Capítulo 68

«Elige lo que es correcto, no lo que es fácil».


El eco recorre el pasillo asignado al Equipo Rocket en el tercer piso de la gran Mansión Æther, camino a la sala de conferencias. Liliana trató de relajarse y convencerse de la locura que estaría por cometer era lo correcto, maquinando una coartada a las preguntas de Domino. Una especie de calambre endurecía su pecho como si la estrujasen con fuerza, añadido, además, su dolor de cabeza. De ser posible, hubiera golpeado a través del holomisor al chico que lleva por compañero.

¡No hay tiempo! —espetó después de ordenar a su dragón destruir un muro rocoso en el camino hecho por Serena—. Escúchame, sé que su siguiente parada es Villa Tapu. Si les informan, estoy seguro, enviarán sus reclutas a capturarle y estarán vulnerables. Ese día tomaré un Charizard y volaré hasta Paraíso Æther y entraré con la Policía Internacional a terminar con todo esto de una vez por todas.

¿Y como sugieres que haga eso? ¡Van a sospechar, tarado! —dijo irritada. El calor comenzaba a sofocarla.

Es problema tuyo. Eres la lista —respondió seguido de otro estruendo—. ¡Rayos con Serena y sus muros de roca! Inventa una buena excusa.

Frente a la puerta, escuchaba los gritos del nido de Seviper que era Paraíso. En especial la voz tosca y reseca del jefe recién llegado de la región conocida como la Joya del Modernismo. A penas lo vio pasar, sintió escalofríos.

Ghetsis, como se hacía llamar, le parece un hombre retorcido y maléfico. Vestido con un enorme traje negro adornados con ojos de iris grises, rasgado en los bordes más bajos producto de zarpazos. Usa un bastón bañado en oro blanco, en cuyo mango destaca su pequeño circulo, justo con la X sobresaliente. En el centro, lleva un escudo con la forma de una P adornada con una especie de Z invertida que no alcanzó a interpretar. Llevaba un parche rojo en el ojo derecho de lo más siniestro.

Liliana sintió frío sobre el pomo de hierro, respirando los más lentamente que pudo para calmarse. Se arregló el pelo por detrás de las orejas con su mano libre, pidiéndole a cualquier deidad una mejor idea. Su mente ya estaba vacía cuando abrió la puerta del salón. Y no era por sentir los labios de algún chico guapo.

—¿Qué quieres Liliana? —espetó el comandante Atlas. Domino le lanzó una mirada indiferente, examinando su expresión.

—Traigo un reporte que a todos les interesa. —Las palabras salían de su boca sin escogerlas, como si estuviese poseída por una versión demente de sí misma.

—¿De qué hablas mocosa? ¿No ves que estamos en una reunión?

—Más vale sea bueno lo que tienes que decir, niña. —replicó Lusamine.

La ira de sus palabras le dio valor para escupir lo que tenía entre la garganta y el pecho.

—Sé a donde se dirigen Ash y su grupo. —soltó al fin.

Catorce pares de ojos se clavaron en su rostro. Como supuso, Domino y Giovanni le miraron como si estuviera loca. Hubo un prolongado silencio donde nadie dijo nada, ordenándose mantener la serenidad. Las miradas pasaron a su líder, que finalmente habló.

—¿Cómo sabes eso? —la acusó su líder—. Ni siquiera nuestros espías han dado con ellos desde que salieron de Malie. La Policía mantiene todas las rutas vigiladas incluso del Equipo Skull.

—Recibí una llamada de un recluta que forma parte de la unidad Skull en la ruta quince —explicó tratando de sonar segura. Nadie emitió palabra así que continuó—. Me paso la información porque no encontraba a Guzma. Allí es donde se lleva a cabo su próximo reto.

—Ahora que lo mencionas —añadió la mujer sentada en el cabezal de la mesa—. Villa Tapu es cerca del desafío insular.

—No sabemos si ya acabo su estancia en el Observatorio…

—El Fenómeno del Rayo lo comprueba —prosiguió, interrumpiendo a Saturno—. Es la mejor pista que tenemos para capturarlo y también a mi estúpida hija. Para evitar que escape, debemos movilizar a nuestros hombres lo antes posible.

—Al fin algo de acción por parte de este grupo —gruñó Ghetsis. Golpeo antes de proseguir el suelo con su bastón—. Estoy con ella.

Los demás lo imitaron golpeando la madera para después levantarse. Giovanni hablaba con Domino entre susurros antes de marcharse, seguido de cerca por Xerosic, Saturno y Maxie. Pasaron por su lado tratándola como una pared a punto de ser demolida. Ghetsis y Archie fueron los últimos en abandonar la sala seguidos de cerca por la presidenta, que le dirigió enigmática sonrisa que la dejó perpleja.

