Capítulo 01

Como una de las ciudades portuarias más grandes del mundo, y también una de las tantas hermosas, Liyue es un bastión para el comercio marítimo, teniendo casi todos los días movimientos constantes en el puerto de dicha ciudad que se encuentra entre montañas, cerros y planicies bastantes hermosas que le hacen una ciudad bastante única, más también la cultura dentro de la misma y el arconte que le protege y el mismo a quien le debe la moneda que aquí y en todo el mundo se está usando.

Barcos atracando, barcos que comenzaban a alejarse del puerto en busca de aventuras, porque estos seguramente eran piratas, para comerciar con otras ciudades que estaban lejos, otros que posiblemente se proponían en salir a explorar el vasto mar para encontrarse con descubrimientos que te dejaran con la boca abierta, había de todo tipo en los puertos.

Comerciantes que también estaban allí a la espera de vender sus productos así como otros que estaban en la ciudad, negocios de todo tipo, ropa, muebles, tienda de recuerdos, restaurantes, todo ese tipo de negocios habían, gente entraba, salía, paseaban por allí, disfrutaban de lo hermoso que es vivir bajo el cuidado de un arconte que siempre está para ellos cada un año donde baja de las tierras divinas para ver cómo todo está yendo, relajarse, encontrar el amor, ese tipo de cosas que haría uno en una ciudad tan hermosa como Liyue.

. . . . . . .

—…

—… por fin, tierra… tierra firme…

—Lumine…

—Cállate, no sabes lo feo es tener que aguantar meses en el mar y nunca acostumbrarte…

—Pero, ¿abrazar el suelo y besar el mismo?

—Que te calles…

Los hermanos luego de tanto tiempo, por fin lograron entonces llegar a tierra firme. Es más, antes de siquiera estar muy seguros que veían barcos en el horizonte o tierra, por unos momentos desplegaron la alas que usaban para volar muy libremente por los aires para realmente confirmar que en serio estaban viendo tierra a lo lejos. Quizás por su afán de querer ver tierra cuanto antes, estarían alucinando. Sí, realmente era tierra.

Tardaron unos días entonces llegar a lo que sería una grata sorpresa porque de donde venían no había una increíble actividad en el puerto como lo estaba aquí. Ambos se perdieron luego de contar cientos de barcos que iban y venían así como ver siempre un puerto muy concurrido. El punto de todo esto es que los dos estaban asombrados de ver tanta actividad. Se nota que esta ciudad, este puerto al menos, movería una cantidad enorme de dinero.

Tras llegar entonces al puerto, encontraron un respectivo lugar para amarrar su pequeño barco, se aseguraron de guardar en sus anillos todas las mercancías que tenían a disposición y salieron de allí para arribar al puerto, teniendo como imagen a una Lumine que estaba más que feliz de bajarse del barco y pisar tierra firme.

—¡Alto! —antes que, entonces, los dos hermanos pudieran seguir su camino, un guardia se paró frente a estos dos que miraron a su dirección—. ¿Qué están haciendo?

Los dos hermanos se quedaron vieron entonces al guardia.

Primero que nada Lumine se paró y dejó de abrazar el suelo. Segundo, se miraron porque el idioma que hablaba esta persona era chino. ¿Entendían dicho idioma? Lo hacían, por supuesto. Solamente les tomó por sorpresa que hablara en dicho idioma ya que estaban muy seguros que en donde estaban ahora mismo hablarían un dialecto MUY diferente a este.

—Si no contestan mi pregunta, ustedes…

—Somos viajeros, señor —hablaría Aether en un chino fluido. Tomaría la palabra por los dos, al menos en estos momentos—. Meses en el vasto mar para sentir que no podíamos encontrar tierra firme y que íbamos a morir… pero tuvimos una gran suerte y encontramos en el horizonte esta ciudad.

—Mm, entiendo entonces —diría el guardia. Encontró curioso entonces que un viajero supiese su idioma. Pero, su trabajo es otro. ¿Cuestionar los motivos de las personas que llegan al puerto? No, no es su trabajo—. Esperen aquí entonces —diría el guardia a los hermanos—, tengo que llamar a un superior.

—Entendido —el guardia entonces se retiraba frente a ellos. Miró Aether a su hermana—. ¿Crees que todo estará bien?

—Viajeros que llegan a un nuevo lugar y saben el idioma —diría Lumine—. La cosa no creo que esté bien del todo ¿sabes?

