Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Duele el Amor

Por Mayra Exitosa

Inspirada en imagen de Loren Mont

George vigilaba con cierto distanciamiento como se iban formando las parejas, procurando ver a los hombres que se acercaban a Caroline y Catrina que permanecían unidas, mientras que otras parejas apenas se olfateaban, se transformaban con mayor rapidez, más para todos como siempre su instinto despertaba, por lo que cada hembra al estar frente a su macho se reconocía por parte de este, pues el olor era reactivo, así se respetaba a las mujeres para no enfadar a los demás que deseaban encontrase con su pareja, la mayoría de ellas se transformaban frente al indicado y se iban con ellos alejándose de las manadas con las que originalmente habían llegado, ya que ahora las hembras pertenecerían a donde los hombres eran originarios.

De pronto algo de pronto no estaba bien, pues uno de los jefes de los clanes se movía de su guardia, con su estatura y dimensión corpulenta llamaba la atención de todos los que vigilaban, al transformarse con la velocidad que una pareja o el celo cercano se manifestaba, para todos era su obligación pues los jefes se encontraban ahí para cuidar a los suyos, más era bien sabido que se trataba del más joven de los jefes, el cual no tenía pareja al igual que otros de ellos que la habían perdido solo que este jamás se había emparejado y ya era mayor que los jóvenes que se encontraban en la edad promedio, así al verlo salir de donde se encontraban todas las mujeres jóvenes se les hacía muy extraño, sin embargo su mirada se enlazo a la distancia con la de su pequeña hija quien estaba siendo jalada por su madre, por lo que fue todavía más extraño para el alto pelinegro, pues al girar de regreso su hija mayor se había transformado y no se dio cuenta con que clan se había emparejado por distraerse con la menor.

Candy abría sus ojos asombrada al ver a la enorme bestia atravesarse entre ella y su madre, dejando claro que no se podía ir, ella no debía estar en ese lugar, solo había ido a ver los emparejamientos, así que encontrar a su pareja le estaba provocando un hormigueo en la piel, posiblemente en el intento de transformarse, más su cuerpo se contenía por temor a desobedecer a su madre, el lobo frente a ella la iba alejando, a lo que la madre levantaba ambas manos en señal de no impedírselo - Candy sube a su lomo, si no te transformas, ¡sube a él! o nos atacará a todos. - ¡yo! - ¡ahora! Has lo que te digo, todo estará bien.

Candy tocaba a la bestia enfrente, luego se giraba para verla que no se transformaba todavía, solo sentía como subía a su lomo; mientras que George, su padre, no podía moverse de donde se encontraba, por lo que observaba todo a la distancia. Candy sentía su cuerpo hervir, a pesar de la rapidez con la que la bestia había salido disparado, ella tan solo se recostaba pegando su rostro a su oreja, aferrándose con todo su cuerpo, él tomaba una velocidad increíble alejándola de ese lugar, la joven ya no giraba a ver a nadie se aferraba con todas sus fuerzas al cuello de su pareja, por una parte lamentaba haberle hecho caso a Tom, pero por otra debía agradecer que la encontrara su pareja, pues había casos de lobos en los que pasaban muchos años y no se hallaban fácilmente, se cruzaban con otras mujeres que estaban sin emparejarse, complicando las cosas para todos cuando sus verdaderas parejas aparecían.

Albert comenzó a ponerse más fuerte, pues sabía que su olor estaba provocándolo más que nunca, era casi como una niña, además estaba por ponerse en celo, el colmo es que era suya, tenía que alejarse de forma inmediata, por fin había encontrado a su pareja y ese olor pronto atraería a todos los machos alrededor si no se distanciaban lo suficiente, para que los demás no alcanzaran a olerla.

Subir a las montañas podría resultar peor, su olor viajaría con el viento a favor avisando donde se encontraban, por lo que se fue hacia abajo, buscando la forma de encerrase con ella, habían pasado casi una hora de trayecto, tenía que encontrar una cueva o una choza, lo primero que viera en el camino lo tomaría. Candy se sentía extraña, su cuerpo estaba endureciéndose, suponía que se transformaría, más no lo hacía, lo que sentía era un calor extremo que al estar encima de él se multiplicaba, sentía que ella reaccionaba como jamás se había imaginado comenzando a jadear y al hacerlo gemía adolorida. Él la sentía y lo alteraba, su ardor endurecía sus músculos al sentir su cuerpo estremecerse por él, pues al encontrarla le había provocado el celo prematuro. - ¡no me sueltes! ¡abrazarme fuerte!

De pronto saltaba en un barranco donde ambos caían al agua sumergiéndose, notando que ella se aferraba al cuello encajando sus piernas tras sus patas delanteras, ya con la corriente salía en una zona rocosa, austera y fría. Ella inspeccionaba desconfiada los alrededores y cuestionaba, - ¿Dónde estamos? - Donde no te huelan los demás, solo yo. Al notar que su cuerpo se secaba rápidamente ella por instinto preguntó, - ¿es mi celo?

El asentía confirmando, - Eres mi pareja y no te has transformado. - no sé cómo hacerlo. - Tranquila, me cambiare para estar junto a ti. Totalmente desnudo se transformaba en hombre y ella temblaba, sintiendo el aura poderosa de un jefe de clan, su mirada azul coronada con un brillo blanco manifestaba un poder que cualquier hembra sentiría, más ella vibraba al verlo acercarse.

