Creo que no tengo que decir mucho en cuánto está basado, pero… no se nos muestra cómo Daryl regresa a la prisión tras la muerte de Merle, así que… Esta vez no hay cuicui pese a que mi idea era hacer un fic de ello sólo. Ay.
Retazos
18º
Muerte
Cuando Daryl regresó Carol estaba preparando las cosas para guardarlas antes de marcharse de su celda. No necesitó palabras para saber que algo malo había pasado. Michonne les había contado que se lo encontró mientras regresaba tras que Merle la secuestrara, pero que no quería que nadie fuera a buscarlo.
Aunque ella miró a Rick suplicante, este no accedió y amenazó con encerrarla de ser necesario.
Por supuesto, Carol no lo hizo. Porque sabía que Daryl no la perdonaría tampoco.
—¿Necesitas un abrazo? —preguntó dejando sobre la silla lo que sostenía.
Él no se movió de la puerta, con la ballesta colgando de su brazo y surcos bajo los ojos. Claramente, había llorado. Durante mucho tiempo. A solas, perdido en la soledad angustiosa del camino de regreso a casa.
Se acercó dubitativa a él y levantó los brazos para rodearle los hombros cuanto pudo. Daryl se tensó al principio, debatiendo entre si aceptar algo así o gritar como un condenado mientras se cargaba algo.
Seguramente, eso último ya lo había hecho. Podía imaginárselo matando a cuanto ser se pusiera por delante de él. También podía verle llorando mientras enterraba a su hermano.
Eso explicaría las manchas de sangre sobre su ropa y piel.
Carol lo tanteo en busca de alguna mordida, sin hallarla, para su alivio. Así que la sangre no era suya.
—Deja que te…
No tuvo que pedir demasiado. Se dejó hacer como si fuera un condenado muñeco al que le habían arrancado el alma. Permitió que lo desnudara, que lo limpiara, con la mirada perdida. Algunas lágrimas escaparon de sus ojos silenciosamente que Carol se encargó de fingir no ver.
Le conocía bien como parar remarcarlas y ofenderle. De hacerlo, Daryl volvería a entrar en modo defensivo. Y probablemente pensar que todos los que amaban morían.
—Era un zombie…
Carol se detuvo cuando limpiaba los dedos de su mano uno a uno. Levantó la mirada de estos hacia su rostro. Notó la saliva agolparse en su garganta.
—Era un Zombie —repitió, como si ella no le hubiera escuchado.
—¿Merle?
Daryl asintió cerrando los ojos con dolor.
Era horrible cuánto dolía más que el físico. Porque la perdida te atacaba directamente al alma.
Carol soltó el trapo sucio contra el suelo y tas levantarse volvió a abrazarlo con fuerza. Notó su aliento en su estómago, las lágrimas empapar su camiseta de tirantes y cómo un hombre tan fuerte se rompía, confiando en ella, entregándole parte de todo aquello.
Comprendió, repentinamente, que eso esperó de ella cuando murió Sophia. Y curiosamente, era Daryl quien acudía a ella en vez de al contrario. Quería pensar que era porque ahora sí tenían un alto rasgo de intimidad y amistad. Por aquel entonces, a ella la desbordó todo y sólo quería soledad.
Incluso más de una vez pensó en irse al bosque con ella…
Cerró los ojos con fuerza. No podía, no quería ni pensar que Daryl hiciera algo así. La temeridad formaba parte de sus genes algunas veces. El miedo de perderle en ese momento fue tan inmenso que habría querido cobijarlo para siempre contra su seno.
—Me pondré bien —juró él aferrándose a ella con fuerza. Podría romperla si quisiera.
—Lo sé.
Le acarició los cabellos.
—Lo sé.
Besó su cabeza con ternura y acarició sus hombros, dispuesta a estar ahí cuanto le necesitara.
Poco después, tenían que dejar la prisión.
Carol se acercó a Daryl cuando este miraba la moto que perteneció a su hermano con tristeza. Las marcas de su dolor continuaban en su rostro.
—Merle no ha hecho algo así en toda su vida —expresó refiriéndose a que Merle no se detenía a arreglar su moto de la misma forma que él. O quizás se refería a muchas cosas más. Porque Merle fue a matar a la persona que deseaba herir a su hermano.
—Nos ha dado una oportunidad —dijo ella.
Cuando Daryl la miró le extendió la mano para ayudarle a levantarse. Luego, una vez estuvo en pie, le sonrió afablemente y se alejó.
Él necesitaba pensar y sanar.
Especialmente, sanar.