—Buen trabajo Liliana —Domino la sacó de sus pensamientos. Le sonrió, andando por un lado antes de añadir en un susurro que erizo los vellos de su nuca—. Luego hablaremos de tu recluta especial.

El ruido de sus tacones la regreso al mismo pasillo congelo su flujo sanguíneo. Había cruzado el peligroso umbral en las fauces de la bestia siete colores.


Ritchie rompió el silencio. No aguanto más el hermetismo.

—Gary. ¿Por qué Ash está tan cabreado?

—Porque eres un bocazas —masculló—. Si no hubieras mencionado las noticias no pasaba nada.

—¡No sabía que era delicado! —señaló ofendido en su defensa. Cruzó los brazos antes de seguir—. Además, ¿quién es Serena? ¿Por qué es tan importante?

—Bueno… es la chica que le gusta.

Ritchie por poco no queda más tonto que un Slowbro tratando de sentarse sin hacerse daño. Se detuvo en seco con los ojos de par en par, sin despegarlos de la espalda de Ash. Abrió y cerró la boca varias veces entre titubeos. Sparky considero destrabarlo de una descarga.

—Estás de broma, ¿verdad? —dijo, muy seguro de recordarle con Misty.

—No es ninguna broma, es totalmente en serio —agregó—. Y ahora gracias a ti…

—¿Hice una estupidez? —lamentó Ritchie, rascándose la cabeza—. Voy a quedarme con ustedes entonces. Debe haber algo que pueda hacer…

Ash seguía caminando a toda prisa. Solo alcanzó a escuchar titubeos inentendibles de sus acompañantes, molestos como su más reciente oponente y el zumbido de sus ataques. Sus pulmones se contrajeron igual a esponjas, pensando en Serena. Pikachu montaba su hombro izquierdo sin decir nada, aferrado a él con todas sus fuerzas por su apresurado andar, incluso cargando el peso extra en su mochila.

El camino se hizo un tortuoso desierto montañoso. Los riscos y peñascos de duras paredes formaban hileras de rocas filosas en ambos lados. Era la representación de Sharpedo sobre la tierra. Los pocos claros rocosos eran angostos y desprovistos de vegetación abundante, pero sí contenían enormes masas de rocas puntiagudas sobre el suelo estorbando el paso. Algunos pokémon equinos cabalgaron sobre ellas como si estuviesen hechas de suave arena. Pikachu se puso tenso cuando lucieron sus dientes, totalmente divertidos con sus problemas. Como pocas veces, aquellos pokémon no eran del agrado de Ash.

Se las arreglaron para atravesar el paso tomando atajos sobre la montaña, rodeados por humeantes Torkoal de la zona. Ash se sofocaba por el calor dentro de su cuerpo, uno al cual la brisa de las alturas no era capaz de calmar. Podía sentir el peso de rocas en su estómago que no hizo posible probar bocado alguno durante el desayuno. Cogió su holomisor. Sin recepción alguna, y no serviría de nada, aunque tuviese.

Los días anteriores, sus esfuerzos de llamarle a Serena para disculparse y escuchar su dulce y suave voz primaveral fueron fútiles, pues nunca atendía. Ni siquiera su buzón de voz, que ya no entraba un solo mensaje más. ¿Tanto lo detestaba? El frío de su indiferencia hacia que su cabeza diera más vueltas que Lycanrock antes de echarse la siesta cada vez, de pocas, que salía de su pokebola desde la partida de Serena.

Apretó su holomisor conteniendo las ganas de arrojarlo por un peñasco, furioso. Ya estaba agotado de la dureza de las rocas y el calor sofocante cuando llegó a la encrucijada. Por un instante deseo enviar todo al tacho y correr hasta Villa Tapu.

—¿Segura que es él? No parece el mismo que nos describieron.

En la encrucijada entre el sendero de la planta eléctrica y Villa Tapu, aparecieron un par de individuos que nunca habían visto. Un hombre y una mujer entre los veinticinco y treinta años. El chico era rubio y lucia un peinado que le hizo recordar a Trevor. Usabas gafas de sol azules y una sencilla franela amarilla, jeans azules y zapatos aguamarina. La chica usa una blusa blanca minishort de mezclilla y gafas de sol rojas. Ambos, llevaban pulseras en la muñeca izquierda. Ash pensó que se trataba de un dúo de bañistas.

—¿Quiénes son ustedes?

