Capítulo 14
Habían pasado alrededor de dos semanas desde que Sakura había comenzado a salir con Aoi, en un principio su relación había sido mantenida en secreto durante la primera semana, no obstante todo terminó cuando Rinko los sorprendió en el supermercado, Sakura intentó negarlo, pero su madre no podía creer en sus palabras tras haberlos visto de la mano con sus propios ojos. Por ello, tal como solía actuar Rinko en situaciones como aquellas decidió invitar a Aoi a comer. Nanjiro era el más sorprendido de todos, jamás había pensado en el día que su hija menor traería un novio a la casa, estaba igual de sorprendido que aquel día en que Ryoma había declarado estar enamorado de Sakuno en frente de todos.
Sakuno recordaba ese día, Nanako y Rinko preparaban todo en la cocina, mientras Sakura había recibido órdenes estrictas de ir a comprar algunos víveres, la castaña sabía que no era necesario eso, pero su padre se lo había pedido y no podía negarse, ni siquiera le permitía ser acompañada por su novio. Aoi se encontraba en la mesa, apenas había tocado su gaseosa, debido a qué se sentía tan intimidado por los hombres de la casa que no era capaz de hacerlo, Nanjiro estaba sentado justo al frente de él, analizándolo tras su diario, mientras que Ryoma se encontraba a su lado mirándolo con el ceño fruncido, el único que aparentaba ser amable era Ryoga, quien de vez en cuando hacía bromas sobre la situación en la que se encontraban.
—¿A qué te dedicas, Aoi? —Lo había interrogado Nanjiro por fin.
—Pues...tengo una banda de JRock y practico algunos deportes.
— ¿Juegas tenis? —Habló esta vez Ryoma.
—No...me dedico a otros deportes.
—¿Cómo cuales?
—Era bateador en beisbol.
—Sí eras bateador, eso quiere decir que eres capaz de manipular una raqueta ¿no? —Sonrió maliciosamente Nanjiro.
—No lo he intentado.
—¿Quieres intentarlo ahora? —Le preguntó el ambarino, cogiendo su raqueta.
—Yo...
—Ryoma-Kun ¿Puedes venir un momento? —Intervino Sakuno enfadada, le había prometido a Sakura que cuidaría a Aoi.
—Estoy ocupado.
—Necesito que vengas ahora. —Susurró Sakuno, tratando de controlar su enfado.
—Lo mejor es que vayas, chibisuke. Sakuno-Chan se ve molesta.
No fue necesario esperar una tercera llamada de su esposa, porque Sakuno ya se encontraba en la sala cruzada de brazos mirándolo impaciente. Suspiró, quería enfrentar a ese mocoso, aún no había aprobado ese compromiso.
Sakuno lo dirigió al jardín, cerrando la puerta tras de ella. "¿Qué sucede?" Le había preguntado impaciente, tenía asuntos de los que encargarse. Entonces sin preámbulos lo había regañado por sus actos, ignorando los argumentos racionales que creía tener como base en contra de sus acusaciones, le pidió que pensara en la felicidad de su hermana y se olvidara de todo lo demás, porque al fin del cabo ese chico que se encontraba a su lado en esos momentos y la amaba, más allá de los celos que tuviera de hermano mayor, debía aceptar lo que sentía y dejarla crecer. Ya no era una niña, no necesitaba ser mimada con helados y regalos, ahora estaba interesada en algo más, o más bien en una persona.
Luego de escuchar las palabras de su esposa, la aceptó y decidió no entrometerse más en sus asuntos, salvo que fuera necesario, porque de una cosa estaba seguro sí él lastimaba a su hermana no tendría piedad.
Así fue como aquella noche todos aceptaron a su novio dando como advertencia que sabían todo sobre él y le encontraría cómo fuera.
En la actualidad, Ryoga y Nanako se encontraban de viaje buscando una universidad adecuada para el chico de cabello negro, quién estaba interesado en estudiar cuanto antes, ya habían hecho algunas postulaciones, no obstante aún debían ir a reconocer la infraestructura, por lo que habían decidido darse un plazo de 3 semanas para decidirlo.
