Capítulo 49

Después de una ardua lucha contra el Equipo Skull. Esa noche, acamparon en la ruta 8, atendiendo las heridas de Ash y la enfermedad de Serena para continuar con el viaje a la Avenida Royale el próximo día.


A la mañana siguiente…

«¡No sé qué me molesta más, que sea cierto, que me haya despertado, o que haya sido él quien me lo dijo!» —pensó Serena furiosa saliendo de su tienda junto a Luz, preocupada por su entrenadora.

La claridad de los rayos del sol se abrió paso a través de la tienda de Serena tras una noche de sueño interrumpido. Vio a Ash tendido en el suelo, derrotado por Guzma y el Equipo Skull, luego todo se ponía oscuro mientras se ponía de pie, con ojos rojos, reclamándole en un rugido por no haber hecho nada y dejarlo solo; vio a Luz tirada en el suelo rodeada por los pokémon enemigos, el Equipo Skull pasando sobre el cuerpo de Ash tendido en el suelo, directamente hacia ella antes de despertar de golpe, temblando mientras el sudor bajaba por su frente. A pesar que su resfriado se había pasado, estaba lejos de sentirse mejor.

Se encontró sola en el campamento, como de costumbre Yazir estaba haciendo su entrenamiento matutino lejos de allí. Caminó al lado de la tienda de los chicos antes de tomar asiento en la mesa ya preparada para el desayuno, sintiendo un nudo en la garganta al pensar en la condición de Ash. Después de todo, fue su culpa que haya terminado así, fue su culpa no haber podido hacer más.

—Buenos días Serena, ¿qué tal tu noche? —dijo Gary.

—¿Es en serio? —inquirió Serena, señalando sus ojeras.

—Alguien no despertó de muy buen humor hoy.

—¿Quieres que esté contenta? ¡Hola Gary buenos días, dormí de maravilla pensando que Ash pudo haber resultado herido de verdad por mi culpa, pero todo está muy bien gracias! —masculló entre dientes tratando de no gritar.

—Vamos no exageres, todo al final…

—¿Salió bien? ¡Qué consuelo!

—Pues debería, pudo irle peor a Ash.

—Tú tampoco te quedas atrás. —replicó la chica con cara de pocos amigos.

—¿De qué hablas?

—Ayer le dijiste cosas horribles a Lillie…

—Oye un momento, no me vayas a decir que tú también crees que Gladio es bueno por dentro. —señaló Gary arqueando una ceja.

—Eso no lo sé, pero fuiste desagradable con ella al decirle que pretendía desafiar a la lógica.

—¡Yo evité que ese idiota le dijera cosas aún más horribles, la defendí y lo eché a patadas de aquí! Me parece que estás aplicando la solidaridad femenina sobre algo que no lo vale.

—Olvídalo —replicó Serena mirándolo seriamente, señalando la tienda de las chicas con sus ojos—, si quieres que Lillie se sienta mejor, discúlpate con ella, o sino las cosas se podrán feas.

—Olvídalo, primero muerto. —contestó regresando sobre sus pasos para guardar sus cosas.

—No digas que no te lo advertí —dijo Serena llevándose una mano a la cabeza—. ¿Cómo está Ash?

—Como un tronco —respondió, sacando su cambio de ropa—, de seguro hoy se sentirá mejor.

—¡Buenos días!

Viraron bruscamente sobre sí mismos. Era Ash, que salió de su tienda lleno de energía, haciendo sus ejercicios matutinos de calentamiento antes de entrenar como de costumbre junto a su Pikachu, completamente recuperado.

—¿Qué? ¿Tengo algo en la cara? —preguntó viendo la mirada desconcertada de sus amigos.

—¿Cómo lo haces? —preguntó Gary perplejo.

—¿Qué cosa?

—¡Recuperarte tan rápido, ayer estabas grave! —exclamó Serena.

—No lo sé… ha de ser mi habilidad especial, ¿no crees?

—¡No es gracioso! —replicó Serena—. A duras penas podías pelear.

—Tranquilízate Serena, estoy bien.

—La próxima vez, yo lo haré —dijo la chica muy decidida hablando consigo misma en voz alta—, les enseñare lo fuerte que soy.

«Esto me da un poco de miedo» —pensó Ash con una gota de sudor en la frente—. Discúlpame por haberte hecho preocupar.

—Si me haces un favor, te disculpo. —dijo, acercándose aún más a él, provocándole un escalofrío.

—¿Cu-cuál?

—Pues… —Levantó una mano para ponerla en la cara de Ash— ¡Dejando de ser tan temerario! —exclamó tomándolo por una oreja con fuerza.

—¡Auch, eso duele! —El dolor en su oído hizo que se fueran los escalofríos.

—Eso significa que estas vivo. —agregó, soltándolo.

—Así que ya están todos despiertos, perfecto —dijo Yazir, acompañado de un Crobat en su hombro izquierdo—, ya comienzo con el desayuno para irnos.

—Siempre tiendes a entrenar ¿no será que tienes miedo a alguien? —preguntó Ash.

—De ti, ten por seguro que no enclenque. —dijo Yazir, ocultando una de sus manos.

