Capítulo 46

Anteriormente, luego de una extraña experiencia, Ash pudo vencer a Kiawe y así, superar el desafío del Área Volcánica del Wela obteniendo así, su nuevo cristal Z. Aunque, la situación entre Yazir y Serena se puso explosiva esa noche, desembocando en una pelea entre ellos.


A la mañana siguiente…

Serena despertó temprano tras una mala noche, enfadada por las constantes disputas de sus amigos. ¡Era increíble las dificultades que tenían para llevarse bien! Le sorprendía lo tontos que podían llegar a ser los hombres. A regañadientes y sin muchos ánimos, se levantó y comenzó a arreglarse para ese nuevo día, mientras Luz dormía plácidamente en su cama.

El hecho de que Ash tratara a Yazir como su enemigo desde el día que se conocieron, era de lo más extraño. Si bien no todos son buenos amigos, suele estar en buenos términos; en Kalos nunca demostró ningún sentimiento negativo hacia otros durante el viaje, y a pesar de que Yazir era cerrado de por sí, tampoco exageró tanto con Shota o Drew. Acaso, ¿la estaba protegiendo de Ash? Y aunque él tampoco ponía mucho de su parte, no podía echarle la culpa de todo. Lo que sí estaba claro, era que Yazir había cambiado con los años, preocupándose al pensar en las implicaciones que tendría.

Al terminarse de arreglar, vio que Luz estaba despierta. La miraba preocupada por la expresión de su rostro.

—Buenos días Luz —la saludó en un susurro acercándose a su Pokémon—, estoy bien tranquila. Buenos días Lillie. —agregó, al percatarse que su amiga ya estaba despierta.

—Hola Serena —devolvió el gesto la rubia—. Dime ¿qué te pasa?

—Nada. —mintió, tratando de sonar lo más segura posible.

—Si tú lo dices —Lillie se levantó de su cama, estirándose un poco—. Solo te digo que les des su tiempo, antes de que te des cuenta se llevaran mejor.

Serena bajo un poco la mirada, clavando la vista en el suelo.

—Además, recuerda que tienes un concurso dentro de poco, concéntrate en lo positivo y enfócate —le recordó la chica con tono muy serio—. Tienes que dar lo mejor, ¿de acuerdo? —agregó, sonriéndole al final.


Mientras, en la habitación de los chicos…

Gary se levantó al escuchar la alarma de su holomisor. Se sentó en su cama y miró a Ash, que dormía plácidamente a medio arropar junto a su Pikachu, dando algunos ronquidos. Admiraba la habilidad de Ash para dormir, así como lo pesado de su sueño estuviera o no cansado; suspiró y decidió dejarlo dormir por un rato más, mientras arreglaba sus cosas.

Tomó parte de su ropa que ya estaba tendida en uno de los bordes de su cama, y varios de sus elementos personales del baño luego de usarlos. Al salir y echar un vistazo, se percató del estado de las cosas de Ash por toda la habitación, totalmente desorganizadas y puestas por todos lados. La toalla que había usado para secarse la noche anterior, estaba mal puesta en una de las sillas de la habitación, sus zapatos estaban en medio del lugar; había arrojado sus calcetines a una de las esquinas de la habitación; había dejado su cambio de ropa sobre la pequeña mesa de vidrio que allí se encontraba al ponerse su pijama, al lado de su gorra; su desodorante lo había dejado sobre la mesa de noche, junto a su loción, y lo que parecían ser sus calzoncillos, que estaban en el suelo, junto a su bolso al lado de su cama.

«No tienes remedio Ash —pensó Gary dando un gran suspiro—, sigo sin entender cómo Serena siente lo que siente por ti.»

Tomó su almohada, y con mucho cuidado la lanzó en la cara de Ash, evitando a Pikachu.

—¡Despierta holgazán! —lo reprendió el chico molesto.

—¿Qu-qué pa-pa-pasa? —contestó, entre bostezos y sus ojos entrecerrados.

—Ah nada, el Centro Pokémon nos ofreció room service y un día de spa gratis.

—¿¡En serio!?

—¡Claro que no idiota, es hora de levantarnos! —bramó Gary enfadado. Ash le devolvió una mirada de pocos amigos y volvió a arroparse.

—¿¡Por qué me despiertas a las ocho de la madrugada!? —replicó entre gruñidos— ¡Necesito mi sueño de belleza!

—¡Arriba bello durmiente y comienza a recoger este desastre de una vez, tenemos que entregar la habitación!

—¡Silencio, déjame dormir! —gruñó el azabache, mientras Pikachu comenzaba a despertarse.

—¡Ah no te vas a levantar! ¡Entonces, supongo que no tendrás problemas con que tome fotos de este desastre y las suba a la Pokenet!

