Heathens

Horas más tarde

—Bien, está todo listo—Informó el azabache a su hermano—Todos aquellos que se acerquen aparecerán al otro lado del castillo y olvidarán la razón por la cual concluyeron, de la misma forma sí alguien las trapaza desde dentro, olvidará todo lo relacionado con nosotros.

—Creo que deberíamos hacer una en las puertas del comedor, en caso...

—Hermano, si algo así ocurre la lanzaré de inmediato, pero no podemos arriesgarnos a que alguien la traspase por accidente. — Le explicó, colocando una mano en el hombro de su hermano menor, para tranquilizarlo.

—Tienes razón... ¿Crees que nuestra madre, de este tiempo, confiará en nosotros? — Se podía sentir el miedo y la duda en su voz.

— ¿Qué te hace dudar de eso?

—Es de mala responde una pregunta, con otro hermano—Se burló— Pero aunque tú esquives la mía, yo respondé...ella está jugando el juego más peligroso educación de todos, si la ponemos en evidencia tenemos hacer que mucha más gente muera o peor, pierdan esta guerra.

—Recuerda que mamá nos dijo, que puede que al principio su yo más joven desconfie, por eso aclararemos quiénes son los que idearon este plan.

—Tengo miedo hermano— Eso sorprendió al azabache, aunque tenían confianza, hacía cuatro años que no escuchaba a su hermano menor tan vulnerable y menos que lo dijera tan abiertamente— Se por qué hacemos esto, pero ¿Si nuestro egoísmo está vez nos lleva demasiado lejos? ¿Qué pasaría si mientras desarrollamos el plan, nuestros padres idean algo por detrás, como contingencia, por desespero? No somos personas que confiamos rápidamente y nosotros nos presentaremos al final.

—Entonces vamos a tener que hablar con ellos fuera de las presentaciones o hacer que otros de la familia cuenten más cosas—Vió la duda pasar por los ojos grises— Scor, si tus dudas se hacen realidad y no les damos esperanza, ellos pensaran que algo cambió de aquí al año del que vinimos y por intentar descubrir qué fue, tal vez dejen o adelanten ciertas cosas.

—Esto va a ser más difícil de lo que pensé.. —Soltó derrotó al rubio— Bueno vamos, la cena está por empezar. —Pero antes de entrar al castillo, el mayor detuvo a su hermano.

— ¿Esto tiene algo que ver con Dumbledore? —Sin mirar a su hermano, el rubio negó con la cabeza.

—No...—Soltó un suspiro— puede ser que dijo algo acerca de la culpa y que cosas horribles le pasan a las personas que se meten con el tiempo—Su hermano cerró los ojos, apretándose el puente de la nariz.

—¡Maldito viejo! gracias a Merlín está muerto en nuestro tiempo...pero escúchame—Tomó por los hombros a su hermano, haciendo que este lo mire a los ojos— Recuerda que no hacemos realmente esto por culpa y que nuestra familia ya lo engañó una vez—Sonrió con suficiencia— y nuestros padres tienen quince años, creo que sus versiones adultas nos aseguran una doble apuesta.

Tras un largo suspiro y asentimiento, ambos encapuchados se dirigieron hacia el comedor, dando por terminada la primera parte del plan pero sobre todo enterrando, tras fuertes paredes de oclumancia, todas sus dudas, miedos y cualquier otra emoción, cosa que marcó un cambio en su caminar aristocrático e imponente mientras se dirigían a encontrarse con los demás.

Mientras tanto en el Gran Comedor

— ¡Silencio!—Todo el bullicio del gran comedor cesó, tras escuchar a su director—Como podrá notar hay una mesa de más en esta oportunidad—Todos asintieron—Eso se debe a unas visitas algo peculiares que han llegado, pero antes recibiremos a nuestros invitados de honor.

Las puertas del comedor se abrieron en ese momento dejando ver a Remus Lupin, Sirius Black, Audrey Smith, los Tonks, los Malfoy, Xenophilius Lovegood, las hermanas Delacour y el clan Weasley, tanto padres, como aquellos hijos que ya no estaban estudiando en Hogwarts. Todos los alumnos miraron a los recién llegados con emociones mezcladas, que iban de curiosidad hasta miedo, asco, enojo, duda, entre otras.