Para el aniversario de bodas de Rinko y Nanjiro, todos habían organizado para tener una sorpresa. Antes del viaje de los primos, se encargaron de organizar la fiesta lo que sería un gran evento como a la mujer de cabello castaño le gustaba. Nanako se las arregló para conseguir la canción de su boda además de hacerse cargo del menú, buscaría el lugar adecuado y cotizaría algunos precios, Sakura contaba con la decoración y Aoi por supuesto tocaría música en vivo. En cambio sakuno y ryoma serían cargo de lo más importante el regalo. Ryoma pensaba en algo relacionado con el tenis, mientras que sakuno tenía una idea distinta porque no se trataba de un cumpleaños ni otra cosa, era la celebración de aniversario de los tíos, por ello más allá del evento que realizarían , merecían compartir un regalo que disfrutarán ambos. Ante esto, propuso como idea regalarles pasajes para viajar en un crucero todo pagado y todos estuvieron de acuerdo era lo menos que podía recibir.
La fiesta se llevó a cabo en el corazón de Tokio, Rinko era la más emocionada y Nanjiro el más sorprendido por dicho evento. No sólo la música le recordaba a su época ,sino que también la decoración le traía recuerdos. Entonces al final de la noche, después de haber bebido, bailado y disfrutado, la familia Echizen se acercó a ellos para otorgarles su regalo. Rinko pegó un grito al cielo, preguntando cuanto había salido y si su esposo tenía alguna idea de eso. Pero su esposo mantenía la misma expresión que ella, examinando cuidadosamente los papeles que les entregaban. " no les daremos detalles del costo" había dicho Ryoga.
—Así es, no lo haremos. Por qué es un obsequio por parte nuestra. —Habló Sakura.
—Sólo queremos que lo disfruten. —Sonrió Nanako. —ya que hace tiempo no disfrutan un viaje juntos.
—Apoyo a los demás, ya que necesitan su tiempo su tiempo a solas. —Habló Ryoma. —No había pensado en eso antes hasta que sakuno lo propuso. Por ello es a ella a quién tienen que darle las gracias.
—¿De verdad? Sakuno—Sonrió Rinko entre lágrimas.
—Es verdad que yo propuse la idea, sin embargo todos preparamos esto pensando en ustedes, ya que sabemos lo mucho que se han esforzado por dar todo por nosotros incluyendo esta casa. Es por eso que merecen esto, disfrutar un tiempo a solas y desconectarse del mundo un momento.
—Estoy de acuerdo con Sakuno. —Sonrió Nanako— tío, tía deben descansar.
—Les agradezco por todo lo que han hecho tanto por este evento maravilloso que han preparado para nosotros y este gran obsequio. Habló Rinko expresando su emoción.
—Estoy de acuerdo con ella, gracias a todos por lo que hicieron hoy. Me han dejado sin palabras, chicos. -Sonrió Nanjiro.
—Sin embargo ¿estarán bien sin nosotros este tiempo? Digo sí nos vamos en pronto y
—No se preocupe por nosotros, tía. Estaremos bien, todos somos adultos.
—Tienes razón, Nanako. No deberíamos preocuparnos por ellos, mujer. No obstante tengo entendido que pronto se irán de viaje a conocer las universidades, por lo que sólo ustedes 3 se quedarían en casa. —Miró a su hija menor, su nuera y su hijo. —Confió que ustedes cuidarán muy bien la casa, aún así... tengo una advertencia muchacho. —Se dirigió a Aoi— Sólo podrás ver a Sakura fuera de la casa, no pienses que permitiré que te quedes este tiempo.
—¡Padre!—Se sonrojó Sakura
—Lo sé, señor. Quiero que sepa que respeto mucho a su hija y lo seguiré haciendo. Por lo que no estaba dentro de mis planes hacer tal cosa.
—Está bien, creeré en tus palabras.
—Cumpliré bien, señor.
—Nanjiro no seas tan duro. —Gruñó Rinko.
—No te preocupes, viejo. Yo haré que cumpla.
—¡Ryoma!—Sakuno le pegó un codazo.
—No nos saltaremos ninguna norma, padre. Pero no soporto que lo traten así, él no es una mala persona. Aoi-Kun ha venido hoy para ayudarnos, no deberían ser tan injustos con él. —Gruñó Sakura, dirigiendo una mirada con odio a su hermano y su padre.
—Sakura, no te preocupes por eso. Estoy bien. —Aoi le tomó la mano
—No te molestes con ellos, sólo lo hacen porque te quieren y se preocupan por ti.
—Pero Aoi-Kun...
—Aoi tiene razón, hija. —Habló Nanjiro serenamente. —Lo hacemos porque te amamos y quizás porque olvidamos que ya no eres una niña. Pero eso no nos da derecho a tratarlo así. Te debo una disculpa, muchacho.
—Yo también me disculpo. —Suspiró Ryoma, viendo como Sakuno se enfadaba por sus actos. —Se nos pasó la mano y Sakura está en todo su derecho de enojarse.
—No se disculpen, entiendo porque lo hacen. —Sonrió Aoi. —Si estuviera en la misma situación haría lo mismo. Pero les prometo que no lastimaré a Sakura, ni seré irrespetuoso con ella, porque es también los más importante para mi y al igual que ustedes, quiero que sea feliz.
Aun quedaba un mes para el viaje de Rinko y Nanjiro, por ello la mujer de cabello castaño trataba de consentirlos lo más que podía, incluso le daba nuevas recetas de Sakuno sobre los desayunos y comidas que debía preparar para su hija, en ausencia de Nanako, quien ya estaba investigando y postulando a Universidades locales, pero requerían aún más información de otras que se adaptaran a los gustos de su primo, por eso había decidido orientarlo.
Mientras tanto, Ryoma y Sakuno asistían a clases como siempre, ambos tenían un buen rendimiento y no requerían de ayuda adicional para ello. El ambarino comenzaba a entender cada vez más sobre enfermedades, cómo se producían y qué efectos tenía, de algún modo ya estaba dudando sobre qué tipo de médico se podría convertir, si sería uno dedicado a todas las áreas, sólo enfocado en adultos y mayor, en niños o en general. Al igual como deseaba especializarse en otro grado más, lo que quizás sonaba algo apresurado para otros, pero Sakuno confiaba tanto en sus conocimientos que estaba segura que podría especializarse en lo que deseara. De ese modo, tendría más acceso a las enfermedades en general y podría ayudar también en un área específica, como era el caso de los kinesiólogos, que sería lo que más estaría vinculado al tenis y sus aficiones en general.
Su esposa también tenía sueños y aspiraciones, aún si tendría título de psiquiatra y especialización en Psicología, quería dedicarse principalmente al área de niños, parecían tener una mente fascinante, pero muchos lo ignoraban. O más bien, la misma mente era increíble, podía verlo reflejado en las patologías que le enseñaban y el origen de la Psiquiatría en sí.
Un día, se encontraba en clases tomando apuntes, cuando inesperadamente el director de su carrera apareció frente a ellos, pensaba levantarse como solía hacerlo en el colegio, pero Miyuki la detuvo de un tirón en su ropa, ya que la universidad era muy distinta en cuanto a modales estudiantiles, por lo que sólo aguardaron en silencio en sus pupitres. Lo observó y se percató como le susurraba en el oído a la maestra sobre un anuncio que debía dar, no estaba lo suficientemente lejos para no escucharlo. Se ubicó en el centro del salón y los saludó formalmente, se aclaró la garganta y finalmente lo anunció. Todos asistirían a una especie de campamento de verano (al menos eso había oído Sakuno al principio, pero después sus amigas le aclararon que eran cabañas equipadas), donde se reunirían todos los estudiantes del área de la salud, incluyendo medicina. No obstante, antes que las chicas de atrás comenzaran a emocionarse de poder estar cerca de los guapos estudiantes de medicina, el director les informó que no estarían completamente juntos. Porque si bien, asistirán al mismo recinto, todo lo relacionado con la medicina sería apartado por una cerca, ya que habrán pacientes de verdad en ambas áreas y por mayor seguridad, debían permanecer apartados. Salvo, por supuesto a la hora de comer, donde podrán compartir con sus otros compañeros. El paseo emocionó a muchas, incluso a la misma Sakuno al saber que podría compartir sus descubrimientos con él durante el almuerzo, no obstante extrañaría dormir a su lado, aunque se tratara de tan sólo un par de días, cinco para ser precisos, ya que volverían un fin de semana.
Todavía quedaban algunos días para el viaje de Rinko y Nanjiro, por ello la mujer de cabello castaño trataba de consentirlos lo más que podía, incluso le daba nuevas recetas de Sakuno sobre los desayunos y comidas que debía preparar para su hija, en ausencia de Nanako, quien ya estaba investigando y postulando a Universidades locales, pero requerían aún más información de otras que se adaptaran a los gustos de su primo, por eso había decidido orientarlo.
Mientras tanto, Ryoma y Sakuno asistían a clases como siempre, ambos tenían un buen rendimiento y no requerían de ayuda adicional para ello. El ambarino comenzaba a entender cada vez más sobre enfermedades, cómo se producían y qué efectos tenía, de algún modo ya estaba dudando sobre qué tipo de médico se podría convertir, si sería uno dedicado a todas las áreas, sólo enfocado en adultos y mayor, en niños o en general. Al igual como deseaba especializarse en otro grado más, lo que quizás sonaba algo apresurado para otros, pero Sakuno confiaba tanto en sus conocimientos que estaba segura que podría especializarse en lo que deseara. De ese modo, tendría más acceso a las enfermedades en general y podría ayudar también en un área específica, como era el caso de los kinesiólogos, que sería lo que más estaría vinculado al tenis y sus aficiones en general.
Su esposa también tenía sueños y aspiraciones, aún si tendría título de psiquiatra y especialización en Psicología, quería dedicarse principalmente al área de niños, parecían tener una mente fascinante, pero muchos lo ignoraban. O más bien, la misma mente era increíble, podía verlo reflejado en las patologías que le enseñaban y el origen de la Psiquiatría en sí.
Un día, se encontraba en clases tomando apuntes, cuando inesperadamente el director de su carrera apareció frente a ellos, pensaba levantarse como solía hacerlo en el colegio, pero Miyuki la detuvo de un tirón en su ropa, ya que la universidad era muy distinta en cuanto a modales estudiantiles, por lo que sólo aguardaron en silencio en sus pupitres. Lo observó y se percató como le susurraba en el oído a la maestra sobre un anuncio que debía dar, no estaba lo suficientemente lejos para no escucharlo. Se ubicó en el centro del salón y los saludó formalmente, se aclaró la garganta y finalmente lo anunció. Todos asistirían a una especie de campamento de verano (al menos eso había oído Sakuno al principio, pero después sus amigas le aclararon que eran cabañas equipadas), donde se reunirían todos los estudiantes del área de la salud, incluyendo medicina.
No obstante, antes que las chicas de atrás comenzaron a emocionarse de poder estar cerca de los guapos estudiantes de medicina, el director les informó que no estarían completamente juntos. Porque si bien, asistirán al mismo recinto, todo lo relacionado con la medicina sería apartado por una cerca, ya que habrán pacientes de verdad en ambas áreas y por mayor seguridad, debían permanecer apartados. Salvo, por supuesto a la hora de comer, donde podrán compartir con sus otros compañeros. El paseo emocionó a muchas, incluso a la misma Sakuno al saber que podría compartir sus descubrimientos con él durante el almuerzo, no obstante extrañaría dormir a su lado, aunque se tratara de tan sólo un par de días, cinco para ser precisos, ya que volverían un fin de semana. Pero aún tenían que prepararse para ello, por lo que les habían dado como tarea leerse un manual de psicopatología, para que estuvieran informados sobre los pacientes con los que tratarían.