—¿Qué es lo que tienes? —preguntó Serena arqueando una ceja, al ver su gesto.

—No es nada, solo no dormí bien.

—Si y me quieres ver la cara. Muéstrame tu mano

—No es nada Serena. Ya no soy un niño para que me cuides. —respondió Yazir con frialdad.

—¡Oye que manera es esa de hablarle así a alguien que se preocupa por ti! —bramó Ash furioso.

—Tiene razón —comentó la chica mirándolo con desdén, alzando una mano para que Ash se callara—, ya no es un niño para que lo cuiden. —Yazir ante esto la ignoro dirigiéndose hacia su Crobat.

—Perdón por hacerte volar más rápido amigo, será mejor que comas antes de regresar a la pokebola.

El ambiente durante el desayuno no mejoró cuando Lillie se despertó, saludando a todos con naturaleza y evitando totalmente a Gary que, en un esfuerzo para restarle importancia, siguió metido en su cuaderno de anotaciones sobre las formas Alola y en su desayuno. A pesar de los intentos de Ash para entablar una conversación grupal y calmar los ánimos, reinó el silencio durante toda la comida, obteniendo únicamente respuestas cortas y refunfuños de aceptación u negación a sus comentarios. Finalmente se rindió una vez Serena le dirigió una mirada severa cuando mencionó «batallas» en la Avenida Royale, erizándole los vellos de la nuca.

Recogieron el campamento y siguieron su camino de regreso a la Avenida Royale guiados por la Rotom-dex de Ash, sintiéndose solo por primera vez en su vida desde que inició su viaje ante la discordia de sus compañeros de viaje, mudos y sin hablar entre sí, en especial Gary y Lillie separados con Yazir en medio de ellos, lidiando con la silenciosa rabia de Serena aunque no supiera muy bien los riesgos que había corrido, y aunque la ignoraba creyendo que eventualmente se tranquilizaría, lo único que consiguió fue que se enojara más con él.

Su único consuelo, era saber que pronto podría participar en batallas de todos contra todos, ansioso y emocionado ante la idea de que sus amigos de Kalos posiblemente se encontrarían allí. ¿Sería posible que algún conocido de otra región estuviera allí y él no lo sabía? Por imposible que parecía, no descartaba esa posibilidad después de los hechos recientes en Alola, reencontrándolo con sus antiguos amigos y conocidos de otras regiones, lo cual agradecía profundamente ante lo interesante que podría llegar a ser la competencia si alguien más apareciera.

Al caer la noche, decidieron acampar para llegar a la Avenida al día siguiente, esperando que sus amigos estén de mejor ánimo.


Mientras, en la Mansión de Lusamine en Paraíso Aether…

El sonido de los pasos de una chica de piel morena clara, pelo castaño, ojos violetas, vestida con una camisa negra, botas negras largas hasta la altura de los glúteos, mini shorts negros y camisa negra con una gran «R» color rojo en el centro, rebotaba en las paredes de un oscuro pasillo de la lujosa mansión. Caminaba con ansiedad, sosteniendo informes para la reunión de último momento convocada por su líder luego del primer informe de inteligencia de los agentes de campo. Trató de relajarse sabiendo que era lo más extraña, aunque les aseguró que no tomaría acciones tan directas sin delatarse a sí mismo. A pesar de sus cuidadosos movimientos y acciones dentro de la organización, llevándola incluso a asistir a las reuniones de los ejecutivos, estaba preocupada. Agregando, además, el silencio de su compañero de campo, explicando su quietud y calma al viajar con aquel grupo del que le había hablado la última vez a pesar de los riesgos y la vigilancia que tenían sobre ellos, convencida de que los distraían de su objetivo en común, llegando a irritarle que la pusiera en riesgo a ella misma y todo su trabajo. Además de lidiar con el engreído científico Faba, que no paraba de denigrarla por su posición de recluta entrometida en su trabajo.

Respiró hondo y entró a la sala de reuniones en la parte posterior de la mansión, llena de monitores y una mesa rectangular para ocho personas, con los ejecutivos ya dentro junto a tres reclutas de alto rango, todos con la misma «R» en sus ropas. En la cabecera se encontraba el líder, algo mayor, elegante, cabello marrón, vistiendo una gabardina de los años treinta de color negro, pantalones negros y corbata roja. A su derecha se encontraba su segunda al mando, una mujer rubia, de ojos violeta. Llevaba un gorro blanco con detalles en rojo en su visera y guantes blancos, minifalda blanca y medias blancas con detalles en rojo en la parte superior a la altura de los muslos, llevando una flor negra en una de sus manos. A la izquierda del líder, estaba sentado un hombre de contextura gruesa, musculoso de pelo castaño y ojos negros, llevaba guantes negros, camisa purpura muy oscura y una chaqueta abierta; a su lado derecho otro hombre de cabello verde agua, ojos verdes vestido de blanco por completo, zapatos elegantes de color blanco y un sello negro con el mismo símbolo que sus compañeros.

—Llegas tarde, Liliana. —dijo el hombre musculoso con voz áspera, cruzando los brazos frunciendo el ceño.

—Sigues siendo demasiado duro Tyson, estás más desagradable desde que Lance te derrotó en el Lago de la Furia —comentó el hombre vestido de blanco en tono más señorial—. ¿Traes el informe?

