Capítulo 5 – Ser mejor
Tomé la empuñadura de la espada de Paul.
Estoy frente la casa Greyrat. La ira seguía presente en mi ser.
¿Por qué alguien sería infiel? ¿No tienen una mínima responsabilidad afectiva?
Que asco.
Soy un fiel creyente del amor, y al menos creo, que cometió una de las mayores asquerosidades que una persona puede hacer.
También soy un ridículo, es decir, nunca he tenido pareja. Soy alguien muy especialito cuando se trata de eso, si simplemente no me siento atraído hacia la persona, la rechazo. El tipo de persona que quiere que las primeras veces sean especiales.
Es asqueroso desde cierta perspectiva. Porque realmente tal vez tenga miedo de no cumplir las expectativas que se tiene con una pareja.
En el último tiempo he estado pensando en ello, debería disfrutar más de la vida amorosa e incluso de mi sexualidad, pero siento que me estaría traicionando a mí mismo.
Mi perspectiva del amor es muy idealista. Un amor verdadero de toda una vida. Esto me llevó a estancarme con una chica por dos años en preparatoria, que todavía actualmente la veo como la chica ideal. Me estanqué en este amor perdiendo multitudes de oportunidades con buenas chicas que me querían. Al final nunca fui correspondido, pero no dejé de quererla pues ninguna chica me hizo sentir lo mismo.
(AUTOR: Sí estaba bien estúpido.)
Es patético y me excuso diciendo ser una persona que cree en el amor y cuando lo encuentra le es fiel.
Es por ello que me molesta tanto lo que hizo Paul.
¿Me molesta por eso?
«No, NO. Es porque Zenith no se merece eso.»
Reconsiderando la situación y reflexionando sobre mí mismo pude calmarme, aparte la caminata hasta aquí se me enfrió la cabeza.
Sigo enojado, pero puedo razonar con la cabeza fría. ¿Qué demonios quería hacer? ¿Golpear a Paul hasta qué? ¿Se arrepienta? ¿Se siente arrepentido? Ni siquiera me dediqué a hablar con Rudeus de ello. Paul tardaría un momento en derrotarme.
Eso diría, pero Zenith es importante para mí y yo...
Yo... ¿Qué soy para Zenith? Un amigo, qué demonios hablo, soy un niño. Lo más probable es que me vea como el amigo de su hijo.
Zenith es una mujer de la que cualquiera se sentiría atraído, una mujer amable, amorosa, simpática, dedicada, hermosa, tierna, y muchas más.
Yo buscaba como pareja alguien que me gustara y sintiera esa conexión, una chica inteligente, graciosa, segura de sí misma y una cara bonita. Pero todo eso vale una chingada cuando te enamoras por lo cual las preferencias son infructuosas.
Es por eso que he decidido en simplemente dejarme llevar y que, si llega el amor a mi puerta, la aceptaré.
Posteriormente conocí a Zenith, entiendo que tiene esposo, pero me gusta. Por ello, odio que alguien la... lastime.
Obviamente Zenith se siente mal. ¿No?
«Ah~» Suspiré frustrado. Solté la empuñadura de la espada de Paul. «Así se siente la impotencia. No puedo hacer nada.»
«¡Leiades! Eres muy rápido.» Apenas Rudeus y Sylphie habían llegado. Los miré un momento. Rudeus es hijo de Paul, y Sylphie...
Dudo que sea como él. No por ser su hijo será igual cuando crezca.
De todas formas, entré al jardín donde estaba Paul sentado en un tronco cabizbajo.
«Paul.» El llamado volteó la mirada. Se me pasó por la mente devolverle la espada, no quiero tener algo que él tocó, pero soy un hipócrita y la quiero conservar.
«Tengamos un duelo.» Odio tanto esto.
Sostuve mi bufanda, la que me dio la persona que Paul traicionó, la mujer que tanto aprecio, la que me dio esa hermosa sonrisa y confianza para vivir en esta nueva vida.
Conservaba mi bufanda que se ondeaba en el viento frio, el cielo ya se había nublado, de igual manera en mi espalda estaba la máscara que me dio Rudeus quien acompañaba a Sylphie a mi casa pues le pedí de favor que fuera a nuestra casa porque olvidé algo. Seguramente piense que tendré un entrenamiento normal con Paul. No quería que viera esto, se preocuparía y Paul estaría conteniéndose al tener a Sylphie observando.
Los dos sosteníamos una espada de madera uno frente al otro.
«Te dije que te tomaras el día libre.»
«Sé lo que hiciste.» Sigo manteniendo la calma con mi voz apacible.
Paul expresó amargura mirando a otro lado, una mueca que no cambia nada.
«Ya veo. En ese caso seré más estricto.»
«… ¿A qué te refieres?» Por alguna razón me molestó, ¿Por ser infiel se hará estricto para desahogarse?
«Has conseguido el nivel intermedio en dos estilos, si quieres derrotarme deberás conseguir el nivel de un avanzado, incluso más.» Sentí una provocación.
Y pensar que aprendí la espada para derrotarlo, buscaba cualquier objetivo en este nuevo mundo en ese momento, al final eso se convirtió en cierto. En verdad, justo ahora...
«Quiero ganarte.»
En ese caso debo prepararme para lo que viene. Realmente no soy muy bueno con maestros estrictos, me pongo nervioso y me dan ganas de llorar.
No puedo ganarle ahora.
No me queda nada más que seguir practicando. Quien me viera, ayer apenas era un engreído y me ves queriendo llorar de frustración por mi falta de habilidad. Incluso estoy aceptando lo que dice Paul. Puedo aceptar que todavía falta camino para ser alguien en verdad habilidoso.
Después de todo el engreído se achica ante alguien mejor.
Es tan frustrante, saber que no puedes ganar cuando quieres hacerlo.
«Si me quieres derrotar– Pierde ese el miedo, debes dejar de llorar...»
Paul se dio cuenta de lo que brotaba de mis ojos. La impotencia que nunca había sentido se materializó en lágrimas. Esto me hace enojar.
Apreté la empuñadura de madera hasta que hizo ruidos.
«Prospera por ti mismo. Si quieres proteger, debes ser valiente y seguir tu camino, de eso trata usar una espada.»
¿De eso se trata? ¿Qué hay del dolor que hay en ese camino?
El camino de la espada no es llorar, parece una broma que la esté practicando por mi carácter tan débil. Ya he avanzado mucho en este camino como para rendirme ahora.
Si no puedo rendirme ni llorar, en ese caso sólo me queda ocultar todo sentimiento en batalla con esta mascara.
Ocultaré miedo.
Ocultaré frustración.
Ocultaré las lágrimas que no puedo mostrar en esta mascara.
Al final Paul no es una persona de las que puedo mostrarlas.
«Estaba empezando a apreciarte y respetarte.» Dije poniéndome la máscara.
Me posicioné tomando mi espada con fuerza, la bufanda seguía ondeando hacia donde soplaba el viento. Escondí mi ser en la bufanda bajando mi cabeza, cerré los ojos y respiré profundo.
«Siento decepcionarte.» Dijo Paul.
Ira.
Las palabras terminaron.
Salté con velocidad superior que una persona promedio.
El primer duelo entre Paul y yo comenzó.
Es este el momento en el que debo de ser totalmente serio y usar todo lo que tengo a mi disposición.
A pesar de ello esperaba usar mis ases escondidos en momentos cruciales.
Pero ya había comenzado con el pie izquierdo.
Apenas Paul terminó de hablar sentí una presión en mi ser proveniente de él. Un aura que no me dejó pensar estratégicamente para hacer un plan, por lo cual en cuanto la sentí supe que debía atacar primero siguiendo la filosofía del Dios del Filo, ya que, con esa aura sabía que iba a atacar en cualquier momento. Mi instinto creyó que era mejor atacar primero antes que él lo hiciera y me acorralara.
Mi instinto se había equivocado.
Primero, podía usar el estilo de Dios del Agua para evadirlo, tal vez no podría recibirlo por completo por la diferencia de fuerza, pero al menos lo esquivaría haciéndome a un lado. La mejor opción era mantener la distancia y estar a la defensiva.
En segunda, Paul me había engañado aprovechando mi ira para que diera el primer golpe.
«Flujo.» Paul me recibió escurriendo mi espada sobre la suya.
Sentí un intenso miedo.
Viene un contrataque.
Paul apuntaba a mi cuello antes de que usara una onda expansiva con magia de viento que nos hizo retroceder a los dos.
¿Q-Que demonios? Juraría que si acertaba ese golpe me mataría.
Hasta yo sabía que tras cada ataque era mejor retroceder, desde mi practica con Rudeus lo hice, por ello ya tenía en mente preparar una onda expansiva para retroceder y entorpecer al rival o incluso funcionaba como un asiento eyectable alejándote del peligro.
Pero justo ahora fue más que nada un reflejo echo por el pánico. Puesto que Paul se mantuvo de pie al contrario de mí.
«Comenzamos con la clase de intermedio. Esto es flujo, entre sus practicantes la consideran la columna del estilo Dios del Agua. Has aprendido las posturas correctamente, tienes un buen juego de piernas y gran agilidad en maniobras. Puedes dejar de ser considerado un principiante. Ahora te falta experiencia para ser un intermedio.»
Como cualquier otra disciplina, necesitas poner en práctica con otras personas. Sin duda esa técnica de contraataque inmediato es impresionante, aún cuando sabia de que se trataba este estilo no esperaba una técnica tan efectiva.
Con el tiempo prioricé el estilo Dios del Filo, ya que no me parecía mal atacar primero y si fallas simplemente te alejas, simple. No como el estilo Dios del Agua que depende de tus reflejos y reacción, esta técnica al haberla experimentado de primera mano me parece... ¿Oportuno?
«No sabía que usabas las escuelas del viento. Eres un chico igual de sorprendente que Rudy— pero más inmaduro. Igualmente, no me sorprendería que pudieras usar las demás escuelas.»
Pero claro, no era este el plan que tenía en mente para enfrentar a Paul, quería usar la magia como un ataque sorpresa que acabara con él. Ahora lo esperará.
Era de esperarse de alguien inmaduro que no puede controlar sus emociones en batalla, nosotros los llorones somos inmaduros. Es cierto, soy un inmaduro que llora por cualquier cosa, sin carácter.
Me mantendré, las lágrimas nos hacen personas y con ellas se pasan los momentos que nos llevan a la madurez.
Nadie podía ver mi cara, pude levantarme enfrentándome nuevamente a Paul.
Debo de tranquilizarme, debo hacerlo a pesar de sentir húmedas mis mejillas. Concentrarme en la pelea ignorando lo demás. Incluso ignorar mis pensamientos. Ahora mismo estoy en una pelea.
Pelea.
Ganar.
Si estoy en esta pelea es porque quiero ganarla, usar la magia o la espada es lo mismo, no puedo usarlas en pelea a todo su potencial si soy el mismo chico sin carácter.
Yo mismo me limito por mi ser.
Los pensamientos me hacen olvidarlo, por eso debo ignóralos. Esta mascara es para...
Ocultar todo y poder pelear.
«...»
Poner en mente todas mis habilidades.
Pelea
Magia. Prepara los hechizos y magia combinada aprendida ayer.
Pelea
Espada. Dejar fluir esa sensación por mi cuerpo.
Pelea
«Ah...» Suspiro.
«¿Ya te pones serio? Al fin.» Paul volvió a su postura.
Los dos mantuvimos nuestra posición sin interrumpir el silencio.
Durante el encaramiento en mi mano izquierda dejé salir vapor de agua con una alta densidad usando 『Cascada』『Isla de Calor』.
