Saint Seiya y todos sus personajes son propiedad del sensei Masami Kurumada.

Este fic es un homenaje al manga y anime que para mí es el mejor de todos los tiempos.

Porque caballeros hay muchos, pero sólo hay uno al que ama mi corazón.

HYOGA DEL CISNE

Tú realmente eres un caballero divino.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HYOGA!

Mi amado caballero de hielo, extiende tus alas.

¡Que tu cosmos arda al infinito!

¡SantaManíaCaballeresca!

"Si es necesario luchar lo hare (…)

mientras que en mi corazón arda la fuerza de mi cosmos"

Hyoga

Tomo 6 del manga Saint Seiya

(publicado en México por editorial VID)

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La sombra

Capítulo 1

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Es un día tranquilo, el sol suavemente se filtra por los grandes ventanales y sus delicadas cortinas; iluminando un salón habilitado como sala de estudio, donde los libreros están llenos de libros escolares, esquemas y mapas; hay un globo terráqueo, un telescopio y un microscopio. Un pizarrón y un proyector.

Así es la escuela improvisada que la fundación Graude armó en la mansión Kido, para que los jóvenes caballeros puedan continuar sus estudios al ritmo que les convenga, según sus entrenamientos y deberes.

En las mañanas vienen profesores a darles clase, pero a esta hora del día se encuentran en estudio solitario.

Los jóvenes acostumbran a juntar sus escritorios formando una gran mesa, para estudiar juntos, aunque cada quien este en lo suyo.

En estos momentos, Hyoga deja escapar un bostezo, está viendo un documental de historia en una laptop, historia es la materia que más odia, le aburre mucho, por lo que prefiere estudiar así. Shiryu por su parte, también está en sus audífonos, está escuchando un cuento en inglés, al tiempo que sigue la lectura, Seiya se está comiendo su lápiz, las ecuaciones algebraicas lo están matando, son 140 ejercicios que tienen que entregar mañana a los profesores y él todavía no ha terminado. Shun tampoco la estaba pasando bien, no entendía nada de lo que estaba leyendo, desvía su mirada del libro de química a Shiryu, mirándolo unos instantes, aunque este no se da cuenta, con cara de fastidio el peliverde decide volver a su libro.

Justo en ese momento Hyoga le deja caer un pisotón a Shun. Como siempre se sentaron juntos. El rubio pausó su video y se quitó los audífonos.

-No le entiendo nada, pero no le quiero dar a Shiryu la satisfacción de que me lo explique. –Dijo el ruso tras ser interrogado por la mirada de Shun.

Al escuchar esas palabras el rostro de Shun pasó de adolorido y confundido a una expresión desdeñosa.

-Quizás, pero…

-Miraste a Shiryu y no a mí, así que cállate y paga.

-¿Cómo puedes asegurar que estás en lo cierto?

-Entonces, resuelve el problema del libro y demuéstrame que estoy equivocado.

Shun parpadeó un par de veces, volvió a ver el libro, ladeó el rostro mal humorado y sacó su cartera.

-¿Qué pasa aquí? –Los interrogó Shiryu, abandonando su libro y quitándose los audífonos.

Hyoga recibió un billete con una sonrisa pícara. –Aquí el nene, dijo que podía saber lo que estoy pensando siempre, y yo solo le aclare que fácilmente puedo hacer lo mismo con él. Entonces se envalentono y dijo que apostáramos. Y este es el resultado. –Dijo guardando el dinero.

Shiryu elevó los ojos al techo -¡Ay Shun! ¡De veras que te entregas en bandeja! Eres el más transparente de todos nosotros. Te va a limpiar en una semana.

Hyoga riendo iba a ponerse los audífonos de nuevo, cuando otro interrumpió los estudios de todos.

-¡Ya mátenme de una vez! ¡No puedo con este problema de algebra! –Gritó Seiya todo estresado. Acto seguido cerró el libro y recostó su cabeza sobre él. –Me rindo, ya no quiero seguir sufriendo.

-No puedo creer que te rindas tan fácilmente Seiya. –Le reprochó Jabu. –Pensé que tendrías más entereza.

-Tú ya lo entendiste ¿me lo puedes explicar?

