Es cortito porque el momento fue cortito… Justo cuando necesitan hablar.
Retazos
37º
A mi lado.
Daryl siguió su rastro hasta encontrarla junto al coche. Había cargado la batería y lo mantenía en marcha. Cuando él apareció tras que ella matara un zombi, sus miradas se encontraron.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó pese a ser obvio lo que sucedía.
Ella tuvo un momento de lucidez y negó con la cabeza, con los ojos brillantes. Se chupó los labios antes de responder.
—No lo sé…
Daryl aspiró el aire antes de responder. Movió la cabeza, mirándola de arriba abajo. La idea de que se marchara de nuevo, que le dejara atrás esa vez por voluntad propia no era asumible para él.
—Volvamos. Vuelve conmigo —añadió.
Carol emitió un gemido de duda y él avanzó hasta llegar a su altura sin dejar de mirarla.
—Carol, volvamos.
—No sé si…
Él esperó, paciente. Ella observó cada rasgo de su rostro y se detuvo en sus labios. Daryl bajó la ballesta, acomodándola mejor en su mano y, con la otra, tomó la de ella. Estaba helada, nerviosa.
—Ven conmigo —susurró.
A mi lado.
Ella dio el paso que los separaba. Se puso de puntillas y buscó su boca. Daryl respondió. Dios, ¿cómo no iba a hacer eso? Ella podía derretirle fácilmente.
Rompió el contacto con cierta duda, pero ella regresó a él. Soltó la ballesta para, esa vez, abrazarla con fuerza contra él. Notó su delgado cuerpo acomodarse al suyo. La forma tan conocida y suave del contacto. En aquellos momentos la ropa empezaba a molestar y echaba de menos el piel con piel que en ese momento no podían obtener.
Ella levantó sus manos por su espalda, bajando y subiendo mientras su lengua ya había invadido su boca.
No sabía cómo decírselo más claro. No podía. ¿Quería que se arrancara el corazón? Podía hacerlo aunque eso implicara dejar de vivir.
Entonces, como si el mundo estuviera ya acostumbrado a negar esos actos, un ruido lo alertó. Se separó rápidamente y tomó su armo, ocultándose ambos tras el coche. Vio el coche pasar y el corazón le dio un vuelco de alerta. Corrió para ver la parte de atrás.
Los besos y las caricias iban a tener que esperar.