—No me importa.

—Me pregunto qué dirá Serena cuando vea tu ropa interior tirada por todos lados.

—Serena no viene tan temprano por la mañana a tocar la puerta, así que puede esperar un rato más.

De un momento a otro, se escucharon tres golpes secos en la puerta de la habitación.

—¿Quién es?

—¿Limpieza a la habitación? —preguntó la voz de una mujer.

—No gracias, no es nece… —Escuchó un ajetreo por toda la habitación. Era Ash, corriendo de un lado al otro lo más rápido que podía, tomando cosas y arrojándolas a su bolso sin ponerle cuidado a la ubicación— sario.

Luego de ese episodio, el humor de Ash no mejoró hasta después de que terminó de recoger y acomodar su bolso, mientras era reprendido sobre sus malos hábitos por Gary. Al acercarse a su mesa de noche y observar su recién obtenido Pirostal Z, se le dibujo una sonrisa en su rostro, enfocándose en los pasos de la Danza de Canalización.

—¿Ya estás de mejor humor? —preguntó Gary arqueando una ceja.

—Sí. Recordé que tengo una razón para olvidar tus molestas bromas y reproches.

—Hmm. —Gary observó a Ash y su Pirostal Z, riéndose un poco.

—¡¿De qué te ríes?!

—Suerte con eso.

—¿De qué hablas?

—Vamos Ash no me lo puedes ocultar. Espero que la primera clase que das te vaya bien. Conserva el ritmo, ¡que no se te olvide!

—¡Oye! —replicó Ash con cara de pocos amigos.

—Ya, ya, lo siento —se disculpó su amigo entre risas, mientras Ash lo miraba con el ceño fruncido—. Hablando de otra cosa, ¿has pensado sobre las Batallas Royale?

—¿No se supone que está en remodelación? —inquirió Ash, recordando el relato de Lillie mientras terminaba de recoger su ropa.

—Sí, pero al parecer ya acabaron, por eso digo que podemos participar. Además, recuerda que el concurso de Serena será en la Avenida Royale. —puntualizó su amigo, mientras revisaba las notas de sus investigaciones en la región, sentado en su cama.

—Verdad que sí… bueno está decidido. Después de que le enseñe la Danza de Canalización a Serena, partimos a la Avenida Royale.

—¡Aja! ¡Sabía que Serena estaba involucrada en ese buen humor tan de repente!

—¡Cállate!


Se cambiaron y bajaron de la habitación, dispuestos a tomar el desayuno. Al llegar a la cafetería, estaba abarrotada de entrenadores y coordinadores armando jaleo, así como el personal de la tienda Pokémon ubicada al otro extremo del Centro Pokémon y otras personas del común que pasaron la noche allí. Serena, Luz y Lillie estaban sentadas en una de las mesas del otro extremo del lugar, los saludaron con un gesto de su mano para que se sentaran, provocando que Ash tragara saliva. «Tranquilo Ash, tranquilo… lo tienes, esto lo dominas a la perfección. No te pongas nervioso.», se repetía a sí mismo una y otra vez mientras caminaba. Tomaron un desvío hacia el mostrador donde estaba la Enfermera Joy para pedirle a sus Pokémon que se encontraban bajo sus cuidados antes de sentarse. Minutos después, Yazir entró al lugar y también se sentó en la mesa.

—Hola… buenos días. —saludó el pelinegro cordialmente. Serena al escuchar su voz, lo miró de reojo.

—Hola Yazir. —dijo con sequedad, sin voltear a mirarlo directamente, concentrada en seguir comiendo.

El chico parpadeó, se quedó en silencio unos instantes al escuchar la voz de su amiga antes de responder al saludo de los demás. Aunque, por otro lado, las tripas de Ash se habían puesto a bailar la conga, no se sentía tan bien desde que la había visto llegar de sorpresa a su cumpleaños, tenía una fiesta en su cabeza mientras daba la sensación de que su pecho se hacía más grande. A mitad de la comida, Gary contó lo que había escuchado de las Batallas Royale, despertando el interés de Yazir.

—Pero antes —destacó la peli miel, viendo de reojo a Ash, sonriendo—, tenemos cosas que hacer.

—Cierto —la secundó el azabache luego de pensarlo unos segundos al ver el gesto de la chica—, podemos esperar un rato antes de partir.

—¿Es algo importante? —preguntó Yazir.

—Sí —respondió la chica tajantemente, provocando la misma sensación en Ash otra vez—, lo es.

Luego de unos minutos, terminaron su desayuno; Ash y Serena se levantaron al mismo tiempo de la mesa, llevando los trastos a la cafetería.

—¡Ve por ella tigre! —susurró Gary tomando de la camisa a Ash, guiñándole un ojo provocándole un sonrojo, antes de que fuera en dirección a la salida junto a Serena.

