Glitches.

Sexta Parte.

N/A: Recuerdan que les dije que el capítulo anterior era el final? Bueno pues... mentí ;D

Te la creíste we .jpg XD

Disfruten el nuevo capítulo uwu


Senku se mantuvo en silencio, con la mirada fija en el árbol que portaba con los trozos de algo tan valioso, algo que lo conectaba con la persona más importante para él.

Al escuchar pasos aproximarse a él, no volteó, pero tampoco planeaba ignorar a esa persona.

Luego de dudar un momento, finalmente habló.

—¿Qué te trae aquí?

Kohaku se paró a su lado con una sonrisa suave.

—Solo estoy haciendo un paseo madrugador. —Miró al árbol que contenía los restos de la nave Soyuz en la que su padre y los otros astronautas aterrizaron en la Tierra—. ¿Tú también, Senku?

Se quedaron en silencio, mirando a ese árbol tan enorme en la oscuridad de la noche.

Senku no era idiota, sabía que se le notaba en la cara lo mucho que aún sufría por su padre. La petrificación le había quitado tanto y, a pesar de que también le trajo muchas cosas buenas, aún dolía recordar el pasado y todo lo que perdió. Quizás otros no se dieran cuenta de que no era tan bueno superando esa nostalgia como quería aparentar, pero Kohaku lo notó y quería estar allí para él. Y eso fue suficiente para que decidiera abrirse ante ella.

Fue una conversación breve, pero se sintió como si ambos hubieran expuesto sus almas.

Después de eso, no tuvieron tiempo de dormir. Debían regresar a Japón y revivir a Tsukasa para su plan de hacer un cohete y llegar a la luna.

Afortunadamente pudieron salvar al primate más fuerte, que se sorprendió mucho por su plan pero rápidamente recuperó la calma y demostró que era digno de ser uno de los astronautas que se enfrentaría a Why-man. Pronto se incorporó al equipo sin problemas.

Para construir el cohete, necesitarían materiales de todo el mundo. Su siguiente objetivo era Estados Unidos, donde planeaba conseguir maíz para obtener más alcohol y lograr hacer más líquido de resurrección, puesto que las personas eran el recurso más valioso.

No esperaba que en Estados Unidos se desatara una guerra, una guerra que se trasladó a Sudamérica, y que por poco pierden de no ser por Suika, quien se convirtió en una adolescente y una científica en potencia, pero que aún necesitaba abrazos de las personas que más quería. Luego de felicitarla por su progreso, Senku no pudo dejar de sonreír al verla llorar de alegría en el hombro de Kohaku.

Luego de revivir a todos, se enteró del oscuro secreto del arma petrificadora y se alió con el Dr. Xeno, el científico estadounidense quien fue una vez su más grande enemigo, así crearian un cohete capaz de llegar a la luna, para derrotar a Whyman que amenazaba con petrificar a la humanidad entera otra vez.

Pasaron meses y meses antes de que pudieran regresar a Japón, y los problemas siguieron llegando, pero Senku estaba feliz de siempre poder contar con sus amigos.

Se despertó al sentir el frío calarle hasta los huesos por dormir a la intemperie en el patio de su escuela, junto al árbol de alcanfor.

Abrió los ojos con pesadez y miró hacia el cielo. Estaba amaneciendo ya, pero no se notaba debido a lo nublado que estaba. Soplaba un viento gélido, y aún así no se movió, aún cuando las gotas de lluvia comenzaron a caer con fuerza, no se movió. Se quedó sentado junto al árbol, con una mano apoyada en las raíces.

La lluvía era fría, si seguía quedándose a la intemperie sin duda se enfermaría.

Apretó la raíz del árbol con fuerza en su mano.

No se movería, se negaba a moverse, no sin ver a Kohaku una última vez. Tenía que verla otra vez.

Los sueños de su otra vida habían vuelto, así que aún tenía que existir una conexión, ella podría aparecer en cualquier momento, porque no tenía duda de que debía seguir en el árbol. Porque las cosas simplemente no podían acabar así.

Tenía mucho frío, estaba muy incómodo, tenía hambre y tenía sed, pero sobre todo se sentía tan devastado que ni siquiera tenía fuerzas para ponerse en pie.

¿Debería haber tomado su mano? ¿Debería haberse ido con ella mientras aún podía?

Cerró los ojos con pesar, llevándose una mano a apretar su camisa mientras temblaba, rehusandose a soltar el árbol para abrazarse a sí mismo por más frío que tuviera. ¿Qué tal sí se iba y perdía la oportunidad de verla otra vez? No podía hacerlo, no podía arriesgarse. ¡Tenía que verla de nuevo!

Estuvo horas y horas así, negándose a soltar el árbol, dispuesto a esperar todo lo que fuera necesario, hasta que oyó pasos acercarse y de pronto la lluvia se detuvo sobre su cabeza.

—Con que aquí estabas, hijo. —Alzó la vista con cansancio, encontrándose con los ojos llorosos de su padre, que sostenía un paraguas—. Gracias al cielo.

Senku no contestó, estaba demasiado débil para hacerlo, y Byakuya lo ayudó a ponerse en pie y luego lo ayudó a caminar casi cargándolo hasta su auto.

Senku miró hacia el árbol una última vez antes de que su padre lo llevará lejos.

Por supuesto, lo llevó al hospital. Tenía hipotermia y grave, ya que era tan susceptible al frío. Fue muy estúpido de su parte quedarse allí toda la noche de ayer y la mayor parte del día de hoy incluso mientras llovía, pero no podía lamentar haberlo hecho. Apenas y sí podía sentir nada más que el vacío en su pecho.

No dijo ni una palabra y su padre no lo presionó. Taiju y Yuzuriha quisieron preguntarle, ya que también lo habían estado buscando desde ayer, pero Tsukasa los contuvo.

Cuando llegó a casa, ya pudiendo caminar perfectamente y sintiéndose mucho mejor, su padre no lo presionó y le dijo que fuera a dormir. Senku se sentía demasiado cansado, así que fue a su habitación y se lanzó a su cama. Y soñó.

