Fic

Historias de Albert y Candy

Besarte el Alma

Por Mayra Exitosa

Historia inspirada en la imagen de Lulú Mtz

En el avión había una camilla especial para que pudiera descansar, el hombre que lo acomodaba le mencionaba cada paso al igual a ella que permanecía observando todo hasta que replicaba. - Esa almohadilla le hará sentir bien, pero no sirve para su recuperación, por le contrario lo entorpece, favor de quitarla señor. - Como usted ordene madame. - Me haré cargo de su rehabilitación no quiero que se haga nada que distorsione su columna. El la vio y le hizo un guiño, salió el hombre dejándola a su lado, mientras ella abrochaba los cinturones, el rubio la jaló para acercarla, - Todo lo que consideres hacer conmigo, estaré feliz de que me cuides como lo haces. Ella se ruborizo y eso le simpatizaba al magnate que ahora estaba recostado en una camilla plana donde ella permanecía cerca. Le agregó, - Debes sentarte, ponerte el cinturón ya prendieron los motores nos iremos por un tiempo, me da gusto tenerte conmigo. - Le prometo que lo ayudare a caminar de nuevo. - No lo dudo. Me has dado mucho más que eso, tu compañía me hace sentir tranquilo. - Me alegro mucho, usted me hace sentir segura. - ¿de verdad? - Si, en el auto me dijo algo que no había escuchado y no puedo olvidar. - Si te recuestas a mi lado podría cuidarte junto a mí. - El cinturón puede lastimarlo si me quedo ahora, pero confío en usted, en cuanto lleguemos me quedare a su lado. - Recuerda que eres mi esposa. - Si y su enfermera de rehabilitación ¿cierto? - Si. también, no quiero que nadie más este en nuestra habitación. - De acuerdo. Ella tomaba asiento y meditaba que no sabía que iba a requerirse casarse para la rehabilitación, pero le gustaba que él la viera como lo hacía, no le quitaba la vista y el jalón del avión se sintió de pronto, ella tomo su mano con ambas manos y la ajusto, el giro para verla y noto su miedo, nunca había volado, con su mano la subió hasta su boca y beso ambas manos haciendo que ella lo viera y agregaba, - No temas, estás conmigo mírame, cuidare de ti. Ella casi en shock asentía nerviosa.

Fueron horas largas en el avión, el hombre trajo una cobija y su silla la recostó de tal manera que quedo paralela a él, sin soltar su mano en ningún instante se había quedado dormida. - Por favor, la frazada térmica también para ella. - Si señor Andrew. -Esta muy fría, ponla a mi lado. - Como ordene señor. La rubia suspiro al sentir el tibio aliento y se acurrucó a su cuello en suspiros, él no podía moverse, pero su mano izquierda la ajustó para tibiar su cuerpo. Le susurraba al oído, - Estás agotada y eres tan pequeña.

El amanecer no se sentía, habían cargado turbosina y ahora ya habían pasado el cambio de horario, una limosina los esperaba, ella despertó alarmada viendo que no tenía puestos sus zapatos y la cubría una frazada tibia. - ¿el señor Andrew? - Lo lleve al sanitario, pero ya voy por él, vamos a bajar. - Gracias. Ella se fue hasta la entrada del jet y vio el sanitario de la entrada se lavó el rostro y se ajusto el cabello que ahora lucía con los rizos aplanados, haciendo que estos quedaran envueltos en su cabeza, le cambio la blusa con el maletín que traía y una falda colocando ahora zapatos más simples. Regresaba y él ya estaba esperándola, - Te has recogido el cabello. - Si, estaba muy despeinado. - Te ves muy bien, ven sube a mis piernas, bajaremos por una rampa, no quiero que te alejes. - Si. Gracias.

El jet los bajo para subir a la limusina de nuevo y él mientras eso hacía le pidió que no se alejara de su lado lo menos posible. Ella todo asentía, a lo que él sonreía por su manera tan gentil en todo cuanto le pedía. Para ella era un castillo de cuentos, para él su antigua casa, un hogar muy discreto al que no aceptaba visitas. Le hubiera gustado llevarla de viaje de bodas, más él estaba sin poder moverse en su totalidad, aunque le garantizaban que la espalda quedaría perfectamente tras su rehabilitación, no se había dado la noticia de que permanecía en silla de ruedas. Candy vio que trajeron su maleta y que estaba en la misma habitación que él, por lo que preguntaba - ¿Dónde pongo mi ropa? - por ahí esta el camino al guarda ropa, te harán una sección para tu vestuario. - Solo necesito un cajón, es mi maleta y no tengo más que esto. - No te preocupes, mandaré traer lo necesario. - ¿Dónde voy a dormir? - Conmigo. - ¡oh! Bien. En la silla de ruedas la siguió notando que no traía nada mas que tres mudas y dos pares de zapatillas, le causo gracia cuando sacó los botecitos del champo y accesorios, cuando giro a verlo ella sonrió y comentó - Me hago mi propio jabón para lavarme el cabello. - ¿con olor a lavanda y rosas? - Es relajante. - Si, dormiste conmigo en el vuelo. - ¿de verdad? El le guiñó un ojo y ella se ruborizo de nuevo.

Las rehabilitaciones estaban asistidas con dos hombres, ella preparaba calor y frio, sus toallas y sus masajes, las manos eran tan suaves y sus dedos delineaban parte de sus costillas y sus glúteos, sin temor lo hacía de una forma tan profesional que el estaba impactado por como siendo tan pequeña tenía esa fuerza y habilidad. Cuando terminó la comida estaba en una mesa esperándolos y ella revisaba todo para que estuviera tibio y no caliente o frio. - ¿listo? Luego de comer podrías descansar un rato. - Crees que camine pronto. - Si, todo esta en orden, la herida de bala completamente cerrada y no se verá la marca. - Si me lo dijo el cirujano. Ella acercó sus alimentos, él le pidió que comiera con él, a lo que insistía en dárselos cerca, así que pido que acercara todo para comerlos juntos, ella le cortaba su pescado y él compartía sus alimentos con ella, notándose una atmosfera romántica que ella no asimilaba por estar sirviendo, hasta que le pidió que chocaran sus copas y enlazó sus brazos. - Por una pronta recuperación junto a mi bella esposa. Ella soltó sus labios y sin decir nada choco la copa levemente para beberla así hasta el fondo, a lo que él la ajustó susurrándole, - Quiero tenerte en mi cama. - ¿tienes sueño? Solo espera un poco y te llevaré a descansar. El sonrió sin decir nada, ella acomodaba los platos para que estuvieran listos para llevárselos. -No creo que pueda dormir. - ¿requiere un sedante?

Continuará…


Gracias por sus amables comentarios y por solicitar que continúe esta historia, todavía seguiremos subiendo algunas más, pero también actualizare.

Gracias por el respeto a los escritos al no copiar ni adaptar parte o completa de mis historias

Respetando a sus creadores originales al no escribir con fines de lucro en esta historia

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa