Heroes

01 de Diciembre de 2030

— ¿Crees que funciona?—Preguntó un muy alterado y ansioso pelirrojo.

— Si George, después de todo fue el plan de tía Mione.

— Bien, escuchen—Hablo un azabache levantando las manos para llamar la atención de todos—Como podrá ver no estamos solos familia, aunque confió en las chicas y el problemático esta sin magia—Varios rieron y el nombrado sólo bufo—Tenemos que tener cuidado , viajaremos a un tiempo donde algunos de nuestros padres ni siquiera se toleran, donde los secretos son demasiados, una guerra está a punto de explotar y mucha gente..—Hizo una pausa con una mueca de asco—indeseable esta con vida.

— Recuerden lo que repasamos, que puede y no puede decir cada uno, recuerden que queremos mantener los cambios del mundo mágico pero evitar, de ser posible, la tercera guerra mágica y las muertes necesarias de la segunda, pero está sí debe ocurrir ¿Entendido ?— Tras la pregunta de la peliblanca, muchos asintieron pero la pequeña mano, de una rubia, se alzó.

— Pan de diez centavos

— ¿Qué pasará si no entienden? ¿Cómo controlaran por ejemplo que algunos, después de saber los secretos de sus parejas, quieran estar juntos? Eso podría causar que algunos ni siquiera nazcan.

— No te preocupes, para eso y en caso de que alguien quiera hacerse el gracioso—Miró a cierto pelirrojo—Tenemos un plan de contingencia que sólo nosotros cuatro sabemos y contaremos con ayuda de nuestra madre y abuelos.—La pequeña asintió—Bien tómense las manos, esto será como usar un traslador, traten de no vomitar el almuerzo sobre el otro ¿Si?—Todos rieron y se tomaron de las manos en pequeños grupos donde a su vez, uno de ellos, tomaron la mano de una de las cuatro personas que tienen la cadena del giratiempo alrededor de su cuello. — ¿Listos?

Asintieron y el joven rubio dio las diez vueltas necesarias. El giratiempo comenzó a girar rápidamente y una luz blanca, cegadora, rodeó a todos dejando un círculo de césped quemado, donde anteriormente estaba la tercera generación.

5 de febrero de 1997

Una gran luz blanca brilló desde los límites del bosque prohibido, tras la cabaña de Hagrid. Una vez que desapareció dejo ver a un grupo de chicos que estaban en el suelo, uno encima del otro.

— ¡Ya Nott quítate!

— ¡Pero si tu hermano es el que no se quita Longbottom!

— ¿Qué has dicho de mi maldito clon?

— ¡Ya basta!—Soltó un ojiazul con frustración mientras sacudía su impecable traje negro—Y pensar que ustedes quieren participar en las decisiones del mundo mágico, agradezco a mis tíos que no sea así.

— Funcionó—Mencionó con añoranza el mayor del grupo, mientras su cabello se tornaba rosa—¡Vamos!

— ¡Espera Teddy!—El nombrado se detuvo y volteó a ver quién lo llamaba—No pueden vernos hasta que no sea la presentación—De un movimiento de varita todos estaban cubiertos con capas negras con capucha—Ahora inclusive si nos miran de frente, los de esta generación no verán más que un vacío... Vamos

Tras un asentimiento a su líder, todos comenzaron a avanzar siguiendo a los cuatro hermanos, detrás de ellos, sus parejas protegiendo sus espaldas, como si de sus escoltas se trataran.

Una vez en el castillo, a pesar de las miradas curiosas, la seguridad que trasmitían sus líderes, al igual el aura mágica que despedían, no permitió que ninguno se atreviera a cuestionar sus razones para estar allí.

— Caramelos de limón.

Pronunció el cabecilla con firmeza, su madre le había dicho la contraseña de ese año.

La gárgola comenzó a moverse dejando libre paso a la escalera caracol, por la que todos avanzaron sin romper la formación establecida, donde entre las parejas de los cuatro hermanos y el resto de su familia se encontraban los cuatro invitados, no del todo deseados.

— Adelante.

Se escuchó la suave voz del anciano director tras la puerta, luego de que llamaran. El rubio miro a sus hermanos, quienes asintieron y abrió la puerta para adelantarse, mientras ellos informaban a los demás que hacer.

— Buenas tardes director—Dijo el chico dejando caer su capucha a medida que avanzaba, al mismo tiempo que los demás entraban en la sala y se colocaban al fondo de la oficina—Por su rostro puedo ver que está sorprendido, pero aún no sé de qué exactamente. —El director se incorporó y sonrió amablemente.

— Digamos que los esperaba, pero hace un año—Eso preocupo a varios, haciendo que se miraran entre sí y que una rubia avanzará para estar al lado de su hermano.

— ¿En qué año estamos director?

— 1997—Eso hizo que el chico que se había presentado alzará una ceja, desconcertando aún más al director

— Siento decirle esto director, pero estamos en el año correcto

Fue en ese momento que Dumbledore reparó, al detalle, en el chico, que a pesar de tener el cabello rubio y los ojos de su padre, era el calco de su madre, al igual que la chica que estaba a su lado. Fue en ese momento que otro joven se adelantó, dejando caer su capucha, permitiendo ver al anciano, un chico esbelto, de ojos azules y cabello azabache bastante revoltoso, pero con la piel pálida igual que sus hermanos, seguida por una castaña con hermosos rizos, que caían en cascada, también con ojos grises, pero a diferencia de los otros dos, los de ella se parecían al cielo cuando se estaba preparando para una tormenta eléctrica, de aquellas que dejan destrucción a su paso, pero con un brillo único, que era brindado por leves toques azules, la combinación perfecta del color de ojos de los otros tres. Pero eso no fue lo que llamó la atención del mago, sino las coronas de oro y piedras incrustadas que descansaban con delicadeza sobre sus cabezas.

— No están aquí por accidente—Más que una pregunta fue una afirmación

—Supongo que usted tuvo la idea de traer a la tercera generación ¿No?—Dumbledore recompuso su rostro y volvió a mirar al joven rubio con una sonrisa.

— Claramente, esperaba dar esperanza a mis estudiantes, intente convocarlos mediante el giratiempo de una de las personas que considere que sobreviviría a la guerra, pero no resultó, supuse que lo había perdido o no había sobrevivido—Eso hizo que el rubio soltará una risa queda. — ¿Acaso dije algo gracioso joven?

— Bueno, mi madre— Dijo haciendo énfasis en su parentesco— modificó el giratiempo— lentamente saco el objeto de entre su túnica—Supongo que fue lo suficientemente inteligente de tomar medidas, como para que usted no pudiera alterarlo o manipularlo, aunque no estoy seguro si es el mismo que usted le dio.—Pensativo, miró la pieza por unos instantes— Admito que siempre he admirado a mi madre pero esta vez sí que me ha dejado con la boca abierta. —Eso trajo a sus hermanos a la realidad nuevamente, mientras todos se limitaban asentir, aún algo en shock por la revelación.

— Así que la Señorita Granger..—Comenzó a decir pero fue interrumpido

— Malfoy, ahora es Lady Malfoy—Eso dibujó una sonrisa en el director

— Así que si hay esperanza a pesar de todo.

— Si la hay director, pero créame que hay muchas cosas que usted cree saber cómo pasaran o cree tener una idea al menos, pero no es así—iba a ser interrumpido, por lo que levanto una mano, mientras la otra iba hacia su espalda— Créame las cosas no son como aparentan...Sino observe—Señalo a los demás— ¿No cree que somos pocos para ser la tercera generación completa?—El anciano mago paso su mirada por los demás encapuchados— ¿O el hecho, tal vez, de que somos demasiado mayores en comparación a los chicos que usted buscaba contactar?—En ese momento tanto un pelirrojo como un matamorfomago dejaron caer las capuchas.

— ¿De qué año vienen?— Tanto la duda, como la cautela se hicieron notar en las palabras del viejo director, lo que hizo sonreír a los cuatro hermanos.

— 2030, cuatro años después de que haya finalizado la tercera guerra mágica—El hombre mayor se dejó caer en su asiento tras el escritorio con los ojos bien abiertos, intercalando su mirada entre los portadores de las coronas—Como dije, nada es lo que usted piensa pero.. No somos sus enemigos, después de todo estamos aquí con el mismo objetivo que usted tenia al intentar llamarnos el año pasado, dejar esperanza y evitar algunas muertes—El director lo observo por sobre sus lentes medialuna con incredulidad, pero esta vez la joven peliblanca habló.

— Aunque no lo crea profesor, la tercera guerra fue necesaria; por fin estamos en paz, hay equidad e igualdad—Una risa sarcástica resonó en el despacho, aunque eso hizo que el director mirará hacía un encapuchado, del cual no podía ver el rostro, perdiéndose así, por unos momentos, una mirada fría de un par de ojos azules que hizo estremecer y callar al joven—Como decía fue necesaria, pero también pudo ser evitada, no podemos decir lo mismo de la guerra que ahora se avecina, sólo esperamos poder salvar a ciertas personas y guiarlas de forma que no se cometan los mismos errores para así evitar otra guerra

— Supongo tienen condiciones que yo no contemple cuando los llame

— Y supone bien—Esta vez fue el azabache quien hablo—Necesitamos que llame a estas personas—Le mencionó, al mismo tiempo que levitaba un pergamino hacía el escritorio, sin varita y con un hechizo no verbal, que llamo la atención del anciano—Una vez ellos estén dentro, reguardaremos el castillo con nuestros propios hechizos, al igual que se colocará un hechizo de olvido en los límites hasta que nos vayamos—"Piensan controlar que recordaran" pensó el director—Exactamente, una vez que hayamos terminado de presentarnos estableceremos que recordara cada uno de acuerdo a como tomaron la verdad, no queremos... Eventos desafortunados—Dijo con una sonrisa de superioridad frente a la expresión del mago ya que no había percibido el uso de legeremancia en él.

—Como le dijo mi hermano director, no todo es como usted cree—Mencionó la castaña con una sonrisa de lado en el rostro, haciendo que sus hermanos la miraran y alzaran una ceja frente a su apariencia— pero continuando puede, como no, que durante las presentaciones se quiten varitas, tanto a algunos alumnos, como profesores—Dumbledore iba a protestar pero no se lo permitió—Créame es más por su bien que por el nuestro, en nuestro tiempo manejamos un tipo de magia que aquí pocos conocen, así como también no existe hechizos prohibidos o imperdonables, solo hechizos y estoy muy segura que, sin nosotros atacar, solo usando hechizos defensa, podríamos causar gran daño a nuestros padres y sus amigos sin intención realmente.

Eso basto para que el gran mago Albus Dumbledore quien se aseguraba, desde siempre, de tener el control absoluto de lo que sucedía en su castillo y, aunque no lo confirmara en voz alta, del mundo mágico, palideció.

¿En que se había equivocado? Acaso ¿La persona que estaba filtrando información causaría tal desastre que llevaría a todo el mundo mágico a la ruina? Aunque los chicos decían y por lo que veía, la prosperidad junto a la paz habían llegado al mundo mágico, pero habían necesitado una tercera guerra mágica ¿Valió verdaderamente la pena todo el esfuerzo?

Salió de sus pensamientos mientras barría con la mirada a los recién llegados. Los que aún llevaban capucha, él no conseguía verles el rostro, era la primera vez que el no conseguía ver tras un hechizo desilusionador, aunque no era lo primero que había notado, ya que intentó usar legeremancia y sólo con tres de ellos lo había conseguido sin que lo notaran, aunque hubo una cuarta, que había podido ingresar, fue rápidamente sacado. Por otro lado el joven que tenía en frente, pudo usarla con él sin esfuerzo y de una forma que ni siquiera sintió la invasión.

Tomó una respiración profunda, para luego tomar su varita, quemando el pergamino de los nombres con un fuego azul y asintiendo hacia sus visitantes.

— Está bien, aunque deben saber—una ceja alzada por parte de los hermanos Malfoy Granger lo hizo callar—Claro, lo tienen todo controlado—Asintieron— Pronto será la cena vayan a la sala de menesteres, cuando lleguen los visitantes les enviaré un patronus—El director indico la puerta, por donde, tras un asentimiento del rubio mayor, todos salieron—Señor Malfoy—El nombrado se detuvo en la puerta y miró por sobre su hombro—Espero que sepa lo que está haciendo, porque la culpa es una enemiga poderosa, sé que sabe que estoy muriendo creo es uno, tal vez de varios motivos, por los cuales eligieron esta fecha para su llegada, pero si algo se y no por magia, es que la peor enemiga de una persona, mágica o no, es la culpa, no por nada pocos magos se atrevieron a usar lo que usted tiene allí, ya que cosas horribles le sucedieron a las personas que se atrevieron a jugar con el tiempo.—Sonrió para luego volver a tomar asiento tras su escritorio.

En ese momento el primogénito de los Malfoy entendió aquel mago era considerado el más poderoso porque de todos los, por qué su madre, a pesar de haber sido manipulada por él, lo admiraba, que por más poderosos, astutos e inteligentes que ellos mismos , él tenía algo que ellos no, experiencia. Así que tras regalarle la primera sonrisa sincera desde su llegada, junto a una inclinación de su cabeza, en señal de respeto, salió de aquella habitación hacia la sala de menesteres.