«La experiencia no se tiene cuando se necesita, y cuando ya la tienes, no sirve de nada».
Las olas golpean la proa del bote la noche que Gladio zarpo lejos de casa, hace seis años. Un oscilar ininterrumpido en el camino para comprender el peso de las palabras de su padre desaparecido. A su corta edad, pudo comprobar que las decisiones acarrean un peso que llevas siempre a donde quiera que su viaje le guíe.
Antes, llevaba la vida de cualquier niño de ocho años junto a su hermana Lillie dos años menor. Mimados por padres cariñosos y de gran influencia en la región, dueños de la Fundación Æther, una de las compañías más prestigiosas del mundo en investigación pokémon. Gozaban de toda clase de lujos en la lujosa mansión de la isla artificial también propiedad de su familia, bautizándola como Paraíso Æther. Especialmente Lillie, dueña de la mayor colección de peluches pokémon, inclusive de regiones muy alejadas de Alola. Solo faltándole un Vulpix aloliano que, por alguna extraña razón siempre estaba agotado, incluso en otras regiones.
Gladio por otra parte, es un fanático de las tiras cómicas y del héroe enmascarado del Domo Royale y su confiable Torracat. Nunca se saltaba sus batallas con los ojos pegados al televisor de su habitación, siempre a la espera que evolucionase en Incineroar. En su pequeño escritorio tenía revistas y libros referentes a cómo tener una batalla pokémon y paredes llenas de posters de sus entrenadores favoritos, entre los que destacaba uno de los primeros poseedores de la pokedex: Red, el Luchador. Gozaba de la mejor educación en manos de profesores privados, ansiosos por moldear la mente del próximo en controlar la gran Fundación.
Ese era gran parte de los problemas con su madre, siempre preocupada por sus estudios.
⎯No digas tonterías ⎯dijo Lusamine cuando su hijo discutía durante la cena, anunciando a viva voz que deseaba tomar el recorrido insular⎯, yo a tu edad quería ser cantante, y mírame ahora. Solo un miembro de la familia puede controlar todo esto, y ese serás tú, Gladio.
⎯No seas tan dura con él cariño. Todos debemos tener la oportunidad de ser niños. ⎯dijo Polo en complicidad con su hijo.
Con frecuencia, Lillie era considerada una molestia para él. Más todavía cuando sus comentarios lo exponían al público, como el singular apodo por el que lo bautizó. De todos sus peluches, defendía que Gladio era el más mullido y abrazable de todos, mostrando vivamente su gusto cuando su hermano lucía el rosado en sus mejillas.
⎯Tranquilo Teddy. ¡Yo seré presidenta y tu podrás viajar por el mundo como Red! ⎯señaló la pequeña rubia con una sonrisa traviesa, con su voz suave y cantarina de niña.
⎯¡No me llames así, tonta! ⎯replicaba, mostrando el rubicundo de sus mejillas. Lusamine y Polo, debían esforzarse por reñirles en lugar de reírse.
Aún con sus comentarios bochornosos, Gladio amaba a la pequeña Lillie.
A medida que la ausencia de sus padres se hizo más frecuente, su mayordomo y Wicke, jefa de personal de la Fundación, cuidaban de ellos en su lugar. Gladio solía saltarse sus deberes para acompañar a Lillie y alegrarle el día con sus juegos, aunque no fuera muy fanático de la infame "hora del té", una ceremonia a celebrarse en la mesa redonda de la Reina y los caballeros de la Corte, considerándolo en especial humillante no solamente por su epíteto: "consejero real Teddy", sino que le concedía el honor de llevar un sombrero de copa adornado con plumas en un intento por recrear la antigua aristocracia, aunque solo hiciese el papel de un monigote sin gracia, más que de un miembro de la realeza. "¿Por qué me someto a estas humillaciones?", era el pensamiento más rutinario de Gladio.
⎯¡No dejes de levantar el meñique cuando tomas el té! ¡Demuestra tu clase! ⎯chillaba Lillie cuando su hermano se negaba rotundamente por considerándolo una tontería. Con el rostro al rojo vivo y a regañadientes, terminaba haciéndolo.
