Hola he vuelto con más de esta historia, habia dicho que era un shot pero me he emocionado, me he pasado escribiendo un montón, asi que les he traído dos capítulos más que me han gustado demasiado, aveces escribo para mi y me encanta el resultado de ello. Bueno ya saben, historia hot, aveces con palabrotas, algunos estudiantes no están en el curso que deberían, y sexo hasta para regalar... disfruten.

espero sus mensajitos con la mejor vibra y muchas gracias a tod@s los que siguen la historia y me han dejado su review.

Besos


Luna

Habia descubierto algo muy interesante… tal vez no fuera la mujer más sensata, ni la más consciente o racional, pero era una chica muy observadora, analítica y curiosa, por lo tanto a menudo usaba esas cualidades para lograr ciertos cometidos.

Desde muy niña había sido algo solitaria y antisocial, disfrutaba de la tranquilidad, paz y armonía que había en el ambiente cuando estaba sola, por eso había descubierto que el hacer sentir incómodas a las personas funcionaba a la perfección para este fin, la gente pensaba que estaba loca y mejor se alejaban antes de escuchar las barbaridades que solía decir. Durante mucho tiempo encontré entretenida la situación, cuando no quería escuchar o hablar con alguien me ponía a divagar sobre criaturas imaginarias y eso era suficiente para espantar a cualquiera, disfrutaba de las miradas incómodas que solían dedicarme mis compañeros cuando sacaba a colación temas que les incomodaban, siempre haciendome la loca por supuesto. Claro que no siempre fue bueno para mi integridad mental y física, pues varias chicas no soportaron algún tiempo mis maneras de ser y me hicieron mucho bullying, se burlaban de mí, escondían mis zapatos, mis bolsos, incluso habían llegado a dejarme sin una sola tunica en temporadas realmente frías, debía decir que eso fue algo realmente desagradable aunque siempre lo afronté con la cabeza en alto, sin quejarme, sin decir una sola palabra, porque no estaba en mi el autoconpadeserme, la vida había que enfrentarla tan dura como viniera, eso me dijo mi madre muchas veces antes de morir.

Solo unas pocas personas habían aceptado mi personalidad diferente, solo unas cuantas personas aguantaban toda una tarde de mis desvaríos y en vez de encontrarme rara solían reír a carcajadas como si les divirtiera mi personalidad, eran chicos diferentes a todos los demás, eran chicos que podian captar lo extraordinario en lo ordinario y por eso también se habían ganado un espacio en mi solitaria vida, porque habían hecho muchas cosas para defenderme de los abusos. Hermione, Ginny, Harry, Pansy y Theo…. Suspiré al pensar en este último, recordé la primera vez que había notado que existía o tal vez fue él quien notó mi existencia ….

Flash Back

Era diciembre y hacía mucho frío, todo estaba congelado por la nieve, era el último día que los estudiantes podrían ir a hosgmeade y quedaban un par de días para que todos regresaran a sus casas a pasar navidad con sus familias. A alguien se le había ocurrido robarme mi ropa, mis zapatos, medías y mis túnicas ese día, caminaba descalza por los pasillos del castillo, con la única falda y camisa del uniforme que me habían dejado.

Solo para fastidiar a los demás por tal afrenta copié varias hojas con un dibujo de un Neargle con mensajes como "Si vez a un Narggle con zapatos, pertenecen a Luna Lovegood", los repartí a cada estudiante que se me quedaba mirando con cara de pasmo y tiré muchos otros por ahí, claro que al dar cada paso los dedos de mis pies se iban congelando más y más, el frio calaba en mi cuerpo como pequeñas cuchillas, haciendo el proceso de caminar algo doloroso, pero ni modo, debía encontrar mis cosas antes de partir de Hogwarts, recorrí varios pasillos y salones, los dientes ya me castañeaban y con las manos trataba de darle calor a mis brazos que comenzaban a doler. El colegio estaba casi que vacío lo cual me complicaba el hecho de encontrar mis cosas, no se veía un alma en el lugar. Al cabo de buscar un buen rato en gran parte del colegio, decidí ir a donde la profesora Vector para que me ayudara con algo para vestir, ya que era la única profesora que no habia salido a Hosgmeade, no me gustaba molestar a nadie, pero sentía el cuerpo demasiado frio y empezaba a dolerme la cabeza, di uno, dos, tres, cuatro pasos, cuando todo se me puso borroso y negro, caí de rodillas al piso y traté de parpadear para no caer en la inconciencia.