Soñó todo lo que tuvo que pasar para vencer a Why-man y liberar a la humanidad de sus garras de piedra, soñó cómo trabajaba en conjunto con todos sus amigos para restaurar la civilización tecnológica, y soñó que finalmente pudo relajarse un poco y estar junto a Kohaku no solo como amigos, sino como mucho más.

Cuando despertó, tenía sus ojos inundados de lágrimas, y estaba harto del dolor carcomiéndole el pecho. Era insoportable.

Salió de su habitación a paso aletargado y vio a su padre preparando el desayuno.

—¡Buenos días, hijo! ¿Pudiste descansar? —Le sonrió de forma radiante.

Senku cerró los ojos con pesar, apoyándose contra el marco de su puerta y crujiendo los dientes con todas sus fuerzas para evitar ponerse a llorar como un niño.

Al ver eso, su padre no dudó en correr a abrazarlo.

Y, por primera vez en lo que se sentía como más de tres mil setecientos años, Senku lo abrazó y apoyó la frente en su hombro, intentando contener sus lágrimas hasta que ya no pudo más. Era doloroso, mierda que dolía, era como si cada sollozo le estrujara el estómago y le rompiera las costillas, como si cada lágrima marcará un sendero de lava ardiente a lo largo de sus mejillas.

Fueron solo unos minutos, algo que necesitaba sacar de su pecho, un estallido por todo lo que había sentido en su otra vida y en esta.

Se apartó de su padre secando su rostro con rabia y evitando mirarlo.

—Hay algo que tienes que saber.

Su padre lo miró confundido mientras iba a buscar su celular, pero lo siguió cuando se sentó en el sofá de la sala y lo miró expectante mientras Senku buscaba en sus archivos.

Finalmente lo encontró: La grabación que hizo del disco, su mensaje y la canción de Lillian.

Puso la grabación y Byakuya abrió los ojos con sorpresa al descubrir que era su propia voz la que escuchaba, diciendo cosas que no entendió para nada.

¿Cientos o miles de años? ¿Petrificación? ¿Escuchar la grabación una cantidad impensable de años después? ¿Su última llamada? ¿No poder escucharlo? ¿Aldeanos?

Todas esas preguntas pasaron por la mente de Byakuya, y la mayor sorpresa fue escuchar a Lillian cantar de pronto, con más pasión que nunca antes en su vida, la suficiente para aguarle los ojos en medio de su mar de confusión.

Una vez la canción terminó, se quedaron en silencio un buen rato antes de que Senku finalmente comenzará a explicarle todo.

Mientras le contaba la verdad, se dio cuenta de lo loco que sonaba. Siempre estuvo consciente de que no tenía lógica, pero es que en verdad era absurdo y nadie con neuronas funcionales podría creer algo así. Y, de alguna forma, su padre de todos modos le creyó.

—No me mires así, sé cuándo me estás mintiendo y cuándo me dices la verdad. —Rió suavemente, secando sus ojos con su brazo—. Sabía que tú y Kohaku-chan ocultaban cosas, pero nunca quise presionarlos. Es cierto que es difícil de creer, pero sí tú, que amas la ciencia y la lógica, crees en algo así, entonces yo también. Y en verdad siento mucho lo que pasó con Kohaku-chan.

—Es tu descendiente, ¿escuchaste esa parte o no? —Rió entre dientes, pero la risa fue apenas audible—. Aunque bueno, en realidad su genética no tiene nada que ver contigo y tus compañeros después de casi cuatro milenios, pero para ella fue increíble conocerte.

—Eso es… raro. —Frotó su barba con una mirada sorprendida y los ojos aún brillantes por las lágrimas—. Aunque sospeché que se parecía a Lillian, nunca habría esperado esto. —Rió divertido—. Es increíble, ese mundo de piedra del que me hablas es… es en verdad una maravilla. —Negó con la cabeza, volviendo a secar las lágrimas que se escapaban ocasionalmente—. Es tanto lo que me has contado… contar los segundos, sobrevivir solo, Tsukasa, encontrar esa Aldea, la guerra, el barco… ¡el cohete! Y ese Why-man… Es tanto… y aún así sé que es verdad, sé que tú habrías sido capaz de todo eso. —Lo miró con orgullo—. E incluso aunque nos perdimos el uno al otro, sé que mi yo de esa realidad jamás tuvo ni una sola duda de que lo lograrías. —Su voz se quebró—. Estoy muy orgulloso de ti, hijo.

Senku rió por lo bajo, frotando con cansancio sus ojos.

—Esa realidad fue todo un caos, es ridículo, pero no todo era tan malo. —Cerró los ojos, recordando a todos sus amigos—. Y logré mi sueño, al menos. Y… tenía a Kohaku. —Miró la palma de su mano, recordando el modo en el que atravesó la de ella cuando intentó tocarla por última vez, aún sin haber decidido en qué realidad se quedarían.

—¿No hay ninguna forma de que puedas recuperarla? —Lo miró con preocupación y tristeza.

—No que yo sepa. —Suspiró—. Ni siquiera sé qué diablos pasó con nosotros, no sé si eso fue ciencia, magia, fantasía o algo sobrenatural, o incluso si fue una especie de alucinación colectiva. No pude medirlo, no tengo ni idea. —Llevó una mano a su frente con desesperación, antes de fruncir el ceño—. Pero lo averiguaré. Voy a estudiar esto, porque estoy seguro de que seguía una serie de reglas, lo investigué por meses, me esforcé en reunir datos con este mismo propósito. Y no pienso rendirme ni en diez billones de años. Sí pudimos encontrarnos una vez, ¿por qué debe ser imposible que volvamos a encontrarnos?

Byakuya sonrió suavemente.

—Cuentas con todo mi apoyo hijo.

Después de hablar con su padre, Senku decidió contarle la verdad a sus amigos también.

Taiju y Yuzuriha se quedaron con la mandíbula por el suelo, e incluso Tsukasa tuvo que parpadear varias veces para salir del shock.

—No estaba esperando esto —admitió el primate más fuerte—. Es muy… Suena a la trama de una película o un manga. No lo creería si no lo estuvieras diciendo tú, Senku.

