Capítulo 16
En el capítulo anterior, la batalla entre Drew y Yazir tuvo como vencedor a este último, mientras que, por otro lado, Serena aún estaba afligida por el medio listón de May y su relación con Ash, y a pesar de eso, debe prepararse para participar en el Gran Festival. Mientras que en Alola, Gary y Ash tuvieron una batalla, resultando victorioso Ash gracias a su Pikachu y su movimiento Z.
Durante los siguientes dos días, Serena tuvo la impresión de que un enorme peso extra había aparecido en su espalda. Guardaba silencio por tiempos tan prolongados que temía quedarse muda. A pesar de sus esfuerzos, no podía aparentar normalidad, por lo menos para Dawn y Yazir, que trataban constantemente de subirle el ánimo. Aun así, lo único que quería era que la dejaran en paz, requería todo su autocontrol para no contestarles como le provocaba en ese momento.
Cuando salían a caminar o a comer en grupo, siempre dirigía una mirada penetrante a May, alimentada por el nudo en su pecho, haciéndose cada vez más grande y pesado, aumentando su zozobra. Se preguntó si ese era el tipo de chica que le gustaba a Ash, aceptando (de mala gana) que realmente se veía muy bien, de semblante relajado y despreocupada, fuerte y con clase, y una sonrisa que sin lugar a dudas encantaría a cualquier hombre. ¡Perfecta, simplemente perfecta! ¡¿Qué podía ser peor?! Una gota de sudor bajó por su frente a la vez que apretaba los puños.
—«Realmente es una chica agradable e interesante, veo por qué le gusta.» —dijo una vocecilla en su cabeza, mientras estaban sentados en la plaza de la ciudad.
—«¡Yo también soy agradable —replicó Serena—, yo conozco a Ash desde que somos niños y nos llevamos muy bien siempre!»
—«Pero tal vez —dijo aquella voz en tono de sugerencia—, Ash no se fija en las chicas simplemente por eso. Recuerda que ella viajó más tiempo con él que tú.»
—«Yo también he tenido mis momentos con él —protestó, enfadada—. ¿Quién lo beso eh? ¡Fui yo!»
—«Eso no quiere decir que él te tenga que querer por eso. Un beso robado no es un compromiso.»
Llegó un momento en el que May no podía pasar por alto las fugases miradas de Serena, notaba que sus ojos en lugar de mostrar ese tono azul brillante cuando la conoció, ahora era mucho más opaco y oscuro, mostrando las arrugas de su frente al fruncir el ceño. ¿Podrá haber sido casualidad que estuviera mirando en la misma dirección donde estaba, ocho veces seguidas en menos de una hora? Y aunque trató de ignorarlo, no podía quitarse del cuerpo la sensación de que era observada como si se tratara de algún enemigo mortal, virus u enfermedad desagradable que debía ser erradicado.
—Dawn, has notado que Serena me mira como si quisiera matarme. —musitó, mirando disimuladamente a la peli miel, que había volteado su rostro en otra dirección.
—Necesito otra soda, ya regreso. —respondió, levantándose de su asiento.
May parpadeó un par de veces, sentada, perpleja por cómo había sido evadida su pregunta mientras Dawn se alejaba. En ese punto, volteó a ver a los chicos, sentados uno al lado del otro con la vista en direcciones opuestas sin dirigirse la palabra, daba la apariencia de dos niños en cuerpos de adolescentes, enfadados luego de pelearse por una manzana o un juguete.
—¿Qué pasa? —preguntó Yazir al percatarse que la castaña lo miraba.
—«Mejor ni lo intento.» —pensó la chica, soltando un suspiro.
Llegado el día del evento, los chicos caminaban entre la multitud hacia el centro de la ciudad donde se encontraba la sede del Gran Festival. Todo el lugar constaba de un gran pentágono, con algunos edificios en la vía principal ubicados en el hemisferio norte, para la estadía de los coordinadores y del público. Los estacionamientos estaban en los bordes del recinto, junto con las diversas entradas a través de los laterales. A medida que se adentraban más en el lugar, pudieron ver el enorme e imponente edificio rojo en el centro, la Sede del Gran Festival, también en forma de pentágono, dividido en seis diferentes entradas. Parecía que la gravedad te atraía hacia allí en lugar de hacia el suelo. Alrededor del edificio, las fuentes adornaban las cercanías, con estatuas de distintos Pokémon; cada una tenía diferentes salidas de agua, que cambiaban de dirección constantemente, dando la apariencia de una danza. La multitud tomaba diferentes direcciones, mientras que los concursantes, solo seguían el camino, pasando a través de la gente para registrarse en el vestíbulo ante la oficina de registros.