Lillie siempre escuchaba a su consejero con ilusión devota. Su hermano tenía el don de aligerar el peso de su alma con sus palabras. Valoraba tener un hermano mayor que jugara con ella, la escuchara y comprendiera.
⎯Consejero… ¿por qué papá y mamá nos evitan? ¿No nos quieren?
⎯No diga eso mi Reina, ellos nos adoran ⎯dijo haciendo una reverencia exagerada que aprovecho para despojarse del sombrero⎯, también quieren pasar más tiempo con nosotros, pero están ocupados aventurándose en los extremos del Reino, haciendo ciencia.
⎯Odio la ciencia. ⎯musitó, inflando los cachetes.
⎯Y ellos odian no poder estar con nosotros, pero la Corte es muy exigente y tienen que cumplir sus encomiendas, aunque no quieran hacerlo.
⎯¿Por qué lo hacen entonces?
⎯Es a lo que quisieron dedicarse alteza. Por eso, siempre ha de hacer lo que más os guste, y verá que se hace más divertido.
⎯¿Qué se supone que haces, Gladio?
Ambos se sobresaltaron cuando Lusamine apareció en la habitación, sorprendiéndole saltándose la hora de sus deberes formando una línea vertical con sus cejas.
⎯Ponte a trabajar en vez de jugar estas tonterías.
⎯No son tonterías. ¡Tú eres tonta!
⎯¡¿Qué?!
Gladio rápidamente se puso de pie y se interpuso entre su hermana y su madre alzando sus brazos.
⎯¡No le hagas nada, mamá!
⎯Quita de en medio.
⎯¡Lillie solo quería jugar un momento conmigo, no te enfades con ella, es mi culpa por no hacer caso.
⎯Sal de la habitación. Luego discutiremos tu insolencia Lillie, no creas que se me olvida.
Antes de que Gladio pudiese marcharse a hurtadillas por defender a su hermana de una buena bronca, Lusamine le detuvo y lo forzó a mirarle su rostro inflexivo. Una gota de sudor rozó su sien, incapaz de vislumbrar alguna salida de semejante aprieto cuando no encontró otra cosa que el opaco en sus ojos, que solían irradiar de luz a toda la región de Alola con sus labores. Solía mostrar una sonrisa radiante y esbelta, caminaba clase, además de un acicalamiento excesivo, al punto que su piel parecía la de un infante. Acogía a los pokémon heridos de la región y los dejaba en la Fundación con el fin de cuidarles para luego regresarlos a su hábitat; apoyaba a su marido en su investigación secreta y les atendía siempre que podía. Estaba orgullosa de la fascinación de su hija por el coleccionismo y siempre se preocupó porque su hijo fuera un gran ejecutivo, su inteligencia era motivo de orgullo. Gladio admitía que realmente no ponía mucho esfuerzo en sus clases. A sol de hoy, no entendía como se las arreglaba para obtener buenas notas, debía tratarse de un don de lo más extraño.
Ahora, no encontraba nada de eso en el rostro de su madre.
Cerró los ojos cuando levanto una mano hacia su rostro, pero no hubo otra cosa que asombro en el cuando revolvió a su cabello, sonriéndole. Por un instante, parecía realmente feliz.
⎯Solo espero que pongas la misma determinación en todo lo que hagas, tal y como defendiste a Lillie. Solo por esta ocasión, se las rebajo a los dos. Pero la próxima no se librarán tan fácil.
El niño se escabulló sin poder creer de la que se libraron, antes que su madre cambiara de opinión y decidiera castigarle.
Polo, su padre, era quien más lo comprendía. Aun siendo conocido como el mejor investigador de la región y uno de los más conocidos en el mundo, aun cuando llegaba tarde de la oficina, aun y cuando estuviese cansado, siempre tuvo tiempo en su agenda para dedicarse a ellos y jugar a las escondidas en la gran mansión donde no faltaba sitio para esconderse. Gladio en especial representaba un reto, escabulléndose entre los ductos de ventilación para cambiar de escondite al sentir peligro, complicando la labor a su padre.
