Capítulo 78

"Nunca pierdas la esperanza, sin importar lo oscuro del panorama".

Que la noche azote las ventanas de la habitación de Ash es inusual. O al menos, que él mismo se dé cuenta de ello. Rondaba con el pensamiento la oscuridad de los tejados colindantes, cuyas luces se apagan poco a poco. El cuerpo a penas y se quejaba de los moretones por su hazaña heroica. Escucha la respiración de Pikachu a un costado de su cama, resguardándose del frío con el calor de su entrenador. Gary duerme tranquilamente a unos pocos metros de distancia. Entre lo poco que es capaz de asimilar a altas horas de la noche, era su enfado por no poder imitarles.

No paso mucho tiempo desde que regresaron al poblado cuando Anabel los detuvo por segunda vez, con cara de pocos amigos. Enojarse de vez en cuando con algún conocido es normal. Incluso es hasta gracioso cuando lo recuerdas. Insistió en que el trabajo policial no pueden llevarlo a cabo los jóvenes, además de lo temerario que fue de su parte arriesgarse para resguardar un bien material. Al calor de la discusión Anabel expuso la situación actual de la región. Con la incursión de Pueblo Po, no solamente se perdió el elemento sorpresa de la organización, sino que aumentó la actividad en cada región por parte de fuerzas rezagadas. La escalada de tensión a causa de las bandas en todo el mundo hizo que la cantidad de efectivos no dieran abasto; el retraso en la llegada de refuerzos es inevitable, y con ello una mayor exposición a cualquier maniobra.

A regañadientes, aceptó no volver a meterse en medio. Anabel no lo entendía. Los problemas lo persiguen. No lo escoge. El Equipo Rocket da problemas. El Equipo Galaxia da problemas, y el Equipo Flare también. Hay una diferencia entre escoger y ser una víctima más de sus acciones. Incluso los héroes son víctimas de sus villanos, en su incansable batalla entre el bien y el mal.

Con cuidado de no perturbar el sueño de Pikachu, se levantó de su cama y se vistió con lo primero que encontró. Cerró la puerta tras de sí y salió del centro pokémon. Echó andar hasta la orilla del mar, cerca del ahora destruido supermercado ultraganga. El sonido de la arena producto de sus pisadas tiene un efecto tranquilizador. Alcanzó a distinguir aletas de Sharpedo en el agua, llana como un plato. La oscuridad la confunde con el alquitrán, o el propio asfalto. Siempre le produjo respeto observar el mar nocturno, y la asombrosa habilidad de los pokémon para sobrevivir a él. Nadie los preparó para enfrentar sus peligros. Solo se conducen por su instinto y evolución. Se imagino ciego en aquella situación que supone el mar tranquilo y apacible, navegando sin rumbo fijo. ¿Qué haría el en esa situación?

¿Cómo era posible que haya llegado a esta situación?

—No pensé que te vería con ese rostro.

Se dio la vuelta. Yazir estaba junto a él con su Garchomp, observando el mar, como si buscase alguna señal en el horizonte.

—Es difícil acostumbrarse —señaló sin dar importancia—. Puede que ocurra más temprano que tarde, pero al final aprendes a ignorarlo.

—¿Es otro de tus trucos mentales?

—Ya quisiera. Por primera vez en mucho tiempo, me siento igual —dijo en tono sombrío—. Capturaron a mi contacto dentro del Equipo Rocket.

—¡¿Qué?!

—Escúchame Ash. Tenemos que marcharnos mañana a primera hora y detener tu participación en el recorrido insular…

—¡Eso ni hablar! —lo cortó Ash—. Mañana tengo mi combate con Nanu. Ya queda poco para acabar con esto.

—Y por eso es predecible —sentenció—. Ellos saben tus movimientos antes de que los hagas. Van por tu cabeza. Y si queremos tener alguna posibilidad de derrotarlos, necesitamos ser inteligentes.

