Capítulo 23
Desde la fiesta de Momo, Sakuno no había vuelto a ser la misma, Ryoma podía notarlo. Asistía a la Universidad como si fuera una autómata, siempre perdida en sus pensamientos, solía observarla durante los descansos, pensando que quizás con sus momentos de relajo iba a poder volver a ser ella, pero no era así, actuaba de la misma manera. Comenzaba a preocuparse, algo no andaba bien, si ella no se lo decía, tenía que hablar con Osakada o Tachibana, tenía derecho a saberlo, aunque sonara muy invasivo, era su esposa y tenía que hacer todo por ella.
Después de algunas semanas, se sentía aturdida como si no hubiera dormido en mil años, porque incluso si dormía bien sentía que no podía descansar lo suficiente, así mismo se sentía con lo que comía, aunque tenía muchos deseos de comer, todo lo que comía se iba de la misma manera en como llegaba, parecía sufrir de colon ya que su estómago no toleraba nada ¿Y si realmente estaba embarazada? Los síntomas iban en aumento, no había querido acudir al internet para buscarlos, ya que las ventajas de tener un esposo estudiante de medicina, era que había cientos de libros de medicina en su propia habitación. Así pasó las páginas sigilosamente, sintiendo como su corazón latía en la medida que la sintomatología coincidía con lo que sentía en esos momentos. Sólo le quedaba algo qué hacer.
Se encontraba en la farmacia, una mujer de unos cincuenta años se encontraba sobre el mesón registrando unos medicamentos en la computadora, Ann le había asegurado que si preguntaba por aquello que necesitaba, no la mirarían extraño, ya que era mayor y no tenía que sentirse intimidada como si fuera una colegiala, tenía que darse de valor y pedir ese test para poder salir de la duda.
—Buenas tarde ¿Qué necesita? —Sonrió la mujer.
—Buenas tardes…—Sonrió mirando a su alrededor, cerciorándose de que no hubiera nadie conocido en ese lugar. —Quería pedir un…
— ¿Un…? —Levantó una ceja.
—Unas vitaminas, por favor. —Mintió, sintiéndose avergonzada por no ser capaz de pedir aquello que realmente quería.
—Bien.
Cuando Sakuno salió de la tienda, Ann la esperaba ansiosa y nerviosa, el siguiente paso a proseguir sería ir a su casa y hacer el test. Pero en lugar de pensar una respuesta afirmativa sobre ello, notó que la castaña reía nerviosa, conocía esa mirada, algo no había salido bien. "Lo tienes ¿Verdad?" La interrogó, pero Sakuno sólo se atrevió a mostrar unas vitaminas en la bolsa. Ann se cubrió la cara con una mano, era obvio que la castaña no se atrevería. "Está bien, yo iré. Aguarda un momento." Susurró su amiga, viendo como Sakuno asentía avergonzada, no podía esperar menos de Tachibana, siempre la ayudaba cuando se encontraba en aprietos.
Cuando Ann entró, en lugar de disimular que veía algo más como lo había hecho su amiga, se acercó directo al mesón y pidió lo que buscaba, la señora le preguntó si deseaba una marca específica, pero ella no dio información adicional, sólo requería dos test que fueran confiables, sabía que con dos bastaría para cerciorarse de si estaban en lo correcto o no.
En el mismo lugar, se encontraba un delgado de cabello rojo que miraba unas revistas mientras escuchaba música en sus auriculares, después de llevar cerca de media hora informándose acerca de las noticias de tenis mundial, era hora de decidirse por llevar algo. Entonces decidió coger unas bebidas isotónicas que se encontraban a la distancia y caminó hacia el mesón para pagar por ellas, sin embargo apenas reconoció la figura de cierta chica de cabello castaño dorado que solía ponerlo nervioso. No veía a Ann Tachibana cerca de un año, si bien seguía en contacto con sus compañeros de Fudomine, aun así no la había visto otra vez, porque aunque no quería aceptarlo frente a sus amigos, estaba enamorado de ella desde el Instituto. Suspiró, había intentado decirle lo que sentía por ella, pero Ann no había entendido su declaración, creyendo que ese "Gustar" era que le agradaba, por lo que ella también había dicho que sentía lo mismo. Meses después se enteró que estaba saliendo con Momoshiro Takeshi, un chico de ojos violeta y cabello negro que solía llevarse bien con ella en los tiempos que Fudomine tenía encuentros con Seigaku. Lo odiaba tanto, había querido enfrentarla, preguntarle qué le veía a ese tipo, pero apenas había visto una fotografía de ella en redes sociales en la cual sonriendo junto a él, decidió alejarse de ella. Y ahora estaba ahí…a tan sólo metros de ella ¿Debía huir como siempre lo hacía? ¿O debía saludarla y fingir que no sentía dolor por su noviazgo? Antes de poder decidir qué haría, Ann giró hacia él para marcharse y entonces sus miradas se encontraron por un fragmento de minutos, provocando que se sonrojara aún más.
—Oh Kamio-Kun. —Le sonrió Ann. —Tanto tiempo… ¿Cómo has estado? Hace mucho tiempo que no vas a visitarnos.