-¡Por morgana bendita, Lovegood! ¡¿Que haces vagando por ahí prácticamente desnuda?! - escuché que alguien me dijo, volteé a mirar hacia el chico que me hablaba, pero solo pude enfocar unos ojos azul muy profundo.

-Y…. Y…. Yo …. - tartamudeé congelada, era incapaz de levantarme, los dientes me castañeaban con violencia.

-Eres una bruja, pero eso no quiere decir que no puedas morir de pulmonía o congelamiento - dijo, yo solo pude sentir sus manos muy calientes agarrar mis piernas desnudas bajo la falda y bajo mis brazos, alzandome al vuelo. Era un chico muy fuerte y olía muy bien.

-llevemosla a la enfermería - dijo la voz de una chica que no reconocí y eso fue lo último que pude oir antes de caer en la inconciencia.

Cuando desperté, todo me daba vueltas, estaba un poco oscuro y no reconocí el lugar en el que me encontraba, estaba acostada sobre una cama grande y tenía un paño húmedo sobre la frente, me senté lentamente, haciendo que el pañito cayera a un lado, sentí las sábanas resbalar sobre mi cuerpo, que para mi sorpresa estaba totalmente desnudo, miré hacia todas partes y me tope de nuevo con los ojos azules de aquel chico que me había ayudado, tape de nuevo mi desnudés con la sábana plateada, las antorchas se encendieron y lo reconocí enseguida por supuesto, Theodore Nott miembro honorario del trio más popular de Slytherin.

-Tu ropa se está secando - me dijo - estaba muy mojada y congelada . - lo miré ladeado, me sentía vulnerable así desnuda.

-¿Acaso tu me has desvestido? ¿Me has visto desnuda? - abrí mucho los ojos y me quede mirando su rostro pasmado, había alzado las cejas y abrió la boca para decir palabras que no salían. Casi me reí de su expresión.

-eh... ¡no Luna! - se apresuró a hablar - tenías mucha fiebre y Pansy te quitó la ropa. - las mejillas se le habían sonrosado de manera encantadora, esos eran algunos de los placeres de incómodar a la gente y más a chicos guapos.

-Eso hubiera sido como un sueño - suspire frunciendo el ceño y mirando su cara fijamente - tus hermosos ojos mirandome. - el pelinegro no sabía en donde esconderse eso era seguro.

-¿Que? - dijo tragando saliva, me reí al pensar en que, no sabía si a él eso le aterraba o le gustaba.

-Tu has como todos Theodore Nott, no me pongas demasiada atención o quedarás chiflado. - el sonrió ladeado y como siempre no pude evitar decir algo - eres como un Ángel - me agarré la cabeza un poco pues me dolió. - me has salvado. Te lo agradezco y te debo una.

-Lovegood acuéstate - me ordenó - todavía tienes un poco de fiebre y para serte sincero te vez fatal.

-¿En donde estoy? - pregunté acostandome en la almohada.

-En mi habitación - dijo él y alcé las cejas sorprendida. - Madame Pomfrey no se encontraba en la enfermería y las mazmorras eran el lugar más cercano, estabas morada, parecía que te morías. - lo vi fruncir el entrecejo. Escuchamos el sonido de la puerta abriéndose y volteamos a mirar.

-Oh alfin has despertado - dijo una chica pelinegra de ojos verdes, que me miraba con una ceja alzada. - Lovegood yo se que no eres la chica mas cuerda que digamos, pero que demonios hacías medio empelota en medio del colegio a estás temperaturas ¿Acaso deseas morir? - de repente un dolor de cabeza me azotó.

