Capítulo 47

Durante el trayecto hacia la Avenida Royale, Serena tuvo lecciones sobre la Danza de Canalización para realizar la Hecatombe Pírica por parte de Ash. Al caer la noche luego de una incesante lluvia, deciden acampar. Pero en ese momento sin que ellos lo sepan, un par de hombres aparecen en la región de Alola luego de un largo viaje.


La alarma de Yazir sonó temprano en la mañana, se dio un breve estirón para comenzar a preparar el desayuno al apagarla. Hacia una espléndida mañana de verano, a pesar de que el calor del sol se hacía presente; los Fletchinder volaban entre las copas de los arboles cercanos, de rama en rama buscando bayas, junto a los Yungoos que también buscaban comida junto a algunos Salandit, aunque en ocasiones se acercaban a la hoguera ya extinta, buscando el calor de los restos de madera. Salió de su tienda buscando agua, su crema dental y el cepillo de dientes; escuchó un ruido seco que provenía del mismo lugar donde se encontraba su bolso, cerca de su tienda. Al acercarse, abrió los ojos de par en par al ver sus cosas por todo el piso, ahogando un grito de enojo al ver el desastre que había provocado Froslass, buscando su comida.

Bajó la cabeza mientras recogía sus cosas y las volvía a guardar. Luego de que recibió su comida, volvió a meterse a su pokebola. Comenzó a hacer los preparativos del desayuno, aunque la preocupación volvió a apoderarse de sus pensamientos; la tranquilidad se le hizo casi insoportable al saber que lo más probable era que supieran de su presencia en ese lugar, acompañado del silencio de su amiga informante dentro de la organización. Pero si hubiera peligro dirigiéndose hacia ellos ya se lo hubiera dicho, incluso en la madrugada.

Y aunque sabía que uno de ellos era fuerte y otro hacía el intento de defenderse, no le complacía mucho la idea de ponerlos en riesgo. Su instinto le decía que debía marcharse, pero era incapaz de hacerlo en esta ocasión, dándole una sensación de confusión que nunca antes había sentido. Sus pensamientos fueron interrumpidos gracias al despertar de Lillie al darle los buenos días, llevando un pequeño bolso con artículos personales sacando su cepillo de dientes y un cepillo para su pelo. Seguida instantes después por Gary saliendo de la tienda dando los buenos días.

Mientras Gary trataba de convencer a Lillie de que no se veía tan mal (totalmente ignorado por ella, que seguía arreglando su cabello insistentemente), vieron a Ash salir junto a su Pikachu con buen semblante y amplia sonrisa en su rostro, dando los buenos días a todos, inclusive a Yazir, como si de repente sus disputas no hubieran existido.

—¡Qué raro tu despierto tan temprano Ash!

—Con ese ajetreo no pude seguir durmiendo —dijo, dando un bostezo—. Qué raro… ¿dónde está Serena?

—Sigue durmiendo. —indicó Lillie, que ya había terminado su faena.

—Pues deberían despertarla para que pueda desayunar.

—Yo voy. —se ofreció al instante, sin percatarse de Gary y Pikachu, que se esforzaban para contener la risa a sus espaldas.

Ash apartó el cierre de la entrada de la tienda de las chicas y lo primero que vio fue a Luz, ya despierta al lado de Serena. Al notar su presencia, fue corriendo hacia él, empujándolo y señalando a su entrenadora con insistencia. Se acercó con cuidado y vio el rostro de su amiga, mostrando un ademán de dolor.

—¿¡Qué sucede Serena!? —exclamó el chico, haciendo que la mueca se agravara.

—¡Ay! ¡No grites Ash, me duele la cabeza!

Al ponerse de rodillas, notó que el rostro de Serena estaba más colorado de lo normal, además que sudaba y mostraba un ligero temblor, respirando con algo de dificultad. Preocupado, puso una mano en su frente, abriendo los ojos como platos.

—¡Estás ardiendo en fiebre!

—¿Qué pasa Ash? —preguntó Lillie, acompañada de Gary, Yazir y Pikachu.

—¡Serena está enferma! —exclamó, provocando de nuevo un dolor punzante en la cabeza de Serena.

—¡Cálmate! Seguro se trata de un resfrío, nada grave. —explicó Gary.

—¡Pero está sufriendo!

—Se siente mal, ¿qué esperabas?

—¡Tenemos que hacer algo!

—¡No grites que no ayudas! —bramó Yazir notablemente molesto al ver que hacía sufrir a Serena.

—¡No me digas que tengo q…!

—¡Cállense ustedes dos —gritó Serena, provocando que se le erizaran los vellos de la nuca a ambos—, no estoy de humor para sus tonterías, y si alguno de los dos vuelve a gritar, me voy a encargar de que se arrepienta, ¿queda claro?!

Se limitaron a asentir, mientras su rostro se iba tornando cada vez más pálido del susto al ver la expresión de Serena.

—Tenemos que ir a la Avenida Royale para comprar la medicina. —sugirió Lillie, viendo el mapa en la Rotom-dex de Ash, que había salido de su bolso al escuchar el alboroto.

—Aún estamos lejos de allí, y no creo que Serena tenga ánimos de moverse —intuyó Gary—. Hay que buscar la medicina y traerla aquí, es lo mejor.

Gary fue a la tienda de los chicos para cambiarse, mientras Lillie hacia señas para que Ash y Yazir salieran para poder hacer lo mismo. El azabache caminaba de un lado al otro tan rápido que podía abrir una zanja con su andar. Gary sacó a su Arcanine de la pokebola, listo para emprender el viaje.

—Trataremos de volver lo más pronto posible —dijo, montándose en el lomo de su Pokémon junto a Lillie—. ¿Ustedes que van a hacer?

—Me voy a quedar a cuidar de Serena, voy a tratar de bajar su fiebre. —dijo Yazir.

Ash miró a Serena con una expresión seria, pensándolo unos instantes, mientras un cosquilleo recorría todo su cuerpo.

—No —dijo Ash en voz alta, captando la atención de todos los presentes—. Quiero decir… Yo me voy a quedar a cuidar a Serena.

—¿Qué? ¿Realmente sabes cómo cuidar a un enfermo? —sonsacó Yazir arqueando una ceja, con expresión severa.

—Claro que lo sé —mintió Ash lo mejor que pudo—. No se preocupen, está en buenas manos.

«Ash…» —Serena agradeció que su rostro estuviera de por si colorado, para que no notaran su vergüenza y el efecto de las palabras de Ash.

—¡Ja! Eso lo dudo mucho niño presumido, yo me quedaré con ella, tu ve a dar lata a otro lugar. —dijo Yazir con frialdad.

—¿¡Qué dijiste!?

—¡Lo que…!

—¡Ya basta! —chilló Serena, terminando con la discusión—. Yazir, ve a buscar Bayas Zafre, eso servirá para bajar la fiebre, Ash se va a quedar aquí, así los dos harán algo.

—Pero…

—¡No discutas!

—Está bien está bien de acuerdo, yo buscaré las bayas.

Con las tareas divididas, finalmente Gary y Lillie salieron disparados como una bala gracias a Arcanine, mientras que Yazir se adentraba en el bosque para buscar las bayas que le había pedido Serena.

«De acuerdo, esto no debe ser muy difícil, debo hacer lo mejor por ella». Buscó un envase para llenarlo con agua del río cercano al campamento. Fue a su bolso y tomó su pañuelo azul con una pequeña pokebola en uno de los bordes, humedeciéndolo con el agua fría provocando que su mano se entumeciera, colocándolo en la frente de Serena; pasados unos minutos mientras le secaba el sudor de su rostro, lo tomó y volvió a sumergirlo en el agua fría, hasta que se volviera a calentar nuevamente y así lo hizo varias veces, cambiando el agua constantemente cuando ya no servía, seguido por las miradas de Luz y Pikachu.

Mientras lo hacía, tuvo el suficiente tiempo para hacer memoria sobre lo que sucedió cuando enfermo en Kalos y la pesadilla del malestar. Lo único que podía recordar antes del ataque del Equipo Rocket, era a sí mismo caminando hacia Serena y como daba la apariencia que su cuerpo se incendiaba desde adentro; según el relato de Clemont, la había tomado de la mano y dijo: «Cola de Hierro, Pikachu». Antes de dejarse caer, alcanzó a ver el rostro de Serena con expresión de temor y notablemente colorada, ¿fue porqué la había tomado de la mano, o su inesperada acción? Sea cual sea la razón, no debió haber sido tan malo porque si fue la misma emoción durante su cita, entonces estaba bien. Y aunque no lo pensó con cuidado en aquel entonces, se veía muy bien con su ropa puesta, un chico realmente apuesto, pensó riéndose al recordar su relato sobre interpretar el papel de un hombre en la obra de la escuela.

Su corazón le dio un vuelco al pensar que le dijo linda a Serena; no obstante, tuvo la firme convicción de devolverle el favor, al estar solo con ella en la misma tienda en compañía de los pokémon tuvo una sensación incómoda, pero a la vez emocionante. Si el mismo caso se hubiera dado con Gary, e inclusive con Lillie, no hubiera sido lo mismo. De un momento a otro, tuvo la impresión de que él también tenía fiebre. «Genial, lo único que me falta, contagiarme», pensó. Sacudió un poco la cabeza para alejar esos pensamientos, tomó el pañuelo rosado de Serena y se lo puso a sí mismo en su frente, mientras Pikachu y Luz se llevaban una pata a la cabeza. A medida que pasaban las horas, notó como el color regresaba a su cara poco a poco, aunque aún estaba lejos de estar satisfecho, siguió haciéndolo sin detenerse ni apartarle la mirada.

—Ash —Serena finalmente rompió el silencio, haciendo que le diera un ligero temblor— ¿Qué? ¿Estás asustado?

—No, pensé que estabas dormida. ¿Cómo te sientes?

—Un poco mejor, gracias —dijo, tomándose un momento antes de volver a hablar—. Ash… ¿por qué te ofreciste para cuidarme?

—¿Cómo que por qué? Estás enferma, y tú ya me habías cuidado antes en Kalos cuando yo enfermé, pensé que era mi turno de hacerlo.

—Ahh… ya veo. —añadió, tratando de ocultar la decepción en su voz.

—Ta-también… porque eres mi amiga y estaba preocupado por ti —Notó como esbozo una gran sonrisa—. ¿Qué? ¿Tiene eso algo de malo?

—No claro que no Ash, al contrario, es lindo de tu parte, gracias. Discúlpame por ponerte en estas.

—No te disculpes, esto no es culpa tuya. Además, yo mismo me ofrecí así que esto no me molesta, al contrario, lo estoy disfrutando. —añadió, tomando el pañuelo de la frente de Serena.

—Oye… ¿ese es el pañuelo que tenías de niño? —preguntó al darse cuenta, mientras lo sumergía en el agua.

—Pues sí, lo que pasa es que no lo había sacado del bolso antes de partir a Alola —Lo miró unos instantes, antes de colocarlo otra vez en la frente de Serena—. Bueno, parece que la fiebre ha mejorado bastante. ¿Por qué no tratas de dormir un poco? Seguro pasaste una noche fatal.

—Trataré —Se relajó lo más que pudo, pero sabía que no se iba a quedar dormida, solo iba a dar vueltas de un lado al otro—. ¿Te recostarías a mi lado?

—¿¡Qué!? ¿¡Y eso a qué viene!? —exclamó sorprendido, tapándose la boca al darse cuenta que su voz se había elevado dos octavas.

—Me haría sentir mejor y podría dormir.

—Bueno… es-está bien supongo… digo… si tú me lo pides.

Se puso de costado al lado de Serena. Ella se dio media vuelta para poder tenerlo de frente, y finalmente cerró los ojos, relajándose por completo, mostrando una pequeña sonrisa que hizo que a Ash le diera un escalofrío, pero no se detuvo a pensar si era bueno o malo, simplemente dejó que se apoderara de su cuerpo, con gran placer y agrado al final.


Mientras tanto, en Kanto…

Transcurría otro día normal en el laboratorio del Profesor Oak. Como cada mañana, Tracey dejó salir a los pokémon para el desayuno y como siempre, los pokémon de Ash se reunían en un solo lugar para comer y luego separarse. Los Tauros corrían alrededor de la propiedad. Los recién llegados de la región de Kalos: Talonflame, Noivern y Hawlucha al principio tenían problemas con algunos de los más antiguos, en especial Talonflame con otros pokémon volador como Staraptor, Unfezant y Swellow, participando en concursos para ver quién era el más rápido, o el más fuerte; aunque Bulbasaur como siempre, lograba conciliar y hacer valer su autoridad, inclusive sobre Charizard, Snorlax (que el 90% del tiempo estuviera durmiendo), Krookodile, Sceptile, Leavanny, Donphan, Glalie, Muk e inclusive Torterra, ganándose el respeto de todos los pokémon del lugar, no solamente los de Ash.