Ambos salieron por la puerta principal, seguidos por las miradas curiosas de sus amigos. Al perderse de vista, Lillie bajo la mirada hacia su plato que ya estaba vacío, reluciendo la cálida sensación que le transmitió cuando Gary la rescató de aquellos Ariados. «No seas tonta Lillie, pon los pies sobre la tierra. No eres interesante,» se dijo a sí misma.

No pudo evitar la molestia al pensar en lo lejano de esa idea, en la diferencia que existía entre ellas a simple vista. Ash siempre tuvo elogios y buenos relatos sobre su viaje, acerca de su fortaleza y lo buena que era. ¡¿Cómo podía pasar por su cabeza que alguien como Gary pudiera llegar a quererla?! ¡¿Qué podía tener que la hiciera interesante?! ¡Era tan frustrante! El aire comenzaba a tornarse cada vez más denso, mientras cerraba los ojos tratando de no pensar sobre ello, pero poco o nada era lo que podía hacer para sacar la pesadez, la incomodidad y el malestar en su cabeza.

—Regresemos por la misma ruta entonces, ¿tú que dices Lillie?

—¡¿Q-que cosa?! —La chica saltó de la sorpresa al escuchar la voz de Gary.

—¿No estabas prestando atención?

—¡Sí! Hablaban sobre… ¡las diferencias entre los Pokémon de Alola y Kanto!

—Emm… no, no era eso Lillie —la corrigió el chico, mientras una gota de sudor bajaba por su frente—, era sobre ir a la Avenida Royale a través de la ruta 7. No podemos ir a través de la jungla cerca de aquí, porque está bloqueado el paso.

—Ahm ya —agregó la rubia riendo nerviosamente. Gary la observó levantando ligeramente una ceja mirándola seriamente—. Bueno regresemos por el mismo camino entonces.

—Bueno, en cuanto Ash y Serena terminen sus asuntos, retomamos el viaje —puntualizó Yazir, levantándose de su silla—, nos vemos luego.

Salió de la cafetería en dirección a los dormitorios, mientras que Gary se quedó observando a Lillie. Había bajado la mirada nuevamente, con la misma expresión deprimida en su rostro.

—Tranquila Lillie —La chica levantó la mirada al escuchar su nombre—, también me pierdo como un Delibird en un carnaval, no te des mala vida por eso. —dijo guiñándole un ojo, sonriéndole.

—Lo siento… es que me puse a pensar en mi hermano otra vez. —se apresuró a mentir, agradeciendo sus intentos por subirle el ánimo.

—Te dije que te iba a ayudar con eso, ya verás que lo haremos entrar en razón, no te preocupes ¿de acuerdo?

—Está bien…, gracias Gary. —contestó la chica, esforzándose por convertir una mueca en una sonrisa ante las buenas intenciones de su amigo, agradeciendo que no pudiera leer sus pensamientos.


Fuera del Centro Pokémon, en la ruta 8…

Hacia una suave brisa, acompañado del fresco aire matutino. Se sentía el olor a césped y algunas hojas moviéndose junto al viento, en compañía de algunos Butterfree que volaban por los cielos sobre ellos; algunos Wingull y Pelipper volaban a lo lejos sobre el mar, acompañados por el sonido de las olas. Se detuvieron en un pequeño claro, cercano al Centro Pokémon. Ash miró a su alrededor, asegurándose de que el lugar no tuviera muchos obstáculos para no causar daños, lejos de ojos curiosos.

—Este lugar está bien. ¿Estás lista?

—¡Claro! Empecemos.

—¡Litten, yo te elijo!

Litten salió de su Pokebola, como siempre lamiéndose una de sus patas. Serena arrojó la Pokebola de Braixen al aire, aterrizando con gracia en el suelo luego de salir de ella, saludando a Litten. Ash en ese momento cerró los ojos tratando de relajarse. Era la primera vez que sentía tanto compromiso en ayudar a alguien, por absurdo que le pareciera tener que explicarle la Danza de Canalización a una chica, que para colmo era mejor que él en esa clase de cosas. No podía ser tan malo, pensó, pudo ayudar mucho a May en sus inicios, a Shota con algunas de sus palabras, pero el hecho de tener que hacer lo mismo con Serena en ese momento, solo le provocaba nauseas, sin saber si era por la emoción que le producía ayudar a alguien, o era porque se trataba de ella.

«¡Vamos Ash tranquilízate, esto saldrá bien no será como aquella vez en Kalos… espero!»

«¿Enseñarle a Serena a bailar? Claro seguro... ¿Qué podría salir mal?» —dijo una vocecilla en su cabeza.