Ash lo pensó con cuidado. No le gusta admitirlo, pero Yazir tiene razón. Lo más lógico es regresar a Mele Mele y preparar su próximo movimiento. Pensó en Serena, Lillie y los demás. Continuar era como dibujarles una diana en el pecho. Por primera vez cruzó por su cabeza que Yazir tenía razón al querer llevársela lejos. Si no fuera porque tuvo la misma idea, hubiera pensado que solo se trataba de otra estratagema de Yazir.

El oleaje se podía escuchar entre el silencio de los chicos, y Ash sintió el peligro que imita el ritmo. Si algo aprendió durante su viaje sobre la crisis es que nadie la espera producto de la paz y la calma, víctimas de la costumbre. Cuando más profundo es el descanso, cuanto más te relajes, arremete con todo lo que tiene sin compasión. La más reciente fue en Kalos, cuando el Equipo Flare casi lleva al mundo a su fin. ¿Qué se puede hacer cuando tienes a tu enemigo tan cerca y a punto de mostrar sus garras? Anduvo de un lado para el otro pensando, aun cuando siente el peso de la mirada de Yazir y su pokémon a la espera de una respuesta. Hizo su mejor esfuerzo por ignorarlos. Esconderse carece de sentido si ya lo han visto recorrer las islas de un lugar a otro. La opción más viable era salir de la región.

—No…

—¿Qué?

—No es tan fácil —sentenció Ash, con los ojos fijos en Yazir—. Todos hemos hecho sacrificios. Echarlo todo por la borda sería doloroso.

—Estamos hablando de salvaguardarnos Ash. No es momento para egoísmos.

—Sería aún más egoísta si tomo esa decisión yo solo. —añadió Ash sin pestañear.

Yazir no dijo nada, pero en sus ojos pudo ver el desacuerdo. Puede sentir como la energía de su disgusto es absorbida por sus poros, al punto que se hacía incomodo mantenerle la mirada.

—¡Es lo más absurdo que he escuchado en mucho tiempo! —gruñó señalándolo con el índice—. Déjame recordártelo. Nunca antes habías tenido tantos enemigos a la vez. Estás como una cabra si crees que tenemos la capacidad de derrotarlos nosotros solos si nos están esperando.

—¡Esas son las condiciones! —gritó Ash—. Aquí no tomamos decisiones solos, y mucho menos si nos afectan a todos. Mañana lo hablamos en grupo, y decidiremos que hacer.

Yazir abrió la boca para rechistar, pero solo se escapó un bufido de Pyroar de su garganta. Se giró bruscamente y se marchó a zancadas seguido por Garchomp. Ash lo siguió poco después.

Al amanecer del día siguiente, Ash se despertó al mismo tiempo que Gary, para extrañeza de este último. Su rostro resulta transparente resultó transparente para él, que no tardo en preguntar qué ocurre. Respondió con evasivas, para esperar a la hora del desayuno y decirlo con todos reunidos. La noticia no sorprendió a los asistentes, que se quedaron en silencio cuando les contó lo que estaba ocurriendo en la región.

—¿Siempre supiste lo que harían? —preguntó Iris.

—Algunas cosas. Hasta hace poco, ellos no sabían nada —explicó Yazir, bajando los hombros—. Lo cierto es que hace meses que están en la región para vengarse de Ash. No sé si hayan logrado que mi contacto hablase o no, pero lo que sí ese muy seguro es que conocen nuestra ubicación de sobra. Ya lo vieron ayer. Saben muy bien quién eres Iris. Nos conocen muy bien. Tenemos que marcharnos.

—Ahora las piezas encajan —titubeó Gary en voz alta, sin dejar de pensar en Cosmog y en las palabras de Gladio—. Yazir tiene razón. Pero tampoco podemos simplemente correr.

—¿Por qué estás tan seguro? —pregunto Ritchie.

