Nota de Star Blue: Actualización para los lectores que han estado desde el principio, les recomiendo de la manera más atenta que vuelvan a revisar el apartado de "prólogo" ya que se ha hecho una actualización en este capítulo para que así se pueda tener el contexto correcto para este capítulo en la sección de "El reino pokémon de la segunda Tierra y guerras entre especies ". Lamento mucho la molestia y me disculpo por ese accidente; si eres lector nuevo, entonces ¡Sigue leyendo sin problema!. También goza de la nueva actualización en dónde incluyo imágenes en cada uno de los capítulos y en mi nuevo blog de Tumblr, ¡Atrás flojera!.

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¡ Ojo, está en inglés!


La guerra entre Pokémons y Yo kais estaba algo tensa, pues desde hace dos años los Digimon ya estaban interactuando en el campo de batalla a favor de los Pokémon y aún se estaban acostumbrado a esto, pues pese a ser de naturaleza algo tosca aún así tenían mucho que aprender de sus contrincantes que no eran como cualquier otra amenaza a la que se habían enfrentado, pues los yo kais eran inmortales y se ocupaban otros métodos que hacían a un soldado de esa categoría caer en el campo de batalla.

Eso tenía bastante ocupados a los dioses y reyes soberanos de la nación pokémon en la segunda Tierra, ya que Solgaleo y Lunala no solo tenían que instruir a Nerón (emperador de los Digamon) en como serían sus relaciones políticas y cooperativas si no también estaban dejando en claro que ellos eran dioses. Que con su ayuda su imperio llegaría muy lejos y que gracias a sus contactos (hermanos) podrían salir adelante, que estaban dispuestos a cooperar con ellos como lo hicieron con ayuda de Raikuaza y Shymin que ayudaron con la estabilidad de sus tierras.

Arceus estaba orgulloso de sus dos pequeñas creaciones, sabía que estaban dando su mayor esfuerzo en darse a conocer a nuevos horizontes. Así que decidió darles una pequeña visita familiar para demostrar su apoyo y orgullo; acompañado de Mew (su primogénito y más grande consejero) y Palkia (junto con Dialga es su segundo hijo y leal acompañante.A pesar de no ser su obligación siempre apoyaba a su padre con su presencia y tratando se seguir al pie de la letra sus reglas para que así olvidara su dolor por el renegado, Giratina).

Solgaleo y Lunala habían construido no solo un gran palacio que representaba su grandeza, si no también una sociedad perfecta, funcional, pacífica, respetuosa y digna de sus creadores. Los guardias y el comandante en turno trataron a toda costa que sus dioses visitantes tuvieran una buena experiencia, sobretodo porque se trataba del mismísimo dios todopoderoso y perfecto, Arceus, el antepasado de toda vida, Mew y el dios del infinito espacio, Palkia.

Un Garchomp que resultó ser el comandante dirigió a las deidades para presentarlos ante los reyes de su nación. Cando llegaron a la habitación dónde los esperaban los reyes, abrió las grandes puertas y habló —Sus majestades Solgaleo y Lunala, los dejo con su padre y todopoderoso, su hermano Mew y su hermano Palkia — Dijo aquel Garchomp con cortesía y educación, mientras que su voz sonaba fuerte y clara pero no llegaba a los gritos.

El Garchomp inmediatamente al terminar su presentación se retiró cerrando la puerta con cuidado para no hacer ningún ruido indebido e innecesario — ¡Padre, Mew, Palkia! — Gritaron con emoción y euforia al volver a ver a su familia, había pasado un tiempo desde que los habían visto por última vez.

Arceus se acercó a Lunala y dió un abrazo cordial que transmitía sin problema su cariño y estima hacia su niña —Quise visitarlos para ver a mis niños exitosos por mis propios ojos—.

Mientras Arceus abrazaba a Lunala Solgaleo habló —¡Oh padre, no pensaba verte por aquí! Gracias por darnos de tu valioso tiempo y dedicarlo a esta gran visita—Arceus se separó de Lunala para seguir con Solgaleo, pero fué demasiado tarde pues este ya había ido a ver a sus hermanos. Con ambos brazos los abrazo con gran euforia, debido a la diferencia de tamaños su brazo izquierdo cubría el cuello de Palkia mientras que el derecho cubría todo el cuerpecito de Mew —¡Y no puedo olvidar a mi hermanos favoritos! ¡Oh por nuestro padre, de verdad es una gran felicidad tenerlos aquí! — Dijo Solgaleo con gran gozo en su ser.