«¡¿Tú otra vez?! ¡Lárgate y déjame en paz, además no es que vaya a enseñarle a bailar!»

«¿Entonces qué es la danza de canalización? ¿Un método para aplastar cucarachas y Pokémon insectos? Puedes ayudar a Misty en eso para que se defienda.»

«¡Cállate!» —rugió el azabache.

—¿Qué sucede Ash? —volteó la cabeza hacia Serena, que lo miraba con desconcierto, clavando sus ojos en los de ella, provocándole más nervios.

—¡No-no es nada! —insinuó el chico forzando una sonrisa nerviosa tratando de aparentar tranquilidad, mientras Serena levantaba una ceja.

—No pareciera… ¿en qué pensabas?

—Pues… —balbuceó el chico tratando de pensar una respuesta rápida, mientras lo seguía mirando con perspicacia— recordaba los consejos que solían darme Misty y Brock cuando comencé mi viaje ¡Sí eso! Me ayudo a guiar a May en las batallas Pokémon, espero que pase lo mismo contigo y los Movimientos Z.

—Ahh… ya veo, seguro que sí. —opinó la chica, sin sonar muy convencida.

—Bueno —dijo, aclarándose la garganta Ash parándose frente a Serena—, vamos a comenzar. Iniciemos con lo básico.

El chico comenzó a explicar cómo funcionaban los movimientos Z, la Pulsera Z y los distintos cristales Z. Serena interrumpía ocasionalmente para aclarar alguna duda. Luz y Braixen, por el contrario, hablaban con Pikachu y Litten que ya tenían experiencia con esa clase de ataques, escuchándolos con atención.

La explicación de Ash duró algunos minutos (esforzándose para que no se le escapara ningún detalle, tal y como lo había aprendido en la Escuela Pokémon, sorprendiendo a Serena).

—¿Lo entiendes o necesitas que te repita algo?

—Nop, todo está claro, creo que ya estoy lista para intentarlo. —Los Pokémon se pararon al lado de cada entrenador, a excepción de Pikachu que se puso en posición.

—Perfecto —Ash busco con la mirada a Pikachu, que ya estaba preparado para utilizar su movimiento Z—. Lo siento amigo, pero esta vez quiero que Litten lo intente.

Pikachu puso cara de pocos amigos en ese momento, regresando al lado de Ash cruzando los brazos, en señal de protesta.

—¡Oye vamos! —el azabache se inclinó colocándose a la altura de Pikachu, tratando de consolarlo con su mirada—. Ya tú lo has hecho infinidad de veces, es su turno. —Luz se acercó a él y le dio unas palmadas en su espalda, mientras Pikachu daba un suspiro de resignación.

—Perdóname Pikachu. —suplicó la chica rogando con sus manos, sonriéndole a su pequeño amigo. La examinó con la mirada unos segundos, hasta que le respondió alegre asintiendo con su cabeza.

—De acuerdo, ya todo está listo —dijo Ash, colocando su Pirostal Z en la hendidura de su pulsera, mientras Litten se colocaba al frente de su entrenador—. Serena, quiero que prestes mucha atención a los pasos que voy a hacer.

La chica lo miraba sin perderse de nada, mientras Ash notaba como una gota de sudor bajaba desde su frente hasta una ceja. "Vamos hombre tranquilo," pensó. Tomó una bocanada de aire y comenzó a realizar los pasos que le había enseñado Kiawe para activar el movimiento Z del tipo fuego, mientras Serena observaba y veía como los lazos de energía de la pulsera Z de Ash se unían con Litten, tomando la forma de una Z, con pequeño un rombo que sobresalía en la mitad, emergía del cuerpo de Litten.

—¡Ahora Litten, Hecatombe Pírica! —bramó Ash.

Litten tomó una gran bocanada de aire, apareciendo las pequeñas llamas de su lomo. De repente la temperatura del lugar comenzó a subir mientras una serie de hilos de fuego aparecieron sobre el pequeño gato, formando una pequeña bola de fuego que se hacía más y más grande. Litten la impulsó hacia delante, mientras incendiaba el camino a su paso; impactó contra la pared del volcán del Wela, causando una enorme explosión de fuego que se expandió rápidamente, acompañado de una gigantesca nube de humo.

—¡Bien hecho Litten, lo hiciste bien! —lo felicito su entrenador, mientras el gato daba un ligero maullido de felicidad, para luego sentarse en el suelo moviendo su cola, mientras Braixen lo observaba sorprendida de que ese ataque tan fuerte hubiera provenido de él.

—¡Lo hiciste bien Ash!

—Gracias Serena —dijo sonrojándose un poco por el halago de la chica—, ahora es tu turno de intentarlo con Braixen.