—Así es señor Atlas. —dijo Liliana con inocencia, dejando una carpeta frente a cada uno de los ejecutivos, sentándose al lado de la mujer rubia.

—Vayamos directo al grano —dijo el hombre sentado en la cabecera, levantándose de su silla—, muchos se preguntarán por qué hemos venido a esta remota región, llena de adversarios en el negocio.

—Sin contar lo expuestos que estuvimos a ser descubiertos cuando liberamos a nuestros «aliados», disminuyendo nuestras actividades en esas regiones para que volvieran a asumir el control de sus territorios, estábamos en nuestro mejor momento y aún no veo las ganancias de todo esto, Lord Giovanni. —replicó la mujer rubia con su voz suave controlando su molestia lo mejor que le era posible, colocando su flor sobre su oreja derecha.

—Por eso es que te falta mucho para controlar al Equipo Rocket, Domino. El enemigo de mi enemigo, es mi amigo. Es por esa razón que accedí al pedido de Lusamine para sacarlos de la cárcel. No me digas que le tienes miedo a un montón de fracasados que fueron derrotados y encerrados por culpa de unos amateurs.

—¿Está hablando de Ash Ketchum?

—Precisamente. —afirmó Giovanni.

Liliana quedó paralizada en su silla, sintió un escalofrío que recorría todo su cuerpo mientras las preguntas giraban en su cabeza.

—¿Esto es por lo que ocurrió en Unova y el espécimen Mewtwo? —agregó Tyson con una mirada muy seria, dando un golpe a la mesa—. No tenemos porqué humillarnos de esta manera señor, déjenos a nosotros deshacernos de él y acabar con esta farsa de una vez por todas.

—Por supuesto que no —bramó Giovanni en voz alta, dando un golpe a la mesa—. Sus innumerables estorbos nos han causado todo tipo de problemas en nuestros objetivos de hacernos con el poder de los pokémon legendarios, y todo por su incompetencia en lo que a ese chico respecta, nos ha hecho quedar como un montón de fracasados.

«Estaba esperando una excusa para algo de este estilo, la oportunidad perfecta para deshacerme de sobre seguro de ese mocoso de una vez, pagará con su vida por todo lo que ha hecho. Ash Ketchum, ya no será un problema para nosotros después de esto. No solo vamos a recuperar lo que perdimos y acabaremos con nuestro peor enemigo hasta ahora, sino que ganaremos un poder más allá de lo que este mundo alguna vez ha visto.»

—Entonces es cierto eso del Proyecto Stars que lleva a cabo esa tal Lusamine. ¿En verdad existen pokémon en otra dimensión? —preguntó Atlas a su líder de manera burlona.

—¿Te parece muy gracioso? —La risa que hubo en la mesa murió al instante—. Es un hecho, existen. Pude ver uno de esos con mis propios ojos, así que les puedo decir que no es en vano lo que estamos haciendo.

—Entonces los Ultra Entes sí existen —dijo Domino muy seria—. Siempre pensé que la idea de que existieran pokémon en otra dimensión era absurda.

—¿Son tan poderosos? —preguntó Tyson.

—Más de lo que imaginamos, su energía puede llegar a ser ilimitada inclusive, no se sabe a ciencia cierta —explicó Giovanni con entusiasmo en su voz—, pero eso solo es mejor para nosotros, todo marcha a la perfección. La fuerza está en la unión, pero hay que saber cuándo terminar con un negocio. El Equipo Rocket será la organización más poderosa del mundo después de esto, justo como lo quería mi madre.

—Estamos en territorio enemigo y eso supone una clara desventaja. ¿Cuál es el plan? —preguntó Domino.

—Eso déjamelo a mí, por ahora actuaremos apegados a la unión. Domino, necesito que investigues a los otros comandantes y líderes de las demás organizaciones, debemos conocer de que están hechos. Tyson, encárgate de contactar a nuestros refuerzos en Jotho y en Kanto, los necesitaremos en un futuro. Y en cuanto a ti Liliana, mantente alerta de los informes de inteligencia, quiero que me comuniques cualquier cambio en nuestro amigo. Eso es todo por ahora, pueden irse.

Uno a uno los ejecutivos salieron de sala, dejando a Atlas y a Giovanni solos en la sala. Liliana trató de tranquilizarse mientras pensaba en el peligro que se encontraba aquel grupo en el que viajaba su compañero Yazir. El número de enemigos aumentó considerablemente a causa de Ash Ketchum. Debía advertirle cuanto antes.

—Esto promete ser interesante.

—¿Qué sucede señor? —preguntó Atlas con curiosidad.

—Nunca creí en los fantasmas y menos fantasmas del pasado a pesar de los pokémon fantasma. —dijo este mientras sacaba una foto en particular.

—¿Se refiera a ese chico? ¿Qué tiene en especial? —Giovanni arrojó una foto a la mesa—. No es posible… ¡Se supone que mis hombres habían acabado con todos ellos! —dijo, incrédulo.

—Al parecer no hicieron bien el trabajo, tendré que hacerlo yo personalmente en su momento. Llámalos y tráelos ante mí.


