Este capítulo ha sido complicado porque también Shippeo a Daryl con Beth y es un capi tan de ellos que… Ay.


Retazos

29º

Sentimientos.


Cuando Beth le expuso esas palabras frustrada estuvo a punto de contestar y mandarla a la mierda. Sin embargo, la culpabilidad que sentía no se lo permitió. Entendía que ella estuviera furiosa. Acababa de perder a su padre, posiblemente a su hermana y cuñado, junto a un montón de personas más. Estaba buscando su propia forma de superar el dolor.

Lo sabía bien porque estuvo en su lugar tiempo atrás.

Ella no dejaba de ser quien era en medio de un mundo lleno de muerte.

Simplemente es que él no quería tener que ver con el alcohol. Quizás sólo Carol conocía los motivos y puede que Carl, aunque le contó la versión Light. No fue fácil abrirse a ella y tener toda esa mierda encima en ese momento, no ayudaba.

Además, se sentía cada vez más furioso, menos en calma y matar zombies empezaba a no ser suficiente…

Pero no podía permitir que ella se hundiera en un mar de mierda de alcohol del malo. Llevarla a la cabaña en un principio no era su idea. Sobrevivir sí. Pero ya que estaba empeñada en pillar su primera cogorza, la ayudaría bien. Era irónico, pues nunca pensó que él sería el que llevaría a eso a alguien de ese grupo.

Aunque debía de recodar que Glenn se emborrachó gracias a él.

Igualmente, la idea de la caseta no era sólo por ser un refugio o por el amargo recuerdo que le dejaba. Sopesó alguna que otra vez el hecho de separarse del grupo sólo con Carol para vivir o simplemente, buscar un lugar en el que pudieran estar horas amándose sin tener que esconderse por los rincones.

Sin embargo, cuanto más la miraba más lejos veía esa idea. Tampoco habría sido en esa cabaña. Joder, podría vivir en lo alto de un árbol de ser necesario. Pero esa casa era igual a la de su padre.

Y no, él quería algo mejor para ella.

—Ya que vamos a quedarnos encerrados, deberíamos de aprovechar, señor Dixon.

Miró el bote que Beth le ofrecía. Dudó. Por un leve instante.

Ladeó la cabeza, tomándolo. Quitarse de encima ese anhelo no sería malo.

Así que accedió.

La ironía de todo es que estaba contándole a Beth algunas cosas de su padre, abriéndose porque se lo debía de alguna forma. Y ella accedía a entender, le escuchaba, pero de alguna forma no le otorgaba esa misma calidad que Carol.

Entonces, repentinamente, Beth decidió sacar aquel estúpido juego que sí logró ponerle contra las cuerdas, explotando el hecho de que estuviera algo "feliz" y cabreado. No era un buen conjunto.

—Nunca me he emborrachado y hecho algo de lo que me arrepienta.

Soltó el aire entre los dientes, mirándola irónico. Esa mierda juego iba por mal camino. Tomó el tarro y le dio un trago.

—He hecho demasiadas cosas.

Cosas que enumerarlas delante de ella sería malo. Delante de Carol, peor. ¿Con qué cara le miraría si supiera que tuvo una etapa tan estúpida como esa? Eran otros tiempos, se podía pensar. Y una mierda. Uno era gilipollas y punto.

Para empeorarlo todo, Beth efectuó aquella frase.

—Yo nunca, nunca, he estado en la cárcel.

Daryl se tensó por completo, mirándola fijamente.

—¿Eso es lo que piensas de mí? —cuestionó con la voz ronca.

Ella se mostró sonriente, calmada.

—No he pensado en nada, en serio. Sólo por beber… Hasta mi padre estuvo en la cárcel por beber.

Prefirió no contestar y le dio otra oportunidad.

—Bebe —ordenó.

Pero ella continuó, alegre, como si no fuera capaz de leer las señales de advertencia que emanaban de él.

—Espera. ¿Guardia de seguridad en la cárcel? —cuestionó alegremente—. ¿Eres guardia?

Él guardó un momento de silencio.

—No.