—Sí, he estado ocupado. —Trató de ocultar sus sonrojos. —Ya sabes los estudios. Por cierto, he oído que estás estudiando en la Universidad.
—Así es, estás hablando con una futura comerciante. —Le cerró un ojo. — ¿Y tú? ¿Qué estudias?
—Ingeniero en música. —Se encogió de hombros. —No me veía en otra cosa.
—Oh ya veo, siempre creí que te convertirías en un excelente entrenador como mi hermano, siempre has tenido potencial. —Sonrió. —Sin embargo, eso no quiere decir que en la música no lo tengas ¿Recuerdas esa canción que creaste para mí en el Instituto? Era tan bella.
—S-Sí, la recuerdo. —Se sorprendió, no esperaba que lo recordara, era precisamente aquella melodía en la que intentaba declararle su amor, pero no había conseguido expresarlo con claridad. —De hecho yo…—Comenzó nervioso, mirando hacia la bolsa que llevaba, pensando controlar su nerviosismo. —Eso es…—Señaló abriendo los ojos de par en par al identificar esa caja, su madre había comprado una vez
—Oh es verdad, lo olvidé. —Susurró dándole la espalda. —Nos vemos, Kamio-Kun.
— ¡Espera, Ann-Chan! —Gritó por el pasillo, pero no pudo decirla, sus pies habían quedado paralizados en el suelo. Si Ann llevaba un test de embarazo, quería decir que…iba a ser madre. Aunque intentó controlar su odio, inevitablemente fue regañado por la anciana que atendía el local cuando cayeron miles de cepillos de dientes a su alrededor tras haber golpeado la repisa.
Cuando Ann salió, Sakuno la esperaba en una banca mirando el celular, tenía muchas llamadas perdidas de Ryoma, pero no era capaz de contestar ninguna, porque sabía que no podía darle una explicación razonable de porque lo estaba evitando. Esperaba que el test arrojara que no lo estaba y todo se tratara de una broma. "¿Dónde estás? ¿Puedes responderme al menos eso?" Le preguntó Ryoma en un mensaje de texto que no logró ignorar. "Estaré con Ann-Chan, llegaré tarde. "Le escribió y decidió enviarlo, aunque sonaba frío no podía decirlo de otra manera, Ryoma también estaba actuando raro, no como solía hacerlo, parecía molesto con la situación y trataba de reprimirlo como siempre.
Mientras las dos castañas se dirigían a la casa, Ryoma se encontraba en la terraza de la facultad de Medicina en compañía de Kevin que bebía agua mineral mientras leía un libro de medicina, si bien se habían sentado ahí a discutir que harían con respecto a un ensayo que debían entregar, el ambarino parecía fuera de lugar y aunque no deseaba admitirlo, le daba temor preguntarle que le sucedía. Lo observó de reojos, no dejaba de mirar su celular como si su vida dependiera de ello, hace días que no lo veía reunirse con su esposa en la Universidad, se preguntaba si había sucedido algo, justo cuando comenzaba a creer que no podía acabar con la relación que ellos tenían, actuaban como si hubieran terminado. Incluso se había encontrado con Miyuki en la mañana, quien se había acercado a él muy preocupada por lo que estaba pasando y creía que él estaría al tanto de todo, considerando que era el amigo de Echizen, pero no era el caso, no sabía todo acerca de su vida, siempre había sido muy reservado en sus cosas, más cuando se trataba de Sakuno. "Echi…" se atrevió a hablarle dudoso, pero en ese preciso momento la pantalla de su celular se iluminó y cuando pareció esperanzado por un minuto de que todo se arreglaría, un segundo después su celular se encontraba en el suelo roto.
— ¿H-Ha ocurrido algo? —Preguntó nervioso, viendo el cadáver del móvil en el suelo sorprendido.
—Sakuno. —Gruñó el ambarino, cogiendo el libro de medicina. —Estos días ha estado actuando extraño.
—Quizás algo le ocurre. —Se encogió de hombros. No esperaba que él le compartiera su vida privada.
—Es posible, pero si no me lo dice, no tengo como saberlo. —Suspiró. —Aunque he intentado hablar con ella, no ha querido escucharme. No entiendo ¿Qué es lo que quiere que haga?
—Deberías preguntarle. —Respondió, viendo como él lo fulminaba con la mirada, recordándole que lo había intentado y no había podido hacerlo. —S-Se que lo has hecho, digo quizás…detenerla y decirle cómo te sientes. —Se sonrojó, no sabía de esas cosas y nunca entendería a las mujeres, pero no le agradaba verlo así. Pensar que antes quería ser como él, sentía envidia por tener un equipo que siempre lo apoyaba, tener grandes amigos, ser respetado por los tenistas de América, tener una familia que estuviera siempre ahí para él y ser el oponente más fuerte que había conocido. Nunca hubiera imaginado que lo encontraría en la situación que se encontraba ahora, sufriendo por una chica, deseando entender porque ella lo rechazaba en lugar de hacer su vida como si nada. Realmente no parecía ser el mismo Ryoma Echizen que tanto admiraba y quería vencer, era otro que jamás creía que llegaría a conocer.
