Capítulo 63
«Debes confiar en otros, o triunfar se volverá imposible».
Recuerdos nublosos pasaban por la mente de Ash de la mujer en el cuartel policial de Ciudad Malie. Era guapa y piel de mármol blanco recién pulido, cabello lavanda igual que sus ojos, hasta la cintura, sujeto por una cinta negra. Vestía un traje formal totalmente negro con la insignia de la Policía Internacional en su solapa de pico, zapatos y guantes de cuero. Acompañada de lo que Ash pensó, sería un detective prospecto de alguna novela. De expresión cruda y ruda, vestía una gabardina de cuero marrón sin abotonar, traje y pantalón marrón oscuro, casi vinotinto, zapatos de cuero negro y una corbata lila. Su rostro era inconfundible.
—¿No me reconoces?
—La verdad es que, no. Lo siento. —respondió sintiéndose incómodo e ingrato por segunda ocasión en su vida. Era la segunda vez que no recordaba haber visto a una mujer.
—Te dije que no te reconocería a la primera. Ni yo creo salvarme. —agregó aquel detective, relajando las facciones de su rostro en una sonrisa.
—A ti si te reconocí.
—Me alegra que no me hayas olvidado —dijo Looker—. Déjame refrescarte la memoria. Ella es una de las más recientes detectives en ser reclutada por la Policía Internacional durante el proyecto mundial de reclutamiento de entrenadores. Cerebro de la Frontera en la región Hoenn y mi oficial al mando, Anabel.
Ash abrió los ojos de par en par al escuchar el nombre, igual que todos los presentes, recordando todo de golpe. Se trató de una rival poderosa, esbelta y dura de roer que utilizaba sus habilidades psíquicas para entablar conexiones con sus pokémon durante los combates. Anabel se dedicó a observarlo en detalle. Seguía siendo su tipo desde que superó la batalla de la frontera a pesar de su edad. Se trataba casi del mismo chico que renunció a formar parte del grupo de cerebros, un gesto que cuando llegó a sus oídos, solo confirmó lo que ya sabía. Era un espíritu joven, libre y aventurero, entregado al viaje, sus amigos y los pokémon, solo que más alto, definido y debía admitirlo, guapo. Hau por su parte no pudo reprimir la emoción de conocer a otro cerebro de la frontera en tan poco tiempo, lo único que le faltó fue pedir su autógrafo.
Extrañaba sentir la calidez a su alrededor. Incluso ahora le era imposible, aún estando tan cerca.
—¿Qué te ocurre Ash? —Ahora no era diferente a una roca o un trozo de metal totalmente hueco.
—Nada. —replicó, mintiendo lo mejor que pudo, ignorando la sacudida interna de su cuerpo. Aunque no rompió el contacto visual, fue como si sus ojos de repente hubieran mostrado un brillo evidente para Anabel.
—Eres pésimo para mentir Ash. No se te olvide que soy capaz de percibir sentimientos y pensamientos incluyendo a los pokémon. No estoy de broma —añadió, cuando Lillie encarnó una ceja, mirándole como si estuviera totalmente loca—, de hecho, parece que tu Vulpix está feliz de tener finalmente una madre.
Vulpix respondió alegre a la sonrisa de Anabel. Eso bastó para convencerle de sus habilidades. Lillie solo se aferró a su nuevo pokémon acariciando su cabeza.
—¿Exactamente qué hace aquí alguien tan importante? —preguntó Kukui directamente y sin adornos.
Los agentes los invitaron a sentarse alrededor de la gran mesa metálica en la sala de interrogatorios. Los cuatro intercambiaron miradas nerviosas antes de sentarse con Kukui. Nunca se imaginaron que estarían sentados en el cuartel policial de Malie con tres agentes de la ley, era la experiencia más cercana a lo que sería, estar en la cárcel.
—Tranquilos, no los estamos acusando de nada, ni tiene nada que ver con la rutina del policía bueno y el policía malo. —los tranquilizo Looker sonriéndoles junto a su superior.
—En estos momentos están acusados de terrorismo, igual que los miembros del Equipo Flare —explicó Anabel—. Se han convertido en la prioridad del alto mando en la organización, por eso nos enviaron aquí. Solo estamos recolectando información con respecto al Equipo Skull por el incidente dentro del Domo Royale. Queremos que nos cuenten lo que sucedió.
