Hola mas guarradas hechas fanfic... disfruten.
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Draco
Estaba sentado en medio de la sala común, bebiendo de una botella de Whisky de fuego, pensando una y otra vez en el maldito momento en el que me había vuelto un imbécil con media neurona de cerebro. Desde que había estado con la maldita Gryffindoriana, no había parado de pensar en esos momentos tan jodidamente calientes que vivimos en el baño de prefectos. De noche y de día pensaba en ello, no era más mirar su cara al otro lado del salón para que mi mente vagara una otra vez por los recuerdos de como se la metía hasta el fondo y maldita sea cómo me prendía en fuego, como un maldito primerizo, como un pajero de mierda y eso me escocía en lo más profundo de mi orgullo Malfoy, aparte para terminar de joderme la maldita bruja había decidido pasar de mí como si no hubiera pasado nada y eso me jodía mucho más que el imaginarmela jadeando debajo de mi, porque me negaba a ser yo el que la buscara y le pidiera más, cuando ella debería estar rogando por mis atenciones. Todo era una mierda, así que decidí embriagarme para no sentir más frustración.
-¿Se puede saber porque carajos últimamente andas como un imbécil por ahí? - me preguntó Pansy parada en frente de mí con sus manos en jarras, a su lado Astoria me miraba con preocupación.
-Que te importa - le contesté.
-Mira Draco o me respondes de una buena vez qué es lo que te pasa o te voy a coser a maldiciones rubiecito, así que habla de una maldita vez. - me chilló como una Banshee - no es normal que te pases todo el puto día mirando al espacio como si trataras de imitar a Luna Lovegood, así que escupe serpiente.
-Ay no digas eso Pansy, me dieron unos escalofríos horribles - chillo Astoria a su lado.
-Pansy eres como un maldito nacido en el culo - le gruñí.
-No es culpa de Pansy, a mi también me gustaría saber la razón de tu cara de energúmeno - dijo Blaise sentándose frente a mí, a su lado Theo me miraba con una ceja alzada.
-Me equivoqué, todos ustedes son una maldita diarrea estomacal - bebí otro sorbo de mi trago y suspiré, de todas formas ya se estaban dando cuenta de mis miradas furtivas hacia la comelibros, contarles no me podía dar más migraña, además de paso me desahogaba de tanta mierda.
-Es mejor que lo expulses, porque pareciera que te estás envenenado con algo - recalcó Theo. Lancé un gruñido antes de confesarme.
-Me he tirado a la Granger - dije demasiado bajito y entre dientes, de modo que mis palabras se escucharon como un silbido.
-¿Qué? - dijeron Pansy y Astoria al unísono, frunciendo el ceño.
-Te pedimos Draco que hables como un Hombre, ya sabés con las huevas bien puestas - me dijo Blaise y lo fulmine con la mirada a lo que él sonrió.
-¿Qué la Granger, que? - dijo Theo frunciendo el ceño.
-¡Maldita sea! - me pasé la mano por el pelo y la cara con frustración - que me he follado a la Granger, que me la he cogido y le he hecho de todo, joder! - exclamé. Pansy y Astoria quedaron pasmadas mirándome con los ojos muy abiertos, lentamente sus bocas se abrieron en una muda O, en el rostro de Pansy se fue asomando una sonrisa, Astoria me miraba incrédula.
-¡Lo sabía! - Saltó Pansy - Me debes cincuenta galeones Greengrass. - La miré con el ceño fruncido.
-Eres una cabrona Pansy - le dije a lo que ella me sacó la lengua. - no puedo creer que hayáis apostado.
-Es que eres demasiado obvio amigo - me dijo sentándose a mi lado. - No le has quitado el ojo a Granger desde hace dos semanas más o menos.
-Y qué pasa que te hayas tirado a la Sangres... - dijo Blaise cortándose ante mi mirada severa - eh... A la sabelotodo. - corrigió - ¿Acaso tan buen polvo ha sido? Porque déjame dudarlo.
