Enemies
—Buenas noches Hogwarts del pasado—Mencionó el joven de la tarima, con un acento francés mucho menos marcado que ciertas hermanas rubias, mientras se quitaba la capucha, para luego sonreír de lado, haciendo que varias jadearan—Sé que soy hermoso pero…
—Eres igual a él—Suelta una francesa con asombro y algo más, que nadie pudo determinar si era miedo o preocupación.
—Me lo dicen seguido Señorita Delacour—Dijo de mala gana el pelinegro, casi con una mueca de asco, que no pasó desapercibido por el resto del comedor—Bueno para los que no entienden a qué se refiere la Señorita de alla, me presento, soy Alexandre Merovingia.
—No puede ser—Dijeron al mismo tiempo una familia de rubios y un joven de tez oscura desde la mesa de las serpientes, quienes tenía los ojos y boca abiertos a causa de la sorpresa.
—Hola Señores Malfoy, Tío Blaise…emm…Tío…Draco—Pero antes de que pudiera continuar toda la mesa de encapuchados rompió en carcajadas ante el temblor en la voz del joven de la tarima al hablarle al más joven de la familia Malfoy.
—ti..ti..tío Draco—Se escuchó a un encapuchado imitar el tartamudeo haciendo que todos vuelvan a reír y el rostro del joven se tornara rojo—¡Por Merlín hubieras visto tu cara Alex!
— ¡Cállate imbécil! ¿Acaso cómo le dirías tú? Quiero seguir vivo al menos lo que resta del viaje—Soltó molesto mientras fulminaba con la mirada a la mesa de encapuchados que trataba de controlar las risas.
— ¿Somos tus tíos?—Preguntó el rubio señalándose a él y a su amigo, causando que las risas y burlas se reanuden con aun más fuerza, pero tras un suspiro, Alexandre, prefirió ignorarlas y responder.
—No, a tío Blaise le digo así por cariño, de hecho es algo que todos notaran con el paso de las presentaciones, somos un grupo que crecimos como familia, por lo tanto—Esta vez miro a todo el comedor—No saquen conclusiones apresuradas por como los tratamos, de hecho por eso soy el primero, no seguimos ni edades, ni familias, sino que es dependiendo la información que revelará cada uno en su presentación. Lo decidimos así, para que las noticias no sean tan duras, por eso antes de hablar de mí quiero aclarar tres cosas que espero se entienda y las recuerden antes de decir o hacer algo—Miró a todos, analizando si alguno iba a interrumpir y si estaban prestando atención, antes de continuar —El futuro no es nada y repito nada—Hizo énfasis en esa última palabra—de lo que se esperan y no hablo solamente de familias inesperadas, hablo de enemigos que ahora son sus amigos, gente que se creía buena que terminaron siendo asesinos—en ese momento muchos soltaron un jadeo de sorpresa—familias enteras divididas por ambición o prejuicios, pero sobre todo y esto también es parte de lo segundo, nuestro nivel de magia y quiero aclarar que no es por alardear, es superior pero no por la sangre como algunos creen, sino porque para nosotros no existe magia oscura o de luz, sólo magia, no existe hechizos prohibidos o imperdonables—Cada vez más se abrían los ojos de los presentes en el comedor, hasta del mismo director—porque sobre todo nos basamos en el estudio de la magia, por lo que creamos hechizos y llegamos a explotarla a un nivel, que algunos, ni siquiera podrían imaginar.
— ¿Pero cómo el ministerio les permite hacer eso?—Cuestionó Percy Weasley al borde de un colapso colérico.
—Señor Weasley, le pido encarecidamente que no vuelva a interrumpirme así o a ninguno de nosotros y eso va para todos, mínimamente levanten la mano ¡Por Salazar!—En ese momento todo el comedor entendió que ese chico era un Slytherin, pero él realmente estaba indignado por la falta de respeto—pero respondiendo a su pregunta, ya que a eso iba, en nuestro tiempo ya no existe el Ministerio de Magia, al menos en Reino Unido.
En ese momento todo el gran comedor soltó un "¿Qué?" colectivo, incluido el director y el personal. Las mandíbulas parecían tocar los suelos, los ojos salir de sus orbitas, algunos se pararon de sus asientos, otros tuvieron que sujetarse y algunos profesores casi se desmayan. Mientras que la tercera generación, excepto cierto grupo de pelirrojos, sonreía.
— ¿Pero entonces quién dirige el Mundo Mágico?
