Capítulo 12

Los primeros rayos de luz, iluminaron la cueva en la que dormían, Sakuno se levantó con un ligero dolor de espalda, pero Sakura permanecía en la misma postura, durmiendo como un ángel apoyada en el sólido muro. Extendió los brazos para estirarlos, sentía que todo el cuerpo le dolía, pero no volverían a dormir en ese lugar, debían encontrar a los demás cuanto antes. Pero primero que todo, debía buscar la manera de encontrar comida, sabía que las provisiones que tenía Sakura no serían suficiente, por lo que decidió caminar por el bosque para buscar algún árbol con frutos frescos, si en esa época era cuando los árboles de cerezo florecían, significaba que era altamente probable encontrar algo comestible en ese lugar.

Para cuando regresó, Sakura se encontraba junto a la cueva alarmada, como si hubiera tenido una pesadilla. Cuando la vio venir, corrió hacia ella y la abrazó, temía que la había abandonado o había tenido algún accidente. No obstante, Sakuno le explicó el motivo por el que había salido y le enseñó algunas manzanas dulces que había arrancado de unos grandes árboles, luego de comprobar que eran aptas para comer, las devoraron en cuestión de minutos, ya que morían de hambre. Decían siempre que un desayuno nutritivo era aquel que era acompañado de frutas, así que al menos estaban alimentándose bien. El día estaba más claro que el anterior, ya no se veía neblina, ni mucho menos sentía frío. Por ello, decidieron continuar con su búsqueda. Sakuno no era la mejor en orientación, por lo que trató de seguir su intuición y guío a Sakura hacia el norte, o al menos eso creía ella que era. Ascendieron por las montañas, ignorando por completo un letrero caído que había bajo sus pies, indicándoles que estaban saliendo del Monte Myogi.

Dos horas más tarde, dos chicos de cabello negro y ojos ámbar caminaban por los alrededores del bosque, siguiendo con su búsqueda. No había rastros de ellas y Ryoma comenzaba a perder la calma que siempre solía tener, Ryoga lo tranquilizaba diciendo que pronto las encontrarían, pero Ryoma no podía evitar sentirse preocupado por el paradero de su esposa y su hermana menor. Sólo esperaba que nada malo les ocurriese. Gracias a que llevaban sus celulares con ellos, estaban en contacto directo con el resto de los integrantes de su familia, quienes les informarían si tenían alguna noticia sobre ellas, pero habían podido notificarles nada todavía.

"¿Dónde están?" Se preguntaba Ryoma, tratando de encontrar alguna pista, entonces Ryoga lo tomó del hombro y le enseñó unos pasos que permanecían marcados en el barro en dirección hacia el centro de Gunma ¿Acaso eran de ellas? Si seguían por ese camino, de seguro se desviarían del campamento por completo, ya que tanto Ryoma como Ryoga sabían que en esa dirección llegarían al Monte Akagi, que era otro de los tres montes que destacaban en esa región. Lo recordaban perfectamente, porque cuando eran pequeños se habían perdido también en condiciones similares y habían llegado a allí sin siquiera sospecharlo. Gracias a que Nanjiro preguntó por ellos, lograron encontrarlos antes que se perdieran aún más en las montañas, siendo tan pequeños.

No fue necesario decir una palabra más, porque como si Ryoga hubiera leído sus pensamientos, simplemente asintió a sus palabras y decidió caminar por allí Tenían que encontrarlas antes que fuera demasiado tarde y perdieran su rastro por completo.

—Las marcas están frescas, significa que deben estar cerca. Pronto las alcanzaremos. —Se atrevió a decir Ryoga.

—Sí.

—Sobre Sakuno ¿Realmente estás enamorado de ella? —Se atrevió a preguntar, viendo su cara de pocos amigos. —No te estoy juzgando ni nada parecido, es sólo que me sorprendí mucho cuando me enteré que te habías casado. Siendo honesto, creí que nunca te darías la oportunidad de estar con alguien.

—Sí, tampoco estaba dentro de mis planes casarme. —Subió a zancadas una colina—Pero simplemente sucedió.