—Dexio, un servidor —dijo el chico—. Ella es mi compañera, Sina. Somos los asistentes del Profesor Sycamore, Ash.

—¿Y dices que no los recuerdas? —inquirió Lillie.

—Algunas cosas nunca cambian. —señaló Ritchie encogido de hombros.

—Nunca los había visto en mi vida. —se defendió Ash.

—Ya estábamos en esta región cuando terminaste tu viaje por Kalos —Dexio soltó una risilla entre dientes. Gary quedó mudo—. Estamos en labores del profesor.

—Si incluyes holgazanear también…

—¡Por supuesto! También estamos de vacaciones. No creas que untar bronceador y disfrutar de una bebida refrescante es fácil. Para todo hay que tener clase.

Siguieron discutiendo con normalidad, para irritación de Ash. Tomó aire antes de interrumpirles.

—¿Qué se les ofrece? Llevamos prisa. —dijo lo más educadamente que pudo, conteniendo su voz.

—Ah sí, lo siento —añadió Sina disculpándose. No quito la vista de su Pulsera Z y el distintivo del recorrido insular—. Te traemos un mensaje del profesor Sycamore. Pero antes… tendrás que ir a la Planta Eléctrica y entregar el paquete que llevas.

Señaló el sendero tras ella pendiente arriba. Contuvo dar un resoplido de negación y echó andar tras ellos, seguido de cerca por sus amigos.

El resto del corto trayecto hasta la planta fue silencioso. Las instalaciones se encontraban en la cima del monte que Rotom identificó como Colina del Rubor. Explicó que su nombre viene de la costumbre de las parejas de usarlo como mirador cuando los Torkoal bajan de las montañas. Lillie chasqueó los dientes igual que Ash.

La planta consiste en un modesto edificio de mando y enormes turbinas en los campos rocosos detrás del complejo, giraban y emitían sonidos chirriantes y gruesos del metal chocando con metal. Dentro del edificio, ingenieros y personal de mantenimiento corrían como una colonia de hormigas de un extremo al otro sin detenerse un segundo, vestidos con chalecos y usando cascos vistosos como protección.

Uno de ellos, un gerente bien vestido, se percató de su presencia. Subió las escaleras hasta tenerlos de frente y extendió una mano a Dexio y Ash.

—Sean bienvenidos. El Profesor Kukui y Lario dijeron que vendrían a para reparar el generador.

—Es un placer —Dexio se la estrechó. Ash hizo lo mismo, sin decir una sola palabra—. Dijeron, hubo una sobrecarga.

—Así es, pero ese no es el mayor de los problemas —dijo el ingeniero, escoltándoles hasta el patio trasero—. Hubo un fenómeno extraño. Una criatura nos impide repararlo.

—¿Un pokémon?

—Sí. Anda sobre dos patas y lleva una estola amarilla en forma de relámpago. Cuando logramos controlarla, salió del cielo. Flotaba sobre sus garras, y se abalanzó sobré nosotros. Logramos escapar de milagro, pero destruyó el enlace de la planta con la isla. Ahora, cuando tratamos de repararlo, no nos deja hacerlo.

—¿Qué necesitan de nosotros? —preguntó Ritchie.

—Protección —respondió—. Necesitamos que cuando aparezca, lo derroten o lo ahuyenten de aquí. Así podremos reparar los daños.

Lo siguieron por un laberinto mecánico. Varios Elekid, Magnamite y Manectric los observaban temerosos desde colinas adyacentes. El encargado explicaba que solían agruparse alrededor para disfrutar la estática del ambiente y colaborar cuando la energía se desestabiliza. Ahora ninguno se atrevía a acercarse. Llegaron al motor principal justo en medio. Ash entrego el pesado elemento al equipo de reparación. Todo marchaba con regularidad.

Los ingenieros operaban sin descanso para restablecer el servicio, comunicando cualquier instrucción a través de walkies. Sina, Dexio, Gary, Lillie y Ash observaban los alrededores. La rubia permanecía junto a Gary y Ash, atenta a cualquier señal de peligro. Shiron parecía nervioso en sus brazos, ocultando su rostro en el pecho de su madre.

Como por arte de magia, el cielo se oscureció cuando una pequeña nube de descargas apareció. Los pokémon eléctricos de la zona huyeron montaña dentro. Pikachu tensó su cola en la espalda de Ash sin quitarle la vista. El personal se detuvo cuando un rayo impactó cerca de ellos. Justo como el encargado dijo, un pokémon apareció entre las nubes. Los relámpagos de ébano cruzaban sus patas, color azul eléctrico en su parte posterior. Bípedo, de rostro y hocico pequeño totalmente negro hollín y bigotes azules en forma de z, iguales a la forma del relámpago.

