SKYFALL
Advertencias: Mención y descripción de graves heridas, pérdida de sangre y cuadros médicos con riesgos de vida, que pueden ser perturbadores para ciertos lectores, estarán señalados por ***. Leer bajo su propio riesgo.
Mientras las serpientes abandonaban el comedor
Hermione no podía creer lo que escuchaba, presentación tras presentación temió que su hermano del alma le diera la espalda, llegado el momento y al parecer eso no sucedería.
Ella comenzaba a estar bien con la idea de que todo su sacrificio sería pagado con golpes y abandono. No es que ella quisiera que le agradecieran, nada de eso, sino que esperaba que, tras tanta guerra, tanto dolor y siendo víctimas por años de los más poderosos, anhelaba poder tener paz, amor y formar la familia que siempre soñó.
Esa fue la verdadera razón por la que se aferró a Harry como si su vida dependiera de ello, dejando atrás toda preocupación o cuidado por su seguridad. Por una vez en su mundo, no importaba o existía otra cosa que no fuera su mejor amigo, por el cual, estaba dispuesta a dar la vida si fuera necesario, sin dudarlo por un segundo.
Pero no todos estaban felices, porque además de Draco con su dolor a causa de un corazón roto por culpa de sus inseguridades, se encontraba Ron con la ira quemando sus venas y la traición gritando en su mente, frente a semejante escena.
—¿En serio, Harry? — Aunque no lo grito, alertó a todos y causó que los amigos se tensaran—Te ha mentido por años; ha sido amiga de ese maldito hurón que no hizo otra cosa que hacernos la vida imposible… ¡Ha usado a mi familia a tu antojo! ¿Y tú vas a perdonarla?
Hermione lentamente se separó del abrazo y buscó su varita, pero Harry al ver el movimiento negó con la cabeza, indicándole que se pusiera tras él.
—Ron, lo que Hermione hizo…
—¡ES UNA MALDITA TRAICIÓN! —Gritó a todo pulmón, señalándola, por lo que Hermione se aferró con más fuerza al brazo izquierdo de Harry, que estaba frente a ella de forma protectora.
—¡Cálmate, Ron! ¡Ella solamente hizo lo que tenía que hacer! —Ron soltó una risa cínica, antes de mirarlos
—Eso es lo que crees ¿verdad? ¿Qué ella hizo todo esto para defenderte? ¡Despierta Harry! Lo hizo por Malfoy y esas serpientes—Harry se tensó—¿Piensas que ellos la defenderían sin que les diera algo a cambio? ¡Ella fue prometida a Malfoy, por amor a Godric! La única razón por la que te dijo todas esas cosas fue porque la descubrimos y no podría sacarte más información si la alejabas.
El azabache comenzó a analizar todo por una vez, porque, aunque una parte quería creer ciegamente en su hermana del alma, no podía encontrar fallas en la lógica de su mejor amigo tampoco. Las serpientes jamás hicieron algo sin que existiera alguna ventaja de la que pudieran aprovecharse, estaba en su naturaleza, eran ambiciosos, astutos y buscaban siempre su autopreservación.
Desde ese momento, todo parecía moverse en cámara lenta para Harry; miró a Hermione a los ojos, notándolos oscuros, casi sin emociones, recordándole a los ojos de Snape, a quien luego buscó con la mirada, viéndolo ayudar a Dumbledore a levantarse. Lentamente apretó los puños al recordar toda la traición de su mentor, volviendo a mirar a la otra persona que le había mentido, con la furia brillando en sus ojos verdes.
La castaña al notar como todo lo que creyó lograr hace un momento se le escurría por los dedos, fue soltando de a poco el brazo de Harry y dio varios pasos para alejarse, siendo tomada de los hombros por Teddy, que estaba detrás de ella, junto a varios de los Merak del futuro. Sin embargo, la castaña no podía apartar los ojos de su amigo.