—Mm, tiene sentido —Aether suspiraba—. Perdona…

—No, no importa hermanito —le besó la cabeza—. Creo que yo también hubiese hablado y sacado de dudas al guardia —miraba a todos los lados. Sí, realmente podía notar que el enorme puerto estaba extremadamente concurrido—. Mucha gente —diría para ella y para Aether—. Comerciantes, aventureros, piratas, de todo tipo hay por aquí… no muy diferente de donde nos fuimos… y ahora que lo pienso, el aire… las vibras que siento de este lugar…

—… ¿nada que ver de dónde vinimos?

—Sí, eso mismo. ¿Crees que habremos…?

—… es muy posible

Un poder que poseían estos dos hermosos hermanos es que podían viajar a gusto a diferentes mundos. Sí, una muy buena parte de todos los poderes que tienen en estos momentos es producto de sus miles de viajes a diferentes mundos, dimensiones y demás con tal de poder explorar y explorar. Quizás y esta vez lo habrán hecho, lo de viajar a otro mundo, sin darse cuenta alguna mientras dormían.

Por lo pronto, mientras seguían pensando si hicieron eso y ver el flujo de personas del puerto, el anterior guardia junto con un hombre con la pinta perfecta de un secretario aparecían frente a ellos.

—Sí, son ellos —diría el guardia.

—Mm, sí —asentía. Luego miró el barco que… ¿era un barco? Parecía una versión tanto pequeña de un barco más grande. ¿Esos dos lo manejaron?—. No te preocupes, yo me encargaré de esto —el guardia hizo una seña y se retiró de allí. Este se acercó entonces a los muchachos que le prestaron atención—. ¿Son ustedes dueño de ese barco?

—Sí, lo somos

—¿Qué barco es? —preguntaría con curiosidad.

—Es un Balandro —respondía Aether—. Un barco perfecto para que dos personas puedan manejarlo y sin problema alguno —seguiría entonces sonriendo—. Está en perfecta condiciones.

—Ya veo —hizo anotaciones de esto—. ¿Molesta entonces que pueda inspeccionarlo un poco?

Los dos hermanos negaron.

Al cabo de un rato de esta persona mirar el barco tanto por dentro como por fuera, se quedó un tanto sorprendido que realmente este barco fuese como para dos personas manejar. Usualmente los barcos más pequeños necesitarían al menos hasta 20 personas mínimo como para no tener problema alguno en manejarlo. De todas maneras, hay personas experimentadas que algunos barcos que se necesita como 50 personas para manejar uno, con 10 ya es más que suficiente… y hasta podría llegar a sobrar.

—… —esta persona entonces salía del barco y miraba de nuevo a los mellizos—. ¿Son viajeros? —asentían ambos—. Aun así, parece que conocen demasiado bien nuestro idioma.

—En nuestras tierras existía una nación que compartían un dialecto parecido, no es complicado para nosotros saber tal idioma de todas maneras porque éramos de allí —habló Lumine.

—¿Por qué entonces están aquí?

—Debido a las guerras que en nuestra nación había, pudimos escapar. A la larga, nos dimos la misión de querer explorar todo lo que pudiéramos. Estuvimos meses en el mar hasta que por fin llegamos aquí.

—… —era casi lo mismo que el guardia le habló de estas personas—. No veo que tengan recurso alguno tampoco…

—Los hemos gastado todo —esto es algo que ambos hermanos contestarían.

—Entiendo —hizo algunas anotaciones más. De hecho, hizo más anotaciones con respecto al barco en sí que a los dos viajeros—. Veo que no tendrán problemas con el tema de la aduana —diría en lo que terminaría de anotar algunas cosas más—. Bien. Ahora, debido a que están en un lugar que no les corresponde, se le tendrá que confiscar el barco y tendrán que pagar una multa debido a que dicho lugar, no estaba para que ustedes lo usen

—Quédeselo —soltaría Lumine—. Es más, pagaremos la multa con el valor del barco. Vámonos Aether —le tomaba de la muñeca—. Es hora de explorar un poco la ciudad.

—¿Eh? ¿Lumine?

—Oigan, esperen —hizo una seña. Unos guardias vieron dicha seña y se colocaron frente a los mellizos quienes se tuvieron que detener por esto—. Primero no pueden hacer esto y segundo, por más que el barco lo usen como garantía, todavía les falta un poco más de dinero para poder pagar.

Nadie prestaría atención entonces cuando fue Lumine que de su anillo sacó una pequeña barra de oro como para poder pagar. No conocía la moneda local, tampoco es que le importaría mucho que digamos aunque debería de conocerle pronto junto con su hermano para hacerse varias ideas con respecto al tema.