El vapor procuré que fuera lo suficiente denso a fin de quedarse en el suelo. Paul notando el vapor alrededor mío, hizo resonar sus pasos dirigiéndose a mí preparando su espada.
Interfiriendo en su camino lancé múltiples proyectiles de agua usando de base 『Waterball』 creadas apoyándome en el vapor que brotaba de mi mano realizando la condensación. No podía crear las Bolas de agua mientras creaba el vapor de una sola mano, así que era mejor crear esas bolas de agua empleando el vapor.
Las bolas de agua fueron a una alta velocidad siendo rechazadas por la espada de Paul desviándolas con flujo, cumplieron su función.
Desviando la última bola de agua, Paul ya se hallaba dentro del vapor lanzando su ataque con el estilo del Dios del Filo, el momento perfecto donde salté sobre su cabeza con una voltereta. A pesar de estar desviando mis proyectiles jamás me perdió de vista, por lo cual no le sorprendió mi maniobra al intentar golpear su nuca mientras me mantenía en el aire.
Paul en un movimiento fluido giró sobre su propio eje sin perder el equilibrio recibiendo mi espada con la suya. No tuvo la preparación para hacer Flujo.
Los constantes proyectiles, mi salto de último momento y mi controversial posición se lo impidieron.
Tras el choque, Paul, usó la fuerza para rechazar mi espada. Aprovechando el impulso giré sobre mi eje hacia la derecha.
Fue un desliz de Paul, un tropiezo, pues se había sorprendido del frio repentino que sintió en sus pies.
El vapor que rodeaba sus pies ahora era hielo.
Cristalización.『Icicle Field』 Hechizo que congela los objetos en su área de efecto, en este caso el vapor en los pies de Paul.
«¡!»
Sin dar tiempo de reincorporarse, aprovechando el vapor de mi mano izquierda creé un bate de hielo lo más duro que pude, preparé el golpe sacando ventaja de la fuerza centrífuga del giro—
Culminando estampando el bate contra el hombro de Paul.
El impacto fue tan duro que el bate, variante del 『Ice Blade』, se destruyó en múltiples pedazos.
No me di tiempo a ver el resultado, sólo sabía que Paul seguía de pie; por ello me reincorporé lo más rápido que pude cayendo en lo que llamaría Deadpool "Un Aterrizaje de Superhéroes", mi mano izquierda y mi rodilla izquierda tocando el suelo, tocando la tierra realicé una lanza de tierra de punta plana procurando golpear a Paul.
Aumentando el uso de mana en el hechizo un montículo de roca salió del suelo a centímetros de mi cuerpo dirigiéndose a Paul que estaba a poco más de dos metros.
Dudo que lo pueda derrotar con todo esto, he entrenado con él por un año y conozco la dificultad de manejar una espada, puedo perder todo respeto en su persona, pero no en su fuerza.
Usaré un 『Sonic Boom』 de gran densidad a fin de noquearlo—
La lanza de roca fue partida en dos y un Paul con el ceño fruncido salió de él.
Demonios es cierto, este tipo puede partir rocas en dos con una simple espada de madera.
Se suponía que estaría inmovilizado y afectado por el golpe del bate...
Paul se había zafado simplemente con fuerza de la trampa de hielo y rechazó el bate de hielo como si una capa lo cubriera.
Claro, todos fueron creaciones rápidas, pensamientos rápidos, no pude poner suficiente mana en ellos para endurecerlos o mejorarlos. Por eso mismo se quebró el bate. El poder de un intermedio eh...
Ya estaba frente a mí. Su espada se estaba levantando arriba de mi cabeza.
He vuelto a que mis pensamientos interfirieran.
Esquiva, esquiva, reacciona, rápido—
¡Pelea!
De un momento a otro mi velocidad aumentó logrando usar el estilo Dios del Agua, mi espada aún en mi mano derecha golpeó la espada de Paul desviándolo a la izquierda.
Reaccionando, retrocedí lo más que pude. El aire que siento recorre todo mi cuerpo aumentó mejorando mis capacidades físicas, no, ¿Es mana?
Es la misma sensación cuando usé mi mana por primera vez, el mana recorriendo todo mi cuerpo desde la punta de los pies hasta la punta de los dedos de mi mano. Pero era una sensación más intensa que el aire que sentía mientras practicaba con mi espada.
Ahora lo sé, ese aire era mana muy leve y por ello no lo identificaba como mana. Tras los entrenamientos de control del mana y el uso contante en esta pelea, pude darme cuenta.
Esa fuerza y velocidad mejorada por la cual era "Fuerte" era causada por esa mana leve que sentía por mi cuerpo.
Aumentando mi fuerza y velocidad usando más mana, esperé a Paul que apenas se reincorporó retomó el ataque contra mí sin darme tiempo a respirar.
Sin parar su embestida, al verme en guardia, exclamó.
«¿Usaras tu espada como se debe? ¡Ya era hora!»
¿Por qué apenas y utilicé mi espada? La usé antes como cebo. No podía ganarle en habilidad a Paul, ni en fuerza, resistencia o velocidad. Podía ser un engreído, pero sabía cuándo iba a perder. Pero ahora...
«...»
10 segundos después ya estaba en el suelo exigiendo aire.
Fue un intercambio de golpes corto que terminó en una estocada en mi estomago quedándome sin aire.
«Duele...» Retorciéndome en el suelo no pude evitar pasar aire entre mis dientes.
«La magia es útil, pero un mago nuca le ganará a un espadachín. Deja de tener miedo en recibir golpes, arriésgate usando tu espada.» La voz seria de Paul causó que me reincorporara sentándome en el pasto, refutar aquella afirmación es difícil. Dejaba en una mala estima a los magos, osease la magia que era una de mis dos pasiones junto la espada, pero era bastante temerario atacar de frente, no es que no confíe...