Se encontraban en la sala de estar, Ryoma veía algunas cosas en su computador, mientras Sakuno hablaba con sus amigas por medio de su celular en un grupo que tenían. Se escuchaban igual de emocionadas que ella por lo del viaje, estaba tan ansiosa que su sonrisa estaba plasmada en su rostro. Ryoma en cambio, aunque estaba informado de todo, lucía tranquilo y inexpresivo como siempre solía ser. Una vez que acabó de hablar con sus amigas, se dirigió a él y bebió un poco de café.
—¿No estás ansioso por el viaje?
-—No, ya estaba enterado de esto a principio de año. Es interesante, pero...
— Lo único malo es que...estaremos separados por una cerca. —Susurró, leyendo el folleto.
— Tienes razón, pero de igual manera podremos vernos durante el almuerzo. — Rodeó sus hombros. — Será sólo por unos días.
—Lo sé, pero no será lo mismo.
—Aún así, podemos pensar en otro modo de vernos.
— ¿Cómo cuál?
— Ya veremos cuando llegue el momento.
—Sí, tienes razón. Lo bueno es que coincide precisamente con la fecha en que Ryoga y Nanako estarán de regreso, así podrán hacerse cargo de Sakura-Chan. Aunque Sakura ya es una adulta.
— Todavía no lo es, pero es bueno ellos regresen en esa fecha, porque estaremos fueras algunos días.
— Por cierto, Ryoma— Sonrió, cogiendo un libro que tenía en sus piernas. —¿A ti también te pidieron que leyeras un libro para estar preparado para el viaje? tengo que leer este de psicopatología, nos dieron 3 semanas para hacerlo, siento que es demasiado.
—Coincido contigo, pero sí es necesario, deberías hacerlo.
—Sí, lo haré. Pretendo comenzar precisamente esta noche.
—Sobre mi manual, tengo uno que nos recomendaron que utilizaremos para el viaje, pero no es necesario de leer, no lo dieron como obligatorio. —Suspiró—Sin embargo, coincidentemente es el mismo libro que me regalaste una vez. Así que ya lo he terminado.
—¿Eh? Te refieres a esa navidad en que...
—Sí, la que te hice llorar.
—Ah, si lo recuerdo. Antes decías que no tenías buena memoria para gestos tan insignificantes como esos, me extraña que lo recuerdes. —Se burló.
— No deberías creer en todo lo que te digo, más en ese tiempo. Además ¿Cómo podría olvidar el día que Sakura me gritó como nunca? En ese momento comprendí muchas cosas, supongo que debo agradecerle por haberlo hecho.
— ¿Descubriste que nos estábamos haciendo más cercanas?
— No sólo eso, también que no valoraba bien a las personas, como mi familia y la gente que tenía alrededor. Pero me dejé llevar por los...
— ¿Los impulsos?
—Sí, pero también debo admitir que por los celos. No toleraba verte salir con Taichi por un lado y por el otro, encontrarme que me tenías un regalo.
— Ya lo recuerdo. Creíste que yo era una de esas chicas...
—No lo creí, sólo lo dije por enfado. Jamás creería eso, pero tampoco imaginé que tus encuentros con él se debían a mi. Como que de algún modo, yo mismo conseguí que ustedes se hicieran más cercanos.
— Pues...
—No lo niegues, lo sé. No obstante, no volveré a permitir que ocurra.
—Ryoma...— Susurró, aún tenía resentimientos por Dan, se notaba, pero ahora todo era distinto ella estaba con él.
—Volviendo al tema original, ese libro me sirvió bastante para darme cuenta de mis verdaderos sueños y mi camino hacia la medicina. Además ahora fue de gran ayuda para la Universidad.
— Me alegro que te haya sido de tanta utilidad. — Sonrió.
—Cuando termines de leer el instructivo, puedo dejar que lo veas, como te había prometido.
—Oh es verdad, gracias. Creo que esta semana daré lo mejor de mi para terminar el de psicopatología y estar preparada para ver pacientes.
—De seguro lo estarás, pero debes tener cuidado ¿Tienes idea de que tipo de pacientes son o no?
— Pues...eso creo.
— Algunos están en estado crítico, por lo mismo debes tener cuidado si intentan atacarte o creen que eres parte de sus alucinaciones.
—Ah sí me han hablado de eso, tendré cuidado.
