.
Según Nanjiro, Gunma era reconocido por poseer 3 montes característicos, entre ellos se encontraba el monte Haruna, Akagi y Myogi. En esos momentos, se encontraban más cercanos al Monte Myogi, ya que para llegar al Monte Haruna era recomendable viajar en auto, porque no estaba al alcance de todos. Rinko sugirió que podrían visitarlo al día siguiente, dado que muchos visitantes practicaban deportes en ese lugar, además de poder recorrer el lago en remo. Sakuno había leído sobre la historia de esos Montes en el Instituto, pero jamás había tenido el privilegio de visitarlo.
El monte Myogi era más visitado en temporada de otoño, ya que permitía a los turistas deleitarse con sus coloridos paisajes. En general, muchos excursionistas se dedicaban a caminar por las montañas, deseando encontrar los cuatro arcos de rocas que los dirigían a otros puntos de atracciones.
Sin embargo, no sólo en otoño el monte Myogi maravillaba a las personas, sino también en primavera. Rinko les relataba que en esa época, florecerían más de 15000 árboles de diversas especies de cerezo. Muchos decían que caminar por las praderas de Myogi en esos meses, era realmente agradable, ya que la paz que emitían los árboles meciendo sus ramas era tranquilizante. Y más bello aún, era poder apreciar como los pétalos de los árboles de cerezo danzaban con el viento.
Rinko sonreía de oreja a oreja mientras relataba las historias de dicho Monte, Nanjiro incluso apoyaba sus palabras, complementando la historia con recuerdos del pasado. Parecían enamorados de la misma manera de ese lugar nostálgico, lleno de recuerdos. Sakura tomaba fotografías, ya que no estaba prestando mucha atención a los relatos de sus padres, más bien parecía encandilada por las montañas que los flanqueaban. Ryoga caminaba a su lado, señalando lo relajante que era caminar por dichas praderas. Sakuno en cambio, estaba emocionada por tanta belleza a su alrededor, al fin podía conocer todos esos lugares que había leído. Pero no tenía tanta energía como los demás, debía reconocer que estaba exhausta de recorrer tantos caminos empinados. Incluso, cuando se percató que debían subir un arco de rocas, retrocedió inconscientemente, viendo como los demás subían sin problemas.
—N-No sé si pueda subir esto. —Susurró nerviosa.
—Si podrás, sólo debes confiar en ti misma. —Le dijo Ryoma a su lado, no había notado que estaba ahí, creía que hablaba sola.
—Pero…es muy alto ¿Y si los espero aquí?
—Vamos, confía en mí. —Tomó su mano.
—No es que no confíe en ti, sino que no confío en mí. —Rió nerviosa.
— ¿Te encuentras bien? Sakuno. —Le gritó Rinko desde la cima, notando como todos la miraban.
— ¡Sí, no es nada!—Le respondió Sakuno nerviosa.
— ¡Iremos en un minuto, avancen mientras!—Habló el ambarino ésta vez.
Todos asintieron confusos para seguir su camino, todos menos Ryoga que se quedó observando atónito la escena, su hermano realmente había cambiado. Observó como el ambarino le susurraba algunas cosas a la castaña, ella al principio no decía nada, pero después de unos minutos la vio asentir. Entonces los vio subir a la colina, ya podía oír las inseguridades de Sakuno, pero él permanecía de la misma manera, hasta que finalmente lograron alcanzarlos. "¿Sucede algo? Ryoga" Le preguntó su hermana, notando como la pareja seguía su camino. Sólo se atrevió a negar con la cabeza y la siguió. Estaba realmente sorprendido de la relación que tenían esos dos, jamás imaginaba que vería a su hermano menor actuar tan pacientemente con una chica, consentirla y apoyarla como lo hacía en esos momentos.
Durante todo el viaje, los hermanos Echizen mantuvieron la misma distancia que en un comienzo, Sakura era la única que interactuaba con ambos, pero se sentía incomoda cuando el silencio los invadía por causa de la presencia del otro. Sakuno no sabía qué hacer al respecto, no había manera de unirlos. Rinko los animó a que se sacaran fotografías, de modo que estaban obligados por su madre a fingir que eran hermanos con una buena relación frente a la cámara, al menos podrían engañar a quienes vieran las fotografías en el futuro.