Buizel, Croconaw, Squirtle (cuando no trabajaba junto al Escuadrón Squirtle en su labor de bomberos), Palpitoad, Corphish y Oshawott parecían más interesados en pasarla bien que en competir, aunque de sus pokémon de agua, Kingler parecía estar más interesado en tomar el sol caminando de un lugar a otro sumergiéndose en el agua de vez en cuando. Quilava pasaba el tiempo junto a Torkoal y Pignite cerca de las aguas termales disfrutando del calor, mientras Infernape entrenaba cerca de ellos. Heracross que como siempre, trataba de succionar el néctar de la flor de Bulbasaur, siempre tenía problemas con él. Noctowl, pasaba sus días sobre la copa de los árboles durmiendo. Gliscor volaba junto a Noivern todos los días, recibiendo algunas lecciones para mejorar su velocidad; y asombrosamente, Hawlucha con el tiempo, volvió a asumir su posición del Guardián del Bosque junto a Bulbasaur (para alivio de Tracey y Oak). Boldore, se movía lentamente cerca del hábitat de montaña separándose del grupo acompañado de Gible. Bayleef y Snivy, cuidaban del jardín que se encontraba cerca del laboratorio junto a otros pokémon tipo planta.

Esa mañana, Tracey revisaba sus bosquejos y anotaciones que hacía sobre sus observaciones en el laboratorio. Su labor fue interrumpida cuando sonó la computadora del Profesor Oak, acercándose para responder la llamada del Profesor Platane.

—Buenos días Profesor Platane, ¿en qué lo puedo ayudar?

—Ah hola Tracey, buenos días. Perdóname por saltarme las formalidades, pero es un asunto urgente. ¿Oak está cerca?

—Está ocupado terminando de dar de comer a un grupo de pokémon.

—¡Rayos! ¿De casualidad sabes dónde están las pokebolas vacías que llevo Ash de Kalos?

—Sí.

—Necesito que me envíes la pokebola en dónde vienen los primeros pokémon novatos para nuevos entrenadores. Para identificarla tienes que pasarla por…

—Sí ya lo sé profesor, no se preocupe —agregó, ocultando todo rastro en su voz que pudiera mostrar indignación al tratar de explicarle como hacer su trabajo.

Luego de unos minutos, la localizó y se acercó de nuevo a la pantalla.

—Aquí la tengo, pero… ¿para qué la necesita? Entenderá que esto salta el conducto regular.

—Hay un pokémon que tengo que transferir que le pertenece, pero no puedo hacerlo sin la pokebola de origen. Envíamela si eres tan amable.

Colocó la pokebola vacía en el transportador para enviársela a Platane. El profesor salió corriendo hacia otra habitación emocionado, extrañando a un confundido Tracey. Pasados unos diez minutos, volvió a aparecer frente a él. Se hizo el proceso de transferencia regresando al laboratorio de Oak, mientras Platane se despedía de Tracey dándole instrucciones de avisar Oak sobre transferencia.

—¿Qué sucede Tracey? ¿Ocurre algo malo? —preguntó el profesor al ver la prisa de su asistente.

—No, lo que pasa es que el Profesor Platane nos transfirió un pokémon de Ash desde allá.

—¿Un pokémon de Ash? —Los pokémon de Ash al escuchar el nombre de su entrenador, se acercaron hasta Oak curiosos por saber de quien se trataba—. Veamos.

Oak tomó la pokebola y la arrojó al suelo para dejar salir al pokémon.

—(¡Yo!) —saludó, con un gesto de su pata, sorprendiendo a Hawlucha, Noivern, Talonflame y al mismo Oak mientras Tracey arqueaba una ceja.


De regreso en la región de Alola…

Ash observaba a Serena mientras dormía plácidamente, mientras colocaba una mano en su frente y luego en su cuello de vez en cuando, cerciorándose de que la temperatura no haya vuelto a subir, y mientras lo hacía se dio cuenta de que le gustaba observarla. A pesar de estar enferma, de alguna forma en aquel espació tan pequeño y a pesar de su condición, era adorable, inclusive su rostro al estar colorado por la fiebre le era adorable, provocando que su estómago se moviera de un lado al otro como si pequeños animales saltaran dentro de él, una sensación que hasta ahora, solo Serena era capaz de provocar.

Y aunque sabía que la medicina era importante, no tenía ninguna prisa porque se terminara el momento, en especial no le importaba el tiempo que pudiera demorarse Yazir en volver con las bayas. Esa era su verdad y realmente quería aprovecharlo hasta que fuera posible, inclusive por siempre si era posible, y no compartir ese sentimiento con nadie más. Después de todo merecía ser feliz disfrutando cada segundo de cuidarla.

