Capítulo 10
En el capítulo anterior, Ash lucho por primera vez con Pikipek contra tres Crawbawler en conjunto con Rowlet, obteniendo la victoria. Serena y Shota tuvieron una batalla, en la cual Shota ganó por una nariz; en la ciudad, Shota le cuenta que se enfrentó a un entrenador muy fuerte, y este está a punto de decirle el nombre.
—Su nombre era... ¿Cómo era? —Shota levantó un poco la mirada, pensativo, buscando en su memoria—. Yazir creo… Sí, era Yazir, excelente entrenador, no había visto a alguien así desde que luche contra Ash en Kalos…
Serena estaba distante luego de escuchar aquel nombre; la hizo retroceder en el tiempo, haciendo que muchos recuerdos aparecieran en su cabeza de hace ya mucho tiempo, de un amigo al que no había visto desde hace ya seis años.
—¡Mira, allí está! —añadió, señalando a un chico de cabello negro y piel blanca, llevaba una franela cuello de tortuga, negra con detalles en rojo, pantalones azul oscuro y zapatos rojos, pero lo más distintivo, era el color de sus ojos, de un tono rojizo, que Serena reconoció al instante—. ¡Qué casualidad!¡Hola ¿me recuerdas?!
—Ah, eres tú —comenzó a decir aquel chico, ocultando el desinterés en su voz—. Luchaste bien, pero te falta más entrenamiento, ¡regresa cuando…!
Se detuvo en seco en cuanto vio a la peli miel, estático, abriendo mucho los ojos, sin dar crédito a lo que veía. Los años le habían sentado bien a su amiga, aunque se le hizo inevitable recordar su aspecto en el pasado; no supo cómo reaccionar: alegría, melancolía, nostalgia, sorpresa, perplejidad, todo apareció de repente, y al no saber cómo canalizarlo, solo se quedó allí inmóvil.
—N-n-no puede ser... —alcanzó a decir en voz alta, sin dejar de ver a la chica con los ojos muy abiertos— ¡Se… Serena!
Corrió directamente hacia él, abalanzándose sobre él, abrazándolo sin previo aviso, mientras Yazir devolvía el gesto. Un momento incómodo para Dawn, Shota y Luz, que contemplaban la escena con estupefacción, asombro e incredulidad, totalmente confundidos; aunque sin lugar a dudas, la más sorprendida era Dawn cuando vio la reacción de Serena con aquel misterioso chico.
—«¡Eeeeeh! ¡Pe-pero... ¿qué está pasando aquí?! —saltó Dawn en su mente, volviendo en sí— ¿Quién es? ¿Será un amigo? O acaso… ¿se trata de un ex?
Luz contempló la escena asombrada, sin saber qué estaba pasando. Pasaron unos instantes hasta que finalmente Serena habló.
—Y-Yazir, no puedo creerlo —comenzó a decir Serena con ojos llorosos, apartándose del abrazo—, ha pasado demasiado tiempo. ¿Cómo estás? ¡¿Por qué te fuiste esa vez de Kalos sin despedirte?! ¡¿Qué pasó?!
—Lo siento mucho Serena… no quise herirte —respondió Yazir, con culpa en su voz—, ¡ya te había hecho soportar una carga que no te correspondía! Me ayudaste en aquel entonces, no creas que fue fácil irme así sin más, pero era necesario.
—Ni una nota, un indicio que estabas bien, nada —dijo Serena con reproche, colocando sus manos sobre su cintura—. Al menos me hubieras dejado algún método para contactarte.
—Lo siento —se disculpó nuevamente el chico—. Me hiciste falta todo este tiempo.
—Y tú a mí.
—¡A ver, a ver, paren el carro allí! —los cortó Dawn alzando la voz, sin poder soportar más la curiosidad, avanzando a grandes zancadas acompañada de Shota—. Serena, en primer lugar: ¿Quién es él?