—Tal vez tengas razón. —Abrió el libro de medicina. —Lo mejor sería enfrentarla, Sakuno es tan terca que de esa manera podría hacerla entrar en razón. —Respiró profundo tratando de tranquilizarse y cogió su celular con la pantalla destrozado para guardarlo en su bolsillo. —Sé lo que estás pensando en estos momentos, no estoy actuando como la persona que conociste en América ¿no?
— ¿Eh? N-No he dicho eso. —Respondió nervioso ¿Cómo había leído su mente?
—Supongo que todos mis rivales pensarían lo mismo ahora, preocupado por lo que le sucede a una chica en lugar de concentrarme en mis estudios o en el tenis. —Se encogió de hombros. —Sin embargo, Sakuno no es cualquier chica.
—Lo sé.
—Por lo mismo, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras ella se derrumba. —Tomó un lápiz y marcó los puntos importantes qué realizar en el trabajo. —Quizás ahora no lo entiendas, yo tampoco podía entender a los tenistas que abandonaban todo por una chica, pero ahora si puedo comprenderlo. El tenis es insignificante alado de lo que siento por ella. —Le entregó el libro marcado.
— ¿Eh? ¿Qué es esto? —Preguntó incrédulo, su mente se había suspendido en sus últimas palabras.
—Los puntos a realizar en el ensayo. —Se levantó. —He marcado los párrafos que podríamos utilizar en torno a nuestra discusión reciente.
—Pensé que no habías oído lo que decía. — Lo recibió confuso. — ¿No te quedarás a clases?
—No, hay algo importante que debo hacer. —Se colgó la mochila al hombro.
—Es sobre Ryuzaki ¿Verdad?
—Sí.
—Ya veo. —Sonrió para sí. —Suerte con ello, ojalá solucionen sus problemas.
—Thank You.
—Y no me has decepcionado del todo, cuando nos conocimos éramos unos niños que no sabíamos lo que deseábamos para nuestras vidas, sólo veíamos el tenis como nuestro único propósito. En cambio ahora, tú ya has podido decidir cuál será tu destino tanto laboral como de vocación y principalmente con quien deseas estar el resto de tu vida. —Finalmente lo había entendido, porque la había elegido a ella sobre todo lo demás, Ryuzaki era el pilar de su vida para hacer todo lo demás.
—Tienes razón, éramos sólo unos niños deseando jugar tenis toda la vida. —Sonrió, recordando todos los oponentes que derrotaron. —Y así mismo como yo encontré mi camino, es hora que encuentres el tuyo.
—Es verdad.
Tras haberse despedido del rubio, Ryoma se marchó rumbo a la casa de Tachibana, la única manera de comprender lo que le sucedía, era esperándola después de su reunión con Ann. Por lo mismo, decidió llamar a su mejor amigo, sabiendo que esos días estaba libre para que fueran a comer por los buenos tiempos, aquel día más que nunca necesitaba un amigo que estuviera con él.
Iban a ser cerca de las cinco de la tarde, hora exacta en que se reunirían los ex integrantes de Fudomine, quienes habían acordado tener un partido amistoso de tenis como en los viejos tiempos. Tetsu y Sakurai habían sido los primeros en llegar, por lo que se encontraba calentando antes de comenzar, mientras charlaban de sus actuales vidas. Masaya se encontraba estudiando Derecho, si bien deseaba su verdadero sueño era ser juez, primero necesitaba especializarse como abogado para poder ir ascendiendo en su jerarquía. En cambio Ishida, había aceptado trabajar como monje siguiendo la dinastía de su familia, ya que aún no tenía pensado a qué dedicarse, por lo que el retiro espiritual era la mejor elección para reflexionar sobre ello. Kyosuke Uchimura fue el siguiente en llegar, llevaba ropa oscura y su gorra del mismo tono cubriendo sus ojos, aún lucía como el "asesino en la Red", como lo llamaban en Preparatoria por sus habilidades en videojuegos de asesinatos, razón por la cual decidió dedicarse precisamente al diseño gráfico de juegos en Japón.
Kamio llegó treinta minutos más tarde, cuando habían llegado todos los integrantes de Fudomine, salvo el Capitán que había avisado su tardanza. Después de saludar a todos, se ubicó en una banca cercana, sintiéndose aliviado de no ver al Capitán Kippei en esos momentos, considerando lo que tenía que decir de Ann. No podía dejar de pensar en su encuentro con Ann en la farmacia y esa bolsa que llevaba. Se preguntaba si Momoshiro estaba al tanto de ello o alguien más de sus amigas, no podía creer lo que estaba sucediendo. Comenzaba a volver loco.
— ¿Te encuentras bien? Kamio. —Le preguntó Tetsu preocupado.
—Sí, no es nada.
—Por cierto, hoy te vi en la farmacia. —Comentó Sakurai.
—¿Eh? ¿Estabas ahí? —Tragó saliva.
—Sí, fui a comprar un paracetamol. Estudiar tantas leyes, hace que mi cabeza estalle. —Se burló. —Ahora que lo pienso, estabas con una chica, pero ella se fue corriendo.