Gary lanzó una mirada cabizbaja a Lillie. Juntó sus labios, haciendo un gesto afirmativo. Ella dudó unos instantes. Se paseó por el rostro de Ash, que de pronto había perdido su calidez. Es la primera vez que lo ve contra las cuerdas, aunque Serena se encontraba sentada a su lado. Comprendió que resistirse era inútil. Era momento de sincerarse. Abrió el cierre de su bolso, y dejó salir al pequeño Cosmog. Acostumbrado a salir a la hora del desayuno, emergió de la bolsa y flotó graciosamente hasta el suelo. Shiron, que se encontraba junto a su madre y su recién adquirido Froslass, no tardaron en ponerse a jugar entre ellos.

Las risas de los pokémon se perdían en los pensamientos de Ash.

—Su nombre es Cosmog —explicó Lillie—. Es un extraño pokémon que estuvo en posesión de mamá, desde que yo era una niña. Hizo todo tipo de experimentos con él, hasta que decidí huir de casa para salvarlo de su sufrimiento. Desde hace tiempo Gary y yo lo hemos estado estudiando, junto con las Ruinas de los cuatro guardianes de Alola. Aún no sabemos muy bien de dónde viene ni la razón de su existencia, pero lo único que es cierto es que está ligado a los Ultra Entes.

—¿Los ultra entes? —dijo un Ash con más dudas que respuestas.

—Pokémon de otra dimensión. Son extremadamente poderosos. Rivalizan con los pokémon legendarios. Hace siglos fueron una amenaza para Alola, y Cosmog hizo posible que llegaran a esta dimensión.

—¿Qué tiene que ver este pokémon con nosotros?

—Así que de esto es lo que me habló Liliana —señaló Yazir, sin dejar de observar al pokémon, que ahora flotaba alrededor de Pikachu. Aunque estaba más preocupado escuchando la conversación que de jugar—. Lamento tener que decirte esto Lillie, pero Lusamine también está implicada en todo esto —Ash se vio sorprendido. Recordó lo amable que había sido aquella esbelta mujer. Hasta ahora, no había notado su parecido con Lillie— . Ella quiere recuperar a Cosmog a cualquier precio. Incluso Gladio, que trabaja para el Equipo Skull, tiene la misión de recuperarlo.

—Y es por eso que no podemos irnos —sentenció Gary, ignorando el rostro consternado de Lillie—. No importa dónde vayamos. Nos seguirán. Y si es verdad que las demás organizaciones están implicadas, darán con nosotros en muy poco tiempo. Ahora que saben que sus líderes están fuera de la cárcel, estarán por todas partes. Tenemos que quedarnos aquí, y enfrentarlos. Lo mejor que podemos hacer, es seguir con nuestros planes, para que crean que seguimos ignorándolos.

—¡Es un suicidio! —lanzó Yazir levantándose de su silla—. ¡Abran los ojos! Solo somos siete. Ellos tienen un ejército, y sus comandantes. No podremos ganar.

—Puede que hayas estado muchos años solo, para saber que la unidad hace la fuerza —dijo Serena—. Nos protegeremos el uno al otro. Ya los hemos vencido antes, y volveremos a hacerlo.

Un gesto afirmativo se extendió alrededor de la mesa. Yazir los miró con rudeza, negando con la cabeza. Apretó los puños, viéndose superado en número. Algo que no era de su entera extrañeza; y esta vez Serena no lo ayudaría. Era su única forma de convencer a Ash de lo contrario. Resoplo y se dejó caer sobre su silla.

—Como quieran —espetó—. Pero sepan que no pienso ir en caminos separados. Voy a permanecer unido a ustedes como una tira para verrugas.

—Contaba con eso. —dijo Ash. Sintió la protesta de Serena, pero la ignoró. Más importante que su orgullo, y el suyo propio, era su seguridad.