Clavó la vista en Ash y compañía. Sus pupilas se hicieron como pelotas de golf, paseándose entre ellos. Los chalecos naranjas entre los ingenieros parecían tener el efecto del rojo en los Tauros, pues lanzó gruñidos de ira, provocando que retrocedieran. La Rotom-Dex de Ash y Gary salieron de sus mochilas. En cuando detallaron la extraña criatura, el dispositivo del investigador estuvo a punto de activar su apagado de emergencia por segunda ocasión.

—U…

—¿Eh?

—¡Huyamos de aquí amo, rápido! —exclamó, flotando sin control—. ¡E-e-es… Zeraora!

—Hagamos caso —masculló Lillie escondida en su espalda. Parecía olvidar su disgusto—, con tal, la luz destruye el planeta, nuestros ancestros no la necesitaban.

—¿Qué sucede con él? —preguntó Ash.

—Zeraora, el pokémon fulgor, también conocido como Tronido. Este pokémon legendario ataca con sus garras a la velocidad del relámpago, y aunque lo esquiven, la electricidad de su rastro los ataca.

—¿Lo ven? Es muy peligroso. —insistió Lillie.

Los trabajadores se alejaron a una distancia prudencial. El tigre centelleante lanzo una mirada mordaz contra Pikachu y su entrenador. Su pokémon alcanzó a apartarse de Ash para esquivar el ataque. Zeraora rugió antes de saltar sobre si mismo para desviarse hasta Pikachu para un segundo intento, que también logró esquivar.

—¡Oigan, ¿qué le pasa?!

—¿Dónde están los rastros de sus golpes? —preguntó Gary mientras seguía peleando contra Pikachu que esquivaba sus ataques por una nariz—. Se supone, Ash tuvo que ser chamuscado.

—¡¿Eso es lo único que te preocupa, bastardo?! —gritó Ash.

Pikachu aterrizo en sus narices después de recibir zarpazos de Zeraora, exhibiendo sus corpulentas zarpas. Pikachu se puso en pie justo para una batalla cuerpo a cuerpo contra el felino. Siguiendo indicaciones uso su Ataque Rápido para saltar sobre cada uno de sus golpes y contraatacar con Cola de Hierro. Lo atajó, haciéndole girar sobre su cabeza, imprimiendo su imagen contra el suelo de metal.

Se abalanzó sobre su oponente tomándole del pescuezo. La electricidad brotó de sus almohadillas carmesí al mismo tiempo que Zeraora parecía disfrutar los intentos de zafarse. Su sonrisa se borró cuando una energía azul rodeo su cuerpo y le obligó a soltarlo. Se retorcía en el aire lleno de ira, extendiendo sus garras hacia Pikachu, antes de salir disparado contra uno de los generadores.

Gary se involucraría en la batalla con ayuda de su Umbreon. Usando Fuerza Psíquica, lo sometía con todas sus fuerzas. Ash corrió hasta su pokémon, a duras penas recuperando el aliento. Suspendido en el aire, gruñó exhalando fuertemente sin apartar la vista de Pikachu y su entrenador, luchando con todas sus fuerzas por liberarse.

—Es bastante tenaz —susurró Gary, sin apartarle la mirada—. Umbreon, no lo dejes escapar.

Escucharon el tronido del relámpago. Sus zarpas se iluminaron de azul intenso, aplicando fuerza a su represión. Umbreon aplicando más poder, hasta que se vio superado por los poderes de su oponente, rompiendo su barrera mental. Flotando en el aire, su cuerpo se rodeo por destellos cuando sus garras se convirtieron en enormes relámpagos, aporreando a Umbreon contra la pared de metal justo a la entrada de la planta, derrotado. Shiron temblaba en los brazos de Lillie, como si su tipo elemental no le ayudara a resistirlos.

Quedaron petrificados, totalmente rectos como pararrayos esperando el relámpago mortal.

—¡Qué poder! —exclamó sorprendido Dexio, tomando fotografías.

—Hay que aprovechar las ocasiones —señaló Sina, imitándolo—. El profesor estará complacido.

—¡No es momento para esa tontería! ¿Qué clase de investigadores son? —reclamó Ritchie.

—De alto riesgo.

—¡Pues dejen de hacerlo! —espetó Gary. Zeraora cayo al suelo sobre sus rodillas, jadeando—. Es extraño. ¿Por qué ha usado solo un movimiento eléctrico en toda la batalla? Si no fuera tan listo, diría que no tiene energía.