-Es la maldita Sabelotodo metomentodo Granger, es una maldita biblioteca andante y por supuesto sus conocimientos sobre diferentes cosas es infinito - dije acordándome otra vez de su boca entre mis piernas, haciendo movimientos con su lengua sobre mi erección que ninguna chica nunca me había hecho. Me tomé otro largo trago. - Esa bruja prácticamente me ha usado a su antojo y ahora me ignora la muy cabrona.
- ¿Pero luego Granger no era virgen? - pregunto Astoria aún sin creer que la sabelotodo me tuviera así de estúpido. - ¿Cómo es que es tan experimentada de un momento a otro?
-No seas tonta, claro que lo era. No soy tan imbécil como para no darme cuenta de eso, toqué su himen cuando le metí los dedos - gruñí y Astoria pegó un gritó ofendida - pero como he dicho, la bruja es una maldita biblioteca y esa noche me mostró un libro Muggle llamado Kamasutra, es un libro de posturas sexuales que los muggles usan mucho para llegar al orgasmo y hemos hecho todas las posiciones sexuales que allí se encontraban, según ella con la práctica era que se entendía mejor el concepto. - Theo no había parado de reírse ante la hilarante historia y Blaise anotaba en una libreta la palabra Kamasutra muy interesado por primera vez en un libro.
-Vaya con las Gryffindorianas - murmuró Blaise y Theo lo observó con una ceja alzada.
-¿Las? - pregunto el pelinegro a lo que Blaise sonrió radiante
-No puedo creer que hables en serio - chilló Astoria - la comelibros no puede ser mejor que yo. - zapateo furiosa
-Astoria tu no lo entiendes - dije un poco prendo por el alcohol - me ha hecho algo con sus tetas y su boca que... - me quedé pensativo - y luego puso su entrepierna en... - me detuve en dar explicaciones - dudo mucho que lo pueda olvidar en mucho tiempo. - Pansy me quitó el whisky y se pegó un largo trago, Astoria que usualmente rechazaba el alcohol se tomó otro sorbo largo.
- vaya con la Sangresucia - le gruñí ante el mote despectivo - ¡Quién diría que iba a saber cómo atraparte! - Sabía muy bien que Astoria estaba muy enojada, hasta ahora ninguna chica había superado sus habilidades en la cama. - Draco cariño déjame recordarte el porque yo te gustaba tanto. - me dijo Astoria mordiéndose el labio, lo cual ya no me hacía sentir ni la mitad de lo que ese gesto me provocaba en el rostro de la Leona Gryffindoriana.
-Tal vez, sí deba pegarme un buen revolcón, para dejar de ser tan gilipollas - me levanté dispuesto a llevarme a esa rubia de ojos verdes hacia mi habitación. Theo y Blaise chiflaron haciendo murga.
-Uggg eres tan puta Astoria - le riño Pansy - acabas de tirarte a Diggory y ¿quieres más?... - ignoré el comentario venenoso de Pansy y tome a la rubia de la mano. Hasta que la pelinegra volvió a abrir su bocota, soltando todo su veneno como buena serpiente. - Disfruta Draquito, a lo mejor y Granger haga lo mismo con Mclaggen después de que se vean hoy a las cinco en el quinto piso. - la volteé a mirar como un resorte y me acerqué a ella fulminandola con mi mirada.
-¿De que carajo estas hablando Pansy? - gruñí furioso, de repente me sentía en tensión.
-A mi no me mires así, los escuché por casualidad cuando él la citaba y pues la Granger no parecía muy disgustada - Una sensación como de ácido subiendo por mi garganta me nubló los sentidos. Miré el reloj en la pared y eran las cinco en punto. Salí de la sala común como alma que lleva el diablo, olvidándome de todos y dispuesto a gritarle unas cuantas cosas a esa maldita comelibros, más le valía a ese Mclggen mantener sus manos lejos de lo que me pertenecía. Atravesé los pasillos empujando a unos cuantos y llevándome a otros por delante en el camino al quinto piso.