—Sakura me mencionó que eran compañeros desde el Instituto.

—Sí, imagino que te contó los detalles de ello ¿no?

—Así es, no podría tratarse de Sakura sin detalles. Me comentó que ella siempre había estado enamorada de ti, pero no se rendía. Incluso ella misma no entendía el motivo y en un comienzo no se llevaban muy bien.

—Sí, en un principio era una chica más tanto para Sakura como para mí, pero entonces sucedió lo del meteorito. No esperaba que la persona de la que tanto solía hablar mi padre, se tratara precisamente de Ryuzaki-Sensei, la abuela de ella. Por lo que fue una sorpresa, saber que teníamos que recibirlas en nuestra casa.

—Imagino que no estabas muy contento con la idea.

—En un principio no, establecí reglas que debía cumplir, nadie podía enterarse que estábamos viviendo juntos. Pero entonces, dejó de ser una chica más de la que no sabía absolutamente nada y me di cuenta que no era así…era distinta a como imaginaba.

—Infiero que tuvo que pasar un tiempo para que lo reconocieras ¿O me equívoco? Considerando que fue hace algún tiempo.

—Sí, no sé exactamente en qué momento sucedió…porque aunque me sentía extraño estando con ella, no quería reconocer lo que me estaba pasando.

—Me imagino, debe haber sido difícil para ti…admitirlo. —Suspiró, estaba agotado, pero había conseguido hablar bien con él por unos minutos. —Quizás llevabas más tiempo interesado en ella del que te imaginas, porque tanto nuestra madre como Sakura decían tener sus sospechas al respecto. Pero habían perdido la esperanza en un momento, imagino que fue cuando estaban los dos saliendo por separado.

—Veo que realmente te contaron la historia completa. Típico de ellas.

—Sí, no me dejaron ningún cabo suelto. Sin embargo, quería escuchar tu punto de vista a como lo veían los demás.

—Quizás sea lo mejor, escuchar todas las partes para obtener una idea más exacta de ello. —Tomó un sorbo de agua—Puede que ellas tengan razón, incluso me estaban sucediendo cosas mucho antes que pudiera aceptarlo, porque no entendía el motivo por el que ocurrían, pero hubo un momento en que también creí haberla perdido, creía que ya no importaba lo que sentía, era tarde para dejar de lado el orgullo.

— ¿Y entonces qué pasó…?

—Gracias a algunas personas, me di cuenta que no quería perderla por completo, aún podía hacer algo al respecto. Entonces dejé la razón de lado y me dejé llevar por los impulsos.

—Lo que es raro de ti.

—Sí, pero en ese momento no había que pensar nada, si bien los sentimientos son un estorbo para el intelecto, a veces es preferible dejarse llevar por ellos y actuar de una vez por todas, en lugar de quedarte sumido en la razón, donde simplemente te dedicas a pensar en la lógica de la vida y nunca te atreves a hacer algo.

—Entonces… ¿Sakuno te hizo perder la razón, literalmente?

—Sí, me obligó a ignorarlo todo, incluso no tomar en cuenta las posibilidades. Creo que simplemente me hizo reaccionar en lugar de seguir pensando.

—Eso quiere decir que… ¿Incluso el tenis?

—De algún modo me ayudó a darme cuenta que no todo en la vida es el tenis y ser el mejor en todo por alguien más, si ignoras tus propios sentimientos y no decides lo que realmente deseas ser, la vida pierde el sentido.

—Tienes razón, me alegro que hayas encontrado el verdadero sentido en tu vida. Me gustaría también encontrarlo, pero creo que me tomará tiempo. —Fingió una sonrisa—Sobre eso, Chibisuke. Sé que quizás no es el momento para hablar de esto, porque tenemos que encontrar pronto a Sakuno y Sakura-Chan, pero necesito hablarte de algo.

— ¿De qué se trata? —Preguntó sin más, ignorando su deseo de terminar la conversación, tal vez Sakuno tenía razón y realmente si tenía algo que decir.

