Capítulo 13

En el capítulo anterior, Serena compite en su cuarto concurso en la región de Alola, para así participar en el Gran Festival, mientras que Yazir, recuerda el día que conoció a Serena. Luego de una primera ronda bastante sencilla, llega el momento de la verdad en la siguiente fase, por su cuarto listón.


Algunas horas después…

Salieron de la sede del concurso con mucho entusiasmo, sobretodo Serena, cuya euforia era difícil de ocultar, al haber conseguido su cuarto listón, dejándola un paso más cerca de calificar para el Gran Festival. Era una sensación bastante familiar, la misma que tuvo cuando solo le faltaba una llave de la princesa en su región natal. Todo el trabajo duro había valido la pena, satisfecha consigo misma (permitiéndose ser presumida).

Tras un ligero salto al aire de celebración en conjunto con sus Pokémon, se percató que el collar de Yazir seguía en su cuello, un objeto de invaluable valor para él según recordaba; de niños nunca se lo prestó o dejo siquiera que lo usara, aquel gesto que recibió de buena manera en ese momento, confiándoselo para este concurso, le dio una gran fortaleza y ayudo a sopesar el hecho de que Ash no se encontraba allí con ella, agradeciendo a sus amigos por su apoyo y estar a su lado, regresándole el collar a su dueño, que la veía de mejor humor, aún sonriente, agradeciendo haberla conocido.

Steven, que había salido al mismo tiempo que ellos, observó a Serena con seriedad desde la distancia, cruzando los brazos, aun pensativo y reflexivo; la peli miel había despertado su curiosidad durante el concurso, no solamente tenía buenos movimientos, sino que era una gran entrenadora, pero, sobre todo le llamó la atención cuando vio a la chica comprar un collar para ella, colocando su mega piedra en el. Sonrió y afirmó con la cabeza en señal de aprobación, relajando la expresión de su rostro, para luego dirigirse al Centro Pokémon.

Luego de la batalla de gimnasio de Shota, obteniendo la victoria y con ello su medalla sin muchas dificultades, regresaban a descansar mientras el sol comenzaba a descender a medida que se acercaba el final de la tarde, caminaban distraídos charlando sobre el concurso y la batalla de gimnasio, hasta que al pasar el umbral de la puerta principal del Centro Pokémon fueron interrumpidos por el asombro y la sorpresa.

—¡Hola chicos!

—¡¿Steven?! —exclamaron todos en voz alta, al ver de nuevo al campeón de Hoenn.

—¿Qué hace aquí? —preguntó Shota aun sin salir de su asombro—. Es muy raro ver al campeón dos veces seguidas en un mismo día.

—¿Eso crees? Debería salir más seguido entonces además de cumplir con mis obligaciones —añadió Steven en gesto de broma—. Pero bueno, vengo por un asunto muy importante —aclaró—. Veo que ganaste tu cuarto listón para entrar al Gran Festival.

—Eemmm… sí, fue hoy. —respondió la chica con voz extrañada ruborizándose un poco, tratando de ocultar el temor y la extrañeza.

—No te preocupes, a veces veo algunos concursos como diversión —añadió, riendo un poco por la reacción de Serena—. Wallace, mi gran amigo es coordinador también, por eso disfruto de los concursos también, aunque no participe. Pero bueno, vayamos al grano. Hoy te vi en la competencia, realmente lo hiciste bien.

—Gracias… —correspondió al halago la chica sonriendo.

—Pero lo más interesante de todo, es la mega piedra que llevas en tu cuello. —puntualizó desviando la mirada hacia el objeto, mientras la chica la tomaba entre sus manos.

—¡Ah esto! La obtuve recientemente en la Cascada Meteorito con ayuda de mis amigos, para mi Altaria recién capturado. —contestó la chica.

—Y es por esa razón que voy a darte esto —dijo, metiendo la mano en uno de sus bolsillos sacando una extraña roca circular de color blanco. Serena la cogió, abriendo los ojos sorprendida al ver lo que era, acompañado de sus amigos—. La Piedra Llave.

—¡Pe-pero…!

—Insisto, debes tenerla —reiteró el campeón afirmando ligeramente con la cabeza—, estoy seguro te será muy útil. No solamente tienes talento, sino que tienes un gran vínculo con tus Pokémon, me recuerda mucho al mismo Ash y a Wallace.

«Tienes una gran pasión, por eso te será útil y sé que llegaras más lejos con esto.»

—¡Guau Serena, no puedo creerlo, ya podrás usar la mega evolución! —afirmó Shota en voz alta.