«Sí, claro, a nadie le gusta el dolor, no soy una excepción.» Será por eso que quise usar magia para asegurarme, mantener distancia sin intercambiar golpes. Al principio de la pelea estaba dispuesto a pelear con la espada, pero la cobardía se hizo presente cuando Paul usó flujo y soltó esa aura, desde ahí supe que debía alejarme del rango de su espada usando la magia.
Al menos la máscara me ayudó a sobrellevarlo y concentrarme en pelear con estrategia. Por más que ignoré mis pensamientos el miedo perduró en mi ser.
En consecuencia, al sentir ese aumento de fuerza encontré el valor de retomar el duelo de espadas, y me confié.
Puedo conseguir más fuerza, pero eso no mejorará mi técnica que es inferior a la de Paul por mucho.
Recibí una paliza de 10 segundos, exactamente el tiempo que duro en comer unas enchiladas.
Yo mismo me lo busqué retando a Paul. Lo reté por...
«...» La frustración subía.
Lo olvidé, sólo concentrarme en pelear hizo que lo hiciera, ignorar todo. Ponerme la máscara significa pelea, pero no debo olvidar por qué lo hago. Debo controlar eso, no obstante, pude manejarme mejor con esta forma de actuar enfocándome enteramente a la pelea, aunque ya tiene su primer error.
Supongo que esa experiencia en combate es lo que me falta.
«No hay excusa. Yo he ganado. Ahora solo peleaste para ganar ¿No? ¿Olvidaste para qué empuñaste tu espada? No lo olvides, proteger. Te falta experiencia que conseguirás con el tiempo, no te preocupes— Pero aquí, el mejor soy yo.» Paul como es costumbre presumió señalándose a sí mismo exponiendo una sonrisa arrogante.
¿Se atreve a sonreír y sentirse orgulloso?
«…»
«Me sorprende que no repliques.»
«¿Aún te sientes el mejor, aunque fuiste infiel? Que hombre.»
Paul se crispó después de darle la tajada que no pude darle en el combate.
Es por ello que ya podía quitarme la máscara.
«¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?»
Probablemente mi rostro no estaba en la mejor apariencia.
Ahora está hablando mi cerebro con falta de aire.
«¿Te arrepientes?» Paul parecía por responder ejerciendo autoridad como mi maestro probablemente con "No quieras discutir conmigo". ¿Tan siquiera merece una oportunidad para reivindicarse? Empezaba a respetarlo como mi maestro. Como odio esto...
No lo dejé hablar.
«Eso no importa, Zenith merece algo mejor.»
«...»
Pude verlo, arrepentimiento. Paul guardó silencio... ¿Dándome la razón?
Antes de otra palabra de parte de los dos—
«¡Iady!» Era Zenith entrando por el portón del jardín.
Vino directo a verme, preocupada. Como supuse no me veía muy bien.
Me levantó guiándome a la casa, no sin antes que Zenith le dirija una mirada de desprecio a Paul.
Puedo imaginarme el rostro que puso al recibir esa mirada.
Subimos las escaleras a su cuarto, preparó una toalla mojada para luego usarla limpiando mi cara. No lo noté, no dijimos ni una palabra, estuvimos en silencio durante unos minutos más mientras me atendía.
Un silencio extraño, las palabras no me salían, la falta de sonrisa de Zenith me provocaba esa sensación. Siempre, siempre tenía al menos una mínima sonrisa, siempre tenía una para mí. Desde que la vi por primera vez, el primer gesto que vi de ella, eso que tanto amo de ella.
Hice una mueca involuntariamente lo cual Zenith notó.
«¿Te duele?»
El golpe de mi estomago cesó, lo que duele es verte así.
«...» De mis labios no salió palabra.
«No era un entrenamiento, ¿Verdad?»
Es fácil de darse cuenta de ello; el aura era diferente, tanto Paul y como yo estábamos más desalineados de lo normal posterior de un entrenamiento, alrededor de nosotros se encontraba un desastre con restos de hielo y tierra esparcida.
«Estoy enojado con Paul.» Respondí inmediatamente.
«¿Pelear con él arreglaba las cosas?» La voz vigorosa de Zenith estaba apagada. Es su culpa que...
«Se lo merecía por lo que hizo.» Que vea a Zenith de esta forma es su culpa, esta espada sirve para proteger lo que considero importante. Nunca en mi existencia llegué a hacer algo así. En serio, ¿No lo hice bien?
Zenith es una buena persona muy bondadosa, un blanco fácil para las personas mal intencionadas. Por ello debía protegerla porque me importa.
A este punto los dos ya estábamos en la misma página. Pero… y si…
«Yo puedo encargarme de eso.» Lo sabía, realmente me equivoqué. Antes de pelear con Paul pasó por mi mente. ¿Qué piensa Zenith de esto? Su perspectiva y que piensa hacer tras ello. ¿La estoy subestimando? Al ser ese tipo de persona buena la pensaba como alguien vulnerable. Ella misma puede dar la cara sin necesitar a alguien más.
«...» Me pareció prudente no decir nada. Pude sentir mi propia ineptitud intensificarse.
La voz de Zenith se había vuelto autoritaria. Se dio cuenta de ello y suspiró entendiendo mi silencio, decidió hablar... con una sonrisa amarga.
«Compartimos el mismo disgusto. Pero lo imaginaba. Nunca pensé que me fuera a enamorar de ese tipo de hombre, tan estúpido y mujeriego, que siempre me hizo estar preparada para cuando algo como eso ocurriera.»
Otra vez la rabia renació desde mi pecho cuando sentí cómo se hundía, ¿Esa sonrisa forzada y amarga había desatado esa rabia? ¿O simplemente mi ineptitud? Era un dolor ver esas maravillosas sonrisas siendo reemplazadas por esa amarga mueca. Era obvio.
¿Cómo puedes vivir sintiendo que tu pareja te podrá engañar? No lo entiendo. Así no funciona el amor.