—Ten entonces —lanzó la barra de oro hacia dicho hombre con pinta de secretario que no esperaba que le lanzara dicha barra que la terminó de tomar—. Y quédate con el barco de paso, no quiero saber nada del mar tampoco —diría de nuevo Lumine quien esperaba entonces que los guardias se hicieran a un costado. Lo hicieron al ver estos guardias que dicho hombre todavía con sorpresa ordenaba que se hicieran a un lado—. Muchas gracias…

Ambos hermanos tras cómo se apartaron los guardias se fueron… no preguntando para nada dónde estaría una posada como para poder dormir por fin en una cama muy decente y con algo de mucho lujos. No importa. Si tiene una cama como la gente, ya será mejor que el lugar donde han estado durmiendo.

. . . . . . . . . .

Ambos hermanos disfrutaban de tener una hermosa cama tan cómoda y tan limpia como en la que están ahora mismo, más que nada Lumine es quien gozaba esto por completo ya que luego de tantos meses en el mar, ahora poder disfrutar de la tierra firme… un lugar tan lujoso como éste y tan perfecto… era un verdadero sueño.

¿Cómo encontraron esta posada en donde ahora mismo están residiendo por unos días hasta que por fin sepan muy bien todo a sus alrededores?

Digamos que tras alejarse del puerto y caminar por la ciudad, asombrados por todas las cosas que veían y que les traían enormes recuerdos de sus viajes por otros mundos con culturas muy parecidas a éstas, tuvieron que preguntar de un lugar para poder descansar por un tiempo, un buen lugar que sea realmente muy bueno, Aether decidió preguntarle a unas chicas que justo pasaban por allí.

Las chicas en cuestión no solo le dijeron dónde podían ir, recomendándole también dicho lugar donde están ahora que es uno de las mejores posadas de la ciudad, sino que incluso le tomaron de la mano y le llevaron hasta allí para que no tuviera problema alguno de perderse, alegando que era muy normal que te encuentres con chicas que pudieran aprovecharse de un muchacho tan hermoso y divino como lo era él.

Una vez en esa posada y demás, las chicas querían realmente invitarle luego a comer algo y tal vez a tomar algunas copas, algo que no solo él rechazó muy amablemente, Lumine desde atrás mostró esa intención asesina suya que logró ahuyentarlas…

Luego ella regañó a su hermano por esto porque sabe perfectamente que a veces usa ese "encanto" suyo para poder conseguir estas cosas de manera fácil. Le perdonó en cierta manera que consiguió un lugar muy genial como para poder pasar un buen tiempo antes de ver qué plan tomarán.

—¿Lumine?

—¿Mm?

—¿Te vas a levantar? Ya es… creo que pasada del mediodía

—Mm, no, no quiero. Hoy me siento andaluz. No quiero levantarme hasta la tarde.

—¿No querrás comer nada?

—Mm, creo que no.

—En ese caso, estoy muy seguro que esas chicas de la otra vez…

Fue entonces que Lumine tomó de la mano a su hermano.

—Te quedas…

—Hahaha, siempre tan protectora conmigo. ¿Cómo no quererte, hermana?

—… te odio a veces.

—Vamos, sé que lo haces por mi bien. Yo estaría igual si realmente habría un chico que te volviera loca… sería otro tema también si ese chico te quisiese…

—Aether…

—Ya, no dije nada…

Era muy normal para ambos discutir con cosas así.

Digamos, primero, que es normal para ambos hermanos compartir una cama si es que no hay ninguna más. La chica de la posada que les atendió, luego de ver a estos dos y tras recibir también una pequeña barra de oro por parte de Lumine que seguía sin tener una idea clara de la moneda local y demás, la misma se puso demasiado feliz de tener a una joven pareja tan rica como para entregar algo así como si nada. Por ende, le dieron la mejor habitación que podía tener dicho lugar, una suite para una pareja.

A veces la gente pensarán que son pareja. No lo son, son hermanos. Luego pensarán que unos hermanos haciendo de pareja... ellos negarían esto. Podrán compartir muchas cosas en la vida, pero jamás pensarán en hacer algo tan sucio como eso…

Es otro tema muy distinto si me hablas que un día uno está con una persona y días después, el otro de los hermanos está con esa misma persona.

El punto es que, por más que tengan que compartir la cama como lo hicieron estos días, saben de sobra que no cruzarán esa línea, nunca.

—Ahora que estoy despierta… —decía recostada en la cama. Su hermano estaba igual. Bueno, parece ser que se había levantado hace rato, solamente que no se había movido de la cama—. ¿Qué haremos?