Nanu ya los estaba esperando cuando llegaron a la ciudad. Su anciano rostro les dedicó una mirada, y Ash sintió como si pudiera ver a través de sus pensamientos. Recordó la misma sensación después de sus travesuras infantiles, y el rostro inflexivo de su madre. Su sentimiento se extendió hasta Lillie, que ya conocía la fama del Kahuna de la isla Ula'Ula. La estudió con cuidado, y se detuvo en su bolso. Si algo había aprendido en la policía, era estudiar las expresiones. Sabe que una mirada dice más de una persona, antes incluso de que abra la boca. La respiración. Las pupilas, y su lenguaje corporal. Bastó con mirarlos una vez para saber que algo iba fatal. Y si los jóvenes que echaron al Equipo Skull de Pueblo Po, dejándola en ruinas, tenían problemas, es que algo muy gordo estaba a punto de suceder.

—Bien Ash. Parece que ya has superado los desafíos de esta isla. Dime, ¿estás listo para nuestro combate?

El chico respondió con un movimiento de la cabeza.

—Bien, lucharemos aquí y ahora.

—¿En plena ciudad? —preguntó Ash.

—¿Algún problema?

—No, para nada. —respondió distante.

Casi no había terminado de responder cuando Nanu arrojó una de sus pokebolas. Su Sableye hacía movimientos extraños. Era la mezcla de un mimo títere. Aguardaba que Ash escogiera su pokémon. Lycanroc fue quien apareció del lado de Ash para enfrentarlo. No tardó en reconocer el olor de Serena; por poco y la felicidad de encontrársela de golpe lo hace olvidar que Ash lo necesitaba en combate. Los transeúntes que pasaban cerca de la zona se detuvieron para mirar. Ash se mantuvo a la defensiva cuando el Sableye de Nanu uso su ataque Sorpresa para ralentizar los movimientos de Lycanroc, que tenía problemas para evitar involucrar a quienes lo veían. Ash observaba la batalla como un maniquí, a pesar de estar dándole órdenes a su pokémon. Él mismo se dio cuenta cuando el recuerdo de la batalla con Olivia se extendió hasta su rostro, que luchaba por mantenerse escueto.

—¿Qué le pasa a Ash? Parece un Beedrill tratando de sonreír. —señaló Ritchie, sin apartar la vista de Ash, sin darse cuenta que Serena le lanzó una mirada filosa—. No está oponiendo demasiada resistencia. Contar con que el pokémon rival agote su energía no es buena idea.

—No podemos culparlo por eso —dijo Cilan, encogido de hombros—. Parece que la situación comienza a ser demasiado para él.

—¡Así que este es el chico que luchó en Pueblo Po aquella noche! —vociferó Nanu, cuando su Sableye aterrizó frente a él, cuando logró impactar con Bola Sombra a su oponente—. ¿Acaso te sentaste y viste como los demás luchaban?

Lycanroc ladró furioso. Y por primera vez, sus ojos comenzaron a parecerse a los de un Lycanroc nocturno. Ash ordenó que utilizara Roca Afilada. Sableye esquivó saltando sobre ellas, pero como si lo hubiera previsto, Lycanroc hizo lo mismo y logró cogerlo en el juego aéreo, obligándolo a detenerse para después usarlo como soporte cuando una de las rocas lo golpeó en la espalda. Continuó recibiendo la ira de la roca, incluso cuando Lycanroc aterrizó en el suelo. Ash no alcanzó a darle otra orden cuando utilizo Golpe Bajo, buscando imitar las acciones de su oponente, sin darle tiempo para recuperarse. Sableye lo detuvo en seco, como si hubiera capturado una roca. Joya de Luz se encargo de aplicar su contraataque, de un golpe directo al hocico, obligado a retroceder. La sonrisa burlona de Sableye solo hizo que Lycanroc perdiera el control y utilizara su movimiento Roca Afilada, atacando a diestra y siniestra.

—¡Basta Lycanroc, no ataques sin que te diga! —gritó Ash, pero su voz no llegó a los oídos de Lycanroc, decidido a derrotar a su oponente. Ash se vio obligado a correr directo hasta él y abalanzarse sobre su pokémon con ayuda de Pikachu—. ¡BASTA YA!

Ash se vio obligado a hacerlo volver a su pokebola. Aunque sintió el rechazo, y cómo buscaba la forma de salir por sus propios medios.