Él notaba que era muy joven, in embrago ya estaba iniciando el celo, por lo que no tenía que esperar de nuevo. - Confía en mí, no te hare daño, solo necesitas estar conmigo sin que nadie más te vea ni te huela. Ella asentía, sabía lo que era el celo, recordaba que sus hermanas se pusieron bien locas, los hombres de la manada más, por eso las habían traído lo antes posible, ella ni las había visto para poder despedirse.

Candy era consciente que era menor de edad, nunca había tenido su primer celo, mucho menos su transformación, sin embargo, él era un hombre enorme comparado con su cuerpo delgado apenas sus bustos formados y sus caderas redondas, no sabía que poseyera el nivel para atraer con su aroma a un jefe de un clan, pues ella se consideraba una categoría simple como la de su madre, mientras que él era un lobo gigantesco y verlo completamente desnudo, le hizo tener un calor súbito que jamás había sentido.

Esto para él era notado de forma inmediata, todas sus reacciones le hacían elevar el grado de olor de cada sensación que ella manifestaba; así él la tomaba de su cintura para acercarla y que sintiera su cuerpo que estaba endurecido, evidentemente alterado y al olerla lo estaba enloqueciendo, si alguien hubiera seguido el olor antes que él lo descubriera, el ataque de los machos sería una pelea feroz, por eso habían estado tantas hembras emparejadas cuidándolas, para un jefe como él, verla tan suave con el leve ingreso de la luz de la luna iluminándolos a través de un hoyo en el techo de esa cueva subterránea, en la que él había estado hacía mucho tiempo, ya que se encontraba cercana a sus tierras y el lago no era tan agradable para todos en tiempo de frío, pero encontrar ese escondite, le servía demasiado para protegerla, al saber que su aroma no circularía con facilidad para ningún macho que anduviera merodeando el lugar, veía que ella se encontraba nerviosa y con un tono tembloroso comentaba,

- cumpliré quince primaveras la próxima semana, pensé que era hasta los dieciséis que iniciaba mi transformación. Solo que, tal vez… ¡mi instinto! - Si, gracias por llegar, no sabes cuanto ansiaba encontrarte, te añoraba y temía que no existieras, por lo que a mi edad todos tienen a su pareja, sentía que iba a enloquecer. Al decir esto, ella se alarmo, sintiendo que era culpable si algo le sucedía, por lo que alterada negaba, - ¡no! eso ya no sucederá, estoy aquí, tengo mucha suerte de que me encontraras. Su voz salía ahora algo enronquecida casi con un ruido agravado unido a su gruñido interno, lo estaba mareando pues el aroma de ella aunado a esa timidez con la que se expresaba, sus pechos redondos que mostraban sus puntas bastante endurecidas parecían querer atravesar la tela de su vestido, así que pensaba prepararla con sus dedos, más temía que le salieran sus garras como lo había hecho su cola, fue entonces que sintió el movimiento agitado de la cola de ella, que brotaba al haberse acercado tanto a ella,

- Quiero provocar tu transformación, pero tu celo se activo antes de tiempo y… lo único que puedo hacer es poseerte como hombre, siento que, si toco tu cola, puedas alterarte más rápido y descontrolarnos, tratare de no transformarme para no lastimarte. Ella lo admiraba minuciosamente, como reconociéndolo suyo, con su ingenuidad solo le preguntaba, - ¿eso se puede? Lo decía con la esperanza de que pasaran la noche sin tener que unirse al no estar transformada completamente, luego agregaba, - pensé que al encontrarte debía ser un lobo inmediatamente, - Debías haberlo hecho en cuanto te tome de la cintura, incluso ya tienes el movimiento de tu cola, sé que nadie ha logrado emparejarse la primera vez sin ser lobos, pero no puedo hacerle daño a mi mujer, no cuando por fin la he encontrado y dejarte sin tomarte es imposible para mí, en mi estado actual.

Su boca tomo la de ella, arrancándole su vestido al mismo tiempo, dejándola en sus prendas menores, ella por inercia trato de cubrirse más él ya no reaccionaba, su mirada estaba enardecida, se concentraba para no transformarse en lobo, sin embargo las orejas le salían y la cola de ambos se movía agitada mostrando la ansiedad que poseían, lamiendo lentamente sus oídos, para bajar por su cuello, humedeciéndole todo a su paso, se arrodillo hasta oler su entrepierna y rugió embravecido confirmando que no había duda, era su pareja, su lengua no pudo esperar y probándola la hizo humedecer haciendo que ella se encendiera gimiendo deseosa por él, quien insistía para ver si así lograba que se transformara, más eso no sucedía, le tomaba ambas piernas y las colocaba en sus hombros para que su rostro quedara degustando sus mieles y mostrándole lo que harían cuando ya estuviera lista, mientras que ella se equilibraba agarrada a su cabeza, moviendo instintivamente su cadera al choque de la boca de su pareja, ansiosa por sentirlo brindándole sensaciones nuevas por todo su ser.

Continuará…


Gracias por sus comentarios, son un apoyo muy considerado de su parte. Esta historia se une al Especial Amor Ardiente,

sin olvidar agradecer las imágenes de Loren Mont que hacen despertar la imaginación para cada historia nueva

Así como agradezco por el respeto a los escritos al no copiar ni adaptar parte o completa de mis historias

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa