Un nuevo día había comenzado, Marcus había despertado un poco más tarde de lo que acostumbraba para dormir unas horas de más. Normalmente despierta cuando apenas salen los primeros rayos del sol pero esta vez hizo la excepción porque después de todo merecía un descanso extra luego de recordar todo un mar de información solo para "orientar" a su consejera. Se levantó de la cama y procedió a cambiarse y arreglarse, era un día que podía irse por uno tranquilo o uno muy atareado, dependiendo de como se tornara la situación.
Tenía bastante hambre así que fue a la cocina a desayunar; tenía pensado desayunar lo de siempre: un tipo de ensalada que ahora conocemos como "ensalada griega". Era un desayuno poco común, bastante ligero y que en un principio le dejaba demasiada hambre, pero no tardó en adaptarse a esa extraña dieta. Cuando llegó a la cocina se llevó la sorpresa de que ahí estaba Damos, él estaba sumergiendo un trozo de pan a una taza de café; él era más sencillo y práctico cuando se trataba de llevarse algo a la boca.
Damos dio el primer bocado a su pan, de pura casualidad su mirada dio en dónde estaba Marcus parado y debido a la sorpresa de verlo ahí tan tarde para sus respectivos horarios,perdió la calma y comenzó atragantarse con un poco de la comida que tenía en la boca, tosió exageradamente y cuando logró sentirse mejor aún seguía desconcertado — ¡M- Marcus! ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿No se supone que tú eres más madrugador y comienzas más temprano tus deberes?! — Damos paró un momento, pensó en algo rápido y continúo — … ¿O viniste aquí por un aperitivo?, lo cuál es raro viniendo de ti—.
Marcus reprimió el impulso de reírse por la reacción de Damos. Tosió un poco para disimularlo y después guardó la calma — Damos, no eres el único que puede hacer falta a sus principios de vez en cuando. Yo también puedo darme la libertad de consentirme un poco y descansar unas horas extra— Miró con detenimiento la taza de café de Damos y eso le dio una leve molestia— Ya te he dicho mil veces que no tomes esa cosa— Dijo Marcus irritado, refiriéndose a la bebida caliente.
Damos se sobresaltó un poco al recordar que Marcus repudiaba el café, volteó a ver su taza de café caliente y con una sonrisa temblorosa respondió —Oh, bueno, lo que pasa es que necesitaba un poco de energía y— No pudo terminar, fue interrumpido por Marcus.
—El cuerpo por si solo recolecta energía siempre y cuando se le de las horas adecuadas de sueño, también puedes recolectar energía tomando agua al despertar o puedes comer una manzana. Lo que sea es mucho mejor que tener que tomar eso —Explicó Marcus mientras veía con repulsión aquella taza y su contenido.
—Bien… Y tomando en cuenta que acabas de pararte más tarde de lo normal… Asumo que hoy estarás inusualmente desocupado ¿verdad? — Preguntó Damos, arqueando una ceja mientras daba un pequeño soplido a su taza para después dar un sorbo. Intentó cambiar el tema para sacarse a Marcus y su desprecio al café de encima.
— Pensé que dejamos los temas que no son de nuestra incumbencia fuera de conocimiento y cuestión, a menos de que se confiesen por cuenta propia o se den a conocer por pura casualidad — Respondió Marcus entre pequeñas risas mientras se dirigía a una canasta con verduras. Sacó las que consideró adecuadas y perfectas para su desayuno, colocó un tomate en una tabla y siguió hablando — Nah, no te creas, ignoraré que me lo preguntaste y te lo comentaré por cuenta propia, pero será una respuesta breve — Expresó mientras cortaba el tomate con un cuchillo— Si las circunstancias me lo permiten haré unas cosas a las afueras de Michina, será algo con propósitos personales—.
Damos sabía que Marcus era alguien bastante reservado cuando se trataba de sí mismo, quería preguntar e indagar más, pero sabía que eso no sería algo prudente—¿A poco sabes cocinar?, pensé que yo era el único— Preguntó para seguir con la conversación al ver que Marcus se preparaba para sí mismo su desayuno.
—Mi desayuno de por sí no tiene mucha complejidad por detrás, pero sí, sé cocinar varios platillos. Es curioso que no lo supieras ya que la sirvienta personal de mi madre me enseñó cuando yo tenía 10 años, varios años antes de que tomara el trono —Marcus se detuvo un momento con los cortes y guardó silencio por un momento. Pensó que esto sería una buena oportunidad para recordarle a Damos unas cuantas verdades que le traerían un rato divertido y de paso podría sacar a la luz su inusual objetividad para hacerle un uso útil más adelante— Y créeme, definitivamente eso me sirvió porque aún no encuentro a alguien de tan buena mano como Martha. ¿Sabes?, ¡De haber sabido que me ibas a salir con tus tonterías no la hubiera dejado ir tan fácilmente! —Dejó el cuchillo a un lado y después Marcus se echó a reír descontroladamente mientras golpeaba la mesa.
Damos no esperó eso para nada, se sintió intimidado con la risa burlona de Marcus y simplemente pasó su mano derecha hacia su cara con irritación y vergüenza — No empieces ahora por favor —.
— ¡Ok, perdón, perdón! — Marcus puso su mano en su boca, trató de controlar el impulso de seguir riéndose y tuvo que calmarse para hablar con lucidez — Seamos honestos, en general tu caso es literalmente comedia pura y de la buena. De haber sabido que tenías "sentimientos bonitos e inmorales por Arceus" definitivamente no hubiera dejado ir tan fácil a mi sirvienta y sus servicios de la más alta calidad. Para empezar, ¿Me harías favor de recitar tu juramento de oro?—.
—No, Marcus. No lo haré… Ya perdí el derecho de pronunciarlo desde que tuve mis sentimientos deshonrosos — Dijo Damos con la vergüenza al tope, no se sentía con el valor de repetir de nuevo aquel sagrado juramento que por capricho no obedeció y por todo lo que eso conllevaba.
—Oh vamos, recuerda que esto solo es secreto de tres así que no deberías de temer; después de todo, Arceus fuera de sus pequeñas reuniones "diplomáticas" sigue llamándose así mismo perfecto ante el ojo público de los que le adoran y conocen… A pesar de que se está metiendo con un humano más de lo que él mismo declaró como "tolerable"—.
Damos pensó por un momento, sabía que Marcus se burlaría aún más pero también tenía parte de razón en sus palabras. Suspiró y con la mano que tapaba su cara la levantó débilmente a lado suyo de forma temblorosa, mientras que la otra colocó en su pecho — Yo, Damos Gaspar, juro portar en alto el legado que se me dejado por herencia y cumplir fielmente la función que se me está cediendo. Prometo estar consiente de mi lugar en esta existencia como ser humano y con humildad admitir que no merezco el piadoso favor de Arceus y de los demás dioses… Soy solo un humano imperfecto, uno más entre tantos humanos y por eso no debo creer que tengo el derecho de pedir más de lo que mi destino me ha preparado; cumpliré con honor la misión de vida que me han encomendado, respetaré mi posición en este plano, daré fiel adoración, completo respeto a mis deidades y mi completa devoción…— Al terminar de recitar su juramento, Damos simplemente había perdido el aliento debido a la vergüenza al recitar aquello; palideció por ello y procedió a simplemente tomar su bolillo y darle un mordisco que a duras penas logró separar el pedazo de pan que iba a ingerir.