No supe ocultar la ira.
«¡¿Entonces por qué sigues con él?! ...Si lo esperabas... ¿Por qué?»
¿Zenith ama más a Paul de lo que se ama a sí misma? Lo normal sería un divorcio.
«...Odio lo que hizo... ¿Se lo perdonas?»
«No, ni a Paul ni Lilia. Me siento traicionada.» Olvidé a Lilia. No, es obvio que Paul fue quien perpetró el acto, fue él quien fue infiel—
«Yo misma estaba prepara a irme y olvidarme Paul apenas eso ocurriera.»
Sentí un sudor frio. Mis ojos a pesar de estar irritados se abrieron.
¿No es lo que quería de Zenith? Que se estimara lo suficiente como para tomar este tipo de decisiones por su bien. Pensar en sí misma.
Pero, escucharlo solo quiso querer decirle que se quede. Que por favor no se vaya. Mi temor a la soledad me impediría soltarla, la arrastraría conmigo si eso significa que se quede a mí lado. Mi dependencia a los demás, aferrarme a las personas sería lo que mejor hago. Sería un fallo en mi objetivo de proteger lo importante. No soy más que un hipócrita.
«Es algo que olvidé, pero siempre estuvo presente en mi corazón. Deja contarte una historia...» Se enderezó en su silla mientras me dejaba en su cama sentado.
Esa historia se trataba de su vida.
Zenith era una noble de Milis, hija de un conde, dedicada completamente a satisfacer a sus padres siendo la hija perfecta. Era ignorante de todo ya que vivía en su propia burbuja dentro de la nobleza bajo las enseñanzas de Milis, osease su iglesia y colegio aristócrata.
Hasta cierto punto, me recordó a cuando iba en secundaria, me dedicaba a ser un estudiante ejemplar y ser un buen hijo con responsabilidad con su familia, pero desde que nació mi segundo hermano parecieron ponerme menos atención y sumado a la ayuda de lo que fue mi mejor amigo, me di cuenta que no estaba viviendo mi vida.
Gracias a mi mejor amigo empecé a disfrutar más mi vida, sólo vivía esperando a que el tiempo pasé. Vivir por vivir.
Zenith me habló un poco de cómo funcionaba Milis y su nobleza, terminas siendo un simple títere y no dudaba que hubiera sido forzada a un matrimonio de conveniencia. Esa era la vida que la había tocado, algo que no aceptó.
Pude darme cuenta que subestimé a Zenith, es alguien de un espíritu fuerte. Justamente algo que me cuesta ver en las personas.
Una sonrisa discreta salió de su rostro que todo este tiempo estuvo pensativo.
«Cuando cumplí 15 años; discutí con mis padres, revelándome contra ellos y decidiendo abandonar mi casa. Tuve diferentes motivos, pero la verdad mi vida se complicó muchísimo. Debido a mis conocimientos en magia curativa, arrogantemente creí que podría vivir sin dificultades. En aquel entonces era demasiado inocente.»
«...» Por alguna razón tuve un escalofrío por mi espalda, sin duda suena una descripción de mí mismo si estuviera en su situación. Por lo menos sería un poco más humilde por la lección de Sylphie y Rudeus.
«Aquella jovencita que no sabía ni conseguir un lugar donde dormir, de inmediato acabó siendo blanco de malas personas. Acabé uniéndome a un grupo cualquiera sin saber cosas tales como el precio de mercado; lo que conllevó que el sueldo que me ofrecían estuviera muy por debajo de lo habitual. Fui suficientemente crédula como para creer una sinceridad tan superficial, creyendo que el mundo estaba lleno de buenas personas. Si hubiera ido con ellos, estoy segura de que me hubieran pedido cosas inauditas, tales como usarme de escudo humano contra monstruos.»
No estuve tan sorprendido, desde siempre han existido las personas malas que se aprovechan de los buenos. Es algo que le pasó a Zenith, estaba dispuesto a protegerla de esas personas, pero ella ya superó esa etapa. Y creo, que en mi otra vida también sucedió que se aprovecharon de mí y mi falta de carácter, eso afectó a la forma de ver las cosas.
Sin embargo, he conocido muchas más personas buenas de las cuales encontré sin buscar.
«Existen los malos... que se aprovechan de personas como nosotros, pero hay más personas buenas que malas. Eso creo.»
Zenith expresó sorpresa, la luz de la ventana acarició su rostro reflejándose en sus ojos zafiro. Luego de amargura, su sonrisa amable volvió.
«Como nosotros... no quiero que eso te pase... pero no estas tan equivocado. La persona que previno todo esto fue el joven guerrero Paul Greyrat, que tras darle una lección a esas personas tan maliciosas, me obligó a acompañarle a donde se encontraba su grupo de viajeros.»
Zenith me platicó de cómo fue su vida después de eso, con su grupo "Colmillos del Lobo Negro" y sus integrantes. Era un grupo peculiar, es lo que podría decir. Mientras contaba su historia poco a poco recuperaba su melodiosa voz volviendo a ser una alentadora y amable. Era como si recordando todo se diera cuenta de tantas cosas importantes teniendo iluminaciones en su rostro cada que vez que tenía una epifanía.
Paul era un mujeriego e intentaba cautivarla, pero Zenith le hizo prometer que no estaría con otra mujer más que con ella, si no lo prometía no aceptaría nunca estar con él. Se lo hizo prometer por su fe en la iglesia de Milis que dice "En una pareja el amor debe compartirse solo con tu compañero como una de sus máximas", es claramente lo más normal del mundo pedir eso. Ya que por como lo dijo Zenith, es una promesa, algo formal. Pero creo que omitió varias partes en su historia.
Por lo que veo, Zenith es devota a la religión de MIlis, eso rige varias costumbres en su vida, no es que sea malo, pero eso causaba problemas en mi mundo. Al contrario a ellos, Zenith es mucho más consciente, así que no me preocupa mucho.