Cuando llegué a los pasillos, caminé hasta que los vi, mclggen se apoyaba en una mano que sostenía contra la pared sobre la cabeza de Granger, hablaban muy cerca lo cual me hizo hervir la sangre, apreté los puños enterrandome las uñas en las palmas, vi al Gryffindoriano acercarse a la boca de Granger y vi a la maldita cerrar los ojos, dispuesta a besarse con ese cabrón, la furia que sentí no la pude comparar con alguna otra, el sabor de los celos que sentía era como veneno, eso fue más de lo que pude resistir, en dos zancadas me acerqué a la parejita, de un solo tirón le quité de encima al hijo de puta que casi rozaba sus labios, le di tal puño que lo mande a la otra pared. El tipo se me quedó mirando con la boca abierta y con su mano se limpiaba la sangre que goteaba por su nariz, más de un estudiante se quedó parado mirando la escena.
-¡Maldito malfoy! - gritó el castaño, se me tiró encima, y nos prendimos a golpes. No pensé en tirarle una maldición porque lo que deseaba era descargar mi furia y frustración con el maldito de cormac y su estúpida cara, Hermione gritaba escandalizada, sacó su varita pero no se atrevió a hechizarnos, el castaño me golpeó en una ceja y yo lo pateé en el estómago para volver a estampar mi puño contra su cara con toda mi rabia y mi fuerza, mclggen quedó inconsciente en el piso.
-¡Eres un animal! - me gritaba Hermione - lo has matado. - chilló
-Está inconsciente Granger - la agarre del brazo y me la lleve a rastras hasta uno de los salones del séptimo piso - pero tu y yo vamos a hablar.
-¡Suéltame malfoy! Hay que llevar a cormac a la enfermería.
-¿Tanto te importa tu nuevo novio? - le gruñi furioso empujándola dentro de un salón vacío, el enojo seguía ahí, creciendo por momentos. - ¿Desde cuando la linda parejita? Porque hace dos semanas no pensabas mucho en él, o por lo menos su nombre no era el que gemías - le dije con mucha rabia.
- cállate Malfoy - me miraba con enojo, ahora resulta que era ella la indignada, había que joderse - Sabes la cantidad de reglas que has roto. ¡Te van a expulsar, idiota!
-¡No me importan las malditas reglas! - le grité y ella abrió mucho los ojos - Quiero saber ahora porque putas estabas morreandote con el cabrón de Mclaggen.
-¡Y a ti que carajos te importa! - le grité.
-¡No me gusta que toquen lo que me pertenece! - le volví a gritar
-¡Yo no te pertenezco, maldito arrogante de mierda¡ - nos gritamos y nos acercamos poco a poco.
-¡pues discúlpame Granger! - grité furioso - disculpa por no saber qué querías perder tu virginidad conmigo para practicar y dedicarte a follar como una maldita puta con el primero que te lo pidiera.
-Respetame imbécil - me chilló histérica, su mano voló veloz hasta estamparse contra mi cara girandomela con violencia, era la segunda vez que Granger se atrevía a golpearme en lo que llevábamos en Hogwarts. La volteé a mirar furioso, tragandomela con la mirada ella retrocedió al mirarme a los ojos. Intento salir del salón pero la agarré del brazo tirando de ella hacía mí, la agarré del pelo haciéndola levantar la cara y la bese con violencia, ella gimió y se entregó a mi beso a los segundos, nuestras manos volaron por el cuerpo del otro casi que con desespero, sonreí victorioso al saber que ella no era tan inmune a mis caricias. Volví a tocarle las tetas bajo la blusa y sujetador, casi me vine cuando tiré de su exquisito pezón sonrosado con mi dedo índice y corazón, le alcé la falda y corrí a un lado sus braguitas, tocando con mis otros dedos ese pequeño clítoris y más abajo a su entrada suave y deliciosamente húmeda, ella gimió logrando que mi libido subiera más de lo que ya estaba, le metí dos de mis dedos y la masturbé, chapoteaba en su interior muy rico y la castaña se retorcía en mis manos de manera excitante. Saqué mis manos de su entrepierna y le abrí la blusa con violencia, rompiéndole todos los botones, ella no dijo nada, solo me miraba totalmente obnubilada por el placer, le baje el sujetador rosa y sus preciosas tetas saltaron al aire, gritando por atención, las amase y apreté entre mis manos antes de agacharme para chuparle esos pezones erizados que tanto había soñado con llevarme a la boca. Ella bajó su mano a mi entrepierna y me desabrochó los pantalones, metiendo la mano entre mis boxers, me agarró el pene y me masturbó de arriba a abajo lentamente, cerré los ojos y Jadee al sentir su pequeña mano alrededor de mi miembro, era algo tan morboso que estuve a poco de venirme.
-Voy a cogerte ahora - le susurré en los labios, la obligué a darme la espalda y la recosté contra una mesa, alzando su pierna izquierda encima de una silla, le puse la falda encima de la cintura, su trasero redondeado y abultado quedó frente a mi mirada oscurecida, tenía unas braguitas rosadas que se le veían brutal, las hice a un lado y restregue la punta de mi pene contra su clítoris, la oí gemir contra la mesa, le acaricié el trasero aprovechando para pasar mi dedo gordo por su ano, haciendo un poco de presión, ella gimió enloquecida, le restregue toda mi hombría por su pequeña vagina y entré en ella lentamente, sintiendo de nuevo su deliciosa y caliente estreches, gruñí y me agarré de su cintura con fuerza, respiré profundo para no venirme tan rápido, volví a salir y a entrar en ella, y gruñí con fuerza, sentía su estreches apretarme el pene, acompañada por pequeñas descargas de placer cada que la penetraba, pronto aumenté el ritmo de mis penetraciones ganando más profundidad y haciendola gritar de placer, me agarré de su pelo indomable y la masturbe a la par que la penetraba..
-¡Oh draco! - Gimió - ¡Por favor!
-Asi es ruegame Granger - mi voz sonaba muy ronca, estaba en el puto cielo escuchandola de nuevo gemir mi nombre. - que no se te olvide nunca el nombre que estás gimiendo, me voy a encargar de que nunca se te olvide.
-¡ah eres un salido de mierda!
-y a ti te encanta - le di una palmada fuerte en el trasero y ella Gimió muy fuerte mientras caía sobre la mesa laxa, presa de espasmos de su reciente orgasmo. La embesti un par de veces más y me vine sobre su trasero abultado. Nos aseamos y recompusimos nuestra ropa, luego nos observamos fijamente en silencio midiendonos, estábamos más tranquilos después de haber descargado nuestras frustraciones sexualmente hablando. Pero aún habían cosas por decir y ambos lo sabíamos.
-ves como si me perteneces Sabelotodo - le dije y ella alzó una ceja.
-Las personas no somos objetos que podamos pertenecerte Malfoy - me respondió - si, me he acostado contigo, pero es solo físico deseo y atracción sexual.
-Hace unos segundos no me llamabas Malfoy - gruñi - Más te vale que te vayas acostumbrando a esto de ser mía. Porque odio que toquen lo mío, suficiente tengo con el pobretón y el cuatro ojos rondándote todo el tiempo, como para aguantarme a otros babosos encima tuyo. Puedes irles diciendo a tus amiguitos que no se te acerquen tanto. - sonreí al ver sus ojos castaños abrirse tan grandes como eran, preparándose para soltarme una gran reprimenda.
-Pero tu quien demonios te crees para darme ordenes, estúpido... - se levantó de su asiento y empezó a reñirme. Me levanté y me acerqué a ella de nuevo, hasta estar muy cerca de su cara, la vi tragar saliva y le sonreí ladeado.
-Yo soy Draco Malfoy y tu eres de ahora en adelante mi mujer Hermione - le dije y ella abrió mucho los ojos - vete acostumbrando a mi posesiva forma de ser, porque no te vas a librar de mí a menos que me lances un Avada.