—Podemos ir a comer algo —decía—. Escuché esta mañana que hay una cocinera que volvió de buscar ingredientes luego de un tiempo y que seguramente habrá más gente en su restaurante.

—¿Saliste?

—No, la chica de la posada me contó eso mientras me hacía algo de comer —sonreía un poco—. En serio que ha sido muy amable conmigo… —podía sentir la mirada intensa de su hermana encima. Luego se giró y se reía un poco más—. Ya, no hice nada malo. Solo me hizo un desayuno —señalaba entonces al mismo que estaba encima de la mesa—. ¿Ves? Te he dejado el tuyo —se calmó… o eso parece—, pero, ¿qué dices? ¿Te gusta la idea?

—La idea suena interesante —se sentaría en la cama—. También podemos explorar un poco más y seguir conociendo la ciudad —de la mesa de luz que tenía a su lado, tomó uno de sus anillos y se lo colocó. De allí, hizo aparecer una pequeña bolsa con unas monedas de oro de este lugar—. Tenemos… mm, creo que al menos 200… ¿mora?

—Sí, era eso —contestó—. Yo también tengo un poco más —hizo lo mismo. Sacó una bolsa también de monedas—. Mm… creo que tengo 300 Mora… —y miró a su hermana—. …¿crees que acepte otra cosa en vez de dinero?

No poseen una idea clara todavía del valor de las cosas del lugar por lo que esperaban que fuera… un tanto más barato.

Mientras tanto…

Mientras los hermanos estaban discutiendo cómo pagarle a esta chica del restaurante con otra cosa que no sea dinero debido a que no sienten que puedan comprar muchas cosas para comer… o no comprar nada directamente, en una oficina, había una muchacha de cabello púrpura, con dos coletas y con dos cosas en su cabello que le hacen ver como si tuviese orejas de gato analizando seriamente esa barra de oro que uno de sus secretarios le había dado.

—¿Dijiste que dos viajeros te dieron esto a cambio de pagar dicha multa y entregarte dicho barco?

—Así es, señorita.

—¿Qué me dices del barco?

—La gente del astillero ha dicho que es una versión más pequeña del barco Coca (o Kok) y que fácilmente puede ser manejado con dos personas. Está hecho de buen material y hasta una persona sola puede manejarlo si es posible.

—Mm, eso es algo interesante de escuchar. ¿Algo más?

—Para ser viajeros y decir que buscan explorar el mundo, me resultó muy raro que pudieran conocer el idioma bastante bien.

—Entiendo. Bien, no hace falta decir lo que debes de hacer de ahora en adelante.

—Sí, señorita.

—Puedes retirarte.

Dicho secretario entonces tras hacer una leve reverencia, se retiró de la oficina de su empleador.

Esta chica en cuestión ahora ocupaba el puesto de ser la persona a cargo del puerto de la ciudad. Previamente estaba trabajando como una de las arquitectas de la ciudad porque quería conocer más a fondo la ciudad y cómo se construyen los mismos, una chica demasiado aplicada y que no pierde el tiempo para nada. En estos momentos, como se ha dicho, estaba trabajando en el puerto hasta que llegó a ser, tras demostrar que es una chica muy inteligente para los negocios y demás, como la jefa del puerto, asegurándose los barcos que entraban y salían, las cosas que se descargaban y cargaban de cada barco, la gente que venía sea como turista, aventurero, lo que sea, era su deber monitorear todas estas cosas.

Le tomó bastante por sorpresa primero los planos del barco de estos dos viajeros.

Dejó de lado la idea que estos ya conozcan el idioma. Seguramente han escuchado de Liyue, una de las ciudades más importantes del mundo y lo aprendieron en el camino.

Lo que le dejaba en dudas era esta barra de oro.

En su vida ha visto barras de oro, una de las amigas que posee ya sea con fines labores o para cosas triviales como salir a tomar algo y demás, la misma amiga cabe aclarar, posee barras de oro porque posee una excelente riqueza… pero nunca ha visto, según recuerda, que tuviera una pureza tan grande. Era… era tan dorado como el sol mismo. Brillaba como si fuera un pequeño sol. ¿Qué propiedades tenia?

No, la verdadera pregunta era cómo es que unos viajeros así podrían tener en sus manos algo tan puro como lo que está viendo. Además, no parece pesar nada de nada. Es casi del tamaño de su mano dicha barra de oro.

—Creo que deberé visitarla para saber más de esto

Sí, su amiga seguramente tendrá un mejor conocimiento de oro que ella… no que ella fuese pobre ni nada, solamente que no cree que ni su amiga tuviera algo así…