⎯Escucha Gladio ⎯dijo en una ocasión cuando le preguntó su opinión sobre ser o no el próximo director⎯, no me importa si quieres ser el próximo en dirigir esta compañía. Un entrenador. Un investigador, o coordinador pokémon. Incluso jugador de cricket o bailarín. Por mi está bien. Siempre y cuando me prometas ser el mejor del mundo.
⎯¡¿El mejor del mundo?! Papá, eso es imposible…
⎯¡Nunca digas eso! Hasta ese Red que tanto admiras tuvo dudas de si podría convertirse en maestro pokémon.
⎯¡¿De verdad?! ⎯preguntó el pequeño rubio, sin ocultar la emoción en sus ojos.
⎯¡Por supuesto! Y mira en lo que termino convirtiéndose. Incluso yo dudé cuando tomé la decisión de ser un hombre de ciencia. Todo lo que se necesita para tener éxito ya lo tienes.
⎯¿Qué dices papá?
⎯Perdóname hijo, se me olvida que solo tienes ocho años –Polo agito el cabello rubio de su hijo sonriéndole, agradecido de que heredara la suavidad de su madre–. Pero escúchame, nunca dejes que alguien más te imponga ser algo que no quieres. ¿Entendido? Debes ser un hombre fuerte para defender a tu hermana cuando faltemos.
Gladio sintió escalofríos por las palabras perturbadoras de su padre. Mudo, el ardor en sus ojos no tardó en mostrarse, conteniendo lo más que pudo las lágrimas de pavor ante lo que parecía una despedida anticipada, abriendo paso a la desesperación de verse sin padres. Polo se apresuró a intervenir para evitar el desenlace.
⎯¡Oye tranquilo, que yo viviré cien años más! ⎯dijo con alarma, tomando en brazos a su hijo, cuyas lágrimas ya mojaban su hombro izquierdo⎯. Solo quiero que protejas a tu hermana por siempre. ¿Promesa de hombres?
El niño asintió secándose las lágrimas, más tranquilo tras escucharle decir que viviría muchos años más, sin comprender muy bien lo que quiso decirle su padre.
Un año después, cuando la comunidad científica se burlo de las investigaciones de Polo y la Fundación por sostener su tesis sobre la existencia de los Ultra Entes, se sumió en la depresión. Con el aumento en sus horas de trabajo y las clases, Gladio ya no pudo acompañar a su hermana en la Corte tan seguido, lo que suscitó protestas incluso de la misma Lillie por el cambio repentino de la situación. Sus padres cada vez estaban más abstraídos en su meta de limpiar el nombre de la Fundación, casi como androides cuyo único propósito era trabajar pasando horas despiertos, sin detenerse a descansar, siquiera a pasar por su casa. Por aquellos días, su padre estaba demacrado. Su sonrisa desapareció para convertirse en una mueca de cansancio. La piel de su madre no era tan suave como antes. Ahora parecía hecha de papel de lija, y con el mismo humor al estar encerrada en una jaula llena de Incineroar hambreados por tres días. Eso, sumado a las amenazas de los ejecutivos con renunciar ante la escasez de resultados, poco a poco el Paraíso Æther perdía su brillo y aire despreocupado. Ahora era más un centro reclusorio opresivo, condenándoles al olvido, y Alola parecía sufrir con la corporación.
Llegado el octavo cumpleaños de Lillie, no pudieron hacerse con un ejemplar del miembro faltante de la Corte, puesto que el último ejemplar fue adquirido ese mismo día por otro joven usando sus propios ahorros. A Polo le costo trabajo alegrarle en su día especial, hasta que compró lo que sería su primer diario privado, que bautizo: "Memorias de la Corte". Hizo un dibujo infantil como portada que mostraba a su hermano usando su característico atuendo en la Corte, vistiéndole con un elegante frac para la ocasión, escoltándole de la mano. Gladio no pudo más que sonreírle y darle el feliz cumpleaños, cuando Polo anunció que ya era el momento de realizar su demostración ante los grandes ejecutivos.