—Me disculpo —agregó aquel chico, con un tono de voz más alegre—. Me presento formalmente: Mi nombre es Yazir, soy un amigo de la infancia de Serena.
—¡¿QUÉ?! —exclamaron Dawn y Shota al mismo tiempo sin poder ocultar la sorpresa, al igual que Luz, que no podían creer lo que escucharon— ¡Entonces él...!
—¡No, no malinterpreten! —los cortó Serena apenada— ¡Lo conocí hace mucho tiempo en Kalos! Fuimos muy unidos porque él es...
—¡Serena! —la cortó Yazir con algo de dureza, alzando un poco la voz—. No creo que sea necesario contarles eso, vamos a dejarlo así.
—Ohh... está bien —musitó la chica cabizbaja—. Veo que no ha cambiado en todos estos años, ¿aún te incomoda hablar de eso?
—Sí... no es algo que se olvide fácilmente.
—Pero...
Dawn estaba lista para quejarse y exigir explicaciones sobre lo que había pasado, siendo interrumpida por una mirada de impaciencia de Serena, que reflejaba un claro mensaje para ella, «te comento en otro momento», por lo que no insistió más en el tema. Shota, también guardo silencio.
—En cualquier caso, ¿qué haces aquí en Hoenn? —preguntó Yazir.
—Estoy participando en los Concursos Pokémon —respondió Serena con alegría—, he decidido convertirme en Artista Pokémon y algún día ser la Reina de Kalos. En aquella ocasión no pude ganarle a la actual Reina. Estoy aquí para aprender un poco sobre el origen de los Concursos.
—Ooh, ya veo —dijo Yazir sorprendido, sonriendo como lo hacía hace mucho tiempo—. Es un buen sueño, va acorde contigo. Estoy seguro que lo lograras.
—Y tú, ¿qué haces aquí? —preguntó Serena.
—Han pasado algunas cosas. Además, sabes que me gusta enfrentarme a entrenadores fuertes. Debo mejorar si quiero alcanzar mi objetivo.
—Sigues con eso...
—Sí. No descansaré hasta lograrlo, es lo mejor para el mundo.
—No creo que estés muy lejos de lograrlo hombre —agrego a decir Shota dandone unos golpecitos en el hombro—. Eres un entrenador de talento; tienes mucho potencial...
Fue cortado en seco por la mirada fría de Yazir, que se encontró con la suya propia, luego de que vio su hombro, su expresión cambió rápidamente de alegría, a una más pesada y seria, haciendo que Shota se escondiera detrás de Serena.
—No has cambiado casi nada, aún te cuesta se más simpático, ¿verdad? —preguntó Serena.
—Sí... es algo que no puedo evitar. —respondió Yazir sin darle mucha importancia.
—Bueno Serena, el concurso comienza en unos días, ¿no crees que es bueno entrenar un poco con Altaria? —preguntó Dawn cambiando de tema repentinamente, aligerando esa breve tensión.
—¿Capturaste un Altaria Serena? —inquirió Yazir con curiosidad—. Ese es un buen Pokémon, es capaz de Mega Evolucionar.
—¡Sí, lo sé! Shota me lo dijo.
—Ah sí..., pues, podemos aprovechar eso.
—¿A qué te refieres? —quiso saber la chica frunciendo un poco el ceño, denotando curiosidad.
—Vamos a buscar la mega piedra de Altaria —explicó Shota, entendiendo el mensaje de Yazir—. Creo que ya es momento de que uses el poder de la mega evolución Serena, siempre es útil contar con él.
—Exactamente —acotó el peli negro, mirando a su amiga seriamente—. Casualmente, creo saber dónde encontrar la adecuada para ti. Tú, Shota —dijo con dureza, mirando al entrenador de Hoenn— ¿Sabes de qué sitio estoy hablando no?
—Claro que sí —respondió Shota, con una sonrisa nerviosa al final—. La Cueva Meteorito. Es muy probable encontrar una allí.