Esta vez fue la profesora McGonagall quien preguntó, con una mano sobre su pecho, como si su corazón fuera a salir en cualquier momento. En ese momento, al ver la mirada del chico hacia su colega, lo que hizo que el director comprendiera lo que había visto en su oficina.
—Eso no me toca decir a mi profesora, aunque en mi tiempo cuando la conocí, era Directora—Hizo un leve asentimiento en forma de saludo y volvió a mirar al frente—como decía a esa escala estamos hablando, así que les pido, encarecidamente, que tengan la mente abierta y no monten un espectáculo, porque no todos somos dotados de paciencia e inclusive con un simple hechizo defensivo podríamos causarles daño, ya que no están acostumbrados.
Lo último es un aviso, aunque tenemos un trato con el director, las situaciones las manejaremos nosotros como lo creamos conveniente, así que sí consideramos pertinente que salgan lo harán, si alguien se sobrepasa y se considera un castigo lo haremos—Se comenzaron a escuchar quejas y murmullos en el comedor— ¡A ver! ¡No se lo estamos pidiendo, se lo estamos informando, por algo me estoy tomando el tiempo del mundo para explicarles esto!
—Dumbledore no puedes permitir una cosa así, son chicos—Esta vez fue la matriarca de los Weasley quien interrumpió
—Es verdad Señor Merovingia, deberán encontrar la forma de llevar esto con suma calma. —En ese momento un encapuchado, él que estaba en la cabecera de su mesa, se puso de pie, parándose erguidamente de forma autoritaria e imponente.
—Director, no olvide que aquí esta nuestra familia, nuestros amigos y Hogwarts es nuestro hogar, lo que Alexandre quiere decir, es que tendremos paciencia pero si se sobrepasan atacando o insultando a alguna de nuestras familias no tendremos tolerancia. —Sentenció—Siempre que se mantenga el respeto, el orden y la armonía podrán enterarse de todo lo que sucederá, para así prevenirlo. Él sólo les está avisando, que si alguien osa hacer un escándalo, insultar o agredir a alguien que nos importa, tomaremos medidas.
Todos estaban en silencio, al ver como aquel joven mago, cosa que se podía deducir por su voz, hablaba de una manera tan fría y arrastrando las palabras al Gran Albus Dumbledore, además con una firmeza que rozaba la amenaza, que pocos se atreverían.
—Lo entiendo joven M…. —Pero fue interrumpido
—¡No se atreva a decir mi apellido!—más de uno se estremeció, por su marcada ira—pero ya se las dudas que iba a plantear, por lo que las evacuaré, porque entiendo que un simple crucio, para muchos aquí, es algo inaudito pero le puedo asegurar que—Señalo la mesa verde y plata que asintieron— para otros no tanto, pero tranquilo no usaremos los hechizos que ustedes consideran maldiciones imperdonables, no la necesitamos después de todo—se encogió de hombros y miró al resto del comedor—Pero bueno traduciendo lo que quiso decir mi amigo, no nos va a temblar la mano, para poner al que se desubique en su lugar, si igual quieren probar suerte, queda en ustedes.
Acomodo su capa y túnica la cual, por lo poco que llego a notarse, era más que costosa y volvió a tomar asiento mientras todo el comedor quedo pasmado, alternando la vista entre el director, que tenía una expresión de decepción, terror y nostalgia y el encapuchado que acababa de hablar, esperando que alguno hiciera algo.
—Bueno como ya oyeron— Aplaudió el francés, haciendo que la atención vuelva a posarse en él— mientras recuerden esas tres cosas, estaremos bien, así que voy a continuar mi presentación. Ya saben mi nombre y como ven algunos conocen a mi familia pero para los que no, provengo de una familia elitista, sangre pura, francesa, de las más antiguas—eso hizo que más de uno rodara los ojos, sobre todo los leones, haciendo que el chico sonriera—pero la pureza se acabará conmigo ya que mi esposa es mestiza—Se encogió de hombros—pero para los curiosos es por eso que tenemos cercanía y negocios con los Malfoy, Zabini entre otros. Por su parte las Delacour conocen a mi padre, dado que estudia en Beauxbatons y como dijo la señorita, soy su viva imagen—En ese momento sonrió de lado, cosa que confirmo su parentesco para aquellos que conocían a su padre—por lo que continuando y contestando la pregunta que muchos se hacen de "¿Por qué entonces me estoy presentando?" es porque en mi quinto año hice un intercambio a Hogwarts, intercambio que se volvió permanente una vez que conocí a mi esposa, quien sí, está estrechamente relacionada con muchos aquí, además no la iba a dejar hacer este viaje sola
—¡Dominado!—Gritaron desde la mesa de encapuchados.