Palkia al enterarse de ser parte de los hermanos favoritos de Solgaleo lo miró con ojos resplandecientes de alegría interna —¿Enserio soy tu hermano favorito?— Preguntó mientras se le salía una pequeña lágrima en el ojo izquierdo.

Por parte de Mew, el mayor de todos, solo pudo apreciar la energía y emoción de su hermano leoncito —Oh Solgaleo, como olvidar tu gran energía —Dijo con cariño e incomodidad al ser un poco aplastado por el brazo del contrario.

Lunala prestó atención en un detalle, algo no cuadraba en todo, Arceus no llevaba su icónico anillo que flotaba siempre en su espalda. Aprovechó la atmósfera de confianza y le hizo la pregunta a su padre —Disculpa querido padre, pero ¿por qué no cargas con tu icónico y sagrado anillo que flotaba en tu espalda?—.

Arceus se olvidó de crear y colocarse su anillo, estaba tan acostumbrado a simplemente relajarse, tener un momento en el que sabe que no expresaría nada de su gran poder y simplemente sentirse libre junto a su humano favorito.

Olvidó por completo que, para los demás, él siempre tenía que estar cuidando y ahorrando poder y energía para cuando su creación lo necesitara o para que llegara el gran día en dónde su poder igualar al del ser que inició todo.

Decidió responderle a Lunala con la verdad, o más bien una verdad incompleta con una pizca de mentira— ¡Oh! cierto, pues...Digamos que aunque no tenga todas mis tablas de tipo, he podido ahorrar y administrar correctamente mi energía sin necesidad de un extra. Después del meteorito no he hecho mucho esfuerzo en estos años, solo descanso en mi dimensión como de costumbre, me teletransporto de mi dimensión a la primera Tierra y viceversa y solo convivo de manera diplomática y algo recreativa con el Gaspar de turno. Nada que agote demasiado ¡Y eso que no tengo todas mis tablas!— Contestó con calma y sin ni siquiera darle tanta importancia, en cierto grado eso ya era natural para él.

Lunala al escuchar lo último, de saber que ahora su padre estaba hablando más de lo que debería con un humano y que estaba bastante expuesto se alarmó de inmediato por su bienestar. Cuando se trataba de humanos y yo kais siempre tenía algo que decir y por lo general no eran algo bueno.

—Respecto a eso...Padre... Por favor, dime qué tendrás cuidado con ese humano, júrame que siempre tienes la guardia en alto— Suplicó con cuidado y respeto.

Arceus se sorprendió un poco de la reacción de Lunala —¿Por qué?, Sabes que es un Gaspar y por lo tanto es líder de la religión que nos da a conocer, la religión que guía a los humanos y Pokémon a llevar una vida más pacífica y estable. No es cualquier humano del que estamos hablando, literal su vida está dedicada a nosotros y a los demás —Contestó Arceus, amaba a su pequeña pero le pareció muy fuera de lugar que hablara así de un humano al cual si se diera la molestia de conocerlo se daría cuenta de la maravillosa persona que era. Sabes que siguen conservando esa naturaleza

Lunala al ver a su padre reaccionar de tal forma se preocupó más, miró a Solgaleo y también notó que también él estaba angustiado por lo que su creador estaba diciendo, después miró a Mew a los ojos, como si quisiera expresarle que pedía disculpas por lo que iba a decir y por último miró a Palkia, como si estuviera pidiendo que en cualquier caso él los apoyaría. Volvió a ver a su padre y con seriedad le habló— Padre, un humano es un humano. No importa todos los títulos que le otorgues a un humano y que digas que su corazón es puro. Conoces y siempre nos has dicho de su peligrosidad, pues a pesar de no poseer ningún poder su naturaleza manipuladora, avariciosa y narcisista pueden traer consigo un terrible y lamentable final —

— Como le pasó al "pobre" Gir- Castafer— Dijo Palkia para completar lo dicho por Lunala.

— Son lo más peligroso de la creación si claro, no contamos a los sucios yo kais, lo cuál tampoco habla muy bien de ellos porque prácticamente son humanos muertos que sus almas se negaron a desaparecer— Dijo Solgaleo de manera despectiva y repudio, Lunala y él habían tratado con esas criaturas desde hace siglos y conocían muy bien lo que era capaz de hacer un yo Kai/ humano muerto.

—Ambos tienen razón, padre, ambos sabemos que confiar ciegamente en un humano trae consecuencias muy contraproducentes cuando menos te lo esperas. No me gustaría que la historia de Castafer se volviera a repetir, porque esto ya no se trata de joyas lujosas y estatus... Ahora estamos hablando de algo que es parte de ti y que involucra incluso tu vida — Lunala estaba preocupada por la vida de su padre, no sabía que le pasaba, algo raro estaba pasando con él y su deber era hacer que volviera a su realidad.