—Pero ese lugar es un poco peligroso, según he escuchado —añadió Dawn algo preocupada—, hay muchos Pokémon peligrosos.
—No te preocupes Dawn —dijo Yazir con toda tranquilidad—, iremos todos juntos, así las probabilidades de que pase algo son menores. Además, asumo que eres una gran entrenadora, Serena también y este chico también sabe defenderse, no creo que tengamos problemas.
—Bueno, yo... —comenzó a decir Dawn sonrojándose un poco por el halago—. ¡Bueno que más da, vamos allá!
—¡Está decidido, vamos a la Cueva Meteorito! —dijeron Yazir y Shota al mismo tiempo.
Mientras tanto en Alola...
Ash y sus amigos salieron de la Escuela Pokémon, dirigiéndose a casa de Kukui, quien accedió (luego de la insistencia de todos), a que Mallow les preparara algo para el almuerzo, haciéndoles prometer que regresarían luego y que no destruyeran nada. En el camino, charlaban alegremente sobre el día en la escuela y sus experiencias personales, aunque en el ambiente había una duda, que parecían tener varios en común.
—Ash, cuéntanos un poco más de tu viaje por la región de Kalos. —le pidió Lillie, atreviéndose a preguntar lo que nadie quería.
—«¡Al fin, alguien escuchó mis plegarias!» —pensó emocionada Lana.
—¡Cuéntanos Ash! —dijo Sophocles, o más bien el término correcto sería exigir. Aunque, Ash se mostraba un poco reacio.
—Cuéntanos los detalles Ash —dijo Kiawe en conjunto con Mallow.
—Eeh... bueno... —comenzó a decir Ash llevándose una mano a la cabeza—, en esa región conocí a un buen grupo de amigos. Primero Clemont, es el líder del quinto gimnasio de Ciudad Luminalia, es muy inteligente y le gusta inventar cosas, aunque muchas veces explotan por alguna falla —dijo recordando aquellas explosiones en la que terminaban despeinados y cubiertos de hollín, a veces siendo atacado por el Fennekin de Serena—. Luego esta Bonnie, su hermana menor, y… —se detuvo en seco cuando le llegó el turno a Serena, su recuerdo aún estaba muy vivo en su mente.
—¿Y..!? —dijeron todos al unísono.
—Ah, lo siento —se disculpó Ash, riendo nerviosamente—. Serena, una chica genial y... especial.
—¿Una chica especial? —preguntó Lillie con curiosidad— ¿Es muy cercana a ti?
—Bueno sí… «eso creo…» —respondió, bajando la voz al final en un susurro—. Ella es la más especial. En este momento se encuentra en Hoenn participando en los Concursos Pokémon sacando su máximo potencial.
Siguieron caminando hasta que llegaron a casa de Kukui.
—Ash, ¿es cierto que quedaste subcampeón en la Liga de Kalos? —preguntó Kiawe.
—¡Claro que sí! Mi oponente fue alguien muy fuerte, dimos todo lo que teníamos en esa batalla —respondió alegremente—, una de las batallas más intensas que he tenido; puede que haya perdido, pero no me rendiré, ¡la próxima vez voy a ganar!
—Tienes un gran espíritu, eso es lo importante si quieres lograrlo. —acotó Sophocles, sonriendo.
—¡Sí! Definitivamente voy a conseguir la victoria, y después de eso, estaré más cerca de ser un Maestro Pokémon. — dijo Ash con gran motivación.
Siguieron hablando durante un rato, mientras Mallow estaba en la cocina y Lillie le ayudaba con su receta para el alimento de los Pokémon. Durante la comida, Ash les comentó su batalla contra Tapu Koko, para así obtener un nuevo cristal Z por parte de Kukui, para sustituir aquel que se había roto, sus viajes a través de otras regiones y algunas de sus experiencias en batalla.
—Bueno chicos, creo que ya es hora de volver a la Escuela. Hoy es mí batalla contra Ash. —dijo Mallow.
Continuará...