—¿Ese es tu liderazgo? —cuestionó Nanu a un confundido Ash—. Y pensar que dejé a un lado mi kendama para combatir contigo.

—¡¿Cuál es su problema?! ¡Es tan o más desagradable que este! —Señaló a Yazir, que pareció sorprendido de verse involucrado, sin ser el responsable.

—Dime, ¿qué harás ahora, niño? —preguntó Nanu. Introdujo una mano en su bolsillo y sacó su Kendama—. Lo digo porque si no puedes mantenerme ocupado, solo me quedaré aquí jugando. Pensé que enfrentarme a alguien de tu talante sería más divertido.

—Usted no me conoce. Esto es solo un impase.

—Conozco todo sobre ti —lo corrigió el Kahuna, utilizando su juguete—. Para tu información, soy íntimo amigo de Anabel y Zarala, además de ex agente de la policía internacional. En cada uno de tus números heroicos, la organización se encargaba de limpiar el desastre. Para alguien que ya ha hecho un trabajo policial, me resulta gracioso que un niñato indeciso haya podido enfrentar tanto peligro antes.

—¿Qué sabe usted lo que pasa en mi cabeza?

—No lo sé, y no importa lo que sea. Cuando hayas decidido enfrentarme de verdad, regresa.

—¡Espere! —bramó Ash justo antes de que Nanu pudiera llamar a su Sableye—. Esto aún no termina. No mientras pueda pelear.

—¿Puedes?

Ash no contestó de inmediato. El murmullo de la multitud se hizo un espacio entre el silencio de la pequeña arena improvisada. Podía imaginarse qué estaban diciendo. Cómo era posible que un niño hiciera el trabajo de los agentes de la policía internacional, incluso cómo podía formar parte del recorrido insular si perdía el control de sus pokémon. De nuevo, su rostro comenzó a perder su rectitud, como si una mano invisible tirara de él. Y comprendió que por primera vez tenía miedo. ¿Habrá sentido lo mismo Korrina cuando Lucario no quiso escucharla?

Serena quiso intervenir, pero pareció que todo el grupo se esforzó por detenerla. Gary observaba a su compañero con una mirada perspicaz, igual que Ritchie, Iris y Yazir. ¿Cómo podían quedarse callados cuando hacia de Ash un muñeco para insultos? Notó como algo también le impedía hablar en voz alta. Algo la instó a no hacerlo esta vez. La voz de su cabeza la convenció de que no debía intervenir. Vio como Ash se ponía de pie y respondió a su oponente con un enérgico "sí".

—Ash debe tomar esta decisión él solo.

—¿Decisión? —insistió. El Golpe Aéreo de Greninja alcanzo a Sableye, que se tambaleó un poco antes de caer.

—¡Bien! Parece que ya comienza a ser interesante —señaló Nanu. Serena dirige su atención al Kahuna de la isla—. Te dire algo. Vamos a lidiar con esto en el próximo combate. Si me derrotas, te dare el cristal Z y el sello que demuestra que me derrotaste, sin necesidad de que luchemos con mi tercer y último pokémon.

—¿Por qué haría eso?

—Soy un hombre simple Ash. Las apuestas hacen que la vida tenga algo divertido y motivador a la vez en la oscuridad. Por imposible que sea, a veces hay que entregarse a una mentalidad que todo lo crea posible, aunque nos convirtamos en niños en el proceso. Si tienes lo que se necesita, no tendrás ningún problema —explicó Nanu—. Claro, si es que realmente lo tienes.

El entrenador de Kanto arqueó una ceja. No entendió una palabra de lo que dijo, pero solo está seguro de que no perderá sin luchar.

—Acepto. —dijo Ash. Greninja se posiciono frente a su entrenador, haciendo aparecer kunais hechos de agua.

Nanu dejó salir a su Krookodile, sin apartar la vista del pokémon de Ash. Su rostro se encorvo cuando expresó una breve sonrisa, como si sus músculos hubiesen olvidado cómo se sonreía. Supo de inmediato que sería la batalla más emocionante de su vida.

