Marcus cumplió con su promesa y solo veía como sucedían las cosas, tres meses de entretenimiento puro de como ambos se volvían cada vez más cercanos conforme pasaban los días, cosa que le convenía ya que así tal vez Arceus fuera más flexible respecto a la joya de la vida. Un día hasta comió un poco de sandía como snack mientras era espectador de aquella interesante novela romántica, era su "entrenamiento" del día. Veía todo desde una ventana no muy lejana, lo suficiente como para poder escuchar las conversaciones que surgían de aquellas interacciones y lo suficientemente lejos como para que no se percataran de su presencia.
Pero también durante ese tiempo Marcus notó algo curioso respecto Arceus, era extraño que Arceus hubiera permitido que Damos se acercara tanto a él que incluso aceptó ser su amante. Marcus no se pegaba el pecho por la religión pero conocía de ella casi al mismo nivel que un Gaspar promedio y sabía muy bien que eso estaba muy fuera de lugar. No era por despreciar a Damos pero él mismo no veía algo destacable en él para que Arceus tuviera tal apego, si algo tenía en cuenta es que Arceus tenía estándares y por el hecho de que Damos fuera un Gaspar no era una verdadera razón para que ya con eso hubiera permitido todo lo anterior. Así que sacrificó sus tiempos libres y se iba directo a los archivos de la religión arquestiana, específicamente los archivos que hablaban sobre Arceus y la perfección.
Después de analizar y pensar mucho en todo lo que había recolectado, llegó a la conclusión de que Arceus estaba haciendo todo por lástima.
Según lo establecido en la perfección NADIE era digno de Arceus y su familia, pero también según esta misma los dioses tenían empatía selectiva. Así que Marcus llegó a la conclusión que Arceus al ver el enorme entusiasmo y esfuerzos de Damos pero al mismo tiempo percatarse que no tenía las cualidades necesarias para siquiera ser un contacto de gran importancia, decidió permitir que se le acercara ya que empatiza con su causa y lo triste que sería si se negaba y estableció la tan ansiada amistad, pero las cosas se salieron de control ya que para su extrañeza, Damos se había enamorado de él. Arceus pudo negarse pero por la lástima de imaginarse que Damos estaría toda su vida con alguien que no amaba por completo, cedió a ser su amante con el alivio que sería una tortura temporal. Sacrificó su perfección de dios por lástima causada por su empatía natural, no podía dejar que un humano viviera con tales ilusiones destruidas.
Después de crear esa hipótesis la puso a prueba, vigiló a más lujo de detalle lo que ambos hacían y escuchó con mucha más atención sus pláticas.
Analizó todo lo que había recolectado en todo ese tiempo y llegó a dos conclusiones:
La primera dice que si, probablemente Arceus estuviera fingiendo frente a un Damos totalmente ilusionado. Esto podía ser considerado gracias a unos documentos que Pablo escribió con datos que Mew le contó sobre él, Arceus podía esconder fácilmente sus emociones y sentimientos mientras no rebase el límite de lo "tolerable", y al parecer Damos aún no llegaba a ese límite.
Mientras que la segunda señalaba que cabía la posibilidad de que Arceus si amara a Damos, que eso no fuera actuación, que no hubiera nada detrás y que simplemente fuera una mala interpretación de su parte. Esto se podía considerar ya que la actitud de Arceus no podía ser valorada o desmentida ya que a simple vista saber si actuaba o no era imposible de descifrarlo, así como podía ser falso también podía ser real.
Marcus no podía decir cuál de las dos era la correcta, estaba en un cincuenta/ cincuenta, podía ser o no ser. Resolver aquella cuestión se convirtió en la última pieza del rompecabezas para definir de que lado iba todo esto.
Justo mientras Marcus buscaba esa pieza de rompecabezas, tres meses habían pasado y para la sorpresa de Damos y él, las tripulaciones que fueron a explorar la región de Alola había regresado a Hisui. Entre ellas la tripulación del imperio de Michina, dónde estaba incluida Martha y Beder.
Ambos regresaron muy emocionados por tanto que habían vivido, un poco bronceados y con una mochila llena de pergaminos, recuerditos y comida traída de allá cada uno.
Todo el contenido de esos pergaminos estaban llenos de información sobre la región, su ambiente, algunos de los Pokémon que los habitaban en la región, como eran sus comunidades, su mitología, leyendas, religión,etc.
Damos estaba sorprendido, viendo cada uno de los registros capturados y por lo más impresionante, ver a dos posibles nuevos registros de dos dioses. Su registro favorito fué una ilustración que plasmaba la apariencia de los dioses a los que se le llamaban "Solgaleo, dios del sol" y "Lunala, diosa de la luna". Amaba ese dibujo, no solo por lo que estaba plasmado si no también por como lo hacía ver, aquel dibujo fue hecho por Beder y si algo Damos admiraba de su asistente era su habilidad nata para dibujar.
Tanto Beder como Martha lo empezaron a ayudar a organizar la información, darle forma e integrarla al lore aún incompleto. Algo que se estaba complicado más de lo normal porque al parecer la información traída de Alola estaba incompleta, faltaba algo y es que Martha y Beder solo pidieron reunir información de solo tres de las cuatro islas que formaban la región. Así que faltaban detalles que marcaban una gran diferencia, aún con ello la obligación de Damos era unirlas sea con la información que sea, algo que lo agotaba bastante ya que estaba en la obligación moral de dar la información cien porciento verificada ya que a eso se dedicaba.
Damos no pidió ayuda a Arceus como lo hicieron Pablo y Ava en su momento, no quería recibir la ayuda de su dios para que él pudiera sentirse útil y competente por sus propios medios y no quería sentirse tan favorecido por la relación que tenía con él.
Sus dos antepasados tenían algo propio que contar y destacar, Pablo fue un gran investigador antes de Mew y un gran conferencista sin él, Ava por su lado una gran exploradora de los mares antes de Latitas y Latios y una gran geógrafa sin ellos, por lógica Damos como mínimo debía hacer algo por sí mismo como ordenar la mitología sin su ayuda.
En esa semana tan agitada, cuando se reunía con Arceus, este último notaba su notable cansancio y agobio por tanta presión psicológica. Intentó ayudarle, guiarle o al menos darle una pista para que el proceso de organización fuera más fácil, no obstante, Damos era sutil pero firme en negar su ayuda cada vez que se le ofrecía. Sin embargo Damos trataba de mostrarse cariñoso, agradable y tierno como siempre ya que después de todo Arceus merecía lo mejor de él... Pero... A un con eso ¿estaba seguro que el dios lo amaba?.
Esa duda, esa maldita duda se aferró en su mente y despertó todas sus inseguridades anteriormente selladas, se suponía que tenía claro que su querido Arceus le tenía amor sincero pero la duda volvió gracias a una charla con su esposa, Martha.
Era un viernes en la tarde, hablando con su esposa personalmente sobre lo orgulloso y agradecido que estaba por ella, su gran desempeño en la investigación y su gran actitud .
— ¡¿Enserio tú fuiste la que descubrió el duo de Solgaleo y Lunala?! ¡Por el amor de Arceus, Martha enserio estoy tan impresionado por tí!— Felicitó Damos al ver a detalle todo lo que había hecho su esposa, sobre todo el dibujo que hizo sobre los dioses recién descubiertos.