Bajaron a través del enorme ascensor central del complejo. Era la primera vez que Gladio y Lillie bajaban hasta ese nivel prohibido para ellos. La construcción parecía un enorme hangar oscuro a diferencia de la iluminación de los pisos superiores, cuyo techo se elevaba por lo menos veinte metros de altura. Tenía un único pasillo para abrirse paso a los laboratorios que consistían en pequeñas cabinas blanquecinas, ubicadas paralelamente una frente a otra, protegidas con vidrios blindados y llenas de utensilios extraños y llamativos. Adentrándose cada vez más hasta llegar al sitio donde escondían los nuevos proyectos, su padre charlaba con los hombres de traje que guardaban cierto recelo a sus declaraciones.
⎯¿Ya has comprobado que este lugar efectivamente existe? ⎯preguntó uno de ellos, escéptico.
⎯No los habría hecho venir hasta aquí, ni tampoco me hubiera saltado la celebración del cumpleaños de mi hija a solo soplar las velas al anochecer si no fuera cierto. ⎯replicó Polo esforzándose por contener su ira.
⎯Si de verdad pueden llegar aquí pokémon de otro mundo a través de lo que llamas Ultraumbral. ¿Por qué no hemos podido documentarlos en todo este tiempo? Alguien ha tenido que verlos en algún momento.
⎯De hecho si lo hicieron ⎯aseguró Polo⎯. En la historia antigua de Alola se suele contar que llegaron a esta región y los guardianes lucharon para protegernos. Es lo que suelen contar los ancianos.
⎯¿Hiciste todo esto basado en leyendas?
⎯Las leyendas sin importar lo fantásticas y exageradas que sean, guardan algún tipo de relación con la verdad en sus relatos, y en eso estamos apostando. Los pokémon legendarios son prueba de ello.
Siguieron su camino hasta llegar al final del pasillo, encontrándose con una enorme construcción circular hecha de metal, conectada a través de extensas marañas de cables, rodeada por completo de científicos y personal de la Fundación. Gladio tuvo que taparse la boca con las manos para ocultar su asombro a los presentes ante el trabajo de sus padres, sintiendo una sensación de euforia ante lo que pensó, era una maravilla, aun si no llegase a funcionar. No comprendía como los ignorantes vestidos con solapas elegantes no apreciaban aquella fina obra visionaria de la ingeniería. Se imagino cruzándolo y llegando a la Meseta Añil en la región Kanto, o incluso a la batalla de la frontera de Sinnoh como su medio de transporte personal. Lillie también lo veía con impresión, aunque no pudiera leer su mente, estaba seguro de que pensaba lo mismo que él.
⎯Echemos a andar este trasto. Si todo sale bien crearemos un Ultraumbral y podremos atravesarlo. Si los cálculos son correctos, llegaremos a un lugar donde habiten los Ultra Entes. ⎯dijo Polo.
Se coloco sus gafas de seguridad y lo mismo hicieron todos antes de encenderla, escuchándose el chirriante estruendo del sonido de advertencia. Polo y Lusamine disfrutaron sus expresiones atónitas mientras se formaba el portal alrededor de la gran construcción que funcionaba como estabilizador. Algunos ejecutivos estallaron en aplausos, cada vez más disminuidos en intensidad en particular por la euforia de los pequeños.
⎯No lo creí posible, pero ahora que lo veo es francamente impresionante ⎯dijo uno de los hombres vestidos de traje⎯. ¿Qué tan seguro es este mecanismo?
⎯Completamente seguro. Yo mismo entraré primero para demostrarlo.
Emprendió un andar decidido y lleno de confianza. Uno para el que no estaba preparado.
A escasos cinco metros de entrar en el portal, su bata blanca emprendió una danza extraña en posición horizontal como si tuviera vida propia, halándole con violencia hasta la entrada del portal, como la mugre del suelo a punto de ser recogida por una aspiradora industrial. Inmediatamente después, los ejecutivos corrieron de regreso al elevador obstruyendo la única salida segura cuando se dio la alerta roja. Lusamine ordenaba a gritos cortar todo el suministro de electricidad del nivel subterráneo, tratando de alcanzar a su marido para evitar que fuera absorbido por el portal.
