Capítulo 20

Al abrir los ojos producto de la fría brisa \que entraba por la ventana, se encontró con un chico cerca de ella, sólo podía ver su sonrisa en la oscuridad que la hacía sentirse enamorada. Por un momento la miró y sus ojos se encontraron en silencio, quiso pronunciar su nombre, pero de pronto ya no estaba y todo se había vuelto negro otra vez.

A la mañana siguiente, despertó sintiendo el sol entrar por su ventana cegándole la vista. Ignorando el hermoso día que había tras las cortinas, se acomodó otra vez en la almohada para cerrar los ojos unos minutos más, inconscientemente sus manos recorrieron las sabanas buscando algo a lo que aferrarse o más bien alguien. Entonces abrió los ojos de súbito, pensando en lo que había ocurrido el día anterior... ¿Realmente había sido real? ¿O soñó que la noche anterior él había entrado por la ventana? Le costaba creerlo, ahora que todo se había desvanecido con el sol. Se acurrucó en las sabanas tratando de reprimir sus deseos de volver a tenerlo entre sus brazos, no podía haber desaparecido de ese modo. Aunque se habían quedado horas charlando y acariciándose, seguía sintiendo que deseaba más de él. Su almohada aún desprendía su aroma que permanecía impregnado en ella, quería absolverlo para llevarlo con ella el resto del día. De pronto, su celular vibró y se giró hacia él como si se tratara de una bomba, al ver en la pantalla notó que él le había escrito un mensaje en el que aparentaba presumir sus habilidades para leer la mente, porque respondía precisamente a todas sus inquietudes "Extrañaba dormir contigo, me habría quedado más tiempo, pero tenía que marcharme. Me fui por la mañana. Por un momento creí que me habías visto, pero seguías dormida. Espero verte de nuevo." Al leer dichas palabras, tuvo una pequeña visión que creía haber soñado en el que un chico de cabello negro aparecía en su ventana. Claro...había sido él, su rostro parecía de un verdadero ángel le había costado creer que realmente había sucedido. Dio un brinco fuera de la cama, tenía que levantarse, ya había amanecido y si no se apresuraba llegaría tarde. Se dio una ducha corta y se vistió para salir al pasillo a la media hora.

En su camino al auditorio principal, escuchó como sus compañeras gritaban emocionadas que ese día visitarían la facultad de medicina, debido a que habían unos pacientes que se encontraban en cuidados intensivos que sufrían enfermedades mentales, por lo que tendrían una clase con los estudiantes de medicina. No sabía si era el destino o más que una mera coincidencia. Pero le sorprendía que volvería a verlo después de lo que había sucedido y estaría en su facultad, ahora conocería esos pasillos que él detallaba que parecían ser distintos a los suyos.

Ryoma se encontraba bebiendo una ponta frente a la maquina dispensadora que se encontraba en el jardín trasero, cuando Kevin se agachó para coger una también. Pensaba ignorar su presencia y marcharse, pero entonces él le tocó el hombro en silencio. "Los de Psiquiatría vendrán hoy a nuestra facultad."

— ¿De qué hablas? —Preguntó confuso.

—Oí que tendremos una clase juntos, ya que tendremos pacientes en común. Así que...podrás verla.

—Es curioso que lo menciones, creí que no te agradaba ella. —Se burló.

—S—Sigue siendo así. No me agrada... —Declaró avergonzado. —Sólo pensé que te alegraría saberlo.

—Sí, me hace feliz. —Sonrió.

—Además...supe lo que hiciste anoche. —Susurró.

—Lo sé, noté tu presencia en la oscuridad. —Tomó un sorbo de Ponta. — ¿Vas a delatarme?

Sabía que no había pasado desapercibido, porque incluso en el momento que se había ido rumbo a la facultad de Psiquiatría, notó que alguien lo miraba desde el segundo piso.

—Sí hubiera querido hacerlo, ya lo habría hecho. —Abrió su gaseosa, escuchando como el gas salía de la lata, como un breve susurro. —Nunca estuvo en mis opciones.

—Thank You por lo que hiciste.

— ¿Eh? ¿De qué hablas?

—Tú fuiste quien puso las almohadas bajo mis sabanas durante la inspección para hacer pensar a los profesores que estaba ahí. —Notó su rostro sorprendido, Kevin estaba cambiando. —De alguna manera u otra, pareciera que si estás aceptando mi relación con ella.

—N—No he dicho eso, aún no puedo aceptar que estés con una chica tan en serio, considerando que cuando te conocí no te interesaba salir con alguien. Pero... —Lo había descubierto ¿En qué momento?

— ¿Pero?

—Sabía que no lo estabas pasando bien sin verla. —Se atrevió a decirlo, desviando su mirada.

— ¿Estabas preocupado por mí? —Quiso reír, Kevin no parecía admitir lo que realmente sucedía, inconscientemente estaba aceptando la relación que tenía con Sakuno.

— ¡No es así! —Gruñó, avergonzado. —Me preocupé de que no rindieras bien en los exámenes, eso es todo.

—Sea cual haya sido la razón, gracias. —Sonrió.

—No es nada...—Susurró nervioso.

En el salón principal aguardaban todos los estudiantes de Psiquiatría admirando el lugar en el que se encontraban, entre ellos se encontraba Hajime pensando en que si él no se hubiera cambiado de carrera, estaría instalado en ese lugar, no obstante no se lamentaba por lo que había hecho, hasta el momento le fascinaba Psiquiatría y no lo cambiaría por nada. Escuchó un murmullo a su lado de voces familiares, al mirar a su lado, se percató que se encontraba Sakuno con sus amigas charlando sobre la clase que tendrían, la castaña parecía perdida en sus pensamientos, como si realmente no estuviera escuchando lo que ellas decían y se encontrara inconscientemente buscando en el vacío a alguien más, sabía a quién. "Sakuno ¿Estás ahí?" Le preguntó Miyuki, tocando su brazo. Entonces ella pareció reaccionar y asintió, anunciando que estaba cansada. Como siempre, su amiga adivinó sus sentimientos y habló de cierta persona en la que pensaba, insinuando si había pasado algo entre ellos que ese día estaba tan misteriosa. De pronto, el chico de cabello negro recordó por breves instantes un incidente del qué había sido testigo la noche anterior, pero no había indagado en él producto de que estaba cansado. Se encontraba en su habitación terminando de leer unos apuntes, cuando inesperadamente sintió un ruido proveniente de la ventana, cuando salió al balcón se percató que no había nadie, sin embargo podía distinguir una sombra en la oscuridad perteneciente al edificio del frente en el que se encontraban las chicas de Psiquiatría, como le gustaba observar en general todo, tomó unos binoculares que tenía en su mesa y logró identificar a un chico charlando con alguien en la oscuridad, iba a reportarlo si se trataba de un ladrón, pero estaba tan cansado que al ver que la chica lo invitaba a entrar, decidió olvidarlo, de seguro era su novio.

—Hajime-Kun ¿Cómo estás?

—Bien...—Respondió Hajime reaccionando ante la voz de Sakuno, quizás se trataba de ella y Echizen lo que había visto la noche anterior o quizás sólo era una mera coincidencia.

—Luces pensativo. —Observó Miyuki. —En la luna como Sakuno hace un rato.

—Es normal, recuerda que antes estudiaba Medicina. —Comentó Nanase. —Debe sentirse nostálgico.

—Oh es verdad ¿Te sientes así, Hajime—kun? —Preguntó Sakuno preocupada.

—Sí, un poco. —Rió nervioso. —En cuanto a ti, supongo que estabas en la luna pensando en Echizen ¿no?

—P—Pues...sí. —Se sonrojó. —No lo he visto aún.

—De seguro aparecerá pronto. —Sonrió Miyuki.

Mizuki identificó a muchos de sus compañeros acercarse con curiosidad e incluso divisó a algunos profesores de planta, entonces entre la multitud encontró a Echizen y Smith caminando hacia el auditorio, el ambarino al igual que la castaña no parecía disimular sus deseos por ver a su esposa, por ello decidió hacerle un favor. "Hablando del rey de Roma" Susurró Mizuki sonriente, antes que Sakuno lograra codificar a qué se refería, su compañero rodeó sus hombros con un brazo y llamó a Ryoma que se encontraba al otro lado de la multitud. Dicho acto, consiguió que todas las chicas voltearan a verlo admiradas por su presencia como si fuera un diamante que todas desearan, pero ella más que todas. "Echizen ¿La buscabas?" Preguntó con una sonrisa. Entonces sus miradas se encontraron y sintió su corazón latir como si fuera la primera vez que se vieran. Susurró su nombre, mientras todos desaparecían a su alrededor y se dedicaba sólo a sonreír a él.

Reprimió sus deseos de asesinar a Hajime ante ese atrevimiento de abrazarla de ese modo y decidió cortar camino para encontrarse con ella, porque tan sólo estaban a metros. Sin embargo, uno de sus profesores lo detuvo anunciando que era hora de entrar al pabellón por lo que debían ordenarse para no inquietar a los pacientes y no hacer ruido. Suspiró, sabiendo lo que eso significaba. Sus miradas se encontraron una última vez y fueron separados por la muchedumbre. "Te veré pronto, Sakuno. " Pensó, viendo como ella desaparecía con su grupo. Gracias a que se había decidido entrar en grupos de 15 personas de ambas profesiones, logró quedar en el suyo, así que al menos estarían en el mismo salón. Recorrieron los pasillos en silencio, escuchando como el guía les explicaba lo que harían durante la entrevista en sala espejo. Se trataba de un paciente de 60 años con Síndrome Orgánico Cerebral, producto de una lesión cerebral. No dio detalles sobre cómo fue diagnosticado, dado que mencionaba que eso debían averiguarlos ellos mismos durante la entrevista, siendo capaces de tomar notas y generar hipótesis con respecto a lo señalado. Claramente siendo estudiantes de Primer año en la Universidad no iban a ser capaces de generar un diagnostico correcto, por lo que se proponía sólo formular hipótesis con respecto a lo que sucedía tanto a nivel orgánico en sí como psicológico. Con ese tipo de pacientes, se generaban buenas instancias para realizar un debate entre lo biológico y lo mental, qué era qué y cómo detectarlo. En este caso más allá de un accidente, habían otras cosas que debían preguntarse en cuanto a lo que habían leído y cómo llevarlo a la práctica.

Cuando se sentaron en la oscuridad, Sakuno observó como un hombre de cabello blanco se sentaba en un sillón de cuero tras haberle dado con dificultad la mano al guía. A simple vista se veía un hombre normal, salvo por el lenguaje que utilizaba que llamaba la atención, ya que era tan lento que le costaba entender lo que decía, pero después de escuchar los motivos por el que había sido internado y sus síntomas cambio de parecer radicalmente. Tomó nota de todo comportamiento que le pareciera extraño, incluyó tanto verbalizaciones como movimientos para después formar bien las hipótesis.

Al finalizar la sesión, el guía les pidió que llenaran unas hojas con sus primeras impresiones para poder revisar posteriormente el cuadro más a fondo. Sakuno se unió a sus amigas y discutió sobre lo que le había parecido todo para profundizar sobre su perfil. Mientras que los estudiantes de Medicina por su lado, escribían sus propias conclusiones sin preguntarle a nadie, parecían seguros de sí mismo. Aún así, Sakuno fue capaz de entender las dos perspectivas gracias a que Hajime le enseñó sus apuntes y le mencionó lo que había aprendido en Medicina las primeras clases. Luego de terminar con el informe y entregarlo, el guía encendió la luz para hacer una clase dirigida sobre ello, dictaminando los dos polos del caso, por un lado lo orgánico sobre cómo había afectado la lesión en el hemisferio Izquierdo y las consecuencias que tenía, versus sus aspectos más psicológicos sobre la gravedad del asunto. Para explicar mejor el caso, dio algunos ejemplos sobre otros pacientes con demencia que había examinado, haciendo una clara diferencia entre ellos.

Después de toda la jornada de clases, Sakuno salió cansada al jardín siendo acompañada por sus amigas, era la hora del almuerzo y podrían comer en el casino de Medicina, pero no estaba emocionada por descansar, sino más bien porque era su oportunidad para verlo y las demás lo sabían. Ryoma se dirigió a ella sin poder advertirlo, siendo seguido por Smith que seguía observándola sin expresión alguna.

—Ryoma ¿Qué te pareció la clase? —Sonrió.

—Estuvo interesante a mi parecer.

—Yo también la encontré interesante. Me gustaría ver más casos de pacientes.

—Podríamos ir a una charla de estudios clínicos. —Sugirió Ryoma. —La van a hacer el otro mes.

—¿En serio? Me encantaría.

—¿Porqué hablan como si no estuviéramos aquí? —Intervino Mizuki.

—No lo sé. —Suspiró Miyuki. —Además mencionan lo de la charla como si fuera una cita y viven juntos. —Se burló.

—No porque estén casados no pueden tener una cita. —Habló Nanase.

—Tienes razón. —Concordaron los dos.

—L—Lo siento, creí que estaban comiendo. —Se sonrojó la castaña, cuando estaba con él se olvidaba que existía el resto.

—Vayan a comer juntos, nosotros estaremos bien. —Propuso Miyuki con una sonrisa.

— ¿De verdad? Pero podemos comer juntos...—Susurró Sakuno mirando a Ryoma que aparentaba no sentirse cómodo.

—Estoy de acuerdo, vamos a otro lugar.

—Está bien. Nos vemos más tarde. —Se despidió la castaña avergonzada.

—Nos vemos, disfruten su momento.

Hajime sonrió viendo como la pareja se perdía en los pasillos y descubrió a Smith apoyado en un árbol junto a ellos sin decir nada. Se preguntaba si aún repudiaba a Sakuno o se había cansado de ello. "Hey Smith ¿No quieres comer con nosotros?" Sugirió aprovechando que se encontraba ahí.

—Ya sabes...por los viejos tiempos.

—No ha pasado tanto tiempo para que lo digas de esa forma. —Reprimió una sonrisa.

— ¿Aceptas o no? —Se burló. Smith se encogió de hombros sin poder resistirse a su propuesta, ya que no tenía otra alternativa que sentarse junto a él.

Siguió a Ryoma en las profundidades del edificio, le sorprendía lo grande que era, tenía una infinidad de pisos que no se atrevía a calcular cuántos eran. Compraron algunos sándwiches en el camino y tomaron un elevador transparente para ir a un lugar más tranquilo. Por un momento, sintió vértigo en la medida que subían, temiendo que en cualquier instante el edificio cayese, pero entonces Ryoma la cogió de la mano leyendo sus pensamientos otra vez y volvió a sentirse segura, como si se tratara de un ave en pleno vuelo que estaba a punto de saltar en la nada y no tenía miedo, es más quería hacerlo para cruzar el mundo, mientras él estaba a su lado sabía que podría hacerlo. Se veía tan guapo aquel día, por primera vez su cabello no parecía alborotado, sino que más bien estaba peinado de un modo que la volvía loca, su mirada era la misma encantadora de siempre y sus labios quería unirlos con los suyos. Cuando las puertas se abrieron, la luz entró impetuosamente, cegando su vista. Al abrir los ojos, se encontró con una hermosa terraza rodeada por lo que parecía ser un jardín bien cuidado.

Ryoma la observó caminar emocionada a inspeccionar el lugar, se veía tan tierna cuando algo le sorprendía, era como observar una estrella que brillaba con todo su esplendor. "¿Y este lugar?" Preguntó la castaña emocionada, una vez que se sentó.

—Antes lo utilizaban para cultivar plantas medicinales, sin embargo eso fue mucho antes de la creación del invernadero. —Se sentó en el césped con ella, rodeándo su figura con sus piernas para que estuvieran más cómodos. —Después de eso, este lugar perdió sentido.

—Ah ya veo. —Susurró sonrojada. —Pero sigue siendo hermoso, quizás hasta puede permitir que los estudiantes de medicina se distraigan ¿no?

—Es posible, suelo venir a leer cuando necesito concentrarme. —Comió su sándwich de un bocado. Estaba hambriento.

—Es perfecto éste lugar para leer y reflexionar. —Sonrió, sintiendo como sus manos acariciaban su cabeza y la invitaban a apoyarse en él.

—Sí, por eso pensé en este lugar. —Musitó, permitiendo que la castaña se apoyara en su hombro derecho para poder contemplarla.

—Estaba pensando...se aproxima el cumpleaños de Momo—Sempai ¿no?

—Creo que si, la próxima semana. Aunque suele pasarlo con Tachibana.

—Es verdad, sin embargo...Ahora que lo pienso, Ann—chan mencionó la última vez que quería hacerle una fiesta sorpresa. Quizás va a contactar a los demás pronto. —Se acomodó en él, tras haber acabado con sandwich. — Sería divertido verlos a todos, hace tiempo que no hacemos una reunión.

—Es cierto.

—De seguro Momo—Sempai estaría feliz. —Sonrió.

—Es posible. —Sonrió, imaginando la escena. —Hablando de reuniones, disfrutemos este momento a solas. —Besó su mejilla, rozando su oreja que provocó que la castaña se apartara nerviosa. —¿Qué sucede?

—N—Nada...Es sólo que si alguien viene y...

—Nadie vendrá a este sitio, ya me aseguré de ello. —Tomó su nuca para atraer su rostro al suyo y la besó de esa manera que lograba encender a la castaña.

—R—Ryoma...dentro de unos días regresaremos a casa. —Su rostro ardía y su corazón latía como nunca, pero al mismo tiempo extrañaba esas caricias.

—Lo sé, pero ahora si podemos estar a solas por primera vez. —La besó con ímpetu, introduciendo su lengua en su boca para encontrarse con la suya que permanecía escondida en su interior. Producto de la fuerza que ejerció en ello, Sakuno cayó de espaldas sobre el césped, mientras él se ponía sobre ella para seguirla besando en cada parte de su cuerpo, explorando sus curvas.

La hierba que crecía a su alrededor, era la única testigo del modo en que deseaban. Ryoma tenía esa mirada que derretia a cualquiera y sus caricias eran prueba suficiente de lo que quería de ella. Se aferró a su cuello para sostenerse y besar el lóbulo de su oreja, haciendo que él gimiera de placer. Lo que hacían era una locura, apenas luz del día y en una terraza abandonada, lo que la excitaba aún más por hacerlo en un lugar prohibido.

Antes que pudiera seguir explorando sus curvas con la yema de sus dedos, el teléfono de la castaña sonó, ocasionando que ambos se separaron avergonzados. Al ver en la pantalla, se trataba de Miyuki que les informaba que la hora de colación había terminado y todos los de Psiquiatría debían volver a su campus.

"D-Debo irme..."Susurró triste, ordenando su ropa para ponerse de pie. Entonces el teléfono de Ryoma sonaba ahora, con un mensaje de Kevin preguntándole donde se encontraba.

Sakuno salió al pasillo para poder controlar su corazón que latía tan fuerte que se sentía cansada. Ryoma apareció a los minutos después, tras haber colgado una llamada telefónica. Se preguntaba con quien habría hablado que lucia más estable que en un comienzo.

Mientras el elevador descendía, ambos permanecían en silencio, como si ninguno de ellos quisiera hablar de lo que había pasado y reprimieran sus deseos de volverse a besar. Suspiró, no quería apartarse de él otra vez, pero no podían pasar otra noche juntos burlando el sistema de la Universidad ni podían fiarse de las habilidades de Ryoma para salir de noche sin ser descubierto.

Cuando el elevador se detuvo, caminó con él hacia el exterior, preparada para enfrentarse a la realidad. Sin embargo, para su sorpresa no se encontraban en el primer piso sino en otra planta del edificio que no conocía. Quizás había cometido un error, pero Ryoma jamás lo hacía...algo raro sucedía.

—Quédate conmigo esta noche. —Le susurró cabizbajo.

— ¿Eh?—Susurró nerviosa.

—Quiero estar esta noche contigo, otra vez.

—Pero...

—Una no es suficiente. Quiero tenerte en mis brazos. —La miró a los ojos. —Sí no quieres hacerlo, lo entenderé. Pero si es por otro motivo, necesito escucharlo.

—Y-Yo...no es que no quiera. —Se sonrojó. — Pero, no quiero meterte en problemas.

—Eso no sucederá. —Tomó su chaqueta y la cubrió con ella para que no la distinguieran, colocando su gorra sobre su cabeza. —Con esto bastará. —Se encontró con su mano para conducirla por los pasillos de los dormitorio de los chicos, para su sorpresa no había nadie a su alrededor, estaba el pasillo desierto, como si el destino deseara hacerse a un lado y permitir que se arriesgara.

Se detuvieron en la habitación del fondo, exactamente la 305 que llevaba en la puerta su nombre. Se sintió como aquella vez que se había encontrado con su habitación por primera vez en la casa de los Echizen, sentía curiosidad, pero al mismo tiempo se encontraba temerosa, tal como en esos momentos. Ryoma giró la manilla y la invitó a entrar, era una habitación oscura producto de que las cortinas permanecían cerradas, como si se tratara de un dormitorio secreto. Todas sus inquietudes desaparecieron al encender la luz, notando que en verdad era como cualquier otra, tenía una cama grande similar a la suya, una mesita que sostenía una lámpara de color verde agua y un escritorio que se encontraba al centro de la habitación que tenía una pila de libros de Medicina. Se quitó la gorra para dejar libre su cabello castaño y recorrió cada centímetro de la habitación, podía sentir el aroma del ambarino a su alrededor.

—Qué grande es. —Comentó.

—Sí, lo es.

—Haz leído todo esto? —Preguntó curiosa.

—Sí. —Suspiró. —Principalmente en mis noches de insomnio.

—Ya veo, yo simplemente me he desvelado, pero no he hecho nada productivo en el intento.

—Pero hoy será distinto. —Sonrió.

—Sobre eso...debo alertar a Miyuki, sobre mi ausencia. Sino va a enloquecer.

—Ya me hice cargo de eso.

—¿A qué te refieres?

—Más bien, Kevin se hizo cargo.

—¿El le avisó? Creí que me odiaba.

—Yo también, pero al parecer ha comenzado a aceptar lo nuestro.

Permanecieron toda la tarde charlando, dado que Sakuno aun no se sentía completamente a gusto en ese lugar por haberse escapado de su campus, por ello no dejaba de preguntarle a Miyuki por mensaje como iba todo, ella actuaba normal, no le preocupaba en absoluto la situación, mas bien estaba emocionada y le deseaba lo mejor sin pensar en las consecuencias que eso traería, además estaban casados y no tenia nada de malo pasar una noche juntos. Cuando el manto de la noche se apodero de todo el cielo, se sintió aun mas nerviosa por todo lo que estaba pasando. Se sintió mas aun en los eternos minutos de ausencia que el estuvo fuera para ir a buscar comida para ambos, fantaseando con que había sido interrogado o algo así. Pero cuando regreso y comieron, volvió a sentirse mas tranquila.

—¿Sigues preocupada?

—N—No es eso, solo pensaba que no traje pijama. —Mintió.

—No te preocupes por eso, no lo necesitaras. —Sonrió maliciosamente.

Sin embargo al ver su rostro de perplejidad dejo escapar una risita para aclararle que bromeaba y le entrego una camiseta tan grande que serviría de pijama.

—Gracias, aprovecharé de ir al baño.

Ryoma se acomodó en la cama, sosteniendo su cabeza entre sus manos para mirar al techo, aun después de casados le encantaba burlarse de ella, porque sabía que solía pensar demasiado las cosas y hablarle de ese modo, dispararía más fantasías. No obstante, no estaba tan equivocada, no solo quería dormir con ella, también deseaba algo más, pero no podía presionarla todo el tiempo. Admitía que la noche anterior también lo deseaba, pero con lo temerosa que estaba, no podría estar tranquila.

La puerta del baño se abrió abruptamente, dejando salir a su esposa luciendo su camiseta que le quedaba grande de mangas, pero no cubría gran parte de sus piernas. Reprimiendo sus deseos de besarla, apago la luz para que se acostara de inmediato. Aun siendo iluminados solamente por la luna menguante, distinguió su mirada dudosa. La envolvió en sus brazos para besar su nuca y susurrarle que nadie los descubriría. Sin embargo, en lugar de permanecer apoyada en su pecho para dormir, lo miro fijamente a los ojos y beso sus labios con calidez, acoplando cada vez más sus rostros. Ryoma acaricio su rostro esperando una respuesta y ella lo miro con seguridad. Lo que desato por completo sus impulsos y comenzó a explorar sus curvas, beso su oreja y se deslizo por su cuello, mientras sus manos ascendían por su cintura para quitarle la camiseta, dejando al descubierto sus hombros que beso como si fueran deliciosos manjares. Cambiaron de postura, para que Ryoma tomara control sobre ella, mientras Sakuno lo desnudaba con ansiedad, para encontrarse con su torso desnudo que parecía brillar a la luz de la luna. La atrajo hacia si para aferrarse a su espalda y desatar su brasier, la castaña se apodero del lóbulo de su oreja y lo presiono con sus labios, haciéndolo gemir y le quito los short con fuerza. Se encontraban solo cubriendo sus sexos en medida que se seguían besando. Ryoma beso sus rodillas y mordisqueó sus calzones para desplazarlos hacia el final de sus piernas. Hizo un camino desde abajo hacia arriba para excitarla. Dibujo un mapa desde su cuello hasta el final de su rumbo. Sakuno se posó sobre su cuerpo, creando una nueva ruta en su cuerpo. Beso cada parte de él, sintiendo como si se encontrara en una clase de turismo, recorrer su cuerpo para ella siempre era una experiencia nueva. Sus besos callaron sus deseos de gritar. Su cuerpo era como un código secreto que tenia que descubrir. Entonces sus cuerpos se fusionaron y sintieron el éxtasis en su interior, una sensación placentera que permitió llenar todo el vacío que sintieron en su separación.

—Buenas noches, Ryoma. —Susurro usando su camiseta de nuevo.

—Buenas noches, Sakuno. —Sonrió y la abrazó para cobijarla.

Continuara...