—¡¿No te parece genial?! —preguntó Dawn emocionada, mientras Yazir aún no salía de su asombro.

La chica observó la Piedra Llave por unos instantes, sintiéndose extraña, cuestionándose si realmente merecía aquel distintivo presente, insegura de poder controlar su poder recordando lo que ocurrió con Korrina y Lucario en Kalos y en el daño que podría causar. Daba la impresión de que había sido ayer, cuando vio los encuentros entre Pokémon mega evolucionados en la Liga Pokémon de Kalos y en las batallas de Ash, la fuerza de los ataques, y a medida que lo hacía, daba la impresión de que su mano se volvía más pesada a medida que más lo pensaba, acompañado de un creciente temor que hace mucho no sentía. Nunca había visto la mega evolución en concursos o presentaciones Pokémon hasta ahora, solo en batallas de gimnasio o en competencias de combate en todo el sentido de la palabra, entre entrenadores Pokémon.

—¿Realmente cree que lo merezco? —inquirió la chica, tratando de ocultar su ansiedad—. Yo no soy…

—¿Entrenadora Pokémon? Te equivocas —la corrigió Steven con una mirada muy seria—. Un entrenador no solamente es aquel que combate mano a mano con sus Pokémon, sino el que convive con ellos, aprendiendo y descubriendo, haciéndose más fuerte, sin importar si es coordinador, artista o quiere tener batallas de gimnasio o de Liga. Así que no te cuestiones, tú también puedes hacerlo, claro que la mereces.

—… De acuerdo, lo haré. Gracias, se lo agradezco mucho.

—¡No hay problema! Con esto me despido, mucha suerte en tu viaje. Cuídense mucho chicos, espero verlos pronto. —añadió despidiéndose, caminando hacia la salida.

Lo observaron en silencio, mientras se perdía de vista en el camino, siendo interrumpidos finalmente por un sonriente y emocionado Shota.

—¡Oye Serena! ¿Te gustaría tener una batalla con mi Sceptile? —preguntó Shouta emocionado.

—¡¿Eeh?! ¡Pero Shota, apenas estoy conociendo la mega evolución, nunca la he hecho antes! —manifestó Serena mientras una gota de sudor bajaba de su frente.

—Tranquila Serena, no es muy difícil, puedes lograrlo —dijo Yazir con confianza en su amiga—. Además, el chico tiene razón, este es el mejor momento para que lo intentes.

—¡Anímate Serena, nunca he visto la mega evolución, muéstramela! —Dawn estaba emocionada por la idea de ver una batalla entre Pokémon mega evolucionados, animando a su amiga.

—Bueno está bien, acepto —agregó, rindiéndose finalmente.

Se dirigieron al campo de batalla detrás del Centro Pokémon para tener su combate.

—Yo seré el referí, será una batalla de uno contra uno, el primer Pokémon que quede debilitado perderá la batalla. —aclaró Yazir parándose en el medio de Serena y Shota, con tono serio—. ¡Comiencen!


Mientras tanto en Alola...

Esa tarde, luego de que las clases culminaron y de un día de relajación Kiawe, Lana, Sophocles y Mallow se despidieron de Ash y Lillie, tomando sus respectivos caminos. Al ver la hora en el reloj de la escuela y ver a Lillie caminar sola, desvió la mirada hacia Pikachu, quien le sonrió y afirmo con su un gesto de su cabeza, acelerando el paso para reencontrarse con su amiga.

—Lillie, ¿te acompaño hasta tu casa? Pikachu y yo no tenemos ningún problema, ¿verdad amigo? —aseguró Ash con una sonrisa.

—¡Pi pikachu!

—¿¡Eh!? P-p-pueees, está bien, no tengo ningún problema. —agregó la chica Lillie sonrojada.

Mientras caminaban, vino a la mente de Ash el recuerdo del miedo de su amiga a los Pokémon, le llamaba la atención que alguien que supiera tanto sobre ellos no pudiera acercarse a ellos, entristeciéndose un poco por eso. Era común en niños pequeños o aquellos que estaban teniendo sus primeras experiencias con los Pokémon, pero era una experta, casi como cualquier Profesor que conocía en su viaje.

—Lillie, ¿te puedo preguntar algo? —dijo finalmente, sin poder aguantar más su curiosidad.

—Puees… sí. ¿Dime?

—¿Por qué le temes a los Pokémon? Eres muy inteligente y sabes mucho sobre ellos y sobre las formas Alola de los Pokémon de Kanto, pero no puedes acercarte a ellos, ni siquiera tocarlos... ¿A qué se debe? —preguntó Ash, arqueando una ceja, extrañado.