-Estas loco verdad - dijo tapándose la boca con las manos - no puedes estar hablando enserio. ¿Acaso estás burlándote de mí?
-Granger entiende de una maldita vez que me fascinas, que no estoy dispuesto a dejar que otro hombre te toque nunca. - la abracé y pasé mi mano por su cabello alborotado - esto que sentí hoy cuando ese chucho iba a besarte no lo quiero sentir nunca más - me confesé susurrando sobre su sexy boca - y si es necesario pedirte ridiculeces romanticonas para que me creas pues lo haré. ¡Se mi novia Hermione!.. - le pedí y ella enrojeció.
-Deja ya de bromear - me dijo mordiéndose los labios.
-que tengo que hacer para que me creas - alce las cejas - quieres que te lo pida en medio de el gran comedor, bien lo haré. - iba a salir del lugar cuando ella me detuvo.
-espera - me miró muy seria - y pretendes simplemente salir conmigo tomados de la mano. Malfoy se te ha olvidado que soy la Sangresucia Granger. ¿No has pensado en lo que todos dirán?
-Para empezar antes te insultaba con ese mote porque sabía que te molestaba demasiado y sentía satisfacción al ver como me respondías, era la única forma de llamar tu atención y de asegurarme de que siempre me recordarás. - alcé los hombros -era un cabrón porque inconscientemente ya te deseaba. Moría de celos cada vez que te veía con Potter y Weasley. Ahora esos estigmas no me pueden importar menos, lo que cualquiera piense me importa un carajo.
-Pero no es tan fácil - se mordió el labio - como olvidar …
-Así como olvidamos todo cuando nos tocamos - le acaricié de nuevo el rostro - olvidemos y comencemos de nuevo. Si nos gustamos porque no intentarlo.
-Yo no he dicho que me gustes - alzó una ceja
-Soy inteligente Granger - le respondí - no necesito que me lo digas para saber que te mueres por mis huesos.
-engreído - me dijo y sonrió - Bien, Draco espero puedas demostrarme que te mereces una oportunidad conmigo.
-Eso puedes jurarlo - le dije, la sensación en mi pecho era de plenitud, iba a aprovechar la oportunidad para redimirme con Hermione, para cambiar todas las lágrimas que alguna vez le provoque por felicidad. Por primera vez sentí qué era dueño de mi vida, por primera vez sentí que estaba haciendo las cosas bien.
Caminamos por los pasillos del castillo, regresando al gran comedor agarrados de la mano, varios alumnos se nos quedaron viendo con sorpresa, con los ojos muy abiertos, se codeaban unos a otros para que observarán la escena que parecía imposible, Hermione me soltó presa de los nervios al ser causante de tanto escrutinio, caminamos hasta entrar al gran comedor, ella iba hacia su mesa cuando la agarré de la mano allí enfrente de todos y la jalé hacia mí, ella chocó de frente contra mi pecho y me miró con los ojos muy abiertos. El gran comedor enmudeció por completo.
-Buenas Noches Granger - le susurré antes de chocar mi boca con la de ella en un beso arrollador, la exclamación que hubo fue general, hasta en la mesa de los profesores se habían escuchado suspiros, chiflidos y aplausos. Me separé de ella y la observé, estaba con la boca abierta y el rostro rojo. - Ten una linda cena - le di un pico y me dirigí hacia mi mesa. Donde mis amigos y compañeros me palmeaban la espalda y reían ante lo visto, no despegue mi vista de la castaña que caminó hacia su mesa con rapidez, se sentó en medio de Ginny y Lavender, a su lado Potter y Weasley no tenía la mejor cara.
-El príncipe de Slytherin y la Princesa de Gryffindor ¿Quien lo hubiera pensado? - escuché que comentaba un estudiante de otra casa y sonreí, sí, esto se sentía jodidamente bien.
Espero les haya gustado lo leído.
Un abrazo.
