Capítulo 2
El campamento de Masara Town
Había pasado ya un año desde el incidente en el Laboratorio del Profesor Oak y las visitas de Satoshi al rancho se habían reducido drásticamente. A solo una visita ocasional y solo si se aseguraba que el Shigeru no se encontrara cerca. Así, el pequeño castaño se las había ingeniado para intimidar al azabache. Y este, no oponía resistencia alguna. Sin embargo, esto cambiaría con los hechos que acontecieron en aquel campamento de verano…
Era una tarde de viernes, la clientela de la posada, a pesar de ser exigente como siempre, caían rendidos con los deliciosos platillos que preparaba la cocinera del local, quien también se encargaba de dirigirlo. Hanako, era una madre joven, pero siempre hacía su mejor esfuerzo para que nada le faltara a su único hijo, Satoshi.
El pequeño, como forma de pasar el rato había asumido la labor de mozo del local y se encargaba de tomar los pedidos de los comensales. Una vez terminada su labor, ayudaba a su madre con los trastes y a cerrar el local, después se dirigía al norte del pueblo, hacia las colinas, desde donde se podía ver todo Masara Town, allí, en los atardeceres, podía sentir como el viento golpeaba los troncos de los árboles, como los Pokémon salvajes, como Rattata's o Pidgey's se escabullían en la yerba alta y como se movían todos los habitantes a través del pueblo.
Se preguntaba sobre los límites del mismo, sabía que antes era mucho más pequeño, pero en los últimos años se había conseguido muchos avances gracias al alcalde. Aunque su principal forma de turismo se trataba de entrenadores yendo a visitar el laboratorio del Profesor Oak, realmente, no se podría decir que atrajera a mucha gente, por eso, casi siempre Satoshi veía a la misma gente pasar de un lado a otro, podrían pasar muchos años, y las cosas permanecerían como están, sin cambio alguno.
Nunca había salido del pueblo, por lo cual, la tentación de cruzar la Ruta 1 siempre estaba presente. Sin embargo, una de las cosas que había aprendido conviviendo con los Pokémon del Laboratorio es que no todos son dóciles. Los Pokémon salvajes podían ser en extremo agresivos y, sin uno propio, sería imposible para él si quiera pensar en cruzar el límite del pueblo, aunque la curiosidad lo matara, solo le quedaba esperar a tener uno. Por lo mientras, tendría que conformarse con jugar con los más dóciles que siempre se paseaban por allí, o, al menos, así fue hasta el anuncio que dio el profesor Oak, aquella misma tarde, a través de la publicidad de la radio que si madre solía escuchar:
"GRAN CAMPAMENTO DE VERANO DEL PROFESOR OAK"
Niños y niñas entr años están invitados a pasar dos semanas en el rancho Oak para conocer más sobre los Pokémon al cuidado del famoso investigador
"Esta es la oportunidad perfecta para volver al rancho Oak, sin la necesidad de ver a Shigeru"- Pensó Satoshi- "Espero no tener que soportarlo allí". Se decía a sí mismo con esperanza de no tener otro encuentro desafortunado con el castaño. Sin duda alguna, su primer encuentro lo había marcado y mucho.
Mamá, mamá, mamá ¿Puedo ir a ese campamento? – Leconsultó el pequeño a su progenitora – Por supuesto, cariño. Solo recuerda despertarte temprano. – Respondió Hanako, quien conocía perfectamente lo difícil que era despertar al azabache en las mañanas. La respuesta de su madre le hizo sentirse muy feliz y eso se reflejó en una de las sonrisas más puras y honestas que el pequeño había mostrado alguna vez.
Hanako era consciente de lo duro que era para Satoshi crecer sin una figura paterna al lado. Aunque ella tratara de cubrir ambos papeles, desde que su esposo, Ishiro Katsumoto, había decidido partir de viaje para convertirse en un entrenador Pokémon famoso, dejando sus responsabilidades de casa, tal y como su propio padre habría hecho años atrás, había tenido que luchar muy duro para poder criar correctamente a Satoshi, quien era un niño muy travieso y curioso, lo cual no facilitaba su labor.