Serena y los demás entraron, haciendo fila para poder inscribirse junto a los demás participantes en el vestíbulo, encargándose de ello la Enfermera Joy, una de los jueces del Gran Festival. Yazir, que estaba parado al lado de Serena haciéndole compañía, no pudo evitar la sensación de sofoco al estar allí por mucho tiempo. Después de decirle a Serena que iba a comprar un refrigerio, salió corriendo del lugar, y al no encontrar pretexto para hacerlo quedarse allí, lo dejó ir sin decirle nada. Dawn y Drew, estaban detrás de May, hablando alegres sobre los diferentes participantes del concurso, y sobre aquellos que, a simple vista, parecían ser excelentes rivales. Delante de May, estaba Serena, tratándola como si fuera parte de la pared, pendiente de su holomisor, y a pesar de que ella hacia lo mismo con el suyo propio, había un ambiente pesado y caluroso alrededor a pesar del aire acondicionado, y parecía concentrarse solamente en ellas dos.
—Así que vienes de Kalos —dijo May, sin poder soportar el silencio sepulcral por más tiempo, con un tono de curiosidad—. He escuchado un poco de ese lugar. Me dicen que es bonito.
—Bastante —respondió Serena con un tono de voz efusivo, que no era de ella—, Ciudad Lumiose es definitivamente uno de los sitios más pintorescos del lugar, es el centro de todo Kalos y la Torre Lumiose es el símbolo de la región.
—Me gustaría algún día ir y conocer —añadió May con una sonrisa, guardando su holomisor en su bolsillo—. Aunque tengo entendido que no hay concursos.
—No —contestó, aun con ese tono que parecía prestado, sin dejar de ver su holomisor—, existen los Tripokalons, tiene su origen en los concursos, pero es diferente.
—Ya veo.
Hubo un instante de silencio mientras avanzaba la fila. May bajó un poco la mirada, notando el poco éxito de su intento. Algo dentro de sí la hizo sentirse incómoda, acompañado de un escalofrío por todo su cuerpo, considerando el calor que sentía.
—Oye Serena, ¿qué te traes? —preguntó finalmente—. Estos días te noto muy distraída, triste y enojada, ¿qué es lo que pasa?
—No es nada, es solo un problema que me surgió de improviso. —mintió, forzando una mueca en forma de sonrisa.
Era bastante obvio que mentía, su cara mostraba que estaba forzando ese gesto, algo dentro de ella se lo decía. Aquel silencio se volvió a apoderar del momento mientras la fila seguía avanzando.
—May, ¿puedo preguntarte algo?
—Sí claro, dime.
Pero fue interrumpida por los encargados del registro al ser el turno de Serena de inscribirse. ¡Realmente oportuno el momento para inscribirse! Respondió con un tono gélido y distante a la Enfermera Joy, refunfuñando cosas en voz baja alejándose del mostrador.
Luego del registro, de conseguir habitación en los edificios que servían de alojamiento para los coordinadores, Yazir se despidió dirigiéndose a las gradas, deseándoles suerte en sus presentaciones, se dirigieron al salón principal de los participantes para la primera ronda. Serena no encontró otra oportunidad para hablar con May. Entre ir a los vestidores para cambiarse de ropa y tratar de concentrarse, le fue imposible.
—Bueno, llegó la hora —dijo Dawn, llamando la atención de Serena—. Tienes que calmarte, o si no te va a ir mal.
—Me siento muy incómoda con todo esto.
—Tómalo como una motivación entonces. —espetó la chica, muy seria.