—Hablo en serio, ten cuidado.
—Confía en mí, nada me pasará. — Sonrió.
—Siempre dices lo mismo. —Bufó.
—Tú también debes cuidarte, no de los pacientes, sino también de todo lo que te vas a enfrentar. Sí quieres podemos hablar cada tarde sobre eso.
—Está bien, así podremos contrastar los dos mundos, me refiero al de la medicina y la psiquiatría, por supuesto.
— Sí, sería divertido.
Sakuno llevaba alrededor de dos semanas estudiando el libro, a pesar de tener el tamaño de una enciclopedia, estaba tan interesante que era incapaz de dejarlo, incluso tomaba notas sobre algunas patologías que le llamaban la atención para verlas durante las clases y analizarlas con sus profesores, ya que todos tenían que estar leyendo en paralelo. No obstante, era tanta su afición por querer avanzar que solía sobre exigirse más de lo común, incluso el mismo Ryoma iba a dormir antes que ella, porque se quedaba analizando cada palabra en la sala de estar. Rinko que aún no se marchaba, se preocupaba de llevarle dulces como en los viejos tiempos, para animarla a que siguiera, recordando siempre por supuesto que debía descansar.
Miyuki y Nanase solían recibir todas las mañana sorprendidas, aunque en el fondo sonreía, su rostro ya tenía rastros de ojeras, parecía haberse tomado muy en serio el cometido que le habían ordenado. De vez en cuando se reunían a cuestionarlo en la biblioteca, otras veces realizaban resúmenes.
Sin embargo, un día Sakuno tuvo que acostumbrarse a la idea de ir sola a la biblioteca, porque sus amigas estaban ocupadas. Por ello, se levantó temprano un día que tenía libre y caminó rumbo a la biblioteca, sin antes avisar a Rinko que llegaría tarde. Miró el libro que llevaba entre sus brazos y sonrió orgullosa de su trabajo, habían avanzado bastante en pocos días, considerando que aún quedaban algunas semanas para que se fueran de viaje, así que estaría más que preparada para ello. Aquel día había amanecido nublado, pero eso no evitaría que fuera a la Universidad a hacerse cargo de sus deberes. Cruzó el umbral de la entrada a paso lento, Ryoma había salido más temprano que ella, debido a que debía reunirse con su grupo de estudio, por lo que no era de esperarse que no recibiría su compañía esa mañana.
Prácticamente inauguró la biblioteca, lo que le sorprendió, porque solía entrar en ella rodeada de estudiantes y ahora sólo podía divisar a la encargada ordenando algunos estantes. La saludó con un leve gesto y se ubicó en su asiento junto a la ventana, aprecio el hermoso paisaje que se veía por el vidrio, pensando que jamás había soñado que estaría en nada menos que la Universidad más reconocida de Tokio, qué más que eso era también la más destacada a lo largo del mundo. Suspiró, era un gran día para estudiar, no le importaba el clima, tenía que esforzarse al máximo para cumplir con su meta.
Y así fue como se dedicó todo el día a esa misión, se dio algunas horas para ir al comedor más cercano a descansar y aprovechar de ingerir alimentos, para luego retornar a la biblioteca y seguir con lo suyo.
***
Había sido un día agotador para Ryoma, pero finalmente se había librado de todas sus ocupaciones, ahora sólo quería llegar a casa a descansar y quizás jugar tenis. Las nubes comienzan a tornarse oscuras a momentos, el viento es tan frío que consigue mecer las hojas de los árboles, alborotando su cabello negro. Sin duda se avecinaba una tormenta, pero aún así tenían deseos de jugar, solía jugar con Momo y los ex titulares de Seigaku bajo la lluvia, tanto en partidos amistosos como por duros entrenamientos de Inui.