Después de una larga tarde de caminata, regresaron al campamento a descansar. Nanako los esperaba con una deliciosa limonada que había hecho hace unos minutos. Todos aceptaron sentarse a su alrededor para beber de la jarra de jugo que les ofrecía, todos menos Ryoma que sin siquiera anunciarlo había entrado a la carpa para descansar. Lo común de él, es que fuese a jugar tenis para distraerse y no pensar en ciertas cosas, no obstante en esos momentos no podía ir a jugar tenis, debido a que sabía que se encontraría con su hermano si aceptaba hacerlo. Sakuno intentó convencerlo de que fueran a jugar tenis, pero no obtuvo resultado. Sólo observó como el ambarino apoyaba su cabeza entre sus manos para cerrar los ojos. Sí bien solía dormirse temprano, eran recién las 7 no podía dormirse a esas horas, eso tampoco era propio de él.
Cuando la castaña salió al exterior, vio como Rinko, Sumire, Nanako y Sakura se reunían en la larga mesa de campo para jugar a las cartas. Su abuela la llamó apenas la vio, invitándola a unirse a ellas, dado que los otros dos se habían ido a jugar tenis. Ella asintió encantada, no tenía nada más que hacer. Se ubicó al lado derecho de Nanako, la observó como extendía las cartas en la mesa para mezclarlas cuidadosamente, hasta que finalmente las repartió. "¿Cómo estuvo la caminata? ¿Algún avanza con Ryoma-Kun y Ryoga?" Preguntó Nanako interesada, todas las presentes salvo Sumire, negaron con la cabeza, nada había cambiado en ese tramo que habían recorrido.
—Debí imaginarlo. —Suspiró Nanako—Comienza tú, Sakura-Chan.
—Sí, por un momento tuve la esperanza que algo cambiaría entre ellos. —Tomó una carta y la dejó en el centro de la mesa. —Pero no fue el caso, actuaron igual que siempre.
—Yo también tenía la esperanza de eso. —Opinó Sakuno, analizando las cartas que tenía. —Pero no hubo caso.
—Quizás necesitan tiempo para hablar. —Susurró Sumire lanzando su carta.
—Tal vez, pero llevan demasiado tiempo enfadados. —Habló Rinko triste. —Me pregunto hasta cuando planean seguir así.
—Quien sabe…pareciera que ambos quisieran terminar con todo de una vez, pero al mismo tiempo no hacen nada para llegar concretarlo. —Susurró Sakuno, esta vez era su turno.
Sí bien Ryoga quería hacer las paces con él, no veía ningún esfuerzo por parte suyo de querer hablar del pasado, sólo hablaba del presente, ignorando el daño que le había hecho a su hermano menor. Pero no era el único culpable, Ryoma tampoco abría las puertas de su corazón para perdonarlo, ni mucho menos para darle una oportunidad para enmendarlo. Ambos se mantenían quietos, esperando que algo increíble interviniera por ellos, pero eso no iba a ocurrir, no si ellos lo impedían.
Al pasar las horas, la familia Echizen se sentó alrededor de una fogata, mientras disfrutaban de deliciosos malvaviscos y Nanjiro contaba historias de terror, muchas de sus historias ya habían sido contadas en otras ocasiones familiares, por lo que ninguno de ellos se inmutó al oírlos, salvo la chica de ojos carmesí, quien no quería oír más de dichos relatos aterradores.
—Ya es suficiente, Nanjiro. No queremos que Sakuno tenga pesadillas ¿Verdad?—Intervino Rinko—Yo tengo otra historia que contar, la cual no es de terror. Más bien es de amor. —Le cerró un ojo a Sakuno para calmarla.
—Me encantaría oírla. —Sonrió Sakuno, prefería escuchar una historia más agradable que las que relataba Nanjiro.
—Es una hermosa historia. —Le aseguró Rinko mirando a sus hijos. —Hace muchos años, cuando las historias de Nanjiro no eran aburridas como ahora, él se las ingeniaba para entretener a sus hijos. Sakura en ese entonces, aún no existía, pero si estaban Ryoma y Ryoga, por supuesto. Nos encontrábamos reunidos alrededor de una fogata como ahora, cuando Nanjiro contó una de sus historias de terror y logró asustar a Ryoma. Era tan pequeño, no entendía que su padre mentía en sus relatos. Pero entonces, Nanjiro orgulloso del efecto que había logrado en él, se disfrazó de un atemorizante oso y apareció en la habitación de Ryoma, nunca he entendido cual era el motivo de dicha broma. —Miró a su esposo en desaprobación.