—¡Claro que no les tengo miedo, y por supuesto los puedo tocar! —exclamó la chica.

—Aja sí… entonces el episodio de los Yungoos paso en mi imaginación, ¿verdad? —señaló, sarcásticamente.

—¡Ellos me tomaron por sorpresa! ¡Mi hipótesis es que si me lo propusiera...! —comenzó a decir Lillie.

—Entonces, ¿por qué no pones en práctica tú hipótesis? —preguntó poniéndose serio y con cierta impaciencia, cuestionando a la chica.

—Este pues, yo... —añadió Lillie con cierto aire de nerviosismo—, bueno está bien, te contaré. Hace tiempo cuando era una niña estaba jugando en el jardín de mi casa. De repente, un Yungoos me ataco sin previo aviso ni razón aparente, hiriéndome. Un tiempo después otro Pokémon me volvió a atacar y por esos ataques les temo. ¡Obviamente me gustan como objeto de estudio y son fascinantes! Pero… acercarme mucho a ellos y tocarlos debido a esas reacciones que tuvieron en ese tiempo, me ponen nerviosa —confesó, bajando un poco los hombros.

—Oh vaya… Lamento si te traje malos recuerdos Lillie. —agregó Ash sintiéndose culpable, lamentándose por hacerla recordar esos sucesos.

—Tranquilo, no te preocupes, sé que algún día superare ese miedo.

—¿Sabes que Lillie? Te ayudaré a que esa fobia desaparezca. Además, estoy seguro que alguien bondadoso aparecerá a ayudarte también, después de todo sabes mucho de los Pokémon, además eres mi amiga. —agregó Ash sonriendo.

—¿En-en serio? ¡Gracias Ash! —dijo Lillie con alegría y un ligero sonrojo—. Pero… ¿por qué estás tan seguro de que alguien aparecerá para ayudarme también?

—No lo sé exactamente… es extraño… solo lo sé. —contestó el chico vehementemente, mostrando confianza—. ¿Sabes? Me recuerdas mucho a un buen amigo, por lo mucho que sabes de los Pokémon.

—¿Ah sí? ¡¿De quién se trata?!

—Un antiguo rival y amigo desde que éramos niños, aunque la amistad vino con el tiempo debo admitir —confesó el chico llevándose una mano a la cabeza, riendo nerviosamente—. Espero puedas conocerlo algún día.


Mientras en Kanto...

Gary Oak se encontraba en el aeropuerto esperando su vuelo hacia la Isla Mele Mele en Alola, mientras revisaba las notas de su abuelo acompañado de su Umbreon, acostado a su lado.

—¡Ahh… Ahhh… Aaaaasshu! —«¡Vaya vaya Gary, eres todo un galán! De seguro alguna chica estará hablando de mí.» pensó luego de estornudar sin razón previa, sonriente mientras su ego daba la sensación de que iba a explotar.

—Su atención por favor, se le comunica a los pasajeros con destino a la región de Alola, por favor prepárense para abordar por la puerta número F20. —dijo la mujer del altavoz.

—¡Llegó la hora Umbreon, vamos! Tenemos que visitar al abuelo Samson y darle una sorpresita a Ash. —dijo Gary entusiasmado, riéndose al final.

Abordó el avión. después de finalizar el proceso de embarque, se cerraron las puertas y el avión comenzó a carretear por la pista para despegar; una vez en el aire, empieza a mirar por la ventana, saca una Pokebola y la empieza a girar lentamente.

—Bien Blastoise, cuando veamos a Ash de nuevo, veremos qué tan fuerte se ha hecho, hace tiempo que no tengo un combate, esto será divertido. —dijo Gary mirando la Pokebola y mirando su pulsera, que tenía incrustada una Piedra Llave.


Mientras, en algún lugar del Mundo...

—Su atención por favor, se le comunica a los pasajeros del vuelo con destino a la región de Hoenn, favor abordar por la puerta número E7. —se escuchó decir al altavoz del Aeropuerto.

—Bueno ya es hora, regresemos a Hoenn. —dijo Drew, haciendo el típico gesto con su cabello.

—¡Llegó la hora, vamos de regreso —exclamó May emocionada—, y esta vez, ganaré!

—Claro, si yo no te vuelvo a vencer. —señaló en tono de burla Drew, riéndose.

—¡Silencio! Te dije que esta vez no sucederá tan fácil, —replicó la chica enojada, volteando a verlo, se le podía ver una Piedra Llave consigo.

—Lo sé, pero que eso no se te suba a la cabeza.