Durante la siguiente hora, se dedicaron a contarles lo que sabían. Aquella era una suerte de terapia para Ash, quitándole un peso de encima, describiendo con detalle como se comportaba la banda de pandilleros y su mala fama en la región. Anabel escuchaba sin salir de su asombro por la espontaneidad con la que decidió contar todo lo ocurrido, incluso lo sucedido en el Domo y los varios encuentros con el Equipo Skull, haciendo preguntas concretas sobre los cambios en sus métodos de acción y forma de combatir y señalando a los oficiales de alto rango dentro de la organización, sin pasar por alto la expresión de Lillie a la mención de su hermano Gladio.
Cuando llegó a la parte de Yazir y su marcha junto a Serena, y que el Equipo Skull por alguna razón los buscaba también, la energía de la habitación cambio con brusquedad. Anabel parecía atraerla hasta sí misma, su rostro endureció y miraba penetrante a su compañero con la ceja arqueada. Ash podía ver como cerraba sus puños con fuerza.
—Estos también eran iguales —señaló Hau—, vestían como ellos, pero no actuaron como normalmente lo hacen. Se presentaron formales, sin su retorica barata y pelearon con una estrategia en mente.
—Hay algo que no me deja tranquilo —dijo Kukui, pensando en voz alta—. El proyecto de reclutamiento a entrenadores se hizo con el fin de formar un grupo de élite para reaccionar frente a graves amenazas, y si Anabel es uno de ellos… ¿No tendrá esto algo que ver con la fuga masiva en los cuarteles centrales? No te enviarían si fuera solo por terrorismo, nuestras primas de los cuarteles pueden encargarse de ese tipo de cosas.
Anabel y Looker intercambiaron miradas inexpresivas, dando paso al inexpugnable e incómodo silencio. Finalmente, después que Ash les suplicarle con la mirada una respuesta, la detective tomó una bocanada de aire mostrando la comisura de sus labios. La oficial Jenny, que tampoco tenía idea de nada, levantó orejas para escuchar atentamente, en vano.
—Esta información es clasificada, no deben hablar de esto ni siquiera con sus conciencias. —empezó a decir ella en un susurro casi inaudible, dando a entender que no debían contarlo a nadie más—. Sabemos que todos están aquí, en esta región.
—¿Quiénes? —musitó Ash.
—No puedo decírtelo —añadió en voz baja, asegurándose que Jenny no pudiera oírlos—. Están buscando un poder tan grande que puede acabar con esta región por completo, e incluso con el mundo entero. Algo incluso más fuerte que los pokémon legendarios. —Looker carraspeó la garganta en tono de advertencia. Gary se aferraron con fuerza a sus sillas pensando en la criatura que dormía plácidamente dentro del pequeño bolso de Lillie que, se esforzaba por aparentar normalidad al aferrarse al bolso.
—¿Algo más fuerte? ¡Eso es imposible, no existe algo así!
—Existe —afirmó sin un ápice de broma en su voz, de repente se puso muy seria—. Esto fue algo que sucedió hace mucho tiempo y también en la historia reciente, pero los chicos de asuntos internos se encargaron de…
—¡Anabel, suficiente! —agregó su compañero con firmeza—. Tenemos un juramento, y ellos no son agentes.
—Pero ustedes pueden derrotarlos y arrestarlos sin problemas. ¿Verdad? —preguntó Ash con hincapié sin ocultar su impaciencia—. Díganme dónde están. Yo les ayudaré a vencerlos.
—No, de ninguna manera —Ahora fue Anabel quien negó firmemente, frunció el ceño y cogió el informe de la mesa—. Esta vez vas a continuar el recorrido insular y vas a mantenerte al margen.
—¡No me interesan los juramentos ni sus intenciones de protegerme! ¡No abandonaré a un amigo en problemas, y mucho menos a Serena! ¡Esto también me concierne a mí!
—¡Y es precisamente por eso que no debes interferir! Cuando se trata de un amigo o un pokémon, eres muy imprudente Ash. Todo no se soluciona con violencia ni luchando a ciegas contra un Hydreigon. La Policía Internacional tiene a los agentes más poderosos del mundo, debes confiar en mí.