—Sólo quería que nos divirtiéramos. —Bufó Nanjiro
—Pero era sólo un niño, era obvio que se asustaría. —Suspiró—En fin, Ryoma dormía profundamente en su tienda de campaña, cuando Nanjiro interrumpió su sueño disfrazado de este oso, fue tanto el miedo que tuvo Ryoma que gritó asustado, Ryoga que dormía precisamente a su lado en esos momentos, despertó producto de éste escándalo. Ryoma se había ubicado a un lado de él asustado, no era capaz de avanzar, estaba completamente paralizado. Ryoga en su rol de hermano mayor, tomó una raqueta de tenis que tenía en su bolso y amenazó al oso con que se alejara de ellos, justo cuando Nanjiro creía que la broma había terminado. No fue capaz de revelar su identidad siquiera, porque Ryoga ya lo había golpeado en la cabeza con la raqueta y lo había dejado inconsciente. Entonces tomó de la mano a Ryoma y corrió hacia el exterior, hasta que finalmente los encontré en mi carpa a los dos temblando, Ryoga tranquilizaba a Ryoma con que siempre estaría ahí para él y no permitiría que nada le pasara. Fue tan conmovedora dicha escena que caminé a zancadas hacia ellos para preguntar qué sucedía, entonces vi a su padre desmayado y lo comprendí todo. —Sonrió, dirigiendo una mirada a Nanjiro. —No podría castigarlos, porque te merecías dicho castigo. Es un padre cruel.
—Sólo estaba jugando, mujer. Pero debo admitir…que ese golpe no lo vi venir. Estuve semanas con dolor de cabeza debido a eso.
—Lo siento, viejo. —Rió Ryoga— ¿Qué más podía hacer si veía un oso gigante a un metro de nosotros? Tenía que pensar en la seguridad del chibisuke, primero que todo lo demás.
—Lo sé...actuaste como deberías haberlo hecho.
— ¿Sobre qué hecho viene esa historia? —Interrogó Ryoma a su madre. —No tiene caso recordarlo ahora.
— ¿Por qué no? Es una historia conmovedora, además Sakuno no la sabía y…
—Es una tontería hablar de estas cosas. El pasado quedó atrás, no tiene caso hablar de ello en el presente.
— ¡No le hables así a tu madre!—Gruñó Nanjiro enfadado.
—Ella es la que está diciendo cosas sin base. —Suspiró Ryoma.
—No son cosas sin base, está contando esa historia porque lo recordó simplemente. —Gruñó Sakura—Onii-chan ¿Cuándo vas a madurar? Entiendo que aún estés enfadado con nuestro hermano mayor por lo que sucedió en el pasado, pero ¿podrías no herir los sentimientos de los demás por ello?
—Ya maduré hace tiempo, por eso cambie. Si no actuaría como si nada hubiera pasado, tal vez es lo que todos quieren ¿no? —Gruñó Ryoma levantándose, dirigiendo su mirada a todos. —Tú ni siquiera sabes el verdadero motivo de mi enfado, Sakura. Así que no tienes nada que ver en esto.
—Espera—Habló Ryoga esta vez, quién lo cogió del brazo. —Sé que estás molesto por lo que pasó hace un tiempo y me disculpo por ello, pero no permitiré que trates a los demás así por mi causa. Si estás enfadado conmigo, desquítate conmigo. No debes tratar a nuestra madre así, ni mucho menos a Sakura-Chan.
—Suéltame. —Gruñó Ryoma liberándose de su brazo. — ¿Ahora te importa la familia? Antes no parecías interesado en nosotros cuando te marchaste.
— ¡Ya es suficiente!—Gruñó Nanjiro contra su hijo. Se estaba pasando de la raya.
—Sí, tienes razón. Creo que he hablado de más. Me iré a dormir ahora, mientras ustedes pueden quedarse aquí recordando los viejos tiempos, porque no volverán a ocurrir—Declaró el ambarino caminando hacia su tienda de campaña.
Todos lo observaron marcharse, incluso Sakuno que no sabía qué hacer en esos momentos. Todos a su alrededor permanecían en silencio. Rinko finalmente fingió una sonrisa y anunció que se iría a fregar los platos en el fregadero de barro que tenían a cierta distancia, pero no fue capaz de engañar a Nanako que vio sus lágrimas caer por sus mejillas. Sumire también se sumó a ambas, mientras Nanjiro se disculpaba con Ryoga por lo que había dicho Ryoma. Sakura simplemente permanecía sentada en el mismo tronco que antes, mirando por el camino que su hermano se había marchado, como si se encontrara perdida en sus pensamientos. "Sakura-Chan ¿Te encuentras bien?" le había preguntado Sakuno sentándose a su lado, pero entonces la pequeña castaña se levantó con tanta prisa que no fue capaz de detenerla, la vio correr hacia el interior del bosque llorando, no sabía a dónde iba, pero debía detenerla cuanto antes. "Sakura-Chan, espera" le gritó, la oscuridad de la noche se había apoderado por completo de las montañas, apenas podía distinguir las pequeñas rocas que había en su camino. Sólo sabía que estaba corriendo, pero no pensaba en nada más, ni siquiera podía asimilar lo que estaba sucediendo, sólo escuchaba su corazón latir frenéticamente, mientras luchaba por alcanzarla. No podía abandonarla, sabía cómo se sentía en esos momentos, aún si no tenía tiempo para memorizar el camino que estaban siguiendo, su voz no se cansaba de gritar su nombre. De súbito, sintió como sus pies chocaban por algo que no podía distinguir, logrando hacer que cayera de rodillas sobre un terreno de barro. Sin embargo, ninguna caída haría que se detuviera en esos momentos, así que volvió a levantarse con la misma rapidez en que había decidido seguir a la pequeña castaña y siguió corriendo para no perder su rastro.
Al abrir los ojos, el ambarino se percató que a su lado no se encontraba la castaña, miró la pantalla de su celular un momento, tratando de comprender cuanto tiempo había pasado. Exactamente dos horas, quizás se encontraba con los demás afuera, actuando como mediadora entre todos. Pero entonces, la carpa se abrió de improvisto, dejando ver a cierto sujeto de cabello negro y ojos similares a los suyos, al que alguna vez había llamado "hermano". Ahí estaba mirándolo serenamente, precisamente la última persona que quería ver en esas circunstancias.
— ¿Qué quieres?
—Sakuno y Sakura han desaparecido.
— ¿Qué?—Preguntó atónito, notando la seriedad en su mirada, no se trataba de ninguna broma.
—Hace un momento, Sakura había huido tras presenciar nuestra disputa, entonces Sakuno la había seguido. Creíamos que regresarían en cualquier momento y no irían demasiado lejos, pero no han vuelto en dos horas. Las buscamos por los alrededores, pero no podemos encontrarlas.
Sin pensarlo, Ryoma subió la cremallera de su chaqueta y salió al exterior, llevando su mochila. No fue necesario mirar la expresión de los integrantes de su familia, para poder creer en las palabras de su hermano. Ya lo había hecho y tenía una misión por cumplir. Iba a entrar en las profundidades del bosque, cuando alguien lo sostuvo del brazo con una fuerza tan increíble que logró inmovilizarlo. Al voltear se encontró con Ryoga otra vez, quien también llevaba una mochila en su hombro izquierdo.
— ¿Podrías dejar de hacer eso? Debo ir a buscarlas.
—Lo sé, pero no irás solo.
— No necesito tu ayuda.
—Sakura también es mi hermana menor y Sakuno mi única cuñada, no permitiré que les pase nada malo.
—No necesito tu ayuda.
—Sí la necesitas, no duraras mucho si vas solo…Además sé algunas cosas de sobrevivencia. Así que te guste o no, tendremos que trabajar en equipo para encontrarlas.
—Está bien. —Suspiró—Pero no me estorbes.
—No lo haré. Después de todo, soy tu hermano mayor ¿no?
—No responderé a eso, vamos ahora o las perderemos.
—Tienes razón…debemos irnos cuanto antes, chibisuke.
Continuará….
Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, ahora mismo debo seguir estudiando :( así que no diré mucho. Lo que sí, no les diré con exactitud cuándo actualizaré, pero pienso hacerlo pronto.
Espero que les guste este nuevo capítulo y dejen su comentario n.n los dejaré en suspenso otra vez xD
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Gracias a todos por pasarse y comentar!
Cuídense! Saludos :)
