Ya habían pasado quince minutos cuando la bebé despertó, abrió sus ojitos cafés y los volvió a cerrar por el exceso de luz en la cafetería, se frotó la cara con una mano y dejó salir un bostezo. Volviendo a abrir los ojos esperó ver a su madre, en cambió vio a un desconocido frente a ella, ¿Dónde estaba su mamá, y por qué aquella persona la veía con esa cara? Morinaga tenía una cara de terror absoluto, nunca había tenido que lidiar con bebes y no sabía qué hacer. Ambos se miraban a los ojos, uno sin saber qué hacer y la otra sin saber quién era él.
- Eeeh… hola, Shinju… - dijo a manera de saludo un aterrado Morinaga. La bebé solo parpadeo, esa última palabra se le hacía conocida, tal vez porque su mamá la decía con frecuencia.
Por infortunio de ambos, un grupo de cinco estudiantes entraban hablando trivialidades y haciendo algo de alboroto, aquel repentino ruido asustó a la pequeña Shinju quien empezó a gimotear y a derramar gruesas lágrimas; aquellas personas eran muy ruidosas y la estaban asustando, además su mamá no estaba cerca. Morinaga se asustó y rápidamente llevó su mano a la cabeza de la bebé y comenzó a acariciar su cabello tratando de reconfortarla.
- No, no, no, shh.. shh.. tranquila, no llores, no pasa nada… shh.. shh.. – habló tratando de sonar lo más tranquilo posible.
Una de las chicas de aquel grupo cambió la mirada a aquel par, vio a la bebé y a un chico guapo juntos, ella sonrió con ternura y se aproximó rápidamente.
- ¡Pero que linda!, ¿es tuya? – trató de iniciar una conversación con aquel chico alto y bien parecido. Morinaga solo se tensó puesto que no la había visto acercarse.
- Este… no… es la hija de Kimura-sensei… solo la cuido. – contestó Morinaga.
- ¡Chicas, vengan acá, miren a esta hermosura! – gritó llamando la atención de todo el grupo de estudiantes, quienes se levantaron a esa dirección. – Me llamo Gina Sasaki, pero puedes decirme Gin-chan, estoy estudiando la maestría de Ciencias Químicas, ¿cómo te llamas? – vaya que era extrovertida.
- Este… Morinaga Tetsuhiro, y actualmente no estudio o trabajo aquí. – contestó cortésmente a la señorita, aunque estaba incomodo porque a lenguas sentía que le estaba coqueteando. – Soy trabajador de la farmacéutica S en Hamamatsu, estoy de visita por una semana.
El grupo de estudiantes rodeó rápidamente donde Morinaga se hallaba sentado, las mujeres del grupo tocaban la cabeza o mejillas de una aterrorizada bebé que no comprendía que pasaba a su alrededor, los hombres charlaban fuertemente entre ellos y debes en cuando hacían muecas extrañas para sacarle una risa a la bebé. Morinaga estaba perdiendo el control de la situación puesto que Gina trataba de ser su centro de atención. Todo el alboroto se detuvo cuando una muy harta Shinju rompió en llanto, gritaba para que todos se callaran.
Morinaga se levantó rápidamente y sacó a la bebé de la carriola, trató de acunarla en sus brazos, pero Shinju se retorcía.
- Shinju, tranquila, shh… shh… está bien… - trató de calmarla inútilmente
Aún con la bebé llorando, las chicas trataban de consolarla inútilmente y mientras que los hombres trataban de hacer reír con a la niña para que dejara de llorar.
- Morinaga-kun, trata de mecerla un poco para que se calme. – aconsejó Gina. – Anda, pásamela. -
Morinaga pensó que era mala idea, pero realmente estaba perdido y le pasó la bebé a Gina. Ella agarró con cuidado a la criatura y la meció de un lado a otro, pero claramente Gina no sabía cargar a un bebé en brazos; ya que la cabeza de Shinju no estaba erguida y parecía que se desnucaría; claramente la bebé no estaba nada cómoda en brazos de aquella desconocida. Así que agitó los brazos y piernas para que la dejara en paz, de camino logró agarrar un cabello negro de la señorita y haló fuertemente de él. Gina solo logró soltar un grito.