Greninja uso Corte Umbrío por orden de Ash. Krookodile imitó sus movimientos, contrarrestándolos con sus garras como si fueran cuchillas. Intercambiaron furiosos ataques, uno tras otro, hasta que encontró un hueco en la ofensiva de Greninja. Su Golpe de Lodo dio de lleno. Greninja se las arregló para aterrizar tratando de limpiarse los ojos.

—¡Terremoto!

La ciudad se agitó. Greninja y Ash forcejeaban para no caerse, hasta que recibió la orden de saltar para evitar el daño del ataque. La estrategia de Ash sirvió en bandeja a su pokémon, para que el Golpe Aéreo de Krookodile lo alcanzara. Greninja alcanzó a quitarse la tierra de la cara para contrarrestarlo con su Golpe Aéreo.

—¡Bien, así es como debe ser un combate! —festejó Nanu, guardando su kendama. La multitud tuvo una mezcla de disfrute y extrañeza. Por primera vez, su Kahuna mostraba estar disfrutando algo que no fuera su juguete—. Tienes mi atención, niño.

Fue testigo cuando Greninja fue envuelto por un enorme torbellino de agua, una vez utilizo todo su poder.

—Con que esta es la sincro evolución de la que había escuchado… Impresionante. ¿Qué será capaz de hacer?

—En seguida le mostraremos. ¡Greninja Shuriken de agua!

Greninja cogió la enorme arma en su espalda. La elevo sobre su cabeza y la hizo girar sobre si misma hasta que se convirtió en una masa incognoscible al ojo humano. La arrojó sobre su enemigo, que pareció verse sobrepasado al intentar cogerla con sus garras. Logró romperla, aunque el daño que recibió comenzó a notarse en su respiración.

Nanu comenzó la danza de canalización de su movimiento Z, el cual consistió en una especie de danza bizarra para las fiestas de Halloween. Se inclinó hasta que su cabeza estuvo a la altura de las rodillas. Se incorporó lentamente moviendo los brazos como si fuera un Sandslash escarbando la tierra para salir, y luego realizar un gesto como si estuviera asustando a los niños que iban a pedirle dulces. Krookodile imitó el último gesto de Nanu, y de repente el cielo comenzó a oscurecerse. Una fuerza comenzó a empujar a Ash por arriba de su cintura hacia el cielo. Levantó la vista y se horrorizo cuando un sol negro comenzó a absorber todo a su paso.

—¡Un agujero negro creado de la nada! —gritó Gary—. ¡Qué clase de movimiento es tan poderoso como para hacer algo así!

—¡Delphox, usa tu fuerza psíquica! —gritó Serena.

Tan pronto como salió de su pokebola, Delphox canalizó su poder mental con su varita, conteniendo la fuerza de atracción del agujero negro y evitar que los absorbiera. Los ciudadanos que estaban allí hicieron lo mismo con sus propios pokémon. Greninja clavó kunais al suelo, rasgando el asfalto hasta que no pudo evitar el ataque.

—¡Agujero negro aniquilador!

El sol negro se hizo más pequeño cuando Greninja fue tragado, y luego explotó. Ash gritó llamando a su pokémon, que cayó del cielo instantes después, aterrizando de bruces. Solo entonces sintió el daño que había recibido. Fue como si un Ursaring lo hubiera cogido un pequinés, y lo haya estrangulado con fuerza, como una mopa. Le costaba respirar.

—¡Ash! —gritó Serena.

—¡¿Se volvió loco?! —preguntó exasperada Iris—. ¡Pudo destruir esta zona!

—Admito que es poco ortodoxo utilizar un ataque así en un lugar que no tiene la protección necesaria, pero que puedo decir. Deje de tener escrúpulos hace mucho. —expresó Nanu.

—Voy a poner fin a este combate con mi próximo ataque.