Aunque trató de hacerlo durante la ceremonia de apertura y mientras la comentarista explicaba al público presente como se desenvolvería la competencia, al escuchar el clamor del público, emocionados y a la expectativa de grandes presentaciones, lo único que logro, fue dificultar aún más su tarea. Sus esfuerzos para que la sensación de millones de Vivillon que había aparecido en su estómago, que se había extendido por todo su cuerpo desapareciera, resultaron fútiles. Lo único que logró fue que su sangre hirviera debido a la impotencia de sus intentos por relajarse y concentrarse.
Finalmente, comenzaron a llamar a los coordinadores. De los muchos concursantes que había, solamente sesenta y cuatro pasarían a la segunda ronda. Los concursantes cuchicheaban entre ellos sobre lo que veían en las pantallas, seleccionando aquellos que les preocupaban y descartando otros que no parecían ser un problema a medida que los iban llamando. Caminaba alrededor del lugar, escuchando los resultados de la puntuación por parte de la comentarista mientras esperaba su turno, pensando que moverse un poco le ayudaría a sacarse a May de la cabeza, así como los Vivillon.
Cuando llegó el turno de Drew de participar, salió por la puerta hacia el escenario, como siempre moviendo su cabello con una mano en señal de confianza. Detuvo su andar y dirigió su atención a las pantallas. El chico había usado su Masquerain para su presentación, admitiendo que realmente había sido sensacional, y más aún cuando escuchó la puntuación de los jueces, un gran total de noventa y seis puntos, provocando un estallido de vítores y aplausos por parte del público, causándole aún más preocupación y ansiedad. Definitivamente, estaba en grandes aprietos.
El chico regresó triunfante, sin sudar una gota, pareció un simple paseo para él mientras era felicitado por May y Dawn. Siguieron llamando a los participantes, hasta que llegó el turno de la chica de Sinnoh de salir. Observó su presentación junto a su Buneary, moviéndose con gracia y estilo durante su número, obteniendo un puntaje de noventa y ocho puntos al final. Y aunque sabía que era genial y muy buena, se convenció de que su amiga era una excelente coordinadora. Instantes después llegó el turno de May. Serena al escuchar su nombre, se acercó al grupo para ver su presentación en la pantalla, clavando los ojos en ella como si de ello dependiera su vida. Después de una gran presentación junto a su Skitty, los jueces finalmente dieron su veredicto sobre su participación, recibiendo el puntaje perfecto antes los aplausos y vítores eufóricos del público.
Los ojos de Serena se abrieron tanto que pensó que iban a salirse de sus orbitas al ver el cien en la pantalla. Una corriente eléctrica viajó por sus piernas por lo que tuvo que sentarse en un mueble cercano antes de que le fallaran. ¡Había sido una presentación perfecta, simplemente perfecta! ¡Debía tratarse de una pesadilla!
—In-increíble —Sintió como el nudo de su estómago se hacía más fuerte, mientras hablaba con voz quebrada—, puntaje perfecto.
—Hmpf, presumida —dijo Drew—. No te sorprendas demasiado, aún no has visto lo mejor de ella.
Serena notó como su cara comenzaba a ponerse azul. ¡¿Eso no era lo mejor?! ¡Debía tratarse de una broma de mal gusto! Esa chica era realmente algo especial, no solamente se trataba de una cara bonita y a la moda. Su cabeza se llenó de imágenes de ella y de Ash, paseando juntos y compartiendo buenos momentos en la región de Hoenn y por su natal Kanto, mientras se despedía de ella con un simple gesto de su mano, cual recuerdo de un pasado amargo. Y cuando pensó que ya nada podía ponerse peor, llegó su turno de participar inmediatamente después.
—Suerte Serena —La voz de su amiga la sacó de su trance—, recuerda mantenerte concentrada.
—Da lo mejor de ti. —dijo Drew.
May se quedó callada mientras ella salía, en todo momento mantuvo una mirada preocupada y muy seria.
—¿Qué sucede May? —preguntó Drew.
—Algo con ella no está bien —dijo, con voz apagada y preocupada.