Mientras Damos pasaba por esa crisis, Marcus echó a reírse a carcajadas; había conseguido el chiste que tanto deseaba escuchar su retorcida forma de humor. Cuando por fin pudo calmarse continuó con la preparación de su desayuno— ¡Wow! Enserio me impresiona que lo hayas hecho tan bien, es bueno que todavía lo recuerdes—.
— Y según tú, ¿Por qué es bueno que todavía recuerde el juramento de oro? —
— Es bueno porque todavía tienes en alto tu posición en este plano, porque aún tienes metido en la cabeza lo que eres, porque estás internamente consiente de que para alguien como Arceus eres casi lo más bajo de su creación por tu naturaleza humana… Y por lo mejor de todos los puntos, ¡Porque así puedo reírme al recordar esa tan grande ironía! — Marcus terminó de hacer su desayuno, se sentó a lado de Damos y siguió muy animado con la charla— Awww, todavía recuerdo como fue tu ceremonia de sucesión; tu rostro lleno de ilusión por cumplir con tu gran deber de vida, la energía con la que pronunciaste cada palabra de tu juramento y cuando me comentaste que estabas dispuesto en hacer historia para tu legado al poder entablar esa amistad que cambiaría las barreras ya establecidas. Créeme, si alguien me hubiera dicho que te excederías demás lo hubiera tomado por loco — Eso último Marcus lo mencionó para referirse a sí mismo y como creyó que estaba perdiendo la cabeza por imaginarse tal irreal situación que terminó siendo real. Acto seguido tomó un tenedor y procedió a comer de su ensalada, luego de dar varios bocados siguió con su incómoda/divertida (como se quiera ver) conversación— Ahora vamos con la segunda parte de tu comedia; esto aunque sigue siendo parte de ello es más…Mmmm… Infortunado para la involucrada, aunque sigue teniendo su toque; mira que engañar a tu esposa con un dios es algo nuevo y extraño porque si algo tengo entendido es que en otras mitologías las cosas normalmente son al revés—.
—Bueno… Si soy honesto contigo, mis sentimientos comenzaron incluso antes de conocer a Martha— Dijo Damos cabizbajo y casi susurrando.
Marcus quedó sorprendido al escuchar esa confesión, ahora las cosas se hicieron aún más interesantes— No lo puedo creer, Damos, acabas de darme una nueva perspectiva de todo esto… Si es cierto lo que me dices ¿Entonces por qué te casaste con ella en primer lugar? — Cuestionó Marcus, mientras seguía comiendo su deliciosa ensalada como si fueran palomitas de maíz, mientras esperaba escuchar la respuesta de su compañero.
Damos meditó por un momento, recordó su época de intento de olvido y negación, aún apenado respondió a la pregunta con un poco de más confianza. Algo en Marcus siempre le daba una extraña confianza para comentarle incluso cosas que debería de llevarse a la tumba, ese carisma suyo era efectivo—… Supongo que fue por idiotez mía…Intenté apartar esa blasfemia de mis pensamientos, traté de seguir con mi juramento y encaminarme a lo que el destino tenía para mí… Tomé un consejo tuyo desesperadamente… "En el hipotético caso de que estuviese enamorado de alguien al que nunca debí dar mi atención, Martha sería una opción para que olvidaras a ese alguien hipotético" … Diste en el blanco y creí que, asumiendo mi destino, ocultar las cosas y esperar a que todo se arregle mágicamente iba a funcionar —.
Marcus primero tragó lo que tenía en la boca y después quedó boquiabierto, se quedó mirando estupefacto a Damos durante un momento, no recordaba aquel consejo hasta que él lo mencionó — Efecto mariposa… Fui el inicio de un gran y desastroso efecto mariposa… O sea ya sabía que soy muy influyente y "que mi palabra puede cambiar las vidas ajenas", pero según yo eso se quedaba solo en mi cargo como emperador de Michina — Luego de expresar eso, Marcus repentinamente le dio a Damos ungolpe leve en la parte posterior de la cabeza, como muestra de su desaprobación — Damos, ¿Sabes lo que es el sarcasmo, verdad?, porque conociéndome muy bien seguro eso lo dije en broma o si lo dije enserio entonces hablé de un MUY HIPOTÉTICO CASO , no creí que estuviera hablando de algo cercano o serio— El tema se volvió demasiado impactante incluso para él; tomó la última lechuga y lentamente la dirigió a su boca y con lentitud la fue masticando. Todo esto mientras analizaba el panorama aún con la sorpresa de la nueva información.
—Fue una decisión desesperada ¡¿Ok?!. ¡Una chispa surgió en mi mente al escuchar eso de ti! ¡No tenía muchas opciones después de todo! ¡Solo intenté seguir con lo que el destino tenía para mí y quitar de mi camino cualquier cosa que no fuera de acuerdo con el plan y a lo aceptable! — Dijo Damos elevando el nivel de volumen de su voz, al darse cuenta de eso guardó un largo y tedioso silencio— Lo siento por eso, no debí hacerlo… — Finalmente expresó con timidez por haberle hablado de tal forma a su compañero.
A Marcus nada le importó lo último y de hecho hasta se le hizo adorable; procedió a tragar la hoja de lechuga que tenía en la boca, colocó una mano que estaba de lado de Damos sobre su hombro y amistosamente le dio unas palmadas —No es bueno que te mortifiques. Tus deseos sentimentales fueron más fuertes que aquella inquebrantable razón que trataste de mantener en alto y de eso no te culpo; pero pese a ser justificable sigue siendo algo imperdonable y una perdida de tiempo sin sentido —Bajó su mano del hombro de Damos y siguió hablando—Porque seamos honestos, lo tuyo solo es una bonita aventura momentánea que no llegará a nada; esto no seguirá porque tú solo eres un asqueroso humano que ya está comprometido para seguir con tu linaje y Arceus simplemente no podrá exponer de pronto que su tan "sagrada perfección" resultó ser una farsa y mandar su posición como dios a la basura solo por rebajarse a algo que ni siquiera él tiene a su alcance… Así que, ¿Por qué no hacemos que esta perdida de tiempo valga la pena? —Cuestionó Marcus para después mirar a Damos con astucia.
—¿Y qué es lo que según tú haría que esto valga la pena? — Preguntó Damos con curiosidad, pero al mismo tiempo algo inseguro.