Ash colocó el Hidrostal en su pulsera, e imitó los pasos que Lana le había enseñado. De pronto sintió la nueva fuerza de Greninja. Fue un subidón repentino de adrenalina. Como si hubiera recibido una dosis extrema de valor. Un torbellino de agua rodeó a Greninja que se hizo visible en toda la región, hasta convertirse en un delgado hilo que poco a poco se convirtió en un gigantesco shuriken de agua sobre las ancas de Greninja. Cuando finalmente la arrojó a Krookodile, el pokémon comprendió que no podría detenerla como la anterior. Recibió el impacto de pie, hasta que un poderoso torbellino de agua lo hizo elevarse varios metros del suelo. El Hidrovórtice Abisal de Greninja se expandió violentamente, estrujando y envolviendo a su oponente en distintas corrientes dentro del torbellino, en el que estaban presentes pequeños shuriken.

Finalmente aterrizo frente a su entrenador, con la mirada desorbitada. A pesar de su derrota. Nanu siguió sonriendo. Entre los silbidos de la multitud pensó que tal vez, después de cuarenta años, finalmente había encontrado un grupo lo suficientemente capaz de detener a su antiguo camarada Giovanni. Solo tal vez, finalmente sería capturado.

—Lo siento Anabel, pero solo por esta vez, no haré lo que debo hacer —susurró Nanu, antes de regresarlo a su pokebola. Giró su mirada al grupo de Ash, que lo felicitó por su gran batalla. Dirigió una mirada a Yazir, y lo reconoció gracias a las historias de Looker—. Ten Ash, tu cristal Z del tipo siniestro. No creo que necesite recordarte cómo usarlo.

—No. Con una sola demostración será suficiente. —aseguró. Sería difícil olvidar a un hombre mayor realizando semejante danza de canalización.

—Asegúrate de disculparte por mi con tu Lycanroc. Seguro no le gusto que te haya subestimado. Si logras que canalice ese poder de la forma correcta, será incluso más implacable en combate.

—Muchas gracias, tío Nanu. —contestó Ash.

—No te emociones. Para ti solo soy Nanu. —gruñó—. Asegúrate de recordarlo jovencito. Quiero que ordenes tu cabeza, y no pierdas tu coraje. Deben prepararse.

Todos lo miraron con extrañeza.

—No se hagan los tontos, saben muy bien de que les hablo —dijo en voz baja, cuando la multitud empezó a dispersarse—. Ellos pronto harán su movimiento. Pueblo Po solo fue un espectáculo de fuegos pirotécnicos. No sabemos que están planeando. Permanezcan alertas. Anabel y Looker me confiaron la tarea de no dejarlos salir de esta isla —Selló el amuleto de Ash, antes de continuar—, pero sé que es inútil. No puedo deteneros. Pero si advertirles.

Una cosa más, cuando alguno de ustedes se encuentre con Giovanni, díganle que tiene un mensaje de parte de Nanu —dijo, antes de darse media vuelta—. "Estás arrestado, pero aún así, cumplí mi promesa".

Finalmente se marchó. No sabía que Yazir sería quien entregara ese mensaje, hasta que lo escuchó de Anabel. Su advertencia fue correcta. Justo en ese momento en Paraíso Aether, siete sombras subían a un pequeño yate, rumbo al puerto de la Aldea Marina, en la Isla de Poni.

Continuará…


Notas del Autor:

Hello there, queridos lectores.

¡Sí, finalmente estoy sacando el polvo de esta historia, aunque no sé si aún estén por aquí XD!

Lamento la demora. Es una historia larga y aburrida que no vale la pena contar. Solo concéntrense en que ya volví para terminar esta historia, así como reasumir algunos proyectos que no tienen nada que ver con Pokémon.

Bueno... quizás habrá otra historia de pokémon. Quién sabe... ¡Pero no tan larga como esta!

Solo decir. Gracias por haberme esperado. Lo aprecio mucho de verdad. Aguanten solo un poco más. Esta historia está a punto de acabar.

¡Nos vemos en el capítulo 79! :D