Bueno, poco después concibieron a Rudeus, y Paul aceptó la responsabilidad.
Tras toda esta historia pude recobrar un poco de fe en Paul, era una buena persona, llena de varias cosas cuestionables y que no perdono. Lleno de errores, pero sin malas intenciones. Ese era mi maestro Paul Greyrat.
Su voz se volvió calmada, no triste, era apacible. Su bello rostro regresó, relajó su ceño
«Paul rompió su promesa, también como creyente de Milis culpo a Lilia por el rompimiento del voto de fidelidad... Pero puedo ser capaz de perdonarlos, aunque sea en parte, lo cual antes era imposible... Si no fuera por Rudy y por ti...»
Se mantuvo en silencio un momento.
Levanté la mirada finalmente mirándola a los ojos, uno frente a otro.
Zenith junto las palmas de sus manos entendiendo sus propios pensamientos, su voz se llenó de confianza.
Recuperó la sonrisa que tanto amo.
«No quiero que esta familia se rompa.»
Amor a la Familia.
No sé exactamente que pensar. Esos son los deseos de Zenith y prácticamente me interpuse en su sonrisa.
Sentí el deber de hacer algo.
Se siente como cuando te dicen que nunca pidieron tu ayuda cuando tu intención era ayudar, y terminas entorpeciendo a los demás.
Mi poco carácter se obligó a salir combinándose con mi orgullo y furia resultando en un duelo contra Paul. Yo, alguien con poco carácter se forzó a si mismo a hacer algo en esta situación porque creía que tenía el deber de proteger a Zenith, cuando ella misma podía encargarse. Me metí en un asunto ajeno que no me necesitaba.
Que vergonzoso.
La furia realmente te da... temple. Pero te quita otras facultades. Tal vez pude calmarme antes de hacer cualquier estupidez, saber cómo se sentía Zenith, ese era la mayor duda que tenía en ese momento; pero el sentido del deber que yo mismo me autoimpuse fue más fuerte. Ahora que lo sé prácticamente estuve haciendo todo este drama por mí mismo, pensando solamente en mí.
Claro.
Zenith superó sus creencias para no destruir la familia que ama.
Creencias las cuales en realidad son muy parecidas a las mías respecto al amor de pareja y matrimonio.
En realidad, soy yo el que siempre se puso a si mismo las expectativas para una pareja. Yo y mi amor idealista. Provocó mi miedo a no cumplir las expectativas que yo mismo me autoimpuse.
Mi miedo es que el amor no sea como yo creía.
Cuando tienes una imagen ideada te creas tus propias expectativas que tienes miedo que no se cumplan y haces nada para no arruinarlo.
Si el amor fuera como no esperaba, Paul era la viva imagen de eso, no tener fidelidad por la persona que amas.
¿Peleé con Paul por mí mismo? Por eso me enfoqué en ganar en nuestra pelea. Si lo hubiese hecho por Zenith hubiera buscado otros métodos como ella dio a entender. ¿Protegerla? Probablemente era eso al principio.
¿No es egoísta? Realmente tenía buenas intenciones, pero me equivoqué en la ejecución. Es la primera vez que sucede algo como esto, nunca me ha tocado tener que defender a alguien. Ni siquiera lo hice con Sylphie, nunca tuve la oportunidad ya que cuando estaba con ella siempre evitábamos a los niños y cuando aprendió magia de Rudeus no hubo necesidad de mi interferencia pues era consciente de su habilidad. Oh... supongo que por eso mismo me desesperé en hacer algo por Zenith ya que nunca pude hacerlo con Sylphie...
Soy bastante miserable.
No quería fallar y de todas formas lo hice pensando en mí mismo.
Me encogí en mi bufanda. ¿Yo mismo me causo los problemas?
Estuve en silencio durante un rato. Zenith se mantuvo expectante a mi reacción, los segundos pasaron mientras me miraba analizando mis gestos.
Organizó sus pensamientos dándose cuenta de las inseguridades que surcaban mi mente.
Se levantó acercándose.
Me envolvió en un abrazo y frotó mi bufanda.
«Eres un niño muy listo y sorprendente. Parece que Rudeus y tu fueran hermanos y se hubieran criado juntos, aunque no están muy alejados de ello. Llevan dos años siendo amigos— Por ustedes dos no empecé a hacer mis maletas. ¿Pero recuerdas lo que dije ayer? Eres alguien lleno de amor, lleno de emoción y afecto. Muy risueño y por eso puedo entenderte con esta bufanda.»
Las palabras tan sinceras pegaron fuerte en mi mediocridad.
Ella sabe en qué me equivoqué, pero sigue viendo lo bueno que tengo. Esta bufanda es muestra de ello.
Creo que ahora entiendo el valor de esas palabras y esta bufanda, soy tan superficial. No sólo se trata de mí. Y por eso la subestimé exponiendo la falsedad que mi ser tiene por Zenith.
Mi manera de apreciar sus palabras, amabilidad, su belleza, sus sonrisas y todo lo demás era tan superficial. No comprendí que ella es genuina cuando se trata de mí.
Mi relación con ella de parte mía y todo lo que conocía de ella era superficial.
No llegué a intentar descubrir a la verdadera Zenith y no solo a la mujer vulnerable, bonita y amable con hermosa sonrisa que yo veía, es mucho más que eso.
Sólo la veía en la cúspide del pedestal donde yo mismo la puse. La mujer idealizada que encontré cuando abrí los ojos por primera vez.
Hoy pude comprenderla más, me contó sus pensamientos y pasado, me di cuenta de mis errores. Ahora era mi turno de comprenderla. Puedo comprender el verdadero valor de Zenith.
...
Así puedo llegar a amarla genuinamente.
Y no decir un te amo que no sea digno del valor de Zenith.
Nada de superficialidad.
Nada de su subestimación.