La chica dio un paso al frente junto con su Pokémon con una mirada llena de confianza, mientras Litten se paraba al lado de su entrenador con una mirada despreocupada. Pikachu le dio una palmada felicitándolo, mientras él sacaba pecho y levantaba la frente, orgulloso.

—De acuerdo Braixen, ¡demostrémosles que nosotras también podemos!

Ash la miraba con atención y de brazos cruzados, mientras realizaba la danza.

—¡Hecatombe Pírica! —exclamó la chica alegremente, mientras Ash de un momento a otro, puso una mirada seria, frunciendo un poco el ceño.

De la punta de la vara de Braixen, solo salió una nube de humo acompañado de una pequeña explosión de pequeñas llamas. La Pokémon miro la punta, moviéndola un poco, aturdida.

—¡Pero que…! —exclamó la chica, totalmente desconcertada.

—Fallaste en la ejecución de los pasos Serena —explicó el azabache, con una mirada seria—, esto es un ejercicio de práctica y memoria, trata de hacerlo otra vez.

La chica lo volvió a intentar, obteniendo el mismo resultado.

—¡Agh! ¿Por qué no me sale? —gruño la chica arrugando un poco su rostro al quinto intento, sintiéndose celosa de Ash por primera vez, al no poder hacer bien la danza de canalización, impresionada de que Ash lo haya hecho a la primera.

—¿Por qué me miras así? —preguntó el azabache encogiéndose de hombros, viendo el ceño fruncido de Serena.

—¡Porque tú lo lograste a la primera! —bramó la chica indignada, cruzando los brazos y dándose media vuelta. No sabía que le enojaba más, el hecho de que Ash la estuviera enseñado a moverse, o que lo hiciera mejor que ella.

—Yo ya lo había visto antes en la Escuela Pokémon Serena, no es que sea mi habilidad natural esto de moverme y lo sabes, tengo dos pies izquierdos —añadió el chico, provocando un ligero bufido por parte de Serena—, a ver, haz los pasos y déjame verte bien.

La chica comenzó a moverse, siendo detenida a la mitad por Ash alzando su mano. Se puso detrás de ella tomando sus manos y colocándolas en la posición adecuada; puso una mano en su cintura y en su hombro derecho corrigiendo la postura del torso, provocando que la temperatura del rostro de Serena subiera de golpe, al darle la impresión de que estuviera bailando con él. Mientras que Ash por otro lado, se sobresaltó un poco al darse cuenta dónde había puesto su mano, por un instante dio la impresión de que su cabeza iba a explotar en ese momento; su cuerpo estaba tan caliente como si lo hubieran atacado a él con un Hecatombe Empírico, suplicando que le arrojaran un balde de agua fría para bajar su temperatura.

—¡Lo-lo siento Serena! —se disculpó rápidamente, tratando de controlarse y evitar que sus mejillas enrojecieran, en vano.

—¡Tranquilo, no es nada! —agregó la chica tratando de no sonar alarmada.

Pero solo empeoró cuando Ash comenzó a hacer los pasos junto a ella en ese momento, mientras la iba corrigiendo a medida que avanzaban.

—¡Bueno, intenta de nuevo! —dijo el chico al terminar, alejándose de ella, y aunque su intención era que la desbordante energía que había aparecido en su cuerpo se fuera con su caminata hacia sus Pokémon, fue en vano.

La chica trató de concentrarse nuevamente en los pasos para su sexto intento. Esta vez la energía de su pulsera fue más intensa que las veces anteriores, haciéndose más pesada. Braixen tomó su vara y la alzó hacia arriba, mientras algunos hilos de fuego iban formando una bola de fuego en la punta haciéndose más grande. Extendió la rama hacia el frente con decisión y el ataque voló hacia delante, encogiéndose un poco antes de impactar la pared, para la decepción de la Pokémon, siendo animada por Pikachu, Luz y Litten.

—¡Bien! —exclamó, felicitándola—. Esta vez te salió mucho mejor, con un poco de práctica lo dominaras a la perfección para tu siguiente concurso, estoy ansioso por verte hacerlo allí. —dijo, extendiendo su pulgar hacia arriba y sonriéndole a su amiga.

—Tienes razón, solo falta un poco más —opinó la chica más animada por su breve progreso, decidida a dominarlo lo más pronto posible. Se dio la vuelta acercándose a Ash—. Gracias por enseñarme.

—Vamos, no fue la gran cosa. —indicó el chico colocando ambos brazos detrás de su cabeza, mirando en otra dirección.

—Discúlpame por haberme enojado hace un momento. —dijo la chica, colocando sus manos detrás de ella, mirando a Ash alegremente.

—¡N-no le des importancia! —Ash podía notar como se ponía cada vez más nervioso por lo que decía Serena—. Regresemos con los demás.


