Capítulo 1

El perdedor de Masara Town

Satoshi

El gran espacio del patio trasero del Laboratorio del profesor Oak, debería ser un festín para cualquier curioso, especialmente los niños ansiosos por aprender más sobre los Pokémon. Entre ellos, habría dos pequeños que entenderían este hecho y lo aprovecharían en la medida de sus posibilidades. Aunque su primer encuentro tendría algunos inconvenientes…

El sol se encontraba en su punto máximo, el viento, siempre soplando de manera débil, pero con la suficiente fuerza para conducir el movimiento de las aspas de molino que usaba el laboratorio de Oak para producir energía eólica.

En uno de los tantos fines de semana que Satoshi jugaba con los Pokémon con los que se encontraba en el rancho, de los cuales había una gran variedad, por la gran cantidad de áreas que había dentro. Tras reflexionar sobre las hazañas de Masara Oak, aprendió que para ser entrenador de estas poderosas criaturas era necesario convivir con estas para poder entenderlas. Sin embargo, con el paso del tiempo y gracias a las enseñanzas de su mentor, también entendió que los Pokémon podían verse como más que solamente objetos de estudio, sino que también podían ser mascotas, compañeros de juegos y aventuras, verdaderos amigos.

La ausencia de amistades en su pequeña escuela le hizo adaptarse rápidamente a la idea que era mucho más sencillo entender a los Pokémon que a las propias personas.

En la escuela, incluso le habían estigmatizado como el bicho raro que siempre estaba de un lado a otro, sin la posibilidad de controlarse, siempre haciendo travesuras y desastres a dónde se dirigiera. Siempre con una sonrisa boba y narrando hazañas del héroe local como si se tratara de una divinidad. Una entidad de caos que no podría encajar jamás con los demás, una persona que iba a su propio ritmo que prefería más la compañía de otros Pokémon que de personas. En palabras de ellos mismos, un perdedor.

Es así que prefería recluirse, cada que podía en el rancho del Laboratorio de Oak, ese era su lugar especial, un lugar alejado del pueblo en el que nadie lo podía juzgar, podía ser libre y ver a sus amigos Pokémon, sin duda era el lugar al que pertenecía. O eso pensaba hasta que la realidad le dio un golpe del cual no saldría ileso.

En uno de sus días libres, pudo divisar a un pequeño intruso que lo observaba a lo lejos. Cabello castaño puntiagudo, una mirada de desconfianza y algo de arrogancia, el pequeño Shigeru lo miraba con mucha extrañeza, él pensaba que era el único niño de su edad que tenía acceso al rancho de su abuelo.

Satoshi se acercó a Shigeru con más temor que confianza, cuando estuvo lo suficientemente cerca, el segundo se animó a preguntarle por su nombre y el porqué de su repentina aparición en su lugar especial. La respuesta de Satoshi fue algo lenta, y para Shigeru o Gary como acostumbraban a llamarlo sus amigos de Ciudad Verde, fue una molestia el que su volumen no fuera lo suficientemente audible. Sin embargo, emitió una respuesta- Yo soy Shigeru Oak, y seré el mejor entrenador Pokémon del mundo, uno lo suficientemente bueno para ser un auténtico Maestro Pokémon.

Para Satoshi, el tiempo se detuvo, la mirada de determinación del niño frente a él fue lo suficientemente impactante para dejarlo sin palabras. Y la duda llegó a su mente ¿Qué es un maestro Pokémon?


Shigeru

Los recuerdos de Gary eran claros, por más que pasara el tiempo, el siempre recordaría esa primera conversación que tuvo con quien desde entonces se volvería su blanco de burlas, El perdedor de Masara Town, Satoshi "Ashy- boy" Katsumoto.

Fue aquella tarde, en la que él visualizo por primera vez a un invasor en su lugar privado. El viento soplaba, los Pidgey's al cuidado de su abuelo se arremolinaban cerca de la copa de los árboles, él perseguía a los Doduo's que eran increíblemente rápidos a pesar de ser solo un poco más altos que su persona. Eso lo condujo hasta el invasor, tenía el cabello negro azabache y parecía estarse divirtiendo viendo a los Caterpie's y Weddle's en la hierba. Se sintió amenazado y cuando eso sucedía debía mostrarse fuerte, debía demostrar que era superior y de tal forma que el otro sintiera que no podía intimidarlo, él era Gary Oak, familiar del alcalde del pueblo, nieto del prestigioso investigador Samuel Oak, él era Gary Oak, el número uno de su clase y el futuro de Masara Town.

¿Quién eres?- le preguntó al invasor, el cual intento formular una respuesta, pero solo conseguía balbucear algunas palabras, ante tan pobre respuesta, el pequeño hizo lo propio, imponerse- Yo soy Shigeru Oak, y seré el mejor entrenador Pokémon del mundo, uno lo suficientemente bueno para ser un auténtico Maestro Pokémon.