—Por favor señores, tomen asiento donde deseen—Una vez todos ubicados con sus respectivos familiares, nuevamente las puertas del comedor se abrieron dejando ver a cuatro encapuchados que observaron el lugar—Ahora sí, con ustedes ¡La Tercera Generación!

Tras una mirada entre ellos y un sentimiento, comenzaron a avanzar, despertando aún más la curiosidad de los presentes por la formación en la que estaban preparados mientras lo hacían. Por delante de todos, los cuatro que habían ingresado primero, seguidos por otros cuatro como sus escoltas. Detrás de ellos un grupo, que a simple vista se podría notar que rodeaban a cuatro chicos con desconfianza, donde uno en particular llamaba la atención de todos, ya que parecía venir poniendo resistencia, hasta que una voz fría, que hizo erizar la piel de todos en el comedor, provenientes de los primeros encapuchados, se escuchó.

—Lo controlan ustedes o lo haré yo

—Basta Louis, por favor—Habló con voz suave, que los que pudieron escuchar por la cercanía, la identificaron como una mujer, haciendo que el mencionado se calmara.

—Bien, cenaremos y tras eso, estos chicos se terminarán, de momento... ¿Si, Señorita Granger?

Esto hizo sonreír a la tercera generación, pero nadie lo notó a causa de sus capuchas, ya que estaba claro que ella tenía dudas.

— ¿Eso no alteraría el futuro?

El director también sonrió pero antes de que pudiera hablar, un chico, el mismo que hacía unos momentos peor que controlarán al encapuchado, hablaría con una voz suave y varonil, provocaría que más de una femenina suspirara, mientras el resto del comedor abría los ojos como platos, por la sorpresa, frente al cambio tan brusco en su tono.

—No te preocupes.. digo—Se corrigió rápidamente negando con la cabeza, gesto que extraño a muchos pero causa ternura en otros, sobre todo en cierta castaña, sin saber exactamente a qué se debía, al darse cuenta con la familiaridad con la que le iba a hablar—No se preocupe Señorita Granger, la idea es esa, todo está controlado y se explicará en las presentaciones todos los motivos por lo que hacemos esto, como también las medidas que se tomarán al respecto en cada caso, las mentes más brillos de nuestro tiempo se tomó el trabajo de idear cada detalle de este viaje y en caso de que algo imprevisto suceda, cosa que dudo, contamos con gente que son más que capaces de manejar la situación.

Todo el comedor estaba en shock, cuando una pregunta y una apreciación fueron dichas, por un león y un águila al unísono.

—Habla igual que tu Mione, cuando nos explicas los planes—Dijo el niño que sobrevivió

— ¿No están aquí por accidente?—Quien explicaba los sucesos volteó a responderle, regresando a su tono frío, causando más de un sobresalto en el comedor.

—Creí que los Ravenclaw eran listos pero se ve que tendré que explicarlo...No, no estamos aquí por accidente, al igual que no somos parte del plan del Director Dumbledore de hace un año, profesora McGonagall—Dijo lo último mirando hacia la bruja, que se sorprendió y retrocedió, sin intención realmente—Intente pensar más bajo—Bromeo pero todo el comedor estaba conmocionado, por lo que el Director tuvo que adelantarse.

—Que comience el banquete!—Aplaudió y la comida apareció en las mesas, al mismo tiempo que la tercera generación se ubicaba en su mesa.

Mientras en la mesa de Gryffindor el trío de oro comenzó con las especulaciones o mejor dicho una castaña, perdida en sus pensamientos, era interrogada por dos de sus amigos.

—Mione... Mione... ¡Hermione!

— ¿Qué Harry? ¿Por qué me gritas?

—Perdón pero llevamos hablándote buen rato y no respondías...Acaso también lo notaste—Ella lo miró con confusión y lo alentó a continuar—Como el chico que explicó lo que hará, parece querer matar a todos menos a ti.