Serena llegó al escenario, aunque daba la sensación que se trataba de un cadáver que se movía en contra de su voluntad, mientras arrastraba sus pies todo el trayecto. Su mente aún seguía pensando en la imagen de May y Ash, solos en un mirador. Volvió en sí gracias al ruido de la multitud y escuchar su nombre por parte de la comentarista. Sacó a Sylveon para hacer su presentación, y aunque inició bien, se hizo un lío cuando esa imagen la invadió otra vez, así como los Vivillon y la electricidad, desgarrándola por completo, llegó a un punto muerto en que el que no supo que hacer mientras su mundo se hacía más pequeño, aislándose, quedándose estática sin hacer nada, cerró los ojos mientras los jueces intercambiaban miradas.
—«Oh no… ¡Serena!» —Dawn se tapó la boca con las manos.
—¡Esto es lo que temía, perdió la voluntad! —dijo una alarmada May.
—Si no hace algo rápido, la van a descalificar. —advirtió Drew, sin despegar los ojos de la pantalla.
Yazir, observó el rostro de Serena desde las gradas mientras el silencio se comenzó a notar en el lugar, mientras el público bajaba la voz paulatinamente. Al verla consternada, con una mirada vacía y en aprietos, apretó los puños, levantándose de un salto.
—¡Vamos Serena tú puedes, déjalo salir! —gritó Yazir con todas sus fuerzas.
La voz de Yazir logró llegar a su mente, escuchándose a lo lejos de la habitación aislada en la que se encontraba metida que era su mente. «Yazir… No puedo, lo siento… se acabó», pensó, cayendo de rodillas al suelo. En eso, en la oscuridad, una pequeña luz apareció frente a ella, tomando forma poco a poco, expandiéndose en una luz muy brillante.
FLASHBACK
Serena se encontraba en medio de un bosque, tendida en el suelo con su atuendo de los concursos, hoy en día.
—¿Dónde estoy?
De repente, un niño de unos seis años, apareció de entre los arbustos. Al percatarse de su presencia, se acercó a ella rápidamente con una mirada despreocupada e inocente, extendiendo su mano para ayudarla a levantarse.
—¿Qué te pasó? ¿Estás perdida? —le dijo el pequeño niño, sonriente y risueño, vestido con una camisa amarilla, shorts azules y zapatos rojos, y con unas distintivas marcas en sus pómulos—. Nunca te rindas hasta el final, ¿de acuerdo?
El chico comenzó a crecer hasta que se convirtió en un joven de quince años, vestido con una chaqueta azul, por encima de un guarda camisa color negro, guantes y un bolso color verde claro, ojos cafés y con un Pikachu en su hombro, sonriéndole.
FIN DEL FLASHBACK
—«¡Serena, yo sé que tú puedes hacerlo! ¡Esta no es la Serena que conozco! ¿¡Así planeas hacerte más hermosa!? ¡ÁNIMO!» —le dijo una voz masculina, grave y muy fuerte en su mente, llenándola de valor mientras recorría su cuerpo.
—«Ash...».
Abrió los ojos, llamando la atención de los jueces, Yazir y los demás viendo el fuego que había en ellos. Había logrado recuperar el control de sus emociones y de su presentación, ejecutando una serie de combinaciones complejas e impresionantes, recuperándose al final. El público estalló en euforia y aplausos. Y aunque su mente enviaba estímulos de que debía salir corriendo y no escuchar la calificación de los jueces para que no darles el lujo de verse afectada por la descalificación, se quedó allí, firme y decidida. Se tardaron mucho más con ella que con los otros concursantes, hasta que finalmente dieron su veredicto, setenta y nueve puntos, suficientes para pasar a la segunda ronda.
—«¡Esto va acabar conmigo —pensó, totalmente furiosa—, no puedo seguir así, tengo que sacarme esto de la cabeza!»
Yazir que sonrió un poco en ese momento, camino fuera de las gradas, mientras se perdía en el pasillo poniendo una expresión seria, escuchando el eco de sus pasos.
En la sala de los participantes…
—¡Que gran recuperación por parte de Serena! —dijo Drew, impresionado—. Aunque no entiendo qué le sucedió. Pudo haber sido la presión...
—No lo creo —interrumpió May con voz seca, cruzada de brazos muy seria viendo la pantalla—, si ella ya ha participado en esta clase de eventos, ella sabe manejar la presión y los nervios. Y a todo esto, ¿desde cuándo eres tan comprensivo?
—No lo sé, tal vez me haya suavizado un poco con el tiempo —respondió sin darle mucha importancia, moviendo su cabello—, no sé cuándo, ni de quién lo adquirí.
—¿En serio? —preguntó Dawn con aire pícaro, viéndolo a los ojos—. No será que sí lo sabes, pero no lo quieres admitir.
—¡N-no sé de qué hablas Dawn! —la cortó Drew, un tanto agitado.
—¡Así que tú orgullo tiene un punto sensible señor concursos! No esperaba eso. —dijo alguien detrás de él.
—¡Yazir! —exclamó May, asustándose un poco con su presencia— ¡¿Cómo entraste aquí?!
—Tengo mis métodos.
—No te metas en mis asuntos —bramó Drew, en un tono hostil—, o puede que se me olvide lo que he aprendido y te ponga en tu lugar.
—Vaya vaya, tal parece que toqué un lugar sensible —respondió Yazir fríamente— ¿Acaso el gran Drew no puede admitir abiertamente lo que tiene dentro de sí mismo?
—¡¿Qué dijiste?! —dijo Drew poniéndose en frente de Yazir, mientras el verde de sus ojos se hacía más opaco en una mirada penetrante.
Antes de poder contestarle, sintió un dolor punzante en su oreja izquierda, forzándolo a mover su cabeza hacia un lado, haciéndose un poco más bajo. Movió la mirada buscando al responsable, percatándose de la presencia de Serena.
—¡Auch! —Dejó escapar un quejido—. ¡Serena eso duele!
—¡Pues qué bueno! ¡Tienes que aprender a controlar lo que dices!
May también se acercó a la escena, interponiéndose entre Yazir y Drew, mirando con cara de pocos amigos al peli verde, aun cruzada de brazos con una ceja levantada, provocando que los vellos de la nuca del chico se erizaran.
—Solo me divertía un poco con él, ¿tiene eso algo de malo?
—¿Divertirte a costa de lo que siente una persona? —preguntó Serena con el ceño fruncido, dejando salir su ira acumulada.
—¡Oye! ¡¿De qué hablas?! —preguntó Drew en señal de protesta por encima de May.
—Tú también te divertiste con eso. —replicó, ignorando el gesto de Drew.
—¡Sí, pero tú te pasas! —respondió.
—No te esponjes tanto, pareces una hermana mayor enojada. —dijo Yazir bajando un poco el tono de voz.
—¡Silencio, no me importa —exclamó la peli miel, provocando que su amigo se convirtiera en una mansa paloma al ver el brillo en sus ojos—, compórtate o lo próximo que haré será darte un chupete!
—Tú también —dijo May a Drew, en un tono de voz gélido, provocando que se le erizaran los vellos de nuevo— ¿Por qué te molestas por tonterías como esta? Pareces un niño majadero y peleonero.
—¡¿Qué?! —protestó, alzando su voz— ¡El empezó no yo, solo me defendí!
—¿Y de cuando acá esa clase de comentarios te molestan?
—¡No es eso! Yazir está metiéndose en mis cosas, y diciendo cosas que no son ciertas.
—¡Si no son ciertas, ¿por qué la amenaza?! ¡Si algo no es cierto, solo te limitas a negarlo y asunto arreglado!
—¡Pero...!
—Mira la cara de perro regañado que te traes señor concursos. —se burló Yazir.
—¡Tú tampoco te ves muy bien que se diga!
—¡Cállense! —dijeron al unísono Serena y May, dirigiendo una mirada severa a ambos chicos.
Yazir y Drew pusieron cara de Lillipup regañado, mientras se veían de reojo mutuamente con cierto desdén. Desviaron la mirada en extremos distintos, cruzados de brazos.
—Solo vine a felicitarte Serena —añadió Yazir le puso una mano en el hombro y le habló en un tono que solo ella podía escuchar—, te deseo suerte en la próxima ronda. No dejes que te afecte de nuevo.
Serena desvió la mirada cuando le dijo eso.
—Nos vemos al rato muchachos. Señor Concursos, espero y pases la siguiente ronda. —añadió en tono sarcástico.
—Tú espera sentado —respondió con frialdad—, en mi próxima presentación no me hago responsable si uno de los ataques «accidentalmente» te dan a ti. —Hizo una señal de comillas en el aire.