—Cachorro—Llamó Sirius desde un lado de Hermione, haciendo que Harry rompiera el contacto visual—Te estás equivocando. De la misma forma que tu padre y yo nos equivocamos cuando no confiamos en Remus. Nadie te está obligando a elegir, así que no lo hagas.
Harry creía que su padrino se equivocaba, porque de hecho si debía elegir. Perdonar a Hermione significaba dejar atrás a los Weasley, a la familia que lo acogió, dio amor y jamás lo abandonó desde que entró al mundo mágico.
—Padre—Dijo un encapuchado, que Sirius reconoció como el del lago, por lo que abrió desmesuradamente los ojos. Harry lo miró y su rostro mostraba todo tipo de emociones—Se lo que piensas, pero no les debes nada. Todo lo que hicieron fue por Dumbledore y aunque no lo creas, porque eras el elegido.
—¡Eso no es cierto! —Gritó Molly Weasley— ¡Jamás lo vimos como una obligación o nos importó quién era Harry!
—¿No termino de decirle a mi madrina, que únicamente la aceptaba porque mi padrino la quería como una hermana? —Cuestionó Teddy con una ceja alzada— No fue coincidencia que lo encontraran antes de entrar a la plataforma en su primer año, como tampoco lo fue que su primer amigo, fuera Ronald Weasley. —Miró a su padrino—Dumbledore quería que fueras cercano a los Weasley; que te dieran la familia que siempre soñaste para que confíes en ellos, en los últimos miembros, vivos y leales a él, de la primera Orden del Fénix
—¿Mamá? —Dijo Bill sorprendido, mirando entre sus padres y Dumbledore que ya se había levantado.
Nadie dijo nada por unos momentos, lo que Harry tomó como una confirmación y eso puso rabioso a Ron, porque de la misma forma que siempre supo que Hermione elegiría a Harry antes que a él, estaba seguro de que el azabache lo elegiría sobre su amiga. Por ello, fulminó con la mirada a Sirius y Teddy, apretando la mandíbula hasta que le crujieron los dientes.
—Jamás fui tu amigo por interés, Harry—El mencionado lo miró—No como ella. Tú realmente eres mi mejor amigo
Ron notaba la duda en los ojos del azabache y sin realmente buscarlo, pudo notar a su sobrino, a lo lejos, que asentía, dándole esa aprobación que tanto parecía necesitar. Pero nadie más se dio cuenta de la seña que hizo Louis o como los Weasley del futuro dieron un paso atrás, hasta que Ron tomó la mano de su mejor amigo, tirando de él para que su hermana lo agarrara y levantó su varita. Nadie excepto Lucius Malfoy, quién desenfundó su varita de su bastón y empujó, casi al mismo tiempo, a Narcissa lejos de él mientras avanzaba.
—Bombarda—Gritó el pelirrojo con la varita apuntando a la castaña
—¡Protego máxima! —Gritó a su vez Lucius, después de todo no iba a correr riesgos de que lastimaran a quién prácticamente era su hija.
No obstante, a pesar el hechizo protector, que tenía también como intención proteger a Sirius, los Tonks, Remus, Teddy, Alex y otros miembros encapuchados del futuro que se habían acercado para ayudar a la castaña, no fue suficiente, dado la ira que al parecer descargó el pelirrojo en el hechizo.
Prácticamente todos salieron volando y la mesa de las águilas se hizo añicos, dejando desde estacas a virutas de madera, esparcida no solo en el aire, sino incrustadas en varios de los presentes.
Scorpius, al estar más cerca de la puerta y haber recibido la última ola del hechizo, se recompuso primero tosiendo por el golpe de la caída, pero nada muy grave. Se levantó, tomando su varita y haciendo a un lado el polvo con un movimiento de esta, antes de avanzar en busca de su familia, al mismo tiempo que los profesores y Madame Pomfrey ayudaban a los alumnos de ese tiempo con sus heridas.
Su corazón amenazó con detenerse, mientras corría, cuando notó el cuerpo inconsciente de su madre, en los brazos de Severus Snape.