—No regresé a Japón sólo por querer tomarme unas vacaciones. No he hablado con nadie de la familia sobre esto, pero…voy a dejar el tenis por un tiempo. —Sentenció, mientras subía a zancadas una parte alta.

— ¿Qué? ¿Vas a dejarlo? —Preguntó incrédulo ¿Había escuchado bien? No podía creerlo.

—Sí, ya disfruté demasiado de ello, es hora de encontrarle un sentido a mí vida, como tú la has encontrado.

—Pero…creí que el tenis era el motor que le generaba sentido a tu vida.

—Yo también lo creí, pero no es suficiente. No pensé bien las cosas cuando decidí marcharme, sólo me dejé levar por sueños ilusos. Como tú mencionaste, me olvidé de la familia por completo y preferí elegir mi sueño en lugar de permanecer con ustedes. En un principio no me arrepentía de ello, amaba el tenis y me sentía orgulloso de la trayectoria que llevaba, tal vez todo lo que eso marcó en mi vida, me hizo perder el juicio.

—Eso explicaría tu cambio.

—Sí, pero entonces…cuando volví a irme a América, me di cuenta del error que había cometido. Vi familias completas apoyando a sus hijos en las competencias, incluso oí como algunos prometían volver en esa temporada, pero yo no era como ellos. No planeaba volver, mi meta era convertirme en el mejor tenista de todos y ser reconocido a nivel mundial. No obstante, con el paso del tiempo me di cuenta que aún logrando ser el mejor y ser aclamado por muchos, entre esas personas no se encontraban las personas que realmente quería que estuvieran en mi vida, las que había dejado atrás y rara vez recordaba, mi familia. Además había conseguido perder a la persona que siempre había estado para mí en el pasado, quien me había animado a jugar tenis y seguir mis sueños, quien también deseaba derrotarme cada día, pero no lo conseguía. Sí, hablo de ti. Así fue como en un abrir y cerrar de ojos lo había perdido todo sin darme cuenta de ello, porque no sólo yo había cambiado, también tú lo habías hecho y por más que deseara volver a los viejos tiempos, como mencionabas ayer no se podía hacer nada porque no iban a volver, ya se habían ido. —Notó como la mirada de su hermano por primera vez en muchos años, dejaba de ser fría y lo miraba con extrañeza. —Fue así como comencé a sentirme vacío y no encontré el modo de llenarlo con nada. Intenté distraerme con chicas, jugué con sus sentimientos, aunque sabía que había algunas que estaban siendo honestas con lo que sentían, pero no me importaba nada. Entonces sin verlo venir, todo se vino abajo.

—Ahí fue cuando comenzaste a tomar medicamentos ¿no?

—Sí, no quería preocuparlos por eso no les escribí nada. Tuve que ir a terapia en un par de ocasiones, según el terapeuta tenía depresión. Pero no lo creí, hasta que no pude resistirlo más.

—Creí que sólo se trataba de estrés, pero ahora que pienso en cómo es mamá entiendo porque dijiste eso.

—Sí, no podía decirles la verdad.

— ¿C-Cómo te sientes ahora?—Preguntó sin preámbulos, desviando su mirada de la suya.

—Estoy mejor, supongo. —Fingió una sonrisa—Tengo muchos planes ahora.

— ¿Cómo cuales?

—Pienso entrar a la Universidad. —Susurró, notando como su hermano se detenía perplejo. —Después de todo, tengo los medios para hacerlo y el tiempo para ocuparme de ello.

— ¿Qué piensas estudiar?

—Arquitectura. —Sonrió.

—Creí que no te gustaba…

—Sí me gustaba, de hecho siempre me ha gustado, pero no estudie en la Universidad porque pensaba en otras cosas. Pero ahora, descubrí que es lo que realmente quiero hacer. Una vez que termine, me haré cargo de la empresa de mi padre.

—Ya veo.

—Me enteré del problema que hubo entre ustedes por ello, siento que en parte es mi culpa, porque tras haberlo ilusionado con que seguiría sus pasos, lo abandoné y te dejé esa carga a ti. Cuando supe por medio de Sakura, con quien hablaba por cartas, lo que estaba ocurriendo, sentí deseos de volver y decirle que no manipulara tu vida así, pero me alegro que hayas podido solucionarlo. Fue gracias a Sakuno ¿no?