Instantes después, Pikachu y Luz movieron sus orejas al mismo tiempo a la par, girando sobre sí mismos al escuchar un ruido proveniente de afuera de la tienda. El mundo de Ash se vino abajo al pensar que finalmente habían llegado con la medicina de Serena. Respiró hondo y sacó todos esos pensamientos de su cabeza, saliendo de la tienda haciendo el menor ruido posible. Se llevó una sorpresa instantes después al ver de quienes se trataba. Un grupo de aproximadamente diez reclutas del equipo Skull, entre hombres y mujeres apareció de entre los arbustos, moviéndose con el mismo ritmo de siempre con sus collares moviéndose de un lado al otro.

[SUENA OST ENCUENTRO CON EL TEAM SKULL, BUSCALO EN EL PERFIL]

¡Yo! ¡Una vez más nos volvemos a encontrar, una sorpresa segura te habrás de llevar, de esta no te vas a salvar! —dijo uno de los reclutas.

—¿Ustedes otra vez? Están igual que los tres idiotas que me han seguido por todo el mundo para robarme a Pikachu. —comentó Ash, con voz irritada.

¡Tu relato no importa, a otro idiota con esa historia de tus más de tres sombras, ¿a quién importa? —contestó una recluta poniendo un dedo frente a su boca al final.

Una gota de sudor apareció en la frente de Ash, Pikachu y Luz, una clara mezcla de desagrado, malestar e incomodidad apareció en sus rostros.

—De acuerdo… ¿ya terminaron? Si es así, pueden irse por donde vinieron y olvidaré este episodio para que no salgan heridos.

Los reclutas se rieron.

¡Yeah! ¡Tu momento de hacerte el chulo se ha acabado, esta vez por el peso de tu orgullo caerás, nadie te ayudará, un fuerte oponente ante ti aparecerá! —dijeron todos al unísono, para luego formar una línea ordenada en ambos extremos dando la apariencia de un pasillo.

[FIN DEL OST]

Un hombre de unos 24 años, de pelo blanco y alborotado, con gafas de sol sobre una montura de color dorado en su cabeza, vestía el estilo punk con una chaqueta negra de bordado blanco en los brazos, franelilla blanca, pantalones negros y zapatos deportivos de color blanco, había un par de tatuajes en ambos brazos de color púrpura con el símbolo de la calavera del Equipo Skull. Alrededor de su cuello, lleva puesto un medallón de oro con el símbolo de su organización, pulseras en su muñeca derecha y un reloj de oro en la izquierda, apareció desde el bosque.

Con él, venía un hombre que reconoció de inmediato como el hermano de Lillie, Gladio. También, venía una mujer de ojos color amarillo, sombreados de color blanco, tenía el de cabello rosado, dividido en la mitad en la parte superior de su cabeza. Llevaba dos ganchos con forma de calavera de donde colgaban dos mechones largos de cabello en cada lado, uno amarillo y otro rosado. En su cuello, lleva un collar con el logo del Equipo Skull. Viste un top oscuro con los bordes superiores blancos, un pantalón oscuro con el borde superior blanco en un patrón de zigzag en la pierna izquierda y zapatos deportivos color blanco. En su brazo izquierdo trae una muñequera con el mismo estilo de sus ropas, además de un tatuaje rojizo en el abdomen del logo de la organización.

[SUENA OST ENCUENTRO CON GUZMA]

—El jefe odiado que te golpea y te golpea y nunca deja de hacerlo. ¡Sí, el gran mal Guzma está aquí! —recitó el hombre de cabello blanco con gran énfasis, alzando su mano derecha.

—Genial justo lo que me faltaba, un caso de lunatismo aún más grande, que ni siquiera hace el intento de rimar. —dijo Ash con fastidio cruzando los brazos.

¡Yo! ¡Mucho cuidado con tus palabras o te saldrán caras! ¡A nuestro jefe hablas! ¡A la lona te enviará, con su fuerza triunfará!

—No me confundas con estos idiotas —dijo Guzma señalando a los reclutas detrás de sí, para sorpresa de Ash y de ellos—, ya les he dicho miles de veces que no improvisen frente a mí, pero es una causa perdida.

—Es un buen intento, aunque no son muy ilustres que digamos. —señaló la chica.

—Eres muy blanda con ellos, Plumeria. —la regaño Guzma.

—Si usted lo dice.

¡Yeah! ¡Por eso la comandante Plumeria se destaca, su fuerza es la de una…!

—¡Basta, estamos hablando los mayores, estense quietos y atentos! —ordenó la chica viéndolos de reojo, acabando con el aliento de los reclutas de golpe.

—¡Ya corten el numerito, les dije que se fueran! —gritó Ash.