—¡Fueron ustedes mismos lo que fallaron en retenerlos!
—¡Los chicos de asuntos internos ya están sobre los traidores y varios han sido detenidos! —señaló la detective elevando el tono de voz, era la primera vez que Ash la veía enfadada, aunque no le importase—. Si cometes alguna imprudencia, vas a precipitarlos y no solo Serena, sino toda la región estará en peligro. ¡Entiéndelo, no eres solo tú en todo esto!
—Pero…
—En poco tiempo Lance también estará en esta región. Tienes mi palabra de que no dejaremos que nada malo le pase.
Ash dudó a pesar de todo ello. Todo parecía una patraña para mantenerlo alejado de Serena. Su enfado estaba a punto de hacerle ignorarlo todo e ir en su búsqueda. El miedo que le pasará algo pudiendo evitarlo recorría su cuerpo como un veneno ardiente, de pronto pareció una buena idea levantarse e ir directo a pedirle su Charizard al profesor y sobrevolar toda la región en su búsqueda.
—Ash, haz lo que te dicen —dijo Kukui tratando de bajar lo ánimos—. Cometiendo locuras no ayudas, ellos no pudieron evitarlo y tú tampoco podrás. Anabel, Looker y Lance son fuertes y son de fiar, déjalos hacer su trabajo. Ella estará bien.
No le quedó más remedio que ceder, después de hacer jurar a Anabel ponerse al frente de todo y mantenerle informado de lo que ocurriera, pero sobretodo, que protegería a Serena.
Salieron del cuartel rumbo al centro pokémon dejando solos a los agentes de la Policía Internacional, pero Ash aún se sentía incómodo, casi inútil. Tomar la posición pasiva y continuar con el recorrido insular con cinismo, era igual que permitir al Equipo Flare destruir Kalos sin oposición; que Groudon y Kyogre fueran controlados y utilizándolos como objetos para destruir el ecosistema global, o que Gethis separara a los entrenadores de sus pokémon para usarlos como armas. Gary y Lillie por otro lado, anduvieron en total silencio sepulcral todo el trayecto de regreso. Si no los conociera tan bien, diría que estaban igual, o incluso más preocupados. Sobretodo Lillie, que se aferraba al cierre de su bolso con insistencia como si fuese una soga de salvamento para evitar caerse.
Esa noche no pudo conciliar el sueño. Las pesadillas de Serena siendo perseguida por el Equipo Skull al mando de Yazir, o consumida por la hambruna del poder criminal de Alola, no lo dejó conciliar el sueño.
Anabel terminó por perder el control con su holomisor.
—¡¿Me puedes explicar por qué diablos separaste a esa chica de su grupo?! ¡Fue una estupidez!
Yazir estaba del otro lado de la línea, agradecido de que Serena estuviese absorta en sus sueños u no lo viera con la cabeza gacha, sin poder replicarle a su superior gritándole y riñéndole por desobedecerle. Más aún porque, sabía, no era oponente para ella, su mejor aliada después de Liliana y el mismo Looker, presentándosela en la región Hoenn mientras seguía los movimientos remanentes de los Equipos Magma y Aqua.
Looker solo escuchaba la conversación en silencio, incapaz de defenderlo por mucho que lo quisiera. Lo invadió el recuerdo de un niño en el claro cerca de su casa, cubierto de hollín aferrándose a lo único que pudo encontrar entre las ruinas, un pequeño collar con la foto de sus padres. Aun después de todo lo que ha tenido que ver en su vida como detective de la Policía Internacional, nunca pudo olvidar aquel pequeño rostro. Tanto, que dejarlo en aquel orfanato en Kalos fue realmente difícil.
—¡No es el acuerdo al que llegamos!
—Lo sé señora, pero entiéndame. Es mi hermana.
—¡No sabes el daño que has provocado a nuestro plan —gruño vorazmente Anabel hecha una fiera—, si hubieras pensado en su seguridad, no las habrías relacionado contigo y te hubieras marchado tú solo! Esa chica estuvo implicada en la caída del Equipo Flare y según lo que reporta Liliana, no tardara en convertirse en su objetivo militar.