⎯¡Los niños, asegura a los niños! ⎯gritó Polo sujetándose a una de las rejillas de los bordes del pasillo.
⎯¡Papá! ⎯gritó Lillie desesperada por lanzarse a ayudar, retenida por Gladio.
El caos empeoró al cortar la energía. Sumidos en la oscuridad, solo eran iluminados por la luz del portal fuera de control, consumiendo la habitación y sus empleados. Los vidrios blindados de los laboratorios crujían por la enorme fuerza del viento. Lusamine luchaba contra la corriente para llegar junto a sus hijos y ponerles a salvo cuando Gladio miró de soslayo a Lillie, su cara estaba tan pálida que pronto pasaría a ser azulada, reflejaba horror al ver a su padre a punto de ser consumido por su propia creación. Miró a su alrededor con desesperación y vio la manguera de incendios y en un acto de desesperación, se las arregló para maniobrar y ceñirse a ella, ignorando las advertencias de su madre. Dio un salto y se dejó arrastrar por la corriente hasta llegar a su padre tomándolo de un mano.
Fue en ese momento que Gladio miró de frente encontrándose con el enorme portal, escuchando solo el silbido del viento en sus orejas opacaba los gritos de Polo. Aquel enorme pozo que brillaba con los colores del arco iris, lo arrastraría hasta su muerte con su luz cegadora. Parecía rugirle desde dentro con furia, incomodándole el no saber que habría del otro lado y su corazón casi se detuvo por completo en un cosquilleo incómodo, sintiéndose observado desde el portal. Por un instante, juró que un enorme tentáculo grisáceo y hecho de cristal trataba de abrirse paso. ¿Sería uno de los Ultra Entes?
⎯¡Papá, sujétate, no dejes que te lleve! ⎯gritó Gladio tratando de usar su mano libre y reforzar su agarre. Pudo sentir como su improvisada soga de salvamento comenzaba a resquebrajarse, acercándose cada vez más al portal.
⎯¡Suéltame, sino se romperá y nos arrastrará a los dos!
⎯¡NO!
⎯¡Escúchame Gladio. El portal se consumirá a si mismo y colapsará. Hasta ese momento tienes que aguantar ¿Me entendiste?! ¡No me interrumpas! ⎯bramó su padre cuando si hijo abrió la boca para protestar⎯. ¡Este es mi error y no voy a dejar que te hundas conmigo!
⎯¡Eres un mentiroso! ¡Una vez dijiste que todo tiene una solución lógica!
⎯¡Y en este momento es que me sueltes!
Sus ojos comenzaron a arderle debido al brillo y la intensa brisa cuando negó enérgicamente con la cabeza, aplicando mayor fuerza a su agarre. Sus manos empezaban a sudar.
⎯Serás un gran entrenador pokémon como Red. Estoy seguro de eso. No importa lo que pase, siempre estaré orgulloso de ti. Te encargo a tu madre y hermana.
Otro sonido de ruptura. Gladio miró de reojo y se percató que no resistiría mucho tiempo más con el peso de ambos antes de resquebrajarse. Sintió como la mano de su padre se aferró a su, dedicándole una última sonrisa antes de soltarse. Lo vio perderse en la infinita luz del portal mientras las lágrimas bajaban por su rostro, mientras colapsaba la construcción y el pozo al infierno se cerraba lentamente, llevándose consigo una parte de su vida. Esa noche Lillie no paró de llorar a viva voz, solo acompañada por el oscuro cielo aloliano abrazada a sus rodillas. Gladio sentía las gotas de lluvia golpear su ventana recostado sobre su cama con el rostro hundido en su almohada, impotente. Impotente por no poder salvar a su padre. Impotente por no encontrar palabras de consuelo para si mismo ni para Lillie, cuyo dolor lo carcomía más que el suyo propio.