Levantó una ceja interrogante, haciendo que la castaña mire hacia la mesa de encapuchados, donde uno asintió, al darse cuenta, a modo de saludo, por lo que ella volteó hacia sus amigos rápidamente.

—No lo sé, también me pareció raro, hasta mal educado, pero preferí no decir nada

—Puede que sea hijo—Esta vez fue Ron quien habló, ganándose una mirada extraña de sus amigos y de los antiguos merodeadores.

— ¿Qué?—Preguntó la chica incrédula

—Nada, que tal vez sea tu hijo, por eso te trata bien a ti, después de todo habla como tú. —Todos prefirieron seguir comiendo, fingiendo que nada había pasado.

Pero en la mesa de las serpientes, otra era la historia. Cierto rubio, luego de casi torcer los cubiertos de tanto estrujarlos en sus manos, los soltó de golpe, maldiciendo por lo bajo.

—Draco, ¿Qué te pasa?—Preguntó el patriarca Malfoy con una mueca de decepción en el rostro.

—Nada padre, algo ilógico que dijeron los estúpidos leones.

— ¡El vocabulario!

—Lo siento madre

—Bien, dinos que hablaron—Ordenó su padre, haciendo que el rubio lo mire incrédulo—Sabes que nadie debe saber del plan. —Tras ver a su padre poner los ojos en blanco, asintió.

—Justamente en eso estaba pensando en ella.

— ¿Ella? Pero si siempre dices que nunca puedes entrar en su mente—Cuestionó su madre.

—No podía, buscaba la de Potter, pero al parecer el tema la tiene bastante distraída, imaginen mi sorpresa cuando pude acceder

Sus padres tenían cara de terror, esto no podía significar algo bueno, nadie debía tener acceso a esa mente o sus planes, ya que significaría la muerte de muchos, pero sobre todo de su familia.

—Lo que ella se pregunta— Continuó el peliblanco— es que si el chico que reveló que hará, es su hijo, porque si lo es, tiene que saber lo que ella está haciendo ahora, eso mismo le preguntó Potter y la comadreja, dicen que habla como ella y que por eso es a la única que trata bien.

—También lo noté, al igual que si prestan atención esos cuatro que ingresaron primero parecen liderar el grupo—Tras la palabra de la Señora Malfoy, ambos hombres miraron hacia la mesa de encapuchados y asintieron.

—También te das cuenta que hay dos grupos o tres, pero no dejan a esos cuatro del medio solos, como si todos tienen la obligación de tenerlos vigilados—Analizó el patriarca, captando la atención de una pelinegra.

—Y al parecer son los únicos que hablan, al menos entre sí.

— ¿Qué dices Pansy?— preguntó sin entender a Draco y Lucius alzó una ceja—Claro, nadie habla con ellos, pero aun así el resto habla entre sí, por eso decimos lo de los grupos. —Ahora había sido el turno de Parkinson y la antigua Black mirar a los hombres como si se volvieron locos.

— ¿Qué están diciendo? Toda la mesa está llamada a excepción de esos cuatro. —señaló la joven y para cuando volvió a mirar a ambos hombres Malfoy, la mesa de invitados, notaron que la chica tenía razón, por lo que se miraron entre sí, cuando una voz resonó en su mente.

Vaya, pensé que se darían cuenta más rápido, en el futuro no es tan fácil unirlos o engañarlos.

—Legeremancia—Dijeron ambos peliblancos al unísono, en un susurro bajo mientras, que con sus ojos casi salidos de sus órbitas, miraban hacia los encapuchados y luego entre sí, hasta que una carcajada procedente de esa mesa, mejor dicho de la cabecera, hizo eco en el comedor provocando desconcierto, sobre todo otros cuando tres encapuchados se unieron con sus propias risas, mientras se giraban a ver la mesa de las serpientes.

— ¿Nos podrían explicar?—Preguntó Narcissa Malfoy pero antes de que su hijo o esposo articulen alguna explicación, un encapuchado se paró en la tarima al mismo tiempo que la comida desaparecía de las mesas.

—Buenas noches Hogwarts del pasado...