Maestro Pokémon, ese título aparecía en las historias que le contaba su abuelo, venía de las lejanas tierras de Unova, cuya forma original era Pokémon Master, la cual podría traducirse como Maestro o amo de los Pokémon, pero no se refería a un domador cualquiera, sino al auténtico señor de los Pokémon. Aquel que, en compañía de sus Pokémon, sería invencible, alguien que tuviera suficientes conocimientos sobre el mundo y los Pokémon para que ninguno se le impusiera. Quien tuviera el poder suficiente para hacerse con todas las especies, quien pudiera batirse a duelo ante cualquiera y vencer, sin importar que fueran las legendarias aves de la región, o el campeón mismo.

Sin duda alguna un título con el cual algunos pocos soñaban y muchos menos conseguirían como meta. Pero una meta fija para cualquiera que aspire ser alguien en la vida. Pues muy pocas personas eran dignas de ser acreedoras de dicho título, una de las más cercanas en algún momento fue su abuelo, y él, Shigeru, se convertiría de seguro en alguien digno del mismo.

La respuesta del azabache, fue, para sorpresa de Gary, la gota que derramó el vaso. - ¿M-Maestro P-Pokémon? ¿Qué es eso? - respondió con trémula voz- E-Es la primera vez que lo oigo. El intruso no solamente era incapaz de pronunciar correctamente unas cuantas frases sin tartamudear, sino que ignoraba algo tan básico como lo era el título que le correspondería a esos pocos elegidos para ser los mejores en el mundo. Sin mencionar que estaba invadiendo su lugar especial. - Eh, ¿Acaso eres retrasado? O, tal vez, ¿tonto?- Su sentido de superioridad al estar frente a una persona que no tenía una mínima noción respecto a esos conceptos le hacía sentir genial y solo reforzaba su ego. – Si no sabes algo tan básico, no creo que merezca la pena que gaste mi saliva explicándotelo.

Satoshi se sonrojó por la respuesta del nieto del Profesor, había escuchado a los adultos hablar sobre él. Era uno de los mejores estudiantes de la escuela de Tokiwa City, el futuro del pueblo, todo un prodigio y que contaba con todos los medios para conseguir lo que se propusiera. Sin duda alguna, la esperanza de Masara para no quedar en el olvido una vez que el querido profesor Oak colgara la bata.

¿Qué ocurre, te comieron la lengua los Persian? – Se bufó el castaño- Eres libre de quedarte, no sé qué haces en mi lugar especial, pero te aseguro algo. – Continuaba el pequeño, mientras Satoshi no podía hacer nada sino solo bajar la mirada mientras solo podía bajar la cabeza por la impotencia, mientras las lágrimas empezaban a salir y cubrir su rostro. -No somos iguales, yo estoy destinado a convertirme en el mejor y tú solo a observarme a lo lejos, un NPC más, no ni siquiera eso, un NPC en el pueblo más olvidado de todo el mundo, un perdedor nunca será un héroe. Remató el castaño.

Esas palabras fueron suficiente para el pequeño azabache, quien procedió a correr violentamente en dirección a su casa mientras las lágrimas lo desbordaban. Los niños muchas veces podían llegar a ser muy crueles.


Ya era de noche, había llegado a casa directamente, sin pasar por la taberna de su madre, no quería que lo viera llorando. Abrazado a un peluche gigante de un Snorlax, sollozaba en silencio mientras se preguntaba por la crueldad de las palabras de su coetáneo ¿Por qué no encajo en ningún lado? ¿Estaré siempre condenado a ser el perdedor de este pequeño pueblo? ¿Nunca podré ser cómo Masara-san?

Tras unos minutos que parecieron eternos para él, finalmente, se quedó dormido con solo una idea en su mente. ¿Acaso estaré destinado a ser el eterno perdedor de Masara Town?

Continuara…


Holaaa, aquí Dark LucraX, sé que el final de este capítulo es muy amargo y triste, sin duda alguna le estoy metiendo unos buenos traumas al pequeño Satoshi. Pero es por el bien de la trama (¿?).

Según la novela que hace introducción al anime original, escrito por Takeshi Shudo (guionista original del anime), la vida en Masara para Satoshi era muy deprimente, y quería que eso se viera reflejado. Como podemos ver, Satoshi empezó como un chico con muy poca confianza en sí mismo y que se siente alienado a este mundo, como muchos genios incomprendidos son. No quiere decir que siempre se quedará así, pero quería que esta sea la base del Satoshi para mi fic.

Btw, el apellido de los Oak lo dejé en su versión inglesa por un plan que tengo a futuro con ellos uwu

Bueno, estaré atento a cualquier comentario y nos leemos luego.

Dark LucraX