—¡Y todavía aún falta unas cuantas piezas, cariño! Todavía falta explorar una de las islas, pero ya era hora de regresar según los capitanes que dirigían la tripulación, espero regresar el próximo mes —
— Ya veo, espero ir contigo un día de estos. El sombrero, pañuelo y chaqueta de Ava han sido resguardados por muchos siglos y ya es hora que un Gaspar los saque a la luz nuevamente — Dijo Damos guiñando el ojo, había un decreto que decía que si un Gaspar salía de las tierras de Hisui, automáticamente tiene derecho a portar el tan icónico sombrero azul rey , la chaqueta de cuero del mismo color y el pañuelo de seda fina con una lapislázuli incrustada de la gran Ava.
A Martha le provocó ternura la actitud de su contrario, así que con el fin de ponerse al día de su vida (ya que el resto de la semana solo han sido deberes y más deberes sobre la mitología y su lore) decidió iniciar una conversación más personal con su esposo —Y dime, ¿Cómo te ha ido en estos meses?—
— Nada del otro mundo, preparando todo para la esperada devolución de la joya de la vida y recolectando toda información posible extraída del mismo Arceus, pero solo la necesaria— Contestó Damos de manera alegre, tranquila y natural como si de verdad no hubiera pasado nada aunque él mismo supiera que era todo lo contrario —Aun que tristemente, Arceus y yo ya no nos veremos tanto después de que le entregue la joya— Dijo con un tono un poco menos positivo, pero no lo suficiente para mostrar su verdadero sentir.
— Realmente espero eso— Respondió Martha de manera seca, fría y un poco molesta.
Damos no esperaba esa reacción de su mujer, así que se exaltó por eso —¡ Por Arceus!¡Ni siquiera los adolescentes se atreven a tremenda blasfemia!— Alguien rechazando la compañía de un dios solo era una conducta común de un adolescente malcriado y sin conocimiento de lo que hablaba, pero no de alguien con madurez.
Martha supo de inmediato que a Damos no le gustó para nada su comentario y tuvo que explicarse — ¡Damos, p-por favor solo escúchame! Créeme que esto no es la blasfemia que parece ser— Dijo Martha tratando de calmar a un Damos bastante shoqueado por aquel comentario — Mira, sé que realmente es un honor para tí poder hablar y convivir de manera plena con Arceus, incluso tienes la fortuna de tener una muy buena amistad con él, tener su ayuda y apoyo... Pero no olvides tu lugar en esta existencia y lo que significas para alguien como él. Sabes muy bien que para él somos lo más bajo de la creación sin contar a los yo kai; nos considera seres imperfectos solo por la acción de una persona y unas cuantas más de las que no podría referirme personalmente, pero a pesar de eso también es misericordioso precisamente por eso, por la lástima que le provocamos. Puede que sí, que nos haya dado la joya como agradecimiento pero también pudo haber sido por lástima que le causaron al verlos en una situación tan lamentable— Martha tragó con dificultad saliva, lo que iba a decir a Damos lo iba a herir y ella lo sabía — Incluso su amistad puede que sea por simple y llana lástima—.
Damos no pronunció ni una palabra, solo pensaba en como eso podría ser y en como a pesar de todo podía ser posible.
— No lo sé... Tal vez sea por la misma lástima que no podría soportar ver que pases desapercibido en la historia fuera de tu título de su salvador, en simples favores se podría ver esta lástima o también en cumplidos de parte de él...— Sugirió Martha con pesar en su voz, le dolía decirle aquello que creía como verdad.
Damos recordó algunas de las palabras que Arceus le llegó a decir: "No quiero ver cómo fuerzas a tu corazón a dar lo más profundo de su ser en alguien al que simplemente rechaza en ese aspecto tan profundo", "Pero eso es solo lo técnico, porque fuera de eso eres totalmente digno", "Como yo sé que quieres sacar información valiosa de mí entonces seré buena onda contigo".
La primera frase reflejaba el sentimiento de Arceus al no poder soportar ver la situación de Damos y que a consecuencia de no aguantar lo que le provocaba decidió aceptar pero no por real gusto, la segunda frase si se le quitaba el filtro de romanticismo seguía recordando la realidad de que Damos seguía siendo indigno y la tercera recalcaba un favor, al igual que en la primera frase recalcaba que su acción fuera algo como un favor más que algo que verdaderamente le naciera por hacer.