—Sí, sin ella no me habría dado cuenta que estaba interesado en la medicina.

—Ya veo, sin duda Sakuno-Chan te ha ayudado a darte cuenta de muchas cosas.

—Sí.

—Yo también espero algún día encontrar a alguien así.

—Lamento decepcionarte, pero no hay nadie como ella. —Susurró—Pero espero que también encuentres a alguien.

—Sí es así, creo que ya sé dónde está Sakuno. —Se burló

— ¿A qué te refieres?

—Sí es tan única como dices, creo que acabo de ver a alguien similar a ella en ese árbol.

— ¿Eh?—Al mirar hacia donde señalaba, se dio cuenta que efectivamente había alguien sentada en uno de los brazos del árbol.

Sin pensarlo, caminó a zancadas hacia allí, siendo seguido por su hermano mayor que sonreía, al fin la habían encontrado. Entonces se percataron que no se encontraba sólo Sakuno, también estaba Sakura junto a ella mirando por los alrededores, quizás buscando desde ese lugar ver donde se encontraban.

"Las encontré" Susurró Ryoma a su lado, ambas voltearon emocionadas al percatarse que estaban ahí, esperándolas bajo el árbol. Sakura estaba tan feliz de verlos, que se apresuró tanto en bajar, que contagio a Sakuno con su adrenalina de hacerlo, estaba tan feliz de volver a verlo. Sakura fue la primera en bajar, siendo recibida por los brazos de Ryoma, quien extrañamente la estrelló contra él, dejándola pasmada, dado que no solían tener ese tipo de cercanía hace mucho tiempo.

—Lo siento por lo que dije—Lo escuchó susurrar en su oído, no sabía que le sorprendía más sus palabras o el tipo de demostración de cariño que le había entregado.

—Yo también lo siento, no debí intervenir sin base alguna. —Susurró triste, viendo como sus miradas se encontraban.

—Al contrario, lo hiciste bien. Estaba hablando mal de nuestra madre, así que estuvo bien que intervinieras. Por eso…perdóname, Sakura.

—Por supuesto que te perdono, onii—chan— Sonrió de oreja a oreja.

Sakuno los contempló a la distancia con una sonrisa, al fin se habían reconciliado y Ryoma comenzaba a mostrar sus sentimientos por su hermana menor. Ahora era su turno de bajar, su esposo la esperaba extendiendo su mano, mientras Sakura abrazaba a Ryoga con fuerza esta vez. Se desplazó sigilosamente por las ramas, tratando de controlar su ansiedad por envolverse en los brazos de Ryoma y sentir su aroma cerca de ella otra vez, pero entonces de súbito sintió como su cuerpo perdía el equilibrio, cayendo de espaldas al vacío. Su corazón pareció latir en sincronía con sus movimientos, vio el rostro de los demás aterrados, pero no pudo afirmarse, ya no podía ver mano de Ryoma, sólo podía sentir como su cuerpo se estrellaba en un pequeño río que estaba junto a ellos. "¡Sakuno!"Sintió el grito de Ryoma y Sakura, pero no fue capaz de reaccionar a cierto llamado, porque una vez se encontró en el agua su cuerpo se paralizo, siendo llevado por la corriente a toda velocidad. Sin pensarlo, Ryoga se lanzó al agua a salvarla antes que la perdiera de vista por completo. Nadie se había percatado de la existencia de ese río, quizás porque estaban tan emocionados por encontrarse, que olvidaron ese mismísimo detalle. Si no fuese por ello, no habrían subido ahí en primer lugar. Una vez que logró sostener a la castaña, Ryoga se apoderó de una gran roca que estaba a la cercana a la orilla, para intentar estabilizarse. "¿Estás bien? SakunoChan?" Le preguntó Ryoga, al verla asentir temblando, se impulsó con cuidado para ayudarla a subir, hasta que finalmente logró dejarla en tierra. Sakura fue la primera en recibirla, quien la abrazó con todas sus fuerzas asustada, estaba tan preocupada, creía que la perderían. Antes que Ryoma pudiera decirle algo con respecto a su seguridad, Sakuno pronunció el nombre de su hermano alarmada. Al dirigir su mirada hacia allí, se percató que la corriente era tan fuerte que no sería capaz de sostenerse en dicha roca por mucho tiempo. "Sostén mi mano" Habló Ryoma, notando como su hermano mayor lo miraba vacilante, considerando la relación actual que tenían. Entonces se atrevió a tomarla, una vez que sus manos se encontraron, lo tomó con todas sus fuerzas y logró sacarlo en cuestión de segundos.

