Merle y Carol tienen una conversación mientras él busca Wiski y pues… esto salió.
Retazos
15º
Merle.
Carol ladeó la cabeza mientras se subía las bragas por las piernas. Esa vez, era ella la que se separaba de él. Daryl parecía estar disfrutando con la vista, sin moverse, completamente desnudo y sin importarle los restos sobre su estómago.
—¿Ha ocurrido algo con mi hermano? —cuestionó.
Ella le miró elevando una ceja.
—¿Por qué?
—Me dijo que no sabía quién fue el cabrón que lo hizo, pero que te han hecho cambiar a base de bien.
Carol puso los ojos en blanco.
—¿Por qué todo tiene que estar relacionado con el sexo para él?
No era raro que Merle soltara alguna referencia a ello. Muchas veces Carol había notado como Daryl se ponía en tensión ante esos comentarios, incómodo. Desde siempre, Daryl era una persona muy reservada a eso. Tímido y más cortés de lo que le gustaba aparentar.
—Él es así —respondió Daryl encogiéndose de hombros—. Pero no has respondido a mi pregunta.
Ella tomó el sujetador que había terminado sobre la silla y se sentó, colocándoselo para que él lo cerrara. Notó su mano acariciar su espalda lentamente.
—¿Carol?
—Hemos hablado a cuenta de si estaba con nosotros. Me refiero a su lealtad.
—Ya…
—Dijo que estaba contigo. —Miró por encima del hombro para notar cómo arrugaba el gesto, algo avergonzado y agotado. Finalmente, tomó las tiras para encajarlas en el cierre—. Y hablamos a cuenta de mi cambio. Dice que ya no soy una ratoncilla asustada de mi sombra.
—No era de tu sombra. —No pudo evitar sonreír ante sus palabras—. ¿Qué?
—Eso mismo le dije.
Daryl tomó aire fuertemente por la nariz, incorporándose para plasmar un beso en su hombro y rodearla con los brazos. Carol se dejó hacer, encantada con el hecho de ese acto. Miró hacia la pared pensativa.
—Quizás sí que alguien me ha moldeado.
Él detuvo sus besos pero dejó sus labios contra su piel, levantando los ojos hacia ella. Carol sonrió dulcemente.
—He tenido más sexo en este tiempo que habré tenido en mi vida antes.
Él desvió la mirada. Carol no necesitaba que lo dijera en voz alta.
Él también.
—Una vez leí que los hombres tenían la maravillosa capacidad de moldear a una mujer. Así que creo que a eso hace referencia Merle. Sólo que algo más… bruto. Por decirlo de algún modo.
—¿Qué clase de mierdas leéis ambos? —gruñó incorporándose. Esa vez, sí se dispuso a vestirse y Carol tuvo una hermosa vista de su trasero cuando se agachó para recoger sus calzoncillos.
—Era una historieta o algo así —dijo sin dejar de mirarle—. Un grupo de chicas hablaba entre ellas acerca de lo hermosa que se había puesto otra. Esta confesó que tenía sexo con su novio. Y que por eso su busto había aumentado y su piel estaba más hermosa.
—Ahora vas a decirme que el semen es rejuvenecedor. ¡Venga ya!
—Lo es —afirmó rápidamente—. Quizás deba de empezar a no tragármelo.
—¡Ey! —protestó avergonzado ante la idea.
Ella alargó una mano hasta tocar la curva de su espalda.
—Me alegra que no seas como Merle, Daryl —confesó.
Él la miró dudoso. Era muy sensible en cuanto al tema familiar. Pero ella sonrió y levantó la cara hacia él.
—Me gustas tú más.
Notó que su cara se coloreaba y que ladeó la cabeza para buscar el resto de su ropa. Carol adoraba tanto meterse con él como que él se metiera en ella.