— Nada más quiero que tengas en cuanta eso para que no te ilusiones mucho — Agregó por último, Martha con preocupación.
Damos pensó por un momento, no le salía nada de la boca, lo único en lo que pudo pensar era en la preocupación genuina que Martha tenía por él— Agradezco tu preocupación esposa y fiel compañera, para que estés más tranquila lo tomaré en cuanta— Dijo Damos de forma tranquila y amigable, como si no le afectara— ¿Te parece acabar por hoy, ¿Martha? Has estado trabajando conmigo mucho tiempo en esto y mereces un descanso así que ¿puedes pedirle a Beder que venga conmigo? — Martha aceptó, agradeció por aquel acto de cortesía y fué a buscar al asistente de su marido.
Pasaron las horas y ya era de noche, todo ya estaba casi completo exepto por dos cosas:
1.- Faltaban personajes en la recopilación, no solo uno si no varios, pero solo eso era lo único de lo que se tenía con certeza, de ahí en fuera no se sabía nada de ellos
2.- Solgaleo y Lunala llevaban siglos o milenios sin dar pista de su presencia en su propia región, algo que los desconcertó bastante ya que eso era de todo menos común. Todos los dioses de ese tipo siempre daban constante presencia en la región en dónde más se les adoraba o se sabía que allí en algún lugar, habitaban pacíficamente.
—Esto es realmente raro, aún no puedo creer que nos dioses tan importantes e imponentes como ellos dos no estén habitando y cuidando su propia región— Dijo Damos con confusión, mientras razonaba la situación de Solgaleo y Lunala.
—Seh, ni yo tengo idea de lo que pasó aquí, pero según lo que me contaron e informaron es que es algo que prefieren evitar pensar en ello ya que se sienten algo... Abandonados, pero solo un poco porque después de todo los espíritus guardianes de Alola fueron creados precisamente para proteger a la población de aquella región—
—Y aquí vamos con otra duda ¿De qué o quién protegen esos guardianes a la región?, será que esto tiene que ver con los Pokémon desconocidos? —
—Tapu Koko, Tapu Lele, Tapu Bulu y Tapu Fini. Cada uno de ellos cuidan una isla de la región y no se despegan de ahí, pero ¿de qué los protegen?... Esa es la cuestión— Dijo Beder mientras ponía una expresión de pensativo algo chistosa si se le mira con detenimiento y después se levantó de la mesa llena de archivos — ¡Vah! ¡Ya no hubo tiempo de profundizar! Ni modo, mientras no podamos regresar a Alola y terminar con la última isla de la región tendrás que encargarte de esto tú solo— Dijo Beder mientras se preparaba para salir — Digo esto porque me tocan mis dos días de descanso porque... Ya sabes, ¡Fin de semana!— Finalmente alzó sus brazos de forma animada al terminar su frase.
—Tienes razón...Digo, haz trabajado por mucho tiempo en esto, como mínimo mereces que se te respeten esos días— Dijo Damos con cansancio en su voz pero con esa amabilidad y actitud que se le caracterizaba.
—Gracias, mi amigo, pero si quieres tú también descansa un poco estos dos días que vienen y—
—¡No, no, no!, ¡Esto es una situación de importancia histórica y si quiero que las cosas salgan excelentes necesito trabajar duro en esto!, ¡No hay tiempo para descansos!— Dijo Damos seguro de sus palabras, quitándose de repente el cansancio y sacando un gran optimismo de la nada.
—Bueno, también puedes recurrir a lo más simple, pregúntale a Arceus sobre el tema, dudo mucho que no te dé algo— Aconsejó Beder para después guiñar el ojo en forma de complicidad. Después abrió la puerta y se retiró de la habitación, para depués gritar con gran emoción y alivio —¡LIBERTAD!