-Pansy Cállate - le ordenó el ojiazul - nos vas a romper los tímpanos.

-Es que es una inconciente Theo, alguien debe decirle a la Lunática que aterrice. - la chica se veía muy enojada, lo cual lograba sorprenderme pues estaba muy segura que esa pelinegra que era muy popular no conocía de mi existencia.

-si, lo sé trato de aterrizar a menudo - le dije sonriéndoles, empezaba a sentir un picor en la garganta al hablar. - los Nargles han robado toda mi ropa y mis cosas, entre ellas mi varita. - ambos alzaron las cejas.

-¿y es que no tienes amigas, compañeras de casa a las que les pudieras pedir prestado un abrigo? - me increpó la pelinegra, sonreí divertida.

-No sé como es tu mundo Parkinson, pero en el mío, mis amigos y compañeros son contados con los dedos de una mano y desgraciadamente están en otras casas - la pelinegra se quedó callada mirándome con la boca abierta.

-y no tomaste algo prestado ¿Verdad? Tu prefieres morir - dijo ella respirando un poco fuerte. Alcé los hombros y miré al suelo.

-No lo pensé, no soy de tomar cosas prestadas - me excuse - suelo solucionar mis asuntos a mi manera y necesitaba buscar mis cosas, antes de partir a casa.

-Definitivamente el sombrero se equivocó al ponerte en Ravenclaw - resopló la chica. - porque inteligente no eres.

-vamos Pansy, ya déjala en paz - intercedió Theodore - creo que Lovegood a comprendido que hizo mal

-No entiendo porque les importa - susurré tosiendo, empezaba a sentirme constipada. - Nunca antes me habían dirigido la palabra.

-Porque estuviste todo un día inconciente y estabas tan morada - dijo la pelinegra notablemente afectada. - no es que me agrades o algo, pero parecía que morías y fue tan angustiante. Busqué a la profesora Vector pero quien sabe dónde diablos se metió, ahora iba por Snape, pero si ya despertaste mejor no meternos en líos.

-disculpenme por haberlos impresionado de esa manera Parkinson, Nott - me disculpé - fui muy irresponsable.

-Ya no importa, tienes que recuperarte - dijo Pansy - todavía estás muy pálida y morada, esta noche tendrás que quedarte aquí, les traeré algo de la cena.

-oh no, no quiero molestar, yo solo necesito mi ropa, estoy bien - me puse de pie enrollada en la sábana pero todo se se puso negro y caí, no me golpee porqué Theo me atrapó y me subió de nuevo a la cama.

-Luna no seas terca, no puedes irte así - me dijo Theo al oído, sentí cosquillitas en el vientre cuando me tocó - descansa un poco y mañana saldrás de aquí antes de que todos despierten.

- Voy a traerte una pijama y un uniforme negro, vi tu cuerpo pareces de mi misma talla - dijo la ojiverde - al rato nos vemos - salió de la habitación cerrando suavemente

-Se los agradezco - susurré recostandome de nuevo. - nadie se había molestado tanto conmigo.

-Eso es porque eres un caso aparte Lovegood - me sonrió - a muchos idiotas les asusta lo diferente.

-y a ti, ¿No? - le pregunté - no te asusta que se te pegue algo raro de mi.

-No soy un tipo que se asuste tan fácilmente además nosotros los Slytherin somos diferentes - sus labios se curvaron en una pequeña e imperceptible sonrisa. - no me asustas, me pareces interesante. - dijo como si nada, se sentó en su escritorio a continuar con sus labores, el corazón me dio un vuelco, ¿Yo le parecía interesante? ¡Este si estaba bien loco¡. Sonreí algo emociónada, me quedé en silencio, observando su perfil masculino, sus labios carnosos y finos, sus ojos azules perfectos, no eran ni oscuros, ni claros.

-Si sigues mirándome tan fijamente, no podré concentrarme - me miró y le sonreí radiante.

-Como no mirarte Theodore, eres como una obra de arte - le dije, él me miro fijamente y me devolvió la sonrisa.