A la mañana siguiente…

—¡Al fin de regreso, ya quiero que empiece! —exclamó Ash emocionado al entrar en la Avenida Royale.

—Tenemos que apresurarnos para la inscripción en el Centro Pokémon. —dijo Serena.

—¡¿Qué esperamos?! ¡Vamos!

—¡Ash espera! —Gary corrió para alcanzar a su amigo, seguido de cerca por Lillie y Serena. Yazir lo siguió a paso normal.

Ingresaron e hicieron la larga fila para las inscripciones, y mientras Ash, Serena y Gary hablaban con entusiasmo, alguien se acercó por detrás de Ash tapando sus ojos.

—¿Quién soy? —preguntó una voz femenina.

—¡Miette!

—Arruinaste la sorpresa Serena. —se quejó la chica soltando a Ash.

—Te dije que eso no iba a funcionar, eres muy impetuosa. —replicó Shauna mirándola con cara de pocos amigos.

—Déjala ser feliz Shauna. —dijo Tierno acercándose.

Miette, Shauna, Miette, Trevor y Tierno aparecieron justo detrás de ellos, sonriendo y saludando con alegría.

—¡Sabía que no se perderían la diversión! —dijo Ash.

—Pues claro que no, y no somos los únicos aquí. —dijo Trevor, señalando tras de sí.

Ash arqueó una ceja y miro la entrada del Centro Pokémon, abriendo los ojos de par en par al ver quien ingresaba.

—¡Alain! —Serena, Gary y Yazir giraron bruscamente para verlo.

—Hola Ash, Serena. Ha pasado algún tiempo. —agregó cortésmente.

—¿Mairin vino contigo? —preguntó Serena con emoción en sus ojos.

—No, la deje en Kalos con el Profesor Platane. Después de todo, vine para pelear. —dijo, mostrando su pulsera Z.

—¿También tienes una? Tendré un oponente interesante entonces. —señaló Ash.

—¿Y nosotros qué? —dijeron Trevor, Tierno, Shauna y Miette.

—También. Pero debo decir que mis expectativas se cumplieron, vengo con intenciones de vencerlos a todos.

Alain en ese momento dirigió su atención a los tres desconocidos junto a sus amigos.

—¡Ah sí, lo siento! —dijo Ash, acercándose a Gary—. Él es Gary, somos amigos desde que éramos niños, fuimos rivales en la Meseta Añil y la Liga Naranja. Actualmente es investigador pokémon y está aquí estudiando las formas Alola de los pokémon de Kanto.

—Un gusto —dijo Gary, estrechando su mano—. Pero debo decir, que yo soy el mejor de los dos. —Lillie volteó la mirada al escuchar eso.

—Oye, es mi imaginación, o esto esta candente. —inquirió Miette en un susurro a Serena, escuchando su explicación—. Pobrecita, a parte de un hermano cruel tiene un novio que no la comprende.

—¡No hagas suposiciones falsas Miette!

—Ella es Lillie —prosiguió Ash, presentándole a la chica rubia a Alain—. Fue una compañera de clase en la Escuela Pokémon de Alola, era la ayudante del Profesor Kukui y nos está acompañado en nuestro viaje aportando datos a su investigación, le gustan los libros y además es muy inteligente.

—Y muy linda también por lo que veo. Es un placer conocerte Lillie. —añadió Alain sonriente, haciendo que las orejas de Lillie se calentaran.

—G-gracias.

—Un poco ingenua también. —agregó Gary con una mirada muy seria a la rubia.

Lillie le dirigió una mirada asesina, dándose media vuelta ignorándolo. Gary hizo lo mismo.

—Ok… finalmente, Yazir, el amargado del grupo. Él no es importante.

—¡Ash! —bramó Serena con los ojos cerrados. Ash sintió como si lo hubieran golpeado con un zapato en la parte de atrás de la cabeza.

«Sí, aún llevan la vida de Lillipup y Glameow estos dos.» —pensó Miette.

—¡De acuerdo de acuerdo, lo siento! —se quejó el chico al ver la mirada de Serena—. Es un amigo de la infancia de Serena, está viajando con nosotros para entrenar y hacerse más fuerte. —«y sacarme de mis casillas frente a Serena, para variar», pensó.

—Así que tú eres el que derrotó a este enclenque en la final de la Liga de Kalos —dijo Yazir examinándolo con la mirada, ignorando las protestas de Ash—, espero que el actual campeón sea más interesante y fuerte.

—Sí, soy el campeón de Kalos, pero no deberías juzgar a la gente por sus títulos, solo es una copa vacía. Un verdadero campeón es aquel que logra vencer gracias a su propio poder y con la ayuda de sus amigos. Ash es más fuerte que yo, aunque no lo creas.

Hubo un silencio que duro casi un minuto en el que Yazir no supo que decir, perplejo ante las palabras de Alain, convencido de que debía tratarse de una broma de mal gusto.

—Si tú lo dices. Tal parece que esta competencia si va a ser interesante después de todo.

Siguieron hablando emocionados sobre la modalidad de combate de todos contra todos y con quien les tocaría pelear en la competencia, dejando a Yazir solo con sus pensamientos.

