¿De verdad lo de la botella fue actuado? xD


Retazos

36º

Empezar


Daryl aferró con algo más de fuerza las garrafas que llevaba en las manos mientras avanzaban por la calle en dirección a la iglesia. Carol caminaba a su lado en silencio, ensimismada en sus pensamientos. Eran tan profundos que ni siquiera se había dado cuenta de que él estuvo mirándole descaradamente el trasero mientras se agachaba a recoger agua, como si no fuera capaz de reconocer en él el deseo que aún despertaba.

Se había detenido muchas veces deseando estrecharla entre sus brazos y poseerla, pero sabía que ella no accedería. No, hasta que volviera a estar preparada.

No podía negar que había cierta anticipación de su parte.

—Lo entiendo. No quieres hablar del tema —dijo repentinamente sin detenerse. Ella le miró por un momento, desviando a una mirada más seria y alejada cuando comprendió. Él la miró—. ¿Estás bien?

Carol le devolvió la mirada y estiró los labios.

—Tengo que estarlo.

Él dudó de su repuesta, y continuó.

—Podemos empezar de nuevo. Todos juntos.

Nosotros.

—Nos has salvado tú sola —reconoció. Para Daryl siempre eran importantes esas cosas, por muy idiotas que fueran. No le molestaba el hecho de que una mujer le hubiera salvado el trasero. Joder, él quería besarle el trasero a esa mujer justamente.

—Tuvimos suerte. Podríamos estar todos muertos —descartó mirando el suelo con el ceño fruncido.

Carol visualizó un coche a lo lejos. Para cortar, claramente, la conversación, se adelantó.

—Iré a ver.

—Ok.

Daryl le permitió ese espacio. La conocía como para saber que encajonarla tampoco era bueno. Era como él en ese punto. Esperó a que ella revisara el coche hasta abrir el maletero cuando volvió a intentarlo.

—Eh —dijo acercándose—. No estamos muertos.

Carol levantó la mirada del maletero hacia él. Apenas podía cerrar la boca, inquieta.

—Y lo que fuera que pasó, pasó —descartó Daryl con un movimiento de su brazo, sacudiendo la botella de agua a la par. Ella volvió a centrarse en el coche—. Volvamos a comenzar.

Carol repitió el gesto de mirarle, con los labios apretados.

—Me gustaría.

—Puedes hacerlo —reafirmó él.

Juntos.

Carol no fue capaz de contestarle. Mantuvo su mirada con los labios apretados hasta que le fue imposible, bajando la tapadera del maletero.

—Dejaremos esto aquí por si algo va mal en la iglesia.

Daryl la miró por un momento incrédulo por no hacerle caso. Por seguir aferrándose a ese lugar, como si estuviera negándole acercándose a ella.

Sin embargo, levantó la mano a la par que hablaba.

—¿Quieres que lleve una yo?

Su botella salió disparada hacia los pies de Carol. Ella miró el objeto volar y caer y su boca fue formándose una conocida boca de pato que adoraba. La diversión había regresado a sus ojos, a su costa, debía de añadir.

—No —le contestó con sorna mientras parecía hacer un gran esfuerzo por no reírse de él.

Daryl se agachó a recoger su botella tras frotarse la cara, suspirando. Antes de que ella pasara de largo, la retuvo con su cuerpo. Su cara acercándose a ella.

Carol no se apartó y esa vez, lo recibió.

Un beso suave, aletargado, lo suficiente como para ser capaz de encender alarmas. Pero ella finalmente se apartó y tras seguir sonriendo pícara, se alejó.

¿Acaso iba a torturarle?