—No, no, no, madre—Lloró, al mismo tiempo que la recorría con la mirada, notando varios cortes en el rostro; su hombro en una posición para nada natural, al igual que una de sus piernas. Sin embargo, lo que lo desesperó, fue la gran estaca que la atravesaba desde su espalda al frente, en el lado izquierdo de su abdomen.
—¡Scorpius! — Gritó desesperada su hermana más pequeña. Al levantar la vista, el mencionado, observó a su abuelo tendido boca abajo a pocos pasos de él, al lado de un encapuchado que parecía estar también desangrándose debido a varios trozos de madera incrustados en su cuerpo.
—Ly—Quiso decirle que le preocupaba su madre, que ella podría sola…
—¡Es Steph! —Los ojos del rubio se abrieron desmesuradamente y miró a Snape, quien no estaba realmente sorprendido de que la castaña fuera la madre del chico, por lo no necesitaba poder ver su rostro para entender la situación.
—Ve—Le espetó secamente—ella estará bien—Tras un asentimiento, fue junto a sus hermanos.
—Dime que hacer
—Intenta controlar la hemorragia, yo comenzaré a remover las piezas—la voz y manos de la joven temblaban, por lo que rápidamente Scor lanzó un hechizo diagnóstico y al ver que su hermano tenía pulso, aunque débil, tomó las manos de su hermana por un momento.
—Ly, mírame—Ella lo hizo—puedes con esto ¿sí? Ya no es la guerra, estas a salvo—ella algo temblorosa, cerró los ojos y ocluyo intentando controlarse—Eso, estuviste en momentos peores. Nos salvaste de cosas peores…ahora salva al torpe de nuestro hermano—Dijo intentando bromear para quitar un poco de tensión a la situación.
La más pequeña de los Malfoy abrió los ojos y sus iris se tornaron casi negros, pero asintió y comenzó con su labor.
—No es momento de bromas, Hyperion. Ve por el abuelo—al notar que su hermano no se movió, lo miró—puedo sola, Scor—Dijo esta vez algo más tranquila—pero necesito saber si el abuelo está vivo
El rubio miró al cuerpo inconsciente de uno de los hombres que más admiraba y ocluyo toda emoción para no derrumbarse, antes de acercarse para lanzar los hechizos diagnósticos.
Lucius estaba vivo, pero su saturación de oxígeno era muy baja, lo que le permitió a su nieto deducir el problema. Él había recibido la mayor parte del hechizo, por lo que tenía varias costillas rotas y una de ellas le había perforado un pulmón, haciendo que se estuviera ahogando con su propia sangre.
—¿Qué tiene? —El rubio levantó la mirada y vio a su abuela, con su máscara de indiferencia puesta en su lugar. ¡Por Salazar, como admiraba a esa mujer!
—Pulmón perforado, un par de costillas rotas, pero lo preocupante es
—La hemorragia interna—dijo levantando la capa de su esposo y dejando en evidencia los hematomas de su abdomen. —Primero el pulmón, de nada servirá el salvar el resto si su cerebro muere por falta de oxígeno. —Dijo haciendo un movimiento delicado con su varita
Scorpius sabía que su abuela era experta en curación, de hecho, estaba a la altura de las mejores medibrujas del país en ese tiempo y en el futuro. Ella había estudiado en su tiempo en Hogwarts junto a su hermana Andrómeda, esperando conseguir un lugar en San Mungo al graduarse en una loca idea de seguir a su hermana en su plan de fastidiar a su madre, pero tan pronto como supo que sería una Malfoy, tuvo que abandonar ese sueño para ser la mujer de sociedad que todos esperaban.
Con lo que nadie contó, fue que su esposo, en privado, contrataría a los mejores sanadores para que le enseñaran para que ella cumpliera su sueño, y mucho menos, con que su conocimiento sería útil para salvar a su familia, no solo en una, sino en dos guerras.
Si bien muchos creían que Narcissa Malfoy era una esposa trofeo, que se pasaba gastando los galeones de la herencia de Lucius, nada estaba más alejado de la realidad.