Lusamine se encerró en su habitación desde entonces, presa dentro de su propia depresión, tocándole a Gladio consolar a su hermana. Al salir, se convirtió en un monstruo sin corazón. Ahora con una mirada perdida y pesada, paulatinamente restringía sus libertades. Ordenó mantenerles alejados de la Fundación, confinándolos en la gran mansión donde escasamente los visitaba, solo para exigirles resultados en sus estudios. Les prohibió entrar en la habitación de su padre, redujo sus horas de ocio y se encargó de alejarlos de las ciudades de Alola, desautorizando el zarpe del bote de Gladio. Quien más sufría era Lillie, la oía sollozar en silencio todas las noches abrazada al libreto que le regalo su padre para evitar problemas con su madre. Solía vociferarle por llorar su muerte después de dos años. Y solo empeoró cuando le prohibieron aparecerse en su habitación sino hasta después de que terminara su montaña interminable de deberes y actividades, cuando su desempeño decayó.
Su hermano solo podía sentir ira por su madre, ceñida por la ignorancia y el dolor de ambos.
⎯Los niños deben hacer lo que digan sus mayores para que todo este bien. Olvídate de ser un entrenador pokémon. ⎯Era la frase que siempre le dedicaba furiosa su madre al escuchar las quejas de sus educadores cuando no hacía sus deberes, cada vez que la veía en lo que fue el estudio de su padre.
⎯Pero mamá… Lillie está muy deprimida, no puedo ignorarlo.
⎯¡De ella me encargo yo, has lo que te ordené!
"Qué manera de encargarse de la niña", pensó Gladio aquella ocasión, resistiendo las ganas voraces de alzarle la voz. Pasaba horas en los laboratorios subterráneos al asumir el control completo de toda la isla al despedir, luego de despedir a los ejecutivos y nombrara a Faba como su segundo a bordo. Un viejo bajito, de nariz ganchuda y decrepito que usaba gafas verdes, sin éxito al ocultar su afilada mirada de Mandibuzz mezclada con la de Murkrow, hablando entres graznidos de las mismas aves de rapiña. Lanzaba comentarios venenosos y prepotentes sobre los niños, ganándose el rencor de Gladio cuando le escuchó decir que eran una molestia y cuyo destino menos cruel era terminar en un orfanato si no obedecían a los adultos. Era el que dirigía gran parte de las investigaciones de la fundación utilizando métodos poco éticos. Wicke se refería a el como un esperpento, analfabeto, e imbécil charlatán, defendiendo a sus empleados cuando ignoraban sus órdenes.
⎯No me siento culpable por odiarlo ⎯confesó el rubio en una conversación en los pasillos de la mansión con Wicke⎯. Es más molesto que el graznido del Chatot que me despierta todas las mañanas en mi ventana. Por lo menos tiene más gracia.
⎯No vaya diciendo eso por allí Maestro Gladio, se meterá en un buen lío. ⎯agregó Wicke con aparente dureza, aunque no pudo contener la risa.
⎯¿Dónde está mi mamá?
⎯Como siempre, en los laboratorios trabajando. No importa cuanto le advirtamos, sigue insistiendo con el proyecto de… ⎯Se cortó en seco antes de mencionar a Polo. Gladio ignoró la punzada en su pecho, indicándole que prosiguiera⎯. Joven Gladio, no husmee por allí, tal vez encuentre algo no muy agradable. Esta es su forma de protegerlos a ustedes dos.
Las palabras de Wicke fueron la gota que colmaba el vaso, enfurecido por su actitud egoísta e indiferente. No le importaba causarle más dolor a su hermana y el poco cariño que aún había para ella. Fue lo que lo determino a desobedecer y fisgonear en los laboratorios subterráneos.
Ya tenía todo planeado para la noche escogida. Con la ayuda de uno de los empleados fieles a su padre, obtuvo una de las tarjetas de nivel V de la Fundación que daba acceso a todo el edificio. Hizo un bulto con las almohadas de su habitación para simular que estaba durmiendo y salió a escondidas del segundo piso con ayuda de los ductos de ventilación hasta llegar a la planta baja. Evitó las cámaras de seguridad del complejo, aprovechando la oscuridad de la noche para escabullirse dentro del edificio principal y llegar al elevador central.