— ¿Kamio está saliendo con alguien? —Preguntó interesado un chico de cabello oscuro, Tatsunori Mori.
—Oh creo que era la hermana del capitán. —Sonrió Sakurai.
— ¿Ann-Chan? —Sonrió Tetsu.
—Sí, ella. —Se sonrojó Kamio.
— ¿Y qué le hiciste para que se fuera corriendo? —Preguntó Shinji. —¿Le declaraste tu amor?
— ¡¿De qué hablas, Shinji?! —Se sonrojó Kamio.
—Estabas enamorado de ella en el Instituto ¿o no? —Se burló Shinji.
—No es así, sólo éramos buenos amigos.
—Ahora que lo pienso, ella siempre lo dejó en la zona de amigos. —Susurró Shinji. —Entonces se fijó en Momoshiro Takeshi y Kamio no logró decirle lo que sentía.
— Sabes que te estamos escuchando ¿Verdad? —Suspiró Uchimura, Shinji no cambiaba, siempre revelaba sus pensamientos como si ellos no estuvieran ahí.
—En fin, sea lo que haya sentido, eso quedó en el pasado ¿Verdad, Kamio? —Le preguntó Sakurai sonriendo.
—Eso creo. —Susurró triste.
— ¿Ha sucedido algo más que nos quieras contar? —Habló Tetsu preocupado.
—P-Pues…es complicado. —Escondió su rostro tras sus manos. —Si el Capitán se entera, no sé qué ocurrirá.
—¿Qué es?
—Hablando de usurpadores. —Interrumpió Shinji. —Miren quienes vienen ahí.
—Oh es Echizen y Momoshiro. —Susurró Uchimura sorprendido.
— ¿Momoshiro Takeshi? —Preguntó Kamio presionando su puño y sin pensarlo se puso de pie. —Debo hablar con él.
—Eso quiere decir que no lo ha superado. —Respondió Shinji.
—Cállate, Shinji. —Gruñó Tetsu, comenzaba a fastidiarlo. — ¿De qué debes hablar, Kamio?
—Él…debe pagar por lo que le ha hecho a Ann.
— ¿De qué hablas?
—Vi a Ann-Chan llevando una caja de…—Se sonrojó de sólo pensarlo.
— ¿De qué? —Exclamaron todos.
— ¿Será acaso un test de embarazo? —Insinúo Shinji curioso.
—A-Así es.
Kippei se encontraba guardando unos bocadillos y gaseosas en su mochila, cuando de repente escuchó un grito proveniente del baño, nervioso dejó a un lado sus cosas para correr hacia la planta alta de su casa, antes de siquiera golpear la puerta para percatarse si su hermana menor se encontraba bien, un grito perteneciente a Osakada lo hizo estremecerse:
—Es positivo. —Anunció Ann temerosa.
—Eso quiere decir qué…—Tomoka miró a Sakuno emocionada. —Estás embarazada.
—Eso parece. —Susurró Ann preocupada.
— ¿Piensas decírselo a Momo? —Preguntó Tomoka, sabiendo que si se lo decía a él, Ryoma podría enterarse de cualquier manera.
—No lo sé, depende de Sakuno.
Los ojos de Kippei se abrieron de par en par, eso quería decir que su hermana estaba embarazada de ese canalla de Momoshiro, cuando habían llevado a cabo su relación, él había jurado protegerla y eso incluía cuidarse, debía darla una lección. Eso no se podía quedar así, él debía hacerse cargo de lo que estaba sucediendo.
Ryoma se encontraba desenvolviendo su raqueta para comenzar a jugar, cuando inesperadamente Kamio apareció tras ellos luciendo una cara de pocos amigos, antes de intentar comprender a qué se debía su extraña aparición, vio al resto de los integrantes de Fudomine caminar hacia ellos, algo no marchaba bien.
— ¿Qué ocurre? Echizen. —Preguntó Momo confuso. —Luces como si hubieras visto un fantasma.
—Pues…creo que tienes visita.
— ¿Eh? —Al voltear, se encontró con Kamio que lo tomó del cuello para obligar a mirarlo. — ¡¿Qué crees que estás haciendo?!
— ¡Kamio, detente! —Interrumpió Tetsu, pero él no lo soltó.
—Esto es por Ann-Chan. —Gruñó el chico de melena castaña.
— ¿De qué hablas? ¿Qué tiene que ver mi novia en esto? —Enarcó una ceja Momo.
— Me encontré con ella esta tarde en una farmacia.
— ¿Farmacia? ¿Qué hacía ahí?
—Creí que estabas al tanto de ello. —Lo fulminó con la mirada. —Deberías estarlo si eres su novio.
— ¿Qué quieres decir? —Gruñó. —Siempre estoy con ella, pero no puedo estarlo 24 hrs.
—Yo si lo estaría si fuera su novio. —Se sonrojó. —De seguro lo habría hecho mejor.
— ¿Qué? —Apartó sus manos de su cuello para tomarlo de los hombros. —¿Estás diciendo que te sientes atraído a mi novia?
—Y si fuera el caso ¿Tendrías algún problema? —Bufó. —Yo la conozco hace más tiempo que tú, tengo todo el derecho a sentirlo.