—¿Amigos tuyos Ash? Parecen muy fuertes. —dijo un chico que se había acercado a ellos.

—Pues sí, son buenos, no puedo esperar para… —Se quedó en silencio arqueando una ceja—. ¿No hemos visto antes? ¡Hau! Esto se pone cada vez mejor.

—¡Hola! —dijo saludándolos a todos, dando pequeños saltos.

—¿Qué tal te va Hau? —preguntó Tierno haciendo una pequeña coreografía.

—Genial, decidí tomarme un pequeño descanso ahora que solo tengo que pelear contra la Kahuna de esta isla.

—Un momento… ¿ya se conocían?

—Así es. Lo vimos en el desafío de la capitana que vigila el bosque de esta isla. Una chica bastante fuerte, de seguro te tocará enfrentarte a ella después de esto, ella es…

—¿Mallow? Así que ella es mi siguiente oponente, fuimos compañeros en la Escuela Pokémon de Alola. —explicó, viendo la incredulidad en el rostro de Tierno.

—Ya veo… por eso nos habló de ti. —dijo Shauna.

Siguieron hablando a medida que avanzaba la fila. Hau trataba de sacarle conversación a una distante Lillie, sin muchos ánimos de seguirle la corriente, fingiendo que lo escuchaba.

Después de una hora pudieron inscribirse finalmente. Ash miró alrededor a todos los concursantes, todos con la pulsera Z y los distintivos en sus mochilas del recorrido insular, todos parecían fuertes y excelentes entrenadores; uno de ellos llamó su atención, se trataba de un hombre sin camisa, con una barba que destacaba únicamente en la parte baja de la mandíbula, vestido únicamente con un pantalón negro, con detalles en los laterales que consistían en cuatro puntos de color amarillo ocre, verde, rojo y azul respectivamente, junto a un cinturón donde llevaba sus pokebolas y botas largas de color lanco hasta la altura de la rodilla que hablaba con la Enfermera Joy. A unos cuantos metros de él, había un grupo de entrenadores reunidos en un círculo.

Hizo un esfuerzo con la mirada para detallarlos mejor; uno de ellos un rubio de ojos anaranjados, un sweater blanco con detalles en naranja, bufanda verde y pantalones marrones oscuros y zapatos marrones claro; uno de los chicos vestía de verde con pantalones largos color crema y zapatos verdes; uno de ellos llevaba una capa verde, sombrero del mismo color, un ukelele, cabello largo color negro, botas verde olivo y pantalones beige; otro vestido con una chaqueta purpura con detalles en azul, ojos negros, pelo morado y zapatos del mismo color con el ceño fruncido, con molestia notable en su rostro; una chica pelirroja que vestía una chaqueta naranja, camisa roja carmesí, pantalones de mezclilla color azul y zapatos rojos.

El azabache inclinó un poco la cabeza ante ese grupo de los más pintoresco, sin poder evitar una sensación muy familiar. Permaneció mirándolos por un buen rato, de algún modo le parecían extremadamente familiares.

—¿Sucede algo Ash? —preguntó Serena al ver la expresión Ash, que cambiaba de concentración a exaltación poco a poco, cada vez más pálido.

—No puedo creer esto… ¡Algo me lo decía! —exclamó el chico, corriendo hacia ellos a toda velocidad, seguido por sus amigos—. ¡Oigan!

Barry se volteó para ver la fuente del ruido.

—¡¿Ash?! —dijo el rubio en voz alta emocionado, llamando la atención de Nando, Zoey, Paul y Kenny.

—La tortura valió la pena. —dijo Paul, mostrando una pequeña sonrisa con un tono de voz más cálido de lo normal.

—¿De qué hablas Paul? —preguntó Ash.

—Ha estado quejándose todo el día por la fila que tuvimos que hacer; por viajar juntos; por ir a la playa; ya entiendo por qué su cara siempre muestra el mismo gesto estreñido. Un poco más y te quejas por existir.

—Tus malos chistes son los que arruinan mi existencia, Barry.

—No tienes sentido del humor amigo, al menos yo soy capaz de reírme. Aquí entre nos, estaba ansioso por verte, pero es demasiado cool para admitirlo. —añadió Barry, provocando risas en el grupo.

—El mismo viejo Paul, yo también tenía ganas de verlos aquí, he recibido muchas sorpresas estos días. Esto cada vez se pone más interesante —dijo Ash.

—¿Cómo han estado Ash, Gary? —preguntó Nando.

—Muy bien en realidad —respondió Gary, mirando con atención el instrumento musical de Nando—. ¿Se rompió tu arpa?

—No, solamente quise utilizar un instrumento típico de esta región y decidí comprarme este Ukelele, de hecho, ya tengo en mente una canción que componer.

—¿¡Eres músico!? —preguntó Serena emocionada, junto a las demás chicas—. ¿Cómo se va a llamar tu nueva canción?

—Pues es muy interesante, hablará sobre una historia de la vida real. Se llamará… —Nando se tomó unos instantes hasta que finalmente tuvo el nombre—. «Hasta que subí, no lo viví.» Protagonizada por un montañista que pasaba sus vacaciones de verano en las montañas, ¿verdad Barry? Toda una proeza. —dijo, provocando carcajadas a Zoey. Paul por otro lado, carraspeo un poco su garganta.