—¡Teddy, hijo! — El gritó desgarrador de Nymphadora Tonks, hizo eco en el lugar, mientras caía de rodillas al lado de su hijo inconsciente, a pesar de sus propias heridas. —Vamos despierta, por favor
—Detente, Dora—dijo su madre llegando a su lado para detener los movimientos torpes de su hija—Tenemos que ver sus heridas—dijo tomando sus manos—si lo mueves así solo podrías empeorar su cuadro.
La auror se detuvo, intentando contener sus lágrimas, asintiendo y esperando que su madre entendiera que estaba bien, para que pusiera toda su atención en atender a Teddy.
Remus, acostumbrado al dolor y dado a que su licantropía le permitía sanar más rápido, de heridas comunes, que a los magos comunes, llegó al lado de su hijo en el momento que lo notó herido.
—Andrómeda
—Estará bien, Remus…. Sólo…—la voz se le cortó al ver a su nieto inconsciente con varios huesos rotos, sangrando de múltiples heridas, con trozos de varios orígenes en su cuerpo—Él...
—Intentó protegerla con su propio cuerpo
Comentó Remus, mientras una lágrima solitaria recorría su mejilla y ayudaba a atender a su hijo, pero sin dejar que la sonrisa de orgullo se borrara de su rostro.
Él, antes de ser lanzado por la explosión, logró notar como Teddy, tan pronto como vio a Ronald levantar su varita, se interpuso entre ella y su madrina o mejor dicho madre, porque el licántropo respetaba, tanto como sabía, que en el futuro del que venían estos chicos, Hermione era la verdadera madre de Teddy.
Scorpius tras limpiarse las gotas de transpiración que caían por su frente, con la manga de capa, tras lograr estabilizar a su abuelo, observó el desastre que era el comedor.
Su padrino atendía a su madre, quién ya no tenía una estaca atravesándola; su hermana más pequeña aún atendía a su hermano; su otra hermana tras ayudar a su esposo, que gracias a su condición sus heridas no necesitaron más que unos pocos hechizos, estaba curando a los Nott, quienes salieron lastimados al intentar proteger a su madre y ayudando, junto a Luna, a los Longbottom, quienes al parecer no tenían más que unos cortes.
No obstante, fue un gran perro negro, acompañado de un majestuoso ciervo y un formidable lobo gris, acompañados de los Slytherin y algunos encapuchados, que eran encabezados por George Draco II, su madre y los gemelos, lo que llamó su atención. Al parecer, junto a las hermanas Delacour, bloqueaban la entrada del gran comedor y acorralaban a los Weasley del pasado, que buscaban una forma de salir del lugar, aprovechando el caos como distracción.
—¡Córranse del camino! ¡Y ustedes no son mejores que esos traidores! —Dijo dejando salir toda su ira, Ronald Weasley, a sus hermanos mayores.
—Hijos…—intento Molly
—Ni lo intentes mamá—Dijeron al unísono los gemelos, deteniendo a su familia en seco, dado sus tonos sin emoción
—Lo que hicieron es imperdonable y demasiado bajo hasta para ustedes. —agregó Fred.
—¡Alguien tenía que hacer lo correcto, si ustedes no lo ven, es porque se dejaron influenciar por zorras como ella! —Tras sus palabras, Molly señaló a una imperturbable Astoria
—Chille todo lo que quiera vieja simplona, pero no crea que saldrá de esto impune—Dijo la castaña dando un paso más cerca hacia su hijo y futuro esposo, con una postura desafiante.
—¡¿Cómo se te ocurre insultar a mi madre, asquerosa serpiente?!
—¡Weasley! —Gritó, con una voz mortífera Scorpius Malfoy, al ver como Ronald levantaba nuevamente su varita, que ahora apuntaba hacia el lobo gris, que había avanzado para proteger a Astoria, gruñendo de tal forma que sus afilados dientes sobresalían, exigiendo un nuevo manjar.