—Seh, es una mierda absurda. —Rió con sorna—. Por eso no se los dije, ni yo mismo terminó de creérmelo, aún creo que es posible que esté alucinando en la cama de un hospital.

—No digas eso. —Yuzuriha estaba al borde de las lágrimas—. Kohaku-chan es real, todos la conocimos… y de verdad siento mucho que hayan tenido que separarse. —Llevó una mano a su boca, derramando unas cuantas lágrimas.

—¡Senku...! ¡Eres muy fuerte, Senku! —Taiju apretó los puños, también viéndose muy afectado—. ¡Lamento mucho que hayas tenido que pasar por todo eso solo!

—No estaba solo… estaba con Kohaku. —Suspiró—. Y ahora estoy con ustedes. —Sonrió dolorosamente.

—¿Qué harás, Senku?

—Seguir investigando. —Rascó su oído con el meñique—. Es lo único que puedo hacer. Y, de hecho, voy a necesitar su ayuda.

—¿Eh?

Mientras sus amigos hacían guardia, Senku empezó a tomar medidas del árbol de alcanfor y sus alrededores de absolutamente todo de lo que se pudiera tomar medidas. No había radiación, aunque ya había medido eso antes, pero con el nuevo aparato carísimo que Byakuya había comprado para él, pudo encontrar otra cosa… la gravedad.

Era casi imperceptible, pero había una ligera irregularidad gravitatoria en la zona. Una anomalía gravimétrica minúscula, pero presente.

Se llevó un dedo a la barbilla mientras estudiaba las medidas en su habitación.

Podían haber muchas razones por las cuales existían ese tipo de anomalías, pero ¿una tan pequeña? ¿Específicamente en el árbol que era su punto de cruce a otra realidad? No podía ser por el terreno.

Sonrió emocionado.

Finalmente estaba ante su primera pista.

Quizás esa ridiculez que le dio los mejores momentos de su vida no fuera tan acientífica.

El árbol no era lo único que estudiaba, porque no era lo único afectado por el fenómeno de choque de realidades. Él mismo era una pista andante, esos sueños que tenía eran una valiosa fuente de información. Para estudiarse mientras soñaba, usaba la ayuda de su padre.

Soñó más de su vida como el salvador de la humanidad, su vida como un científico en un mundo que estaba pasando de la edad de piedra a superar al siglo XXI a toda velocidad, y sus sueños también eran una valiosa fuente de información, porque gracias a la tecnología de Why-man y que a la ciencia era mucho más libre habían accedido a conocimientos que no existían en su época.

Aunque lo que más le gustaba era soñar con Kohaku.

Soñó que iban a ser padres, y que se casaron debido a las amenazas de muerte de Kokuyo. Fue una boda agradable, y hasta estaba emocionado por la llegada de su bebé, aunque le costaba ponerse de acuerdo con Kohaku respecto a qué nombre ponerle.

Entonces, poco antes de que su bebé naciera, los sueños se detuvieron.

Fue desgarrador para él, y de nuevo acabó con el rostro enterrado en el hombre de su padre, aterrado por la idea de no volver a ver a Kohaku jamás.

No pudo averiguar gran cosa a partir de los sueños, su actividad cerebral no presentaba nada fuera de lo común, igual que sus signos vitales ni nada que pudieran medir.

Todo lo que tenía era una leve anomalía gravimétrica minúscula en el árbol, y no le quedaba de otra más que aferrarse a esa pista con uñas y dientes.

Pero… la extrañaba. Después de todos esos sueños, la extrañaba incluso más, su ausencia lo calaba muchísimo más profundo, tanto que a veces hasta le costaba levantarse, aún con la ingenua esperanza de seguir soñándola.

¿Cómo se suponía que debía seguir adelante después de soñar toda una vida a su lado?

¿Cómo podría vivir consigo mismo luego de perder la oportunidad de estar con...?

Detuvo sus pensamientos y se sentó en la cama de golpe.

"¿Cómo podría vivir conmigo mismo luego de perder la oportunidad de estar contigo?"

¿Dónde?... ¡¿Dónde había escuchado eso antes?!

Se llevó una mano a la boca, pensando y repensando, intentando recordar de dónde y de cuándo conocía esa frase. ¿Dónde la escuchó?

O… ¿dónde la leyó?

De repente lo recordó.

Una página de internet… un poema.

"Recopilación de datos sobre el fenómeno de choque de universos similares con encuentro entre sujetos interconectados".

Recordaba haber estado buscando información, entonces se topó con ese título y le llamó la atención, pero al entrar al sitio web se topó con un cursi poema que lo hizo pensar que no tenía nada que ver con ciencia.

Pero… ¿y si tenía todo que ver?

¿Y sí hay afuera existía un pobre desgraciado al que le había pasado lo mismo que a él?

Rápidamente buscó su laptop y buscó por el sitio web.

Entró y le molestó un poco lo identificado que se sentía con ese dramático poema de amor, pero entonces siguió bajando.

Día 13.228.

Aún la extraño.

La distancia con la dimensión 165,5 ahora es de tres unidades astronómicas.

A veces me preguntó si las personas que hicieron contacto lograron quedarse juntas…

Me preguntó si cometieron el mismo error que yo.

Senku sintió el aliento atorársele en la garganta.

¿Acaso realmente esta persona estaba hablando de lo que él creía que estaba hablando?

Decidió ir al primer artículo del sitio web.

Este es el día número 8.000 desde que la perdí.

Su nombre era Ellen Lewis, y, aunque no lo creas, nació un año antes de la segunda guerra mundial (1938), pero yo la conocí en 1984, cuando ambos teníamos veinte años.

¿Piensas que es una locura? Oh, amigo… esto acaba de comenzar.

Mi nombre es Alejandro Rivas, o Alex, como me apodó Ellen. Nací en España, en 1964.

Estoy escribiendo en inglés porque mi Ellen es inglesa, y por ella domino el idioma a la perfección.

Mi madre siempre ha sido una gran narcisista, amaba los espejos tanto como a sí misma. Me regaló un espejo cuando me mudé de la casa y me fui a vivir solo, porque para ella un espejo era más importante que una cama decente, supongo.