Lo risueño de su voz delataba la seguridad de Seiya ante la incapacidad de Jabu. Afortunadamente alguien salió al rescate de este último.

-Están muy complicados. –Afirmó Ban. –¿En qué ejercicio vas Seiya?

-En el 132.

-Yo apenas voy en el 130. –continuo Ban tallándose los ojos. –Creo que los únicos que los han acabado son Nachi, Hyoga, Shiryu y Shun.

El sonrojo invadió las mejillas del peliverde.

-Todavía no los acabo. -Dijo Shun. -Me salte el 132, 135 y el 138. No los entendí y los deje para mañana.

-Yo también me salte los mismos. –Dijo Geki sonriendo.

-Nos los explicas Nachi. –pidió Ban.

-¿Los hiciste? –Le preguntó Hyoga a Nachi

-Sí

-¿No te aburrió?

-Un poco. -Contestó Nachi mientras iba por el pizarrón y los demás se acomodaban para tomar clase, incluidos Hyoga y Shiryu.

-No creí que los hiciera. -Le susurró Hyoga a Shiryu

-Creo que las hizo como relajante antes de volver a sus estudios.

-¿Qué está estudiando ahora?

-Creo que la conjetura de Poincaré.

-¿Y eso es?

-Me dijo que eso era un teorema de la topología geométrica.

Hyoga se quedó procesando lo que había escuchado, por lo que Shiryu sonrió. Supuso que esa misma expresión se le había escapado cuando Nachi le explicó que eran las ecuaciones en su cuaderno. Esa misma cara de no entender.

Ambos acomodaron sus respectivas mesas, Nachi está en otra dimensión para ellos.

-Y nosotros sufriendo con algebra. –Comentó Hyoga. Pocas veces se sentía tonto, ignorante y rebasado.

-¿Te vas a unir también al estudio con Nachi?

-No estoy muy seguro de mis respuestas –Admitió el rubio. -¿y tú?

-También me uniré, la 132 estaba muy complicada.

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Shiryu siente su corazón reventar. Hace un frio tremendo, apenas si puede respirar en este clima tan hostil de Siberia, están cerca del lugar de entrenamiento de Hyoga, y la batalla fue brutal.

Contempla a Seiya caer cual cometa trayendo a Saori en brazos, pasa a su siguiente objetivo, Nachi, el cual está completamente noqueado, a su lado está Ban revisándolo, no parece asustado así que supone que está bien.

Jabu le preocupa, está sangrando mucho, pero aun así el unicornio corre hacia Seiya, necesita saber que Saori se encuentra bien. No se va a permitir desmallarse hasta estar seguro de eso.

Geki e Ichi tienen la misma idea, corren hacia Seiya, parecen estar en mejor condición.

Entonces, algo llama su atención, una saeta rosa que pasa a su lado a gran velocidad. Es Shun que ignorando todo se aleja del lugar.

Shiryu pronto cae en cuenta que desde hace rato no sienten el cosmos de Hyoga. No llegó a la batalla final.

Pero, sintió su cosmos, no desapareció en una explosión, simplemente se apagó, como si la batalla hubiera terminado. Entonces ¿Por qué no está aquí? Aun si estuviera mal herido vendría, así tuviera que arrastrarse.

Y ahora igual que Shun corre hasta el último punto donde lo sintió.

Hay un boquete en el hielo. Shun sin duda se lanza al agua para entrar a buscar.

El dragón recorre el lugar con la mirada, no cabe duda que aquí fue donde luchó, a lo lejos puede apreciar algunos cadáveres congelados. Pero no ve a Hyoga por ningún lado y ¿por qué esta esté boquete?

Intenta llamarlo por el cosmos, pero no responde. Luchando debió caer al agua.

No pasa mucho sin que Seiya llegue a su lado. Pero Shiryu en su estado de alerta ni siquiera le da tiempo al joven castaño de formular la pregunta de dónde se encuentra Hyoga.

-Busca en los alrededores, Seiya, Shun y yo buscaremos bajo el agua.

Tiene que estar bien, se dice el dragón, después de todo cuando Hyoga recién obtuvo su armadura podía soportar casi una hora bajo el agua, ahora que se ha vuelto tan fuerte esto no le debería de representar algún peligro.

