Estos capis van a ser cortitos, la verdad… pero quiero escribirlos.


Retazos

28º

Encerrado.


Para nadie era un secreto que le costara mucho quedarse en un mismo lugar y menos, encerrado. Pasar las noches en la cama con Carol tenía sus beneficios y esa dosis de tranquilizad que a veces lo asustaba y abrumaba por sentir que le controlaba. Sin embargo, siempre sentía una pereza inexplicable de marcharse, pero cuando lo hacía antes de que ella despertara solía ser más por necesidades básicas, por cautela hacia que los demás los descubrieran o simplemente, porque sabía que no iba a querer salir de entre las sábanas nunca.

En ese momento preferiría estar mil veces en ese lugar que donde estaba. Acurrucado contra Beth en un maletero y apuntando hacia la puerta con miedo a que se abriera y la horda les cayera encima.

Notaba la respiración asustada de la muchacha, olía su sudor y sentía el calor de su cuerpo contra el suyo. Él se sentía prisionero. Si pudiera escapar lo haría, pero era consciente de que era esa caja de cerillas o nada.

No iba a negar que preferiría tener otro cuerpo diferente al lado suyo y de tenerlo tan cerca, estar haciendo otras cosas y sin peligro alguno.

Aunque estar de esa forma también le traía recuerdos amargos de niño. Asustado y acurrucado contra cualquier rincón oscuro en el que su padre no fuera capaz de atraparlo. Donde los chasquidos de un cinturón no significaran dolor.

Le habría gustado ser más como otros niños y adolescentes, en los que esconderse en un armario implicaba diversión. ¿Un adolescente y otro a punto de entrar? Juego de besos seguro.

Era irónico pensar en ello, porque ahora, siempre que pensaba en algo así el rostro amable de Carol aparecía en su mente ocupando el lugar de cualquier otra persona que hubiera ocupado ese puesto.

Eso implicaba que también podría haberla conocido antes. No ya del apocalipsis zombie, sino de su marido.

Ese cerdo, por desgracia, siempre sería la sombra de sus temores y él no podía hacer nada.

¿Habría cambiado de haber sido los dos hormonados humanos metidos en un armario dándose el lote?

Quién iba a saberlo…

Lo que sí que estaba seguro es que se habría esforzado en muchas cosas por ella. Sabía cazar y se habría tirado más horas que tiene el día cazando para ella. Joder, hasta se cortaría un dedo para dárselo de comer. Y si engordaba gracias a eso, no sentiría asco más que el orgullo de saber que él fue quien la mantuvo con vida.

Encontraría un lugar seguro, lo prepararía para el invierno, trampas para los caminantes o…

La tormenta estalló sobre sus cabezas sacándolo de sus pensamientos. Beth se encogió muerta de miedo y él agudizó la vista y centró la concentración. Tenía que intentar sacársela de la cabeza, pensar en el presente y el ahora.

Aunque Beth no se lo estaba poniendo fácil.

Al menos no estaba solo encerrado en esa caja de oscuridad.