—Maldición esto es un problema gordo. ¡Ash, voy a echarte una mano! —dijo Ritchie.

Tan pronto como ambos pokémon saltaron, una red hecha de acero los rodeo. Los trabajadores de la plata parecieron aliviados por unos segundos pues Zeraora se detuvo, hasta que sonoras carcajadas retumbaron sobre las paredes de acero de los motores.

—Esa afirmación es la que más nos gusta escuchar.

—Arreglar problemas de los otros no es mi estilo, pero si solucionar ayuda a tener más problemas, entonces no me importa hacerlo. —dijo Jessie.

—¡Equipo Rocket! —bramó Ash, apretando los dientes. Los señaló acusador, al mismo tiempo que Gary se colocaba a su lado—. ¡Contesten ¿Dónde tienen a Serena?!

Jessie y James se vieron mutuamente con desconcierto. Meowth se rascaba el cabeza completamente aturdido.

—Hmm… qué raro… no dejo siquiera comenzar nuestro lema. —chilló Meowth con su voz aguda de felino.

—Ni nos pidió devolver a Pikachu… —dijo James pensando en voz alta.

—No sé por qué, pero esta victoria se siente vacía —susurro Jessie—. Oye bobo. ¿Qué acaso ya no te importa tu pokémon?

—¡Ni han logrado escapar para empezar, bandidos incompetentes! —bramó Gary enfadado, levantando el puño—. ¡Suelten a los pokémon y respondan de una vez en cualquier orden, me da igual!

—¡Sabemos que Giovanni está aquí, aliado con el resto del bajo mundo en todo el planeta! ¡Dejen de hacerse los tontos y confiesen! ¡¿DÓNDE RAYOS ESTÁN EL TRAIDOR DE YAZIR, Y SERENA?! —gritó Ash fuera de sí. Zeraora y Pikachu lo observaban desde la red.

—Ah, ya veo. Ese chico que nos mencionó Domino —puntualizó Jessie—. Lo siento, pero no tengo por qué contestar eso, bobo. Y aunque lo supiera, no te lo diría. Ahora que tenemos a Pikachu y un pokémon legendario no tenemos nada que hacer aquí. Hay nos vemos.

—¡No se irán! ¡Lycanrok usa Aceleraroca ahora!

A penas salió de su pokebola, de su cuello salieron disparadas varios proyectiles directos al globo con forma de Meowth arrastrando a Pikachu y Zeraora. Escucharon un árbol ser arrancado de cuajo y arrojado con el sonido de un disparo atravesando el aire, interceptando las rocas.

Bewear uso Giro Vil y arrojó aquel árbol en defensa del Equipo Rocket. Mimikyu siguiendo las ordenes de Jessie, también ataco con su Sombra Vil, golpeando a Lycanrock por un costado. Aterrizó sobre sus cuatro patas, justo a tiempo para defenderse de la Bola Sombra con la que pensaba contraatacarle, hasta que una sombra avanzó a toda velocidad golpeándolo con puño de hierro.

—Maldito Disfraz —dijo el encargado, cuando su Machamp regreso a su lado, después de golpearlo—. ¿Estás bien chico? Déjame ayudarte un poco.

—Yo me encargo —Gary avanzó hasta colocarse junto con Ash, luego de asegurarse que Umbreon estuviera bien, encargándole la protección de Lillie y Shiron—. Tengo el pokémon que puede luchar contra esa hada. ¡Nidoking, yo te elijo!

El enorme pokémon violeta aterrizó pesadamente en el suelo. Enorme e intimidante, dirigió su cuerno desafiante, directo al pequeño Mimikyu. Le devolvió la expresión, dejando inclinar su cabeza sobre su hombro izquierdo, imposible saber si sentía terror o no.

—¡Mimikyu ataca al fenómeno cuatro brazos con Juego Rudo!

—¡Nidoking contraataca con Golpe Venenoso! —gritó Gary justo a tiempo. El pequeño muñeco de trapo salió volando hasta llegar junto a Bewear, que ya recibía el Golpe Dinámico de Machamp—. Apuesto a que no esperabas un tipo veneno.

—¡Sparky, usa Atactrueno ahora! —La corriente eléctrica fue a parar hasta la red de metal, distribuyéndose hasta la tierra.

—¡Ja, ya esos ataques no funcionan, la red nos protege con la más avanzada tecnología pararrayos!

Bewear pudo recuperarse de la confusión causada por el ataque de Machamp. Siguiendo órdenes de James, cogió a Mimikyu y uso Giro Vil para lanzarlo con todas sus fuerzas, combinado con su ataque Garra Sombría directo a Nidoking. El pokémon lo resistió de pie, apenas deslizándose unos centímetros. Su rival, por el contrario, temblaba como una hoja en invierno, debilitándose poco a poco.