Ban y Geki se hacen cargo de regresar a Japón a Saori, Jabu y Nachi. Mientras que Ichi se une a Seiya en la búsqueda de Hyoga.

Pero pasan un par de horas sin encontrarlo.

Shun respira con dificultad, trata de recuperar el aliento antes de sumergirse de nuevo. Por el frío los dientes le castañean tan violentamente que no puede controlarlo. Además, su tez empieza a lucir azul.

-¡Ya basta Shun! –Le grita Ichi, a este paso el peliverde va a morir congelado. –Las corrientes debieron llevárselo muy lejos, no vas a poder encontrarlo.

-No… pienso… abandonarlo. -Contesta con voz firme pero entrecortada.

-Pero hay que usar en algo la inteligencia, ¿hacia dónde van las corrientes? ¿Ya intentaste buscarlo con tu cadena?

Lo obvio que había dicho Ichi molesto al peliverde, claro que había pensado esas dos cosas e iba a contestarle cuando todos sintieron una explosión de fuego en la lejanía.

Shiryu salió a la superficie al sentir esa explosión, incapaz de articular palabra por el frio tomó del hombro a Shun como si este pudiera responderle, a pesar que está igual que él.

Aquella ave de fuego pasó sobre sus cabezas a increíble velocidad, iluminando como si fuera medio día todo el obscuro cielo siberiano, y eso era porque su cosmos seguía ardiendo con intensidad, calentando todo a su paso.

Volando tras él, por su incapacidad de alcanzarlo, iba un empapado Pegaso, que disminuyo su velocidad sólo un instante.

-¡Ikki lo encontró!

De inmediato dos saetas salieron del agua tras Seiya.

Ichi los miró asombrados, mientras el cielo volvía a oscurecerse.

-¡Espérenme, no me dejen aquí! –Les gritó en cuanto fue capaz de reaccionar, pero ellos ya estaban muy lejos. -¡Está muy oscuro y no me quiero quedar solito!

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Han pasado tres días desde la batalla. Nuestros caballeros están en el hospital de la fundación Graude. En el corredor, afuera de la habitación de Hyoga. A pesar de lo violenta de la batalla se encuentran relativamente bien.

-Deberían ir a la mansión. –Los reprendía Jabu. –Mírense, son un foco de infección, lo que no les hizo la batalla se los hizo el mar de Siberia.

Seiya, Shiryu y Shun lo fulminaron con la mirada.

Pero el unicornio tenía razón, el haber estado buscando a Hyoga en las heladas aguas les pasó factura, todo el cuerpo les dolía, tenían escalofríos y fiebre, la cabeza les molestaba y lo más notorio los ojos y narices rojo intenso.

Ni hablar de la voz gangosa, pero no querían dejar el hospital, la batalla había sido muy desgastante para la diosa. Los doctores recomendaron tenerla internada y no daban ningún pronóstico sobre cuándo podría volver a casa.

Y por otro lado, Hyoga seguía sin recuperar el conocimiento. Ikki lo encontró a la deriva en un bloque de hielo, suponen que cayó al mar luchando y al ser incapaz de salir por su cuenta se congelo así mismo en un intento de supervivencia.

De otro modo la falta de oxígeno habría causado daños irreversibles a su cerebro o el que sus pulmones se llenaran de agua habría sido fatal para él.

Para cuando Ikki llegó al hospital con él, a pesar de haber incendiado su cosmos, todavía seguía con hipotermia grado II.

Reanimarlo después de la hipotermia había sido considerado por los doctores una verdadera hazaña, ya que presentó shock por recalentamiento lo que le causó fibrilación ventricular. Y es que su corazón latía con ritmo irregular por la sangre fría estancada en las extremidades, por lo que trabajaba con mucha dificultad. Aunque, una vez que se estabilizó, todo fue bueno, si bien no ha recuperado la conciencia, los diversos estudios en su cerebro no mostraban daños, aunque no se podría asegurar nada hasta que él despertara. Y su corazón ha trabajado sin problemas.

Por eso los caballeros no tenían dudas sobre su recuperación, pensaban que su inconciencia se debía al agotamiento por la batalla, pues considerando los cuerpos que había en el lugar, Hyoga luchó contra varios a la vez, además al no sentir otros cosmos encendidos en batalla, ni a Saori llamándolo, era normal que el cosmos de Hyoga no reaccionara y por ello continuara manteniéndose en ese letargo.