Marcus sonrió al oír tan agradable pregunta —Escucha, ahora que estamos en confianza debo confesarte que envié de nuevo a Martha a la expedición de la isla restante de Alola porque su ausencia y regreso será muy beneficioso para ambos. Su falta te dará un tiempo extra para que sigas ganándote la confianza de Arceus y hagas lo que tengas que hacer con él; si lo primero sale excelente entonces te dará la joya o al menos te la prestará un rato más y ¡ahí es cuando yo salgo con mi beneficio! — Marcus se levantó de la silla y expresó con mucho orgullo y motivación — ¡Michina estará a salvo de la hambruna para siempre! ¡Y cuando la regrese y empecemos con los negocios de comercio con toda Alola tendremos recursos de sobra para ofrecer, la economía crecerá aún más, podremos esparcir más al imperio en territorio, seremos una nación poderosa y por sobretodo, el pueblo tendrá bienestar asegurado!... Además, una gran pieza a la gran mitología arquestiana será agregada al tan complejo rompecabezas—.
Damos se incómodo bastante con la forma en la que Marcus hablaba de "los beneficios", no solo porque se estaba manifestando aquel lado humano oportunista que tanto se le había inculcado cómo algo de evitarse, si no también porque en ninguna parte de la conversación se mencionó si Arceus obtendría algo por esto. —Y dime, a todo esto… ¿Arceus que recibe a cambio? Porque ya es bastante el sacrificio que ha hecho como para pedirle que haga uno mayor así nada más sin siquiera darle una compensación… ¡Literalmente es como si nos estuviera prestando un órgano vital! —.
Aquel comentario le quitó a Marcus el buen humor y determinación que había tenido al emocionarse por su soñado futuro, con una sonrisa forzada trató de disimular esto — Damos Gaspar, yo soy el de la política y solo veo en lo que sea más conveniente para la gente que tengo bajo a mi liderazgo. Lo que tenga que ver con los dioses solo te toca a ti — Viendo que aún no tenía muy convencido a su compañero comenzó a improvisar en lo que pudiera— No lo sé… ¿Tal vez su beneficio sería que ahora salió de la rutina?, ¿Qué por primera vez en su vida tendrá que cuidar de si mismo un poco más?, ¿Qué ahora tiene más excusas para seguir con su descanso por haber creado el universo y habernos salvado? —.
Damos miró a Marcus con disgusto, se estaba dando cuenta que algo andaba mal — Marcus, estoy hablando en serio. Si se supone que saldremos beneficiados de esto, entonces Arceus también merece algo a cambio, porque él será el que cargue con las repercusiones negativas y no estamos hablando de algo banal o pasajero. Estamos hablando de su vida—.
Marcus al escuchar eso quería echarle en cara que elegía a ese dios por encima de su gente y sus seres queridos, pero su lado analítico y afectivo no se lo permitieron. No recurrió a una discusión con Damos por el posible final de sus planes y porque no quería que ambos terminaran como sus respectivas madres. Marcus estimaba a Damos como una de las personas más importantes en su vida, era su compañero y amigo de toda la vida. Ya había perdido a una madre y en cierto grado a varias personas más, no quería perder a una más y mucho menos de una forma en la que su sentido del deber tuviera involucrado.
" En ocasiones es más sabio recurrir a lo que el corazón necesita expresar que a una actuación muy planeada y razonada " … Esas eran sabias palabras de una gran actriz e íntima amiga de su madre.
Con ese recuerdo en mente determinó que esa era lo mejor que podía hacer en una situación como esa. Por lo que procedió sentarse de nuevo junto a él y hablarle de la forma más sincera que podía, alejando aquella actitud sarcástica y sonrisa astuta— Damos, amigo… Lamento si mis intenciones te parecen malas, pero nada de eso está hecho con malicia. Tengo a un pueblo al cuál responder y solo estoy tratando de buscar un bien mayor para mi gente y créeme, tomo en cuenta a nuestro dios, pero si te soy honesto, ahora que sé de la verdad le he perdido cierto grado de respeto y sabes que ya no soy un devoto desde aquel atentado … Pero tengo mis prioridades y en esa categoría entra Michina. Además ¿Por qué velas tanto por alguien que seguro solo te tiene compasión? Puede que esta sea la oportunidad para averiguar la verdad ¿No lo crees? —.
Damos comió y terminó de su desayuno calmadamente mientas escuchaba a Marcus. Marcus era de todo menos una mala persona, si era un poco intimidante por la tremenda confianza que cargaba siempre pero todo el tiempo siempre estaba pensando en cómo ayudar o velar por alguien más. Era solo un líder desesperado que incluso a pesar de todo pensaba en él y su más reciente declaración lo confirmaba. —Marcus… No sé qué decir… Perdóname por el malentendido, de verdad no sé como es que te pude malinterpretar de esa forma—.
Al percatarse que su respuesta fue la correcta, antes de que se viera débil por tremenda honestidad, volvió a tomar el papel de un calculador minucioso con una gran confianza —Damos, yo no quiero poder, yo no quiero riquezas y bienes para mí. La joya de la vida será para toda la gente del pueblo que por sangre tengo el cargo de liderarlo, es solo eso. Lo único que quiero es que hagas LO QUE SEA NECESARIO para que podamos tenerla en nuestras manos por un tiempo más prolongado o incluso de forma permanente y para que en base a este pedido puedas averiguar si aquel dios al que tanto veneras en verdad sus sentimientos son recíprocos o solo esta sea una elaborada actuación causada por la lástima de una divinidad. Es solo eso lo único que te pido—.
Si Damos aceptaba, estaría haciendo un acuerdo con uno de sus más queridos amigos y con el pueblo entero a que haría todo lo que estuviese a su alcance para conseguir la joya de la vida, incluso aún sabiendo que Arceus sería el que se llevaría la peor parte de todo. La otra opción era negarse y dejar las cosas a la suerte de si se dan o no y quedar con una imagen muy mala de sí mismo para Marcus, que para su perspectiva no era alguien con quien quisiera quedar mal (o por lo menos ya no quedar con una imagen aún peor ante sus ojos).
—Bien, aceptaré… Desde ya hace un tiempo te dije que lo intentaría, pero ahora el acuerdo te lo aseguro en serio; pero debo aclarar que esto será complicado para mí, solo de pensar que Arceus quedará más débil me horrorizo por tal cosa así que no te aseguro nada… Otra cosa que debo pedirte en relación con esto es que quiero que me prometas que si Arceus se niega a darnos la joya de la vida, aceptarás pacíficamente su decisión sin reproches a ninguno de los dos—.
Para Marcus el acuerdo era irónicamente justo. Tanto él como Damos solo intentarían cumplir con su acuerdo, más no se iban a comprometer realmente. Lo único injusto sería que Marcus no mencionaba que debajo de la mesa estaba planeando un complot por si las cosas no se daban a su favor.
Marcus con una sonrisa que tenía cierto grado de malicia extendió su mano hacia Damos para estrecharlas y hacerlo oficial —Me parece bien, supongo que es un trato hecho—.
Damos aun estaba temeroso por lo que estaba haciendo, pero algo en su cabeza le insistía y pedía que aceptara — Si, es un trato—Seguidamente ambos estrecharon la mano.
—Bien, antes de retirarme me gustaría ahora yo preguntarte… ¿Qué tienes planeado hacer?—.
—He invertido mucho de mi tiempo y esfuerzo en completar un rompecabezas que por el momento es imposible completar, mi cabeza ha trabajado mucho y ahora me gustaría… Algo más físico — Contestó Damos dándole vueltas al asunto, sabía que a Marcus no le agradaría lo que iba a escuchar de él .