—No, eso no pasará —dijo Yazir rápidamente antes de que Anabel lo cortara en seco. Respiró hondo para controlar su creciente y retenida ira—. Ellos aún no están seguros y cada vez están más cerca del cuartel general del Equipo Skull, sin duda trataran de llevárselo en ese momento, allí es cuando los agarramos a todos de sorpresa, los haremos confesar y arrestaremos a todos en Paraíso Æther.
—No podemos arriesgar así la vida de un civil. Pero podemos considerar esa opción. Si queremos atraparlos hay que estar dispuestos a usar métodos poco ortodoxos. —agregó Looker en un susurro de complicidad.
Guardó silencio esperando respuesta del rostro inexpresivo de la jefa de operaciones. Liliana, también presente en la conferencia, aprovecho de apoyarle.
—Tiene sentido. Ellos detestan a Ash, no a ella. Y aunque Giovanni tenga a Xerosic en jaque y trabajando para él, no pudo darle información sobre Serena a parte de lo que ya sabe. Ellos no pueden enfrentarse a los otros cinco por si solos, por eso tratará de traerlos a su terreno. No desperdiciará energía tratando de dañarla hasta que lleguen los refuerzo de Jotho, y menos aún cuando no tiene claro que papel pinta en relación con él. Yazir no es la prioridad en este momento.
—Por sus estupideces perdimos el elemento sorpresa y ellos estarán de sobre aviso. ¡Perdimos la iniciativa! —gruñó Anabel frunciendo el ceño—. Les diré esto. Si esa chica sale herida en toda esta operación, nuestras cabezas van a rodar, así que espero, sepan lo que están haciendo. Vamos camino a reunirnos con el Capitán Nanu. Ustedes sigan avanzando en sus labores. Manténganme informada de lo que sucede. ¡Y la próxima vez que quieran hacer algo por su cuenta, me encargaré de que sus primeras enseñanzas no abandonen sus recuerdos, cuando termine de con sus mentes!
Al día siguiente, tras despedirse de Hau y lleno de ojeras, Ash decidió seguir el consejo de Anabel y tomó el autobús que los llevaría a su siguiente destino, el Observatorio Lokunali. Ash no veía el momento de llegar. Después de tantas vueltas y calles angostas empezaba a marearse. Peor fue, cuando las nubes empezaban a obstruir su visión y no tenia horizonte que ver. Debió tener el rostro muy pálido para que el operador lo tranquilizara, asegurándole que conocía el camino de memoria.
Una vez allí, Kukui señaló, lleno de orgullo, la construcción que flotaba sobre el mar de nubes a la distancia, la que sede de la liga pokémon de Alola. Lo poco que alcanzó a escuchar en su distracción, que la mejor forma de honrar a los guardianes y el esfuerzo de los entrenadores, era hacerlo en el punto más alto, en el Monte Lanakila, lugar sagrado en la región.
Pero acercarse a la máxima competencia y tener la posibilidad de coronarse como el primer campeón de Alola, no era suficiente para alegrarle el día. Lo único que realmente deseaba con fuerza, casi con desesperación, era rodear a Serena entre sus brazos y alejarse de Alola. Pero hacerlo, solo le haría daño alejándola de los concursos, y también a sí mismo huyendo de sus propios sueños.
—¡Al fin llegaste Ash, te estaba esperando!
Sophocles lo saludó alegremente, en compañía de un joven rubio, de encorvado andar, vestido de chaqueta azul y pantalón de tela gris, llevaba un par de gafas que Ash pensó, recordaban la forma de una tuerca.
—Hasta que al fin te dignas a venir a visitarme Kukui —espetó aquel hombre sin ocultar su ironía, sin embargo, no parecía realmente enfadado—. Encontrarte recientemente es un problema.
—Perdona viejo amigo, la Liga Pokémon y mi héroe favorito me impiden hacer vida social como antes —dijo encogido de hombros. Estrechó su mano y miraron a los más jóvenes—.
—¿Te refiere al luchador enmascarado del Domo? ¡A que es genial verle pelear!
—¿Verdad que sí? —Kukui estaba igual de emocionado. Gary por otro lado, tuvo que esforzarse por contener un bufido cuando Lillie comenzó a ponerse roja de la pena—. Los presento: Lario, director del Observatorio Lokunali, primo de Sophocles y claro, mío también. Fuimos compañeros durante el recorrido insular, y cuando decidí emprender mi viaje por el mundo, aceptó la oferta de ser capitán.