—Hmpf. —Yazir se dio la vuelta, saliendo de la sala. Acompañado de una risilla de Dawn.
—«Qué problema entre estos dos, aunque debo admitir que Drew me da mucha risa, sí que ha cambiado.» —pensó entre risas.
—¿Qué es tan gracioso Dawn? —preguntó Serena aún con voz irritada.
—Nada no te preocupes —respondió la chica, calmada—. Pero no puedes dejar que eso te vuelva a ocurrir —dijo, tornándose seria, mientras Serena bajaba un poco la mirada—, si te vuelve a pasar, serás eliminada.
Pasaron las horas y ya se habían decidido los sesenta y cuatro coordinadores para la siguiente ronda. Salieron del recinto directamente hacia el hotel que se les había asignado, donde tuvieron una cena bastante silenciosa. Yazir y Drew se miraban fijamente con recelo, parecía que en cualquier momento iban a iniciar otra discusión. May se dio cuenta de ello y le dirigió una mirada extrañamente tranquila a Drew, lo que provocó que le bajara una gota de sudor de su frente.
—Que mala eres May —dijo Dawn en un susurro a su amiga—, estás haciendo sudar al pobre.
—No tiene nada de malo hacerlo de vez en cuando, ¿no lo crees? Los hombres son tan simples y predecibles. Cuando los ves tranquilamente cuando no debe ser así, se salen de foco. —dijo riéndose.
—Es como interpretar el no como un sí y viceversa —La secundó entre risas—. Si realmente lo intentaran podrían entendernos.
—Son muy pocos los que lo logran y eso es lo divertido —dijo May—. Cambiando de tema, Serena estuvo en peligro de perder hoy.
Dawn solo guardó silencio, sentada en la mesa concentrada en su comida, sin responder al cambio de tema.
—Voy a hablar con ella mañana después del concurso.
—Te recomiendo que no lo hagas May, puede traer problemas.
—¿Por qué?
—Solo es una sugerencia, si aun así lo quieres hacer, estás en tu derecho.
—Quiero ayudarla y por lo visto, hablar con ella es la única forma de descubrir algo. —aseveró May.
Terminaron de comer y se levantaron de la mesa sin decir nada más, dirigiéndose a sus respectivos cuartos.
Al día siguiente...
Luego del desayuno, se dirigieron a la sede del Gran Festival para la segunda ronda, disputándose los siguientes treinta y dos coordinadores para la siguiente etapa. La primera en ser llamada fue May; sin embargo, antes de salir sacó el listón que compartía con Ash y lo llevó consigo hasta el escenario en el bolsillo, provocando una mueca en el rostro de la peli miel. Vio en la pantalla la exhibición de May junto a su Beautifly, logrando de nuevo una puntuación perfecta de cien puntos. Al verla sonriendo por la pantalla, en su mente le provocó desagrado, el hecho de reconocer el fuerte vínculo con Ash.
Llegó el turno de Drew, saliendo a escena con su Butterfree, logrando una puntuación de noventa y cuatro puntos. Dawn, obtuvo un puntaje de noventa y siete gracias a su Piplup. Llegó el turno de Serena nuevamente de participar. En el camino al escenario, se encontró con Yazir en el pasillo, deteniéndose unos pasos más delante de él.
—Solo vine a desearte buena suerte Serena —dijo, acercándose a ella—. Toma, quiero que uses esto. —Se llevó una mano a su cuello tomando su collar, y entregándoselo a Serena en sus manos.
—Pero Yazir…
—No digas nada —la interrumpió, colocando ambas manos sobre sus hombros—. Solo ve y sal a ganar, ¿de acuerdo?
Salió a escena para su presentación, con un nuevo y renovado semblante, notándose en la presentación de su Pancham, quien le asegurándole un puesto en la siguiente ronda, con un puntaje de noventa puntos.
—¡Genial lo hizo muy bien! —exclamó Dawn, siendo secundada por Drew.
May, sin embargo, la observó en silencio en la pantalla, aún con una mirada muy seria y calculadora, mientras la veía sonreír.