Unas horas después en el sur de la isla, en la Playa de Hanohano…

El lugar estaba bastante concurrido, lleno de turistas de diferentes regiones y otros originarios de Alola, los límites de la playa estaban marcados artificialmente con una serie de rocas que impedían llegar a mar abierto, visibles a simple vista. Algunos niños jugaban en la orilla con sus padres, o entre ellos con sus raquetas u pelotas de playa. Algunas parejas iban caminando buscando sus lugares junto a los encargados de atender a los turistas. Muchos estaban tendidos sobre sus toallas en la arena, bronceándose en el sol, junto a las sombras que se movían de los Wingull y Pelipper que sobre volaban el lugar.

—Esta ha sido la mejor idea que he tenido —opinó Barry, recostado sobre una tumbona debajo de la sombrilla y lentes oscuros, sosteniendo un vaso en sus manos adornado con una pequeña sombrilla—, nada como un poco de sol, playa y arena para variar.

—¿Tú idea? —objetó Nando frunciendo el ceño, también con lentes oscuros, sentado en una silla plegable con un Ukelele a su lado—. Lo dice al que se le ocurrió explorar el Monte Lanakila sin un mapa y ropa de verano.

—No fue tan malo.

—¡Nooo, para nada —gruñó Nando, mirándolo con impaciencia, lo único que tenía era ganas de golpearlo con el instrumento— solamente nos perdimos allí por tres días! ¡Falto poco para que me convirtiera en un bloque de hielo! Me iban a usar como decoración para la sala principal del Centro Pokémon al pie de la montaña.

—Hombre, si te quejas. —replicó el rubio, tomando un poco de su bebida.

—Nando tiene razón Barry —dijo Zoey, aplicándose bronceador en el abdomen y sus brazos—, además tienes un pésimo sentido de la orientación. Si no hubiéramos usado la Rotom-dex aún estaríamos allí atrapados.

—¡Olvídense de eso, ¿sí?! —replicó el rubio—. Disfrutemos de esto más bien. Aprendan de él.

El chico señalo a Paul, sentado a su izquierda con cara de pocos amigos, el ceño fruncido y brazos cruzados, notablemente molesto.

—¿Qué tienes Paul? ¿Estás estreñido? —preguntó Barry sin darle mucha importancia, provocando que Zoey casi se ahogara con su bebida de la risa. De repente comenzó a salir un poco de humo de la cabeza del chico y se arrugo su frente.

—¡¿Qué cojones estoy haciendo aquí?! —protestó, levantándose de su silla, molesto—. ¡Se supone que debería estar entrenando o en camino al próximo desafío de esta isla, no aquí tomando el sol y holgazaneando, y menos viajando en grupo!

—Oye tranquilo señor no se divertirme —dijo Barry, tomando otro sorbo, mirando el mar—, pareces un viejo amargado. La vida no es solo entrenar y batallas, hay que saber divertirse de vez en cuando, ¿no crees?

—Tú te la pasas «divirtiéndote». Si entrenaras más en vez de holgazanear, serias tan fuerte como tu padre.

—Si soy fuerte «holgazaneando» imagínate si entrenara. Por esa clase de cosas, es que no tienes novia amigo mío, relájate un poco.

—Como si tú tuvieras muchas, casanova de dos Pokecuartos.

—Bueno, bueno, olvidémonos de las tácticas de coqueteo inexistentes de Barry y del viejo amargado. ¿Cuál es nuestra siguiente parada? —preguntó Zoey, recuperando un poco el aliento mientras se ponía bronceador, ignorando la mala cara que le dirigieron ambos chicos.

—La Avenida Royale, el encargado de este lugar mencionó que las remodelaciones ya están listas, allí es el próximo concurso Pokémon también —informó el chico, viendo el mapa de la Rotom-dex, mientras afinaba su recién adquirido instrumento—. Nos tomará unos dos días llegar allí.

—Bueno, en ese caso, terminemos pronto aquí para ir allí. —agregó la chica levantándose de su tumbona y recostándose al sol, ignorando a unos chicos que pasaban frente a ella, tratando de llamar su atención.

—Hasta que al fin hablan mi idioma. —dijo Paul más emocionado.

—Sereno moreno, la chica dijo cuando terminemos, aún nos queda un rato más aquí. —señaló Barry, sin ninguna intención de levantarse.