—Tal parece que no eres muy brillante, aunque no me sorprende —destacó Guzma, señalándolo con el dedo—. Gladio, ¿por qué estamos aquí?

—Tenemos cuentas pendientes que saldar con este grupo, creo recordar. —respondió, ignorando por completo la expresión de Ash que lo miraba con desdén.

—Correcto, la cuestión es que como bien dijiste, son unos idiotas incompetentes, pero aun así son mis lindos subordinados y no puedo dejar pasar cuando alguien los hiere.

—Je… jefe…, lo seguiremos de por vida a donde quiera que usted vaya. —añadieron los reclutas con lágrimas en los ojos.

—Esto es muy interesante, ¿no les parece? —prosiguió Guzma dándose la vuelta para ver a sus reclutas—, en una esquina tenemos a trece miembros del equipo Skull y en la otra —giro de nuevo sobre sí mismo para ponerse frente al azabache— al famoso entrenador de Pueblo Paleta, Ash Ketchum.

—Espera… ¡¿cómo sabes mi nombre y de dónde provengo?! —preguntó con fiereza.

—Eso no es parte del juego, ¿o sí? Cómo lo sé no es importante, porque dentro de poco habré acabado contigo.

—¡Tendré que sacarte la respuesta por la fuerza entonces! Será mejor que te prepares, no pienso contenerme.

Una sonrisa macabra apareció en el rostro de Guzma, mientras Plumeria, Gladio y los otros diez reclutas dieron un paso al frente colocándose a la misma altura que su líder, mientras tomaban sus pokebolas.

—Espero que así sea, porque de lo contrario no sobrevivirás —Todos arrojaron sus pokebolas al mismo tiempo— ¡Que comience el juego!


[SUENA OST BATALLA CONTRA COMANDANTES SKULL]

Cerca de la Avenida Royale…

—Con esto de seguro Serena se pondrá mejor —dijo Lillie examinando el contenido de la bolsa de medicinas que habían comprado en el Centro Pokémon—, solo espero que Ash haya podido hacer algo por ella. No parece del tipo que haya cuidado a alguien en la enfermedad.

—No te preocupes por eso, ella está muy bien con él —respondió Gary, sacando la pokebola de Arcanine para regresar al campamento—, ya mejorara cuando lleguemos, démonos prisa.

Arcanine se recostó en el suelo para que los tripulantes pudieran montarlo. Mientras se levantaba para comenzar la travesía, escucharon una fuerte explosión acompañada de destellos amarillos que salieron disparados al cielo.

—¡¿Qué fue eso?! —preguntó Lillie mientras se tapaba la boca.

—El Giga Voltio Destructor de Pikachu de eso no hay duda.

—Hay que ver… ¿No puede dejar eso por un instante para cuidar de ella?

Gary frunció el ceño, mirando en dirección hacia los destellos con mucha seriedad, era de lo más extraño. ¿Por qué Ash se pondría a entrenar un momento como ese? ¿Acaso la inseguridad de sus sentimientos lo hizo escapar en un momento determinado para liberar estrés?

—Algo no está bien aquí… debemos regresar cuanto antes al campamento Arcanine. ¡Lillie, sujétate fuerte! —Arcanine dio un salto hacia delante, adentrándose en el bosque a toda velocidad.

—¡Vaya! Ese fue un buen ataque chico, pero me temo que vas a necesitar mucho más que eso para salir de esta. ¿Qué vas a hacer ahora después de haber usado tu movimiento Z eh? —preguntó Guzma en tono burlón, mientras su Scyther salía ileso del ataque junto al Haunter de Plumeria y el Golbat de Gladio.

—¡Esto aún no ha acabado!

—Yo creo que sí. Es una lástima que tus amigos no estén aquí para que vean como acabo contigo. La idea era ajustar cuentas con tus acompañantes y terminar con todo esto, pero tal parece que tendré que buscarlos después.

—Eres repugnante; trece contra uno es un acto de cobardes.

—En la guerra todo se vale zopenco, y esto es la guerra. Tus excusas son de un niño majadero. Si caes es porque eres débil y debes aceptar tu destino callado.