—¿Siguen molestos por eso?

—No para nada, tú tranquilo. —añadió el músico—. ¿Pueden creer que fuimos a parar al Monte Lanakila en la isla de Ula'Ula sin la ropa necesaria para el frío? Y de paso sin saber leer mapas, no saben lo bien que la pasamos. Sin lugar a dudas, la escalada fue única.

—Bueno ya olvidémonos de eso. —dijo Barry.

«Ash está bien acompañado, espero y se olvide de Dawn gracias a ellas.» —pensó Kenny, sonriente.

—¿Cómo te va en los concursos Kenny? Por lo que veo te has hecho más fuerte. —dijo Ash emocionado.

—De eso no te quepa duda, ya verás lo fuerte que me he vuelto —destacó Kenny, muy orgulloso de sí mismo—. Parece que te has vuelto mucho más fuerte que antes también, veremos quién de los dos ha crecido más.

Ash fue presentando a todos uno por uno. No fue hasta que llegó a Zoey que reconoció a Serena al instante que supo cómo supieron de su estancia en Alola.

Para Serena, todo había sido como se lo había contado su amiga, un grupo bastante animado y amigable, a pesar de que Nando compartía la pasión por cantar y hacer sonar su instrumento de cuerdas mientras rimaba que el Equipo Skull, era mucho mejor que escucharlos a ellos y su mal sentido del arte y la música. Zoey, la actual Maestra de Concursos de Sinnoh, una chica de lo más inusual, era amigable y muy sociable integrándose al grupo rápidamente; y por su puesto Barry, que a pesar de las miradas que le dirigía y su sentido del humor algo pesado y cansino después de un tiempo, era un buen chico, tratando de animar a Lillie con sus comentarios sobre el poder de los rubios unidos. Y el castaño Kenny, un chico ambicioso, coordinador pokémon muy fuerte y alegre, sin duda iba a tener competencia en los concursos de Alola.

Pero sin lugar a dudas, el más inquietante era Paul, tenía una sensación muy familiar, pero a la vez extraña en su relación con Ash, basada en el respeto mutuo y el entrenamiento de sus pokémon, impresionada al escuchar la historia del Infernape de Ash que siendo un Chimchar, fue rechazado y liberado por el entrenador de Sinnoh y en la influencia en su cambio de pensamiento, a pesar de seguir siendo muy seco. Comprender como dos personas tan antagónicas se llevaba bien le recordaba su relación con él, no dejaba de ser molestas las constantes disputas entre ellos. Y aunque no tenía una respuesta para sí misma a ciencia cierta, le produjo cierta felicidad en el fondo, estaba estancada sin avanzar lo que hubiera querido a pesar de sus sentimientos, era sin lugar a dudas decepcionante y molesto que Ash aún no quisiera dar el siguiente paso.

—¿Estás bien Serena? —preguntó Ash al ver la expresión de su rostro.

—Sí, no te preocupes. —dijo, alejándose para charlar con las chicas, dejándolo con una extraña sensación en el estómago.

—Oye Ash, esas chicas con las que viajas son muy bonitas, en especial Serena. Artista y coordinadora pokémon, qué más puedes pedir —señaló Barry dándole un ligero codazo—. ¿Te gusta?

—No, para nada. ¿Por qué preguntas?

—Para saber si está disponible, pondré mis tácticas en acción. —dijo, arreglándose el cabello.

—Yo que tú no lo haría. Ella tiene un novio, es un boxeador muy grande, fuerte y del tipo celoso. —destacó Ash muy serio.

—¿Eso qué importa? Se la robo, sin riesgo no hay recompensa. —dijo Barry, provocando un murmullo inaudible por parte de Ash, rechinando los dientes.

—Oye tú —dijo Yazir acercándose a todo el grupo, dirigiéndose a Paul—. ¿Participaste en la Liga de Sinnoh cierto? Pareces bastante capaz.

—Hmm. ¿Tendrás el valor de presentarte?

—Cuando te derrote, te tragaras tus palabras.

—No parece que seas capaz de lograr esa hazaña. Espero pases de la primera ronda. —dijo Paul, sonriendo con confianza.

—A los entrenadores de tu tipo me encanta derrotarlos. —dijo Yazir con algo de frialdad, sin decir nada más luego de ver la mirada de Serena.

—Bueno, aún tenemos algo de tiempo antes de que comience la competencia. ¿Vamos por malasadas? —preguntó Hau emocionado, interrumpiendo a los chicos.

—Seguro, no puedo negarme a la comida. —lo secundó el azabache.

—Las malasadas son geniales, yo también quiero —agregó Barry emocionado—. ¿Vienes Serena?

—Creo que todos vamos a ir. —dijo Serena, sonriéndole mientras una gota de sudor bajaba por su frente.

—¿Ustedes solo piensan en comer? —preguntó Zoey.

—Es una parte importante de mi vida. —dijeron Hau, Ash y Barry al mismo tiempo.

—¿Podemos acompañarlos? —dijo una voz masculina cerca de ellos. Ash se volteó al escucharlo.