—Tienes razón, se conocen hace mucho antes y tengo entendido que fueron grandes amigos por su hermano, pero hay una gran diferencia entre los dos.
— ¿Cuál? —Enarcó una ceja.
—Momo-Sempai basta. —Interrumpió Ryoma, sabía lo que iba a hacer, lo conocía. Y de alguna manera él era así también.
—No me detendré, él se lo buscó. —Gruñó Momo. —Ella me eligió a mí y no a ti.
—Eres un engreído. —Lo golpeó en el rostro de tal manera que cayó de rodillas. —Bueno, si es así, hazte cargo.
—No sé de que hablas.
—Kamio, detente. No hemos venido aquí a pelear. —Habló esta vez Uchimura.
—Ann está embarazada. —Anunció Kamio enfadado.
— ¿Qué? —Articuló Momo sin comprenderlo. — ¿Cómo lo sabes?
—Ella compró un test de embarazo hoy.
—P-Pero eso…no significa nada. —Se limpió Momo incrédulo, quizás no era por ella y había alguien más.
—Si significa algo. —Habló Kippei apareciendo alado de ellos. —Acabo de confirmarlo, la he escuchado junto a sus amigas decir que está embarazada y no sabía si decirte o no.
—Capitán. —Susurró Kamio.
—Debo hablar con Momoshiro Takeshi. —Anunció. —Ustedes espérenme en las canchas del norte, yo los buscaré.
—Pero…
—Descuida, Kamio. Yo me haré cargo ahora, tu ya has hecho suficiente.
—Está bien.
—Gracias por preocuparte de Ann.
—No es nada, siempre estaré para ella.
Kippei ayudó a Momoshiro a levantarse del suelo y lo condujo a la banca más cercana para tener una conversación de hombre a hombre, considerando las circunstancias actuales y lo que podría suceder a futuro. Ryoma notó algo extraño en todo eso, si Sakuno estaba preocupada por Ann y lo que le sucedía ¿Porqué no se lo contó de un principio? Quizás lo mejor que podía hacer era aclarar todo en ese preciso momento. Así que decidió llamar a Tachibana para que se enterara de lo que estaba sucediendo antes que fuera tarde, no dudaba de que Kippei fuera más razonable que Akira, pero temía que las cosas siguieran empeorando.
Sakuno se encontraba llorando desconsoladamente, no quería tener un bebé en esos momentos en que recién se estaba integrando a la Universidad y comenzaba a cumplir sus sueños. Aunque admitía que siempre había pensado en qué significaría ser madre, en esos instantes no estaba preparada para hacerlo. Y más aún ¿Cómo se lo diría a Ryoma? ¿Se enfadaría o se alegraría? De todas maneras la culpa no había sido sólo suya, sino de ambos por no haberse cuidado y controlado más sus deseos por el otro. No sabía qué hacer, ni siquiera se atrevía a tocar su vientre para comprobar si había alguien ahí escuchándola.
De pronto, el celular de Ann comenzó a sonar y se sorprendió al ver quien se trataba, ahora Ryoma la llamaba a ella, quizás estaba siendo egoísta por no tomarlo en cuenta en esos días, actuando fría y poco empática, él también estaba sufriendo y era hora de dar la cara. Debía admitir que tras haber pensado en la posibilidad de que pudiera esperar un bebé, se sentía tan culpable y sensible que no tenía deseos de ver a nadie. Sin embargo, como Ryoma no era sólo su conviviente, sino también su esposo era complejo alejarse de él como lo podía hacer de los demás. Incluso cuando él se había acercado a hacerle cariño en una ocasión, ella se había alejado diciendo que estaba cansada para eso.
—Ryoma. —Contestó Ann esperando pasarle a Sakuno. —Si quieres hablar con ella, está aquí.
—Quiero hacerlo, pero en este momento necesito también hablar contigo.
— ¿Eh? ¿Conmigo? —Enarcó una ceja.
—Verás me he reunido con Momo esta tarde y…
— ¿Le ha sucedido algo? ¿Está bien?
—No muy bien. —Ann era igual de impulsiva que Sakuno, no lo dejaba terminar. —¿Te has encontrado con Akira el día de hoy?
— ¿Con Kamio? Sí, lo he visto en la farmacia ¿Cómo lo sabes?
—Pues verás, nos encontrábamos con Momo preparándonos para jugar tenis, cuando inesperadamente apareció Akiro y buscaba hacer pagar a Momo por todo lo que ha hecho.
— ¿Eh? Momo no me ha hecho nada, no entiendo a qué se refiere.
—Te vio comprando un test de embarazo. —Carraspeó. —Motivo por el cual asocio esa compra con tu embarazo. Y por otro lado, el Capitán Kippei también las escuchó hablando de lo mismo hace unos minutos y ha venido a hablar personalmente con Momo.
— ¿Qué? —Preguntó nerviosa y su mirada pasó de Tomoka a Ann. — ¿Dónde se encuentran específicamente?
—En el parque central, donde nos reuníamos siempre, canchas del sur.
—Está bien, voy para allá.