Sintió el vértigo dentro de su estomago cuando llego a los laboratorios. Aun conservaba secuelas de lo sucedido hace dos años, recordando los gritos de su madre y de Lillie, encontrando valor en las palabras de su padre de protegerlas incluso en ese momento, en un intento de convencer a su madre de desistir con la investigación.
⎯¿Cómo va el Proyecto RKS?
La voz de su carcelero se acercaba a su posición, viéndose obligado a esconderse entre los escombros, lejos de su vista. Reconoció la voz pastosa de Faba en su respuesta.
⎯Solo dos especímenes sobrevivieron a los experimentos. En estos momentos estamos realizando las ultimas pruebas, pero tuvimos que colocarle un casco contenedor, sus poderes aún son inestables…
Gladio los siguió con la vista hasta que ingresaron en uno de los laboratorios. Armándose de valor avanzó hasta poder ver a través del cristal y lo que pudo observar le puso los pelos de punta, abrazando la idea de haber hecho caso a las advertencias de Wicke. Parecía ser un pokémon cuadrúpedo con una mezcla de varias especies, digno de los cuentos infantiles que contaba su padre antes de dormir cuando era niño. Llevaba una enorme mascara con un collar que imitaba la forma del anillo del Dios Pokémon, solo dejando ver sus ojos rubicundos de sangre, cola de pez y garras de águila.
⎯He aquí directora. El pokémon capaz de batirse en duelo con los pokémon legendarios.
Los días pasaban y Gladio seguía sin poder dormir, debatiéndose entre la idea de deshacerse de esa cosa, o en su defecto, escapar lejos de allí junto a su hermana, preso del miedo a que escapara y apareciera en su habitación en medio de la noche. Alcanzó a imaginarse lo horrible que sería el mundo pokémon si los científicos intentaran crear clones de los legendarios, incluso las mafias como el Equipo Skull y de otras regiones podrían adquirir ejércitos privados. Debía existir alguna ley que prohibiera crear un pokémon usando la genética, pero si la había no la conocía, y sabía que la policía poco o nada era lo que podía hacer contra ella. Dos años antes, la Fundación ocultó lo ocurrido valiéndose de su poder e influencia en la región con ayuda de los medios. En un comunicado de prensa, anunciaron la defunción del director debido a un accidente en el ejercicio de sus funciones, sin contar con la retractación oficial de su tesis sobre los Ultra Entes, declarándole inestable en el último año de su vida. Versión que Lusamine apoyo sin rechistar. Siguió escabulléndose, tratando de encontrar la forma de sacarlo del Paraíso para arrojarle al fondo del mar, pero cada vez que lo intentaba el remordimiento lo superaba. No pudo más que sentir compasión mirándole a través del vidrio al comprender que su destino era arrebatar la vida de otros para sobrevivir, o renunciar a su miserable existencia con su muerte.
Paraíso también era opresivo para él, esperando a que le llegara la hora del juicio. Como ocurrió con los peluches de Lillie cuando Lusamine cumplió su amenaza de quitar todas las distracciones en su habitación si no mejoraba, incinerándolos en su presencia con la ayuda de su Salazzle. Incluso el mismo derramó lagrimas de impotencia que ardían en su rostro, incapaz de cumplir la promesa que había hecho a su padre.
Una noche, tomó un pequeño paquete sobre su mesa y se valió de su habilidad para esconderse hasta llegar a la habitación de Lillie.
⎯¡Gladio!
⎯¡Chist, no grites! ⎯masculló el rubio, cerrando la puerta tras de sí.
⎯¡Es terrible! Mamá organizó una inquisición y quemó a toda la Corte… me siento sola sin ellos. ⎯dijo en un sollozo, recordando las imágenes con horror.
⎯Lo sé, por eso te traigo esto. Iba a dártelo en tu cumpleaños el día que…
Guardo silencio a lo que era un tabú para su hermana, entregándole la pequeña bolsa adornada con un lazo blanco. Lo abrió con cuidado y casi lo deja caer cuando extrajo su contenido.