Seiya, Shiryu y Shun ya habían sido dados de alta, tenían golpes, mucho cansancio, y la cabeza les molestaba, pero no estaban muy seguros si era por la batalla o por la gripa. Era por eso que Jabu les insistía en que volvieran a la mansión. Los dieron de alta pero no están bien, necesitan descansar y estar en cama.

Después de las batallas siempre les sobreviene el sueño, duermen tan profundo que son incapaces de despertar en varios días y el mundo deja de existir para ellos.

En estos mismos momentos Geki, Nachi, Ichi y Ban siguen durmiendo, los únicos que no se lo han permitido son ellos, por querer estar seguros que Hyoga está bien y Jabu, que esta alerta cuidando de Saori, no va a dormir hasta que alguien ya recuperado lo releve. Pues a pesar de que Shaina, Marin y June estaban custodiando a la diosa, la situación con todos ellos convalecientes y la salud precaria de Saori, no le daba la confianza necesaria para dormir.

-Ya está despertando. –Les informó Ikki.

Los tres entraron, aunque se mantuvieron a prudente distancia, Ikki ya los había regañado mucho, diciéndoles eran muy debiluchos, que fueron vencidos por un poco de frío y que sus neumonías podían hacerle daño al rubio.

Además de un tremendo bulling por sus voces gangosas.

Por todo eso Seiya y Shiryu ya empezaban a llamarlo mamá gallina.

Hyoga se movió un poco, y pese a que sus ojos se abrieron, paso un rato antes de que con débil voz preguntara que paso.

-Paso que eres un frágil, un debilucho, mejor Jabu llegó a la batalla final. – Ikki acentuaba cada uno de sus reclamos con unos débiles golpes al hombro de Hyoga, era evidente que estaba contento porque al fin había recuperado la conciencia. -Es más, hasta Ichi lo logró a diferencia tuya, si no te encuentro en ese bloque de hielo no la cuentas.

Por su parte Jabu no sabía si sentirse indignado por lo que Ikki estaba diciendo.

Hyoga se quedó meditando un rato –Había algo en el agua. Algo… me arrastró y me congeló. –Había un tono de confusión y miedo en su voz. -Era un monstruo, era…gigantesco. –No pudo decir más, sus ojos se cerraron y de nueva cuenta cayó profundamente dormido.

Todos se quedaron confundidos por sus palabras, y la sonrisa en los labios de Ikki desapareció.

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Sentía el cuerpo pesado, al punto que era incapaz de mover un musculo y el frío lo rodeaba, en la oscuridad del mar, aquellos ojos resplandecían, eran los ojos de un monstruo inmenso, rápidamente supo que quería matarlo, y que él era incapaz de hacer algo para defenderse.

De pronto cientos de burbujas, el agua entró en ebullición y fue rodeado por el fuego. Era arrancado de ese lugar por unas inmensas alas de fuego.

Hyoga despertó sobresaltado, su corazón latía acelerado por el miedo que le causo ese monstruo.

Todavía con el miedo en el cuerpo, percibió movimiento, eso lo altero más. Haciendo un esfuerzo se enderezo.

-Tranquilo, soy yo. –Dijo Ikki, abriendo las cortinas para que la luz entrara.

Hyoga soltó un largo suspiro, mientras se dejaba caer de nuevo en la cama. Se hizo ovillo y se escondió bajo las cobijas, y tras unos segundos, volvió a salir de nuevo mirando a su alrededor confundido.

-Sí, ya no estás en el hospital. -Ikki se acomodó en un sillón que estaba alado de la cama del rubio. –Dormías muy profundo, así que es normal que no te dieras cuenta de tu traslado. Sólo necesitas dormir, no tenía caso prolongar tu estadía en el hospital. –Seiya, Shiryu y Shun también regresaron a casa. Tienen catarro, EL catarro de sus vidas. Saori sigue en el hospital, Jabu se está haciendo cargo.

De nueva cuenta el rubio se enderezo y esta vez comenzó acomodar sus almohadas para recargarse en ellas, no se sentía con fuerzas para levantarse, pero tampoco podía seguir durmiendo.