Esa noche Pansy Parkinson nos trajo la cena, me prestó una pijama bastante ajustada y un uniforme negro, medias y zapatos negros.Theo me dio una de sus túnicas negras, mas tarde en la noche se puso su pijama y se recostó junto a mi, sin acercarse demasiado, me miró y me preguntó cosas sobre mi vida y mis criaturas increíbles, velando mi recuperación como si le interesara, como si fuera uno de mis mejores amigos. Esa noche sus ojos me parecieron lo más hermoso del mundo, tenían una profundidad estremecedora. Esa noche quedé flechada de Theodore Nott.

End Flash Back

Después de eso, mis cosas aparecieron en tiempo record, en dos días, algunas chicas y chicos de Revenclaw se acercaron a entregarme algunas de mis pertenencias, incluso el mismo Theodore había recuperado algunos de mis zapatos, que volaban suspendidos en aulas desocupadas y Pansy recuperó algunos de mis libros, nunca me dijo como.

Hermione y Ginny se enteraron al poco tiempo que mis compañeras de cuarto habían sido las culpable de desaparecer mis cosas y con ayuda de Fred y George les jugaron algunas bromas marca Gemelos Weasley apenas comenzó el sexto año escolar, a Lisa Turpin le salieron tentáculos por todo el cuerpo, y a Marietta Edgecombe le salíeron horribles pustulas en la cara, que explotaban con un liquido viscoso. Después de eso nadie volvió a meterse conmigo, las Leonas habían saltado casi que salvajes en mi ayuda.

Siete meses habían pasado desde aquel suceso, ahora no andaba tan sola, lo cual ya no me molestaba tanto, siempre estaba rodeándome gente, si no eran Ginny y Hermione, eran Pansy y Theo, suspiré de nuevo al pensar en él, el pelinegro era todo lo que me gustaba en un hombre, tan bondadoso, carismático, encantador, entendía el porque tantas chicas suspiraban al verlo pasar, era tan atento y ávido de conocimiento, que solía divertirme cuándo le hablaba sobre mis criaturas imaginarias, su cara de concentración creyendo en cada uno de mis desvaríos, muchas veces estuvo a punto de delatarme pues quise reír a carcajadas, pero siempre me contuve. Me gustaba tanto Theo que aproveché cada oportunidad para decirle lo divino que me parecía, a lo cuál él solo sonreía ladeado, una vez me pico un ojo y casi me desmayo de la emoción, no sabía cómo había logrado hacer después tantas cosas con él sin la menor vergüenza o reparo, o sin que me diera un paro cardíaco.

La primera vez que me besó, mi cerebro colapso, estuve prácticamente una semana ida en un viaje astral, rememorando la sensación de sus labios sobre mi boca una y otra vez.

Flash Back

Estábamos estudiando juntos, Theo era un estudiante muy aplicado y sabía mucho sobre aritmancia, me había visto discutir con mis libros y cuadernos de manera acalorada y se acercó a ofrecerme su tutoría, así que la acepte. Pasábamos las tardes libres estudiando, aveces Pansy se nos unía, pero solo cuando se veía muy atrasada en algún tema, esa tarde Theo llegó sólo, yo lo esperaba sentada sobre una manta en medio de algunas flores silvestres que rodeaban el Lago negro, dándole un colorido alucinante al espacio, era uno de mis lugares favoritos, podía quedarme solo observandolo por horas.

-Luna - escuché a Theo, cada que pronunciaba mi nombre una electrizante sensación se apoderaba de mi columna. Lo volteé a mirar y le sonreí

-Theo - él se sentó a mi lado y se acercó a darme un beso en la mejilla, siempre cerraba los ojos ante su contacto y él sonreia divertido.

-¿Lista para tus clases? -

-No. - le respondí sacandole una sonrisa - pero ya que.

-No creo, que te concentres mucho en este lugar - Dijo alzando las cejas.

-De que hablas este lugar es perfecto Theo - suspiré - hace que tus ojos se vean más hermosos de lo que son.