—Hermano ¿Te encuentras bien?—Le preguntó Sakura preocupada, viendo como Ryoga tosía.

—Sí… lo estoy. Gracias a Chibisuke.

—Me alegra saberlo, por un momento pensé que…—Susurró Sakura con los ojos nublados—Te pasaría algo.

—Tranquila, estoy bien. —Le acarició la cabeza—Hemos venido por ustedes. —Sonrió, notando como la pareja que estaba a unos metros de ellos se abrazaban.

— ¿Te encuentras bien?—Habló Ryoma, envolviendo sus hombros con su chaqueta.

—Sí, lo estoy…Gracias. —Tembló Sakuno producto del frío.

—Volvamos al campamento. —Tomó su mano.

—Sí, mejor volvamos o pescaras un resfriado. —Esta vez era Ryoga que se dirigía a ella.

Cuando regresaron al campamento, Rinko abrazó con fuerza a su hija, mencionándole lo mucho que se había preocupado por ella, después de todo era la menor de sus hermanos. Sumire al mismo tiempo se aferraba a su nieta, ignorando que producto de dicho abrazo el agua comenzaba a impregnarse también en su ropa, una vez que ambas mujeres cercioraron que todo se encontrara en calma, enviaron a Sakuno a cambiarse y se encargaron de agradecerle a los dos hermanos Echizen que percibían la escena a la distancia. Algo en ellos había cambiado, Rinko podía notarlo, de alguna manera las dos castañas habían conseguido volver a unirlos por medio de un accidente, quien lo diría.

Entonces como si hubieran olvidado todo lo ocurrido la noche anterior, disfrutaron de la buena comida en la mesa, Rinko parecía igual de animada que el otro día, incluso los obligó prácticamente a que hicieran juegos de mesas en familia, como un modo de distraerse. El clima entre todos era más estable, por lo que no costó demasiado trabajo que accedieran a ello. Como Sakuno y Sakura se habían perdido la noche del sábado, aún tenían dos días para disfrutar, ya que planeaban marcharse la tarde del Lunes.

Sakuno se encontraba por los alrededores del bosque, tomando fotografías de todo aquello que contemplaba a la distancia, tanto los fuertes árboles, como los hermosos árboles floreciendo, todo era realmente encantador. De súbito se sintió observada, al voltear pensaba que se trataría de Sakura una vez más, pero no se trataba de ella, sino del chico de ojos ámbar en quien había pensado la noche anterior.

— ¿Qué haces?

—Aprovecho de tomar fotografías, el día está hermoso.

—Es verdad, es un gran día. Por la mañana no se veía así.

—Tienes razón. Por la mañana no me importaba lo despejado que estuviera el día, porque sólo pensaba en encontrarte pronto. Incluso pensé en ti anoche, cuando miraba las estrellas. Puede sonar tonto, pero a veces me gusta fantasear que cuando una persona aprecia el cielo y mira las estrellas, en otra parte del mundo puede haber otra persona haciendo exactamente lo mismo. Sé que no tiene sentido, pero me preguntaba qué sería de ti en esos momentos.

—Es curioso, pero anoche cuando miré el cielo pensé exactamente lo mismo, no en la teoría de que alguien más esté mirando la misma luna que yo en otra parte del mundo, sino que me pregunté cómo estarías.

