Este capítulo está basado en el capítulo en que Beth habla con Carol a cuenta de la marcha de Daryl.
Retazos
10º
Sus propios códigos.
Carol y Beth miran a la pequeña gamberrilla en su cuna. Beth expresa su enfado con la idea de que Daryl se haya marchado por Merle. Carol empieza a comprender un poco el por qué, aunque siga molesta con ello, no puede estar enfadada con él del todo. No ya.
—Hay personas que te hacen creer que mereces los malos tratos y Merle es uno de ellos. Daryl no los merece —aseguró hacia la enfadada adolescente.
Entendía que estuviera enfadada, de verdad.
—Daryl tiene sus propios códigos.
Beth no podía entender del todo por qué ella lo decía. Un recuerdo le vino a la mente, una tarde en que el sexo fue lento y colmado. Mientras le observaba ponerle los vaqueros y cómo su miembro desaparecía bajo la ropa. Era increíble que pudiera obtener placer de él cada vez que se encendiera y que Daryl fuera capaz de responder.
La idea de un viejo recuerdo del tiempo en que el mundo era ruidoso y molesto llegó a su mente.
—¿Alguna vez estuviste con otra mujer de este modo?
Él se detuvo para mirarla y elevar una ceja.
—¿Qué? —cuestionó. Elevó las comisuras con cierto nerviosismo—. ¿Quieres hablar de exnovias?
—¿Por qué no?
Él baja la mirada a sus manos y retoma la tarea de vestirse. Ella, sin embargo, se queda sentada sobre el poncho de él, desnuda, y con las manos apretadas entre los muslos. Todavía nota la humedad del sexo y cómo su cuerpo empieza a despertar del letargo.
—¿Daryl? —cuestionó. Él sigue sin contestar—. ¿Acaso… dejaste a alguien…?
—¿Embarazada? —cuestionó con aquel tono de voz que colocaba cuando alguien metía demasiado las narices en su vida y a él no le gustaba—. ¿Eso crees?
—No —negó sinceramente—. Iba a decir en el altar. Sabes que nunca he pensado mal de ti como para creer que lo harías. No necesitabas enfadarte así.
Él se detiene. Camina un momento sobre sus pasos y, finalmente, se sienta a su lado.
—No soy un idiota que no tenga conocimiento de estas cosas de antes —aclaró con la voz tensa—. Pero no hubo más allá del probar. Como cuando fumas tu primer cigarrillo por curiosidad. Era Merle quien hacía siempre esas cosas. No tenía pudor de nada. Si yo estaba presente u otra persona. Daba igual. ¿Encerrarse entre paredes?
Señaló a su alrededor las paredes de hormigón.
—No era lo suyo. Por eso siempre tiene la boca tan sucia.
—Como que tú no sueltas tacos —bromeó.
Él arrugó la cara con sorna, reconociendo que era cierto. Al fin y al cabo, bromeó a cuenta de Glenn y Maggie una vez.
—El punto es que no soy como Merle en muchos sentidos. Tengo mi propio código en cuanto a las personas y ya sabes que es difícil para mí relacionarme fácilmente con los demás. Menos con una mujer. Así que no, no hay o hubo ninguna mujer esperando un mini Dixon de mi parte.
Carol le entendía bien. Parecía incluso asustado de que esa idea pudiera pasar por su cabeza. Aunque en ese momento, recordó que la miró fijamente durante un rato y ella negó.
—No. No soy capaz de quedarme embarazada de nuevo. No te preocupes —aseguró.
Aunque él no dijo nada y ella llegó a pensar que podría estar pensando en que eso ocurriera. En cómo solucionarían el tema de suceder y una parte de ella se sintió realmente dolida.
No con él, sino con el destino.
Carol tomó aire en el presente y miró a Beth con algo más de seguridad.
—Él tiene sus razones.
Aún así, sabía que la adolescente no se quedó del todo convencida, pero la esperanza de volver a verle las unía.