Ash se reincorporó a la batalla con Lycanrock, lanzando ataques contra ambos oponentes. Pikachu apretó sus pequeños puños llenos de ira, utilizando sus ataques eléctricos en un intento por inutilizar al equipo rocket, totalmente en vano. Meowth se bufó, cuando intentó roerla para zafarse.

—Es inútil… no po-podras romperla. —dijo Zeraora.

—¡Silencio, no… no conoces mi verdadera fuerza! —jadeó Pikachu.

—No… espero mucho… de ti si tu electricidad no funciona.

—¡No puedo… darme el lujo… de ser derrotado aquí… ni… de que me rapte el equipo rocket! ¡Debo ayudar a los chicos y encontrar a Serena y Luz! —repuso.

Sus orejas se alzaron cuando escucho a Lillie acercarse hasta ellos acompañada de Shiron.

—Los ayudaré a salir chicos —dijo—. Shiron, usa tu Viento Helado sobre la jaula. Si la congelamos y aplicamos la suficiente fuerza en un punto, se romperá.

Su pequeño Vulpix la obedeció al instante, aplicando frío en las uniones cercanas. Umbreon las protegía como podía con sus poderes mentales, alejando los ataques. Gracias al estruendoso combate, el intento fallido de Pikachu por romper la red con Cola de Hierro paso desapercibido. Preparando el segundo intento, Zeraora no despegó la mirada de los dos pequeños pokemon, perdido en sus pensamientos. Recuerdos olvidados aparecieron en su memoria, de hace mucho tiempo atrás, cuando a penas el mundo y había nacido.

El tiempo cuando los pokémon míticos, incluido el primero de los Manaphy y Shaymin, aún no estaban separados, reunidos en el Campo Gracidia jugando entre ellos. Hasta que se le encomendó su heroica tarea a cada uno. Siendo el último, pequeño y completamente furioso, reclamó al dios pokémon.

—¡¿Acaso no te basta con dejarme sin el poder para defenderme, sino que me separas de mis amigos?! ¡¿Y te llamas benevolente!?

—Aunque te lo explique, no podrás entenderlo —La voz calmada y serena de Arceus retumbo en su cabeza. No parecía enfadado por su insolencia—. Todos los pokémon, míticos y legendarios, tienen un propósito en este mundo. Algún día conocerás una pareja entrenador y pokémon, y no sólo comprenderás tu rol, sino también cual es la verdadera fuerza que posees.

Dicho eso, uso sus poderes y lo llevo hasta la región de Alola, donde permanecería hasta hoy.

La pelea seguía su curso. Aun siendo tres contra dos, el equipo rocket no dio su brazo a torcer, menos cuando el Wobbuffet de Jessie se les unió reteniendo varios ataques. Zeraora detuvo el tercer intento de Pikachu, pasando a la defensiva cuando dirigió una zarpa hacia él.

—No tengo tiempo para pelear contigo ahora.

—Bueno —gruñó el tigre, sin regresar su garra—. He existido por milenios. Si quieres esperar aquí atrapado, es tu problema.

Pikachu vaciló, sin dejar de observar la batalla. Las preocupaciones parecían discutir con su cerebro obstinado. Vulpix terminó de congelar las uniones de la red a la perfección, cuando la urgencia de salir en busca de Serena y Luz finalmente pudo más.

—Espero no arrepentirme por eso. —musitó, extendiendo su pequeño puño a una de las almohadillas en las garras de Zeraora.

Como si un enorme transistor invisible succionase suficiente para realizar una descarga de medio poder, Zeraora logró levantarse poco a poco. Los dos pokémon a su alrededor se le erizaron los pelos cuando sus garras se hicieron una enorme versión eléctrica y golpeó con todas sus fuerzas los sitios congelados, destruyéndola por completo. Ya libre, Pikachu seguía sin moverse cuando Zeraora se inclinó hiperventilado.

Pikachu corrió a toda velocidad hasta el campo de batalla donde al equipo rocket le estaban devolviendo los problemas. Se subió al hombro de Ash, complacido por su presencia señalando en dirección a Lillie, tirada junto a Zeraora tratando de restaurar su energía con objetos de sanación.

—¡Mira Meowth! El Pikachu del bobo y nuestro pokemon raro se han escapado. Dijiste que esta red sería infalible. —bramó irritada Jessie. Bewear, Mimikyu y Wobbuffet aterrizaron frente a ellos en un ataque combinado de sus rivales.