Ash miró alrededor, la mitad de los pokémon de los reclutas fueron derrotados por el poderoso ataque de Pikachu, pero lejos de sentir alivio. Ash aún tenía a ocho contrincantes contra los que lidiar al mismo tiempo y aunque estuviera peleando con Litten y Rockruff, sabía que no podía mantener el ritmo mucho más tiempo. Su Pikachu no podría resistir más luego de realizar su movimiento y del contra ataque del Equipo Skull, ni el mismo recibiendo ataques en ocasiones sin que pudiera hacer algo para evitarlo ni sus pokémon, agregando el hecho de que ya había usado su movimiento Z para empeorar todo. Su único alivio, era que ninguno de los ataques había alcanzado la tienda donde se encontraba Serena. Pensando en que hacer, recordó una conversación que tuvo con el Profesor Kukui.


FLASHBACK

—Profesor, tengo una pregunta importante —dijo alzando la mano en uno de los salones de la escuela—, usted dijo que solo se puede usar un movimiento Z por batalla. Pero… ¿qué pasaría si alguien intentara usar un segundo? —Todos pusieron una expresión de preocupación y ansiedad por la respuesta.

—Créeme, no quieres hacerlo.

—Solo quiero saberlo, hay que saber las implicaciones para no hacerlo. —insistió.

—Bueno, en principio puede ser usado más de una vez por pelea. Pero ya supone un enorme estrés para tu cuerpo el canalizar la energía para usar el movimiento Z. Hacerlo varias veces consecutivas en una misma batalla podría provocar graves daños a tu organismo. Desde fallas sensoriales, agotamiento extremo, perdida de la consciencia, hasta fallos en la circulación sanguínea. En algunos casos incluso puede llegar a producir parálisis, pudiendo llegar a ser permanente debido al sobre esfuerzo, y en casos extremos… la muerte debido al enorme consumo de energía vital del usuario.

«Es por eso que no es recomendable para un novato en el uso de esta clase de poder, utilizar más de un ataque de este tipo por batalla. Inclusive los más veteranos se lo piensan dos veces antes de hacerlo. A menos que quieran exponerse a la derrota o a graves consecuencias, no lo hagan. ¿Queda claro?»

—¡Sí! —respondieron todos al unísono.

FIN DEL FLASHBACK


Miro atrás de sí mismo hacia la tienda donde Serena dormía. El miedo por primera vez se apoderó de su cuerpo mientras el escalofrío recorría su cuerpo. La situación empeoraba a cada segundo convirtiéndose en una pesadilla, era imposible que pudiera salir airoso de allí sin ponerse a sí mismo en riesgo o a su amiga, viéndose superado por la táctica sucia de su enemigo peleando todos al mismo tiempo contra él. No tenía tiempo para ponerse a discutir o considerar lo que pudiera pasarle por hacerlo con sus enemigos al frente, no obstante, de ser consciente de lo que podía significar por su experiencia con la Syncro Evolución de Greninja y el agotamiento físico en las primeras ocasiones, lo siguió haciendo, acostumbrado a poner su cuerpo al límite con esa clase de cosas.

No había otra opción, la seguridad de Serena era lo más importante y no la pondría en riesgo. Tomo el Electrostal Z de su pulsera para retirarlo y colocar el Pirostal Z en la hendidura con forma de rombo, mientras una sonrisa se formó en su rostro, provocando que Guzma arqueara una ceja.

—¿Qué es tan gracioso?

—Lo acepto.

—¿De qué estás hablando? —dijo analizándolo con la mirada, comprendiendo instantes después lo que iba a hacer, mientras Gladio abría los ojos como platos al ver la acción de Ash—. ¡Jajajaja, ¿vas a usar un segundo movimiento Z?! ¡Aquí tenemos a un temerario! Por lo que veo eres solo un novato usándolos, y aun sabiendo las consecuencias vas a hacerlo. Tienes mi respeto muchacho, pero las posibilidades de que lo logres son escasas.

—¿Acaso estás estúpido o qué? ¿Estás dispuesto a llegar a esos extremos? ¡Es imposible que lo logres!

—¡Cállate Gladio, no me digas lo que es posible y lo que no lo es, no tienes derecho a sermonearme! —gritó Ash agitando su brazo derecho—. Lo haré y cuando los derrote, ustedes se irán como perros con el rabo entre las patas. Después de mi ataque anterior, no creo que sean capaces de mantenerse en pie.

—¡Que sea una batalla de aguante entonces! —añadió Guzma sonriendo vilmente—. ¡Al ataque todos!

—¡Litten, prepárate para la Hecatombe Pírica! —El pokémon se opuso rotundamente negando con la cabeza enérgicamente, protestando—. ¡Haz lo que te digo!