-Debes de tener hambre, quieres un chocolate caliente.

Hyoga lo meditó un momento -Prefiero te, de manzana con canela si se puede.

-Manzana y canela –dijo Shun entrando. –ese siempre ha sido tu favorito.

Ambos hermanos se miraron un instante, luego Ikki sonrió, -Hyoga estuvo en un cubo de hielo y no tiene la voz gangosa como la tuya.

-Es una pena. –dijo Shun sentándose en el sillón que hace unos instantes ocupaba Ikki, -Habría sido muy cómico escucharlo con voz gangosa de pato.

Ante eso Ikki soltó la carcajada y se fue.

–Yo si quiero chocolate. -Le grito el menor.

Shun se acomodó a sus anchas en el sillón, traía una cobija y una caja de clínex. Era bastante notorio su resfriado, tenía las fosas nasales muy inflamadas y los ojos muy llorosos. En cuanto se acomodó procedió a sonarse muy sonoramente la nariz.

-Estás mejor que nosotros, a Seiya y a Shiryu todavía no se les baja la fiebre. Así que dime ¿qué pasó? ¿Por qué nos tuvimos que meter al mar de Siberia? ¿Qué fue eso del monstruo que dijiste ver?

Hyoga pasó un largo rato en silencio, meditando, tanto que Shun tuvo tiempo para sonarse otra vez.

-No lo sé. –Se hizo otra pausa larga. – Estaba peleando y el hielo se rompió bajo nuestros pies, estuvimos forcejeando bajo el agua mientras la corriente nos arrastraba, hasta que lo golpeé y lo perdí. No sé qué paso con él. En cuanto al monstruo estoy empezando a creer que fue una alucinación.

-Alucinación.

-Supongo que al estar peleando bajo el agua no pude controlar mi propia temperatura y a bajas temperaturas el cerebro deja de funcionar correctamente.

Un nuevo silencio. El rubio trataba de acomodar sus ideas y dar un sentido a lo que había visto.

-La verdad no sé cómo no terminamos los dos atrapados en un gran iceberg. Pero sé que en cierto momento dejé de verlo, no estaba por ningún lado y luego vi a ese monstruo. Si pasó algo más mi mente no es capaz de recordar.

-A lo mejor ese monstruo se lo ceno.

Hyoga miró a su amigo confundido, esperaba ese comentario de Ikki o de Seiya.

-Como haya sido, lo bueno es que Ikki te encontró, que todos volvimos a casa. Aunque estas batallas parece que nunca van a acabar. –El peliverde desvió la mirada.

Permanecieron en silencio hasta que Ikki volvió con el té, el chocolate y muchas galletas.

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La luna nueva y pequeña, tenuemente iluminaba; por lo que los luceros se robaban el espectáculo con un firmamento hermoso. Los vientos se han llevado las nubes, pero han hecho que esta noche sea muy fría y silenciosa.

La mayoría de los habitantes en la mansión Kido duermen, la vida son unas pocas luces.

En su habitación, Hyoga dormía profundo, hasta que, empezó a temblar. Un intenso frío lo despertó.

Era tal el frío que cada respiración provocaba vaho y la humedad en los vidrios se convertía en fina escarcha.

Antes de que pudiera entender que es lo que está pasando, sintió un peso inmenso sobre su cuerpo. Había alguien sobre de él; pese a lo débil de la luz, alcanzaba a percibir esa negra silueta.

Se movió agitado, tratando de quitárselo de encima, pero aquel sujeto aprisionó su garganta con ambas manos.

Aquella era una lucha angustiosa, porque era incapaz de gritar para pedir ayuda y aquel lo vencía en fuerzas, estaba empezando a sentir que se desmallaba, cuando lleno de coraje, ante la necesidad imperiosa de salvar la vida, se impulsó y cayeron de la cama.

Justo en ese instante se encendió la luz.

-¡Con un demonio Hyoga! ¡Es que acaso intentas congelar la casa! –Lo regañó Ikki. Este tuvo que encender su propio cosmos para combatir el frio intenso y estabilizar la temperatura de la mansión.