—¡Meow! ¡Ahora me llevaran a través de mis siete vidas con la electricidad!

—¡No les dejaré hacer daño a Serena, y tampoco a los pokémon! —Tomo el visor de su gorra y la puso de revés. Pikachu la tomo y se la puso el mismo en su cabeza, antes de saltar frente a su entrenador, que ya empezaba a realizar la Danza de Canalización—. ¡Tomen esto, Gigavoltio Destructor!

Y por segunda ocasión en su vida, Pikachu sintió como un poder que parecía oculto dentro de su cuerpo, rodeaba la atmósfera a su alrededor. Saltó y siete coloridos rayos salieron disparados de su cuerpo directamente hacia el equipo rocket. Un espectro negro paso por un lado de Ash, interponiéndose entre sus enemigos y el ataque de Pikachu. Zeraora intercepto su ataque, recibiéndolo de lleno. Una lluvia de luces de espejos iluminó la zona con los mismos colores del arco iris, hasta ir adquiriendo la única tonalidad de azul eléctrico, concentrándose en el cuerpo del tigre amarillo.

—¡Jajaja! ¡Bien hecho extraño pokémon, el Equipo Rocket hizo una buena adquisición! ¿Quién esta acabado ahora eh? —dijo James, a penas controlando su ego.

Su risa y la de sus compañeros murió al instante cuando gruñó iracundo. La corriente desfilaba por su cuerpo como un reptil azul, serpenteando a su alrededor. Un fuerte tronido seguido de una terrible corriente de viento amenazo con llevarse volando la gorra de Ash, que Pikachu tuvo que colocar sus patas sobre su cabeza.

Zeraora salió volando directo a por Meowth, que logró esquivarlo de milagro, solo para recibir una potente descarga enviándole derechito hasta Jessie y James, y sus aliados. Sus garras se hicieron enormes con el poder de la electricidad, cinco veces más que la última vez, ahora azul en lugar de amarillo. Millones de voltios electrocutaron sus cuerpos, antes de salir volando.

Pikachu era el único que parecía celebrar su victoria. Zeraora se giro relajando la expresión de su rostro, ahora inexpresivo y profundo, antes de extenderle un gesto cordial de agradecimiento. Ash se acercó también hasta tenerlo de frente. Concentró su energía en calmarse y sonar amable, aunque su preocupación por Serena estuviera a flor de piel.

—Gracias… ayudaste a Pikachu y a nosotros para vencer al Equipo Rocket. No eres tan malo después de todo. ¿Estás bien Pikachu?

Su pokémon asintió, complacido antes de girarse por un alboroto. Shiron daba vueltas alrededor de Zeraora, vigilado de cerca por Umbreon y Nidoking. Cuando se percató del rostro intimidaste del gigantesco pokémon, se escondió tras Zeraora.

—Parece que la leyenda es cierta —masculló Lillie en voz baja, tomando el cierre de su bolso para evitar que Cosmog saliera a jugar. Ash, Sina y Dexio apenas avanzaron a escucharla—. Zeraora no puede generar su propia electricidad. Debe obtenerla de noches de tormenta u otros medios.

—¿Quieres decir que buscaba la energía de Pikachu?

—Sí. Su ataque fue el causante de la avería, y si obtenía su poder de aquí, es normal que ocurriese.

Los trabajadores de la planta se acercaron poco a poco, temerosos de la reacción del pokémon invasor. El gerente los insto a seguir con las reparaciones. Zeraora los observó trabajar antes de dirigirse al grupo de Ash. Rotom se posó en las manos de Ash antes de salir. Intercambio pequeñas descargas con Zeraora y Pikachu, antes de regresar al dispositivo.

—Permítanme traducir —dijo, flotando a su alrededor—. A partir de ahora, permanecerá en la zona, resguardando la planta y a sus pokémon. Está muy apenado el alboroto, y quiere disculparse con todos por el mal rato.

—Ya pasó. Olvidémoslo.

—Eso no es todo —continuó Rotom, desde la pokédex—. Quiere agradecer por ayudarle a obtener energía. En especial a Pikachu y a usted, joven amo. Dijo: gracias a ustedes, pude comprender porqué vine al mundo con esta forma.

Zeraora les dedicó una mirada profunda señalando los relámpagos en su rostro, con cierta nostalgia observando las pequeñas z en el rostro del humano frente a él. Extendió una garra hasta Ash, sonriéndole. Le devolvió el gesto, regresándole la sonrisa.