Tengo mucho tiempo para hacerlo en esta vida tan pacífica. Al menos hasta los 15 de edad si mi sueño se cumple.
El ánimo volvió a mi persona al llegar a mi propia conclusión. Recuperé mi percepción de mi alrededor con mi nuevo sentimiento.
Zenith acariciaba mi cabello mientras seguía mi rostro en su pecho. Notando mi nuevo humor continuó con esa aura comprensiva, dando a entender que tenía otra ultima cosa que decirme.
«¿No recuerdas que dijiste ayer? Dijiste que serías un mejor hombre que Paul. Pelear por tu propia mano usando de excusa a otra persona, es egoísta y no es ser mejor hombre... Ser mejor hombre... Creo en esas palabras, puedes equivocarte, pero no tienes permitido retractarte de ellas.»
Ella siempre me comprendió, ve siempre lo bueno que tengo porque cree en ello. Cree en mí. Algo que no hice con ella.
Eso representa esta bufanda, la prueba que Zenith cree en mí. Me levanté separándome de su abrazo sosteniendo la bufanda que nos une a los dos en mis manos.
Zenith cree en mí.
Ahora yo… quiero hacer el intento. Por Zenith y por mí.
«Te prometo ser mejor.» Se quedará marcado en mi hasta que pueda ser alguien mejor en lo que Zenith pueda sentirse compensada por lo que me ha ayudado en esta nueva vida y por lo que me he equivocado.
Mis ojos húmedos llenos de determinación chocaron con los ojos suaves de Zenith.
Nuevamente se acercó para acomodarme la bufanda. Fue un silencio corto interrumpido por la mujer rubia...
«Mmm~ "Zenith merece algo mejor" eh~» Eran las palabras que le grité a Paul antes que llegara Zenith, al parecer sí me escuchó. Y contrastaba con lo que acabo de decir.
Iba a refutarle su voz burlesca pero ya me encontraba en la puerta del cuarto tras esconderme en mi bufanda y usar "Huir".
Ya habían sido muchas emociones el día de hoy.
Pero ahora la calma se esparcía por mi pecho pues...
Siento que mi relación con Zenith se ha vuelto más fuerte.
En el jardín estaban todos, Paul, Rudeus y Sylphie estaban juntos.
Miré a Paul y renumeré lo que aprendí hoy.
Este asunto no me involucraba. Es un asunto de su familia, deben solucionarlo ellos mismos, tardé en darme cuenta por culpa de varios factores. Es algo que quiso enseñarme Paul en la pelea y ahora Zenith.
Incluso era un asunto que ya estaba solucionado y vine yo que pudo haberlo empeorado.
Zenith dijo que gracias a Rudeus y a mi decidió no irse. Actúe contra el deseo de Zenith que ya se habia decidido antes de haber yo retado a Paul, simplemente me equivoqué en hacerlo.
Quiere estar con su familia y si llega o no perdonar a Paul y Lilia, es algo que no debo involucrarme.
No debería involucrarme en asuntos ajenos o donde no me llamen.
Caminé hacia él. Se mantuvo expectante mirándose sereno.
Tomé aire y suspiré.
«Ya todo dependerá de ti. Sigamos como siempre.» "Dependerá lo que hagas desde ahora si las cosas cambian" Me refiero al cómo arreglará las cosas rotas que él mismo provocó.
«Por supuesto. Nos vemos mañana para la clase de intermedio» Paul fue directo, tras asentir finalizamos por hoy. Paul entró a su casa.
Rudeus parecía entender la conversación al contrario de Sylphie quien jugaba con la caja que me dio Lilia. Lo que le pedí que trajera de nuestro hogar.
Pude recuperar un poco de fe en Paul, dependerá de él cómo arreglará las cosas en su familia. En base a eso recuperará mi respeto también. Al final del día sigue siendo una infidelidad, ¿Quién en el mundo cree que una infidelidad es despreciable?
Creo que es un buen paso para ser mejor. Antes podría considerarme como "buen hombre", o como una gran persona; es decir, incluso ahora con más de 18 años conscientes sigo aprendiendo cosas y fallando. Me recuerda a esas preguntas de "¿Qué le dirías a tu yo de pequeño?" Yo a pesar de volverme niño otra vez mis conocimientos de adulto joven no me ayudaron por ahora.
Unas preguntas eludidas de Sylphie después me dio la caja de Lilia.
«¿Quieres agradecer a Lilia por el regalo?» Preguntó Sylphie.
Y como si la hubieran invocado Lilia apareció en la entrada con el mandado en sus brazos.
«Hablando del rey de Roma. Lilia quiero abrir el regalo que me diste contigo.» Dije de manera cortés.
Amablemente nos ofrecimos en ayudarle a cargar las cosas lo cual negó, pero las puso en el suelo para poder hablar con nosotros.
«Oh... está bien.» Asintió.
Lucía más reservada de lo normal. Bueno, es normal por lo que pasó. No conozco lo que pensaba sobre todo lo sucedido o cómo sucedió. No le preguntaré sobre ello ya que no es algo que deba hacer. Pero quiero animarla un poco, se ve apagada, así como Zenith también Lilia ha hecho muchas cosas por mí.
«Pero... Podías haberlo abierto ayer.» Lilia arremetió con duda.
«Prefería abrirlo ayer contigo, la verdad. Pero estabas ocupada.» Se removió incomoda cuando las miradas de Rudeus y ella coincidieron. Tiene en mente lo de la infidelidad seguramente. En ese caso...
«Creo que serás una buena madre.» Intenté parecer lo más serio posible para que supiera que hablaba genuinamente.
Mirandola a sus ojos lilas detrás de esos lentes...
«...» Lilia se sorprendió. Su boca y ojos se pusieron rígidos.
Creo que me precipité. No sé si quisiera ser madre, o la razón por la que... ¿Procrearon? Al parecer Paul asumió la responsabilidad. No existe el aborto, así que va a tener a la hija, sí o sí. Sería muy triste si la abandonara, pero así no es Lilia...