— ¿Eh? ¿De verdad? — Preguntó sorprendida, creía que era la única que había pensado en ello. —Tal vez fue en el mismo momento, quién sabe. Pero sea en qué momento haya sido, aún así pensamos el uno en el otro. —Sonrió un momento, sintiendo como los labios del ambarino le rozaban el cabello, que luego fue acariciado por su mano hasta finalmente sus dedos se detuvieron en su rostro se apoderaron de sus labios.

Sakuno se dejó llevar por el beso, sintiendo solamente el sonido del viento en dicho paisaje, jugando con sus cabellos, volviendo sus mejillas carmín. Entonces las mariposas que alguna vez la habían perturbado, ahora estaban ahí danzando en su estómago cuando él se acercaba. Cuando se apartaron para mirarse en silencio. Observó al chico que estaba frente a ella, el mismo que ahora se aferraba a su cintura y la abrazaba, era la misma persona que solía adueñarse de sus pensamientos y de su corazón. A pesar de haber estado separados una noche, sentía como si hubiera pasado más tiempo, extrañaba su aroma y sus caricias. Sus manos se entrelazaron y pudo sentir como encajaban nuevamente, llenando ese vacío que había sentido tan sólo por una noche, ahí estaba la parte que le faltaba para sentirse completa, el amor de su vida.

— ¿Cómo estuvieron las cosas con Sakura? —Preguntó Ryoma por fin. —Debe haberme odiado, supongo.

—No es así, sólo estaba enfadada por ese momento. Ella realmente te quiere mucho y se preocupa por ti, de la misma manera como se preocupa por Ryoga. Sí bien estaba enfadada en un comienzo, en el fondo lo que más sentía era culpa por haber intervenido entre ustedes y no saber cómo apoyarlos.

—Ya veo...yo debería sentirme así en lugar de ella.

—Deberían hablar, aunque Sakura logra captar gran parte de tus sentimientos, en estos momentos se sentía frustrada por no poder entenderte. La entiendo de algún modo, porque quieras o no a ambas, tanto ella como tu hermana como yo...nos concierne lo que suceda contigo.

—Olvidaste decir tú como mi esposa.

—Sí, no sabía cómo decirlo. —Se sonrojó, aún decir eso le costaba. —Pero lo que quería decir es que...es normal que Sakura se preocupe por ello.

—Lo sé, debo hablar con ella.

—Y-Y sobre Ryoga..¿Pudiste hablar con él?

—Sí.

— ¿Ocurrió algo?

—Sólo hablamos. Tanto del pasado como del presente. -Suspiró-Quizás todo este tiempo me concentré demasiado en mí y no pensé en los demás.

—¿Lo dices por su estrés? ¿O es por Sakura-Chan?

—Por ambos.

—Sí no quieres hablar de eso...

—No te lo estaría diciendo si no fuera así, pero quizás tienes razón que aún no me acostumbro a la idea de poder confiar en alguien más, es decir que a alguien más le importe lo que pienso.

—Estoy aquí para escucharte. —Se atrevió a decir por fin. -Sí te sientes incómodo, triste, molesto o crees que están siendo injusto contigo, quiero oírlo. Sé que no me tienes que contar todo, ya que hay cosas que preferimos omitir en lugar de contar hasta el más mínimo detalle de nuestros pensamientos, pero si quieres o necesitas hacerlo, lo haré.

—Gracias—Dijo por fin, necesitaba decirlo o más bien quería confiarle todo a la chica que estaba frente a él-Sobre mi hermano, me pidió disculpas por todo, pero más allá de eso, lo que me sorprendió fue escuchar todo lo que tenía que decir respecto al pasado y el presente. —No sabía cómo explicarlo, ni siquiera como formularlo, sus pensamientos invadían su mente, recordando las conversaciones que había tenido con él, pero a pesar de estar consciente de lo que sentía, no encontraba las palabras indicadas para hacerlo. — Dejará el tenis, después de haber conocido ese mundo se dio cuenta que algo le faltaba. Piensa estudiar Arquitectura en alguna Universidad de aquí y así poder tener una verdadera vida.

-Ya veo, imagino lo sorprendido que debes de haber estado.

-Sí...sé que el tenis no lo es todo en la vida, ya que también me di cuenta de ello estando contigo. No obstante, era su sueño, no creí que tras haber aceptado jugar y volverse el mejor tenista desearía desistir de ello alguna vez.

—Tal vez...se sentía sólo, ser el mejor tenista no te garantiza la felicidad.

—Es verdad, pero creí que jamás abandonaría el tenis. Tiene sus razones, claro.

— ¿Y qué piensas sobre ello?

—No lo sé, si eso lo hace sentirse mejor...supongo que está bien.

—Es la primera vez que te escucho dudar tanto sobre tus planteamientos.

—No es que dude...

—No tiene nada de malo dudar en algunos aspectos. Además es normal que te sientas así, si todo el tiempo pensaste que tu hermano era otra persona y ahora te das cuenta que...no es tan engreído como parece.

—Acabas de decir aquello que no podía pronunciar. Pero tienes razón en todo, Sakuno. Creí que mi hermano había cambiado y no volvería a ser el mismo jamás, pero ahora que hemos hablado, creo que mi perspectiva ha cambiado.

—Eso es bueno, ¿no? Ahora que lo veremos más seguido, podrán darse el tiempo de recuperar el tiempo perdido. Sí bien no pueden retroceder en el tiempo, por lo menos pueden tener una relación más estable en la actualidad.

—Sí, sería lo mejor para todos.

—Recuerda que no sólo te tiene que importar lo mejor para todos, también lo que es bueno para ti. — Le sonrió la castaña—Tu opinión también debe ser tomada en cuenta.

La miró un momento, Sakuno tenía razón en todo lo que decía. Nuevamente había sido capaz de interpretar todo lo que sentía, darle un nuevo significado y devolvérselo. Tras la discusión de la otra noche, había pensado mucho en la disputa, tanto hacia su madre, como con Sakura y contra su familia en sí, tratando de analizar cada acontecimiento y el modo en cómo había actuado. Sin duda, no había pensado las cosas antes de decirlas, lo que no era común en él, sólo se dejaba llevar por los impulsos en todo lo relacionado con Sakuno, pero también en esos momentos de impotencia, solía usar una coraza de indiferencia con su familia, como un mecanismo de defensa. Aparentando de esa manera ser fuerte en lugar de mostrar sus sentimientos. Pero jamás se había percatado que con eso dañaba a los demás, Sakuno le hizo entender eso, qué para comprender las cosas tenía que ver todos los puntos de vista. Sí bien, su hermano solía aparentar ser fuerte sin mostrar sus debilidades, en el fondo también era como él y reprimía muchas cosas para no preocupar a los demás, en eso le recordaba a su esposa.

Había aprendido que ninguna persona, podía librarse de sus sentimientos por completo, ya que de una u otra forma no podría deshacerse por completo de ellos, porque tarde o temprano aparecerían contra su voluntad.

El tiempo restante que les quedaba, se dedicaron a pasar gratos momentos familiares, entre ellos jugar tenis. Cuando Nanjiro retó a Ryoma a un partido de dobles, teniendo como aliado a Ryoga en su equipo, decidió elegir Sakuno como su pareja, porque confiaba en sus habilidades. Sumire actúo como árbitro y dirigió el partido. Luego se unieron Rinko y Sakura al juego, siendo apoyadas por Nanako a la distancia. Tras haber jugado gran parte de la mañana tenis, Rinko los dirigió a unas termas para que descansaran de su arduo trabajo. Entonces partieron la tarde del lunes, tras haber comido y descansado, contemplaron desde la ventana del vehículo como el viento impulsaba a los árboles de cerezo a despedirse de ellos, liberando gran parte de sus flores que flotaban en el aire.

Continuará...

Hola! ¿Cómo están? espero que les haya gustado la continuación. Lamento la eterna demora, pero había perdido la inspiración de un momento a otro, pero ahora ya ha regresado y planeo no tardarme tanto ahora con la continuación, aunque no prometo nada xD no puedo dar una fecha exacta, debido a que con mis estudios en la u, nunca se sabe nada xd Pero les avisaré por mi página de facebook Hinata Sakuno fanfiction

Cuídense! Saludos :D