—Eso fue hace mucho. Ahora Sophocles es quien debe encargarse —dijo sonriéndole a su pequeño primo—. Tu eres Ash, según entiendo. Me han hablado mucho sobre ti y tu hazaña de vencer a Tapu Koko. No es algo que muchos sean capaces de lograr.
—Gracias… creo. —susurró Ash sintiéndose realmente tonto con su respuesta.
—¡¿Qué esperamos?! ¡Comencemos! ¿Nos acompaña profesor?
—Vayan ustedes. Lario y yo tenemos una charla pendiente.
Dejaron a los mayores y siguieron su camino dentro del complejo observatorio. Llegaron a una habitación amplia totalmente azul llena de cachivaches extraños, entre los que destacaba lo que parecía ser un medidor de voltaje con forma de insecto, y un sistema parecido al que se utilizaba para la transferencia de pokémon alrededor del mundo. El suelo estaba hecho de un material que dejaba relucir un sistema de cableado, conectado al enorme receptor de energía en forma de esfera que llegaba hasta el techo, a la mesa en el centro de la sala, dividida en nueve pequeñas secciones. Dentro yacía un cristal Z del tipo eléctrico.
—Por ahora no te preocupes por esa mesa Ash. Antes, tu y yo tendremos un combate justo ahora. Espero que estés listo —dijo el capitán Sophocles dejando salir a su Togedemaru. Ash, sin embargo, parecía distraído—. ¡Ash, estás allí!
—¡Eh sí! Lo siento. ¡Pikachu, yo te…!
De repente hubo un apagón en todo el complejo. La luz iba y venía por unos segundos hasta que se estabilizó la corriente. No pasaron ni cinco segundos cuando el holomisor de Sophocles cuando la voz de Lario parecía haber perdido su clásica calma cuando la luz regresó.
—Soffy, hubo una falla en el generador principal. Necesitamos a los Nuejabug para encenderlo. Invierte la polaridad para que la energía vaya al generador.
—¡Oh vamos! Esta bien —replicó colgando la llamada. Parecía fuera de onda por la noticia con la pequeña linterna que saco de su bolsillo—. Lo siento Ash, tendremos que ir directo a la siguiente fase —Le indicó que se aproximara a la mesa, colocando tres pokémon con aspecto de pequeñas baterías, que resultaron ser Charjabugs—. Hay que colocarlos de la forma adecuada para que la energía pase por los ductos de la mesa hasta el generador principal para encenderlo. Cuando eso pase, la avería se resolverá y el amplificador llamará al Pokémon Tótem. ¿Estás listo?
La siguiente media hora, Ash trató de colocar los pokémon en el orden adecuado siguiendo las instrucciones de Sophocles, utilizando los interruptores de los rodamientos de la mesa en las cuatro esquinas de la mesa. Lo que más le sorprendió fue el sistema automatizado que desarrolló. Cada vez que los colocaba en la forma correcta, los mismos cuadros se inclinaban sobre su eje para colocarlos en los receptores de energía en ambos extremos. Las dos primeras ocasiones, solo tuvo que colocarlos en un par de líneas horizontales, y lo que ocurrió en cada una si bien no le sorprendió, por lo menos debía darle el crédito que no hubo explosiones cuando un Elekid y un Electabuzz muy enfadados salieron a su encuentro.
A la tercera, ya utilizando nueve Charjabugs a la vez imitando la forma de una Z sobre la mesa, finalmente encendieron el generador principal. El indicador del extraño aparato marco el rojo y comenzaba a sobrecargarse, expulsando chispas por doquier en un estrepitoso chillido ensordecedor. Por un instante hubo otro bajón de luz acompañado del potente silbido del aletear de un par de enormes alas de uno de los pokémon más extraños que Ash haya visto cuando regresó la claridad. Como los pokémon tótem, era de tamaño descomunal y lo rodeaba una extraña aura roja. Se trataba de un enorme escarabajo con peligrosas fauces capaces de triturar incluso el metal. Su cuerpo era azul eléctrico con una mezcla de amarillo.
—¡Es un Vikavolt! —gritó Lillie.