—Lo reconozco, si tuvieras una princesa como ella también lo serias, créeme—varias chicas en el comedor suspiraron enamoradas, pero un mago entendió el trasfondo de sus palabras—bueno es por eso que pase primero, para así también explicar las reglas, total no corría riesgo que alguien me quiera matar.
—¡Eso porque el padre de tu esposa no sabe que es tu suegro!—Volvieron a gritar desde la tercera generación y todos rieron.
—¡Ya déjenme terminar!—Miro hacia sus compañeros y luego nuevamente al frente—Bien en Hogwarts pertenecí a Slytherin—La mesa verde y plata aplaudió—jugué como cazador—Los fanáticos volvieron a aplaudir—y aunque entre en quinto, fui prefecto
— ¡Prefecto Imperfecto!—hicieron coro la mesa de encapuchados causando que el chico rodara los ojos.
— Bueno si, que les digo, mis amigos y familia tienen un imán para los problemas—Ciertos leones rieron ante eso, pero un azabache se tensó, ante la implicancia de esas palabras—todas las materias me gustaron… Pues creo que no hay más que decir... ¿Preguntas?—Varias manos se levantaron.
—Si ¿Señor Malfoy?
— ¿Cómo se lo tomó Bastian, que te casaras con una mestiza? Digamos que tu familia siempre fue, hasta más conservadora que las nuestras. —Una sonrisa burlona apareció en su rostro.
—Es por quién es mi esposa, no solo su apellido y familia, sino por quien es ella en el mundo mágico, aunque cuando nos conocimos no era la joven que es hoy, sabíamos que sería capaz de grandes cosas y a pesar de que muchos trataron de alejarnos le dije a mi madre que renunciaría a mi herencia, mi título, mi familia, mi apellido y cualquier otra cosa que me prohíba estar con ella—Se escuchó un "Aww" general de toda la población femenina, haciendo que él sonriera—Y como sabrá si hay algo que le importa a mi familia es su apellido, no quería que muriera conmigo, aunque no sirvió de mucho, igual tuvieron que aceptar el hecho de que en mi tiempo uso el apellido de mi esposa, ya que su linaje es más importante en nuestro tiempo, igualmente acordamos que alguno de nuestros hijos, sería reconocido como heredero de la Casa Merovingia.
Se encogió de hombros restándole importancia, aunque toda la población masculina estaba de no creer que un hombre con título y estatus, como él, hiciera algo así. Mientras que en la mesa de encapuchados ciertos hermanos, sonreían con suficiencia.
—Si ¿Señora.. —Pero en ese momento fue interrumpido por una voz muy conocida, en su mente, "Señorita Granger"—Disculpe ¿Señorita Granger? aun no me acostumbro, en nuestro tiempo la conozco solamente por su apellido de casada—Se rasco la nuca nervioso apartando la vista—Pero dígame su pregunta—Eso tomo por sorpresa a Hermione pero sólo se limitó a asentir.
—De hecho tengo varias—dijo algo temerosa y varios rieron.
—No sería usted sino las tuviera.
La voz de Alex dejo el nerviosismo, cuando miró a la joven que se convertiría en la mujer que tanto admiraba en el futuro, tornándose dulce. Fue un cambio tan brusco, como el del otro encapuchado, cosa que intrigaba cada vez más, a los del comedor que lo notaban.
—Bien ¿Tienes patronus? ¿No fue contraproducente lo de tu apellido? Y sin ofenderte—Todos la miraron interrogante—pero pude notar ciertas…características en ti—Dijo nerviosa, teniendo cuidado con sus palabras, provocando una sonrisa aún más amplia en el joven—No eres solamente un mago—Todos los ojos del comedor comenzaron a observarlo, analizándolo al detalle, intentando comprender a que se refería la leona.
—Vaya hermano, no sabía que ella era tan perspicaz e inteligente también en esta época. —Alex miró hacia los de la tercera generación con admiración, incredulidad y asombro.
—No por nada logró vencer a Voldemort y fue la bruja más inteligente de toda su generación
Y otra vez toda voltearon a ver a la castaña, quién tenía una sonrisa algo arrogante, que no muchos estaban acostumbrados a ver en ella, mientras miraba disimuladamente a cierta familia de rubios, ya que después de todo al parecer su plan había funcionado.