⎯¡¿Có-como lo conseguiste?!
⎯Yo reserve el último ese día y lo compre juntando mis domingos. Pero escúchame Lillie, no tengo mucho tiempo.
⎯¿De qué…?
⎯Escúchame quiero que lo conserves, ¿de acuerdo? Piensa que es tu nuevo Teddy mientras…
⎯¡Yo solo tengo un Teddy y eres tú! ¡No te vayas tu también!
⎯¡No llores! ⎯expuso con dureza inflexible, pero le duró menos de un minuto cuando rodeo a su hermana con sus brazos⎯. Me convertiré en un entrenador pokémon fuerte y te sacaré de aquí, lo prometo. No dejes de llenar el Diario, quiero ver su contenido cuando nos volvamos a ver.
Felicia vendaba la mano herida de Gladio escuchando sus relatos del pasado. Era la primera vez que lo veía tan débil.
⎯Jamás pensé que tuvieras un lado tan sensible, Teddy.
⎯No quieras tentar demasiado a tu suerte, Felicia. ⎯replicó conteniendo un chillido de dolor, cuando le apretó la venda.
⎯¿Y qué pasó después?
⎯Escapé a esta isla, no podía seguir más tiempo allí ⎯dijo de forma escueta, sin esforzarse en ocultar el hecho de estar quebrado⎯. Pero no volví a tiempo para rescatar a Lillie. El solo pensar como la tuvo que pasar esos cuatro años encerrada y sola, me hace sentir como el ser más repugnante de este cochino mundo.
⎯No podías hacer mucho tampoco estando allí.
⎯¡Compañía, eso pude haber hecho! ⎯gritó pateando la silla rota frente a el, abrazándose de sus rodillas⎯. Cuando lo supe quise no encontrármela nunca más, pensé que era lo mejor después del daño que le hice. ¡Mientras más me alejo, ella insiste en tenderme la mano… y se atreve a quererme después de las cosas tan horribles que le dije! ¡¿Por qué lo hace?! ¡No lo merezco!
Al otro lado de la isla, viendo el mismo amanecer en Ciudad Malie, Lillie daba los buenos días a su nuevo compañero. Nebulilla seguía durmiendo, recostado sobre su homologo más pequeño, un viejo muñeco de Vulpix aloliano, gastado y sucio, pero mullido y cálido en su interior. No pudo evitar reír en voz baja recordando el rostro de su Teddy, al tiempo que una lágrima rozaba sus mejillas.
Continuará…
Notas del autor:
¡Hey mundo…! No, no, no… esto ya está usado :v…
¡Que hay chicas y chicos, feliz mes de Marzo! El año ha pasado bastante rápido ¿no? Es cierto lo que dicen por allí, que cada vez los años pasan más rápido…
Pero ya basta de eso. Hay que concentrarnos en el ahora, definitivamente. Es lo primero en la lista :3.
Este capítulo fue uno de los más difíciles de escribir, no solo porque esa cargado de información y tratar de hacerlo llevadero, rápido y fácil de leer (aunque quedó más largo de lo que yo hubiera deseado, aún me falta mucho por aprender :'c), sino porque el papel principal lo tiene Gladio, y escribir algo más infantil fue difícil, y creo que no lo logré del todo :/, solo espero no haberme equivocado demasiado.
Puede que suene raro y un cliché usar ese sobrenombre, pero también se parece a Lillie, y da a entender la relación que llevaban ambos hermanos de niños. Y usar Stuffel o Bewear… iba a sonar muy… pokemonesco, si es que esa palabra existe XD, y la idea no era dar gracia con eso al final de la "historia".
Déjenme sus opiniones y sus críticas como siempre les digo amigos y amigas, que me ayudan a mejorar mi escritura, sigo buscando mi propio "sonido" o "voz", como lo quieran llamar :D. (Aunque para gustos hay colores en cuanto a trama se refiere, eso es enteramente mío :v).
Espero les haya gustado, y estén a la espera del próximo capítulo como siempre. No olviden dejar sus reviews :3. ¡Abrazos y besos a todos! Feliz día, tarde o noche :).