—Es decir que vas a trabajar en el campo ¿No? —Preguntó Marcus con molestia.
Damos guardó silencio por un minuto —¡Oh vamos, Marcus! Sabes que eso es un trabajo digno y un buen pasatiempo para mí —.
—Es curioso que aún siendo sacerdote de la sagrada religión arquestiana sigas dedicándote a eso por cuenta propia y más de lo que deberías, en teoría solo debes tomarlo como un oficio muy de vez en cuando —.
—Tu madre fue enfermera voluntaria, Marcus. Es lo mismo… Solo que a mí me gusta ensuciarme un poco más las manos—.
—Es cierto, es algo que admiro mucho de mi querida madre, su sentido del deber hacia Michina era tan grande que incluso quiso voluntariamente servir a la comunidad… La diferencia es que eso lo hizo cuando aún era una princesa, después de ello dejó de ser solo una enfermera voluntaria y se convirtió en una líder que podía hacer un verdadero cambio… ¿Además, te imaginas a una emperatriz trabajando como enfermera voluntaria mientras su gente está estancada?... Eso no es nada genial y es lo mismo contigo— Marcus señaló a Damos con la punta del dedo índice— Te vez muy mal predicando que cada ser en este mundo tiene una función, un estatus y un papel que se debe representar en alto; un portavoz de los dioses merece y debe añorar a lo más alto; después de todo ¿no es eso lo que te enseñó tu querida madre? —.
Damos no contestó, recordó que su madre, Kenia Gaspar, siempre le trató de inculcar el tomar su posición como "humano excepcional" de la mejor manera que pudiera. Era descendiente de uno de los humanos más importantes de la historia, un humano elegido a través de su herencia sanguínea. Tenía que mostrar humildad y filantropía natural para evidenciar el lado benévolo de la humanidad a los dioses, pero también tenía que imitarlos a nivel humano lo más que pudiese ya que él era su portavoz, por lo tanto debía portar parte de su gracia, tenía que añorar a lo digno para su posición y tratar de no degradar su reputación con una mala imagen.
Después de ello, Marcus se había percatado de algo y bajó el dedo que señalaba a su colega— ¿Sabes qué? Olvídalo, eso ya no importa, el único que tenía la palabra para decirte algún comentario ya perdió ese derecho así que haz lo que quieras de hoy en adelante— Dijo Marcus con sarcasmo—Bien, fue MUY divertido conversar contigo, Damos , pero como te comenté tengo algunas cosas que hacer y no me gustaría dejar a mi querida guardaespaldas esperando — Se despidió felizmente y despreocupado.
Tristemente para Marcus, no pudo convencer a Damos a estar completamente con él, pero al menos eso ya era un avance. Si Arceus se negaba lo más lógico sería que él se rompería por completo, ni siquiera la poca fe de creyente que aún le queda lo mantendría en pie para al menos tenerle lealtad por su posición divina. Si se diera el caso que tuviera que usar sus medidas extremas, entonces Damos podría pasar de ser un estorbo a un gran aliado.
Marcus caminó tranquilamente hasta un callejón desolado hasta llegar a una habitación en la cual se encontraba la joya de la vida. Ahí serenamente lo estaba esperando su fiel guardaespaldas, en sus manos estaba sosteniendo dos capuchas bien dobladas de color negro y también cargaba con un pequeño frasco con un líquido de dudosa procedencia, mientras miraba la joya que estaba guardada en la base que él mismo mandó hacer.
—Perdón por la tardanza — Dijo Marcus.
Acomfire volteó hacia su dirección —Oh, emperador, estaba a punto de ir a buscarlo—.
—Te pido una gran y cordial disculpa. Me quedé dormido más de lo habitual y desayuné tarde, además me quedé con Damos un momento para conversar — Dijo Marcus con cordialidad, en teoría se suponía que no era necesario que se dirigiera hacia ella de esa forma y le pidiera disculpas, pero a él no le importaba eso.
—No hay nada del cuál yo le pueda perdonar, me hizo esperar un poco más de lo necesario pero un error lo comete cualquiera. Créame, a comparación de sus antecesores usted es uno de los más puntuales con todos los acuerdos de todo tipo y eso incluye los no oficiales—. Dijo Acomfire para que Marcus no se preocupara —Además yo en parte tengo la culpa, después de todo por mí gastó su valioso tiempo para aclararme ciertas cosas—.
Al escuchar lo último Marcus se sintió aliviado, al menos ya la tenía completamente de su lado—Bueno, veo que por fin trajiste lo que necesitamos, finalmente ya podremos ejecutar nuestro plan de emergencia— Dijo mientras su mirada se dirigía a las capuchas dobladas y al frasco que ella cargaba.
—Si, bastante difícil de conseguir ya que las capuchas tuve que buscarlas en un negocio de otra ciudad, más que nada para sentirme con la seguridad de evitarme problemas por la posibilidad de que me reconocieran —Acomfire confesó con vergüenza, sabía que era imposible que alguien tuviera la mínima sospecha de que algo andaba mal solo porque la guardaespaldas del emperador compró dos capuchas negras en un negocio cualquiera. Pero fuera como fuera su estrategia tan innecesaria le dio más seguridad que la opción práctica y simple— Para usted le conseguí una de la más alta calidad y para mí una de tela estándar; en el caso de la poción fue más fácil, pude encontrar a alguien que pudiera hacernos el favor de vendérmela y por lo que pude observar puede que sea alguien que apoye a la causa si es necesario—.
Marcus no preguntó, como sea consiguió lo que le había pedido y con eso debía ser suficiente; tomó la capucha de mejor calidad y la comenzó a manipular— Interesante, me alegra saber que ya estés pensando en posibles patrocinadores para el plan B, pero como ya sabes, tres ejecutores no son suficientes. Por cierto, ¡Gracias por preocuparte en darme una capucha de calidad!, no era necesario pero se agradece el gesto. ¿Cuánto te debería? —.
—No es necesario que me pague nada, mi emperador —.
Marcus estaba confundido al escuchar esa declaración—¿Y por qué lo dices?, ese era nuestro acuerdo. Tú las comprabas y yo te devolvía lo que pagaste—.
—Lo sé, pero quiero ser honesta con usted. En un momento de todo esto pensé en no seguir sus órdenes y mentirle con mi silencio en no decirle que había logrado conseguirlas… Pero la conversación de ayer me hizo ver qué… Valía la pena ayudarlo, por usted, por la emperatriz Olga y principalmente por mi gente — Confesó — Así que tome esto como una ayuda de mí para usted y como una ofrenda de disculpa por mi terrible falta de lealtad —.
Marcus no esperaba venir eso, no sabía cómo actuar ante tal cosa. Marcus ya sabía que ella dudaba en ayudarlo, pero mentirle por un tiempo para evitar su avance ya era algo grabe; tenía que considerar que le tuvo la confianza de sincerarse con él y decirle lo que llegó a pensar, pero ahora tendría que poner un poco más de severidad a sus órdenes para asegurarse de que ella no volviera a cometer una falta así y tendría que estar más al tanto de su actitud ya que ya no era tan confiable como el creía.