—Vikavolt, el pokémon escarabajo. Conocido por sus habilidades para maniobrar en el aire a través de los bosques. Utiliza sus fauces para concentrar sus ataques eléctricos como un cañón. —dijo la Rotom-dex al escuchar los gritos.
Súbitamente en lugar de fotografiarlo si quiera, volvió a ocultarse nuevamente en el bolso de Ash, como si supiera lo que ocurría a continuación, dejando al azabache helado en su sitio.
El enorme escarabajo se abalanzo sobre uno de los pequeños Charjabug y lo cogió usando sus patas. Chilló de dolor mientas absorbía su vida, dejándolo caer al suelo cuando ya no tenía más energía que otorgarle. Lillie observó con horror la escena, de la impresión había dejado de respirar y comenzaba a ponerse azul. Gary tuvo que zarandearla para que se recuperara hasta que se ocultó tras él.
Pálido, observó como bajaban de la mesa y corrían tratando de refugiarse del insecto depredador. En lugar de un escarabajo, más bien actuaba como un Ariados conduciéndoles a su trampa mortal. Comprendió que no formaba parte de la prueba cuando Sophocles quiso correr a socorrerles, pero tuvo que rodar cuando le atacó con un potente rayo, usando sus fauces como cañón de fotones. No pudo evitar sentirse furioso por el desprecio que mostraba Vikavolt por los más débiles usándolos para sus propios fines.
No permitiría que ocurriese una segunda vez.
—¡¿Estás loco?! —gritó Sophocles cuando Ash dio un paso al frente junto a Pikachu para enfrentarse a su adversario—. ¡No podrás con el solo, tiene demasiada energía en su interior!
—¡Eso no basta para intimidarme! ¡Ustedes preocúpense por proteger a los Charjabug!
Su adversario atacó con Electrocañón para rechazar la energía del contraataque de Pikachu. Logró esquivarlo por muy poco, y el ataque terminó impactando de lleno en los receptores de energía del enorme contenedor al final de la sala.
Vikavolt volvió a atacar usando sus fauces como catalizador y esta vez fue a parar en uno de los Charjabugs. Pikachu saltó a la mesa y le ayudo a estabilizar su energía, utilizándola para continuar con la pelea. El enorme pokémon demostró que a pesar de su tamaño podía maniobrar como un Ninjask en la habitación, intercambiando embestidas y ataques eléctricos que Pikachu alcanzaba a esquivar por muy poco alejándole lo más posible de los Charjabug.
Paso mucho tiempo antes que su energía comenzara a agotarse. Al verse casi vacío, comenzó a luchar de forma rastrera con sus ataques del tipo volador e insecto en toda el área, en un intento de disuadir para recargarse utilizando a los Charjabug. Comenzaba a enfadarse viéndose incapaz de lograr su cometido y se decidió por utilizar Zumbido. El ruido ensordecedor dejó un agudo y ardiente dolor en sus oídos desorientándolos por completo, recuperando su poder eléctrico al consumir la energía de tres de ellos.
Pikachu parecía no durar mucho tiempo más en combate, y Ash ya no sabía que hacer para ayudarle. Los pequeños pokémon restantes rodearon a su salvador, brindándole de su energía para que pudiese seguir luchando. Ash le ordenó utilizar Electro Bola para contrarrestar el Atactrueno de Vikavolt, y por un instante tuvieron la iniciativa del ataque cuando logró golpearle usando Cola de Hierro y Ataque Rápido. Vikavolt salió disparado y logró detener su retroceso usando Zumbido. Luego, apuntó son sus fauces directamente Pikachu con un extraño brillo en sus ojos, cuando comenzaba a reunir enormes cantidades de energía.
—¡Ash, haz que Pikachu utilice el cristal Z del generador principal!
—¡Yo tengo mi propio cristal! —gritó a Sophocles con desesperación—. ¡Además, si no está en mi pulsera Z no puedo activarlo!
—¡Ese tiene más poder que el tuyo, solo haz la danza de canalización y yo me encargaré de sincronizar su energía con la de Pikachu!
—¡¿Estás demente?! ¡Es demasiada energía, y solo empeoraría la crisis eléctrica! —bramó Gary.
—¡No hay tiempo para preocuparnos por eso, tenemos que detenerlo antes de que destruya el observatorio!