—Mira nada más —dijo Dexio, palmeando el hombro izquierdo de Ash—. El profesor tenía razón, eres un chico extraño. Vale, me convenciste.

—Y a mí. —dijo Sina.

Dexio introdujo una mano en el bolsillo derecho de sus pantaloncillos y entrego su contenido en las manos de Ash.

—Ten, es tuya.

Ash se mantuvo petrificado sin pronunciar una sílaba, igual que el círculo a su alrededor. Se trataba de una pequeña perla de mediano tamaño, adornada de los colores del arco iris en forma de una hoja girada sobre si misma.

La Piedra Llave de Ash relucía en su mano desnuda, sosteniéndola como si pesara cien kilos.

—Pero… por qué. —preguntó.

—El profesor Sycamore estaba preocupado por los últimos sucesos en Alola, y nos la envió para ti —explicó Dexio—. Pero por supuesto, tenías que superar obstáculos.

—No presente ningún examen —masculló, aun sin separar la vista de la esfera—, ni tuve un desafío difícil que superar.

—¿Te parece poco enfrentarte a un pokémon mítico? —preguntó Sina, elevando la vista sobre sus gafas de sol—. Puede que sea una coincidencia, pero acabas de mostrar tu capacidad de formar vínculos, incluso la primera vez que los ves. Es más que suficiente.

—¿No te emociona Ash? —indagó Ritchie irrumpiendo de repente, mostrando una pequeña esfera igualita—. Mira, yo también tengo una.

—¿Tú también? ¿¡Acaso soy el último en tener una!?

—Así parece, pero no te preocupes. Suelen decir que los últimos serán los primeros. —señaló Gary sin esforzarse por ocultar un bufido.

Mientras Ash replicaba y seguía discutiendo con él, Gary seguía riendo e ignorando sus ímpetus. Ash volvía a ser el mismo por breves instantes justo cuando comenzaba a temer que una versión negativa había destruido la alegría que lo caracterizaba. Hasta que Lillie paso por su lado y de nuevo parecía que la distancia se abría camino entre ellos, y aún ignoraba el motivo.

Justo en ese momento el ambiente dio un cambio repentino. Zeraora viro su cabeza hacia el suroeste de la isla. Intercambio una mirada de preocupación con Pikachu antes de comunicarle a través de electricidad algo que por poco lo hace azul por completo. Subió directo hasta el regazo de Ash señalando con insistencia la puerta de la planta y el sendero frente a ellos, desesperado.

—¡Hay problemas más adelante, joven amo! —afirmó Rotom, traduciendo el mensaje—. Zeraora puede sentir los cambios eléctricos en toda la isla, y afirma que un pequeño Pikachu en grave estado se acerca a toda velocidad a Villa Tapu.

—¿Qué hace un Pikachu salvaje…? —Ash interrumpió su pensamiento cuando lo comprendió, corriendo a toda velocidad hasta la ciudad.

—¡Oye, espéranos! —grito Gary, siguiéndole el paso junto a Ritchie y Lillie.

Zeraora utilizo sus poderes en desafío a la gravedad, volando a la velocidad del rayo dejando solo el tronido de sus pasos, directo hasta la ruta quince.

Kilómetros al norte en la isla Ula´Ula, entre gruesas nubes que amenazan con inundar el cielo aloliano de relámpagos, una pequeña legión del Equipo Skull, bajo el ala de Guzma y su segunda al mando, aguardaban instrucciones con un único objetivo. Entrar en combate directo contra Ash Ketchum, y apresarle.

Continuará…


Notas del autor:

Hello queridos mios :3, y no... no me malinterpreteis, no salten la talanquera XD

Lamento mucho la tardanza y si quedo algo extenso, pero no pude hacerlo más breve :(. Ahora que lo pienso, me queda mucho por reescribir en esta historia, pero ya lo haré en su momento cuando la acabe. En fin... ¿Qué tal les pareció el capítulo? Sí ya se que Serena y Ash aun no se reencuentran pero vean el lado positivo, al menos tiene Piedra Llave nuestro señor ketchup :3.

Me gustaria escuchar su opinión aunque la dirección ya haya tomado su decisión: ¿Cuál creen ustedes será la mega de Ash? Y sobre todo y muy importante: ¿qué creen que pasara cuando Yazir entregue a Ash?

¿Alguno comprara Sword / Shield? Yo aún me lo estoy pensando sinceramente... en los proximos días veremos que tiene que decirnos GameFreak.

Os prometo. No dejaré que pase un mes sin actualizar la historia, así tenga que desvelarme un poco XD. Nos vemos en el siguiente capítulo.

¡Que tengan un bonito día! :)