Más de un grito ahogado, seguido de gente corriendo, ayudando a los que no podían moverse por sí solos, hacia la mesa de los profesores, se presenció, cuando un imponente y especialmente llamativo dragón, de escamas escarlatas, con una hilera de astas doradas alrededor de la cara, un hocico chato y ojos sumamente perturbantes, se hizo presente en el Gran Comedor, frente a una familia de pelirrojos que estaban en shock.
—Un…bola de fuego chino—dijo Harry al reconocer al dragón que una vez había enfrentado Viktor Krum en el Torneo de los 3 Magos.
—También conocido como "El Dragón León"—Dijo todavía algo en shock Severus Snape, justo cuando una pequeña llama con forma de hongo, salió de las narinas de la criatura, dejando en claro que estaba enfadado, después de todo era la característica que le había dado el nombre. Eso hizo que todos los que estaban frente a la criatura, dirán un paso hacia atrás.
—¿Pero qué cara…—Comenzó Ron antes de ser interrumpido por su sobrino, Louis
—Malfoy—Dijo tragando el nudo que se le había formado por el miedo y dando un paso hacia adelante, en un intento de evitar que su tío dijera algo que les causara una muerte instantánea—Nosotros…
El dragón soltó un rugido que hizo temblar a todos en el comedor y que la familia Weasley diera un paso atrás.
—Ni lo intentes—Ahora donde antes estaba el ciervo, el perro y el lobo, se encontraba Sirius Black, con un encapuchado a cada lado—Los Malfoy están más cerca de ser dragones que magos. Heriste a las personas que ama, a los que considera suyo para proteger… después de eso, solamente existe un destino posible esperándote
La voz del encapuchado, que tanto Harry como los demás presentes, reconocieron como el hijo del elegido, era letal, como si de un juramento se tratara. Todos estaban seguros que si ese dragón no carbonizaba a los Weasley, el futuro heredero Potter se encargaría de cobrar venganza.
—Nosotros solo…—Comenzó de nuevo Ron, pero de la nada su boca había desaparecido, por lo que miró a una encapuchada que tenía la varita en alto.
—Lo siento papá, pero si sigues hablando harás que nos maten a todos—El pelirrojo abrió cómicamente los ojos, al mismo tiempo que la chica se quitaba la capucha.
Allí frente a los Weasley se encontraba una pelirroja que tenía el cabello por la cintura con leves ondas y con algunas pecas manchando su blanca piel. Se notaba que estaba por debajo de lo que se consideraría un peso saludable, pero sus ojos verdes, enmarcados por unas ojeras que eran un claro indicio de su deteriorada salud y cansancio, reflejaban tristeza, dolor y sobre todo decepción.
—Mi nombre es Rose Lavender Weasley Brown y antes que alguien diga algo si, Lavender Weasley de soltera Brown es mi madre
Ron no podía creerlo, si se había estado divirtiendo con Lavender ese año, pero para él ella carecía de encanto, inteligencia y era demasiado fácil para los chicos estar con ella, como para considerarla para que fuera su futura esposa. Después de todo, por eso último era justamente por lo que había accedido a tener una relación con la rubia, ya que, para él, Hermione era demasiado recatada y amargada como para consentir tener algo más que unos besos escondidos con él antes del matrimonio, lo que Ron consideraba absurdo, ya que él era un hombre con necesidades, que una buena novia, debía satisfacer.
—Ro-Ro—Chilló Lavender saltando al cuello de su novio—¡Si! te dije que seriamos perfectos juntos y que seriamos una familia feliz—Dijo antes de soltarlo e ir a ver a su hija—Ay cariño eres hermosa y seguramente nos tienes muy orgullosos, sobre todo a mí, matado a todos los chicos de Hogwarts con tu belleza—La rubia no pudo ocultar su mueca, dejando de lado su felicidad, al tomar el rostro de su hija—pero estás demasiado delgada, esta bien… no creo que debas abusar de la comida, pero creo que estas rozando lo enferma así que…
—Madre—la detuvo la pelirroja tomando las manos de su madre y apartándolas de su rostro—Si no entendiste, Louis dejó en claro que en el futuro somos perseguidos; que perdimos la guerra y fui yo la que casi muere por las decisiones que ustedes tomaron
—Rose—advirtió Louis, ganándose un gruñido del dragón que, por un momento dado la revelación, casi todos olvidaron.