-Pero looney no vinimos a estudiar mis ojos - me dijo sonriendo ladeado, me encantaba esa sonrisa se veía tan masculino.

-Es una lastima - me reí y comencé a sacar mis libros a un lado, me mordí el labio y lo sentí, sentí que su mirada se paseo por mis labios, lo miré y él saco sus cuadernos también.

-Luna te he traído algo - me dijo, lo vi sacar una cajita pequeña y me la entregó, abrí los ojos sorprendida era unas cajita de ranas de chocolate. - es una edición especial, tienen los mejores sabores del planeta. - me quedé mirandolo con la boca abierta y lo vi sonrojarse. - No me mires así.

-Waw Theo, gracias - le sonreí radiante, estaba tan emocionada - pero aún no es mi cumpleaños.

-Es un regalo por nuestra amistad - Me dijo - tú siempre tienes detalles con nosotros y esto es solo una pequeña muestra de lo mucho que te aprecio - dijo todo esto mirandome con sus hermosos ojos azules fijos en los mios. Hacía bastante no sentía esas mariposas en el vientre y ahora habían despertado como un enjambre voraz en mi interior. El slytherin me quería, como su amiga pero me quería y esa sensación me llenaba el pecho de emoción. Los ojos se me aguaron, pero como siempre me prohibi soltar alguna lágrima.

-Yo también te quiero mucho Theo - le dije. - eres el mejor amigo que una chica pueda tener. - suspiré. Abrí la caja y saqué una rana de chocolate y le ofrecí otra a Theo pero el la rechazo.

-Ya he comido demasiadas - me dijo, y me observó comer la rana. Apenas la metí en mi boca esta se derritió y el sabor a chocolate y caramelo me inundo la boca, cerré los ojos extaciada.

-mmm - mastique - Theo sabe espectacular - suspire - delicioso - murmuré entre dientes.

-¿Enserio? - abrí los ojos sorprendida al verlo muy cerca de mi cara, no lo había sentido acercarse tanto. - ¿Me dejarías probar?

-Claro - le ofrecí la caja completamente idiotizada por su cercanía, su aroma varonil era embriagador. El sonrió.

-Gracias, pero cada sabor es diferente y yo quiero esa - susurró antes de unir sus labios a los míos, primero besó cada uno con lentitud como pidiéndome permiso para abarcar más de mí, estaban tan en shock que al comienzo no lo podía creer, y no respondí, el corazón latía desbocado en mi pecho. Entonces el subió su mano atrás de mi cuello y tiró de mi hacia él, profundizando en mi con sus labios, le respondí abriendo la boca más y me acoplé al movimiento de sus labios sobre los míos, nuestras lenguas chocaron en un baile casi erotico saboreamos los restos de chocolate que como magia todavía se sentía potente en nuestras papilas, era mi primer beso, tan dulce, tan gentil, me entregué a él como si fuera el oxígeno que necesitaba para respirar, lo seguí en su forma de besarme y resultó ser muy placentero también. Antes de alejarse de mi, Theo me beso suave en los labios y me acaricio el rostro.

-Gracias a ti - le dije y él sonrió.

-Cuando gustes Luna - me dijo

-¿Enserio? - él asintió, y está vez fui yo quien lo besó.

End Flash Back

Después de ese beso maravilloso, hubo muchos más, habíamos traspasado los límites de la amistad, cada que nos encontrábamos, dedicamos parte del tiempo a besarnos con una pasión que quitaba el aliento. Pronto los besos aumentaron de intensidad, el deseo sexual que me producían sus manos acariciándome el cuerpo sin piedad, tocándome sin pudor alguno, me llevaban a un mundo diferente, así que un día decidí que quería estar con Theo, lo deseaba tanto que era insoportable, no sabía cómo explicar esa sensación de excitación, que el pelinegro me hacía sentir y necesitaba que él la saciara. Un día no lo detuve y le entregué mi primera y muchas veces. Suspiré de nuevo recordando aquella vez.

-¿Pensando en mí? - susurró detrás de mi oído, había sentido su calor envolverme desde que se acercó a mi espalda. Sus manos me agarraron de la cintura y tiró de mí hacia él pegándome a su pecho fuerte, sentí el roce suave de su miembro contra mis nalgas.

-¿Acaso me estás leyendo la mente Theodore Nott? - me giré en sus brazos y lo miré a sus hermosos ojos.

-Luna... - cortó la distancia y me besó profundo, pausado y con pasión. Pronto su boca bajó por mi barbilla y cuello dejando una marca de saliva - Te necesito - gruñó, ya estaba muy excitado y me agarraba de las nalgas para apretarme más contra él y su erección que chocaba lujuriosa sobre mi vientre. Alcé mis piernas alrededor de su cintura y Theo me guío hacia una de las aulas vacías donde solíamos reunirnos para estudiar y tener sexo. Allí me acorraló contra la pared y me desabrochó lentamente los primeros cinco botones de la camisa, lo vi lamerse los labios, siempre lo hacía cuando veía que no estaba usando sujetador, me chupó los pezones, jugueteando con su lengua, de arriba a abajo y en círculos, mordiendo y tirando, provocándome espasmos de placer en mi columna. Pronto se alejó de mí, lo vi sentarse en una de las sillas del salón en desuso y me observó. Su mirada estaba oscurecida por el deseo.

-Luna, quiero que te quites toda la ropa muy lentamente a excepción de tu falda - me dijo y me mordí el labio, este era uno de los fetiches sexuales de Theo que más disfrutaba. Le obedecí enseguida, lentamente terminé de desabotonar la camisa y la tiré al piso, lo vi abrirse el pantalón y bajarlo solo lo suficiente para extraer su pene erecto, le di la espalda y desamarre mis zapatos agachandome hasta el piso sin flexionar las piernas, en está posición él podía observar mi trasero cubierto por los panties a la perfección, me quité mis zapatos mientras lo observaba masturbarse mirándome con intensidad sin perderse un detalle de mis movimientos, la imagen de él bajando y subiendo sobre su miembro era tan excitante que ya me sentía húmeda y excitada, su rostro ligeramente ladeado, mientras de sus labios entreabiertos salían jadeos de placer era demasiado para mi salud mental, me terminé de quitar las medias y las bragas quedando casi desnuda - acércate Luna - me pidió - me acerqué junto a él y me hizo subir una de mis piernas a la silla donde estaba sentado, subiendo la falda un poco y teniendo la visión total de mi vagina frente a su cara. - masturbate para mí. - le obedecí presa del placer, con mis manos, masajee mis pechos erguidos , tirando de mis pezones con mis dedos, fui bajando hasta llegar a mi clítoris donde me dedique a masajear en círculos y de arriba a abajo, pronto metí dos de mis dedos dentro de mi vagina y comencé a masturbarme deliciosamente frente a sus ojos - mmm Luna te vez tan... Eres la lujuria en carne. - gruño, sentí su lengua besarme desde la rodilla hasta el interior de mis muslos, pronto me hizo quitar los dedos de mi entrada y su lengua ocupó su lugar, entrando y saliendo de mi con experiencia, me agarré de su pelo y gemí como loca, casi que ahogándome con tanto placer que el pelinegro me hacía sentir, sus manos me acariciaban los pechos con suavidad, empecé a sentir tanto placer que el vientre me estalló en pequeñas convulsiones que me hicieron perder el equilibrio y el sentido, Theo me sostuvo y me hizo sentarme con las piernas abiertas sobre su caliente erección, estaba tan perdida en el orgasmo que apenas sentí su miembro entrar en mi con fuerza, me alzo de las piernas y se movió penetrandome una y otra vez.