Tras colgar, le explicó la situación a sus amigas, quienes no entendían cómo se había ocasionado todo ese malentendido, además si el ambarino señalaba que Momo no se encontraba muy bien, quizás hasta había sido herido. Si bien Sakuno deseaba hablar con Ryoma en privado, después de todo lo ocurrido era necesario aclararlo cuanto antes, aunque eso implicara hacer estallar una nueva bomba.
Ryoma se encontraba practicando sus tiros, mientras esperaba como Momo hablaba con Kippei a la distancia, aunque se les había mencionado a los de Fudomine que esperaran en las canchas del norte, ellos seguían ahí mirando tras los arbustos, creyendo que no se veían sus sombras desde esos ángulos, pero no era el caso.
—Me disculpo por lo sucedido, no estaba al tanto de lo que le estaba ocurriendo a Ann-Chan. —Susurró Momo. —Tenga por seguro que me haré cargo de todo, los gastos del bebé y también de su educación, estaré siempre ahí para ambos.
—Me alegra escucharte decir eso. —Suspiró Kippei. —Cuando me enteré hace un rato, miles de cosas pasaron por mi mente, dado que Ann se encuentra en su primer año de Universidad y según tengo entendido, tú te encuentras trabajando.
—Así es.
—Por lo mismo, pensé en una serie de posibilidades de llevar a cabo con esta noticia. Pero no pude llegar a nada. Por eso, pensé que lo mejor sería hablarlo contigo. —Suspiró. —Desde que estás saliendo con mi hermana, soy consciente que no hemos tenido una buena relación, ya que de alguna manera u otra he estado actuando como nuestro padre lo hubiera hecho si siguiera con vida. Pero no lo hago sólo por mantener el orden, sino también porque Ann es lo más preciado que tengo después de lo que sucedió con nuestros padres. Quizás por eso la sobreprotejo demasiado, sabiendo lo grande que está. —Carraspeó. —Sin embargo, sé lo importante que eres para ella y lo mucho que significa ella para ti, así que estoy dispuesto a dejar nuestras diferencias de lado y unirnos por el bien de Ann, incluyendo los niveles de formalidad de empleas cuando te diriges a mí.
—Sé a qué te refieres, nunca he cuestionado lo que haces por Ann. —Intentó cambiar el modo en cómo se dirigía a él, empleando uno más informal. —Siempre he sido consciente que lo haces para protegerla, en mi caso nunca tuve una hermana, y a veces pienso que si lo hubiera hecho, de seguro la cuidaría de la misma manera.
—Entonces puedes llamarme Kippei a partir de ahora.
— ¿Eh? No sé si podría hacerlo.
—Puedes hacerlo como gustes.
—Le agradezco por todo lo que está haciendo. —Sonrió y luego se sonrojó al notar que nuevamente estaba hablando formal. —Creo que debo trabajar en eso.
—Así es. —Rió.
Cuando las castañas llegaron, Ann cruzó la distancia que había entre ellos para aclarar el malentendido, pero para su sorpresa encontró a Momo riendo con Kippei y hablando tan cordialmente que creía estar soñando, ya que nunca los había visto de esa manera, al contrario siempre su hermano los regañaba por no cumplir los horarios o porque descubría a Momo quedándose con ella por las noches. No obstante frente su presencia, borraron sus sonrisas para ponerse serenos.
—Ann…—Momo se levantó a abrazarla. —Me he enterado del embarazo.
—Yo soy el culpable de ello. —Habló Kippei.
—Sí, sobre eso…—Comenzó Ann, notando el enorme chichón que tenía Momo en su rostro. —¿Qué te ha pasado?
—Quiero que sepas que estaré ahí para ti, si es necesario pediré permiso en el trabajo y estaré contigo cada día. —Le sonrió Momo, ignorando la pregunta. —Todo para que nuestro hijo esté bien.
— ¿Quedarte? Pero…
—Le he dado mi autorización, puede hacerlo si desea. —Habló su hermano nuevamente.
—Así es, Kippei me lo ha permitido. —Sonrió. — ¿Lo he dicho bien?
—Excelente. —Le sonrió Kippei.
—No sé qué ha pasado entre ustedes. —Los miró con extrañeza. —Pero hay un malentendido, yo no estoy embarazada.
— ¿Qué? —Exclamaron los dos aturdidos.
Sakuno se encontraba sentada al otro lado de la cancha, viendo las reacciones que tenían todos, quizás en esos precisos momentos Ann estaba diciendo cual era la verdad. Y era momento que ella también lo hiciera. Divisó a Ryoma a la distancia, se acercaba a ella dando largos pasos, se preguntaba si la odiaba por todo lo que le había hecho pasar. O si en el fondo seguía preocupado por el silencio incomodo que hubiera entre ellos.
— ¿Podemos hablar?
—Por supuesto. —Se sonrojó, él siempre solía someterla a hacer ciertas cosas sin preguntarle.
—Estos días has estado actuando extraña desde el cumpleaños de Momo y…
—Lo sé, mereces una explicación ante mis acciones. —Susurró triste. —Verás durante la fiesta de Momo, estábamos hablando de "nuestros días" con Ann y Tomo-Chan. Hasta ese preciso momento no lo había notado, pero llevaba cerca de tres meses con atraso menstrual. Creí que se trataba de mis periodos irregulares, pero luego asocie los síntomas que tenía y llegue a pensar en la posibilidad de que yo…podría estar embarazada.
—Entonces… ¿El malentendido de Tachibana fue por tu causa? —Sintió que su corazón latía y el nerviosismo comenzaba a apoderarse de él, nunca se había sentido así.
—Así es. —Se sonrojó. —N-No fui capaz de comprar el test, me puse muy nerviosa frente al mostrador y terminé comprando unas vitaminas. —Rió nerviosa. —Así que Ann decidió entrar por mí y hacerlo.
— ¿Te lo hiciste?
—Sí. —No sabía cómo decirlo, tenía miedo de lo que podría pasar.
— ¿Y-Y cuál fue el resultado? —Posó su mano sobre la suya, sintiendo que temblaba.
—Pues…—Cerró los ojos, de pronto no lo quería ver.
—Sea cual sea el resultado, estamos juntos en esto. — Besó su frente. —No me alejaré de ti ni nada parecido. Conozco tus miedos y puedo imaginar lo que estás pensando en estos momentos. —Tocó su rostro y acarició sus mejillas húmedas por las lágrimas que comenzaba a resbalar por ellas. —Puedes confiar en mí, Sakuno. Desde el momento que aceptaste casarte conmigo, hicimos un acuerdo.
— ¿Cuál? —Sollozó.
—Estar juntos, en la salud y en la enfermedad ¿Lo recuerdas? —Jugó con su cabello. —Ya sea si vayamos a ser padres ahora o si vamos a seguir con nuestras vidas, siempre te amaré.
—Ryoma-Kun…yo—Abrió los ojos nerviosa.
—Estos días me he sentido mal. —Se aclaró la garganta, no le gustaba expresar lo que sentía, pero era necesario. —He estado preocupado por lo que te ocurría y me pregunté cientos de veces qué es lo que debía hacer. —La miró a los ojos. —S-Si debía alejarme y actuar como si fuéramos dos extraños mientras estabas en este estado… o si debía quedarme a tu lado hasta que se te pasara. Entonces me di cuenta que no podía seguir la primera opción, porque tú no eres cualquier persona, eres mi esposa. —Le susurró a pocos centímetros de su rostro, sólo con ella podía abrirse de ese modo. — Por lo mismo, no puedo actuar como si nada importara y seguir mi vida normal, porque tú eres mi rutina y eres el sentido de mi vida. —Besó sus labios un momento, sintiendo el sabor salado de sus lágrimas. —Te amo, Sakuno.
—Yo también te amo, Ryoma. —Lloró, ya no podía reprimirlo más. —Lo siento por preocuparte otra vez.
—No vuelvas a hacerlo. —Rodeó sus hombros para que ella se inclinara sobre él.
—No lo haré. Y con respecto a esto, salió positivo. Lo apliqué tres veces y salió lo mismo.
—Eso es…
—La que está embarazada no es Ann-Chan…soy yo.
—Ya veo…
—Lo siento.
—No te disculpes, esto no es por tu causa, también es por mí. Sin embargo, no estamos haciendo nada ilegal.
— ¿Eh?
—Ya estamos casados. Además, tenemos el apoyo de nuestras familias. —Acarició su cabello. —Y también nos tenemos el uno al otro. Por lo tanto, ya sea él o ella va a ser bien recibido.
—Tienes razón.
—Sin embargo, es necesario hacerte algunos exámenes primero para saber tanto su estado como el tuyo.
—Estoy de acuerdo, pero… ¿Qué sucederá con nuestros estudios? He destruido tus sueños otra vez. —Susurró triste. —Dejaste el tenis y ahora dejarás la Universidad.
—No dejé el tenis por tu causa, no hay mucho tiempo para él. Además tú eres más importante y con quien realmente quiero estar. —Sonrió. —Y la Universidad, podremos volver en otro momento, no hay prisa, considerando nuestras buenas calificaciones. Hay cosas más importantes de las carreras.
— ¿Cómo cuales?
—Nuestra familia.
Luego de aclarar todos los malentendidos, Ryoma y Sakuno regresaron a casa, tras despedirse de todos los presentes. En el camino de regreso, la castaña le transmitió todos sus miedos y las razones porque no había querido decirle, siempre en torno a no preocuparlo, pero el ambarino le recordó que no debía ocultarle temas así a futuro considerando que estaban juntos en eso. Ahora tenían que pensar, como se lo harían saber a los demás. Eso quizás lo más complejo de explicar.
Cuando giraron la manilla, se sorprendieron al encontrarse con la habitación completamente oscura parecía no haber nadie en casa o habían tenido un corte de luz inesperado. Ryoma ubicó una linterna cercana y la ayudó a entrar para que buscaran el interruptor, pero entonces de improvisto la luz se encendió y miles de globos saltaron sobre ellos, provocando que Sakuno lanzara un grito de miedo. Toda su familia se encontraba en el salón con osos de felpas y adornos de bebé, Rinko sonreía de tal manera que Ryoma infirió que se había enterado por otras fuentes. Su madre nunca dejaba de sorprenderlo.