—Bien, apreciaré tu sinceridad y aceptaré tu gesto, supongo que si valió darme la molestia de orientarte hacia el camino correcto— Comenzó a colocarse la capucha, se quitó la corona de su cabeza y la puso a lado de la base que sostenía la joya, acomodó su pelo rojo de forma de que no fuera visible — ¿Qué tal me veo? —.
Acomfire miró en silencio y con detenimiento de abajo hacia arriba a Marcus—Bien, mi emperador. Podría jurar que no lo reconocería, de no ser por su voz y rostro—.
—Eso sería relativamente sencillo, ambos solo tenemos que cubrirnos severamente el rostro y tomar la poción que compraste. ¿Me recuerdas cómo funciona? —.
—El pokemón que me la vendió dijo que solo era suficiente con tomarla y pensar en la voz de alguien, no emitir ni una palabra por 5 minutos y después nuestra voz se escucharía como la voz en la que pensamos. Para volver con nuestra voz original solo necesitamos tomarla de nuevo, esperar un minuto y volvería todo a como estaba en un principio—.
—Esplendido, ¿Alguna otra instrucción o advertencia? — Preguntó Marcus mientras tomaba el frasco y comenzaba abrirlo.
—No, solo eso—.
Marcus estaba a punto de tomar el contenido del pequeño frasco, pensó por un momento y decidió no hacerlo, ahora desgraciadamente dudaba y nada le aseguraba que eso fuera una poción inofensiva. Alejó el frasco de su boca y la dirigió a Acomfire— ¿Me harías el honor de comenzar tú primero? —.
Acomfire no esperaba eso y ese gesto la desconcertó, pero no protestó. Pensó en la voz que consideró conveniente, tomó la botella y comenzó a dirigirla a su boca.
—Antes de que te la tomes, podrías decirme ¿A quién interpretarás y el por qué? — Preguntó Marcus con curiosidad.
Acomfire pensó si sería buena idea decirle, pero no por mucho pues esa pregunta la consideró una orden y ella tenía que obedecer —Ava Gaspar, por su puesto. Ella fue mi primera amiga humana, ella a través de su don me ayudó a entender y convivir con los humanos y pokemón locales… No he escuchado su voz desde hace más de trecientos años, aun recuerdo como era su voz, créame que con solo escucharla quedaba claro que era parte del linaje de los elegidos— Dijo Acomfire con una tierna nostalgia.
Ava Gaspar fue quien la ayudó a acoplarse a la sociedad y comenzar una nueva vida ahí. A pesar de haber sido una feroz guerrera que sirvió a la alta élite, tenía miedo de ser rechazada y dañar a alguien por no comprender al nuevo mundo que ella estaba dispuesta a tomar como su nuevo hogar; Ava, a través de conversaciones con su don podía calmarla y enseñarle de forma tranquila y segura como podía convivir con nuevos mundos, como ella lo hizo más tarde con las regiones de Kalos y Hoenn.
Marcus no tenía mucho que decir, solo que le sorprendió el hecho de que su primera amiga fuera una Gaspar, él creyó que fue Stephen, aún quedaban muchas cosas que descubrir de ella —Ya veo, hazlo, será interesante escuchar esa voz que ya fue perdida por el tiempo—.
Acomfire tomó el frasco, lo dirigió a su boca y tomó un poco de su contenido mientras recordaba esa voz que escuchaba en su mente y corazón. Cuando terminó, se la dirigió a Marcus, este la aceptó al ver que ella lo había hecho primero sin problema. Pensó en la voz de su elección y tomó la poción.
Pasaron 5 minutos de silencio eterno, con miradas incomodas. La primera que se animó en dar la primera palabra fue Acomfire —Bien, ya pasaron los 5 minutos, no sueno tan mal. Es tal como lo recordaba— La voz era fuerte, con mucha energía, melódica e hipnótica —Es lindo pensar que por cosas como esta una persona sigue viva a través de los recuerdos de los seres queridos—.
—Tenía una linda voz, no llega ni a la altura de la voz de mi madre pero algo es algo— Dijo Marcus con su nueva voz.
Acomfire se sorprendió al escuchar la voz que Marcus eligió —¿La voz del emperador Alejo?, ¿Enserio?, pensé que usted lo odiaba— Preguntó con impresión y confusión.
—No tenía muchas opciones para elegir, además no lo odio, es como un tío para mí. Solo me molesta que trate de ser mi padre y eso es cada vez que tenemos una interacción— Dijo Marcus disgustado.
—No debería de ser tan duro con él, tiene buenas intenciones y él sería capaz de mover cielo, mar y Tierra por usted. Aún incluso cuando no está obligado hacerlo— Dijo Acomfire, dulcemente y con cierta dureza en su voz, algo que contrastaba mucho con su voz seria original.
A Marcus le dolió de cierta forma eso, sintió como si a su consejera no le importase su sentir al respecto —Usted sabe que su trato hacia a mí cambió cuando ella murió … Yo no necesito de la lástima de nadie y menos del que apenas puede cuidarse a sí mismo y el que se negó ayudarnos en el momento más preocupante para mi madre. Podría a jurar que su falta de empatía hizo un antes y un después en su salud… Y podría jurar que usted está siendo muy antipática conmigo en este momento también—.
Eso tomó por sorpresa a Acomfire, se supone que su deber era protegerlo de cualquier cosa y herirlo de cualquier forma estaba fuera de lo que ella sería capaz de hacerle— Para nada mi emperador, claro que empatizo con su sentir, solo trataba de calmar su frustración hablando de lo que yo considero no tan malo… Solo quería hacer ver qué el emperador Alejo no es alguien con malas intenciones respecto a su persona— Dijo Acomfire tratando de explicarse como pudo, no quería que sus intenciones fueran malinterpretadas.
Ya sea porque las palabras de Acomfire fueran convincentes o su nueva voz en verdad ayudaba a tranquilizar tanto a los pokemón como a los humanos, logró calmarlo de aquel estado de enojo y alerta —Yo no tuve un padre y nunca me hizo falta, con mi madre bastó para formarme en lo que soy ahora y si él aún carga con la culpa de mi atentado y la traición a mi madre, y cree que puede redimirse con asumir ese papel entonces ese no es mi problema… Pero no lo odio, simplemente no lo tolero a veces—.
Acomfire solo se quedó callada, no había nada que objetar.
—Bien, ahora que todo está listo yo digo que empecemos por el sur de Michina. Ahí habitan la mayor parte de los Pokémon de tipo eléctrico, los únicos que nos serán útiles— Dijo con seriedad ese tono y la voz que tenía intimidó a Acomfire ya que el emperador Alejo (a pesar de ser un emperador con cuerpo frágil que milagrosamente seguía con vida) tenía una voz de temer, algo que le benefició para prevalecer su autoridad y su imagen no fuera tomada como la de un líder débil.