Al terminarse la segunda ronda al final del día, Serena salió esa noche del hotel sin poder conciliar el sueño, aun con el collar de Yazir en su cuello, mirando el cielo estrellado. Era una noche calurosa, la humedad se podía palpar en el viento y las calles estaban totalmente solas, iluminadas por los postes de luz y las pequeñas sombras de polillas revoloteando alrededor. La chica echó a andar hacia el edificio del Gran Festival, sentándose en una de las fuentes junto a Luz, el sonido del agua cayendo la ayudaba un poco a relajarse en lo que, sin lugar a dudas, eran los peores días que su mente llegaba a recordar.
En lugar de ser más optimista y sentirse cercana a su meta, cada vez más se sentía como noticia pasada de moda, un plato de segunda mesa. La idea de que May, era la causa por la que Ash nunca demostró alguna señal de interés hacia ella, provocaba que el nudo en su estómago le diera úlceras. ¿Acaso aquellos gestos por parte del entrenador de Kanto, nunca pasarían de ser una simple amistad? ¿Había perdido la batalla, desde hace ya mucho tiempo? ¿Fue una ilusión vacía, que no pasaría de ser un sueño fútil? Sin saber que era lo que más dolía, si su cabeza o la opresión en su pecho, puso sus manos sobre sus ojos. Luz, sin saber cómo ayudar a su entrenadora, trató de darle ánimos, y aunque no era de mucha ayuda, la miró y puso una mano sobre su cabeza, agradeciendo su gesto y compañía.
—¿Puedo sentarme? —dijo una voz femenina detrás de ella. Era May.
—May… Sí claro no hay problema. —respondió Serena, ocultando su desdén al verla, mientras Luz le hacía espacio a la chica.
—¿Ese es tu Pikachu? —preguntó, acariciando al pequeño Pokémon—, este Pikachu hembra es muy lindo.
—Gracias. —respondió Serena cordialmente.
—Me recuerda a Ash y su Pikachu —Al escuchar el nombre de Ash, Serena se sobresaltó un poco—. Me pregunto que estará…
—¿Qué sucede May? —la interrumpió tajantemente Serena, volteando a verla, mirándola con expresión vacía, entrecerrando sus ojos, bajando un poco su tono de voz.
—Eso te pregunto yo a ti Serena —respondió May, notando el cambio en el ambiente, pero no se iba a echar para atrás—, ¿qué te ocurre? Soy mujer como tú y sé que algo pasa.
—Estoy realmente bien May... —dijo Serena, con un tono ligeramente tajante.
—Eres mala para mentir.
Se miraron mutuamente, mientras Serena notaba como su sangre comenzaba a hervir de un momento a otro.
—Tú no lo entiendes May —le dijo con frialdad—, no estás en mis zapatos en este momento, y desde que llegaste a Hoenn mis días han empeorado.
—¡¿Te molesta mi presencia o qué?! —preguntó, ofendida.
—No —respondió Serena, tratando de ocultar el enojo en cada sílaba—, puedes estar donde sea, pero aun así me sentiré incómoda. No sé qué es lo que tramas o que es lo que te traes, y eso no me deja dormir tranquila, me enferma.
—Solo vengo a hacer lo que siempre he hecho, concursar —respondió May también levantándose—. ¿Te intimide o qué?
—No estoy hablando del concurso —replicó, aun con frialdad—. ¡No te dejaré el camino libre!
—¿¡Camino libre!? Ni siquiera sé de qué me culpas, y me estas acusando de algo que aún no he hecho…
—¡Ya lo hiciste desde hace tiempo! —gritó Serena enfadada, mientras el ambiente se hacía cada vez más pesado, el aire alrededor daba la apariencia de que se agotaba, aumentando el sofoco y el enfado de ambas chicas.
—¿¡De qué demonios hablas!? ¡Nos conocemos hace algunos días!
—¡No importa! —dijo Serena alzando la voz.
—¡Claro que sí! ¡Si tienes algo que decirme, dímelo de frente aquí y ahora Serena! ¡Ninguna de las dos puede seguir así! —aseveró May.
—¡Ya dije lo que tenía que decir! ¡No pienso rendirme ni dejarme vencer por ti, yo seré la que gane al final! —se volteó, ocultando sus ojos que empezaban a humedecerse de ira— ¡Definitivamente no perderé sin importar quien sea! ¡Vámonos Luz!