Sophocles presionaba botones como loco en el ordenador principal del enorme generador, y aún en contra de su buen juicio, no se le ocurrió un mejor plan. Verle allí asumiendo un riesgo tan grande solo por él, le hizo sentir como si algo dentro de su cuerpo quisiera detener del tiempo y terminar con aquel número de un solo golpe, pero también acarreaba la plena confianza a su pokémon. La misma que tuvo en que llevaría a Serena a la victoria cuando observó en silencio, como luchaba junto a Serena por su bienestar en Kalos.
—Gracias por todo Pikachu —dijo colocándole su gorra, ante un sorprendido Pikachu—. No importa lo que suceda yo creo en ti. Estamos juntos en esto.
Pikachu afirmó con la cabeza, uniendo puños con su entrenador, para luego mirando fijamente a su oponente que, ya comenzaba a acumular energía en la punta de sus fauces formando una esfera eléctrica del color del ébano, rodeada por destellos azules. Pero Pikachu no sentía temor por la cantidad de energía que ingresaba a su pequeño cuerpo. Era extraño, pero solo podía sentir una lujuriosa e intoxicante sensación de alegría y júbilo, dentro de su cuerpo, fue como si algo hubiese despertado de un largo sueño, ansioso de demostrar su fuerza.
Dejó que la energía lo engullera mientras la electricidad brotaba de su cuerpo formando una brillante esfera amarilla cuando Ash ordeno usar Giga Voltio Destructor. Solo que esta vez, siete destellos iluminaron con los colores del arcoíris la sala cuando atacó directamente a Vikavolt, consumiendo su propia electricidad. El abrumador poder recorrió por completo la sala a través de Vikavolt viéndose forzados Togedemaru y el restante de los Novejabug a proteger a los espectadores, y por el mismo sistema de seguridad del Observatorio que expulsó la electricidad al cielo en un fenómeno que iluminó el cielo sobre Ula'Ula. Un hecho que se pudo ver en toda Alola.
Segundos después del ataque, Ash observó como volar era tortuoso para Vikavolt después de aquella descarga, su rostro mostraba una expresión de agudo dolor. En un intento de seguir con la batalla, trato de atacar con su Corte Aéreo apresurando su propia derrota al caer pesadamente al suelo derrotado en sonoro estruendo, magnificado por la ausencia de sonido en la habitación observando el cristal Z. Se veía como un Electrostal cualquiera, solo que de mayor tamaño y unido a un fragmento parecido a la cola de un Pikachu. Lo más desconcertante, fue cuando recuperó su forma normal.
—Nunca… en todos mis años…
Lario y Kukui aparecieron en la sala, observando atónitos a Pikachu y Ash antes de tomar el cristal de la prueba y examinándolo minuciosamente con la mirada, como si esperara que el objeto le hablase para explicarle cómo era posible aquello. El entrenador de Kanto solo se preocupaba por la seguridad de Pikachu después del ataque.
—¿Cómo hiciste eso? —preguntó el científico.
—No… no lo sé. Yo solo hice lo que me dijo Sophocles y utilicé el Giga Voltio Destructor.
—¡Eso no fue un Giga Voltio! —sentenció Kukui con firmeza exhibiéndole el cristal Z en las narices insistente—. Esto es más poderoso.
—Fue tal la magnitud que ya lo está anunciando el fenómeno en los noticieros. —dijo Lario.
—Lo que haya sido, tiene que ver con el cristal Z de esta prueba —explicó Kukui entregándolo al capitán—. Ya sabes lo que debes hacer, Sophocles.
Ash lo cogió de las manos de Sophocles, pero no pudo celebrar su reciente victoria. Le podía más la curiosidad por saber lo ocurrido. Incluso Pikachu se dedicó a observar aquel extraño cristal en el camino de regreso al Centro Pokémon esa noche, ignorando por completo cuando Sophocles anunció fallas en la planta eléctrica de la isla.
Al otro lado de Ula'Ula, Felicia caminaba hasta la ya decadente y abandonada mansión de Pueblo Po, el único lugar en toda la isla donde siempre caía una intensa lluvia contra todo pronóstico. Tenía la loca teoría de que se trataba del lugar favorito de Kyogre y por ello buscaba de hundirlo en el océano, así como ocurrió con el templo del mar.