Después de que Marcus dejara solo a Damos, este solo pudo pensar por un momento todo lo que acaba de suceder. Aún después de todo seguía en su debate interno respecto a que bando debía dar apoyo, si al bando de Marcus y sus intenciones de buscar un bien para su nación a costa de darle un terrible mal a un dios que casi muere por la vida en la Tierra y aún con ello dio una parte de sí para ayudarlos en un momento crítico; por otro lado estaba la opción de escoger a su relación con sus deidades y por lo tanto también a aquél dios que los salvó de dos desgracias mortales y al cual se rebajó a ser su amante con motivaciones de dudosa veracidad a costa de poner en potencial peligro a los suyos en lugar de garantizarles prosperidad.
Todo eso se volvió en su preocupación principal, lo más importante de él estaba comprometido en aquel dilema; su lealtad, su moral, sus relaciones, su imagen ante los involucrados, la forma en como será recordado en la historia de su linaje y las creencias a las cuales él servía.
A pesar de todo lo que había hecho, aún creía en aquel concepto a la cual llamaba "perfección", aún si el que se hacía llamar el máximo en esto había manchado su propia pureza por él.
Desde su más tierna infancia había sido educado para perseguirla hasta donde sus limitaciones humanas le permitiesen; la gente al verlo tenía que ver a un humano digno de ser llamado personalmente por las entidades de excelencia, un humano que tenía que dar a respetar su posición de representante divino y hacer gala de ello, tenía que ser el humano ejemplar de cómo controlar la naturaleza negativa para dar un orden funcional para una buena sociedad, un humano digno de tener la sangre elegida y sin objetar tenía que cumplir con ese rol tan importante.
Sim embargo la perfección fue la base para una filosofía a la que también debió acatar lo más posible. Durante sus tiempos en alta mar, Ava Gaspar había ideado la filosofía de "el destino virtuoso".
La filosofía de Ava se basaba en una analogía que decía que cada ser existente nacía en una corriente de la alta mar de la vida y que a través de los eventos que se iban presentando en aquel mar, un flujo calmado y otro bravo se presentaban durante el trayecto de esta corriente.
El flujo calmado representa un trayecto positivo, con comodidades, tranquilidad, prosperidad, momentos de felicidad y casi sin preocupaciones más que las que se fueran presentado a lo largo de tu viaje, pero siempre este flujo te llevaría al anhelado "destino virtuoso".
Mientras que el flujo bravo te llevaría a momentos complicados, de preocupación, alerta, tristeza, molestia, momentos de tensión, estancamiento y negatividad. Normalmente este trayecto te condena a un destino infeliz para ti y los que te rodean.
Algunas corrientes tienen preferencia por cierto flujo o por las circunstancias tienen ciertos momentos con flujos calmados o bravos; pero cuando se tenga la oportunidad de escoger el flujo calmado o se tenga la fortuna de experimentarlo naturalmente solo se debe dejarse llevar por esta corriente, sin importar si el flujo bravo por momentos parecía ser también calmado; siempre se tenía que dar preferencia por el flujo calmado hasta que se requiera buscar este flujo de nuevo o se deba afrontar a un flujo bravo natural pero temporal sin que te dejes derrotar por la marea…
Pero él desaprovechó y nadó contra flujo calmado natural, se dejó engañar por el flujo bravo y las consecuencias estaban enfrente de él; su corriente era tan calmada y su destino era claro, ni siquiera tenía que buscar la corriente anhelada como lo hicieron otros de sus antecesores. Su corriente calmada lo estaba dirigiendo a un destino práctico y digno, solo tenía que ser el "salvador" (porque realmente el consideraba que era al revés) de Arceus después de que este socorriera a la tierra, aceptar humildemente la joya de la vida otorgada por gratitud, favor y compasión; cumplir con la fecha de devolución acordada y asegurar la continuación de su linaje. ¡FIN! ¡ESO ERA TODO!¡LO ÚNICO QUE TENÍA QUE HACER ERA SOLAMENTE ESO!. Si bien la filosofía del destino virtuoso hablaba de que estaba bien perseguir los deseos propios y dejarse llevar por las decisiones de uno mismo, también advertía que siempre se debía saber cuándo parar, encontrar una corriente segura y tratar de dirigirse a ella si es que tus deseos de alguna forma te están alejando de tu destino virtuoso.
Pero él tenía que complicarse las cosas, en lugar de hacer caso a las señales de que aquella amistad (que había sido anhelada desde que él tenía memoria) ya estaba yendo demasiado lejos, él prefirió llevar las cosas a un nivel inaceptable. No era buena señal que su dios prefiriese que él no se pusiera de rodillas ante su presencia, tenía que preocuparse en el momento que Arceus y él dejasen drásticamente la formalidad, debió de darse una pausa en el momento en la que su dios se había "relajado" más de lo que se esperaba de una amistad de su tipo y sobre todo, debió detenerse cuando al momento de ponerse de rodillas por las noches y rezarle, en vez de temerle, pedir y agradecer misericordia por su especie, lo que él hacía era pronunciar lo maravilloso que era conocerlo desde un ángulo tan cercano en la que quisiese tomarlo de la mano y pedir que le permitiese tener una conexión más profunda, no una de naturaleza espiritual si no una más íntima y personal… Desde el momento en el que le perdió tal respeto digno de una deidad es cuando el flujo bravo que aparentaba ser calmado lo desvió del camino.
Lo peor de todo es que si algo Marcus no dejó de recordarle era la posibilidad de que ni si quiera algo de esta falta valga la pena al final. Es posible que Arceus halla escuchado sus confesiones y en vez de tener misericordia por la humanidad, en este momento se la estuviera teniendo a él con aquella carga, la cuál eran esos sentimientos que no debían siquiera ser imaginados. Un dios tan maravillosamente bondadoso que incluso sacrificó lo más importante para él y se rebajó a su nivel solo para ayudarlo a él, un indigno parte de un linaje de prestigio que necesitaba piedad por los repugnantes deseos de su corazón.
Bueno, ya no había nada más que empeorar y ya no podía romper lo que ya estaba roto. Si algo útil le enseñó su padre era que cuando todo se fuera al carajo o estaba cometiendo conscientemente un gran error, lo mejor que podía hacer era tomar sus herramientas y ponerse a trabajar en el campo y hacer algo mínimamente útil en medio de todo el conflicto… Además, le gustaba esa actividad ya que de todos los trabajos comunitarios en los que él cooperaba esa era su favorita; trabajar en el campo, sembrar semillas, cuidar aquellos cultivos y cosecharlos que le traían bien a su comunidad y a él era algo que le llenaba ya que era lo más cercano que tenía a una vida sencilla. No es como si ser el representante de los dioses le molestara por completo pero a veces, dejando de lado el honor que conllevaba esto y las oportunidades que solo en ese cargo se podían presentar; la verdad es que lo suyo realmente no estaba en protocolos o reglas que tuviera que seguir para su buena imagen y prefería reemplazarlas por momentos comunes y tranquilos, dónde no tuviera que cuidar como se comportaba.