- ¡Deja mi cabello!, ¡suéltalo!, pequeña maleducada. – exclamaba irritada Gina, aquella mocosa estaba haciéndole quedar como una tonta frente a Tetsuhiro, ella tenía en mente en parecer buen material de madre para conquistar al guapo hombre. Al escuchar aquel tono de voz, Shinju atinó a llorar más fuerte, pero soltó en cabello de Gina. Lo único que se oía en la cafetería eran los llantos de la bebé y las voces de un grupo nervioso de estudiantes que no lograban tranquilizarla; entonces alguien entró a la cafetería y se acercó en silencio a aquel grupo tan escandaloso.
- Realmente eres un incompetente, Morinaga. - soltó irritado Souichi.
Y como por arte de magia, todo el grupo se calló. Voltearon la mirada con pánico en sus ojos, claramente conocían a Souichi Tatsumi también conocido como "el demonio del laboratorio", de vez en cuando le pedían impartir clases prácticas y sus estándares eran demasiado altos… era el terror en persona. Shinju seguía llorando, pero ya no gritaba tan alto, al fin las personas ruidosas se habían callado.
- ¿Ya vieron?, lo único que tenían que hacer era callarse, claramente la bebé estaba abrumada por tanto ruido y tanto extraño cerca de ella. – exclamó con cierto tono de agresividad. - Y tú. – refiriéndose a una molesta Gina. - ¿Acaso eres tonta, que no ves cómo está la cabeza del bebé? No me sorprende que estuviese tan incómoda, si quieres impresionar con tus habilidades con los bebés al menos aprende lo básico: como cargar a un puñetero bebé. – regañó Souichi.
Gina se sonrojó por haber sido reprendida frente a sus amigos, lastimosamente no podía responderle ya que sería una gran falta de respeto insultar a alguien con tantas referencias positivas, colega de académicos importantes y un gran investigador; pero tuvo una idea, sonrió y le exclamó.
- ¿Podría enseñarme, Tatsumi-san? – preguntó "inocentemente", mientras extendía a una llorosa Shinju.
Souichi dejó salir un gruñido, pero tomo con bastante delicadeza a la bebé, apoyo la pequeña cabeza en su hombro derecho, su brazo derecho sujetaba por debajo del bebé para obviamente no se cayera, la bebé estaba claramente tensa al estar en brazos de otro desconocido, pero Souichi empezó a acariciar la espalda de la bebé, con movimientos circulares, de arriba abajo, lentamente, meciéndose de un lado a otro de manera lenta y rítmica. Esto logró que Shinju dejara de llorar, aquella tranquilidad de aquel hombre de cabellos rubios le gustaba, con una mano agarró con fuerza la camisa y alzó su cabeza y conectó la mirada con aquel sujeto de cabello largo, Souichi le sonrió gentilmente, ella dejó salir una risita mientras que con su otra manita tocaba la barbilla de aquel extraño agradable.
Mientras aquel par estaba en su burbuja, la cara de los demás era de incredulidad pura, ¡el demonio de los laboratorios estaba sonriendo! Y no solo eso, ¡aquella bebé que no paraba de llorar era amor y ternura con el tirano! Gina también estaba asombrada, esperaba que aquel hombre de horroroso carácter hiciera llorar aún más a la mocosa. Morinaga estaba igual de asombrado, si no es que más, ¿Cómo le era tan sencillo para su senpai tranquilizar a un bebé?
- Así es, señorita, como se tranquiliza a un bebé. Ahora todos, lárguense. – dijo fríamente.
Rápidamente todo el grupo tomó sus cosas y salieron corriendo.
- Morinaga, vámonos. –
No esperó a Morinaga y comenzó a caminar, llevándose a Shinju con él.