La única razón por la que entraba a aquel lugar desordenado, lleno de polvo e intentos de arte abstracto de los zarrapastrosos que tenía como compañeros de organización, fue por el llamado de emergencia que emitió el encargado principal de la base por debajo de Gladio.
—¿Qué ha pasado?
—Se trata del niño rico —replicó con fastidio, señalando su habitación—. Después de dejar el tesoro en el cuarto del gran jefe, se encerró después de ordenar a gritos que nadie le molestara, después hubo un gran tumulto y nadie se atreve a entrar.
—Vale, entendiendo. Ya me encargo.
Subió las escaleras de caracol hasta el segundo piso con paso firme, tomando una gran bocanada de aire frente la puerta habitación de Gladio, forzándola con la copia de su llave para abrirla.
Aquello era un total desastre. Los restos de lo que parecía ser una silla, estaban esparcidos por el suelo, claramente después de haberla arrojado con fuerza; la puerta del closet presentaba un agujero por el que cabía perfectamente un puño humano; cajones y ropa tirada por todos lados; la tele estaba en el suelo con la pantalla totalmente resquebrajada de golpearla con un objeto contundente que sospechó, era parte de la madera de uno de los cajones. El antiguo teléfono local colgaba del ventilador sobre sus cabezas, cuyo auricular tocaba el suelo. Gladio estaba sentado en el suelo tapándose el rostro con las manos. Los nudillos de su mano derecha mostraban moretones.
—Si hicieras algo como esto cada vez que regresamos a este lugar, no habría soportado la semana —dijo la chica, abriéndose paso a través del desorden para sentarse al lado de Gladio—. ¿Qué fue lo que paso?
No obtuvo respuesta de Gladio que seguía en posición fetal, y así pasaron algunos minutos.
—Bien, de acuerdo. Me voy entonces si quieres estar solo.
—No lo entenderías Felicia —dijo con la voz quebrada interrumpiendo su labor de ponerse de pie—. Tu misma lo dijiste, no tienes hermanos.
—¿Fue por lo que pasó ayer, cierto? —preguntó. Gladio afirmó con la cabeza.
—¿Por qué de todos los pokémon, tenía que tocarle precisamente ese como el primero? —dijo rechinando los dientes. Por su expresión, el rojizo de sus ojos y el estado de la habitación, realmente estaba sufriendo—. Aún después de tanto tiempo… ella sigue…
—¿De qué hablas Gladio? —El rubio tomó una gran bocanada de aire y miró la lluvia a través de la ventana.
—Ese día también llovía. El día que supimos que papá murió…
Continuará…
Notas del autor:
¡Hola queridos lectores :3!
¿Cómo estuvo ese mes sin CE? Ok no en serio: ¿Cómo resulta Febrero?
Lo digo porque el mío a estado realmente fatal porque, como muchos saben (o creo que lo saben), soy de Venezuela, y aunque me encuentro fuera del país en estos momentos, y como he estado pendiente todas las noches de lo que ocurre, es la razón por la que me tarde tanto en subir el 63 y por ello les pido, mis más sinceras disculpas. No me gusta usar este tipo de excusas cuando asumo un compromiso con las personas, pero esa es la verdad. Aspiro, que el siguiente no tarde un mes otra vez :(.
Por otra parte, dentro de poco voy a subir una historia nueva que no tiene que ver con Pokémon, pero si existe algún fan de SAO por aquí, en estos días estaré subiendo una historia de ese fandom. ¿Creyeron que mi cambio de imagen fue pura casualidad? ¡Pues NO! XD.
Espero que la espera haya valido la pena y les haya gustado el capítulo queridos lectores. Como siempre estoy atento a sus comentarios y observaciones jeje, así son los procesos de aprendizaje.
Por cierto… dejen a Anabel ser asalta cunas… digo, ella también tiene su corazoncito, aunque ahora forme parte del grupo de elite de la Policía Internacional.
¿Qué otros entrenadores a parte de Lance y Anabel forman parte de ellos? Pues… eso se los debo X3.
Nos vemos en el siguiente capítulo amigos. Bye Bye! :3
PD: si conocen a alguien que haga portadas, háganmelo saber, necesito :D.
PDD: comí un taco de Taco Bell… no fue muy bueno que digamos :'(.