-¡¡¡Oh por Merlin, Theo!!! ¡Ah! - gemi enloquecida de placer, el orgasmo se había duplicado y el entraba y salía de mi con una velocidad de vértigo, se levantó conmigo en brazos y me recostó encima de una mesa, me penetró con más fuerza y velocidad, esta vez sus gemidos se confundían con los míos y el sonido de la mesa al moverse

-¡Ufff Luna! ¡Oh! ¡Que delicia! - gruñó muy ronco, penetrandome esta vez más lento y más profundo, lo vi cerrar los ojos y sus manos se tensaron sobre mis hombros, tirando de mí hacía él, mientras se venía dentro de mí, exclamando un muy ronco y sexy - ¡Luna! - cayó respirando agitado sobre mi pecho, unos segundos después salió de mí y con su varita se aseó, acomodándose la ropa. Lo miré con una ceja alzada a lo que él sonrió radiante.

-Gracias por la cortesía Theodore - se acercó de nuevo a mi mientras me levantaba de la mesa para buscar mi varita y asearme.

-Me excita saber que estás untada de mi - me soltó y me reí.

-Aunque te excite, no puedo andar por ahí oliendo a Theodore Nott. - tome mi varita, me asee y me vestí ante su atenta mirada.

-Sin duda me encantas tanto, que hasta vistiéndote me pareces irresistible - me dijo y sonreí muy contenta de que Theo me dirigiera sus atenciones y sus coqueteos.

-Si, pero en realidad debemos estudiar, no podemos dejar que los torposoplos nos desvíen la mente de las cosas que debemos hacer - le reñi.

-A mi no me molesta que esos torposoplos nos ronden constantemente, aún hay cosas que me encantaría hacerte - me mordí el labio y me pase la lengua, Theo decía esas cosas y sentía esas mariposas revolotear dentro de mí con violencia.

-Theo es enserio - él sonrió y me besó de nuevo en los labios.

-Bien estudiemos, pero vamos a otro lado porque aquí solo me dan ganas de hacértelo de nuevo. - me agarró de la mano y salimos del salón, apenas empezamos a bajar las escaleras Theo me soltó la mano, era el mismo actuar de siempre, nos entregamos a una pasión desenfrenada en la intimidad de lo apartado y oscuro, pero ante todos los demás solo eramos buenos amigos. - Estuviste desaparecida bastante con las Gryffindor - me dijo sacándome de mis pensamientos. Y sonreí divertida.

-Esas chicas están bien locas, como yo. - le dije y él rió - son buenas amigas y las he estado ayudando un poco.

-Lo sé, solo no te pierdas tanto, te extrañe. -

-Theo solo he estado con ellas dos semanas - le dije, aunque en mi interior mi yo interna saltaba en una pata, muerta de la emoción.

-Bueno en dos semanas pasan muchas cosas - sentenció y alce las cejas.

-Eres todo un caso Theodore Nott - salimos al exterior del colegio y nos sentamos junto al lago negro, estudiando pociones, defensa contra las artes oscuras y cuidados de criaturas mágicas. Al poco rato llegó Pansy resoplando como una locomotora y con cara de "yo mato y como del muerto donde me digan muu"... Así que decidimos seguir concentrados en lo nuestro y esperar a que la pelinegra estallara de una buena vez. Media hora después de escucharla gruñir y murmurar por lo bajo, habló.

-Esa maldita de Chang, como la odio - estalló, Theo y yo la miramos.

-Y se puede saber qué bicho te picó - Dijo Theo a lo que Pansy lo fulminó con la mirada.

-esa estúpida que se cree mejor que cualquiera - chirrió los dientes - me cae tan mal que tengo ganas de lastimarla.

-¿Así de grave fue la afrenta? - le pregunté abriendo mucho los ojos.

-Si, pero se va a enterar de quién es Pansy Parkinson - miró hacia un punto que iba hacia el castillo, miré hacia donde miraba y alcé las cejas - voy a hacerle algo que de verdad va a dolerle. - sonrió con maldad y se levantó yendo hacía el castillo como un vendaval.

-La verdad que no quisiera estar en los zapatos de Potter, Pansy puede llegar a ser muy desequilibrada - fue lo último que dijo Theo antes de concentrarse totalmente en sus deberes de pociones. Yo sonreí, eso iba a ser divertido y para ser sincera Chang tampoco era de mi total agrado...


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