Por su parte Hyoga en el suelo intentaba recuperar el aliento y hablar. Quería alertarlo del peligro, ponerlo sobre aviso, pero no había nadie más que el fénix y él. Así que recorría con la mirada la habitación completamente confundido.

Ikki, lo ayudo a levantarse para sentarlo en la cama.

-¿Qué paso?

-Alguien… alguien me estaba ahorcando.

-Aquí no hay nadie.

-¡Ya sé que no hay nadie!

El rubio tenía una mano en el cuello, sobándose la molestia. Ikki, brusco como suele ser cuando no tiene paciencia, lo sujetó para revisar su cuello.

-Sé que no me lo vas a creer, pero había alguien aquí.

-Eso es imposible Hyoga. He estado despierto toda la noche. –No le dio tiempo a Hyoga de preguntar o contradecirlo. –Shun tiene mucha fiebre, no he dormido por estarlo cuidando, así que he estado alerta todo este tiempo. No sentí a nadie más que a ti congelando la casa.

-¿Qué pasa aquí? –Llegaba Tatsumi. –¿Por qué primero hizo un frío de muerte y después esa onda cálida?

-Creo que Hyoga tuvo un terror nocturno. –Contestó Ikki.

-¡Había alguien aquí! –Insistió el ruso.

-¡Por Dios Hyoga, ya estas grande! ¿quieres que revisemos el closet, que veamos de bajo de la cama? –Dijo Tatsumi con ironía.

Eso ofendió al rubio tanto que no encontraba palabras para contestar. Temblaba de puro coraje. Como pueden creer que es un niño asustado, después de todo lo que ha enfrentado. Él vio esa sombra, lucho por su vida contra ella.

Ikki se cruzó de brazos. –Dejémonos de chistes Tatsumi. Hyoga estás sudando, hiperventilando y tienes taquicardia. No tienes moretones. Debiste tener una pesadilla muy vivida.

Ante esas palabras Hyoga fue al espejo a revisarse, efectivamente no había marca alguna. Ahora si está confundido. Esa sombra lo sujetó con tal fuerza que sintió que lo mandaba al otro mundo porque iba a romperle el cuello. ¿Cómo es posible que no haya moretones?

-Taquicardia. –Meditó Tatsumi recargado en la puerta. –No me agrada eso. Mañana arreglare que le hagan estudios.

-No es necesario. –dijo Hyoga.

-Sí lo es, tuviste problemas cardiacos mientras te reanimaban, el doctor dijo que estuviéramos al pendiente de eso.

-Estoy de acuerdo. –Dijo Ikki preocupado. –Es más probable que la taquicardia te haya ocasionado esta alucinación, a que hayas tenido un simple terror nocturno. Ya hemos tenido batallas antes y no habías presentado problemas.

Tatsumi volvió a dormir e Ikki regresó a seguir cuidando a Shun. Y aunque Hyoga volvió a la cama ya no pudo dormir, no tenía explicación para lo que pasó, pero sabe bien que no fue un terror nocturno o algún problema cardiaco, y aunque estaba molesto y en contra, fue obediente y dejó que le hicieran todos los estudios que Tatsumi le exigió al cardiólogo.

A media tarde, regresó muy fastidiado y de inmediato se encerró en su habitación. Sólo se quitó la chamarra la cual arrojo al sillón alado de la cama y se recostó. No paso mucho sin que la puerta se abriera.

-Quiero estar solo. –Dijo molesto.

-No me importa lo que quieras. -Fue la respuesta.

El peliverde en pijama entró y se sentó en el sillón. Se puso la chamarra de Hyoga como manta para sus piernas. Por su parte Hyoga molesto se giró para la pared.

-¿Y bien? Lo cuestionó el peliverde.

Un largo silencio fue su respuesta. Shun elevó la mirada, habrá que abrir esta ostra.

-Anoche tuve mucha fiebre. –Más silencio. -Mantuve a Ikki despierto toda la noche. –Tal parece que le habla a la pared. –Pero ya estoy bien y amanecí con mucha hambre.

Shun se puso a juguetear con sus dedos pensando.

-Ikki me contó lo que paso. Estoy muy preocupado ¿cómo te fue con el cardiólogo?

El silencio reinó otro rato, pero ya había soltado la bomba, así que sólo era cuestión de paciencia. Hyoga no iba a resistir ese "estoy muy preocupado"

-No encontró nada. –Por fin habló el rubio.