Con el pasar del tiempo, se había acostumbrado a solo comunicarse vía videollamada cada vez que este llegaba a algún Centro Pokémon. Finalmente, una noche recibió una devastadora noticia por parte de la policía de Hanada City, su esposo habría desaparecido en misteriosas circunstancias, intentando detener a una banda de ladrones que tenían un extraño uniforme negro con una "R" roja en el pecho, quienes habrían intentado robarles sus Pokémon a unos niños. Sin duda, un duro golpe para la moral de la familia. Nunca olvidaría las lagrimas que derramo su pequeño al enterarse que su padre no volvería más a casa.
Así que sabía que enviar cada tarde a Satoshi al Laboratorio del Profesor Oak era la decisión correcta. El investigador siempre los había tratado bien, especialmente a ella después del abandono de su padre. Se podría decir que también para ella era un reflejo de la figura paterna ausente. No se haría más problemas al respecto, Satoshi necesitaba convivir con más niños de su edad y ese campamento era el lugar perfecto.
Mientras tanto, en una región completamente diferente, una joven madre lidiaba con los berrinches de su pequeña hija…
¡No quiero ir, no quiero ir, no quiero ir! -Gritaba a todo pulmón la pequeña, mientras se resistía a salir de casa. – ¡Ya es suficiente con que me obligues a entrenar todos los días!, ¿Por qué debemos ir hasta allá? -Desesperadamente buscaba liberarse del agarre de su madre.
Serena, entiende que debo ir para cumplir con mi contrato y no pude conseguir a nadie que cuide de ti durante estas semanas- Explicaba la madre, quien respondía al nombre de Saki, mientras intentaba calmar a su hija, Serena, en vano. – Verás que en Kanto harás muchos amigos.¡Valdrá la pena!– Esta vez apostando por un enfoque más positivo trataba de convencer a la pequeña
Los ojos de ambas se encontraron, los de la mayor eran de un Azul zafiro intenso que mostraban una confianza desbordante a pesar de la situación, los de la pequeña eran de un gris muy poco común, qué al contrario de su estado actual, podrían llevarte a la más profunda calma. Tan diferentes eran una de la otra, que cualquiera que no las conociera diría que no tenían relación alguna. Y ¿Cómo no confundirlas? Si la pequeña Serena era el vivo retrato de su padre, Yuuta Yvonne, quien no solo le había heredado a Serena sus ojos, sino también su característico cabello castaño miel.
La familia Yvonne vive en Illumis una de las metrópolis más modernas del mundo y capital de la región Kalos esto debido al trabajo del padre quien era un investigador sin mucho renombre, pero con una gran proyección, cuya personalidad calmada y presencia apabullante eran capaces de calmar incluso al Pokémon más furioso.
¿Por qué no puedes hacerme caso? Si tu padre estuviera aquí estarías tan tranquila como un Sunflora. -Bufo la madre, mientras hacía un puchero -Eso es porque él tiene paciencia a diferencia de otra persona. – Replicó Serena, también haciendo un puchero.
Bueno, tu padre estará ocupado en su investigación y tendrá que viajar Sinnoh, por lo que tu única opción es acompañarme o esperar a que vuelva dentro de un mes-Dijo confiada la mayor, mientras veía como la expresión de su hija cambiaba, no pudo evitar sonreír al saber que tenía la victoria en sus manos–"Un mes"- pensó para sí misma, la pelimiel, entendiendo que no tenía más opción que aceptar.
Está bien- suspiró resignada la pobre pequeña- Supongo que no queda de otra. Así se dejó conducir por su madre, tenían tiempo aún para llegar al aeropuerto- Solo espero que no me obligues a entrenar allá también -Serena solo podía rogar a que su madre se concentrara solo en su carrera de exhibición y no demandara nada más de ella- No, tengo otros planes para ti- respondió Saki- Irás a un campamento Pokémon...
Continuara…
Bueno gente, aquí Dark LucraX, como ya habrán percatado, En este arco voy a profundizar, en la infancia de Satoshi, de tal manera que quede un poco más marcado su cambio. También tenemos la introducción de Serena, la cual quise que se pareciera más a la de los juegos (hay muchas Pokegirls con los ojos zafiro, así que creí que sería bueno aprovechar el cambio inspirándome en el personaje original) por si se lo preguntan, Illumis es el nombre francés de Luminalia y no es un error, ya verán que tengo planeado para la familia Gabena más adelante.
Eso sería todo, nos leemos luego…