Tenía una colección de espejos grandes y antiguos, me regaló el menos antiguo de su colección, uno que fue hecho en 1950.

Resulta que ese espejo era el mismo con el que mi amada Ellen se peinaba el cabello todas las mañanas.

Un día, comencé a soñar con una vida completamente diferente. Una vida donde mi padre logró casarse con su primer amor, donde triunfó en su trabajo, y donde yo nací muchísimo antes, décadas antes, cuando mi padre era un hombre feliz de diecinueve años, en vez del anciano amargado de casi cuarenta, borracho, que se casó con una mujer a la que solo le importaba que pudiera comprarle maquillaje y vestidos caros, y una mujer que nunca me abrazaba si no era delante de otras personas.

Era una vida mucho más feliz para mí, pero lo mejor de todo eran nuestros viajes a Inglaterra en el verano. Lo mejor de todo fue conocer a Ellen.

En esos sueños pasamos por muchas cosas, tantas que podría escribirlas por años, pero lo más importante fue el amor entre nosotros. Tanto la amaba que no podía resignarme a que ella fuera solo un sueño.

Aquí empieza lo más raro. ¿Recuerdan el espejo? Cada vez que me acercaba a él, se me venían a la mente destellos de mi otra vida, la voz de Ellen y visiones de ella. Y un día… un día finalmente toque el espejo… y la vi a ella en vez de a mi reflejo.

Y ella también me vio.

Para resumir, el espejo era una especie de puerta entre nuestros mundos. A pesar de que ella estaba en 1958 y yo en 1984, a pesar de que nació décadas antes que yo, los dos teníamos veinte años y podíamos vernos, tocarnos e interactuar.

Y ella también había estado soñando conmigo, en un mundo donde la segunda guerra mundial de hecho jamás existió.

¿Por qué mencionó tanto la segunda guerra mundial? Pues porque investigué y en mi mundo Ellen Lewis murió en 1940 junto a su familia, siendo tan solo una bebé, a causa de esa maldita guerra.

Esto se puso aún más raro, ¿verdad?

Y se pondrá aún peor, porque un día descubrimos que podíamos cruzar al mundo del otro a través del espejo.

Estuvimos así por meses, constantemente cruzando a la realidad del otro, nos casamos en secreto en ambas realidades, con ayuda de amigos de ambos, y decidimos que yo me iría a vivir con ella.

Quería ir con ella.

Pero… tenía que hacer tanto en este mundo… Tardé tanto en decidirme a cruzar por última vez…

Entonces un día, el espejo dejó de funcionar. Y eso fue todo.

Perdí a mi Ellen.

Los siguientes años me dedique a estudiar, me convertí en un erudito por la desesperación de buscarla, incluso trabajé en la NASA, y descubrí muchas cosas que nadie me creyó.

Si te interesa todo lo que descubrí, mi querido lector, te invitó a seguir leyendo este sitio web.

Dudo que alguien realmente vaya a leer esto, pero necesito desahogarme. Y necesito investigar una forma de volver a verla.

Quiero volver a verte, mi amor, mi Ellen.

Senku dejó de leer el artículo sintiendo su pecho mucho más ligero.

Pudo soltar un inmenso suspiró de alivio.

No era el único… ¡Esa locura absurda le pasó a alguien más!

Siguió leyendo artículo tras artículo, anotando en una libreta los datos más importantes.

El multiverso es real y comprobable.

Dimensiones es un término que acuñe por capricho, mi Ellen y yo somos de universos diferentes, pero similares.

Los universos interactúan entre sí, chocan, se rozan, se alejan y se acercan los unos a los otros. Pero lo más importante es que también se atraviesan entre sí. Hasta ahí llega lo que puedo comprobar, lo demás es pura teoría.

Creo que es posible que los universos que están más cerca entre sí sean los más similares, ¿por qué? Tengo muchas más teorías sobre eso, pero las dejaremos para otro momento.

Cuando los universos chocan, no se perturban demasiado, de hecho es muy difícil que puedan afectarse entre sí. Incluso cuando los universos se atraviesan no pueden afectarse en casi nada, porque son tan masivos, tan inimaginablemente enormes, tan inimaginablemente cargados de energía, que son incapaces de destruirse o siquiera causar un efecto en el otro si son similares. Si nuestro universo choca con un universo del doble de tamaño, se vería levemente afectado. Si nuestro universo choca con uno cien veces más grande, sería inevitablemente destruido.

Normalmente dos universos se atraviesan sin afectar al otro, pero a veces… a veces hay algo tan poderoso a pesar de ser tan minúsculo dentro de esos universos… que fuerza una interacción.

Esta es la teoría más descabellada que he hecho en mi vida, y la llamó Teoría de las almas.

Y no es por el choque de dos universos, sino de tres.

Un universo donde dos almas están tan unidas que forman un vínculo muy poderoso. Y otros dos universos donde esas mismas almas son solitarias.

¿Las almas trascenderán los universos? ¿Estarán conectadas? ¿Buscarán la plenitud?

No lo sé. Pero lo que sí sé es que pude ver a Ellen debido a que ella quería verme, debido a que ella sabía que me necesitaba, y que yo quería verla y la necesitaba. Los universos se conectaron y nos dieron esa oportunidad cuando se atravesaron los tres al mismo tiempo.

¿No me crees? No puedo probar la existencia de las almas, pero puedo probar que el universo donde Ellen y yo nacimos al mismo tiempo, el universo donde no existió la segunda guerra mundial y mi universo se atravesaron.

Senku observó los cálculos con el ceño fruncido. Eran absurdamente complicados, incluso para alguien con su nivel. También habían fotos de una máquina extraña, pero no se distinguían del todo bien.

Continuó leyendo, anotando todo lo importante, aunque tardaría varias semanas en confirmar si lo que calculaba y afirmaba era cierto, por la complejidad de sus teorías, muchas cosas también eran poemas y declaraciones de amor a Ellen, pero aún así leyó todo con cuidado, sin querer saltarse nada. Estuvo horas y horas hasta que su padre entró a darle el almuerzo, y aún así siguió leyendo. Tuvo que hacer varias pausas, pero en la madrugada llegó a algo extremadamente interesante.

Después de meses sin dar noticias, Alex Rivas volvió a escribir otro artículo.

¡Lo detecte otra vez! ¡El choque entre dimensiones!

Lo llamaremos choque de dimensiones, pero en realidad son tres universos atravesandose.

Sé que las probabilidades de que pueda volver a ver a mi Ellen son bajas, pero después de 35 años me aferraré a esta pequeña esperanza.

Voy a recuperar mi equipo que dejé en la NASA y voy a investigar todo lo que pueda sobre este nuevo choque.

¿Es posible que pueda verte otra vez, amor mío?

Al leer este último artículo, los ojos de Senku se ampliaron a su máxima capacidad.

¿Su padre no había mencionado algo respecto a un español queriendo recuperar su equipo?

Dejó la laptop y salió a golpear la puerta de su padre, a pesar de que estaba durmiendo, estaba demasiado ansioso para esperar hasta la mañana.

Su padre tenía el sueño pesado, así que le tomó varios minutos despertarlo, y más tiempo a que saliera de la cama y le abriera con una sonrisa perezosa.

—Hola, hijito. ¿Ya es navidad?

—Despierta, viejo, estamos en el 2020 y tengo 16. —Bufó—. Necesitamos hablar.

Después de echarse agua fría a la cara y hacerse un café, Byakuya se sentó en el sofá a su lado mientras Senku le contaba un resumen de todo lo que había descubierto.

—¿Fue él el que quiso recuperar su equipo? Alejandro Rivas.

—Alex, así lo llaman todos. —Byakuya asintió—. O Dr. Rivas, sí. Fue él con el que tuvieron problemas hace unos meses. ¿Entonces realmente todo lo que decía era cierto? ¿No es un loco?

—Sí él está loco yo también. —Rió entre dientes—. ¿Crees que puedas contactarlo? Necesito hablar con él. ¡Él pasó por lo mismo que yo!

—Increíble… —Byakuya negó con la cabeza, sorbiendo de su café—. Quién hubiera pensado que todo lo que dijo es cierto. ¡Muy bien, iré a Estados Unidos a averiguar todo sobre él, hijo!

—Podrías simplemente llamar. —Senku lo miró mal—. Mejor solo admite que quieres ver a Lillian, contarle todo y tener una excusa para seguir hablando con ella.

—No creí ser tan obvio. —Lloriqueó, sonrojado como chiquillo de secundaria.

—Por favor apresúrate, viejo —le pidió con seriedad, a lo que él se puso serio de inmediato—. Necesito hablar con Rivas, es la única persona que quizás pueda ayudarme a ver a Kohaku otra vez. Es mi única esperanza.

Byakuya asintió.

—Tomaré un vuelo mañana y apenas consiga sus datos te llamaré, lo prometo.

Senku sonrió suavemente.

—Gracias.

Decidió dormir después de hablar con su padre, mandando al diablo a la escuela como solía hacer mucho últimamente. Sus profesores y el director ya estaban perdiendo la paciencia con él, pero Tsukasa con su carisma lograba que no lo molestaran demasiado, aunque de todos modos no es como que realmente necesitará ir a la escuela pero era mejor no tener problemas.

Se despertó muy tarde, justo para comer algo y acompañar a su padre al aeropuerto.

Regresó al departamento y se dedicó a seguir leyendo.

Y lo que leyó luego de varias notas sobre la investigación lo hizo palidecer.

No es ella. No es mi Ellen.

Es otro pobre idiota conectándose con su alma gemela, si es que se la puede llamar así.

Detecté que a alguien más le pasó, dos años después de que me pasó a mí. Supongo que los choques dimensionales pueden pasar una vez cada par de años o una vez cada 36 años.

En otras palabras, son impredecibles.

Supongo que ya debería haber sabido que no podía ser mi Ellen. Después de atravesarse los universos toman caminos distintos, se alejan, y a menos que choquen con otros, causando un efecto de rebote, no volverán a acercarse. Fui ingenuo.

El choque se produjo hace poco, y es tan intenso que sé que alguien debe estar pasando por algo similar a lo que yo pasé. Sueños, encuentros, y quizás cruzar de un universo a otro.

Para mí solo duró once meses. Para el sujeto al que le pasó dos años después duró cinco meses. ¿Cuánto le durará a este pobre diablo?

Me siento tentado a advertirle, pero no vale la pena. Al diablo.

Nadie me ayudó. ¿Por qué yo debería ayudarlos?

Voy a monitorear su situación, pero es cosa suya lo que pasé con ellos.

De todos modos es posible que haya señales de que la conexión se hace más débil, yo también tuve esas señales pero no fui lo suficientemente listo para sospechar que se me estaba agotando el tiempo. ¿Ellos lo lograrán? No es mi problema, realmente.

Senku apretó los puños con furia.

Ese miserable… ¡él lo sabía! ¡Él pudo haberle advertido desde el principio!

Crujió los dientes, estando tan molesto que arrojó la laptop despectivamente al suelo.

Daba igual, luego la reconstruiría.

¡Maldito Dr. Rivas! ¡Definitivamente iba a encontrar a ese viejo solo para gritarle en la cara todo lo que pensaba de él!

Estuvo dando vueltas en su habitación, incapaz de lidiar con todo el coraje que lo recorría, hasta que finalmente decidió entrar al sitio web desde su celular, a pesar de que sabía que probablemente solo iba a enfadarse más.

Antes de entrar a internet, sus ojos se fijaron en su galería y casi sin pensarlo la abrió, siendo bombardeado por una avalancha de recuerdos de cuando le enseñó a Kohaku cómo usar las funciones básicas de su celular. Ella había encontrado muy divertido tomarse fotos y tomar fotos de ellos dos juntos.

Era casi doloroso de ver… No, esperen, sí era doloroso, muy doloroso.

Suspiró temblorosamente, mirando el rostro sonriente de Kohaku hasta que sus ojos comenzaron a arder, entonces apagó el celular y lo arrojó a la cama.

Frotó sus sienes y decidió mejor ir a buscar otra laptop, tenía decenas de esas cosas de todos modos.

Continuó leyendo los artículos del Dr. Rivas.

A veces me siento mal por los pobres diablos que están interconectados ahora.

¿Qué pasa si no logran reconocer las señales de que su tiempo se acaba?

El sujeto al que mencioné, al que le pasó lo mismo dos años después que a mí, tampoco pudo reconocer las señales y perdió la oportunidad. Se quitó la vida.

Aunque no es que sea tan fácil para mí encontrar quién específicamente es el que está experimentando la situación ahora, pero podría descubrirlo si realmente lo intentará. No obstante, tampoco creo que me importe tanto, y me costaría dinero que no tengo.

Quizás esté exagerando, quizás sí reconozcan las señales o quizás ya se hayan mudado a un solo mundo.

Sea lo que sea, no es problema mío.

Senku hizo una mueca. Entendía un poco mejor la situación del Dr. Rivas, pero aún quería gritarle al maldito viejo decrépito.

Continuó leyendo hasta que encontró el artículo que más le interesaba.

Lo detecté, el punto de unión entre los tres universos finalmente acabó. Los universos se están separando, la conexión se rompió.

¿Habrán logrado quedarse juntos? A pesar de todo, espero que sí. Sino fue así me sentiré mal por no haber dicho nada.

Creo que estaba un poco resentido, porque no tuve ayuda, porque perdí a mi Ellen, porque fui un idiota, pero esta nueva pareja no tiene la culpa.

Mierda, de verdad esperó que lo hayan logrado.

Aún quería gritarle.

Siguió leyendo.

Han pasado más de dos semanas desde el cese de la conexión. Aún continuó monitoreando la situación. El universo de la pareja del pobre diablo, el universo al que nombre como 165,5, está ya a una unidad astronómica de distancia.

¿Lo habrán conseguido? Esperó que sí. Sería muy deprimente que el tercer registro de este tipo de situaciones sea otra tragedia.

Senku frunció el ceño, finalmente entendiendo que eso de 165,5 era el mundo de Kohaku. ¿Una unidad astronómica de distancia? Esa era la distancia entre el sol y la tierra. Y en el primer artículo que leyó, el más reciente, decía tres unidades, pero le faltaba por comprender muchas cosas, tenía muchas preguntas para el Dr. Rivas.

Su padre le consiguió los datos del científico español al día siguiente, y Senku no dudó en llamarlo.

No le contestó la primera llamada, pero a la segunda finalmente atendió.

—Rivas —contestó la voz rasposa de un anciano.

—Hello, Dr. Rivas, I'm Ishigami Senku. I'm the poor devil and my girlfriend is from Universe 165,5. I need to talk to you —le habló en inglés, presentándose como el pobre diablo cuya novia era del otro universo y diciéndole que quería hablar.

La línea se quedó en silencio un largo rato, antes de escuchar una suave risa.

—No te preocupes, sé hablar japonés. —Eso lo sorprendió—. Puedo ver que cometiste el mismo error que yo. Me sorprende que hayas encontrado mi sitio web.

—Soy un científico, tal como tú. —Decidió ir directo al grano—. He recopilado datos a lo largo de los meses, y estuve buscando por todas partes a alguien que pudiera confirmarme que esto se trataba de un fenómeno científico y no magia o una mierda de esas. Fue un alivio encontrar la información que has recopilado, aunque debo decir que no me hace ni puta gracia que no me hayas advertido aún pudiendo hacerlo.

—Mira, chico… —Suspiró—. Estoy viejo, tengo cincuenta y seis años y tengo demasiados problemas como para encargarme de los tuyos también. Que no pudieras quedarte con tu novia es tu culpa y de ella, de nadie más.

—Eso lo sé —admitió a regañadientes.

—¿Y cómo es eso de que eres científico, muchacho? Suena a que eres un chiquillo de preparatoria.

—Cumplí dieciséis hace poco —reconoció—. Pero soñé con mi vida hasta los veintisiete años. Y soñé con muchos conocimientos científicos que no existen en esta época, por ejemplo, cómo obtener la vida eterna. —Por supuesto que adquirió todos los conocimientos de Why-man al derrotarlo, sabía muchas cosas que podrían cambiar al mundo.

—Eso es… difícil de creer…

—¿Y dices que tu historia es más fácil de creer?

—Supongo que no. —Gruñó por lo bajo—. Entonces dime, niño con mente de adulto, con tus conocimientos adelantados a la época, ¿sabes cómo producir antimateria de forma mucho más efectiva y menos costosa? ¿Kilos y kilos de antimateria?

Senku alzó una ceja.

—Sí, de hecho, se perfeccionó el método. ¿Por qué?

—Porque… —El científico español pareció quedarse sin aliento—. Con unos cuantos kilos de antimateria, según mi teoría, puedes reabrir el portal que te conecta al universo 165,5. Hay posibilidades de que puedas volver a ver a tu chica.

Senku casi deja caer el celular por la sorpresa, totalmente congelado.

Aparentemente, no todo estaba perdido. Existía una posibilidad de recuperar a Kohaku.

.

Cuando se rompió la conexión, la mano que Kohaku había estado extendiendo hacia Senku cayó sin fuerza a un costado de su cuerpo.

Se quedó inmovil, mirando al árbol con desesperación, sintiendo las lágrimas bajar incontrolables por sus mejillas.

¿Por qué sentía que esta podría ser la última vez que vería a Senku?

—Vuelve. —Apoyó ambas manos en el árbol—. Por favor… vuelve… —Sollozó.

Se negó a abandonar el árbol, con la esperanza de que aunque fuera por un segundo pudiera volver a verlo, y estaba tan desesperada que hasta estaría dispuesta a ir con él… Lo amaba demasiado como para dejarlo ir de este modo.

Él se lo advirtió tantas veces… y ella jamás quiso creerlo. Jamás quiso detenerse un momento a pensar qué haría si llegara el momento de escoger ir con él o quedarse en su mundo, pero sola, y cuando tuvieron esos últimos momentos decisivos, a pesar de tener una última oportunidad para tomar la decisión, no pudo ser capaz de irse, no sin ni siquiera una despedida, no sin decirles que se iba. Así que se quedó… y perdió a Senku.