Beth pareció quedarse cortada, como si su mente emborrachada empezara a darse cuenta de su error.

Daryl se levantó con intenciones de mear.

No podía creer que estuvieran llegando a ese punto.

Nunca pensé que fueras el tipo malo que terminara entre rejas. Pensaba que eras el chico que necesitaba que le escucharan igual que a mí, Daryl. Recordaba las palabras de Carol, las de aceptación.

Dejó caer el tarro de cristal y Beth enseguida le regañó.

Y mierda, eso detonó el poco control que quedaba en él.

Empezó a soltar la lengua como en antaño hiciera con Carol, incluso peor. Se le fue completamente de control, golpeando cosas, tirándole en cara la vida perfecta que tuvo antes de todo.

Atrapar un zombie y usarlo de piñata mientras ella gritaba y protestaba por su comportamiento. Y luego, la torna se volvió con ella riñéndole y tirándole en cara todo. Tenía razón en muchas cosas.

Especialmente, que ella no era Carol.

Lo que Beth no sabría nunca es que se estaba muriendo por tenerla en sus brazos.

—Yo no tengo miedo —se defendió cuando ella lo acusó de tenerlo.

Entonces, Beth sacó una de las peores cosas que podría.

El recuerdo de Sophie.

Las veces que no sabía disculparse con Carol por no haberla encontrado antes de que muriera y se convirtiera. Las veces que miraba a Carol y su sonrisa y se sentía culpable. Las veces en que las pesadillas acudían a su mente y no le dejaban dormir. Las de veces que pronunció su nombre junto a una disculpa…

—No dejas a nadie acercarse.

¡Ja! Si ella supiera. ¡Justo por haber permitido eso sentía esa añoranza y culpabilidad!

Eso sí, tirarle en cara a Beth que era igual, no fue justo.

Y entonces, lo soltó. No todo, de verdad que no podía exponer así a Carol, pero el dolor de las pérdidas delante de sus ojos, sí. No podía aguantarlo más. O quizás fuera culpa del alcohol.

—Y padre… quizás podría haber hecho algo…

Beth lo abrazó para detener sus palabras, pero continuaban ahí, en su mente, bailando.

Tampoco hiciste nada por ir a buscar a Carol. No podías encontrar a Sophie. No pudiste salvar a su padre. No pudiste salvar a Merle. No has podido hacer una mierda por nadie.

No pudo retener las lágrimas. Que los sentimientos le desbordaran.

Beber era una mierda.

—Soy un capullo cuando bebo —reconoció con cierta diversión más tarde, clavando el cuchillo contra la madera. Demonios, no era de los de escribir corazones ni letras, pero se percató de que estaba empezando a formar una ce.

Pensó que como disculpa, en vez de darlas, podía contarle a Beth el misterio que Zack intentó sacar a la luz. Ella, como Carol en su momento, en lugar de culparle o sentir pena por él, le preguntó si echaba de menos a su hermano, justificando con eso el ella echar de menos a Maggie.

Y de nuevo, el rostro sonriente de Carol apareció en su mente por un lapsus de tiempo.

Cuando Beth comenzó a hablar del futuro que había esperado en lugar del presente que tenían, comprendió que no era el único que había imaginado tantas cosas, aunque no las dijera. Y eso conllevaba a que Carol también lo hubiera hecho. Imaginándose una vida en que lo aceptaba a él.

—Tú estabas hecho para esta clase de vida.

—Por haber nacido en un lugar así y tener problemas desde siempre… —supuso.

—Pero has cambiado.

La miró con la misma duda que hizo en su momento con Carol. Quizás, en ese momento, necesitaba que se lo recordaran. Si Carol no iba a volver a decírselo, si es que estaba viva y lejos o muerta…

—No.

—Sí.

—Tal vez tengas que recordármelo de vez en cuando.

Tú también. Como hizo ella.

Beth propuso quemar la casa y con ello, todos los recuerdos.

Aceptó, aunque una parte de él continuaba aferrándose a esa pequeña esperanza de volver a encontrarla. Y si lo hacía, juraba, por lo que hiciera falta, que iba a abrazarla. Les mirasen o no.