—Malfoy—llamó Rose, poniéndose frente a la criatura con una sonrisa nostálgica— tu familia esta herida, ve a atenderlos, cuídalos…Se que no lo merecemos, pero te ruego que los perdones… y te doy mi palabra que tras presentarme arreglaremos muchas cosas—la pelirroja miró hacia un encapuchado que estaba al lado de Alice— y que te ayudare a conseguir el futuro por el cual organizaron este viaje… ya le quitamos demasiado
—¿De qué hablas? —Cuestionó Percy y ella al voltearse pudo notar el desconcierto en el rostro de su familia, por la que había sacrificado y perdido todo en el futuro.
—Ya lo entenderán—Miró al dragón, esperando alguna respuesta, pero este no se movió
—Tranquila—Habló Andy llegando al lado de su hermano y acariciando sus suaves escamas—Sigue muy alterado. Cuando esta así, solamente nuestra madre consigue hacerlo retroceder…pero tranquila, ha aceptado tu trato
Rose nunca entendió la conexión que tenían los mellizos Malfoy, pero creía en las palabras de la peliblanca, así que asintió.
—Podríamos quedarnos en la sala común
—No—sentenció negando con la cabeza—Al—llamó a un encapuchado—llévalos a las mazmorras, creo que con perdonarles la vida ya es suficiente. Que vivan lo que los padres de algunos vivirán durante la guerra.
—¡No! —de la nada un encapuchado estaba tomando una de las manos de Rose— Por favor Andy… ella esta arrepentida, ya dijo que nos ayudará
—Frank…ella ahora está arrepentida pero no olvides que también formó parte de esto
—Hermano—susurró Alice, colocando una mano en el hombro del encapuchado, para que solamente él escuchara— Debes recordar todo lo que hizo en el futuro, por favor—suplicó
—Ella perdió tanto como nosotros, Alice
—Pero yo me lo busqué—para sorpresa de todos fue Rose la que hablo—Tienen razón Frank, mi lugar siempre estará con mi familia aunque sé que están equivocados. Los ayudare con su objetivo, no por ustedes o por ti, sino porque no quiero que mi familia tenga el destino que les espera
La pelirroja se soltó del agarre y el encapuchado sintió como otra vez ella le arrancaba el corazón, de la misma forma que lo había hecho antes de la guerra.
—Llévalos, Al—ordenó la peliblanca y tras unos movimientos de varita todos los Weasley estaban sin sus varitas, petrificados y con las esposas, llenas de runas rodeando sus muñecas, siendo escoltados por algunos encapuchados.
—¡Déjame! —Espetó Frank soltándose de su hermana y saliendo del comedor, dejando a su hermana tan dolida, que tan pronto como su novio la abrazó, rompió en un llanto silencioso.
—Scor—se escuchó la voz de Pandora, haciendo que Andy apartará la vista de la pareja. La pequeña Nott acariciaba al dragón, el cual tenía los ojos cerrados, mientras ella le hablaba—por favor, ella te necesita… retrocede
—Tú en este estado, Steph, Teddy, el abuelo y nuestra madre están inconscientes. Padre vaya a saber Salazar donde esté…—la peliblanca soltó un suspiró lleno de frustración, antes de ocluir y llevar su varita a la garganta para lanzar un sonorus— Presten todos atención, quien pueda caminar tome a alguien herido y llévenlo a la enfermería; los Gryffindors serán escoltados a su sala común por los Slytherin, donde permanecerán hasta nuevo aviso y sin sus varitas— la Granger miró a los miembros de su futura casa, quienes asintieron en confirmación antes de proceder a desarmar a los leones.
—Yo los cuidare—Se ofreció Sirius, recibiendo un asentimiento por parte de la encapuchada antes de proceder a cumplir con su tarea asignada.