—Serás... —masculló entre dientes, notablemente enojada, dando un suspiro—. ¡Bueno ya que! Solo vámonos.

—Me encanta fastidiarte, pase el tiempo que pase, tus reacciones son graciosas. —respondió entre risas Drew.


Mientras tanto en Hoenn...

—¡Sceptile, sal a luchar ahora! —bramó Shota sacando a su querido Sceptile.

—¡Vamos Altaria, yo te elijo! —gritó Serena sacando a su Altaria.

—¡Sceptile, Usa Tormenta de Hojas! —indicó el entrenador a su Pokémon.

—¡Altaria, intercepta la Tormenta de Hojas con Lanzallamas! —ordenó Serena ya tomando confianza.

Logró anular la Tormenta de Hojas de Sceptile y pudo hacerle un poco de daño con su ataque de fuego, haciendo que Sceptile retrocediera.

«Vaya, Lanzallamas será un problema, no podré acercarme mucho tomando en cuenta que tiene ataques tipo Hada también.»—pensó Shota preocupado, analizando la situación, pensando en una estrategia.

—¡Bien Altaria, usa Pulso Dragón!

—¡Sceptile esquívalo y usa Garra Dragón! —La superioridad de Sceptile en velocidad lo ayudo a esquivar el ataque, logrando contra atacar a Altaria.

—¡¿Altaria?! ¿¡Estas bien!? —preguntó Serena alzando la voz, notablemente preocupada.

—¡Sceptile, de nuevo Garra Dragón! —ordenó Shota. Se acerca rápidamente a Altaria preparado para dar su golpe.

—¡Espera a que este cerca Altaria! —El Pokémon se preparó siguiendo las órdenes de Serena, en cuestión de instantes Sceptile se acercó a Altaria, preparado para atacar—. ¡Ahora Lanzallamas!

Dio resultado, le acertó un golpe certero a Sceptile, pero este se reincorporo y le acertó otra Garra Dragón.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es eso posible?! —bramó Serena perpleja ante lo que veía.

«¡Bien, ahora la haré que se preocupe mucho más si mega evoluciono a Sceptile! Veamos de que están hechas.»—pensó. Sacó su libreta con su Piedra Llave—. ¡Sobrepasa la evolución... Mega evoluciona Sceptile!

—¡Altaria es hora, sobrepasa la evolución, une nuestros corazones, Mega evoluciona! —Serena estaba preocupada de que no pudiera provocar la evolución en su Altaria, esperando lo peor. Pero repentinamente, sintió como su Piedra Llave comenzaba a brillar, emanando los distintivos haces de energía pura, tocando la mega piedra de su Altaria, provocando la mega evolución.

«Excelente, su primer vínculo fue muy bueno.» —pensó Yazir analizando la transformación de Altaria.

«Vaya lo logró al primer intento, genial.»—pensó Shota.

—Altaria tiene una mega evolución muy hermosa —dijo Dawn impresionada, pensando en voz alta.

—¡Sceptile usa Planta Feroz! —bramó Shota. Del suelo emergieron miles de raíces en dirección a Altaria.

—¡Usa Pulso Dragón! —ordenó Serena. El poderoso ataque del tipo dragón de Altaria evitó que Sceptile se acercara, logrando dañarlo.

—¡Sceptile, usa tormenta de hojas! —gritó Shota. Logró acertarle a Altaria mandándola a volar por los aires, aunque Altaria se recuperó del impacto, tomando vuelo.

—¡Acabemos con esto, usa Meteoro Dragón!

—¡¿Meteoro Dragón?! —gritaron todos—. ¿Cuándo lo aprendió?

—¡Sceptile rápido usa Hoja Afilada! —exclamó Shota desesperado. A pesar de la velocidad de Sceptile, no pudo esquivar todos los meteoros que caían del cielo.

—¡Altaria, Brillo Mágico! —dijo Serena. El ataque de Altaria cubrió gran parte del campo de batalla, haciendo imposible que Sceptile pudiera esquivarlo, dando un golpe certero en su oponente, debilitándolo.

—¡Sceptile no puede continuar, significa que Serena es la ganadora del combate!

—¡Bien Altaria, lo hicimos! —señaló Serena emocionada, alzando un brazo en el aire.

«¡Auch!, fui derrotado —pensó Shota regresando a su Sceptile— Altaria y Serena son fuertes, fue una buena pelea.»

—¡Serena eres increíble! ¡Lo hiciste bien para ser la primera vez con la mega evolución! —dijo Dawn emocionada.

—¡Gracias Amigos! —manifestó Serena emocionada.