— De hecho, aprovecho que estamos tocando ese tema para comentarte que hemos intentado negociar con los yo Kai para así tener un tratado de paz para que al menos recuperemos el diamante de la determinación pero no parece que vayan a ceder pronto, y eso nos dicen las estadísticas de bajas, que han aumentado drásticamente los último meses. Algo irónico si recordamos que ya tenemos aliados que nos están respaldando — Solgaleo quiso ayudar a su hermana con la extraña actitud de su padre, así que mencionó ese lamentable hecho para que su creador recapacitara.

— ¡Oh! si hablamos de estadísticas, querido hermano, no podemos olvidar que las estadísticas de migración de la primera Tierra a la segunda han aumentado bastante, todavía tenemos Pokémon investigando la causa pero todo parece indicar que sucede gracias a los dichosos humanos, al parecer ya no tantos Pokémon están de acuerdo con tenerlos como compañeros — Lunala miró de reojo a su padre, esperando su reacción para ver si era necesario un siguiente movimiento para hacerle entrar en razón.

Tanto Arceus como Mew no pudieron decir nada en contra, tenían cierto grado de razón y quién mejor que ellos. Los reyes Solgaleo y Lunala, quienes siguen lidiando todos los días con los yo kais, los cuales son la raza humana pero en su peor forma y cara. Han visto a los yo kais en todas sus formas de actuar y de ser a lo largo de los siglos y obviamente no le estaban mintiendo, mientras que de lado de Palkia le sorprendió un poco que se volviera de su lado.

Pero Arceus no se molestó, comprendió la preocupación de sus tres creaciones y lo tomó como un acto de cariño y de amor puro. Miró a Mew quién seguía preocupado por lo que él iba a decir, después de todo a pesar de ser su mano derecha también era el ancestro de toda vida, era lógico que tendría aunque sea un poco de compasión y cariño por la especie humana en general, por lo tanto no le era tan agradable que hablaran tan mal de esta raza a pesar de todo.

—Agradezco su preocupación, mis leales y queridos hijos, para que estén más tranquilos lo tomaré en cuenta en su totalidad — Respondió Arceus ante toda la preocupación de sus creaciones, con un tono formal y hasta elegante, pero al mismo tiempo con una actitud paternal.

Solgaleo y Lunala mostraron dos sonrisas de alivio, mientras que Palkia hizo caminó triunfante a lado de su padre. Mostrando que estaba orgulloso de que retomara el camino correcto, un camino que él mismo les enseñó.

Arceus quiso animar un poco las cosas, pensó que sería buena idea relajarse un poco sin tener que ser tan formal, casi como lo hacía con Damos, después de todo estaba con su familia y definitivamente no tendría nada de que temer en mostrar una actitud más cómoda para todos—Bueno, pero no solo estamos aquí para oír estadísticas turbias y demás, estamos aquí para verlos a ustedes — Dijo Arceus con una energía que ni siquiera le había mostrado a su humano favorito, alejándose de su actitud cotidiana calculadora y seria— ¡Ha pasado un rato de no verlos y los cinco tenemos algo que contar! Así que ¿quién empieza?—.

Lunala miró a Solgaleo, Luego se le quedaron viendo a Palkia, después los tres a Mew y por último todos al Pokémon alfa. No estaban acostumbrados a esa forma de actuar. Para su perspectiva esa actitud hasta era hasta para considerarse salida de una caricatura. Se formó un silencio bastante incómodo, incluyendo para el propio Arceus que se dió cuenta que las cosas no estaban del todo bien. Fue algo estúpido, pero creyó que si ni siquiera con Damos se sentía con el suficiente valor de ser tan enérgico al menos lo sería con sus hijos, ya que al tener una confianza de miles de años sería algo natural ¿cierto?.

Pues no, lamentablemente eso fué muy extraño para ellos, ya que siempre lo habían visto imponente, serio y con una paternidad 'adecuada' para lo que ellos eran, unos dioses. No era su culpa, después de todo fue el mismo que impuso eso desde la creación de Mew, seriedad, rigidez pero siempre presente su amor y cierto grado de afectividad paternal. Entre hermanos era natural y entre amigos igual, pero entre padre e hijos no era imaginable.

Arceus aún no se rendía, así que decidió hacer las cosas poco a poco —Oh, lo siento si los preocupé, mis niños. Creo que me emoción de más — Volvió a esa forma seria y elegante que ya conocían.