Creo que dije algo correcto, lo que necesita es confianza en que hará las cosas bien y que todo estará bien.
«Estoy seguro. Nos has cuidado a los tres siempre. Gracias.»
Rudeus entendiendo mis intenciones decidió hablar.
«Tiene razón, siempre les hablo de lo bien que me tratas. Gracias.»
Por último, Sylphie motivada también quiso agradecer a Lilia.
«¡Sí! Nos enseñaste mucho cuando éramos pequeños a Iades y a mí. ¡Gracias!»
«Incluso encubrías nuestras travesuras.» Reí nerviosamente lo cual Lilia pudo relajarse. ¿Recordó esa vez que rompí ese jarrón?
¿Esta es la típica escena de niños inocentes saludando a alguien? Muy lindo.
Me pregunto si Lilia se siente valorada, no solemos agradecerle con continuidad ya que siempre está ocupada y no la vemos con regularidad.
Unos segundos después Lilia formó una discreta sonrisa aguadando los ojos.
Una mirada satisfecha.
Es extraño, Lilia siempre tiene esa mirada imperturbable. Verla sonreír es un suceso que no se suele repetir por su papel de sirvienta.
Por eso mismo todos sonreímos de alegría.
«Me esforzaré.» Lilia dio una pequeña reverencia de agradecimiento sentándose en el suelo. Acostumbrarme a ese tipo de costumbre es difícil, suelen regañarme por no hacerlas cuando debería.
Es la razón de que tomé lugar a su costado recargándome en su hombro.
Con lo que he dicho es suficiente, seguramente si digo más terminaría involucrándome innecesariamente como antes. A veces decir menos es más.
Mostré la caja que contenía el regalo de Lilia frente a ella.
«Voy a abrirlo.» Lilia asintió afectuosamente. Sylphie y Rudeus se sentaron frente a nosotros, estaban acostumbrados a mi forma de actuar, muy... pegajosa supongo.
Lilia siempre me ha cuidado, por ello tengo clara mi relación con ella, una figura materna.
Abrí la caja. Era...
Una cosa con la que identificarías a Lilia de inmediato, "Oh, eso es de Lilia sin duda".
Era más un regalo con un mensaje que algo material. Lo entendí perfectamente y sentí felicidad por recibirlo.
«Gracias, Lilia. Por todo.» Le sonreí y abracé desde su hombro. Debe saber que en este hogar nosotros la apreciamos.
También es importante.
Lilia me acarició la cabeza cerrando los ojos, satisfecha.
Todos teníamos una sonrisa.
Mi perspectiva del amor se mantiene. Querer estar con una persona solamente para prometer amor y respeto. Un apoyo mutuo y que todo sea reciproco. Está bien conocer a varias personas para encontrar a esa persona con la que estarás el resto de tu vida. Pero en mi caso si no siento nada especial por una persona nunca daré un paso realmente importante.
Creo que ahora puedo dar el paso, ser un mejor hombre, debe ser mucho tiempo después cuando pueda en verdad hacer algo con Zenith, pero dependerá más que nada de ella y si perdona a Paul. Es mejor así, es tiempo suficiente para aclarar cualquier sentimiento y se pueda llegar a algo verdadero.
Hablo mucho de mi perspectiva del amor tomando en cuenta lo que hacen las personas más de lo que yo hago. Cualquiera que no siga esta mentalidad y se vuelva "mujeriego" francamente no es de mi agrado.
Pero no es de mi incumbencia.
No apruebo los Harems por ejemplo. No aceptaría los sentimientos de más de una chica aunque todas me gustaran, ya que no podría tener un compromiso con ellas de poder hacerlas feliz por igual. Sólo quiero un amor sincero. Hacer felices a más de una persona desde una posición romántica me parece imposible. Para mí eso es el amor, felicidad. Una parte importante de la vida y es amargo ver como personas pierden la fe en ello o no creen en el amor. Ya sea si tienen un harem o desestimen el amor.
No es de mi incumbencia lo que hacen otras personas en su vida.
Me molesta y no perdonaré a Paul, pero puedo respetar otras cosas de él y es algo muy personal lo que yo piense.
Porque, lo que él haga en su intimidad no es de mi incumbencia.
Miré la espada que me dio Paul que seguía en el mismo sitio donde la dejé.
Ya he estado mirándola por 5 minutos, la decisión de tomarla o no habia desatado todos estos pensamientos.
No debería tomar esta espada que me dio Paul porque no apruebo su infidelidad y estupidez, por ello no quiero tomar nada de alguien así.
Pero son esas cosas que respeto de él, como es ser un formidable espadachín, las cuales puedo tan siquiera tomarla y convertirla en MI ESPADA.
Sí, esta es mi espada ahora y yo soy el que le dará uso. No importa de quien provenga, lo que importa es cómo la uses.
«¿Pasa algo con tu espada?» Preguntó Sylphie que estaba esperándome detrás mío para irnos.
Sí, es mi espada. Debo reaccionar ya, todavía tenemos entrenamiento mágico con Rudeus y practicaremos hechizos combinados.
¿Le debería poner nombre? Ya sabes para sentir un mayor lazo con ella. Tal vez lo piense.
Me di cuenta de muchas cosas hoy y debo aprender muchas más, ya sea magia, espada o aprendizajes de desarrollo personal.
Todo para ser mejor hombre y persona en esta nueva vida.
Inhalé y exhalé relajándome, recogería la espada larga posándola en mi espalda para luego tomar la mano de Sylphie e irnos.
Ondeando mi bufanda.
Tomé mi espada.
-Fin Capítulo 5-
Notas de autor
Iba a tener más contenido este cap pero no me esperé que la primera mitad fuera tan larga. Así que la otra mitad será el siguiente cap.
Gracias por leer.