Pikachu trató de detenerlos, pero ya era tarde, ya había hecho los pasos para usar su segundo movimiento Z. Una pequeña bola de fuego apareció en la boca de Litten que cada vez se hacía más grande mientras el haz de luz rojo de la pulsera se unía a él; Ash puso una expresión de dolor en su rostro mientras su cuerpo se hizo terriblemente pesado, parecía que la fuerza de gravedad lo forzaba a hincarse de rodillas, aplastándolo contra el suelo con mayor violencia, el dolor se hizo más intenso en sus muñecas, su cabeza y sus rodillas, comenzado a ver borroso. Negado a darse por vencido, se forzó a sí mismo a seguir de pie hasta que terminara de cargar el ataque; de un momento a otro, sintió una desagradable sensación de calor que se esparcía por uno de los bordes de su boca.

Finalmente, el haz de luz de su pulsera dejo de emitirse. El gato de fuego, notablemente enfadado, atacó con todas sus fuerzas haciendo que la bola de fuego se convirtiera una gran ola de fuego. El frente del ataque fue tan grade que envolvió a todos los pokémon rivales, haciendo imposible que Ash pudiera ver el resultado de su temerario ataque. Con su cabeza a punto de estallar, el cansancio y la sangre corriendo por uno de los bordes de su boca, luchaba contra su propio cuerpo manteniéndose consciente, mientras sus rodillas comenzaban a temblar.

—Y eso para que vean… ¡Que subestimarme es un error fatal! ¡No me voy a dejar vencer por ustedes, Ash Ketchum de Pueblo Paleta será el mejor Maestro Pokémon del mundo, que no se les olvide! —alcanzó a gritar antes de caer de rodillas al suelo deteniendo su caída con sus manos, agotado y respirando con dificultad, sin poder observar el resultado de su ataque con claridad debido a la nube de polvo.

Continuará…


Notas de los autores:

¡Hoola mis queridos lectores y amigos 😁! ¿Cómo están esas fiestas navideñas? Espero que a pesar del frío o del calor (dependiendo de su posición en el globo), la estén pasando bien y disfrutando del descanso después del arduo trabajo u estudio u_u.

¡Al fin nuevo capítulo 😍!

Sí lo sé, nos tardamos no nos recriminen 😐.

La historia pasó por un profundo proceso de cambio y de reencuentro; aún así, hay algo muy importante que deben saber y es que eso ya llegó a su fin (mas no el de edición). Luego de una profunda revisión a lo anteriormente hecho como ya se dijo y de replantearnos muchas cosas, reestructuramos la trama y todo lo que va a pasar hasta la isla de Poni (aunque puede cambiar en el camino), lo que implicó hacer ciertos ajustes, agregar, quitar, mejorar, desarrollar, auto tutelarse y paren de contar 😕, pero no me arrepiento :), espero que eso me ayude a seguir mejorando la escritura y sobre todo, entretenerlos a ustedes, los lectores.

Ahora les pido un favor con dos cositas importantes: primero; quiero que me digan si los capítulos les siguen pareciendo demasiado extensos a pesar de la reducción en la cantidad de palabras (este tiene 5.185 palabras, 1.815 menos del promedio a partir del capítulo 28 de esta historia, en algunos capítulos 3.315 menos), el ideal es no pasar de 5.400 ahora, ni menos de 3.000.

Y segundo, pero no menos importante: qué les parece la forma en la que está escrito, sinceramente. Eliminé lo más que pude la exageración de los sentimientos y errores clave en el uso de la voz narrativa para explicarlo mejor desde POV de cierto personaje en específico. ¿Hubo algo muy exagerado? ¿Se pudo omitir algo que está demasiado explicado? ¿En algún punto se tornó pesada? ¿Faltó más detalle en el alguna parte? Nos gustaría saber su opinión al respecto, porque a pesar de que para mí está bien, puede haber algo que yo no esté viendo :).

A tan solo cuatro días para que llegue Santa, el Divino Niño o como lo quieran llamar XD🎅 . Espero se hayan portado bien durante todo el año y les traigan muchos regalitos ^^ 🎁🎁. Si se portaron mal pues bueno... tampoco es que sea muy malo 😏, ustedes saben de que hablo, ¿verdad? XD. Ok no :v, portense bien chicos :/.

En fin, eso es todo por ahora jiji. El siguiente capítulo vendrá después del 25 de diciembre. Espero les haya gustado el capítulo. Recuerden dejar sus reviews y responder lo que pregunté más arriba, es importante en verdad. Les deseo felices fiestas y que tengan un excelente día, tarde o noche (a la hora que estés leyendo esto 😊). ¡Hasta la próxima, bye!