Con esa idea, se cambió el uniforme por una ropa más cómoda, tomó las cosas que iba a utilizar, salió del templo y bajó de las escaleras del templo. Al llegar al final de las escaleras se dirigió a un terreno que ya fue condicionado para usarse para cultivos. Aquel terreno le perteneció a su padre y con el producto que extraía de su trabajo lo dejaba para su familia o para su venta. Actualmente, desde que Damos ejerció su cargo de sacerdote normalmente daba parte de su dinero para mantener aquellos cultivos y usarlos para su venta y consumo propio; pero a veces se daba la libertad de permitirse ejercer el oficio por gusto propio.
Damos comenzó a trabajar en ello, era algo pesado, pero de alguna forma eso le daba calma y paz. Estuvo como dos horas en aquello, decidió tomar unas cuantas vallas y tomar reposo por un momento. Aprovechando su soledad, su mente comenzó a hablar consigo mismo en voz alta ya que eso lo ayudaba a razonar mejor sus pensamientos más profundos y complejos.
Miró con atención su alrededor y sin darse cuenta su mente comenzó a divagar y sus labios comenzaron a moverse.
· Trabajar bajo el sol es agotador, pero si soy honesto esto es preferible a estar sentado en un escritorio y hacer análisis de escritos antiguos. Es genial leer los análisis y descubrimientos de otros, pero hacerlo uno mismo y aún más si es algo tan importante como el intento de conectar la mitología de Alola y la del arquestianismo es realmente cansado porque nada está confirmado totalmente aún, faltan demasiadas piezas y no puedo permitirme aprovecharme de mi situación con Arceus para hacerlo más fácil. No, se supone que eso es mi deber.
Ahora que lo pienso, nada de este cargo fue como me lo imaginé, pensé que la vida sería tan sencilla y fácil como hablar ante un público lo que se necesita para ser funcionales en este plano y ser mejores seres humanos, dar el ejemplo de que humanos y Pokémon podemos llevarnos bien y estar en armonía, ayudar a alguien con problemas que opongan su camino de imitación a la perfección, aprender de las bellas cualidades de los Pokémon por medio de mi don, hacer trabajo comunitario, de vez en cuando alejarme de posibles peleas con los del clan diamante y perla y si tenía la enorme fortuna, entonces entablar una amistad con un dios o por lo menos tener un encuentro con uno de ellos para aprender algo valioso de su enorme sabiduría y poder.
Pero nunca lo vi en todo su esplendor, ser un Gaspar no solo es paz, tranquilidad y discursos; también significa imagen, estatus y comportamiento altamente cuidado para ser un verdadero representante de los dioses. De haber sabido que esto sucedería, que ser un sacerdote de Arceus sería un poco demasiado para mí, que en cierto grado anhelaría la vida de los desafortunados que no tuvieron mi suerte… Tal vez si hubiera hecho caso a mi padre y no hubiera aceptado el cargo viviría como un humilde agricultor y sin tanto ajetreo; pero no, normalmente uno como hijo siempre lleva la contraria pero yo no quise hacerlo y decidí hacer caso a mi madre y a mi corazón… ¿No?...
Digo, esto es lo correcto, nací para esto, tengo sangre elegida corriendo por mis venas, soy el único que podía seguir con el proyecto de mi dios Mew, me prepararon para esto por tanto tiempo, el único hijo de mi madre, su único orgullo, nací con una misión, con un propósito y si yo no lo hacía ¿Quién más lo haría. No podía simplemente abandonar mi destino y deber porque no todo en la vida es como uno quiere… Incluso si solo se busca la calma y tranquilidad, a veces simplemente se debe ser agradecido con lo que el destino le dio ·
Damos miró un arbusto que daba bayas, se dirigió a el y tomó unas cuantas, miró por un momento a las bayas y se dio cuenta que una no era igual. Todas eran redondas, jugosas y con un color rojo destellante; pero una de ellas destacó ya que por la mitad se veía muy roja, a punto de explotar y con mucho jugo mientras que en el otro lado se tornó de un color opaco, su jugo poco a poco estaba siendo derramado por un pequeño agujero y por ello estaba algo desinflada.
Es como si la baya se estuviera rindiendo en ser colorida, redonda y sabrosa y decidió dejarse arrastrar por la podredumbre; sin importar que las demás bayas seguían aquel exacto estándar.
Algo en Damos decía que esta baya merecía una ayuda, era algo entendible el porque su estado pero podrirse no era algo que consideró "correcto ". Tomó aquella baya, como pudo quitó la podredumbre de la valla y también le quitó la otra mitad con todo el exceso que tenía, dejando un centro que contenía una pequeña semilla y rastros de las dos mitades anteriores. Al percatarse de esto, decidió comerse las demás vallas con rapidez para tener ambas manos libres, al terminar tomó la semilla y la sembró en un espacio seguro que logró localizar.
Con mucho cuidado, sin quitarle esos sobrantes de lo que eran sus mitades, la sembró en un pequeño agujero.
·Oh pequeña, no debiste esforzarte tanto, está bien no ser como tus compañeras si no es lo tuyo, pero tampoco es correcto que te desvíes tanto, eso puede hacerte mucho daño. Será mejor que inicies de nuevo, un nuevo camino con ambas partes, una deliciosa y linda pero también un poco desalineada … ¿Sabes? La vida es complicada en sí misma, pero ahora todavía tienes tiempo de entenderla… Creo que tú la entenderás más rápido que yo, y eso que literalmente a mí toda la vida me dijeron que la vida se basa en hacer correcta tu función en este mundo, no causar problemas con los demás que habitan en este plano mientras seres superiores te juzgan por tu horrible naturaleza y tratan de guiarte… Pero a mí me está costando tanto al ser participe y testigo de tantas cosas que ya ni yo estoy completamente seguro que la vida realmente funciona así ·
Damos dio unas leves palmadas al pequeño montón de tierra que cubría el agujero donde estaba la semilla, se levantó, tomó un poco de agua y la regó encima de ella.
Calmadamente vio como el agua caía hacia al montón de tierra, al terminar apreció por un momento aquella zona y antes de que pudiera hacer algo…
—¡Damos Gaspar! — Un enorme grito agudo se escuchó entre la maleza del lugar, los arbustos y plantas dejaron mostrar a una Pili molesta. —¡Damos! ¡¿Dónde estabas?! ¡Estuve buscándote como loca los últimos cinco o diez minutos! —.
—¡¿A caso no vez?! ¡Ya me encontraste! No hace falta que preguntes en donde estaba cuando ya me encontraste — Respondió Damos molesto —No era necesario que gritaras, créeme que tu voz es lo suficientemente aguda como poderte escuchar a metros de distancia sin necesidad de tener un oído muy desarrollado— Dijo Damos molesto, mientras se sobaba una oreja como muestra del dolor de tímpanos que le ocasionó el llamado de la Pokémon.
Pili al ver que se sobrepasó un poco se avergonzó, no creía que fuese demasiado escandalosa —Lo siento, lo siento, me exalté un poco. Pero a mí justificación, alguien te ha venido a ver—.
—¿Ah sí? ¿Y quién es?, debe ser alguien muy importante como para que me busques con tanta urgencia —.
