Morinaga reaccionó rápidamente, tomó la maleta del bebé y la dejó en la carriola, caminó rápidamente a la par de su senpai. Caminaron en silencio, salieron del edificio hacia el estacionamiento y se dirigieron rápidamente a la única camioneta blanca. Morinaga sacó las llaves y le quitó la alarma al coche y abrió el maletero; estaba llenísimo de cosas para la bebé.
- Bueno… ahora dobla la carriola y vayámonos. – ordenó Souichi.
- Esto… ¿cómo? – preguntó Morinaga claramente confundido.
- No tienes idea de cómo hacerlo, ¿verdad? – preguntó irritado.
- Pues la verdad… - no logró terminar de contestar, ya que Souichi le había pasado rápidamente al bebé, Morinaga abarro al bebé de los costados y la tenía alejada los más posible de él. Creía que en cualquier momento la bebé volvería a llorar; Shinju se limitó a verlo irritada. Como un profesional, Souichi dobló la carriola en menos de un minuto y la guardó en el maletero.
- Deja de jugar con el bebé y ya siéntala en su asiento. – Souichi había abierto la puerta de pasajeros.
Morinaga caminó aún con la bebé lo menos pegado a él, se inclinó dentro de la camioneta, que tenía un asiento para bebes detrás del asiento del copiloto, sentó a Shinju y comenzó a buscar el cinturón de seguridad del asiento, pero Shinju sospechó de lo que quería hacer y comenzó a moverse inquieta en el asiento, no le gustaba estar allí sola, prefería estar con aquel extraño agradable. Morinaga trataba de tranquilizarla, cuando encontró el cinturón, la bebé lo agarró también y no lo soltaba.
- ¿Por qué demonios tardas tanto? –
- Senpai, la bebé no suelta el cinturón. – lloriqueó Morinaga.
Souichi lo apartó, tomo de nuevo a la niña en brazos, dejó la maleta de la bebé en un asiento y cerró la puerta, abrió la puerta del copiloto.
- Tú conduces. – dicho esto se subió y cerró la puerta.
Morinaga terminó conduciendo hasta el apartamento, en el camino podía escuchar a la bebé riendo en el regazo de su senpai. Souichi jugaba de manera tranquila con la bebé, haciéndole cosquillas en la barriga o en los pies; tiempo después la bebé comenzó a ponerse inquieta. Morinaga estaba temiendo lo peor, no creía que su senpai lograra calmarla esta vez. Souichi logró alcanzar la maleta en la parte de atrás, abrió la bolsa y quien sabe cómo sacó una mamila con leche. Destapó la botella y se la entregó a Shinju; ella rápidamente se la llevó a la boca y comenzó a comer. Morinaga vio todo de reojo y vaya que estaba asombrado, ¿cómo supo Souichi que la bebé quería comer? Minutos después, ya con una panza llena la bebé dejó de comer, eructó por si sola y se quedó dormida, ocultó su cara en el pecho de Souichi y con una mano agarró nuevamente la camisa del mayor. Souichi tomó la mamila y la tapó; con su brazo disponible sacó una cobija delgada, guardo la botella y cubrió a la bebé con la manta.
A un faltaban unos kilómetros para llegar a su cómodo departamento, después de unos minutos en silencio Morinaga soltó la interrogante.
- Senpai, ¿cómo sabe tanto de bebés? - preguntó.
- ¿Acaso olvidas que soy el hermano mayor de dos mocosos? - contestó Souichi sin mirarlo. Morinaga ladeó la mirada de un desierto camino para ver como Souichi pasaba sus dedos en aquella matita de cabellos cafés, peinándolos con delicadeza y ocasionalmente acariciando las mejillas de la bebé con la yema de sus dedos; una imagen muy enternecedora, regresó la vista al camino.
- Bueno, sí. ¿Pero por qué le es tan fácil leer a la bebé? ¿Cómo supo que Shinju estaba incomoda, o cuando apenas se puso inquieta porque tenía hambre? Realmente me sorprende, senpai. -
- Solo te diré que… cuando nació Tomoe me frustraba mucho no poder saber que necesitaba o por que lloraba tanto, así que pasaba mucho tiempo pegado a mi madre tratando de entender a mi corta edad las acciones de mi madre; cuando nació Kanako y mi madre enfermó era yo quien básicamente veía por su bienestar, cuidaba de un bebé y un niño pequeño al mismo tiempo mientras mi madre trataba de recuperarse. Creo… que fue esa experiencia que me hizo tan bueno con los niños… - terminó de explicar.
- ¿Y qué hay de su padre, o de Matsuda-san? - volvió a preguntar.
- El trabajo de mi viejo lo tenía demasiado ocupado, él era el único ingreso de nuestra familia y no podía pasar mucho tiempo con nosotros. Realmente no lo culpo, tener que mantenernos y pagar por los cuidados médicos de mi madre era abrumador; Matsuda fue de gran ayuda también, cuidaba de Kanako cuando estaba en el instituto, pero cuando yo llegaba sentía que era mi deber el cuidar de mis hermanos… pero agradezco bastante que ella estuviese con nosotros. - contestó Souichi con la mirada perdida en la bebé.
Morinaga asintió, decidió no preguntarle más a su senpai y condujo en silencio.