No quería admitirlo, pero extrañaba jugar contra ellos. Un leve cosquilleo en su nariz lo obligó a estornudar, recordándole que el día anterior se había desvelado haciendo un trabajo. Quizás sólo debía descansar, aunque no solía resfriarse a menudo, curiosamente cuando se desvelaba el resfriado se apoderaba de su cuerpo como aprovechándose de su debilidad ante noches como esas. Recordaba perfectamente aquella noche en que el resfriado lo había atacado, teniendo a Sakuno como testigo. Suspiró, no quería volver a sentir esos horribles síntomas, pero comenzaba a sentirse débil, lo asociaba a la noche anterior y pedía con todas sus fuerzas que fuese eso.
El sonido de su celular lo hizo reaccionar, se trataba de su madre "Ya voy en camino" Declaró antes de escucharla, pero entonces sus palabras lo obligaron a cambiar de ruta, Sakuno aún no regresaba a casa y eran ya cerca de las 19 hrs, la Universidad cerraba a las 20 hrs ese día, de seguro seguía estudiando en la biblioteca, eso esperaba tras oír que no estaba con sus amigas y no contestaba su teléfono.
***
Despertó de golpe por el sonido de un trueno que la dejó desconcertada por haberse dormido en el escritorio de la biblioteca. El reloj indicaba que pronto cerrarían la biblioteca, y lo peor es que no había avanzado tanto como había acordado.
Se levantó bostezando, debía irse cuanto antes, considerando que no había ido preparada para la lluvia y no tenía nada con que protegerse de la tormenta que envolvía el cielo en esos instantes. Guardó sus cosas en su bolso y salió del pasillo a zancadas, pensando en qué debía hacer para no pescar un resfriado ¿Y si esperaba hasta que la tormenta cesara? Quizás se haría tarde y no dejaría de llover, además pronto cerrarían la Universidad por ser viernes. Suspiró, no tenía otra alternativa más que arriesgarse a salir al exterior, antes que se hiciera más tarde y no fuese capaz de salir del recinto.
Sintió unos pasos aproximarse en el pasillo, imaginaba que pertenecían a algún guardia que estaba de turno que venía a verificar que no quedara nadie en el edificio antes de cerrarlo.
No obstante, dicha persona no le dio tiempo siquiera para inventar una buena excusa, porque al doblar por el pasillo chocó con él. "Imagine que te encontrabas aquí" Le Susurró el sujeto, haciendo su corazón latir, encontrándose con la mirada de su esposo, quien tenía el cabello algo húmedo producto de la lluvia.
—Ryoma...pensé que se trataba de un guardia o algo así que venía a sacarme.
—No lo soy, pero tengo el mismo propósito, he venido a buscarte.
—Gracias, no sabía como salir. —Sonrió— ¿Haz traído paraguas?
—No, iba camino a casa cuando mi madre me llamó. Sin embargo, puedes protegerte con mi chaqueta.
—¿Eh? ¿Y qué hay de ti?
—No te preocupes por mi. —Envolvió sus hombros con su chaqueta y extrajo su gorra de su bolso para ponérsela. —Con esto bastará.
—Pero ¿No tienes frío?
—Traje mi chaqueta del club, por si iba a jugar tenis, así que puedo cubrirme con esa. —Susurró, tomando su mano. —Es hora de irnos, creo que ya has estudiado suficiente ¿No?
—No del todo, me faltaron algunas cosas.
—Ah ya veo. Mientras más pronto salgamos, más tiempo tendrás para seguir leyendo.
—Tienes razón, vamos.
Sintió el aroma delicioso del perfume de Ryoma impregnándose en su piel, su chaqueta la envolvía cálidamente, pero era tan grande que inevitablemente una de sus manos estaba cubierta por una manga, mientras la otra se aferraba a su mano. La gorra la protegía de la lluvia, lo suficiente para que su cabello no se empapara por completo.
Pero eso no era lo que le preocupaba, sino más bien el hecho de que él no se protegiera demasiado, aunque no solía resfriarse demasiado, como mencionaba su madre, la noche anterior se había desvelado de tal manera que temía que ocurriera lo mismo de la otra vez. Ya había pasado un año desde eso, pero sentía
Cuando llegaron a casa, Rinko los recibió con ropa seca para que se cambiaran, temiendo que ambos se enfermaran y les dio un poco de té.