— Bien, pero te advierto que esto te va a disgustar tanto como a mi— Pili guardó un tenso silencio por un momento, se estaba preparando para dar una gran y terrible revelación —Damos… TE BUSCA UN EXTRANJERO —.
En ese momento Damos entró en un shock que lo dejó sin palabras y sintió un leve frío pasar por su espalda — Es una broma tuya, ¿verdad? —.
Pili movió levemente la cabeza de izquierda a derecha —No, Damos… Un extranjero que dice ser de Kalos te busca— Respondió Pili de forma tranquila para no hacer que la situación se saliera de control.
En eso, el miedo de Damos se convirtió en molestia, pasó sus manos por su cara y levemente jaló la piel debajo de sus ojos como muestra de su enorme disgusto —Maldita sea, eso explica todo—.
Normalmente los extranjeros que vienen de las otras regiones viajan a Hisui para visitar otras ciudades con muchas más cosas que ofrecer (hablando tanto en entretenimiento como en alianzas políticas y económicas); pero las pocas veces que alguien viene a Michina generalmente es por dos motivos fuera de lo normal en otros sitios que particularmente solo se pueden ejercer en Michina:
1.- Aquel extranjero es alguien que busca orientación para la complementación de su espiritualidad ya que el arquestianismo y sus dos derivados (que provienen del clan diamante y perla) a pesar de que comparten varias cosas en común también tienen muchas diferencias en creencias, valores y filosofías; las cuales confunden a las personas de afuera y muchas veces piden ayuda para poder elegir alguna de las tres formas de dar tributo a los dioses o adorar a los dioses de forma independiente (algo más común de lo que se cree).
2.- No tienen un genuino interés en lo que se predica, más bien lo que buscan es tener de cerca el estilo de vida de un Gaspar; un estilo de vida que los extranjeros definen cómo "decente, elegante y estricto" . Los extranjeros (sobre todo los de Kalos) se sienten atraídos por aquel estilo de vida y aprovechando que un Gaspar por decreto está obligado atender a alguien que lo necesita de forma personal, llegan con la fachada de sentirse interesados por la religión, cuando en realidad solo tratan de estar cerca y aprender de ese estilo de vida tan exótica el mayor tiempo posible. Lo cual no habría problema si no fuera porque lo hacen de forma muy intensa e incómoda, al contrario que los extranjeros de Hoenn que son más prudentes.
—Será mejor que durante el camino trases el signo del anillo de Arceus para que mínimo tengas la suerte de que te toque un extranjero tranquilo o mejor aún, que te toque un creyente genuino que busca tu ayuda — Aconsejó Pili para tranquilizar un poco la tensión — ¡Pero no te preocupes! No estás solo en esto, yo misma haré esto contigo durante el trayecto y lo seguiré haciendo un buen tiempo después de verte—.
Damos miró a Pili, algo más tranquilo le sonrió y acarició su pequeña cabeza —Gracias, por favor pide suerte para mí —.
Pili asintió con la cabeza felizmente —Una pregunta antes de irnos, ¿Te irás en ese estado?— Preguntó al ver el evidente estado desarreglado de Damos.
Damos había olvidado que ni siquiera llevaba el uniforme puesto, por un momento se preocupó, pero inmediatamente después de eso le dio igual— ¡Nah! Por un día que no esté con el uniforme y "presentable" no voy a matar a nadie… Tal vez esto haga que mi elegante imagen decaiga un poco si no lo manejo de la mejor forma posible… ¡Pero, hey! Al menos haré que el extranjero se de cuenta que incluso yo puedo tener fachadas y tal vez eso permita que no se emocione tanto con mi " D.E.E.E.V "—.
—¿Y eso último que significa? —.
—Es la abreviatura de " Decente, Elegante y Estricto Estilo de Vida"—.
Pili pensó unos segundos mientras conectaba los cables sobre la extraña abreviatura, pero después dio en el clavo y mostró su claro entendimiento al mirar a Damos a los ojos con una sonrisa —¡Ah! ¡Ya entendí! —.
—Bien, ahora que ya todo está claro vemos que me depara con ese extranjero— Dijo Damos mientras dirigía lentamente su mano a su pecho para comenzar a hacer el tan glorioso símbolo del anillo de Arceus.
Pili lo acompañó y comenzó hacer lo mismo con sus pequeñas manos. Durante todo el trayecto se la pasaron trazando anillos por encima de sus pechos y hombros, y mientras más se acercaban más temblorosos y menos limpios eran esos anillos, sobretodo los de Damos que estaba cada vez más nervioso.
Al terminar de subir las escaleras y llegar a la entrada principal del templo, ambos se detuvieron.
—Detrás de esas puertas hay alguien que te espera— Dijo Pilar en voz baja y señalando la enorme puerta con la mano que tenía libre.
—¿Tienes algo más que decirme sobre este extranjero? — Preguntó Damos sin apartar la vista de la puerta.
—Si, no te lo quise decir en el camino, pero creo que es de los extranjeros intensos… Pero no de la forma que estamos acostado—.
—¿Por qué lo dices? —.
—Llegó muy serio pero es evidente que es alguien exigente y con cierto estatus por la forma en que se viste ya que es muy parecido a la gente poderosa de allá; no pude averiguar mucho ya que se rehusó a hablar conmigo… ¡Ni siquiera aceptó por cordialidad los dulces que le invité! Pero tengo el presentimiento que es alguien al cuál debes tenerle mucho respeto y/o temor… Así que ten cuidado y dale lo que sea que quiera y cuando esté satisfecho es mejor que se largue—.
Damos volteó a ver a Pili con una expresión que era la combinación de miedo e inquietud —Pilar… ¿Qué diablos de pasa? Justo me acabas de decir eso en el momento en que ya llegamos? —.
—Los pensamientos de mi mente son un enigma, no sé porque me ocurrió eso, entré como en un tipo trance durante todo el camino—.
Damos volteó a ver de nuevo la puerta —Bueno, menos mal que me lo dijiste… Supongo que es mejor tarde que nunca...—Damos dio un enorme respiro— Deséame suerte—.
—En cuánto me valla de aquí seguiré rezando por ti, ten eso seguro… Cuando puedas o necesites hablar ya sabes que estoy disponible antes de mi hora de salida—.
—Ok, gracias —Seguidamente Damos empujó una de las enormes puertas y ambos entraron discretamente.
Continuará…
¡Hola! Sé que desaparecí por un tiempo y no los culpo si se olvidaron de este fic, ¡pero volví del hiatus! Disfruten del nuevo capítulo... No es gran cosa, la verdad es que es un capítulo que considero "t ¿Tardaste tanto para esto?".
Pero créanme, por más simple que vean el capítulo, detrás de él hubo mucho pensamiento y planificación, digamos que este capítulo es del tipo "Al principio parezco olvidable, pero después verán mi importancia"... O eso quiero creer xd.
Realmente no podría describir mis pensamientos sobre este capítulo y por eso lo dejo a su criterio, de aquí en adelante el fanfic pasará por una etapa donde la autora estuvo sobreanalizando y planificando todo el día y escribiendo como loca hasta las 12 o 2 AM.