-¿Estás seguro?

-El cardiólogo no encontró nada extraño, sólo ordeno los estudios porque no quiso discutir con Tatsumi.

-Me alegro que Tstsumi se haya puesto terco. Mientras te atendían por la hipotermia tuvieron que usar un par de veces el desfibrilador. Así puedo estar tranquilo de que tu corazón está bien.

Ya no hubo contestación, Shun suspiró, creyó que ya había ganado, pero no.

-De acuerdo, no hablaremos sobre lo que pasó a noche. Hablemos de cualquier cosa. Lo que quieras, pero habla.

Hyoga se giró y miró fijamente a Shun.

-¿Ya hiciste los ejercicios de química?

-¿Eh?

-Antes de que empezara todo esto, no habías hecho los ejercicios de química. No los entendías. ¿Ya le pediste a Shiryu que te los explique?

Había cierta soberbia en la mirada de Hyoga.

-No, no me he puesto a estudiar. He estado agripado.

-Pues ve a hacer tu tarea. Ya estas mejor y yo estoy bien. A puesto a Shiryu te puede ayudar.

-Tienes razón, a diferencia tuya, Shiryu es bueno en química. Podemos pedirle que nos ayude.

-Ya los hice.

-¿Cómo sabes que están bien?

-Nachi los reviso. Él tiene mis apuntes por si los necesitas. –Y de nueva cuenta se dio vuelta en la cama. –Anoche no pude dormir, así que déjame descansar por favor.

-Está bien. –Dijo Shun levantándose. –No estás de humor.

Shun salió del cuarto y caminó hasta la cochera. Allí estaba Ikki platicando con Jabu y Nachi.

-Shun, ya te vez mejor. –Dijo Nachi contento de ver que el peliverde ya se está recuperando de la gripa. –Con la fiebre tan alta que tuviste anoche no creí que te levantaras hoy.

-¿Hablaste con Hyoga? –Lo interrogó Ikki -¿Cómo está?

-En estos momentos es un gato malhumorado, todo aquel que se le acerque recibirá un zarpazo. Pero eso es lo normal en él.

-En el hospital no soltó ni una sola palabra. –Informó Nachi. –Estuvo frío como el hielo, durante toda la consulta y todos los estudios.

-¿Con una amabilidad cortante? –Dijo Shun.

-Sí.

-Bueno, eso también normal en él. Cuando quise platicar me mando hacer mi tarea, dijo que ya había hecho los ejercicios de química y que tú tenías su cuaderno por si lo necesitaba.

-Cierto, me pidió de favor que lo revisara y todavía no lo he hecho.

-¡Ya hizo los ejercicios de química! -Jabu se sobresaltó. Se talló la cabeza con ambas manos, está bastante atrasado con los deberes.

-Apenas termine los de geometría, y eso porque nos los explicaste. Y me sales con que Hyoga ya terminó también la tarea de química.

-Estaba muy adelantado antes de la batalla. –Afirmó Shun con molestia. –Por eso me mando hacer mi tarea de química, porque no le entiendo nada. Pero he de regresarle esta afrenta.

Nachi y Shun siguieron hablando de las tareas, Nachi le estaba explicando cómo se resuelven esos ejercicios y se ofrecía a ayudarlo, mientras Jabu miró a Ikki, su expresión no decía nada. Está hermético, eso quiere decir que algo le molesta, pero ni el mismo sabe qué. Cómo saberlo, cuando Shun tampoco fue capaz de encontrar algo raro que explique lo que pasó anoche.

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Nota: la conjetura de Poincaré es un problema de geometría del cual se encarga la topología. La topología es la parte de las matemáticas que se encarga del estudio de las propiedades de los cuerpos geométricos que permanecen inalteradas por transformaciones continuas.

Es un resultado sobre la esfera cuatridimencional y la verdad es que no le entendí nada, fue planteado por Henri Poincaré en 1904 y demostrado por Grigori Perelmán en 2006. Solo busque en internet que es lo más difícil en matemáticas y me salió.

-Ikki ilumino el cielo igual que un Komodo 3000, exactamente en esa escena de Malcom pensé. XD

Bye