Se marchó de la escena a grandes zancadas, temblando de furia mientras sus ojos se humedecían, seguida rápidamente por Luz.
—¿¡Qué es lo que le pasa!? —bramó May furiosa—. ¿¡La pico un bicho raro o qué!? Debí hacerle caso a Dawn y quedarme callada.
—Te lo advertí. —dijo una voz femenina acercándose a ella.
—¿¡Qué haces aquí!? ¿Escuchaste todo? —preguntó May.
—Lo suficiente —respondió la peli azul—. Eso salió bastante mal.
—¡Ella es la del problema!
—Lo sé, pero gritarle y desafiarla así no va a hacer que las cosas mejoren —explicó Dawn alzando las manos, indicando que se relajara—. Ella no es así, pero está muy susceptible y te tiene rencor y envidia, debido a un sentimiento que es capaz de nublar el juicio.
«Tienes que ponerte en su lugar para entender. Te puedo guiar, si así lo quieres y aún tienes interés en ayudarla.»
May pensó las palabras de Dawn por unos instantes.
—De acuerdo —May respiró hondo recordando a Serena en un primer momento, tratando de calmarse—, dime.
—Tú medio listón es lo que causa su molestia. —dijo.
May se apresuró a sacar el medio listón que Ash compartía con ella, sorprendida de que ese pequeño objeto sea capaz de convertirse en un problema tan grande y complicado.
—Ella tiene un objeto de valor similar a la vista, creo que sabrás cual es, pero en el caso de ella hay algo mucho más allá. Piénsalo y hallaras la verdad —Se levantó y volteó hacia May—. Espero que lo sepas ver.
May se quedó viendo su medio listón fijamente, divagando y pensando en los breves momentos que había compartido con ella antes del concurso. Por más que se esforzaba, no encontraba un nexo entre su propio listón y algún objeto de Serena a simple vista, pero recordando sus expresiones, se percató del hecho de que al saber historia detrás de su listón, allí fue cuando ocurrió el cambio.
Examinó con cuidado los atuendos de concurso y su ropa de cuando la conoció. Las largas medias negras hasta la altura del muslo, sus botas de un marrón claro, sombrero rosa, la blusa color negro con cuello blanco, su chaleco rojo sobre su vestido rosa clavel, y nada parecía indicarle algún objeto de valor simbólico, era la ropa de una chica común y corriente, y un listón… ¡El listón de color azul que lucía en su pecho! ¿A eso se refería Dawn? Se paseó alrededor de la fuente llevándose una mano al mentón, pensativa, pero lo único que podría vincular ambas cosas, era que se tratara de un obsequio. Aunque no conocía a sus amistades en Kalos, pudo haber sido alguien que no conocía porque, solo conocía a Yazir, Dawn, Drew y a Ash, así que lo descartó.
—«Un segundo… un objeto de valor similar a la vista… ¡Se trata de Ash! ¡Ash le regalo ese listón! Pero, ¿qué tiene que ver él con todo esto? ¡Piensa May, piensa!»
En ese momento recordó que Dawn le había dicho, que Yazir no era el novio de Serena ni nada por el estilo, pero que sí tenía un interés por alguien más, y era razonable pensar que se trataba de un problema de celos, era lo único que podía cegar el juicio de cualquiera. Pero, ¿de quién? Hasta que de un momento a otro se detuvo en seco, abriendo los ojos como platos, cuando se le vino un recuerdo a la mente. Sonrió, sonrojándose un poco.
FLASHBACK
Ruta 111 en la región de Hoenn, en el Lago May…
—¿El poder del amor? —inquirió Ash, confuso ante esa extraña palabra.
—Lo entenderás cuando seas mayor.
FIN DEL FLASHBACK
—«Ahora lo entiendo —pensó la castaña, aun sonrojada—, así que… Serena está enamorada. Y no solamente está enamorada, sino que esa persona es Ash. Ahora todo tiene sentido. Me pregunto… si el amor también te habrá alcanzado… ¿cuánto habrás cambiado en todo este tiempo? Definitivamente quiero saberlo, pero… en este momento —Dirigió la vista hacia el sendero que había tomado Serena para irse— tengo mucho trabajo que hacer.»
Continuará…