—Bueno respondiendo a sus preguntas... si tengo patronus y es un dragón, cambio después de un tiempo, ahora es igual al de mi esposa. También soy animago, mi forma es un águila real y más adelante entenderán, cuando ella se presente, el tema de los apellidos, pero hablando de lo importante, está en lo cierto, no soy simplemente un mago, pero es algo complicado de explicar…
Respiro hondo, cerrando sus ojos. Cuando los abrió eran color rojo y tenía ligeramente los colmillos más largos, por lo que varios ahogaron un grito, algunos relacionándolo con el mismísimo Voldemort, por el color de sus ojos, mientras que otros intentaban recordar todo lo que podían sobre criaturas mágicas. Tras unos segundos volvió a la normalidad.
—No, no soy un Veela ¿Qué acaso no leen?—Varios recordaron esa frase, como una dicha por Hermione, por lo que miraron en la misma dirección que chico, dándose cuenta que observaba a Ron—Bueno como les explique anteriormente exploramos áreas de la magia que antes ni siquiera se soñaba con dominar.
Como deben saber, tanto la maldición de los hombres lobo, como la de los vampiros, no solo se transmite por nacimiento, sino por mordida o rasguños—Varios asintieron—Bien por lo tanto es como un veneno, que se puede aislar… La guerra que vivirán no es la única que se aproxima—Hizo un pausa esperando que asimilaran la información. Soltó un suspiro y continuo—En una batalla, me interpuse entre una maldición asesina y mi mejor amigo—Todos estaban sorprendidos—Sé que se preguntan entonces "¿Cómo estoy aquí?" bueno morí claro está, pero tiempo antes, junto con la mujer que es mi actual esposa, logramos aislar la maldición de los vampiros, de forma que tras un ritual pudo traerme de vuelta, por lo que obtuve sus dones pero no sus debilidades, es decir puedo envejecer, mantengo mi forma humana y aunque puedo alimentarme de sangre, también puedo no hacerlo. Fue la razón por la que burle a la muerte, aunque haya significado un sacrifico enorme para ella.
Todo el comedor estaba hundido en un silencio sepulcral, la sorpresa e incredulidad reinaba en el aire, miraban hacia Dumbledore esperando que confirmara o negara lo dicho por el joven, mientras pasaban la vista sobre los encapuchados, buscando a la bruja que fue capaz de hacer tal cosa.
—Pero no entiendo ¿Puedo ver tu varita desde aquí? No deberías tener una—Percy Weasley se encontraba cada más indignado y por su parte Alexandre se debatía en si hacerlo su aperitivo o hechizarlo.
—Nuevamente muy observador Señor Weasley, pero sino quedo claro el futuro es distinto, yo soy considerado como parte criatura, en caso de seguir el Ministerio supongo que sería algo así como las mujeres parte Veela—Quedo un tiempo pensativo y luego se encogió de hombros—aunque en el futuro todos los seres mágicos, sean criatura, parte criaturas o magos sin importar estatus de sangre pueden portar varita, al igual que tienen los mismos derechos que la mayoría de los magos, gracias a la Señorita Granger y su familia—Una sonrisa de orgullo y ojos llenos de esperanza aparecieron en el rostro de la castaña, mientras que otros tres pares iguales la observaban, con admiración, desde la distancia.
— ¿Lo logre?—El chico asintió y ella simplemente sonrió más ampliamente, mientras cierto pelirrojo mayor la miraba con envidia pura.
— ¡Felicidades Señorita Granger!
—Gracias director.
—Bueno si no hay más preguntas que pase el siguiente, que creo es muy necesario que sea antes de ir a dormir.
Cuando nadie más pregunto, bajo de la tarima, saludo a sus tíos, a los Señores Malfoy, para luego ir hasta la mesa de los leones y abrazar a cierta castaña.
— ¿Podría? — Dijo señalando el poco espacio libre, a un lado de la leona.
—Claro
Ella se corrió, dejando más espacio para que se sentara a su lado. Aunque a muchos le parecía extraña esa petición, en la mesa del futuro, varios soltaban un largo suspiro, mientras la tranquilidad les inundaba el cuerpo, ya que había sido un pedido de su familia, que Alex tomara lugar al lado de Hermione, en caso que algunas de las siguientes presentaciones se saliera de control y nadie pudiera proteger a su madre de la familia de pelirrojos que estaba a su lado.
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