— ¡Felicidades, futuros padres! —Gritaron Nanako y Sakura.
— ¿C-Cómo se enteraron? —Preguntó Sakura aturdida.
—Tengo mis espías por ahí. —Le cerró un ojo Rinko.
—Supongo que tú estás detrás de esto. —Señaló Ryoma a su padre.
— ¿Yo? ¿Cómo crees? —Se burló.
—A veces pienso que tienen serios problemas psicológicos. —Suspiró Ryoma. — ¿No quieres derivarlos a un psiquiatra, Sakuno? Tienen cierta personalidad psicópata.
— ¡Ryoma! Qué cosas horribles dices, no ves que mi nieto está escuchando. —Bufó Rinko.
—Es la verdad, debería saberlo desde ahora. —Se encogió de hombros.
—En fin, celebremos por mi futuro bis nieto. —Sonrió Sumire levantando su copa. —Sakuno tendrás que brindar con jugo.
—Lo sé, abuela.
— ¿Ya han pensado como le van a poner? —Sonrió Rinko con una lista en la mano. —He pensado en muchos posibles nombres.
—Aún no sabemos qué es. —Río nerviosa Sakuno.
—Por lo mismo, tengo nombres de niño y niña. —Sonrió maliciosamente.
—Madre, eres imposible. —Se cubrió el rostro Ryoma de impaciencia.
— ¿Porqué? Hay que pensar en todas las posibilidades.
—Sólo espero que no salga con tu personalidad psicópata. —Bufó.
— ¡Ryoma! No le hablas así a tu madre. —Gruñó Rinko.
—Como digas, madre.
Sakuno observó a su familia emocionada y se preguntó si ella también debía estarlo, esperaba un hijo de Ryoma después de todo, se preguntaba si llevaría sus hermosos ojos ámbar o su cabello negro o si sería una parte de ambos. Ryoma tenía razón, sería bien recibido por todos. Tendría tres tíos, dos abuelos, una bis abuela y dos padres que le entregarían mucho amor en esa casa.
Horas más tarde, Sakuno fue a la cama cerca de las 2 de la mañana, estaba tan cansada que se preguntaba cómo sería capaz de rendir bien en la Universidad al día siguiente, había sido un largo día de fortunas y adversidades, malentendidos y emociones fuertes. Era hora de darse un respiro y dormir de una vez por todas. Ryoma se acomodó a su lado y le acarició el cabello como todas las noches para tranquilizarla y ayudarla a descansar, era todo lo que quería.
Se encontraba jugando a las escondidas, luego de que Sakuno contara hasta diez en voz alta, salió en busca de los otros participantes. A Sakura no costó demasiado encontrarla, se encontraba escondida en los arbustos. Luego dio con Nanako que se encontraba tras unos girasoles, después dio con Nanjiro, Rinko, su abuela y Ryoma. Pero alguien más faltaba, alguien que le gritaba a la distancia que no se olvidara de él, nerviosa cruzó el bosque entero en su búsqueda hasta que finalmente dio con un cueva de conejos, cuando se inclinó hacia ella se encontró con la mirada de un pequeño niño con los ojos semejantes a los de su esposo y cabello tan castaño que resplandecía con los rayos de sol.
—Mamá me has encontrado. —Sonrió.
— ¿Mamá? —Preguntó desconcertada.
—Creí que jamás podría conocerte. —Susurró triste.
— ¿Porqué creías eso? —Le acarició el cabello.
—Porque no me queda mucho tiempo.
— ¿Qué quieres decir?
Antes de obtener una respuesta, el niño había desaparecido, dejando sólo caer una gorra a sus pies. Cuando se inclinó a tomarla, notó que sus manos estaban tan rojas que la visera se había empapado. Quizás se había apoyado en algo, pensó y recordó que había acariciado al niño de antes. Inconscientemente se tocó el vientre pensando en el hijo que esperaba y sus manos se llenaron de sangre oscura.
Sakuno despertó de un salto, liberando sollozos apenas abrió los ojos. Nunca había tenido un sueño de ese tipo y se preguntaba porque lo había tenido en ese momento. "¿Te encuentras bien?" Ryoma la abrazó preocupado, pero ella sólo se atrevió a asentir, mientras se aferraba más a sus brazos ¿Porqué había soñado eso? ¿Por qué en ese preciso momento? ¿Qué significaba?
Continuará….
Hola! Lamento la eterna demora, he estado muy ocupada con la u :( es fin de semestre y tengo muchas cosas que hacer. De hecho ahora debería estar haciendo un ensayo xDD y estudiando para tres pruebas más. Pero tenía ganas de escribir, me hacía falta y sé que ustedes también esperaban ansiosos la continuación.
Bueno no espero que les guste con ese final XD pero espero que comenten cuáles son sus hipótesis al respecto.
No sé cuando actualizaré de nuevo, todo depende de mi tiempo libre que es escaso xd
Mi página de facebook es Hinata-Sakuno fanfiction
Saludos!