De regreso en la ruta 8…

Ash, Gary, Lillie, Serena y Yazir retomaron su viaje de regreso hacia la Avenida Royale, caminando durante toda la tarde. Según la Rotom-dex de Ash, al día siguiente llegarían a su destino. Yazir caminaba unos pasos más atrás de los demás, con la vista clavada en Serena que hablaba con Gary y Ash, con Lillie a su lado. No pudo evitar la sensación de enojo por el regaño, y todo por haber hecho lo correcto. A pesar de todo le resultaba nostálgico, como cuando su madre lo reprendía por ensuciarse su ropa al correr por el patio luego de la lluvia, o cuando Serena le reclamaba por entrar a su cuarto sin permiso cuando la visitaba en Kalos. Había pasado mucho tiempo desde que alguien le regañaba tan seguido y de esa manera, no recordaba lo molesto e incómodo que podía llegar a ser.

A pesar del aprecio que le tenía a su amiga peli miel, aquel niño que podía divertirse y tratar de continuar, forzosa y necesariamente se había perdido, al enterarse de que podía hacer justicia, aunque eso significara seguir cargando con esa soledad en su pecho por más tiempo. Aceleró un poco el paso para tratar de escuchar lo que decían.

—¿Vas a participar en las batallas Royale Serena? —quiso saber Ash, lleno de curiosidad.

—¡Seguro, será divertido! —contestó la chica, expectante y seria—. Después de todo aún falta para el concurso, no me hace daño participar.

—Lo más interesante es el hecho de que sea una batalla todos contra todos. —señaló Gary, meditando sobre la competencia.

—¿Por qué lo dices Gary? —preguntó Ash, luego de voltear a ver a Gary y parpadear por unos instantes.

—Porque saca a relucir la esencia de la humanidad —explicó con una mirada muy seria—, la ley del más fuerte se hará presente, el engaño, la cizaña y por supuesto las alianzas momentáneas, lo prohibido socialmente hoy día será admitido. Definitivamente será divertido. —agregó, con una sonrisa en su rostro.

—Él tiene razón —dijo Yazir avanzando un poco, llamando la atención de todos—. Los débiles serán los primeros en caer, y los que no tengan la voluntad de usar métodos poco ortodoxos…

Mientras los chicos platicaban, Serena no pudo evitar preocuparse al ver la expresión en el rostro de Lillie, distraída y sin prestar demasiada atención a lo que hablaban los demás, el aire que tenía le preocupaba.

—Lillie, ¿estás bien? —preguntó la peli miel, llamando su atención colocando una mano en su hombro.

Lillie volteó a verla, sorprendida en un inicio al sacarla de su mundo; y aunque tenía buenas intenciones, no sabía si era prudente contarle lo que estaba pasando en su cabeza.

—Bueno… en realidad…

De repente, comenzaron a caer pesadas gotas de lluvia, que parecían ser de hielo de los frías que eran, alarmando un poco a Lillie que tomó su sombrero por los bordes tratando de cubrir su cabello.

—¡Oh genial, justo ahora que estamos en medio del camino! —se quejó Yazir, tratando de cubrirse con su bolso.

—¡Busquemos algún lugar para cubrirnos rápido! —dijo Ash.

La lluvia se hacía más intensa mientras luchaban por no mojarse; finalmente lograron encontrar un árbol lo bastante grande para cubrirse de la lluvia, aunque ya estuvieran bastante mojados. Cuando cesó la tempestad luego de unos treinta minutos, decidieron detener su viaje y acampar, sacando sus toallas para poder secarse. Yazir montó la cena mientras los demás armaban las tiendas y colgaban su ropa para que pudiera secarse.

Luego de la cena y lavar los trastes, Ash; Gary; Yazir y Lillie dieron las buenas noches y entraron a sus respectivas tiendas, a excepción de Serena. Pasaron unos cuarenta minutos, en lo que se quedó pensando cerca del fuego observando las llamas, sobre lo que le había dicho su amiga sobre las "personas interesantes". Dadas las apariencias, era bastante probable que se encontraran con ellos en la Avenida Royale, siendo un total misterio quienes podrían ser.

—¿Qué tienes Serena? ¿Estas preocupada? —Ash salió de su tienda, sentándose al lado de Serena.

—Ya te hacia dormido Ash. —dijo la chica, asombrándose un poco al verlo despierto.

—Me dio sed —mencionó el chico, mostrando un vaso—. ¿En qué piensas?

—Solo estoy pensando sobre las batallas Royale y lo que dijo… ¡Aaaashuuu!

—Salud. —le dijo Ash sonriéndole.

—Gracias. Bueno, como decía... ¡ah… Aaah… Aaaaasssshu!

—No me digas que te vas a enfermar Serena. —señaló el chico, mirándola intranquilo.

—No vale, nada que ver —le respondió la chica, con total tranquilidad—, debe ser que alguien está hablando de mí a mis espaldas. ¡Cof… Cof…!

—Tontita, quién va a estar hablando de ti a esta hora de la noche —señaló Ash, colocando una mano en la frente de Serena y otra en la suya propia—. ¡Serena, estas hirviendo!