Los tres querían regresar a la normalidad, así que para romper el hielo fue Mew el que respondió primero — No te preocupes, oh padre soberano. Lo que pasa chicos, es que nuestro padre se emocionó un poquito de más por saber de ustedes y de lo que puedan comentar—.

— Oh, jeje. No te preocupes padre, todo está bien y claro que queremos contarte muchas cosas ¿Te parece si paseamos a lo largo del palacio? —Preguntó Solgaleo con cortesía.

Arceus viendo que esto no cambiaría tan fácil accedió. Los cuatro hablaron por horas, pero eso era más una conferencia que una reunión familiar. Arceus nunca se había molestado por eso, pero ahora que quería algo menos 'actuado' lo miraban con extrañeza cuando quería salirse de la línea, por más ligera que fuera está acción era percibida al instante.

Algo que se volvía más incómodo y extraño para todos a su alrededor.

También observó como los Pokémon trataban a sus majestades cuando estos últimos interactuaban con ellos, se dió cuenta que a el lo iban a tratar de una manera mucho más especial. Eso, ya le empezó incomodar, se reflejaba ante tus dos pequeños y pensó para sí mismo "¿Así me veía antes con Damos?, ¿Así me veo cuando hablo con cualquier otra forma de vida?"...

La reunión terminó bien, pero con muchas impresiones para Mew,Palkia, Solgaleo y Lunala por parte de Arceus. Actitudes muy poco convencionales y en parte fuera de lugar. Así es como ellos describen eso. Palkia decidió irse a su dimensión al terminar, Mew a su hogar en el árbol del comienzo y Arceus cómo siempre, en su soledad a la que llamaba dimensión. Su dimensión era parecida a la nada en la que nació, su hábitat natural por así decirlo, solo él y nadie más al menos de que él solicite la presencia de un individuo.

Bien dice un dicho que escuchó en una conversación de dos pokémon hace unos siglos:"Solo notas las cadenas de tu cuello cuando tratas de salirte de la fila".

Y claro que las notó, reflexionó un largo tiempo y se dió cuenta que las sintió desde el día en que sus sentimientos hacia Damos le rogaron salirse de aquella fila, disfrutaba la libertad que estaba teniendo poco a poco junto a él, pero ya estaba tan acostumbrado que incluso con él aún le costaba hacer un esfuerzo para desviarse de la fila y aceptar su ayuda para remover esas cadenas.

Pero las notó más que nunca ese mismo "día de convivencia familiar", tal vez con Damos era complicado porque aún no estaba muy acostumbrado ni conocía tan bien a esa forma de relacionarse con alguien,entonces ¿Porque no iniciar con algo que lo ha acompañado desde siempre?, con algo que conoce tan bien como la paternidad; el amor romántico era algo que solo conocía por conocimiento general y como tercero hasta ese momento, pero el amor de padre lo conocía desde siempre así que intentó tener algo más cercano, algo menos serio e incluso pesado para los cuatro. Pero solo lo miraron con extrañeza al verlo desviarse insistentemente, al verlo jalar e intentar abrir esas cadenas que eran intocables.

Esas cadenas que el mismo se había puesto, esas cadenas que le había puesto a cada uno de sus principales creaciones, esas cadenas que si se rompían se le veía con malos ojos al que lo hiciera, esas cadenas que tanto les exigía a los mortales que se colocaran, esas cadenas que se supone que no deberían de resultarle tan pesadas pues "son por el bien y orden del universo".

Esas cadenas ya le resultaban frías, pesadas y hasta hirientes, esas cadenas que el mismo se colocó que para acabar estaba obligado por sí mismo en tener la responsabilidad de cargar con lo más pesado. Solgaleo y Lunala en cualquier momento podrían divertirse como los hermanos que son, Mew podía jugar y divertirse con los pokémon, Palkia y Dialga podían ver cada 50 años a la sociedad humana de cerca y divertirse en cierto grado juntos, todos en general tenían un peso más ligero.

Pero él estaba obligado a aguantar las más pesadas y sin rechistar, él mismo se obligó a tener esa responsabilidad sin importar lo que pasase, incluso si se diera permiso para mezclarse cada cierto tiempo con los humanos o con cualquier especie mortal, sería algo muy lejano de lo que ellos hacían porque sus cadenas lo volverían a jalar. Ya sea que por costumbre, porque no tenga el valor suficiente para desviarse y romper esas cadenas o porque los que están detrás de él en la fila no se lo permitirían al recordarle cuál era su responsabilidad, que él mismo se las colocó y el es líder de la fila .

Ahora ya no podía ser libre y disfrutar de su propia creación...

No existía tiempo ni espacio para una libertad completa para él...

O tal vez si...

Continuará...