—Señora Tonks…
—Iré con Poppy—Dijo Andrómeda—necesitará más manos—Tras eso, su futura sobrina nieta, asintió
—Iré contigo mamá, necesito estar con Teddy
—No—sentenció por primera vez Lyra, mientras con un movimiento de varita hacía levitar a su hermano—Teddy, junto al resto de los Merak heridos, irán a las mazmorras, donde los atenderé junto a la Señora Malfoy. No es que no confié en la enfermera actual, pero sabemos más hechizos de curación y no existe mejor suministro de pociones que el del profesor Snape.
Dado el tono y seguridad de la joven, Tonks asintió algo de mala gana, pero no se rehusó, mientras Remus levitaba con cuidado a su hijo y Narcissa a su esposo.
—Bien. El resto se dirigirá a sus salas comunes a descansar…si necesitan algo le pedirán a alguno de la tercera generación. Nadie puede dejar su sala común, no querrán ser comida de dragón.
Más de uno palideció y Scorpius soltó lo que los que lo conocían dirían, que fue un bufido de desagrado. Andy canceló el hechizo antes de acercarse a Luna y a algunos que quedaban de la tercera generación.
—Tía Luna
—Nosotros nos encargaremos, tú solo encárgate de tú familia—La encapuchada asintió agradecida, pero antes de irse escuchó a Lyssander llamarla
—Por favor, si encuentras al idiota de mi padre y a los tíos, mándalos a ayudar… claro luego de que le des su merecido—Finalizó con un brillo travieso en los ojos y una sonrisa
—No le des ideas, Nott—Se burló Alex— que es capaz de evitar que nazcas
—¡Oye!
—Basta—se escuchó la voz de Snape, haciendo que todos terminarán de bromear— Me encargaré del director y los profesores, antes de ir a las mazmorras. —Informó a nadie en particular—Supongo saben cómo acceder y a mi suministro—frente a algunos asentimientos, hizo una mueca de desagrado—intenten no ser tan ineptos como sus padres y sobrevivan hasta que regrese
—No te preocupes, Severus… yo los cuidare—Bromeó su futuro socio, ganándose un hechizo punzante, antes de romper en risas
—Bien, vamos
—¿Qué haremos con el pequeño, Dragón? — Cuestionó Alex a su esposa, tras su orden
—No se preocupen, yo me encargo—Afirmó Pandora, ganándose la aprobación de todos, antes que cada uno partiera a cumplir con su tarea asignada.
….
Hola mi gente, sé que he estado demasiado desaparecida, pero he tenido muchísimos problemas personales, no pude recuperar mi pc donde tenía algunos de los capítulos escritos y me encuentro finalizando mi último semestre de mi carrera universitaria. La verdad para que sepan, no ha sido para nada SENCILLO, la gente que me conoce fuera sabe más y se que no es excusa, pero ya los tenía acostumbrados a un estilo en la calidad de la historia y no quería escribirles algo rápido y solo para cumplir, de hecho, mi idea era escribir después del 19 donde salgo de vacaciones, pero dado que encontré una noche de insomnio mezclada con inspiración, decidí darles este capítulo, espero que les guste.
QUIERO QUE SEPAN QUE NINGUNA HISTORIA ESTÁ ABANDONADA Y QUE LAS TENGO TERMINADAS (aunque sea en mi mente JAJA es solo plasmarla) así que no se desesperen.
Ya hablando del capítulo sólo tengo para decir que INTENSIDAD, IMPOTENCIA y TRISTEZA. De hecho, todos los que vienen tienen este estilo que me duele el corazón. Espero sus comentarios, que son vida y fueron los que me dieron fuerzas de no querer abandonar mis historias, ya que en cada uno daré mi opinión de cosas más específicas.
¡LOS QUIERO Y NO OLVIDEN QUE LA VIDA ES UNA SOLA, COMO PARA DEJAR QUE OTROS NOS MARQUEN EL PASO O LOS LÍMITES DE NUESTRAS CAPACIDADES!