Damos se quedó solo, el pensamiento de la posible lástima le abrumó un poco ya que de solo pensar que Arceus le hiciera "favores" por ese sentimiento hacía que le pesara el corazón. Intentó por unos minutos seguir, pero el cansancio fue más fuerte y decidió postergar el trabajo para el día siguiente, se fue de aquella desastrosa habitación casi arrastrándose. Caminó con cansancio, pasando por las salas del templo sin pensar en nada ni nadie, hasta que pasó a lado de la sala donde se guardaba la joya de la vida. De reojo vio que alguien se encontraba ahí, se asomó bien para lograr ver de mejor forma quién estaba ahí y vio que ese alguien era Marcus, extrañamente con un vaso de agua y un trapo a la mano.
— ¿Qué estás haciendo, Marcus?— Preguntó Damos, detrás de él.
Marcus se sobre saltó un poco a la sorpresa, pero el susto pasó rápido al reconocer la voz de su compañero y volteó— ¡Oh, Damos! Que bueno verte por acá, no estoy haciendo nada, simplemente estoy limpiando la joya para que no esté polvosa y... No pierda su efectividad — Explicó Marcus felizmente.
Damos miró con extrañeza a Marcus y también se percató de una base que sostenía a la reliquia —En primera: Estoy seguro un 99% que así no funciona, no creo que un objeto de esa naturaleza pierda poder por el hecho de estar sucia; segunda:¿Qué es eso? —
—Es una base que pedí hace unos días, para no tenerla en esa caja cualquiera y polvorienta donde la teníamos— Contestó Marcus, despreocupadamente — ¡Ah! Y mira lo que también pedí— Agregó Marcus con gran entusiasmo; dejó su vaso de agua y su trapo en una pequeña mesa y de una esquina sacó un cetro — ¡Mira este cetro! Lo mandé a crear para que sea más fácil llevar de un lugar a otro—
—Creo que mandaste hacer eso un poco tarde, porque ya no falta mucho para que termine el plazo — Contestó Damos con simpatía al ver aquella situación.
—Oh Damos, tú sabes que no es así—Dijo Marcus con picardía— Es obvio que tenemos asegurada la joya, gracias a... La peculiar relación que ambos tienen—
Damos empezó a sentirse incómodo con la conversación—No he hablado con Arceus respecto al tema y dudo mucho que solo por mí esté dispuesto a debilitarse más de lo que ya está, porque no olvides que aún se encuentra recuperándose por lo del meteorito —
Marcus había alcanzado a escuchar la conversación de Damos y Martha, así que aprovechó y sacó su mejor carta —Bueno, si no lo hace por tí lo hará por LÁSTIMA— Damos al escuchar esa palabra sintió un pesar enorme en la garganta y su estado de animo calló abruptamente; mientras que Marcus estaba implementando las bases para llegar a la conclusión de su pequeña investigación— Tú sabes mejor que nadie que la ayuda y existencia de varios de nuestros dioses se basan en eso, proteger a la pobre y ruin humanidad. ¿O no se supone la existencia de Latios y Latias, el trío del lago y seguramente más que aún no conocemos nacieron para cuidar a la humanidad y tenerlos estables? La misma humanidad que tanto se desprecia, la misma humanidad que a pesar de su tan lamentable comportamiento y "peligrosidad" se le sigue cuidando y se le da herramientas para su prosperidad — Exclamó Marcus sin censura en ninguna de sus palabras y con descaro, pero siempre con un gran ánimo y carisma —Así que solo es cuestión de que se la pidas en su próximo encuentro y ya, sin importar la razón por la acceda lo importante es que lo haga, lo hará siempre y cuando este pedido no supere sus limites— Marcus finalizó con eso, dejó su preciado cetro nuevo en su lugar, tomó el vaso de agua y trapo y procedió a retirarse, dejando atrás a un Damos emocionalmente destrozado.