—¡Claro que no, exageras! —negó de inmediato, totalmente roja mientras salía un poco de humo de su cabeza cuando puso su mano en su frente.

—Lo mejor es que descanses y entres a la tienda.

—¿Acaso detecto preocupación en tu voz Ash? —preguntó la chica, fingiendo asombro.

—¡Ps, ¿yo?! ¡Claro que no, solo quiero ver que estés bien!

—Hmm. —la chica recostó la cabeza al hombro derecho de Ash, pegándose a él—. Gracias por preocuparte Ash.

—Parece que ya no estás tan caliente. —dijo, llevándose una mano a la cabeza mientras sus pómulos se enrojecían, para luego rodearla con su mano derecha, sin percatarse que Gary, Lillie, Luz y Pikachu los veían con un ojo abierto desde sus tiendas, fingiendo estar dormidos.

Finalmente se despidieron luego de que Ash la convenciera de entrar a su tienda a pasar la noche, despidiéndose, mientras Gary sonreía luego de que Ash entrara y se acostara en su saco de dormir.


Esa noche, en la Avenida Royale…

Cerca de las 10:00 pm, dos sujetos se bajaban del Charizard que habían rentado como Pokemontura, justo en medio de la plaza del lugar. Miraron al frente, hacia el imponente edificio donde se llevaban a cabo las batallas Royale; a uno de ellos se le dibujó una pequeña sonrisa.

—Al fin llegamos —manifestó la voz de un hombre, calmada y alegre—. Este lugar no ha cambiado nada a pesar de los años.

—Hubiera sido más rápido si hubiéramos usado nuestros propios medios —dijo con impaciencia su compañero, algo irritado—, pero tenías que insistir en usar la Pokemontura, ¿verdad Anthony?

—Tsk. Hombre Marcus, disfruta del viaje. Tú querías venir aquí en primer lugar aceptando el riesgo. —replicó, llevándose una mano a la cabeza—. ¿Ahora qué?

—Bueno, se supone que eres el listillo, ¿no? Debemos disfrazarnos. —añadió Marcus, moviendo los ojos en todas direcciones, en búsqueda de miradas curiosas.

—Hmm. Bueno… podemos seguir el ejemplo de cierto idiota que conocemos.

—¿De quién hablas?

—Ya lo recordarás, seguro se presenta también. Espera aquí.

Pasaron unos veinte minutos hasta que Anthony regreso con un par de disfraces que consistían en una gabardina negra con doble cierre para dejar abierto el extremo inferior, con capucha con cordones plateados, magas largas y cremallera plateada, zapatos, guantes y pantalones negros.

—¿Es en serio?

—¿Se te ocurre algo mejor? —Anthony arqueó una ceja, esperando una respuesta.

Marcus, de mala gana, tomó su disfraz. Se dirigieron a uno de los baños cercanos al domo de la Avenida Royale y se cambiaron. Se cubrieron el rostro con las capuchas y se dirigieron al Centro Pokémon. Se acercaron al mostrador donde estaba la Enfermera Joy y tocaron la campana.

—¿Sí? ¿En que puedo ayudarles? —preguntó.

—Queremos una habitación con camas individuales, por favor. —pidió Marcus con cortesía.

Al escuchar su voz, la enfermera Joy se llevó una mano a la boca, abriendo los ojos como platos, pálida mientras una gota de sudor bajaba por su frente.

—¡No puede ser —masculló impactada—, tú eres…!

—¡Shhhh! —Anthony la interrumpió de inmediato, antes de que llamara la atención de todos en el lobby—. Preferimos que nadie sepa que estamos aquí, por favor Joy.

—¡O-ok, e-es-está bien! —dijo, entregándole las llaves de la habitación, pasando por alto la formalidad de firmar el registro.

—Muchas gracias, que pase buenas noches enfermera Joy, y ya sabe. —dijo Marcus, simulando un cierre en su boca.

—Igual ustedes, sean bienvenidos. ¿Necesitan algo más?

—No por ahora, gracias. —ambos hombres de adentraron hacia su habitación para pasar la noche.

«¡No puedo creer que estén aquí, tengo que buscar lápiz y papel para mañana como sea, tengo pedir autógrafo!» —pensó, buscando como loca por todo su escritorio.

Continuará…


Notas del autor:

—¡Aleluya nuevo capítulo, han pasado 84 años :v!

Bueno no exageren, solo fueron 45 días sin episodio... Creo que si fue mucho XD, pero bueno una serie de problemas hicieron que se retrasara, que no son importantes en este momento aunque aún no estén solucionados del todo.

Bueno en fin, espero que hayan disfrutado de este capítulo queridos lectores. No olviden dejar su review u comentario 100% rellenoso o sin sentido XD. Hasta la próxima, feliz fin de semana.