Esa noche en la habitación de los chicos, Yazir estaba extraño mientras dormía esa noche.


FLASHBACK

Hace once años…

En un pueblo, cerca de la entrada, se podía ver el humo proveniente de una casa que ardía en llamas. Mientras el equipo de rescate luchaba contra las llamas tratando de apaciguarlas, los vecinos evitaban que un niño pequeño tratara de entrar en el lugar, mientras las lágrimas bajaban por su rostro, pensando en sus padres mientras las llamas engullían el lugar, acompañado del sentimiento de la soledad.

En ese instante, dos figuras oscuras cerca del bosque que daba cerca de la casa, se perdieron entre ellos.

—Ya está hecho. —dijo uno de los hombres.

—¿Se aseguraron de que no quedará nada? —preguntó la voz de un hombre, cuyo rostro estaba oculto entre las sombras.

—Claro que si señor, usted sabe que siempre hacemos un trabajo limpio sin dejar rastro.

—Perfecto, regresen a la base. —ordenó el hombre por el holomisor.

—Entendido...

Luego de que el fuego finalmente cesó y todo quedó en cenizas, se podían ver dos figuras negras tendidas en el suelo, hombre y mujer entre las ruinas del lugar.

FIN DEL FLASHBACK


—¡Noo mamá, papá! —se levantó de golpe Yazir.

Las chicas se levantaron del golpe al escuchar la conmoción.

—Oh no... —alcanzó a musitar Serena, levantándose acompañada por Dawn.

Serena corriendo a donde estaba Yazir vieron a Yazir incorporado, pero estaba pálido, asustado, sudando y respirando con dificultad, mientras Shota estaba en la misma situación. Serena le dio un abrazo para tratar de calmarlo.

—Otra vez eso... ¿verdad? —inquirió Serena mientras Yazir asentía, sudando.

—Sí... —asintió lentamente—. Perdón por asustarlos, solo fue una pesadilla. —dijo Yazir temblando.

—¿Seguro que ya estás bien? —preguntó Serena.

—¿Te podemos ayudar en algo? —preguntó Dawn.

—No de verdad, no se preocupen —respondió el chico—. Ya estoy mejor no me pasara de nuevo gracias. Buenas noches.

Serena y Dawn regresaron luego de ver que Yazir tomo su manta y volvió a acostarse. Era realmente extraño, alguien como él despertándose asustado en medio de la noche, alguien seguro, serio; parecía que nada podía moverlo o sobresaltarlo. Dawn volteó a ver a Serena, luego de recordar que tenían una conversación pendiente.

—Serena, ¿qué le sucedió a Yazir? —preguntó la peliazul—. Parece que sabes muy bien que es lo que tiene.

—Él... —comenzó a decir Serena—. Perdió a sus padres siendo un niño.

—¡¿Qué?! —bramó la chica deteniéndose en seco, acompañado de la sensación que su corazón se hubiera detenido—. ¡No puede ser! Dios, ¿cómo pasó?

—En un incendio, no conozco los detalles a profundidad, solo me contó eso un tiempo después de que lo conocí en un jardín de niños en Kalos. Pero unos años después, se fue sin dejar rastro —respondió Serena mientras recordaba todo, frunciendo un poco el ceño—. No supe nada de él por mucho tiempo hasta ahora.

—Pobre, ya entiendo porque tiene pesadillas —señaló Dawn con tristeza, afligida—. ¿Qué podemos hacer para ayudarlo?

—No lo sé... no me gusta verlo así, pero no creo que podamos hacer mucho, más que apoyarlo —destacó Serena dando un bostezo—, el tiempo lo dirá. Por ahora vamos a dormir Dawn.

A la mañana siguiente…


—Amigos, aquí yo me separo de ustedes, iré a retar al gimnasio de Ciudad Algaria. —mencionó Shota.

—Mucha suerte en tus batallas Shota, un placer conocerte, espero volver a vernos. —dijo Dawn, despidiéndose del chico.

—Shota... Mucha suerte, espero que ganes esa medalla. —dijo Serena guiñándole un ojo.

—¡Gracias por su apoyo amigos! Yazir, la próxima vez que nos veamos, seré yo quien te derrote.

El chico, un poco alejado de los demás con expresión seria, alzo una ceja luego de escuchar lo que dijo el peli verde, lo miro por unos instantes, apartando la mirada mostrando una breve sonrisa, levantando el pulgar.

—Suerte con eso. —señaló.

—Ya lo verás. —le respondió Shota seguro de sí mismo—. Nos vemos luego chicos.

Continuará...