Casi como si sintiera su tristeza, el cielo se nubló y pronto empezó a llover, pero aún así se quedó allí, intentando contener su llanto y fallando la mayor parte del tiempo, hasta que finalmente se quedó dormida. Y soñó.

Los sueños de sus aventuras regresaron, y cuando despertó, a pesar de que había pensado que ya no le quedaban lágrimas, estas salieron a borbotones.

Abrazó sus piernas y permaneció sentada en las gigantescas raíces del árbol, sin importarle la lluvia y el leve frío, quedándose así hasta que una especie de escalofrío la recorrió y miró al árbol aún con los rastros de lágrimas impresos en sus mejillas.

Desde que se rompió la conexión, se quedó en el árbol y pudo sentirse aunque sea un poco cerca de Senku, y se durmió aún sintiendo su presencia de alguna forma, pero ahora se sentía como si no tuviera ni eso, como si… si él se hubiera alejado del árbol.

Era ilógico, como él diría, tal vez era un poco estúpido, pero por alguna razón pudo sentirlo.

La lluvia comenzó a caer más fuerte y ella por un momento se preguntó si él habría perdido la esperanza.

Cerró los ojos y apoyó su frente en la madera.

No. Senku no era así.

Sonrió levemente, pensando que él probablemente estaba decidido a encontrar una forma de volver a verse. Él nunca se rendiría, no sin dar todo de sí.

Por alguna razón, su corazón se sintió más ligero y pudo apartarse del árbol también.

Había salido de la aldea sin dar explicaciones, su hermana debía estar preocupada. Ya era hora de regresar a casa, así al menos tendría un hombro sobre el cual llorar.

Miró una última vez al árbol, antes de correr lejos, en dirección a la aldea, aún con toda la lluvia, esperando regresar antes de que anocheciera.

Mientras corría, las lágrimas de vez en cuando llenaban su visión, pero no eran más molestas que la lluvia, así que simplemente frotaba sus ojos y continuaba con su camino, tomando unos cuantos descansos cortos en los que se dio cuenta de que aún traía consigo la mochila de Senku. Decidió revisarla una vez regresara a su casa, después de secarla un poco.

Fueron largas horas, llegó cuando no faltaba mucho para el atardecer, y, apenas entró a su choza, a pesar de estar empapada y hecha un desastre, al ver sus ojos llorosos Ruri no dudó en envolverla en sus brazos, abrazándola con fuerza y acariciando su cabello mientras se deshacía en llanto.

Después de llorar todo lo que tenía que llorar, Ruri le preparó algo para comer mientras ella se secaba, contándole todo lo que había pasado.

—No pude irme —confesó, cabizbaja—. No podría haberme ido sin despedirme, sin decirles nada. Y yo… también quería que él se quedará. —Tomó la mochila y comenzó a secarla con cuidado—. Pero sabía que no lo haría… ni yo habría querido que dejara a Byakuya-san de ese modo, no habría podido perdonarme. —Suspiró—. Pero aún así es horrible. Ahora que no está, ahora que quizás jamás vuelva a verlo… yo… —Miró avergonzada a su hermana, pero ella le sonrió con comprensión.

—Está bien, entiendo que hubieras preferido irte con él. —Asintió—. Aunque si te hubieras ido de esa forma sé que siempre tendría la duda y no voy a negar que estoy feliz de que sigas aquí, pero entiendo que quieras eso. —Sirvió la comida para ambas—. El amor que sientes por tu pareja es algo muy especial, algo muy fuerte. Y yo quiero tu felicidad más que nada.

—Gracias. —Le sonrió con ojos llorosos, sentándose a su lado frente a la mesilla—. Gracias por todo.

—Está bien. —Le acarició el cabello, antes de tomar su plato—. ¿Y entonces ya no hay forma de que vuelvan a verse? ¿Es imposible? —preguntó mientras cenaban, con angustia casi palpable en su voz.

—No lo sé, supongo que todo lo que puedo hacer es ir a ver el árbol de vez en cuando. —Comió con ganas, estaba muy hambrienta—. Esperó que no sea imposible. Senku quizás pueda arreglarlo, aunque no tengo idea de cómo, pero creo en él. —Apretó el tazón en sus manos—. Creo que él querría encontrar una forma, yo lo haría si pudiera.

—Estoy segura de que debe estar buscando la forma. —Ruri volvió a acariciar su cabello con ternura, haciendo que Kohaku se sintiera mucho mejor.

Esa noche volvió a soñar con su otra vida, con todas las aventuras que tuvieron en ese mundo en el que sí tuvieron la oportunidad de encontrarse. Soñó que lograron derrotar a sus enemigos y trabajar para recuperar la civilización, y soñó como Senku y ella volvían a enamorarse una vez más, su primer beso en ese mundo, y que finalmente no tenían ningún obstáculo para estar juntos.

Era una vida hermosa, una vida que no podría tener.

A la mañana siguiente, después de llorar otro poco en brazos de su hermana, finalmente se decidió a ver el contenido de la mochila.

La mayoría eran libros para Chrome y cosas científicas, pero también había un álbum de fotos que Kohaku abrió con curiosidad.

Sonrió con suavidad, viendo que en la primera página había una foto de Byakuya jalando a Senku a la fuerza para sacarse una fotografía, y en la segunda página también lo jalaba a la fuerza pero allí estaban junto con Lillian.

Cuando pasó a la tercera página, rió en medio de un sollozo, observando una fotografía donde ella abrazaba a Senku, que tenía mala cara pero no necesitaba ser sujetado de la camisa para permanecer en la foto. Recordaba eso, fue durante el paseo que hicieron junto a Lillian, y en la cuarta página estaban los cuatro juntos.

Se había acostumbrado tanto a ellos. A pesar de saber que no pertenecía a esa realidad, se enamoró de ese mundo casi tanto como se enamoró de Senku. Amaba Tokio del siglo XXI, las calles, las luces, la gente, la comida y las nuevas experiencias. Amaba a la familia de Senku y a sus amigos. A veces se sentía tan cómoda con ellos que olvidaba que no era parte de su mundo, a veces sentía que pertenecía con ellos, a pesar de todo.