—¡Kiawe! ¡Y Lana también! —exclamó Ash, para sorpresa de todos los presentes.

—¡Hola chicos! —saludó la peli azul.

—¿Ustedes también van a participar? Esto cada vez se pone mejor.

—Tendremos buenos oponentes esta vez Lana.

—Así parece. —dijo la chica, provocando la risa de todos los presentes.

Finalmente, todos decidieron ir al restaurant cercano al Centro Pokémon. A la salida, se toparon con el luchador enmascarado.

—¡Saludos primos! Parece que la pasión por las batallas nos une a todos aquí. —dijo, saludándolos.

—Así es. Espero que tengamos buenas batallas. Aunque… no puedo evitar pensar que lo conozco de algún lugar.

—No lo creo, solo vengo a participar aquí, todos me conocen como el Luchador Enmascarado: El Fabuloso Mighty Mask.

—Hola Profesor Kukui —dijo Lillie cordialmente—. ¿Usted también va a participar?

—¿Kukui? No sé de quién hablas querida niña, yo soy Mighy Mask.

—Profesor, es obvio que es usted.

—¿En serio? —preguntó Ash mirándolo de pies a cabeza.

—Me están confundiendo con alguien más.

«Esto es patético en verdad. ¿Así pensaba pasar desapercibido?» —pensó Serena, llevándose una mano a la frente.

—Oigan chicos, no sean groseros —dijo Gary, cruzando los brazos—. Hay veces que hay que seguir el juego de los demás. ¿Cierto Profesor?

—Es cierto, deberían escuchar a su amigo señoritas, pueden herir los sentimientos de los demás si no lo hacen.

—¿Entonces quiere que finjamos que usted no es el Profesor Kukui en este momento? —preguntó Serena.

—¿Quién es ese Kukui del que tanto hablan? Ya les dije que soy el Fabuloso Mighty Mask, de la isla de los luchadores de estilo libre. —dijo, flexionando sus brazos.

—¡Que genial! —dijo Ash emocionado.

—¿¡Dónde queda ese lugar!? ¡Tengo pelear contra los entrenadores de allí! —exclamó Barry.

—Pues, eso es un secreto que solo los mejores entrenadores saben, no les gustan los extraños.

—¡Debemos ser más fuertes entonces! —bramó Ash enérgicamente, junto a unos emocionados Barry y Hau.

—Cualquier cosa, no los conocemos. —dijo Miette en un susurro a Serena, Shauna, Zoey, Lillie y Lana.

—Solo un montón de bichos raros. —la secundaron las demás, asintiendo.

«Tierra, trágame ahora.» —pensó Alain.

«¿Tienen que estar de coña justo ahora?» —pensaron Yazir, Paul, Nando y Kiawe.

—Bueno, espero que… —Fue interrumpido cuando dos personas vestidas con capuchas y gabardinas negras con capa, chocaron con él, provocando que cayera al suelo—. ¡Oiga tenga más cuidado!

—Lo siento, no vi por donde caminaba. —dijo uno de los hombres.

Al escuchar su voz, pudieron ver por las hendiduras de la máscara del sujeto que sus ojos se abrieron como platos, pálido y con una gota de sudor bajando por su cuerpo, totalmente mudo, aceptando tembloroso una mano del encapuchado para ayudarlo a levantarse.

«¿Qué le pasa a Mighty Mask?»

—¿Se encuentra bien? —preguntó su compañero. Los labios del hombre enmascarado se movían, sin poder emitir sonido—. Parece que sí.

Ambos hombres se quedaron parados, observando al grupo minuciosamente.

—Parecen ser muy fuertes, espero que den buenas batallas. Ahora si nos disculpan, debemos irnos, que tenga un buen día. —dijo el primero, saliendo sin decir nada más.

—Qué viejos tan raros, me pregunto si participaran también, parece ser la moda disfrazarse para estos eventos. Oiga, ¿está bien? —preguntó Ash mirando al enmascarado.

—S-s-sí, tranquilos —respondió—. «¡No puede ser! ¡¿Qué hacen aquí?!


Luego de unas horas y de disfrutar de unas buenas malasadas, el grupo regreso al Domo Royale. El estadio, en forma de anfiteatro ovalado, estaba lleno de gente ansiosa y aclamando que iniciara el evento. Luego de un proceso de eliminación preliminar en batallas normales para conocer a los treinta y dos entrenadores que pasaban a la siguiente ronda, pasaron a determinar los combates para la primera ronda de batallas todos contra todos de forma aleatoria a través de las pantallas de selección. Instantes después, las primeras batallas ya se habían decidido.

—¡Miren eso! Yazir, Paul, y Trevor en la primera batalla! —dijo Hau sorprendido. Paul y Yazir se miraron mutuamente—. Esfuércense al máximo amigos.

—Veremos quién es el mejor de los dos muy rápido, después de todo. —dijo Yazir mirando a Paul de reojo. Él simplemente respondió con un bufido.

—Chicas, nos toca a nosotras después. —dijo Serena señalando la pantalla con su rostro, acompañada de Shauna, Miette y Zoey.

—Ya quiero que empiece. —dijo Zoey, observando fijamente a Serena.