Damos se recargó en la pared con angustia, tratando de calmar sus emociones y amortiguar aquellos golpes sentimentales. Para él era muy doloroso el solo pensar en esa posibilidad, pero al volver a ser consiente de su situación como un humano, de darse cuenta que como persona no tenía nada destacable para su grandeza y la empatía selectiva de Arceus...Se dio cuenta que si existía esa posibilidad y que era mejor hacerse a la idea, pues si llegase confirmarse entonces el golpe no sería tan fuerte pues ya recibiría varios mientras se mentaliza la idea. Así que con el pensamiento de los posibles verdaderos motivos de Arceus, tomó compostura de nuevo y siguió con su ruta establecida a su habitación. "Hoy nada puede salir peor", pensó para si mismo.
Entró a su habitación y se llevó una gran sorpresa, Martha lo estaba esperando, pero no de la forma convencional. Estaba acostada de lado, desnuda y solo estaba cubierta por las sabanas de la cama, mirándolo de una forma seductora y coqueta, deseando tener acción en esa noche.
—¡Martha!, ¡¿Qué estás haciendo?!— Preguntó Damos, con sorpresa al ver aquella situación tan inesperada.
—Siguiendo con tu dinastía, cariño— Contestó Martha con seducción en su voz.
En ese momento, Damos no se sentía capaz de hacer eso con ella, así que intentó evadir la situación —Cariño, al igual que ustedes las mujeres, nosotros los hombres también nos podemos encontrar cansados para eso...Ya será en otro momento— Contestó con nervios que intentaba disimular con cordialidad .
—Me prometiste que serías más atento conmigo cuando regresara. Además, Marcus me acaba de informar que tendré que partir de nuevo a Alola pasado mañana, me comentó que él exigió un viaje de un mes para investigar la isla faltante y créeme, ambas cosas te convendrán totalmente—
Damos no sabía como actuar ante esa situación, observó a Martha así que pensó para si mismo "Tú puedes, ya lo hiciste una vez y fue con quién tú quisiste...Además es tu esposa, llevas un año de casado con ella y siempre ha estado a tu lado y le debes aunque sea esto...Y...No puedes negar que esas curvas femeninas, ese busto de un honorable copa D y su pelo lacio y largo no te atraen, ella te ama y tú la aprecias. Hazlo".
—Bueno... S-soy un hombre que c-cumple lo que promete así que te lo d-debo— Dijo Damos con nerviosismo por la naturaleza de la situación.
Entonces la noche de bodas por fin se ejecutó, fue una noche interesante para Damos, sintió el deseo del momento, sintió la pasión en cada movimiento y sintió la dulzura de cada beso y cada caricia. Pero todo no fue con la mismo grado e intensidad que la primera vez, sobre todo el sentimiento que le tenía a su acompañante. Era extraño, existía un lazo pero no era el mismo, era un sentimiento raro porque faltaba esa chispa que hacía el momento tan especial. Hubiera seguido sintiéndose así si no fuera porque Martha, al momento de dormirse quedara abrazándolo, no sin antes expresarle cuánto era su amor por él.
Ese abrazo nocturno le dió calidez a esa noche y contrastaba mucho aquella frialdad de Arceus al simplemente voltear y quedarse dormido sin siquiera desear una buena noche. Arceus solo había dicho un discurso sentimental, expresó su gran cansancio y durmió viendo el lado opuesto, aún siquiera ver a su dirección. Damos no era un experto en lenguaje corporal pero eso podía ser simple casualidad así como también eso podía ser un indicio de una posible y dolorosa verdad.
Damos decidió dejar de pensar en ello por un tiempo, al fin y acabo tenía fé de que todo fuese real ,que los sentimientos de la deidad fueran amor correspondido y se consoló con la excusa de que debía comprenderlo porque era algo nuevo para su querida deidad.
Continuará...