Y ahora perdió todo eso. ¿Tal vez para siempre?

Siguió mirando las fotografías, intentando no llorar ante la avalancha de recuerdos.

Estaba hecha un completo desastre, tan frágil que parecía que lloraba más agua de la que había bebido, pero es que la impotencia era demasiada. La sensación de no poder hacer absolutamente nada para ver a la persona que más amaba era desgarradora. Se sentía inutil, y solo podía desear que él pudiera resolverlo de alguna manera, no obstante aún así le gustaría poder ayudarlo en algo, porque se moría de ganas de verlo tanto como él a ella.

—¿Kohaku? —La voz de Suika la hizo cerrar el álbum de golpe y secar sus lágrimas rápidamente—. ¿Estás bien? —La pequeña se acercó a ella con gesto preocupado.

—Ja, por supuesto. —Sonrió con dificultad, intentando ser fuerte, aún secándose el rostro—. ¿Q-qué haces aquí?

—Te vi irte muy preocupada anteayer, y quería preguntarte si estabas bien. —Se sentó a su lado—. ¿Pasó algo? ¿Senku está bien?

—Bueno, sí. —Rodeó los hombros de la niña con un brazo—. No le pasó nada, si eso te preocupa.

—¿Y cuándo volverá?

El nudo en su garganta le impidió responderle por unos segundos.

—No lo sé.

—¿Por qué llorabas?

—Es que… creo que Senku no podrá volver en un largo tiempo. —Sonrió con tristeza.

—¿O sea que tú irás a verlo?

Decidió ser sincera y negó con la cabeza.

—Yo tampoco podré verlo.

—¿Por qué? —La pobre pequeña solo se estaba confundiendo más.

—No lo sé —murmuró con voz suave—. Tengo que esperar a que él me diga algo… de alguna forma.

Aún tenía esperanza, tenían que poder volver a verse.

—¿No sabes cuándo te lo dirá? Suika pensó que a este ritmo ustedes se casarían antes que Chrome y Ruri-nee.

Kohaku rió, abrazándola cariñosamente.

—Tendremos que ayudar a Ruri-nee a convencer a ese cabeza hueca de ponerle fecha a la boda. Y no, no sé cuándo volverá Senku, pero sé que volverá en algún momento. —Cerró los ojos—. Estoy segura de que volverá.

—Eso esperó. Lo quiero mucho. Aunque no lo conocí tanto tiempo, ayudó mucho a Suika y dijo que Suika era útil. ¡Quizás cuando vuelva podamos presentarlo a los demás en la Aldea! ¡Y por fin podrán casarse!

Kohaku sonrió levemente.

—Eso me gustaría. —Acarició su hombro—. Me gustaría más que nada en el mundo.

Tal como Suika, Chrome no tardó mucho en acercarse a preguntar sobre Senku, a los pocos días ya estuvo exigiendo que le enviará un mensaje de su parte, pero Kohaku acabó contándole que ya no podía comunicarse con él y en cambio le dio los libros que había encontrado en la mochila. Con eso Chrome se quedó más tranquilo y se concentró en leer, aunque por desgracia acabó distrayéndose y no pudieron sacar el tema de la boda.

Mientras continuaba con los sueños, Kohaku tenía ese consuelo de seguir soñando con una vida donde era feliz junto a Senku. En sus sueños, si pudieron casarse, e incluso estaba embarazada, pero entonces… los sueños se detuvieron poco antes de que pudieran conocer a su bebé.

Eso le rompió un poco más el corazón.

Ahora todo lo que le quedaba era el álbum de fotografías, sus ocasionales viajes a visitar el árbol de alcanfor y sus recuerdos, aparte de la esperanza de que él pudiera de algún modo encontrar la forma de recuperar la conexión.

Al alejarse del árbol en otra de sus visitas, sus pasos se desviaron hacia la cueva de los milagros, y acabó llegando a la tumba de la estatua del Senku de esa realidad, esa estatua rota y enterrada, esa estatua que jamás podría ser arreglada y ahora era solo otro triste recuerdo de todo lo que había perdido.

Se sentó junto a la tumba y extendió sus manos para apoyarlas sobre la tierra, sintiendo las lágrimas volver a desbordarse, cayendo en ese lugar donde su amado estaba hecho pedazos. Si no se hubiera roto, entonces habrían tenido la vida que vio en sus sueños, pero no tuvieron esa oportunidad, aunque de alguna forma aún pudo conocerlo y amarlo gracias a un suceso inexplicable. Y de alguna forma volvió a perder esa oportunidad.

Pero se negaba a creer que esa separación fuera eterna. Jamás se atrevería a creer algo así. ¡Siempre iba a esperarlo, siempre!

Por más que pareciera imposible, aún creía en él con todo su corazón, confiaba en que debía extrañarla tanto como lo extrañaba y tenía el presentimiento de que volverían a verse.

Las cosas no podrían acabar con esa trágica despedida. Confiaba en que no acabarían así.

Continuará...

Holaaaaaaaaaaaa 3:D

Jajaja, lo siento, lo siento, los engañe intencionadamente al decir que el cap anterior era el último :P

Antes de q vengan con antorchas a mi casa, les debo decir que el hacerles creer que Glitches acababa en el cap 5 fue idea de mi beta xD Ella es la mente malvada que quiso romperles el kokoro y ver el mundo arder!

Que yo accediera porque también me gusta verlos arder no tiene nada que ver XD

Pero bueno, lo importante es que esta historia continua y tendrá otro par de capítulos! :D

No serán muchos caps, dos o tres más, no creo que lleguemos a diez capítulos la verdad o.o Pero ya veremos uwu

Estuve en hiatus una semanita pero ya estaré publicando regularmente, también no olviden que ya estoy tomando comisiones de fics y tampoco olviden seguirme en mi página de Facebook llamada Celeste kaomy-chan!

Ojala que este capítulo les haya gustado y les haya sorprendido gratamente :'D

No olviden que se les ama con todo el kokoro! :3

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!