«Yo también quiero que empiece la pelea de las chicas, desearía estar en la arena con ellas en realidad.» —pensó el rubio, en su imaginación se vio peleando al lado de Serena.

—Allí estoy yo. —dijo Ash, emocionado al ver quiénes serían sus oponentes: Gary, Kenny y un entrenador desconocido.

—Genial, es mi oportunidad —dijo Kenny en voz alta con mucha confianza, provocando miradas de extrañeza a su alrededor—. ¿Qué?

—Descuida, no es nada —dijo Barry—. Pero es raro… ¿por qué no han explicado nada de cómo va esto? No pusieron restricciones de ningún tipo en la cantidad de pokémon que podemos usar.

—En eso tienes razón.

—¡Rayos! —exclamó Ash, captando la atención de todos—. Recordé que debo hacer algo, luego los alcanzo.

—¿No vas a ver los combates? —preguntó Gary extrañado.

—Esto es importante, luego los alcanzo.


Mientras, en la entrada del Domo Royale…

—Oiga lo siento, pero ya no quedan más entra… —El guardia de seguridad se quedó mudo al ver de quien se trataba.

—¿No quedan más entradas? Qué lástima, pensé que quedaba algún puesto vacío. Supongo que tendré que irme. —dijo un hombre rubio, vestido con una gabardina verde de botones amarillos, pantalones de color marrón muy claro, camisa blanca con cuello de tortuga, guantes negros y zapatos casuales de color marrón.

—¡No! —exclamó el guardia, acercándose rápidamente notablemente nervioso—. Quiero decir… claro que quedan lugares. P-por favor, siga a la zona VIP.

—¿Está seguro? No quiero ser una molestia.

—Por supuesto que no, yo mismo lo voy a escoltar hasta allí. Sígame por favor.

—No se moleste, puedo seguir las indicaciones —Se acercó al guardia extendiéndole un papel en blanco—. Lo único que le pido es que nadie se entere de que estoy aquí, usted no me ha visto.

—¡Claro que sí! ¡Di-digo claro que no! No se preocupe.

—Gracias amigo, que tengas buen día.

El hombre avanzó a través de los pasillos hasta el palco VIP, sonriendo ampliamente al ver a dos hombres vestidos con gabardinas negras que cubrían su cuerpo y su cara.

—La enfermera Joy fue muy amable al conseguirnos estos puestos exclusivos, no hay necesidad de preocuparse porque nos descubran. Se puede ver toda la arena desde aquí, ¿no crees Marcus? —dijo Anthony con entusiasmo en su voz—. Hace años no vengo a un evento de estos.

—Te sigues emocionando con mucha facilidad, baja la voz —dijo su compañero Marcus sin moverse de su silla—. Es un milagro que no nos hayan reconocido, estos disfraces son tan malos como el de Kukui, él si nos reconoció y también Joy.

—Pero el público y los demás entrenadores no, así que deja de aguarme la fiesta. Más bien disfruta.

—Disculpen, ¿se puede?

Ambos hombres voltearon, se vieron las caras junto con el recién llegado al palo VIP.

—Por supuesto, bienvenido. —dijo Marcus. El hombre se sentó a su lado.

—He de reconocer que este lugar en verdad está muy bien para ver los combates. Los jóvenes que están aquí parecen ser muy fuertes, ¿no lo creen?

—En eso estamos de acuerdo.

—A juzgar por las apariencias —prosiguió aquel extraño—, veo que ustedes también están de incognito por sus disfraces, han tenido la misma mala maña de cierto hombre a quien no puede engañar con su disfraz. Después de todo, necesitas algo más que un disfraz si quieres pasar desapercibido si eres famoso —Se dibujó una sonrisa en su rostro—. ¿No lo creen, Marcus, Anthony? ¿O prefieren que los llame Red y Blue?

—Hmm. Pues allí tienes un punto, ocultarse del Maestro de la Torre de Batalla de Sinnoh es una labor complicada, Palmer. —dijo Marcus.

Continuará...


Notas del autor:

Hola a todos amigos y lectores, feliz año nuevo 2018, los mejores deseos para todos ustedes y sus seres queridos, salud, prosperidad, felicidad y que sus objetivos para este año se cumplan :).

Espero hayan disfrutado del primer capítulo de este año, que viene cargado de muchas cosas interesantes, sin lugar esta Battle Royale promete ser épica, ¿verdad? Y les comento, que hay muchas sorpresas más en este evento :3, pero eso es material clasificado por el momento 😏😉.

No odien tanto a Barry en este capítulo XD, es un caso perdido sí pero así es él, todo un loquillo que les puedo decir; el Paul como siempre con el humor donde ya saben, y las cosas con Gary y Lillie siguen candentes lanzándose puntas esos dos u_u, y no parece que ninguno de los dos quiera aflojar su posición. ¿Podrá Kenny ganarle esta vez a Ash? Eso está por verse en realidad, pero habrá que ver cuál es el asunto tan importante que hizo que Ash saliera corriendo con el riesgo de saltarse la primera batalla.

Recuerden votar, dejar su review o comentario rellenaos también XD. Que tengan una feliz tarde, mañana o noche jiji. Nos leemos en el siguiente capítulo, hasta pronto :).