A la mañana siguiente, Rinko y Nanjiro se preparaban para marcharse, la mujer de cabello castaño no se cansaba de decirles que se cuidaran bien, que no olvidaran tener cuidado con el gas, entre otras cosas que Sakura creía que era sólo sentido común. Pero su nuera entendía que se preocupaba tanto por ellos que a veces olvidaba que eran adultos. Ryoma no decía nada, conocía a su madre y estaba acostumbrado a su constante preocupación por ellos al igual que Nanjiro. Una vez que empacaron todas sus cosas en el taxi, Rinko los abrazo a todos y les agradeció por el gran obsequio que les habían dado, Nanako y Ryoga ya se encontraban de viaje, por lo que no había podido despedirse como correspondía.
—¿Están todos bien si me voy? ¿No hay nadie enfermo o algo?
—Estamos todos bien ¿Verdad, Sakuno?—Anunció Ryoma, viendo como ella dudaba.
—Sí, es verdad. —Fingió una sonrisa.
—Es hora de irnos, Rinko. —Suspiró Nanjiro. —Estaran bien.
—Lo sé, creo que he exagerado un poco. —Rió. —A veces olvido que son todos mayores, bueno ahora si debemos irnos.
Los tres se despidieron de la pareja en el jardín, mientras veían como el taxi se perdía en la calle. "Yo también me voy, me quedaré en casa de la Familia Toyo hoy" Sonrió la castaña de ojos ámbar, despidiéndose a lo lejos. "dale mis saludos a Yuzuki-Chan de mi parte" Le gritó Sakuno.
—Vamos adentro.
—Espera ¿Porqué no le dijiste la verdad?
—No quería arruinar su viaje, además no es para tanto. —Estornudó.
—¡Estás ardiendo en fiebre!—Exclamó la castaña tocando su frente, obligándolo a entrar. — Ve a la cama, ahora.
—No exageres, es un simple resfriado. —Susurró, era igual a su madre. —Ya se pasará.
—Lo sé, pero puede empeorar si no tomamos las precauciones necesarias. Ve a dormir, te prepararé algo.
—¿Vas a ser mi enfermera el día de hoy? —Se burló, acorralándola en la puerta.
—P-Por supuesto, tengo que hacerlo. Es mi deber como esposa.
—No te preocupes por ello, es la primera vez que estamos solos en mucho tiempo. —Sonrió, abrazándola con fuerza. —Podemos hacer otras cosas.
—¿Cómo cuales? Tiene que bajar tu fiebre primero. —Refutó, viendo como su rostro estaba rojo.
—Sí eres mi esposa, deberías saber de qué hablo ¿No?—Susurró, dejando caer su cabeza en su hombro.
—Ryoma, estas sudando. Ven, debes ir a acostarte. —Respondió sonrojada, sintiendo su corazón saltar, parecía que el resfriado no lo dejaba controlar sus impulsos.
—Lo haré, si vienés conmigo. —Declaró, mirándola fijamente.
—¿Eh? No puedo, debo preparar la comida. Además necesito buscar la medicina para
—Tú eres mi única medicina, Sakuno.-Susurró, tomando su rostro.
—Ryoma-Kun...estás actuando extraño. —Se ruborizó. —Lo mejor será que te vayas a dormir. Yo iré enseguida.
—Está bien. —Musitó, sintiéndose débil, debía admitir que tenía que acostarse o se desmayaría. Conocía a la perfección esos síntomas. —Pero con una condición.
—¿Cuál?
—Cuando termines, no volverás a bajar.
—¿Eh? Pero debo fregar los platos y leer.
—Olvidate de los platos. Y sobre leer puedes hacerlo arriba. En caso contrario de que no quieras, me quedaré aquí.
—L-Lo haré. —Sus mejillas estaban ardiendo ¿Qué tipo de cosas quería hacer? Además ¿Desde cuando admitía que la necesitaba? Su voz juguetona sonó en sus oídos al momento que repasaba la misma escena otra vez y su corazón saltó aún más. No sabía que era peor, Ryoma ebrio o Ryoma resfriado. Fuese lo que fuese, tenía que cuidarlo.
Continuará...
